¡Hola! Sé que no tengo perdón de Dios, pero es que la escuela estuvo bárbara y pues... eso. Sólo eso XD

Ya después reeditaré todo esto, pero de mientras les dejo éste pequeño capítulo recién sacado del horno. Muchas gracias por todos los reviews, y pues sí, como ya dije, en la reedición pondré los agradecimientos correspondientes :D


~Cenizas Doradas~

Chapter 6

Layla estaba realmente extrañada. Su compañero, el Yuri que ella conocía, no era el tipo de persona que invitara a otra para simplemente caminar, usualmente sacaría a relucir para envidia de muchos su automóvil color rojo brillante y la llevaría a uno de los mejores restaurantes de la ciudad, pero en ésa ocasión no. Algo realmente le daba desconfianza

Yuri por su parte, supuso que en esos momentos todos sus compañeros, en especial Sora, se encontrarían trabajando arduamente para la celebración de la rubia, para que por lo menos ése día se la pasara tranquila, despejando las múltiples dudas que abarcaban su mente. Inhaló aire profundamente, llenando sus pulmones con el oxígeno, llamando la curiosa atención de su acompañante

–Estás bastante callado, Yuri– reprendió Layla –Si sigues así lo único que haremos será enfadarnos mutuamente–

–Tienes razón, discúlpame– sonrió mirándola. Los ojos de Layla lo miraron fijamente, pensándoselo bien le llevaba una cabeza de altura, era curioso pues jamás se había fijado en ése detalle –¿Y cómo qué te apetece hacer?–

–Eso deberías decidirlo tú, a fin de cuentas fue tu invitación–

–Vaya, hoy estás más agresiva que de costumbre– comentó divertido por la actitud de la estrella –Te pregunto porque hoy es tu día especial–

–¿Mi cumpleaños? No lo veo tan especial, sólo es otro día más del calendario– resopló con calma

–Aún así es especial para muchos otros, ¿sabías?– inquirió sonriéndole apaciblemente

–N-No…– titubeó con las mejillas ligeramente sonrojadas

–Por eso mismo tienes que disfrutarlo– explicó sonriéndole. El ruso volvió la mirada al frente notando una banca solitaria cerca de donde caminaban, señalándosela a la mujer optaron por quedarse ahí, y sin embargo a los pocos segundos se excusó levantándose y dejándola sola

–"Esto es aún más sospechoso… Yuri quiere algo, seguro"– pensó frunciendo el ceño

–No tienes que poner ése rostro Layla, sólo es una invitación de amigos, ¿no?– rió divertido mostrándole un cono de helado para ella y otro para él. En definitiva, ése no era el método de Yuri, por lo que Hamilton sólo atinó a desconfiar

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

Sora frunció el ceño infantilmente al ver a sus compañeros, inmediatamente de notarlo May le siguió. Ambas tomaron aire profundamente para luego estallar en una serie descontrolada de regaños y demás

–Oigan, ya tranquilícense– calmó Anna mirándolas con extrañez

–¡Pero es que éste lugar no está a la altura de Layla!– bufó la china cruzándose de brazos

–No creo que a Layla le moleste– comentó Marion con Jonathan en su cabeza

–Marion tiene razón, el lugar se ve bien, y lo que realmente importa es la convivencia– apoyó Jean, a lo que Sora suspiró resignada mientras May continuaba con el alegato

–¿Eh, qué haces, Mia?– cuestionó interesada en la chica que no despegaba la vista del ordenador

–Ah, no es nada, sólo trabajo en la nueva obra– respondió sonriéndole nerviosa

–Pero, ¿por qué luces tan nerviosa?– inquirió curiosa e inocente

–Es que… el dueño quiere que incluyamos a los novatos también–

–¡Eso es… estupendo!– exclamó emocionada –¿Y cómo se llama la obra?–

–Bueno, es que…– suspiró cansadamente dejando a la pelirosa confundida

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

La ex-estrella de Kaleido saboreó lentamente el postre helado entre sus manos, siendo cuidadosa de que éste no se derritiera y manchara sus ropas. A su lado, Yuri hacia lo mismo, aparentemente ajeno a las miradas de reojo que la rubia le lanzaba

Finalmente incomoda por el silencio sepulcral entre ambos, decidió romper el hielo, formulando cualquier comentario que le pasara por la mente pero que a la vez no sonara estúpido

–Yuri, siendo sincera… te desconozco– habló, arrepintiéndose casi al momento al ver la mirada seria pero a la vez confundida del mencionado

–¿Por qué?–

–Has cambiado mucho, más de lo que yo lo pude haber hecho–

–¿Y eso te molesta?– interrogó sonando molesto sin que pudiera evitarlo. Que precisamente ella le dijera algo como eso le había pegado duro

–No, no, simplemente me desconcierta– respondió manteniéndose en calma –Los cambios por los que pasaste realmente te marcaron–

–Igual que a ti– se defendió, manteniendo él también la compostura

–Sí, a mí en particular todavía me cuesta trabajo asimilar éste cambio– admitió

–Para comenzar de nuevo primero tienes que aceptar todo por lo que has pasado, todos los "yo" que has creado, Layla–

–Entonces, supongo que lo mismo va para ti, ¿ya has arreglado tus problemas con León?– cuestionó. El rubio suspiró pesadamente levantándose de la banca, ahora sí, ya con molestia

–Perdona que evada el tema, pero, ¿te parece si regresamos?– propuso, mirando también su reloj de pulsera, para ésas horas el salón ya debería de estar por la mitad de arreglado

–Claro, como gustes…– respondió sorprendida

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

–Oh, vaya…– musitó Fool flotando cerca de donde se encontraba Sora. La chica giró a verlo, ignorándolo de principio, pero luego volteándose rápidamente para tomarlo entre las manos y comenzar a hablarle por lo que ella consideraba "un tono bajo"

–¿Qué le pasa a Sora?– cuestionó Anna

–Lo de siempre, seguro está hablando con el espíritu del escenario– respondió Mia sin prestarle mucha atención. La comediante sólo se encogió de hombros restándole importancia al asunto y siguiendo con su parte del trabajo

–¿Qué pasa, Fool?– interrogó Sora seriamente apretándolo cual simple muñeco. El pequeño guardián después de que con esfuerzos lograra zafarse del agarre de su protegida prosiguió a sacar su mazo de cartas de tarot

–Ay no, siempre que sacas una carta es algo malo– murmuró infantilmente

–La mayoría de veces, pero estoy seguro que ésta vez seguro te interesará–

–¿Qué?– inquirió confundida. El espíritu prosiguió a lanzar las cartas y seleccionar una, la que él particularmente no quería –Fool, deja de asustarme, ¿qué pasa?– regañó

–Mira, ésta carta es: "Los enamorados" en posición invertida, ¿sabes qué significa?–

–No, así que por favor cuéntame– pidió, seria

–Ésta carta simboliza las peleas entre pareja, la infidelidad y la inestabilidad emocional–

–No entiendo, ¿eso qué tiene que ver conmigo?–

–No es precisamente contigo, Sora, de hecho tiene que ver con los representantes de Leo y Piscis–

–Leo es la Señorita Layla, entonces Piscis… ¡¿es el joven Yuri?–

–Así es–

–¡Hey, Sora! ¡Deja de hablar sola y regresa a tu parte!– regañó May eufóricamente

–Lo siento, May, ¿pero te lo puedo encargar?– se disculpó saliendo del aula con rapidez

–¿Pero qué demonios le pasa?– bufó molesta

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

Ken Robbins quien iba caminando tranquilamente sólo supo que algo, muy pesado para empezar, había caído sobre él. Abrió los ojos adolorido de la espalda y la cabeza notando los mechones de cabello rosado sobre parte de su rostro, inmediatamente su cara adquirió una tonalidad rojo brillante tratando de incorporarse

Sora, quien había chocado con él por salir corriendo se levantó bruscamente apenas volver a abrir los ojos, rápido le ofreció una disculpa inclinándose según las tradiciones de su país, sin notar siquiera qué era su amigo Ken quien tenía al frente. Apenas estuvo a punto de irse, el pelicastaño la tomó por la muñeca alarmado y a la vez deseoso de saber qué pasaba como para que ella estuviese así

–¿Está todo bien, Sora?– inquirió

–No, no, no pasa nada– negó sonriendo apurada

–Si necesitas ayuda con el aula yo puedo ayudarte, ya me desocupé–

–¡Eso sería fantástico!... pero la verdad es que estoy buscando a la Señorita Layla–

–Ah, Layla y Yuri regresaron hace unos minutos–

–¡¿En serio, dónde están?–

–Layla se fue a su antiguo camerino, y Yuri no sé… sólo vi que estaba como… enojado–

–¿Enojado?–

–Sí–

–Bueno, con eso me sirve, ¡muchísimas gracias, Ken!–

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

La acróbata se miró detenidamente en el espejo del pequeño pero cómodo camerino. En cierta forma, ver su semblante serio reflejado en el cristal la hacía sentir culpable, aunque ya habían tenido discusiones fuertes, ésa era la primera vez en toda su vida que llegaba a sentir malestar por alguien, por él

–Yuri…–

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

–¡Joven Yuri!– llamó al verlo de frente. Su mirada violácea captó la atención del ángel del escenario, y es que algo no andaba bien

–Lo siento, Sora, no pude retenerla por mucho tiempo– se disculpó pasándola de largo

–Joven Yuri… eso en sus ojos… ¿es tristeza?– cuestionó al viento