Título: Propiedad del Rey II (Final Feliz)

Autor ORIGINAL: Red Autumn

Traductora: Darkkie (aka Jun, aka VaniaHepskins) Con su permiso, claro está.

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Tolkien y sólo a él. Sólo los tomé prestados para darle vida a mi universo fantástico.

6.- Mirkwood

De lejos, vi un mar de elfos reunidos en frente del palacio, esperando ansiosamente. Habíamos estado montando con locura para llegar a Mirkwood en el menor tiempo posible. Ya podía ver su impaciencia. Una gran sonrisa apareció en sus facciones reales.

La mayoría de los elfos con quienes había crecido y conocía estaban allí. Mis compañeros quienes me habían escoltado en mi primer viaje a Imladris estaban en frente, saludándome. Solamente Morethir no estaba. Debía recordar preguntar por él después.

Me llene casi por completo de emoción por segunda vez cuando vi a Firith; una gran sonrisa de alivio en su hermoso rostro. Lord Elrond y los gemelos le acompañaban también. Note en Lord Elrond su tranquilidad reservada.

Un grito de aclamación se levantó de entre la multitud en el momento en que atravesamos las puertas del Gran Bosque Verde. Los gemelos y mi hermano salieron de grupo para recibirnos.

"¡Mi hermanito está ya en casa! ¡Casi no lo podía creer al principio!," Firith gritó feliz. Salté de mi caballo y lo abrace fuertemente. "¡Te extrañé tanto!"

"¡Yo también te extrañe!"

"¡Gracias al Valar que estás bien!" los gemelos dijeron al mismo tiempo. Sonreí al reconocer su familiaridad nuevamente. Estaba completamente ahogado entre ellos. Era muy bueno estar en casa nuevamente y rodeado por tantos que quería. Las lágrimas cayeron por mis mejillas por que así lo quería. Era una feliz ocasión.

Lord Elrond salió de entre la muchedumbre que se fue formando rápidamente alrededor de nosotros y llegó hasta mí. En un inesperado gesto de emociones vulnerables, me abrazo tan fuerte que no pude respirar por un momento. Sólo gemí en respuesta.

"Lo siento tanto, Legolas. Por favor busca en tu corazón el perdón para mí. Estoy verdaderamente avergonzado," el Lord de Imladris lloró en mi hombro. Un silencio cayó repentinamente entre nosotros. No era el único que había estado sorprendido.

Nunca había culpado a Lord Elrond. No era su culpa y nunca pensé que el pudiera culparse a sí mismo. Lo estaba tomando muy a pecho.

"No, Lord Elrond. No tiene nada de que avergonzarse. Nadie podía saberlo," dije. Sin embargo, el Lord elfo estaba demasiado sensible para reaccionar propiamente. Trate de consolarlo, acariciando su espalda suavemente.

"¡Ahem! Dejo el reino por un día y mis súbditos se olvidan de mí. ¿Soy tan insignificante ahora?" mi adar estalló en una falsa ira, rompiendo el incómodo silencio.

Los elfos de Mirkwood se volvieron al mismo tiempo y dieron una fuerte aclamación. Habían estado muy absorbidos por mi regreso y se habían olvidado enteramente de su Rey. Era otro alivio para mi saber que mi gente me recibía tan bien.

"Vamos a descansar. La celebración para el regreso a casa de mi hijo será dentro de dos días," mi Adar anunció con más aclamaciones.

Un joven elfo – un mozo – empezó a hacer su camino por medio de la multitud. Más de ellos le siguieron detrás y empezaron a tomar las riendas. Todos desmontaron de sus caballos e hicieron su camino hacia la entrada principal del palacio.

Mientras nos dirigíamos allí, note que muchos pares de ojos observaban con curiosidad a mi adar, especialmente al bebé que estaba cargando. Algunos se paraban de puntillas para ver sobre los hombros de los que estaban al frente. Me podía sentir sonrojar de nuevo. ¿Cómo aceptarían a este niño?

Los sirvientes del palacio se acercaron a nosotros y empezaron a ofrecer llevar las bolsas pero ninguno de los guerreros se las facilitó, prefiriendo no molestar a los elfos con tal trivialidad. Claramente, no estaban acostumbrados a ser halagados como invitados de honor. El mariscal principal dio eficientemente la orden de que se les mostraran sus habitaciones a los elfos de Lorien.

Sólo mi familia, los elfos de Imladris y Haldir nos dirigimos al estudio de mi adar. Una vez dentro, Lord Elrond insistió en examinar mi estado de salud así como el de Adarorn antes de iniciar cualquier discusión. Estuve de acuerdo por que esto pondría paz en su mente, al menos por ahora.

Cuando estuvo satisfecho de que ambos estábamos bien, regresamos al estudio. Todos nos miraron cuando entramos, con preocupación en sus rostros. Sólo después de que Lord Elrond les dio un signo de aprobación aliviados tomaron asiento.

"Master Bronce ha hecho un buen trabajo. Debo agradecerle la próxima vez que visite Lothlorien," Peredhil comentó. Le había dicho lo amable que había sido cuando me examinó.

Mi adar estaba sentado en su propio asiento mientras los demás tomamos cualquier silla disponible en la habitación. Firith había tomado a Adarorn de mis manos en el momento en que regresaba y ahora estaba jugando con él. Firnnole estaba sentado a su lado, haciéndole caras graciosas para que se riera el bebé. Los gemelos estaban quejándose, queriendo tener a Adarorn a su vez. Menee mi cabeza con asombro. Podía ver que mis hermanos, especialmente Firith se podían volver excelentes padres algún día. Por los gemelos, sólo esperaba que maduraran bien o de lo contrario sus parejas tendrían las manos llenas.

Yo podía asumir que todos en la habitación conocían algunos detalles de lo que había pasado, así que empecé a contar mi "desafortunado incidente" a ellos. Estaba más calmado esta vez y era más capaz de controlarme. También tenía a Haldir agradeciéndole que se hubiera sentado junto a mi y que me alentaba apretando mi hombro cuando sentía la necesidad de soporte emocional.

Claro, que omití la más vergonzoso parte por que podía ver la ira en sus rostros. Mi adar estaba lívido y Lord Elrond destrozado. Los gemelos parecían impactados, nunca habían pensado que su llamado hermano pudiera hacer esas cosas terribles.

Después de que terminé, fui enviado a mi propia habitación para descansar. Adarorn fue llevado con la nodriza para alimentarlo. Todos fueron despedidos.

En el momento en que abrí la puerta de mi habitación y me pare dentro, me sentí como si viajara en el tiempo; un tiempo en que yo era todo inocente, feliz, joven y lleno de sueños. Estaba realmente en casa, con mi familia y con mis recuerdos vivos.

Extrañaba mi habitación donde mantenía todas mis cosas favoritas. La seguridad y calma me rodeaban. Me tome mi tiempo para mirar y tocar todo como si fueran los ojos de alguien más. Era extraño y familiar al mismo tiempo por que fui forzado a mirar objetos con un diferente punto de vista. No era el Legolas de antes ya más. No podía volver a ese punto ya más.

Era extraño encontrarme evaluando y entendiendo a mi otro yo. Levantaba un objeto, lo miraba y trataba de recordar un recuerdo olvidado. Estaba tratando de recordar el pasado mientras vivía un diferente futuro.

"Les dije a los sirvientes que limpiaran tu habitación todos los días. Sabía que podías regresar un día aún a pesar de la molestia de tus hermanos," una voz familiar detrás de mi. "Podía sentir en mis huesos que estabas aún con vida"

Ai, ahora me daba cuenta por que las cosas eran tan familiares. Mi adar no había movido ningún objeto en esta habitación y parecía como si alguien estuviera viviendo aquí.

Me acerqué a mi adar y lo abrace fuertemente. Toda represión y coraje se rompió repentinamente; estallé y llore como un elfito. Estaba temblando tanto y mis piernas las sentía fallar que si mi adar no estuviera abrazándome, me hubiera derrumbado al suelo como una muñeca rota.

Nos quedamos abrazados como por siglos, llorando en nuestros corazones de alegría. Era bueno compartir el dolor con él y recibir su parte también. En ese momento de tiempo, entendía completamente estuvimos temerosos, preocupados y aliviados. Yo era tan preciado para él y nada podía cambiar eso.

"Le juré a tu nana que protegería sus chicos con mi vida," mi adar gimió.

Estaba exhausto física y emocionalmente. Creo que me dormí de pie por que vagamente recuerdo a mi adar llevándome a mi cama. Después de arroparme, me beso en la frente y me deseo dulces sueños. Sonreí con apreció. Aún a pesar de que sus hijos habían crecido, él siempre nos vería como sus elfitos.

TBC…