Capitulo 5 : "El Baile de Navidad"
Vanidoso y egocéntrico. Esas eran las dos palabras que describian a la perfección a Draco Malfoy.
El era sumamente atractivo, con buena condición física, un muy buen cuerpo, inteligente, de buena familia, sangre limpia, educado, y además millonario. Sin mencionar, que era, todo un Malfoy. Había tenido todo lo que materialmente quería, pues con tan solo pedirlo, era cuestión de tiempo tenerlo. Pero eso no significaba que fuera un niño mimado, todo lo contrarío, lo habían educado para respetar a los suyos y agredir a los que no merecían siquiera sostener una conversación con él.
Pero a pesar de todo eso, Draco, tenía una debilidad. El amor. Jamás se había enamorado, bueno eso era antes de conocer a Hermione Granger, porqué ella lo hacía ver todo de una manera diferente, ella, tan solo ella...
Gruñó al pensar en quien era ella, la que amaba, era una hija e muggles, sabelotodo insufrible, ella era, su enemiga. Le dolía pensar que ella lo odiaba, pero sabía que era por justa razón, y ¿quien no odiaría a alguien que le ha insultado y humillado por seis años consecutivos?.
Y no era tan fácil como decir, "Lo siento", o "Perdoname", eran daños realmente emocionales, seis años de humillación, eso era demasiado.
Gruñó.
-¿Estas bien, Draco?-masculló Nott desde a su lado.-
-¿Te parece que estoy bien, Theo?-preguntó él aludido.
-Esa Granger, si que te trae loco... Bueno es muy bonita, es inteligente, amable, y aunque es una "Sangre sucia"-hizo enfasis en aquella frase-es una buena chica, pero debo admitir, que jamás te imagine loco por ella...-comento.
Estaban dando un paseo en Hogsmade, era el fin de semana, para comprar los vestidos y accesorios para el baile de navidad. Draco se paro en seco cuando observo la tienda de Madame Malkins justo frente a ellos, y en la vitrina un hermoso vestido rosado.
-Theo, Creo que debemos entrar aquí...-murmuró.
-¿Encontraste lo que buscabas?...
El pálido rubio asintió y se adentraron en la tienda. Madame Malkins los recibió inmediatamente.
-¿Esta a la venta ese vestido?-le pregunto interrumpiendo de manera des cortes a la dama que recitaba su pequeño discurso de bienvenida.
Ella se volvió inmediatamente hacia la señal del rubio, Nott quedo boquiabierto por el vestido señalado, pues sabía que los de la vitrina son los más caros, la dueña de la tienda echó una risita.
-Todo lo que vez aquí esta a la venta muchacho...-respondió-Pero es muy caro, y no creo que...
-Lo que usted crea o no, no es de mi interés, ¿Que no sabe quien soy?-se bufo el muchacho-Quiero ese vestido, zapatos y accesorios que combinen... Nosotros la esperaremos por haya...-dictó y señalo el lugar para cobrar, para luego alejarse.
Normalmente, trataba así a las personas, aunque últimamente por alguna u otra razón obvia, se portaba más gentil. Pero ahora, no estaba de humor para tratar a nadie con cortesía, siquiera a Nott, por más su mejor amigo que fuese.
Lejos de la vitrina y de la multitud, Theo se cruzó de brazos, pero el rubio lo ignoró, pesaba en Hermione, y en lo bella que se vería en ese vestido, era su paraíso personal, pensar en ella, si, realmente estaba enloqueciendo, porqué cada vez que pensaba en Granger, viajaba a un lugar ajeno a la multitud, en donde solo estaban él y ella, juntos al fin, llenos de felicidad, llenos de amor, de esa aura de alegría que quizá, solo quizá alguna vez existiría para él.
Ante la desesperación por la ausencia de su amigo, Nott comenzó a sacudir a Draco, hasta que este volvió en si. Y le sonrió, le sonrió con una mirada pícara.
-Draco ama a Hermione, se quieren, se aman, se ...-canturreó. Pero una carcajada interrumpió su canto, al ver la mirada de odio que le dirigía su mejor amigo.
-¡Callate, Theo!-lo silenció.-Podrían escucharte...
-Pero Draco, si ese vestido es para ella, van al baile juntos, los chismes ya comenzaron a fluir, ¿Que más da, si se enteran ahora, o en dos años?, tú ya estas flechado...-murmuró. A pesar de todo, realmente su voz denotaba felicidad.
Y es que Draco era su mejor amigo, apoyarlo era lo menos que podía hacer. Además a el Granger no le caía nada mal, y el asunto de la sangre, realmente no le importaba. A demás, el no era el correcto para criticar de quien o no se enamoraban los demás.
Madame Malkins se acerco con el paquete en la mano y se lo entrego a Draco, este ni siquiera la miro y se ocupo de pagar.
Theodore desvío su mirada hacía los tantos vestidos en la tienda y tomo un precioso vestido rojo.
-Draco...-llamo la atención de su amigo que inmediatamente lo siguió-¿No dijiste que probablemente tu nueva amiga la Weasley no pudiera costear un vestido como este?...
-Lo hice... Y pensandolo bien, ese le quedaría perfecto-masculló.
-Esta bien... Será un obsequio para nuestra pelirroja preferida...
Ambos rieron llenos de complicidad... Porqué Theodore no podía obsequiarle el vestido a quien quería, porqué sería raro, porqué simplemente era absurdo...
[Hermione Granger Post]
Era un muy bello jardín, con todas esas flores de distintos tipos y colores, el fondo verde de las plantas que había en todo el lugar, y la bella luz del sol en primavera resplandecía.
Justo en el centro de aquel inmenso campo, dos jovenes ya crecidos, una muchacha de cabellos marrones y ojos tan claros como la miel, muy hermosa y de una figura delgada y firme. Y un muchacho de cabellos rubios platinados, ojos mercurio tan profundos que seguramente el universo estaba en ellos, el cuerpo bien formado y sumamente ejercitado.
Reposaban sobre el pasto, ella sobre el, sin dejar de mirar sus ojos, de vez en cuando reían de cualquier tontería. Eran justo como dos tortolos enamorados, que mientras estuvieran juntos, lo demás desaparecería.
-Hermione...-murmuró como solamente el sabía hacerlo, con su voz tan ronca y hechizante como siempre, y como le encantaba a ella que la llamará por su nombre, aún después de tantos años, aún después de todo...
-Casate conmigo...
Solicitó. Una ferviente felicidad la invadió, y lo demostró con un abrazo, pues lo rodeo con todas sus fuerzas y sin más, sin planearlo, sin pensarlo, ella respondió.
"Si"...
La muchacha se abalanzo sobre los brazos del joven y él dio vueltas con ella entre sus brazos.
-Draco, Draco, Draco...-murmuro ella con felicidad.
-Granger, Granger, Granger...-la llamó una y otra vez, con aquella espectacular y extraña sonrisa en su rostro.
Despertó. Justo cuando creyó que esa escena no podría ser mejor. Y El mismo Draco Malfoy la sujetaba por los hombros y la sacudía con rudeza, repitiendo su nombre, ella pensó que con el deseo ferviente de despertarla.
-¿Que sucede?-musito ella, estirando sus brazos.
-Eso debería preguntarte yo a ti.-Reclamó.-Llegue de Hogsmade y cuando iba directo a mi habitación, tu puerta estaba abierta y te vi dormida, así que me acerque, y luego comenzaste a gritar mi nombre... sonabas feliz.
-Feliz...-murmuró. Confundida, aún con los ojos entrecerrados, parecía aún medio dormida.
-Sí, feliz...
-Umm...-volvió a estirarse-¡Hogsmade!-gritó de pronto, y se escandalizó, se levanto de prisa y tomo al rubio por la camisa-¿Que hora es?-exigió saber.
-Como las ocho...-exclamo soltandose del agarre de la castaña.
-¡Las Ocho!-dio un brinco y salió de la habitación enseguida, corrió escaleras abajo y se dirigió al marco de la puerta, dispuesta a salir.
Había planeado ir con Ginny a Hogsmade desde la semana anterior, y se habían quedado de ver a las dos de la tarde frente a las tres escobas. Y ahora resultaba que eran las ocho de la noche.
Se había quedado dormida, seguramente a causa del cansancio, toda la semana se había ocupado de los arreglos para el dichoso baile de navidad, y la noche anterior se había desvelado hasta más haya de la madrugada. Y ahora se había dormido todo el día.
Tenía bastantes problemas en puerta. Había estado ocupada toda la semana y ahora estaba atrasada con algunas materias, se la pasaba distraída, tenía sueños extraños, pensaba en Malfoy todo el tiempo, ahora lo veía atractivo e irresistible, además de que pasaba tanto tiempo con el como le era posible, pero tenía pensamientos inapropiados hacía el. Seguramente Ginny debía esta hecha una fiera. Y eso no era todo, todo el mundo murmuraba sobre ella y Malfoy, iba a ir al baile con el, y lo peor del caso es que no tenía que usar para ese baile.
-¡Espera!-gritó Draco. Tomando mi brazo con fuerza, evitando que me fuera.
-¿Que quieres?-pregunte molesta, con un tono que en estos últimos días no había usado, pero ¿Que importaba, si ya tenía suficientes problemas.
-¿Tenías planes con Weasley, verdad?-preguntó.-Sí, me lo dijiste.-murmuró cuando ella lo miró fijamente-Bien, te contaré, esta tarde yo iba de salida y te vi dormida, pero no pude despertarte, iba a hacerlo pero...
-¡Es el colmo!-grito ella.-Ya sabía yo que no se podía confiar en un Hurón como tú...-lo juzgó.
-¡Dejame terminar, Granger!, ¡Además Creía que habíamos quedado que nada de hurones o ratonas!-exclamó.
Hermione se detuvo pues, había faltado a su palabra, solo se silenció, avergonzada.
-Sabía que esta semana te estuviste esforzando demasiado, así que preferí dejarte dormir.
-¡Supongamos que te creo!-comenzó. Usaba un tono desafiante-¿Que hay de Ginny?, estará molesta...
-Es tú amiga, ¿o no?. Ella te entenderá...-musitó el. Con esa voz tan segura de si misma que solo él podía utilizar, y ella le creyó, probablemente porqué el era demasiado malo y ella demasiado buena.
Así que bajo la cabeza en silencio, en parte el rubio tenía mucha razón, no había sido su intención, así que quizá entendería. Pero eso no era todo aún estaba molesta.
-¡Pero eso no es todo!-replicó.-Ahora por tú culpa no tengo vestido...
-Ese no es ningún problema...-dijo simplemente, ella lo miro confundida-Supuse que te quedarías sin vestido, así que me tome la molestia de comprarte uno-se volvió hacía el sillón y tomo un paquete, el mismo que había sacado de la tienda de Madame Malkins esa tarde-Espero que te guste...-y le entrego la bolsa.
-¿Acaso...?.-murmuró.
Y echó un vistazo al interior de la bolsa, estaba un vestido rosado hermoso, al tomarlo sintió la fina textura de la tela, inmediatamente cerro la bolsa.
-No puedo aceptarlo...-dijo regresando la bolsa a su dueño.
-Claro que puedes y lo harás...-Dijo el, regresando el paquete a la ojos miel.
-¡Debe ser muy caro, yo no puedo reponer algo así!-exclamó ella. Molesta de tan solo pensarlo, ¿Era acaso que el intentaba burlarse de ella?, o ¿Simplemente había cambiado?.
Pero se trataba de Draco Malfoy, el nunca daría nada sin esperar nada a cambio. Y eso ella lo sabía, pues lo había tratado hacía más de seis años, con todas esas groserías, insultos y burlas... Simplemente no podía haber cambiado tanto de un año a otro. Era prácticamente imposible.
-Hagamos un trato.-propuso él.-Algo como un intercambió.
Lo sabía.
Una sonrisa de triunfo se dibujo en los labios de la muchacha, había acertado, como de costumbre. Ella sabía que el esperaba algo a cambio, pero ella no cedería, esta vez no estaba dispuesta a caer en sus redes. Pero a todo había que darle una oportunidad, por más Slytherin que fuera.
-¿Que clase de Trato?-Pregunto ella, antes de dar un respuesta definitiva.
-Uno en el que ambos salgamos ganando, ¿Que te parece?-le pregunto él. En su voz había astucia y mil cosas mas, tantas que ella no pudo distinguir exactamente de que se trataban.
-Digamos que acepto, pondría mis limitaciones...-Dijo ella astuta como un león.
-Yo solo quiero un deseo, y los deseos no tienen limitaciones, Granger.-Inquirió el, ella arqueó una ceja.
-Pero este no es cualquier deseo, Malfoy. Este deseo lo haré cumplir yo.-Comento burlona.
-Muy bien, pon tus limitaciones, Querida Granger...-dijo el con un toque de inseguridad en su voz.
Ambos se sentaron en los sofás de cuero. Mirandose fijamente el uno al otro. Él pensando en ella, en lo astuta que solía ser siempre, como toda una Griffindor, una actitud de la que también se había enamorado. Y ella, pensando en lo Slytherin que era siempre Draco, tratando de dar en el blanco para no complacerlo.
-Bien, Primero: No voy a humillarme. Segundo: No haré nada en contra de mis amigos o familiares, y tercero: Tiene que estar dentro de mi alcance, y que te quede claro que no me haré tu mucama o algo así, ¿Entendido?
-Los deseos, digo, solo algunos, tienen tres clausulas.-comenzó el.-Pero Granger, querida, tú pusiste cuatro...-Se quejó.
-Como dije antes, este no será cualquier deseo, y será solo uno.-inquirió.-No soy el genio de la lampara...
Y le sonrió con astucia, porque ella era una Griffindor y no iba a dejarse mandar por una serpiente. No, más bien por el Principe de las serpientes. Por más atractivo e irresistible que fuera.
-¡Hermione!-gritó un pelirroja, corriendo hacía la ojos miel-. ¡Hermione!-gritó, en cuanto la tuvo de frente, se detuvo un momento para respirar.
La castaña solamente soñaba con que la posibilidad de que un hoyo apareciera debajo de ella fuera mayor, pero eso era imposible, debía afrontar las consecuencias de un duro trabajo para lograr un último Baile de Navidad perfecto.
-Ginny...-se atrevió a murmurar, la pelirroja la fulmino con la mirada.-Yo...
-Ni siquiera lo intentes, Hermy...-La silenció ella.-No estoy molesta contigo...
-Dejame explicarte...-Dijo, como si lo hubiera ensayado y fuera parate de un discurso.-Espera...-se detuvo.-¿Acaso oí que dijiste "No estoy molesta contigo"?-pregunto sorprendida.
-Exacto, si me enoje, lo admito, tengo mis momentos.-y se cruzó de brazos- Pero luego pensé en lo mucho que te has estado esforzando por el baile de navidad, y quiero que sea una noche mágica así que...-recitó.-. Te perdono Hermione Granger, pero solo por esta vez, no se siente nada bonito que te dejen plantada-añadió.
-Ginny, no sabes cuanto lo siento, me quede dormida...-explicó la ojos miel, con sinceridad.
-No te preocupes Hermy, yo lo entiendo...-Y le sonrió.-Pero... cosas extrañas están sucediendo, necesito de ti.-añadió en voz baja, con una mirada sospechosa, mientras comenzaban a andar por los eternos terrenos de Hogwarts.
-¿Cosas extrañas?, ¿pues de que me he perdido esta semana?-inquirió la castaña, también en voz baja.
-Ayer...-comenzó la pelirroja con un aura de misterio.-Cuando llegamos de Hogsmade, Harry, Ron y yo, las chicas estaban alarmadas, pues había llegado un paquete para mi, y "accidentalmente" lo habían abierto, y resulta que contenía un hermoso vestido, y una nota, que por suerte lavander y las otras no leyeron-y sumergió su mano en lo profundo de su túnica, hasta que de esta saco un pedazo de papel.
" Querida Pelirroja:
Esperamos que luzcas este vestido en el baile.
TN – DM.
PD: Lamentamos tener que usar nombres clave, temíamos que alguien más pudiera leerlo, sabemos que puedes décifrar el misterio."
-¿que significa esto?-preguntó la castaña extrañada.
-¡No lo sé!-gritó la más pequeña de los Weasley, alarmada.-¿Quien podrá ser "TN-DM"?, creí que tú podrías ayudarme a resolver este misterio...-le susurró.
-Um...-murmuró la ojos miel-. Pues, seguramente son iniciales, y al estar separadas por un guion, supongo que son dos distintas...
-¡Hay Hermy!, eres una genio, sabía que podía contar contigo...
-Calma Ginny.-repuso y volvió a mirar el papel, luego de pensarlo un momento, soltó una carcajada que dejo perpleja a su acompañante y mejor amiga.
-esta bien... ¿Ahora que te sucede?-preguntó la muchacha cuando pisaron nuevamente el castillo.
-No, solo que se me vino a la mente algo muy gracioso, me imagine dos nombres de dos personas...-rió nuevamente.
-¿Cuales?-pregunto exaltada la muchacha pelirroja-. ¡Por Merlín!
-Te burlarás...-amenazó-. Pero, bien... te diré...-se acercó a su oreja a murmurar-se me ocurrió, que TN, podría significar: Theodore Nott y...
No pudo terminar su frase porqué la pelirroja ya había soltado una carcajada tan fuerte que causo que muchos alumnos voltearán a verlas, Hermione le tapo la boca a esta, cuando observo a Pansy Parkinson y a Millicent Bulstrode pasar a su lado, y la rubia poseía una mirada acecina hacía la pelirroja.
-Y eso no es lo peor...-rió por lo bajo la castaña, cuando el peligro hubo pasado-. Pensé que DM, podría significar: Draco Malfoy.
La chica Granger pensó que la pelirroja estallaría en risas, pero al contrarío esta quedo sería.
-Tienes razón, es muy posible que...
-Ni lo menciones, el esta loco...-dijo la castaña con el ceño fruncido-. Aunque a mi me regalo el vestido... ¡Nada de eso!, lo voy a pagar con eso, así que... Con el nada es gratis.
Ante tal raro comentario, la pelirroja termino completamente confundida, y prefirió hacer caso omiso a tal declaración, se rió un momento para luego despedirse de su mejor amiga y partir hacía la sala común de Griffindor, en donde pasaría el resto del día, tratando de averiguar, aquel tan inesperado suceso.
La hora había llegado, al fin.
Era tiempo de lucir hermosos vestidos y trajes de gala y salir con esa persona especial, con la cual habían decidido acudir a dicho evento, era tiempo de armonía, diversión y sonrisas. Hogwarts se encontraba lleno de Jubilo.
El Gran Comedor, era el lugar en donde el gran Baile de Navidad se llevaría acabo, los premios anuales, junto con el consejo de profesores se habían encargado de hacerlo lucir... simplemente espectacular.
El techo estaba como siempre encantado, con las estrellas más brillantes e intensas que nunca. El Gran árbol de navidad de todos los años en su lugar, lleno de luces y esferas de colores, además de una enorme estrella dorada en la punta. Habían colocado mesas circulares en lugares estratégicos, dejando lugar en el centro para la pista de baile, en donde cuando todo comenzara los jóvenes estudiantes pudieran disfrutar de su última noche en el castillo, antes de las vacaciones.
Era simplemente hermoso, las luces por doquier, y todos aquellos adornos por las paredes y los techos. Se podría decir que esta vez si que se lucieron.
Pero en esos momentos los invitados apenas penetraban el lugar y lo admiraban con lujo de detalles, los más pequeños emocionados por su primer baile, y los ya mayores emocionados por repetir lo sucedido tres años atrás, en el torneo de los tres magos.
En la Sala Común de los Premios Anuales, sin embargo, había bastante estrés.
El mismo Draco Malfoy, daba vueltas en círculos frente a las escaleras de mármol. Caminaba impaciente, pero con elegancia, después de todo, no importaba en que estado se encontrará, el siempre daba honor a su apeído.
Lucia una elegante túnica de gala color negro, con una camisa blanca por debajo de esta, de cuello alzado y como todo un empresario, rico y poderoso. Su cabello rubio platinado se econtraba espontaneó como siempre, caído hacía atrás, pero con aquellos cabellos rebeldes, cayendo desordenados por su frente.
Se veía, demasiado guapo para ser verdad. Sabemos que Draco es un chico muy popular entre las chicas, pero seguramente esta noche, sería su noche, pues ¿Quien no querría salir con un muchacho como el?, y la respuesta se asomaba desde sobre las escaleras.
Hermione Granger estaba ahí.
Pero esa no era la chica poco arreglada de siempre. Esta era diferente. Era hermosa desde los cabellos hasta la punta de los pies.
Sus cabellos se encontraban ondulados, y recogidos hacía atrás. Su rostro tenía una capa de maquillaje, pero no exagerada, sencilla. Y llevaba puesto aquel vestido rosado que el rubio le había comprado el fin de semana anterior, era muy bello, por supuesto que lo suficiente como para el costo que tenía, era amplio y con una capa de tela vaporosa al fondo, con algunos detalles en la espalda. En sus manos unos guantes que hacían juego con el vestido largos hasta los codos. Y unos tacones de diseñador, que apenas alcanzaban a distinguirse, en sus pies.
El Malfoy se giró para mirarla y quedo perplejo.
-¿Como me veo?-preguntó ella, mientras entrelazaba sus dedos con nerviosismo.
-Creo que no hace falta decirlo...-respondió el cuando hubo recuperado la voz a causa de la sorpresa. Y camino escaleras arriva-Pero cabe decir que no creo que haya una mujer más hermosa que tú ahí abajo, Granger...-Le susurró, para luego ofrecerle su brazo.
-Gracias...-dijo esta sin poder evitar sonrojarse, y cogió su brazo.-Tú también luces hermoso...-agregó con un tono algo burlón, mientras comenzaban a bajar las escaleras, el con un porte de superioridad, y ella con cuidado de no caerse.
-Lo sé, Lo sé...-respondió para la sorpresa de la castaña, quien esperaba algún gruñido o bufido de su parte-. Ahora no estoy dispuesto a pelear, Granger. Esta es nuestra noche, así que no lo arruines, ¿Quieres?.
Hermione se calló. Tenía tanta razón, así eran las cosas, pero últimamente con Draco, no sabía. Antes podía predecir sus palabras, sus agresiones y movimientos, pero ahora era impredesible.
Aunque Harry y Ron lo negaran, resultaba que las personas como Malfoy si cambiaban, quizá había sido el hecho de que su padre ahora estuviera en Azkaban y tal vez quería medir sus acciones para no ir a parar a compartir celda. O quizá alguien le estaba haciendo cambiar.
Pues aunque sus amigos clasificaran a la gente por grupos, a ella nunca le había parecido del todo una buena manera de pensar.
Se había hundido tanto en sus pensamientos que para cuando reaccionó, ya habían bajado al vestíbulo, el cuál ella encontraba hermoso, sobre todo porqué era parte de su duro trabajo de semanas sin dormir bien y atrasos en sus adoradas materias.
Al llegar a la puerta del Gran Salón se encontraron con algo inesperado. Del lado derecho de la puerta se encontraban los amigos de la muchacha, entre ellos, y en parejas, Harry y Ginny, Ron y Lavander, Neville y Luna, Parvati y Seamus, Dean y Susan Bones, Todos sin excepción esta vez, muy bien vestidos y elegantes. Sin embargo del lado izquierdo se encontraban los amigos de el muchacho, Pansy con Blaise, Millicent, Crabble, Goyle y Theodore
Hermione al ver a sus amigos intento halar al rubio hacía la derecha, pero Draco fue más fuerte y más astuto, así que arrastro a la muchacha hacía la izquierda.
-Pero...-se dedicaba a protestar la castaña con el ceño fruncido.-Mis amigos están por haya.
-Ya tendrás tiempo de saludarlos, los míos están por acá.-señaló el joven.
-Tengo una idea-inquirió Hermione-. ¿Que tal si tú vas con los tuyos y yo con los míos?-propuso molesta.
-Se supone que tenemos que dar el ejemplo...-le susurró él-. Y es mi última palabra...-sentenció.
Hermione lo fulmino con la mirada aún si sabía que no serviría de nada, sería horrible pasar la noche con esos Slytherin's que la habían torturado la vida entera, porqué aún si Draco había cambiado, ella no confiaba en el resto. Mucho menos en Zabini y Parkinson.
-Hey chicos...-los llamó el rubio y todos ellos lo miraron.
Hermione cerró los ojos, pidiendo no estar ahí al abrirlos.
Pero no había funcionado.
-Caramba Draco...-habló la rubia, quien realmente estaba hermosa, con un vestido azulado y corto que hacía juego con sus ojos y los hacía lucir más brillantes.-Te ves tan guapo como me lo esperaba... Eres el mejor con ese traje aquí-y luego sonrió, y Draco se pavoneo.- Tú también, Granger...-agregó para luego sonreír.
-Gracias...-musito la aludida extrañada.
-¡Hey!-gritó zabini aparentemente molesto-Que grosera eres, Millicent.
Los miro con detalle, y se dio cuenta de que tanto Zabini, como Nott y Malfoy llevaban puesto una túnica del mismo tipo. Ahora lo comprendía todo.
-Solo bromeaba...-se defendió la rubia. Y todos se rieron.
Con sinceridad, Hemione estaba atónita. No podía creer que esa era la actitud "secreta" de los Slytherin's que sus amigos y ella siempre habían odiado.
-Hey, Granger...-la miró el moreno del grupo-. Que Guapa estas hoy, hasta Pansy se quedo corta...
Mientras la castaña se sonrojaba, pudo observar como la chica de ojos verdes pisaba con el tacón a Blaise y este se quejaba del dolor.
-Nunca digas que alguien se ve mejor que yo, enfrente de mi.-advirtió cruzando los brazos.-Y mucho menos si eres mi pareja de baile, Idiota...
-Já. Pero Pansy, si tu siempre luces espectacular.-la halago el pálido muchacho azabache que había permanecido en silenció hasta ese momento.
-Al menos alguien aquí lo nota-agradeció la azabache, para después besar la mejilla del muchacho.
A la castaña le pareció escuchar un gruñido, más bien dos. Quizás fue la única que noto que ni Millicent Bulstrode ni Blaise Zabini parecían muy felices.
-El baile esta por comenzar...-dijo el rubio que aún la tomaba por el brazo, mientras se disponía volver a caminar y a arrastrarla salón a dentro, seguido de sus amigos con sus respectivas parejas de baile.
Se sentaron en la mesa que el profesorado puso para los premios anuales y sus amigos, pero ella jamás pensó que con "Amigos", Draco había pensado solo en los suyos. Suspiró.
La directora comenzó con el discurso tradicional para ese tipo de eventos, y en momentos como esos, ella extrañaba a aquel viejo Dumbledore.
Después del discurso la hora del banquete llego, y todas las mesas se vieron repletas se elegante comida, seleccionada por el mismo Malfoy, Hermione agradeció por el buen gusto del muchacho, y mientras se disponía a dar el primer bocado de aquel apetitoso platillo, sintió que un escalofrío le recorría cada centímetro del cuerpo.
Con la mirada busco el motivo, recorrió cada centímetro del lugar, hasta encontrar en una mesa no muy lejana unas miradas muy profundas, bajo la cabeza con disimulo, y con un codazo llamo a su acompañante de esa noche.
-¿Sucede algo, Granger?-pregunto casi, en un susurró su acompañante.
-Hey, que nos están mirando...-susurró ella en respuesta.
Malfoy levanto la cabeza y busco, busco y busco hasta llegar al mismo punto que la castaña, soltó una carcajada.
-¿Quienes son?...-preguntó ella.
-Bueno, son tus amigos, Potter, Weasley, Weasley-pequeña, y longbottom...-dijo él.
-¿Que?-se espanto ella.
-Parece que no les agrada que estés rodeada de Slytherin's...-se adelantó Pansy Parkinso quien había escuchado su conversación.-Mejor diles que no mordemos...-añadió.
Así transcurrió la velada, la promesa de Malfoy aún no se cumplía, pues en ningún momento la había acompañado a saludar a sus amigos, bailaron por un buen rato, para luego volver a su mesa.
Pero casi al momento de que se sentaron, se acerco a ellos el chico Weasley junto con su pareja de baile Lavander Brown.
-Hey, Herm's... ¿Quieres bailar con nosotros un rato?-la invitó.
Hermione dudo, claro que le encantaría pasar un buen rato en compañía de Ron, pero por otro lado estaba lavander, sus hipocresías, además ellos estaban saliendo así que seguramente se la pasarían abrazados y demostrando su eterno amor, y ella solamente quedaría sobrando, dio un respingo para pensar, pero ¿Como iba a negarle eso a su mejor amigo?, hacerlo sería algo horrible.
Y como si lo hubiera solicitado, Draco Habló.
-Irse contigo...-dijo el rubio poniendose de pie.- ¿Pero que no te das cuenta Weasley?, ella esta conmigo ahora.
-¡Callate Malfoy!, ¡Le hable a ella!-le gritó enfadado Ron, Lavander sujeto su brazo para contenerlo.
-¡Por favor Weasley!, haznos un favor y largate, ¿o acaso creíste que ella preferíria estar contigo que conmigo?-preguntó.
Ron se quedo en silenció. Hermione lo comprendió.
-¿Lo creíste?-se burlo el Malfoy-¡Pobre iluso!-escupió al final, con amargura.
-Callate, Malfoy...
-Oh, no te preocupes, ahora Granger y yo, buscaremos un lugar más privado...-dijo y le extendió la mano a la castaña.
Era el momento desicivo. Si tomaba la mano del rubio, Ron, provablemente no le dirigiría la palabra el resto del año, pero... si no lo hacía, se sentiría terrible, pues no importa a que precio, el rubio se había portado muy bien con ella.
Estiro su brazo y tomo la mano del rubio, Ron quedo atónito por enésima vez esa noche.
-Lo siento Ronald, pero en parte Malfoy tiene razón. Soy una Premio Anual, él es mi pareja y debo poner el ejemplo...-explicó, el pelirrojo levanto una ceja-. Trata de entenderme...
-Vamos, Granger...-Los interrumpió el rubio, cuando el pelirrojo abrió la boca para hablar, mirando a este con despreció-. ¿Porqué no simplemente le dices que no quieres estar con el, si no conmigo?, No trates de endulzar las cosas...-dijo como todo un cretino.- Bien sabes que a quien quieres es a mi...
-No empeores las cosas Malfoy.-Casi suplico la castaña-. Ron, no es eso...
Pero era demasiado tarde.
-Ya callate Hermione, ¡Vete con Malfoy!, a ver si te dura...-sentenció para luego darse la vuelta y desaparecer entre la multitud con su pareja de baile.
-¡Ves lo que hiciste!-exclamo la castaña hacía el rubio, quien se encogió de hombros y la arrastro hasta afuera, con el propósito de no hacer un escandalo.
-¡Por Merlín!, te salvo y mira como me lo agradeces...-resopló el pequeño Malfoy.
-¿Salvarme?-bufo la ojos miel-. ¡Solo empeoraste las cosas!
-¿Y que?, ¿ahora me dirás que querías irte con el?, ¿Que preferías pasar la noche entera con un estúpido y su novia?...-le reclamo-. Mira Granger, estoy enterado de muchas cosas... Pero si prefieres irte con el... Adelante.-Ofreció, Y se llevo la zurda a la cien con estrés.
-¡Callate Malfoy!...-gritó ella.-
La verdad es que con el, nunca podía ganar, y se preguntaba; ¿Porqué demonios el siempre la convencía?, y por eso, solo podía callarlo y desear con toda su alma, que el no preguntará el porqué... pues no podía hacer más.
-¿Y porqué me callas? -hizo justo lo que ella no quería.- ¿Porqué sabes que tengo la razón?. ¿O quizá porqué te has quedado sin habla?...
-Solo... callate-suplicó.
-Lo haré...-musitó el, metiendo las anos a los bolsillos-. ¿Sabes, Granger?... Es muy difícil también para mi, saber que sientes algo por ese pobretón...-murmuró.
-¿Malfoy...?-y buscó su mirada.
Al encontrarse con aquellos ojos color mercurio, fue como ver el universo.
Había tantas emociones en ellos, que no pudo distinguir, que era exactamente lo que el estaba sintiendo en aquellos momentos, el la tomo por sorpresa, cuando coloco su zurda en su cintura y la atrajo hacía el.
-Esa es una buena canción...-le murmuró al oído-. Baila conmigo...
-E-esta bien...-respondió nerviosa.
Comenzaron a bailar al compás de la música, lentamente. Con sus corazones latiendo a mil por hora, porqué aunque uno de ellos no quisiera creerlo, ambos estaban sintiendo algo... algo intenso.
Era un sentimiento, muy extraño. Que cuando Draco conoció a Hermione, al fin pudo sentir.
Era amor.
Un sentimiento bastante extraño para el rubio. Pues jamás había recibido amor de una persona que no fuera su madre o sus amigos más cercanos. Pero sobre eso, el jamás había demostrado tanto amor a alguien.
-Granger...-la llamó y la miro directamente a los ojos-. Te quiero...-dijo casi en un susurro.
Ella no podía creer lo que escuchaba, era tan difícil para ella escuchar algo así, departe suya.
Pero pudo ver en sus ojos tanta sinceridad... ¿Porqué siempre era así?.
-¿Que?...-Balbuceó.
-Voy a luchar por ti...-musitó al final, recargando su cabeza en el hombro de la muchacha.
-No juegues...-le pidió-. Porqué es probable que me lo crea... Suelo ser muy ingenua en estas cosas...-dijo y mientras acariciaba su cabello.
-¿Cómo podría jugar con algo así?...-preguntó el-. Granger...
-¿Malfoy?...
-Quiero pedirte algo...-y entrelazo sus dedos con los suyos-. Dejame besarte.
Que sorprendente petición.
Tan sorprendente que la castaña no pudo siquiera reaccionar, pero él, él la miraba tan profundamente, tan intensamente, todo se volvió muy extraño para la joven Granger.
Por un momento volvió años atrás y se vio siendo insultada por el joven que ahora tenía enfrente, siendo herida.
Sacudió su cabeza.
Él había cambiado, ya no era el mismo.
¿Y qué si todo lo que había dicho era real?, ¿Que tal si el realmente sentía algo por ella?... No entendía que podía significar eso para ella... o era acaso que... ¿Ella sentía algo por él?.
-No...-susurró, mientras volteaba la mirada para no caer en sus redes.
-Temía que dijeras eso...-musito, y con su mano libre tomo la barbilla de la joven para obligarla a mirarlo nuevamente-. Pero ese es el deseo que quiero que cumplas para mi.
Ella sintió que el mundo se le venía abajo, jamás se imagino que podría usar aquel trato para obligarla a algo como eso. Pensó en hacer sus tareas, lavar su ropa, hacer guardias sola, cubrirlo de sus crímenes, pero un beso jamás.
Quizá era porqué nunca pensó que alguien como el gustara de ella, y mucho menos quisiera besarla.
¿Pero que pasa si el chico más guapo y popular del colegio gusta de ti?
No tenía ni idea...
Y lo peor era que a ella le gustaba, le gustaba que el estuviera con ella, le gustaba tenerlo cerca, hablar con el, tener cualquier contacto con él... Todo.
-No seas arrogante...-dijo casi en un suplico.
-Dejame hacerlo...-susurró de nuevo, acercando su rostro al de ella lentamente.
Ella prefirió no decir nada, solo cerro los ojos esperando. El se acerco lentamente, apreciando casa detalle, levanto su zurda y acarició su mejilla, Hermione se estremeció.
-No tengas miedo...-pidió el Malfoy.
Pronto acorto la distancia y la besó. Fue un beso dulce y apasionado, aquello que el había deseado durante tanto tiempo, y lo que ella necesitaba para darse cuenta de muchas cosas. Sintió su sabor tan perfecto como lo imaginaba, y profundizó el beso. Ella lo siguió y entrelazo sus dedos con el cabello platinado de Draco. Pronto ambos tuvieron que separarse por falta de oxigeno. Chocaron sus frentes y se miraron...
Y fue en ese mismo instante cuando Hermione Granger comprendió, que acababa de entrar en un juego del que no podía escapar, que se estaba enamorando de Draco Malfoy, y ese era el error más grande, de su vida.
