Disclaimer: Los personajes de este Fics son propiedad de Marvel, por ende también de Disney, y son usados sólo para mi diversión y la vuestra.


Capítulo 5


Moriría por ti, moriría por ti

He estado muriendo sólo por sentirte a mi lado

Por saber que eres mío

Lloraré por ti, lloraré por ti

Lavaré tu dolor con mis lágrimas…

#1 Crush – Garbage


— Si te sirve de consuelo, madre, debes saber que con tus enseñanzas jamás pude cambiar de forma. – Dijo Loki sin perder el tono ligero, como si no hubiera hecho nada malo. — Sin embargo, encontré mis propias maneras de manejarlo y han sido de utilidad.

— No lo empeores más con esas palabras.— Pidió la reina.

Loki sonrió con descaro, pero asintió hacia la mujer.

Sigyn aferró la mano de Loki con fuerza mientras el salón del palacio donde se encontraban se llenaba aún más de confusión y murmullos cada vez más altos y molestos por el espectáculo que estaba haciendo el príncipe. Frigga, por su parte, miró el gesto con las cejas fruncidas y luego miró a su hijo que parecía extrañamente relajado, para haber engañado a su mejor amiga para que se casara con él.

— ¡Silencio! – La voz de Odin se escuchó por sobre todas las demás y por primera vez Loki se encogió un poco. La voz de su padre sonaba más furiosa de lo que jamás la había oído en su vida. — ¡La fiesta se cancela, fuera del salón todos!

La multitud se comenzó a marchar, algo indignados por lo que estaba pasando y probablemente por la pérdida del banquete. Lo únicos que quedaron en el salón fueron Odín, Frigga, Iwaldi y Freya, así como Thor quien sostenía a Theoric por los brazos, impidiendo que atacase a su hermano, y como es obvio; Loki y Sigyn, aún tomados de la mano con tal fuerza que sus nudillos estaban blancos.

— Siempre has sido caprichoso, Loki. ¡Siempre has demostrado muy poca tolerancia a que te digan que no, pero esto fue pasarse de la raya! – Comenzó Odín.— ¡Explícame ahora mismo las razones que tienes para realizar tal acto deshonroso y no creas que porque eres mi hijo y un príncipe te quedarás sin un castigo!

— Sigyn es mi amiga y no permitiré que se case con un don nadie. – Theoric comenzó a insultarlo y luchar con más ahínco contra el agarre de Thor. Loki sonrió ligeramente antes de darse la vuelta y mirar al soldado.— Yo que tú, Theoric, cuido esas palabras tan malsonantes. Puede que te haya robado a tu prometida, pero sigo siendo un príncipe.

— ¡Silencio! – Volvió a pedir Odín. – No sé qué te hace pensar que puedes siempre salirte con tu voluntad, Loki. Pero esta vez lo que has hecho es un acto criminal, no una broma ridícula como a las que muy a mi pesar me he acostumbrado.

— Creo que es mucho más criminal casar a una hechicera poderosa con un simple soldado.

— ¿Y no es criminal acaso que obligues a quien es tu amiga a casarse contigo sin saberlo? – Gritó Theoric quien luchaba aún contra el férreo control que Thor ejercía sobre sus ímpetus por escapar.

— ¿Por qué no le preguntamos a ella? – Dirigió su vista a Sigyn. — ¿Qué es preferible, Sigyn? ¿Casarte a la fuerza o casarte engañada?

— ¡Basta, Loki! – Gritó Odín furioso. — ¡Tu descaro es completamente indigno de un príncipe de Asgard! ¡Admite que cometiste un error y nos desharemos de este matrimonio, aunque sin castigo no te quedarás!

— ¡No! – Declaró. – Yo di mi sí ante ti, padre. Por mi parte el tema está claro, Sigyn es mi esposa.

— ¿Sigyn, aceptarás este matrimonio? – Preguntó Odín.

— Yo… — Sigyn estaba tan aterrada ante la situación que las palabras se trabaron en su boca.

— No le queda otra opción, ¿no? – Intervino Freya.— El matrimonio ha sido validado por el mismo rey. Es un hecho.

— Freya, creo que es necesario escuchar lo que tu hija tenga que decir. – Intervino Frigga, algo molesta por el evidente disfrute ante la situación. Era obvio que para una persona como Freya la oportunidad de que su hija fuese una princesa no podía ser desaprovechada, pero era de muy mal gusto su actitud.

— He aceptado casarme con quien estaba junto a mí en el altar. – Dijo la chica.— Sea quien sea, no es de importancia, ¿no? – Miró a su madre.— Ya puedes estar tranquila, madre. No soy tu responsabilidad.

— ¡Sigyn! – La voz de Theoric estaba llena de reproche.

— Debo ser fiel a mi marido. Si Loki es quien estaba en el altar junto a mí, entonces es él mi marido y lo acepto como tal. – Dijo más firmemente.

— Que así sea. – Declaró Odín luego de varios minutos de silencio. — ¡Guardias! – Dos guardias se adelantaron, esperando ordenes. – Escoltad a Theoric hasta sus habitaciones. Y Theoric. – Lo llamó.— No se te permite, bajo ningún concepto acercarte a mi hijo desde ahora en adelante.

— Sí, mi rey. – Asintió el hombre, a regañadientes, antes de irse con la escolta.

— ¿Puedo retirarme entonces, padre? ¿No habrá festín para los recién casados? – Preguntó Loki.

Frigga cerró los ojos esperando la explosión y esta vino rápidamente. Sabía que si había algo en lo que Loki era experto y era en decir exactamente lo que la gente no quiere oír.

— ¡No estoy de humor para tus bromas ahora, Loki! – Bramó Odín. — ¡Has cometido un acto deshonroso! Usas la magia sólo para tus intereses personales y no valoras el actuar con la verdad por delante. Tu capacidad para mentir es un don del que no deberías estar orgulloso y hacer uso de forma tan desmedida y cruel.

— ¿Dictarás tu castigo ahora? – Preguntó.

— Te castigo dictaminando que pases una semana en una celda, con los labios cosidos. –Dijo sin emoción en la voz. – Así aprenderás a que no se debe mentir y engañar de forma tan indiscriminada.

Loki se quedó sin habla. Su lengua de plata fallando por una vez. ¿Coserle los labios?

Frigga por otro lado miró a su esposo sintiendo que podría desmayarse en cualquier momento. Su visión se hacía realidad y de manos de su propio esposo.

— ¡Padre! – Thor se adelantó.— ¡No puedes hacer eso, es extremista!

— ¡No me cuestiones, Thor! Esta vez tu hermano se ha pasado de la raya.

— ¿Por ayudar a mi mejor amiga? – Intervino Loki.

— ¡Por engañar a un habitante de Asgard para tus propios intereses egoístas! – Lo corrigió su padre.

— ¡No es una decisión del consejo! ¡Hay que citar a una reunión ahora mismo! – Intervino Frigga, empezando a desesperarse. – Hay otros castigos más civilizados.

— ¿Están cuestionándome en mi autoridad como rey? – Preguntó furioso. – Esto es un asunto familiar, no un crimen de guerra como para llamar al consejo. ¡Ahora silencio! ¡Guardias!

Dos guardias más se adelantaron y bajo las órdenes de Odín apresaron a Loki.

— Frigga, trae el hilo de Bestla.

— No… — susurró la reina.

El hilo de Bestla era el hijo que utilizaba la madre de Odín. Un tipo de hilo mágico que podía ser usado para el bien como para el mal, y que en este caso sabía que causaría dolor en su hijo, pues podía ver en cada una de sus facciones que no había arrepentimiento alguno sobre sus acciones.

— Eres la guardiana del hilo, Frigga. Mi madre te lo otorgó a ti, pero es necesario que lo entregues si yo lo ordeno. – Le recordó.

La reina miró a Odín con lágrimas que se negó a derramar. Conjuró el hilo en sus manos y se lo tendió a su marido.

— Madre… — La voz de Loki sonó quebrada por el sentimiento de sentirse traicionado.

— No tengo opción… — Le dijo mirándolo con una mueca de disculpa y angustia pura.

Odín se acercó a Loki, quien era retenido por tres guardias ahora y enhebró la aguja con el hilo grueso y de color negro profundo. Odín personalmente cosió los labios de Loki juntos, ignorando la sangre que caía de las heridas abiertas, y pasando el hilo sin siquiera una mueca de compasión.

Sigyn lloró todo el proceso de tortura. Porque para ella era una tortura. Su padre se tuvo que acercar a ella para contenerla, pues su magia comenzaba a salir de sus manos sin poder controlarlo.

Loki por su parte no se permitió hacer un solo gesto de dolor. Aguantó la quemadura del hilo contra su carne herida con toda la entereza que fue capaz, mientras oía a Sigyn llorar en brazos de su padre y a su madre jadear cada vez que la aguja abría un nuevo agujero en su piel.

Finalmente, los labios del hombre estaban juntos, unidos por aquel hilo que no le permitía moverlos aunque fuese un poco. La sangre y los moretones causados por la aguja alrededor de sus labios finos transformaban su aspecto en un espectáculo grotesco.

Thor miró a su hermano y supo que nunca más iba a poder olvidar aquella imagen. Era su hermano pequeño y por primera vez no había podido protegerlo y la sensación lo carcomía por dentro.

— ¡Llévenselo! – Ordenó Odín mientras se limpiaba las manos de la sangre de su hijo con un pañuelo. — ¡Y prohíbo a cualquier persona que lo visite por la siguiente semana!

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Loki fue llevado a una celda. Una grande y lujosa, con uno diván gigante así como una cama en un rincón. El lugar estaba lleno de libros que no tenía ganas de mirar siquiera, mucho menos leer.

Se sentía humillado y traicionado.

Este había sido su plan, pero siempre pensó que su padre diría que tenía que ir a alguna misión en extremo peligrosa, pero que lograría superar. Jamás pensó que este fuese el tipo de castigo que su padre le pondría.

Era humillante el ser observado por los demás prisioneros que estaban en las celdas frente a él. El haber efectuado el camino hasta allí con los labios cosidos y siendo visto por todos los invitados a la boda, incluido Balder, a quien consideraba un amigo, así como al resto de su familia, que ahora lo miraban con cierta desaprobación.

Y finalmente, se sentía traicionado por su propia madre.

Ella había entregado el hilo de Bestla, su abuela a quien no había llegado a conocer. ¡Su madre en quien siempre había confiado! Su maestra y su refugio cuando pequeño.

Apretó los dientes, y luego se arrepintió del gesto, pues el hilo tiró en ciertos lugares y dolió quemantemente. Se ahorró la mueca de dolor, porque esta traería sólo más dolor y se dejó caer en el diván sintiéndose como una basura…

En una celda, como un criminal más. En una celda, él que era un príncipe de Asgard degradado a esto, a ser un hombre con los labios cosidos encerrado en una celda. ¡Patético!

Lo único que lo calmaba y lo hacía pensar que podía aguantar este castigo, era recordar la forma en la que la mano de Sigyn se sentía entre las suyas y el momento en el que se había aceptado como marido y mujer, descubriendo al fin sus sentimientos en ese momento clave.

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Dos días después, Sigyn encontró a Thor sentado fuera de la celda de su hermano. Loki estaba detrás de la barrera mágica recostado sobre un diván. Los puños estaban apretados en los costados del mueble. Ese simple gesto era el único vestigio de que las costuras en su boca dolían.

La visión la hizo sentir un nudo en el estómago, pero hizo de tripas corazón y se dirigió a Thor.

— ¿Qué haces aquí? – Preguntó. – El padre de todo nos tiene prohibido que cualquier persona se le acerque.

— Podría hacer la misma pregunta. - Sigyn sólo lo observó esperando una respuesta pacientemente. - Cuando eramos pequeños, madre me hizo prometer que siempre iba a cuidar de Loki. Siempre me quejé de eso, hasta que él empezó a cuidar de mí también en las batallas que hemos peleado, y me di cuenta de que no me gusta la sensación, porque soy yo el que lo tiene que cuidar a él. Es mi hermano menor y estaré aquí hasta que el castigo se acabe. No importa el castigo que padre quiera ponerme, de todas formas ya sabe que estoy aquí. – Sigyn vio de reojo cómo Loki hacía un gesto con sus labios ante las palabras de su hermano y las costuras, tirantes hacían que sangrara más. Una de sus manos limpio la sangre, como por inercia.

— Eso es muy noble, Thor. – Soltó un suspiro entrecortado.— Pero necesito que te vayas o hagas la vista gorda.

— ¿Qué? – Preguntó, al tiempo que Loki abría los ojos y los fijaba en ella con cierta alarma.

La chica no le hizo caso a ninguno de los dos hermanos y respirando profundamente para darse valor, tomó en sus manos una extraña llave que metió en la barrera mágica y giró una vez. La barrera se cayó por dos segundos que fueron suficientes para que ella entrara, y luego volvió a aparecer como si jamás se hubiera ido.

— ¡No me mires así! – Le advirtió cuando Loki la miró con el entrecejo fruncido. — ¿Crees que voy a dejarte solo aquí?

Loki resopló por la nariz, antes de que su voz sonara dentro de la cabeza de ella, claramente.

¿Qué piensas hacer?

— Quedarme aquí.

Vas a empeorar las cosas…

— Tú y yo sabemos que me merezco una parte del castigo también. – Loki no respondió.

La chica tomó su silencio como que era una forma de aceptación y se sentó a su lado en el diván. Conjuró un paño blanco y un cuenco con agua y comenzó a limpiar la sangre de sus manos, luego conjurando otro paño más, limpió la de su cara.

Thor fuera de la celda miró la escena con el ceño fruncido. La preocupación de Sigyn era tan amorosa y cuidadosa, como una mujer enamorada. No le calzaba. Cualquier mujer que hubiera sido engañada de esa forma, incluso si había aceptado a Loki por sobre Theoric no tendría esa consideración…

Esto era muy raro…

Aunque tal vez sólo se tratara de la amistad que ambos compartían que había traspasado las barreras del engaño…

— Perdón, Loki. – Sigyn, dentro de la celda aún, comenzó a llorar angustiada al examinar las heridas más de cerca. Era terrible ver a la persona que amas en esas condiciones.— ¿Por qué no les contaste la verdad?

¿Qué caso tiene? Dijimos que hasta el final íbamos a estar juntos en esto.

— No puedo seguir viéndote así, iré a decirle la verdad a tu padre. — Soltó la mano de su amigo y comenzó a caminar hacia la salida de la celda, preparando la llave en su mano, pero Loki la retuvo por la cintura con magia.

¡No lo arruines!

— ¡Pero, Loki, no es justo!- Reclamó.

Aguantaré el castigo que quieran, de todas formas, es sólo una semana y tengo toda una vida por delante contigo. Ahora quiero que te marches…

— ¡No! ¡Me quedaré aquí! Eres mi marido y no me moveré de tu lado.

Y así fue. Sigyn vivió por el resto de los cinco días que le quedaban a Loki en la prisión, en la misma celda que Loki. No compartieron cama. Loki durmió en la cama, y Sigyn en el diván y cuando Odín se enteró de aquello, no pudo hacer nada. Frigga por otro lado, usado su magia vio la forma en la que Sigyn se mantenía cuidando de las heridas de Loki o cómo acariciaba su cabello mientras dormía, lo que levantó aún mas sospechas en ella sobre la naturaleza real de lo que había ocurrido en la boda, pero no podía hacer preguntas en ese momento o indagar más...

Finalmente, cuando los siete días de castigo concluyeron, Odín abrió la celda, encontrando a Sigyn encargándose de colocar una compresa fría sobre los labios de Loki, para aliviar el dolor que al menos comenzaba a ser cada vez más soportable.

Detrás de Odín estaba Thor y Frigga, cada uno mirando a la pareja.

— Tu castigo ha concluido, hijo. Espero algún día entiendas que sólo lo he hecho por tu bien. – Le dijo. – Pero antes de que ordene que te quiten el hilo, debes saber que he decidido nombrarlos a ambos dioses. – Sigyn se envaró ante la persectiva.— Loki, te nombro el dios del engaño y las travesuras. – Miró a Loki un segundo antes de fijar su ojo en Sigyn.— Y a ti, por tu actitud en estos días, pasas a ser la diosa de la fidelidad. Espero que ese título te ayude en la tarea de controlar a tu marido, quien ha demostrado que el honor no es importante para él.

Sigyn apretó los labios y acarició la mano de Loki, que había comenzado a temblar. Aun con los labios sellados por el hilo que cruzaba sus labios se mantenía sin posibilidad de hablar.

— Agradezco el título, y piense lo que piense, majestad, le seré fiel a él y a mi marido, porque un engaño es mejor que vivir obligada a hacer lo que no deseo.

— Eres libre de tu castigo, Loki. — Declaró Odín, haciendo un gesto para que los guardias que se había quedado atrás se acercaran.

Loki no dejó que los guardias cortaran las costuras en su boca, los alejó con magia. Conjuró unas tijeras y mirando a los ojos a Odín cortó el hilo y sacó cada punto sin hacer una sola mueca de dolor. La sangre se deslizó por su boca, manchando su mentón y su ropa. La limpió con el dorso de la mano y dándose media vuelta se marchó del lugar sin dirigirle una mirada a nadie.

— ¡Loki, hijo! – Frigga trató de darle alcance. — ¡Deja que te lleve con Eir!

— No necesito de la diosa de la curación. – Dijo sin mirarla, no era capaz. Era la primera vez que se sentía desamparado, sin la protección de su madre y no estaba listo para perdonarla. – Gracias. – Añadió desapareciendo.

— Yo lo curaré, majestad. – Dijo Sigyn con algo de angustia en la voz por la actitud de su esposo. La chica vaciló unos segundos antes de decir:— Loki la ama más que a nadie en Asgard. Lo olvidará pronto.

— Gracias, Sigyn. – Frigga apretó su mano.— Cuídalo, por favor.

— Siempre. – La chica asintió antes de correr por el pasillo.

Frigga se quedó mirando la figura de la chica desaparecer antes de fijarse en Odín y Thor. Ambos observaban la escena seriamente, aunque la expresión de Thor era más bien de profundo dolor y sorpresa. Jamás había visto a Loki rechazar el contacto de su madre. Ni siquiera cuando él u otros niños lo molestaban por su apego maternal había dejado de estar profundamente unido a la mujer.

— Curiosa cosa el destino. – Comenzó diciendo la reina.— Supe de este castigo antes que nadie, porque presencié el momento en el que Loki vio a Sigyn por primera vez, y desde ese momento se pertenecen. Ahora está claro, cuando ya ha pasado el tormento. – Tragó en seco, aguantando las lágrimas.— Sólo espero que Loki pueda perdonarnos por humillarlo de esa forma, sólo por tratar de ser feliz, ayudar a una amiga, lejos de las pretensiones políticas.

Se dio la media vuelta y comenzó la marcha por el pasillo por el que Sigyn había corrido. En una de sus manos conjuró el hilo de Bestla y le prendió fuego, dejando que este se consumiera en sus manos hasta convertirse en simples cenizas.

Thor, por su parte, miró a su padre, hizo un gesto para pedir permiso y siéndole concedido corrió detrás de su madre.

— Loki estará pronto colgado de tu brazo nuevamente. Sé que es imposible que esté enojado contigo el resto de su vida. Podría odiar a la mitad de Asgard, pero jamás a ti.– Dijo tratando de tranquilizarla.— ¡Vamos, podemos ir a entrenar un momento! – La reina iba a contestar con una negativa, pero Thor le estaba sonriendo de la misma forma que cuando era pequeño y era imposible decirle que no.

— Pero ten piedad de tu pobre madre, por una vez. – Pidió aceptando el brazo que él le ofrecía.

— ¡Hey! Aún funciona. Loki me enseñó a hacer esa sonrisa. – Explicó.— Siempre decía que era para casos de emergencia.

— No sé quién es peor influencia para quién. – La reina palmeó la mano de su hijo con un suspiro, recordando la forma en la que Thor y Loki ponían de cabeza el castillo con sus juegos, aunque la mayoría de las ideas que más problemas causaban eran las del menor.

— Probablemente Loki, pero aceptémoslo, lo amamos por eso.

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Lejos de aquella escena, en el cuarto de Loki, este se hallaba sentado en la orilla de la gran cama, con Sigyn de rodillas frente a él examinando sus labios y limpiando la sangre con un pequeño paño húmedo que había conjurado.

— Déjame curarte. – Pidió haciendo desaparecer la tela ensangrentada.

— Estoy bien.— Dijo él, algo duramente.

— ¿Estás enojado conmigo? – Sigyn apartó sus manos antes de pronunciar el hechizo. Los puntos donde el hilo había lastimado su piel se hacían más pequeños, pero no con la rapidez con la que debería, ya que el hilo de Bestla era exactamente para eso, para causar el máximo daño.

— No. – Respondió rápidamente.

— Estás enojado conmigo. – Aseguró ella.— Te dije que diría la verdad y puedo hacerlo ahora si así es como va a empezar este matrimonio. – Dijo tratando de no llorar. ¡Todo este plan había sido una locura y jamás debería haber aceptado! — No quiero estar unida a ti sabiendo que me culparás de este horrible castigo y…

Loki la besó callando sus palabras. El beso supo a sangre, pero se lo devolvió tratando de ser todo lo cuidadosa que podía, y calmarlo con sus caricias, así como calmarse ella misma con la desconcertante suavidad con la que él enredaba sus manos en el cabello de ella, en contraposición a la furia contenida de su beso.

— Esta fue mi idea y jamás podría estar enojado contigo. – Negó con la cabeza, cuando se separó, como alejando un fantasma de su pensamiento.— Te amo, Sigyn. No te separes de mí, no ahora.

— Pero mira lo que ha pasado por mi culpa… — Comenzó a curar cada pequeño punto con cuidado único, mientras algunas lágrimas traicioneras caían de sus ojos. – Te amo, también. Has sido el único amigo real que he tenido nunca. No puedo imaginarme la vida sin ti, pero si por mi culpa van a mirarte en los pasillos como si fueras un desalmado por algo que no hiciste, prefiero decir la verdad ahora…

— ¡No vas a hacer eso! – Le dijo ferozmente, deteniendo sus manos, aferrándolas firmemente entre las suyas. – Sigyn, prometimos hacer esto hasta el final. Juntos. ¿Crees que voy a permitir que te cases con otro ahora que ya todo ha pasado? ¿Qué importa lo que todo Asgard piense?

— Eres un príncipe y debería importarte.

— Eres una princesa ahora, también y si crees que te vas a salvar de las miradas estás muy equivocada. – La chica frunció las cejas sin comprender.— Odín te consideró fiel y todo un corderito sacrificado al aceptar seguir conmigo, pero sé muy bien que habrá quienes pensarán que te aprovechaste de la situación, sobre todo por la actitud de tu madre.

La nueva diosa se tomó un segundo para pensar en el asunto de la forma en la que Loki la estaba exponiendo, antes de encontrarle una extraña gracia al asunto.

— ¡Seremos la pareja más odiada de Asgard! – Comenzó a reír.— ¡Oh, por Yggdrasil, es horrible!— Loki se unió a sus risas ante el comentario. — ¿De qué nos estamos riendo? ¡Es terrible!

— Pero podemos demostrarle a todos que podemos ser felices juntos… — La besó en los labios lentamente, antes de apartarse con una nueva mueca de dolor. — ¿No estabas curándome, mujer?

Sigyn alzó una ceja a pesar de que el tono de broma era evidente en la voz el dios del engaño.

— ¿Tan rápido comienzas a mandarme? – Le reprendió en broma también, pero retomó su tarea de curarle. Luego de unos minutos, Loki ya no sangraba, pero las marcas aún no se iban a pesar de su hechizo.— Es lo mejor que puedo hacer.

— Siempre has sido mejor que con yo con las curaciones, así que es más de lo que yo puedo hacer, supongo. – Se tocó los contornos de los labios, lo cuales finalmente ya no dolían. – Gracias.

Un pequeño silencio incómodo se instauró entre ambos.

Por la mente de los dos pasaba el mismo pensamiento. Ahora eran marido y mujer. Los dioses del engaño y la fidelidad. Un complemento. Estaban casados oficialmente y se amaban, pero todo el horror que había acompañado su boda no permitía que las cosas se dieran de forma fluida y feliz como debería de ser un matrimonio.

— Deberías descansar. – Dijo ella parándose. – Te dejaré.

— No, ven aquí. – La tomó de la cintura y la miró intensamente a los ojos.— Esta es ahora tu habitación también. Le pediré a alguna criada que traiga tus cosas y eres libre de hacer los cambios que desees.

— Gracias, Loki. – Susurró. – Por todo.

— Oh, no te confundas, es puro egoísmo de mi parte. Quiero tenerte todo el tiempo conmigo.

— ¿Todo el tiempo? ¡Te vas a aburrir de mí! – Se rió.

— O tú de mí.

— Nunca. – Se puso de puntillas y ella comenzó el beso.

Loki no lo pensó mucho antes de rodearla con los brazos y profundizara el contacto, causando que la chica gimiera suavemente.

— Te debo una noche de bodas. – Musitó él contra sus labios, para luego besar sus mejillas y su cuello.

Sigyn rió ante el comentario, pero se tensó un poco.

— No estés nerviosa. No haremos nada que no desees. – Le prometió.

— Lo sé. Es sólo que es mi primera vez y la tuya no… y no sé si estaré, bueno… — soltó un suspiro frustrado. – No sé si seré… buena.

— Sigyn, no seas tonta. Eres la mujer más deseable de los nueve reinos. Llevo años fantaseando contigo y luego reprendiéndome por ello…

— ¿Por qué nunca dijiste nada? – Preguntó mordiéndose el labio.

— No podía decirle a mi mejor amiga que estaba pensando en cómo sería verla desnuda y entre mis brazos.

— Quizás habrías encontrado una respuesta parecida. – Rió.

— Sucias confesiones de la diosa de la fidelidad. – La tomó por los hombros y se puso serio.— Si no quieres, no lo haremos. Hasta que estés lista.

La respuesta de ella fue darse la vuelta y apartar el pelo de su espalda. Loki la miró desconcertado por su actitud hasta que se dio cuenta de la hilera de botones pequeños y dorados que empezaban desde su cuello y seguían a lo largo de su espalda.

Loki sonrió pícaramente antes de besar el cuello de la chica comenzando a desbrochar los botones lentamente, uno por uno, desde la mitad de la espalda hacia arriba. Y luego, cuando todos estos estuvieron sueltos, dejando la blanca piel de la espalda al descubierto, comenzó a besar su piel al tiempo que iba trabajando en los botones que llegaban hasta las caderas.

Sigyn se estremeció y jadeó un poco cada vez que la boca de Loki rozaba su piel. El roce de sus dedos mientras desabrochaba su vestido también causaba sensaciones intensas.

Una vez acabada la tarea, la chica se dio la vuelta y dejó caer la parte de delante del vestido y se enfrentó a la mirada de Loki con un suspiro entrecortado. Este sonrió lentamente antes de pegar su cuerpo al de ella para luego sumergirse en los labios rosados de la joven, besándola con pasión.

Sigyn sonrió en medio del beso, mientras sus manos comenzaban a pelearse con las correas de cuero del traje de Loki, pero poco a poco logró deshacerse de la prenda, dejándolo en una camisa fina que el chico se quitó rápidamente.

Se separaron un poco para admirar su semi-desnudez y Loki no pudo evitar llevar el dorso de sus manos a los pechos de ella. Sigyn se sonrojó, pero siendo valiente apartó las manos de Loki para poder soltar las amarras del pantalón de él. Una vez suelto, llevó la manos a las caderas de Loki, sintiendo el hueso de su cadera y los músculos tensarse bajo sus dedos y lentamente comenzó a bajar la prenda.

Loki perdió la paciencia rápidamente y se deshizo de su pantalón, así como de las botas con magia, quedando solamente en ropa interior.

— ¡Hey! No quites la diversión. – Reclamó ella.

— ¿Diversión esto? – Se burló.

— ¡Enséñame entonces!

— ¡Eso es un reto!

Loki la aferró por la cintura y la levantó un poco, causando que Sigyn tuviese que afirmarse de sus hombros y cruzar las piernas en torno a la cintura de él. La llevó a la cama así y se sentó con ella en su regazo.

Acarició sus piernas suavemente hasta dar con el ruedo del vestido y comenzar a arremangarlo hasta quitarlo por la cabeza de ella. Sigyn levantó los brazos permitiendo que sacara la prenda por completo, para luego lanzarla sin cuidado a un costado de la cama.

Volvieron a besarse y desde allí las caricias dejaron de ser lentas o suaves. La pasión de sentir el contacto íntimo de sus pieles tocándose era demasiado para los dos y comenzó a consumirlos.

Loki tomó cada uno de los pechos de Sigyn entre sus manos y acarició la piel con la yema de los dedos, antes de apretar suavemente uno entre sus manos y besar el otro, deteniéndose en la pequeña aureola ligeramente más oscura que era su pezón.

Sigyn apretó los hombros de Loki y acarició su cabello jadeando con sus caricias. El chico se separó un poco para sonreírle antes de besarla en los labios, pasando las manos por su espalda lentamente. Ella comenzó a moverse lentamente sobre él, causando una fricción exquisita entre sus intimidades, mientras lo besaba aferrada a su cuello.

— Estás empezando a entender de diversión. – Dijo Loki en un gemido entrecortado.

— Te dije que no era ingenua.

— Oh, sí… mi tipo de chica.

Luego de ese comentario los giró en la cama, acomodándose en el medio del suave y amplio colchón.

Las últimas prendas se perdieron por arte de magia…

Loki se dedicó nuevamente a besar sus pechos, mientras sus manos se aventuraban por el abdomen de ella hasta su entrepierna. Separó suavemente sus labios y adentró un dedo lentamente. Sigyn soltó un quejido ante la intromisión, pero se relajó rápidamente cuando Loki comenzó a curvarlo y con el dedo pulgar alcanzó su clítoris, haciendo que pequeñas ondas de placer la recorrieran.

— Loki… — susurró jadeando. – Por favor…

— ¿Por favor qué? – Preguntó sonriendo ante su suplica.

Sigyn apretó los ojos y se aferró a uno de sus hombros con fuerza, cuando él añadió lentamente otro dedo y siguió curvándolos y sacándolos lentamente, para luego volver a adentrarse en su estrecha y húmeda cavidad. El orgasmo la asaltó de pronto. Llegó como una ola en su bajo vientre y la dejó jadeando por aire.

— Eres perfecta… — Loki se llevó los dedos a los labios y probó su sabor.

La chica lo miró con una sonrisa antes de empujar su pecho y un poco para mirarle mejor y acariciarlo. Podía ser que Loki fuese más delgado que la mayoría de los asgardianos, pero su cuerpo sí que estaba marcado por los finos pero fuertes músculos bajo la piel. Delineó con sus costillas con sus dedos y siguió la línea de los músculos de su abdomen para luego, algo roja, acariciar la piel tibia de su masculinidad.

— Sigyn… — Loki no sabía si quería decirle que siguiera o que se detuviera en ese mismo momento, pero optó por dejarla tocarle unos cuantos minutos, perdido en la idea de que su mano se sentía realmente bien acariciando su miembro cada vez más duro.— ¡Basta!

— ¿No te gusta? – La chica besó el hueso de su mandíbula apretada firmemente.

— Se siente demasiado bien. Ese es el problema… — Se las arregló para decir, mientras tomaba su muñeca y la apartaba de su entrepierna, para luego dejarla apoyada sobre su cabeza.

Sigyn sonrió ampliamente antes de buscar sus labios y besarse con pasión. Loki fue soltando su muñeca poco a poco y recorrió desde su brazo extendido, hasta su cintura, donde enredó un brazo, acomodándola mejor sobre la cama, y posicionándose entre sus piernas abiertas.

— Iré todo lo lento que pueda… — Le prometió.

— Me alegro de que seas tú el primero, Loki. – Le confesó. – Me aterraba… ya sabes… la noche de bodas con…

— Espero que jamás te arrepientas. – La interrumpió.

— No podría. Nunca.

Unieron sus labios para un beso que se transformó en un gemido por parte de ambos, cuando Loki se guió con una mano hacia el centro de ella, adentrándose lentamente.

Sigyn se aferró a los hombros de Loki mientras él afirmaba sus caderas, adentrándose cada vez más, hasta que de una estocada más firme se llevó la virginidad de Sigyn, causando que la chica se quejara contra su hombro.

— ¿Estás bien? – Preguntó con los dientes apretados. La chica se sentía tan bien a su alrededor causando tanto placer, llenándolo de un calor que nublaba su mente y que convertía en toda una proeza no comenzar a moverse.

— Sí… — La sensación de él dentro de ella, tan cerca como podían estar, era algo incómoda, pero placentera a la vez.

Loki la miró. Un par de lágrimas salían de sus ojos, y jadeaba por aire. Podía sentir como ella luchaba por alojarlo en su interior y la sensación estaba matándolo porque sabía que iba a ser doloroso para ella, pero a la vez era tan placentero para él.

— Te estoy haciendo daño… — Enterró la cara en su hombro, recibiendo un par de caricias en la base de su cuello, para obligarle a mirarla otra vez.

— Es un dolor que… se siente bien, de alguna forma. – Besó sus labios un segundo y se apartó.— Muévete.

Loki le hizo caso y comenzó a moverse lentamente contra ella, saliendo un poco y volviendo a entrar.

Sigyn jadeó algo dolorosamente las primeras veces, enterrando sus uñas en la piel de la espalda de él, pero luego de aquellos primeros incómodos movimientos, la sensación se fue desvaneciendo y poco a poco sus gemidos se convirtieron en la única forma de expresar el placer que comenzaba a sentir y que la consumía por completo.

Por su parte, Loki se dio cuenta del cambio en la forma en la que ella reaccionaba a sus movimientos y gimió roncamente cuando ella comenzó a responder a cada una de sus embestidas.

Llevaban unos minutos así, aferrados el uno al otro, cuando Loki la tomó por la cintura con fuerza y la levantó quedando sentado en la cama, con ella sobre sus muslos. Sigyn soltó un pequeño gritito agudo ante el cambio de ángulo y la sensación de que él estaba ahora completamente dentro de su cuerpo.

— Te sientes tan bien… — Tomó su rostro entre sus labios y la miró directamente a los ojos.

— Y tú… — Ella acarició su cabello y luego bajó sus dedos por sus mejillas hasta sus labios, donde las marcas del hilo aún no se curaban. – Te amo…

Ella tenía el control en ese momento, en esa posición y lo aprovechó para moverse lentamente, experimentando cada sensación al completo, antes de que Loki la tomara por las caderas y la hiciera moverse un poco más rápido, incrementando el placer de ambos.

Los movimientos de ambos se vuelven algo más rápidos, más erráticos y Loki pudo ver en la mueca de placer de ella, en la forma en la que se aferraba a él y se mordía el labio para no gemir que estaba cerca de su clímax.

Volvió a apoyarla contra el colchón, con las piernas de ella ahora firmes alrededor de sus caderas. Sigyn jadeó un poco, porque en esa posición el hueso de la pelvis de él rozaba su clítoris y eso sumado a sus movimientos, hizo que el placer se incrementase, o quizás era sólo que había una necesidad inmensa en su vientre, que se parecía a la sensación que sintió cuando él la tocó antes, pero que es mil veces más fuerte.

Loki gimió en su oído y cuando elevó la vista hasta ella, vio la misma pasión que lo consumía en sus ojos azules. Enredó sus dedos en la melena desordenada de ella y aprietó las hebras suaves entre sus dedos, mientras sentía que ella llegaba a su orgasmo.

Embistió un par de veces más, prolongando la sensación de placer en ella, antes de, con un gemido ronco, encontrara su propia liberación.

Sigyn sintió la tibieza de su simiente entre sus muslos y supo que él ha llegado también a su orgasmo.

Luego de unos cuantos minutos así, en silencio y jadeando por aire, Sigyn lentamente, bajó sus piernas de las caderas de él y Loki salió de su cuerpo causando un gemido algo adolorido de parte de ella. Algo preocupado, se acomodó a su lado.

— ¿Estás bien?

— Arde un poco… — Reconoció.

Su entrepierna estaba realmente sensible, por lo que saltó un poco cuando Loki puso una mano contra ella, sin vergüenza alguna y murmuró un hechizo, haciendo que un calor agradable recorra su intimidad llevándose cualquier molestia.

— Gracias…

Sigyn se acurrucó contra él, refugiándose en sus brazos hasta que el sueño los venció a ambos, entre lentas caricias en sus pieles aun desnudas y sudorosas.


Drama y lemmon ON!

Espero que no me odien por crear un conflicto entre Loki y Frigga, pero es muy necesario, lo juro.

No sé si a alguien le moleste el Lemmon, supongo que no, pero aviso desde ya, que aunque no sea siempre, este Fics, así como su secuela tendrán lemmons más explícitos que los que he escrito en este Fandom ("Inevitable", mi primer fics aquí sólo tuvo uno, más o menos explícito y otro muy, muy leve más un limma que otra cosa). Pero por la misma trama de este fics, es necesario más de uno. Eso sí, no se asusten, no haré capítulos enteros con un lemmon, porque no es mi estilo.

Espero que les haya gustado el capítulo y haya valido la pena la espera. Agradezco los comentarios, las alertas y los favoritos. Muchas gracias por su apoyo y comprensión por mi ausencia la semana pasada.

Besos, las adoro.

Triana C

PS: Vuelvo a invitar a leer mis Drabbles Loki/Darcy, titulado "Mischief and Tasers", actualicé ayer y me harían muy feliz si los leen y me dejan un comentario. Son cortitos y rápidos de leer, el de esta semana es de un Loki padre.