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Epílogo

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John Stilinski suspira cuando detiene el auto frente a la comisaria, preparándose mentalmente para lo que enfrentaría adentro. Pero él está dispuesto a dar la cara, porque si hay algo que ha aprendido a través de los años es a eso, a dar la cara por sus errores y no retractarse.

Vuelve a suspirar y baja del auto, ajustando su chaqueta, y caminando en línea recta hacia el interior. Y es dolorosamente consiente del silencio que envuelve a la comisaria cuando todos los ojos caen en él.

—John —dice la Sargento Anderson con una expresión sorprendida, dando un paso hacia él. Sonríe suevamente antes de carraspear y tensar los hombros.

—Vengo para disculparme —empieza, alzando un mano para detener lo que sea que Mike quisiera decir—, y a renunciar al puesto de Sheriff.

—¿Por qué? —pregunta tras él Betty, la recepcionista que ha trabajado veinte dos años para la policía.

—Porque les he mentido. No sólo a ustedes, sino que también a Beacon Hills que puso su confianza en mí y yo les defraude de esa forma —vuelve a suspirar—. Era joven y huérfano y las cosas que hice en ese tiempo me han perseguido toda mi vida y me he arrepentido cada día. Pero decidí cambiar de vida cuando conocí a Lokke hace veinte años, porque quería darle una mejor vida a la que se convirtió en mi familia.

—¿Y sólo así? —escucha a uno de los novatos que él mismo entrevisto hace unos meses.

—Sí, sólo así —asiente—. Cambie de nombre para empezar de nuevo y creí que la mejor forma de redimirme era proteger a mis prójimos. Fue por eso que entre a la academia y eventualmente me volví policía.

—¿Qué va a pasar contigo, John? —pregunta la Sargento Anderson viéndolo con tristeza.

—No lo sé —suspira. El lugar vuelve a quedar en silencio.

—Eso no será ningún problema —escucha y todos voltean a ver hacia la puerta, en donde entra un trajeado Agente Coulson.

—¿Agente Coulson? —el nombrado le sonríe y se coloca a su lado, carraspeando para llamar la atención hacia él.

—Debido a los acontecimientos recientes y que, aquí, el Sr. Stilinski ha sido de ayuda para la captura de una organización que ha estado amenazando a la integridad de los ciudadanos de Estados Unidos, SHIELD y el gobierno de Estados Unidos han dado al Sr. Stilinski inmunidad y se le retirara todos los cargos contra su persona con efecto inmediato.

Y es cuando los gritos emocionados y abrazos empiezan a por montón, John demasiado sorprendido por el giro de los acontecimientos.

—¡Eso es fantástico, John! —exclama Mike mientras lo abraza, riendo ante su expresión confundida.

—¿No… están molestos? —todos en la habitación se encogen de hombros.

—Al principio estábamos furiosos —dice Mike, asintiendo al resto de los policías—. Pero no podíamos dejar pasar como si nada todo lo que has hecho por nosotros y Beacon Hills. Nos has demostrado que una persona puede cambiar para bien si se redime de sus errores, así que no vamos a aceptar una renuncia de ti, Sheriff, al menos hasta que estés demasiado viejo para poder moverte más de dos pasos —sonríe con petulancia y él rueda los ojos, no queriendo llorar frente a todos ahí, aceptando los abrazos.

Más tarde (luego de volver a pedir disculpas y ser abrazado por el alcalde que sólo se había encogido de hombros, porque no puedo pensar lo peor de la persona que salvo la vida de mi hijo, John) él se cruza de brazos hacia el Agente Coulson, que sólo sonríe amablemente hacia él fuera de la comisaria.

—¿Y eso que ha sido? —pregunta. Coulson sólo alza una ceja.

—No es nada —dice Coulson—. Visto todo lo que ha hecho por Beacon Hills, el Director Fury vio favorable darle una pequeña ayuda para regresar a su vida.

Él no le cree, pero está dispuesto a aceptar eso.

Coulson asiente en su dirección, dispuesto para encaminarse al auto negro que lo espera en el otro lado de la calle, pero lo detiene:

—¿Esto… —lo ve a los ojos—, esto ha sido cosa de Clint? —pregunta un poco esperanzado. Coulson sólo sonríe y con un último asentimiento de la cabeza, camina hacia el auto. Él sonríe un poco, antes de negar con la cabeza y entrar al auto para dirigirse a su casa por una merecida comida alta en calorías, por mucho que a su hijo le moleste eso.

Coulson entra al auto y pronto se encuentra en movimiento, guardando silencio hacia la figura sentada a su lado.

—Gracias —dice Clint sin verlo. Él sonríe.

—De nada.


Extra

—¿Una manada de hombre lobos, en serio? ¿Cómo es que eso no está en las bases de datos de SHIELD? Te imaginas lo que podría existir allá afuera. A lo mejor las hadas son una cosa. O los duendes. ¿Será que usan esos gorritos ridículos?

—Ya cállate, Tony.

—¡Pero Bruce!

—A veces no sé porque me junto contigo.

—Es porque me amas y no puedes negarlo, grandote. ¿Bruce? ¡Bruce! ¿A dónde vas?

—…