Hola, regrese con un capitulo más. Este se basa en el corto de Ice and coffe de"Welcome to the world of Guertena" (Fortunae Meae)
Espero que les guste este capítulo y el pequeño okame del final :)
Idea original por Ice and coffe
ADVERTENCIA: contiene pequeños spoilers del RPG de Ib y algunos cuantas soluciones de acertijos .
Declainer: Katekyo Hitman Reborn ni sus personajes al igual que la trama de Ib, no me pertenece sino a sus creadores originales. Solo estoy usándolos para torturar de los personajes y porque todavía no tengo clases XD
"Blah, blah" - pensamientos
**Blah,blah** -cosas escritas
—blah, blah —conversaciones
Capítulo 6:La barrera que los separó
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Tras haber cruzado por varias puertas se encuentran con una intersección en 'Y', obligándolos a escoger una de las dos puertas que habían. Revisan la puerta de la derecha descubriendo que estaba cerrada y dando media vuelta regresan al punto de inicio.
Escogen la puerta faltante y entran encontrándose con una habitación muy curiosa.
Conejos, lindos y tiernos conejitos de ojos rojos en todos los estantes. Muy pocos muebles contenían conejos, solo los libreros que estaban cada uno al lado de un cuadro eran libres de ellos. En el gran cuadro del fondo contenía la pintura de un conejo rosa de ojos rojos mirando el cielo. Ojos rojos, ese era su título.
—… ¿qué es-este lugar?… el cuadro, la habitación… ¡¿Por… qué todo es tan… inquietante?! —expresa perturbado el castaño, retrocediendo unos pasos ante la vista. L.J. se pone nervioso ante la vista del lugar y se oculta con el castaño. Parece ser el más normal, según su punto de vista.
—¿Eh? De que hablas Tsuna, si este lugar en tierno~ Incluso parecen malvaviscos~ mmm... incluso pienso que te pareces a ellos, mira a ese solo por el color de sus ojos no sería tu gemelo perdido —señala a un conejo con una sonrisa —que piensas Yuni, ¿tú también crees que es tierno?~
—En verdad es muy lindo, me pregunto si son suaves —responde la peliverde dando unos pasos para acariciarlos, pero se detiene al escuchar al castaño.
— ¿Qué? ¡¿Cómo puedes decir que esto es TIERNO?! ¡Y deja de pensar en malvaviscos! Uhg, no sé cómo pueden sopórtalos — grita, causando que L.J. busque auxilio de la niña.
—Tsuna eres extraño~
—Yo no soy el extraño. Sabes que, solo investiguemos el lugar y marchémonos de aquí—gruñe.
— Tsuna… —Yuni lo mira preocupada, durante el tiempo que han estado juntos nunca lo había visto tan alterado. Mira de reojo a los conejos con cierta desconfianza, que tal si esto no es lo que ve Tsuna… que tal si ellos son los que ven mal…
El albino sonríe divertido por el extraño comportamiento de su compañero, listo para volverlo a molestar abre la boca, pero es detenido por Yuni, quien se pone del lado del castaño.
—Byakuran, por favor no molestes a Tsuna. Es mejor que nos concentremos y busquemos algo que nos ayude —dice tomando la mano del castaño para tranquilizarlo un poco. Este exhala inquieto y le sonríe a la niña tratando evitar que se preocupe, aunque sinceramente no sabía que pensar de ese extraño lugar. Se sentía como si lo estuvieran observando y esperaran a que se descuidara para atacarle.
Revisan la habitación, Yuni busca en el librero encontrando un libro con un título extraño: La muerte del espíritu.
**Si tu espíritu sufre demasiado, comenzarás a tener alucinaciones… y al final serás destruido. Y lo más preocupante de todo… es que ni siquiera serás consiente de este hecho**
Cierra el libro un tanto preocupada, quizás deben salir de allí. Se aleja del librero y camina hacia los conejos, dando un respingo al ver que un conejito había saltado y quebrado al caer. Mira con desconfianza y toma la llave violeta de sus restos.
Tras el hallazgo de la llave, salen del cuarto -para alivio de Tsuna- y caminan hacia la puerta derecha, pero pronto se detienen al oír un extraño sonido proveniente de un cuadro que estaba en la mitad de su camino.
— ¿Qué es eso?
— ¿Mmm?, que extraño~ El sonido se oye cada vez más fuerte... —miran fijamente un cuadro, viendo como en este una flor empezaba a florecer y expenderse hacia afuera. De repente el suelo tembló y… todo sucedió tan rápido que apenas lo lograron evitar.
Yuni no estaba muy segura que sucedió y mira de reojo los tallos que ahora los separaban de Tsuna.
Un minuto estaban viendo el cuadro de aquel extraño sonido y luego los tallos habían surgido del suelo. Había tratado de pasar al lado de Tsuna junto al camaleón, pero por alguna razón había acabado al otro lado con Byakuran. Y lo más extraño, es que L.J. si había logrado cruzar aun cuando este estaba en su hombro.
Sus ojos ligeramente se estrechan ante un pensamiento, podía ser su imaginación pero… pero ella juraría que Byakuran le había agarrado del cuello de la camisa y le dio un tirón hacia su lado…
— ¿Están dos ustedes bien? —pregunta Tsuna preocupado desde su lado, despertando de sus pensamientos a la peliverde.
—Ah… eso me asusto~ —responde Byakuran manteniendo su característica sonrisa.
—Yuni —la mira preocupado — ¿estás herida? —la niña niega con la cabeza
—Eso… eso fue aterrador —murmura, Tsuna hace una mueca ante su respuesta. Le gustaría tranquilizarla y darle unas palmaditas en la cabeza, pero la barrara de tallos no se lo permitía.
—Sí, también me sorprendió —cierra sus ojos y exhala —pero… siempre y cuando estés bien —le sonríe. Pronto cambia su mirada y observa el obstáculo que los separa, los tallos espinosos de aquella flor roja y salvaje.
—Con estas cosas en medio no puedo pasar… quizás las pueda cortar… —pronto sus ojos se abren por completo al ver que no eran cualquier clase de plantas, sino que eran de piedra. Se quedan en silencio tras su descubrimiento hasta que Byakuran eleva su voz.
—Yuni, tú tienes una llave, ¿cierto? Tal vez abra la puerta de esa habitación de allí~ Quizás encontremos algo que pueda cortar estas —señala la puerta de la derecha —Hay que ir a buscar~
—Mmm… bueno, creo que tienes razón. No hay muchas opciones… —expresa Tsuna
—Por supuesto, además será muy fácil~ ¿No es así Yuni?
—Preferiría no separarnos —responde la peliverde, puede que tenga razón pero no quiere dejar a Tsuna solo. Debe haber otra solución.
— ¿Eh? ¿Por qué? Volveríamos rápido, además necesitamos algo con que cortar las plantas y no se me ocurre nada más~
—Tiene razón Yuni, no podemos hacer nada en esta situación —suspira al verla mirada de la niña —que tal esto…si no encuentran nada, regresan, ¿sí? Pensaremos en otra cosa —sonríe.
—Está bien~—concuerda Byakuran; Yuni acepta de mala gana y camina junto al albino hacia la puerta. Le da una última mirada a su amigo, pidiéndoles que tengan cuidado, y continúan entrando en la nueva habitación.
La habitación era de color café claro y estaba llena de cajas, con unos cuantos maniquís inmóviles. Revisan las cajas por varios minutos buscando algo con que puedan usar, descubriendo que algunos pinceles faltaban al igual que la pintura roja y azul. Pronto encuentran una caja repleta de herramientas de pintura.
—Mmm… ¿Habrá algo útil?~ —expresa Byakuran revisando la caja, tomando del fondo un cuchillo de paleta —Vaya, parece que solo tenemos esto~
—Quizás que sirva para cortar las plantas —sonríe la niña, lista para regresar.
—No. Esto no tiene lo suficiente fuerte para romperlo, primero se quebraría antes que lo logremos~ Sería más recomendable buscar un cincel o puntero para romperlo —responde
— ¿Cómo sabes eso?
—Mi padre era artista~ —comenta revisando el cuchillo —mmm… sí, no servirá, esta desafilada~ —lo regresa a la caja y vuelven a buscar sin mucho éxito. No había encontrado nada.
—No hay nada. Parece que debemos volver a darles las noticias a Tsuna~—Yuni asiente y caminan, pero en ese momento las luces parpadean oscureciendo el lugar por unos segundos. Pronto se escucha un sonido sordo y en el momento que las luces vuelven se encuentran que dos estatuas se habían caído, bloqueando el camino.
—Esto es malo~ —expresa Byakuran tras haber intentado mover las estatuas por varios minutos, estaban atoradas y era imposible abrir la puerta teniendo las estatuas frente a ella. Suspira, para luego sonreír.
—Debemos tomar otro camino~ Quizás podamos encontrar un pasadizo que conecte donde esta Tsuna —añade caminando hacia la puerta —Vamos Yuni~ —la peliverde mira la puerta por unos minutos y asiente, siguiendo al albino.
Caminan por el pasillo avistando una sombra entre las ventanas, al igual de golpes que resonaban en las paredes. Pronto una pelota roja cae por las escaleras chocando contra la pared, suben con pasos rápidos descubriendo que había sido la nariz roja del cuadro: Payaso.
Caminan por el pasadizo hasta que de repente unos mensajes aparecen en la pared. Insistiendo a la peliverde en quedarse allí y jugar con ellos, insistiendo que este lugar era divertido. Inhala profundamente y continúan su camino.
—Yuni, te puedo hacer una pregunta~ —dice de repente el albino tras caminar en silencio por unos minutos.
—Sí, está bien. ¿Qué es?
—Tsuna es tu hermano, ¿no?
—No, soy hija única.
—Ya veo~ —asiente con una sonrisa —eso significa que es un amigo de tu familia. Tu madre debe confiar mucho en él para dejarte a su cuidado~
—No… mi familia no conoce a Tsuna — "aún…"añade mentalmente.
—Mmm~ creo que es natural, se conocieron aquí. Debí suponerlo~ —se ríe un poco, Yuni sonríe y siguen caminando.
—Oye Yuni… no has pensado que esta situación es similar a esas tramas donde solo puede salir un número determinado de personas. ¿Qué pasaría, hipotéticamente, si solo dos de nosotros pudiera salir de aquí? ¿Qué harías? —pregunta de repente, la peliverde lo mira y se queda pensando por unos minutos para responder.
—Si solo pueden salir dos personas, me quedaría aquí. No quiero que alguien salga lastimado —responde
—Eh~ Eres muy noble Yuni~ Aunque creo que demasiado para tu propio bien~ No te preocupes, saldremos de aquí pronto —sonríe el albino.
Después de unos minutos llegan a una nueva habitación extensa que contenía en ella unos pequeños cuartos. Empiezan a revisarlos descubriendo que varias estaban cerradas o le bloqueaban el paso por un extraño gas. Logran desbloquear una, tras darle un título a un cuadro, y entran.
La habitación era pequeña solo contenido dos pequeños libreros, empiezan hojear los libros buscando alguna llave que les permita abrir las otras puertas. Dando una mirada rápida, un título logra atraer la atención de la peliverde: Los días finales de una chica.
**Érase una vez, una niña pequeña. Dicha niña fue a galería de arte con toda su famiglia. De repente la chica se había dado cuenta que se había perdido. Trato de buscar su famiglia por todo el lugar, pero no pudo encontrarla… al igual que la salida. Asustada, indefensa, sola, hambrienta y sedienta, se tropezó y se hizo daño, poniendo su cuerpo más allá de su límite…**
Siente un ligero escalofrío atravesar su cuerpo, ve la última página observando a la niña desplomada en el suelo. Cierra el libro y suspira un tanto temblorosa.
— ¿Yuni estás bien? —pregunta Byakuran
—Sí, estoy bien. No es nada —responde devolviendo el libro
—Ya veo~ eso es bueno, continuemos quizás debamos probar con otra habitación~ —dice con una sonrisa.
Salen de la habitación y dan unos pasos por el lugar hasta que se detienen al ver un cuadro de título: El pescador.
—Eh~ Mira Yuni, ¿qué crees que pesque?~ —pregunta el albino
—No lo sé… —pronto el dibujo logra pescar algo y en rolla su cuerda sacando del agua un paraguas rojo. Sin nada que hacer con él lo lanza hacia ellos. Atrapan el objeto y lo miran curiosos.
—Supongo que puede servirnos pronto~ —sonríe, siendo apoyado por la peliverde.
Tomando el objeto consigo, buscan otra puerta y entran en ella. Encontrando en la nueva habitación con unas cabezas de maniquí que descasaban sobre una mesa en el fondo. Caminan tranquilamente por la habitación y lo revisan. Byakuran se detiene frente un cuadro observando la solitaria figura oscura de una mujer.
—Dama sin paragua~ —lee alegremente y mira el cuadro —Mmm…. Parece ser que encontramos a la dueña del paraguas~ —mira a la niña para descubrir que miraba fijamente a las cabezas. Curioso se acerca a ella sigilosamente.
—Boo~ —pica las costillas de la peliverde, Yuni da respingo y mira sorprendida a Byakuran, quien tenía en su rostro una sonrisa traviesa.
—B-Byakuran…
—Jejeje~ deberías ver tu cara —se ríe ocultando sus manos detrás de su espalda —eso pasa por ignorarme~ Por cierto, ¿por qué las miras fijamente?
—No es nada, solo pensaba —responde rápidamente, volteando a verlas. Intentando en no recordar su pesadilla. Esas cosas estaban allí…
Se quedan en silencio por unos minutos hasta que la niña vuelve a hablar
— ¿Byakuran, sabes por qué Gueterna creo estas cabezas?
—Mmm, no sé~ —sonríe tras unos minutos de meditación —quizás una representación igual que los maniquís sin cabezas, el arte es interpretación y se da con cualquier cosa~
—Supongo que si… —mira a la cabeza y trata de moverla, quizás tenga alguna pista.
—Yuni, ten cuidado puedes lastimarte. Esas cabezas son pesadas y pueden romperse~ —le advierte, Yuni asiente, pero sigue moviéndola hasta que zas. Cae al suelo agrietandolo y dejando que salga de este un extraño gas rojo, similar al de aquel pasillo. Retrocede torpemente y acaba cayendo trayendo consigo una cabeza.
Esta cae y se rompe en fragmentos, dañando a la peliverde y haciendo que esta inmediatamente pierda un pétalo. Byakuran la ayuda levantarse y dando una mirada hacia las cabezas caídas suspira.
—Te encuentras bien~ —Yuni asiente y el albino sonríe —me alegro, ahora creo que debemos colocar el paraguas en su lugar —expresa y tomando a la niña de la mano la lleva hacia el cuadro.
Sin esperar que la peliverde opine algo, entrega el paraguas a su dueña; la pintura toma su paraguas y lo abre tranquilamente. De repente se escucha el sonido de una tormenta y momentáneamente empieza a llover.
—Esto es nuevo~ no lo esperaba sinceramente~
— Hay que salir de aquí —expresa la niña tratando de cubrirse de la lluvia y ambos jóvenes corren hacia la salida. Se detienen por completo al ver que toda la habitación estaba llena de cabezas, algunas incluso llorando lágrimas rojas.
—Vamos Yuni, no dejes que te afecten~ —dice Byakuran y tomando su mano empiezan a caminar. Yuni respira profundo sigue al albino de cerca, tratando de no pensar en las cabezas que la vigilan.
Siguen buscando alguna pista, buscando algún paso que les permita seguir y lo más importante regresar donde esta Tsuna y L.J.…
¿Porque eso es lo que hacen, cierto?
Tratan de llegar donde ellos….
¿Cierto?
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Okame: ¿Qué hubiera sucedido si Fran hubiera sido Mary?
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El silencio incómodo y extraño hacia que el pobre castaño se sintiera nervioso, aun más cuando el misterioso niño de cabello verde agua lo miraba fijamente sin alguna expresión sobre su rostro.
Siguen mirándose por unos minutos, causando que Tsuna empiece a sudar verdaderamente nervioso, traga en seco y abraza a Yuni con fuerza en un intento de proteger a la pequeña peliverde.
— ¿Quién eres? —vocaliza tratando de evitar que su voz temblara.
El niño lo mira aun más, para luego mirar a la niña sonrojada en los brazos del extraño castaño, para volver a verlo esta vez con una pequeño y casi nulo brillo de reconocimiento sobre sus ojos.
—Ah, eres un pedófilo, ¿cierto? —dice por fin el pequeño niño con voz monótona señalando a Tsuna. El castaña parpadea como un búho tratando de entender lo que había dicho el niño en italiano.
—Tsuna, te llamo "pedófilo" —le susurra Yuni al oído, Tsuna la mira y luego al niño que los miraba desde una distancia segura.
—Ah, ya veo —responde hasta que procesa lo que acaba de decir Yuni —Hiieee yo no soy un pedófilo, ¿porque me llama pedófilo?
—Oh, hablas en japonés…. Si lo siento no eres un pedófilo —expresa el peliverde sin ningún cambio en su voz monótona, Tsuna sonríe al ver que niño había cambiado a japonés y se estaba disculpando hasta que… — eres un lolicon
—Tampoco soy lolicon —replica el castaña para ser totalmente ignorado.
—Policía, policía hay un lolicon aquí—empieza a gritar con un megáfono
—Uh… aquí no hay policías…
—Las galerías siempre hay encargados de seguridad
—Pero no estamos en la galería real… esta es una galería replica y estamos atrapados —suspira el castaño ante la mirada en blanco que tiene el niño, que ahora que lo notaba llevaba un sombrero de manzana —este lugar es peligroso, ¿por qué no vienes con nosotros? Estamos buscando una salida.
—Me ensañaron a no ir con pedófilos o lolicones a ningún lado —responde directamente
—No soy un pedófilo ni lolicon
—Abrazas a una niña que está claramente en la clasificación lolita —señala sin ninguna emoción, el castaño suelta a Yuni mientras ella sigue sujeta a él.
—Tsuna, no es pedófilo. Él me cuida y me da dulces, además estamos tratando de salir de aquí juntos—pero el niño-manzana los mira para luego mirar a un punto especifico donde los lectores están para dar este importante mensaje:
—Por favor no confíen fácilmente en extraños ni acepten dulces de ellos. Y repórtelos rápidamente a adultos más cercanos y que conozcan. Gracias.
Los dos miran al niño tras su mensaje a quien sabe quien, por que ellos no pueden romper la cuarta pared, y tratan de iniciar un conversación donde no llamen a Tsuna un lolicon ni pedófilo.
—Mi nombre es Yuni y él es Tsuna, ¿cuál es tu nombre?
—Fran
— ¿Bien Fran, porque no vienes con nosotros?
—Bien, iré contigo. Se debe vigilar al pez pervertido —responde tras unos minutos de meditación.
—Yo no soy un pervertido ni pez —llora Tsuna, pero es ignorado nuevamente por Fran quien inicia a caminar por el pasadizo.
—Disculpa, Fran puedes ser un poco más amable con Tsuna por favor —le pide la niña caminando junto a Tsuna
—No puedo hablar pez, especial con el Tuna pervertido
—Tsuna, no Tuna. No soy un pez, Fran —expresa el castaña con una sonrisa forzosa, suspira y trata de ser un poco más paciente —Entonces Fran tienes una rosa igual que nosotros —dice Tsuna, pero este lo ignora.
— ¿Fran, tienes rosa? —le pregunta Yuni al ver que va a ignorar a Tsuna
—Es esta —muestra una rosa de color
—Ya veo, será mejor que la cuidas bien y puedes dejarme de ignorar Fran —sonríe Tsuna
—Yuni, el pedófilo aun nos sigue
—Fran no soy un pedófilo —contesta el castaño
—Yuni el pedófilo está molesto, es mejor que huyamos
—Eh, espera Fran no quiero… —pero el peliverde no la deja terminar y tomando la mano de Yuni salen corriendo
—Hey, espera. ¿A dónde te llevas a Yuni? —le persigue Tsuna
—Socorro, policía. Un pedófilo nos ataca —pide ayuda con su voz monótona, mientras jala a Yuni consigo
—Yo no soy un pedófilo y no hay policía en este lugar —grita molesto Tsuna, pero de repente es esposado por lo que parecían ser unos maniquís con uniforme de policías.
—Te dije que habían policías —expresa el niño con su característica voz monótona, mientras mira junto la niña como los policías-maniquís apresan al pobre castaño.
— ¿Eh?... esperen oficiales esto es un error, esperen —expresa siendo arrastrado por ellos
—Sí, si dígaselo al juez —responde uno de ellos con voz grave.
—Hiiieee hablan
Esto es lo sucedió si Fran hubiera sido escogido para ser Mary, por lo que Tsuna se salvo de un terrible futuro en la loca cárcel de la galería con hadas piñas y príncipes falsos, claramente por ser un lolicon…
—Pero yo soy un lolicon —responde Tsuna en su defensa rompiendo la cuarta pared.
El fin
—Dejen de ignorarme—llora el pobre castaño
Espero que les halla gustado el corto y no haber causado en Fran un posible Ooc, bien agradezco a MoKaori (te cambiaste el nombre o soy yo O_O) quien me inspiro hacer este corto porque muchos de nosotros disfrutamos torturar a Tsuna (?)
Zel-O: si pobre Tsuna jajaja, Sip Byakuran es florista (¿o no lo es?) y tiene muchos secretos, muy pronto se revelaran :)
Agradezco los favoritos (EdiisOn'Ottaki-DiiZfeL) y los que siguen esta historia, gracias por el apoyo XD
Nos leeremos el próximo viernes con un nuevo capitulo, Ciao~
