Bien no esperaba menos de ustedes... ahora van a dejar de ponerme reviews eh?... bueno haganlo... como dije no me importa y para no quitarles su valioso tiempo de lectura ya no dejare comentarios... asi es mejor creo... no quiero gastar mis palabras mas de lo necesario. A la historia entonces y disfrutenla, para algo la subo aqui...

-Él merece saber la verdad... sino de ti entonces sera de mi... escucha... hijo... yo eh poseído a miles de almas... en este charco de sangre están todos y cada uno, pobres estúpidos que se dejaron llevar por su lado oscuro condenándose a una eternidad de sufrimiento en mi mundo pero...- empezó a explicar aquella sombra malévola mirando fijamente a Discord con indiferencia como sino fuera nada pues pensaba que el no debería de saberlo... solo debería obedecer sus ordenes. Haciendo una pausa dramática para ponerle algo de suspenso a su explicación.

-Pe... pero ¿que?.- insistió Discord desconcertado e impaciente por saber la verdad y sobre todo por el hecho de haberlo llamado "hijo" ¿que significaba?, pero a pesar de sus dudas prefirió no decir mas hasta escuchar el resto de la historia.

-¡Te dije que te fueras, maldita sombra malévola!.- volvió a gritar con mas fuerza en su voz y mas temor en su corazón de que Discord supiera su "verdadero destino" que tenia planeado su padre para él.

-Obligame... pero claro, no eres tu a quien le importa verdad. Vamos hijo acercate a la orilla y te diré toda la verdad, todo lo que te han ocultado y sobre todo la verdadera razón del porque te dejo esta inútil con la reina Sunshine.- dijo mirando primero despectivamente a Aura y volviendo la vista hacia Discord cambiando su forma de hablar por aquella labiosa y seductora, atrayendo su atención

-Hijo... no lo escuches, no creas nada de lo que te diga, es solo un maldito mentiroso que solo quiere hacerte caer en una de sus trampas.- le pidió su madre mientras lo miraba con una expresión temerosa, cosa que hizo dudar a Discord pues casi parecía que estaba ocultando algo, lo veía en sus ojos así que decidió ignorar a su madre y empezar a caminar hacia el lago sangriento.

-Si es cierto... entonces ¿porque tienes miedo de que sepa la verdad?... madre... pero te haré caso si me dejas ver en tu mente si dices la verdad... igual sabre la verdad pero al menos sera de ti y no de un... malévolo ser.- dijó Discord mirando seriamente a su madre, él sentía que algo andaba mal pero quería estar seguro, ya le habían mentido suficiente aunque sea por protegerlo pero ¡esta mal mentir! O al menos eso le enseñaron... ¿que ironía no?.

-Yo... yo solo... no puedo permitir que sepas hijo... no lo entiendes... solo... hazme caso sin cuestionarme... en verdad lo hago por protegerte, confiá en mi...-dijo Aura nerviosa por no saber que responder... ella sabia que si conocía la verdad sus esperanzas y sueños se desvanecerían pues su destino no había sido otro que el ser un simple esclavo del mal. Y finalmente le suplico con su mirada de arrepentimiento que no le preguntara nada... ya que el solo recordar cada palabra que le dijo aquel pony la hacia temblar de miedo.

-Entonces... no me dejas otra opción madre... necesito saber de donde provengo... cual es mi origen y si tengo que preguntárselo a una tétrica sombra malévola... pues así lo haré solo para saber lo que necesito y luego seguir con mi vida.- dijo Discord seriamente mientras su rostro se volvía cada vez mas y mas seria hasta mostrar una rara mezcla entre enojo y decepción pues su madre no había confiado en él, no les había dicho la verdad.

-Pero...- intento insistir Aura pero sabia que era inútil, él estaba decidido a saber la verdad así que no intentó detenerlo aunque permaneció observando atentamente por si esa malévola sombra intentaba algo.

-Bien... muy bien hijo ahora solo acercate y te prometo que te diré la verdad.- dijo aquella malvada sombra que lo miraba con ansiedad mientras abria sus brazos invitándolo a acercarse sin temor.

Discord se acerco lentamente, pero sabia que no podía confiar en aquel ser así que a un metro de la orilla de ese lago sangriento se detuvo y solo se quedo mirando seriamente en espera de una explicación, pero la sombra no le decía nada pensando que se acercaría a la orilla como le había pedido.

-Muy bien... ya estoy aquí... ahora dime.- dijo Discord con una expresión de desconfianza en su rostro mientras cruzaba sus brazos y pisaba impacientemente el suelo una y otra vez.

-Acercate... te diré lo que quieres saber... solo un poco mas...- dijo aquella sombra labiosamente mirando fijamente a los ojos de Discord mientras movía sus dedos impacientemente.

-Aquí estoy muy bien... ahora habla...- se negó Discord quedándose en el mismo sitio y acentuando su impaciencia, esperando la respuesta que deseaba pues algo le dijo que era una trampa el acercarse al lago y no pensaba dejar que tomaran ventaja de él.

-Muy bien entonces... escucha atentamente...- dijo aquella sombra mientras daba una leve pisada en el lago de sangre y una enorme onda lo recorrió y cerca de donde se encontraba Discord apareció una enorme imagen... una calle mal iluminada de algún pueblo, con varios callejones oscuros y visiblemente peligrosos.

La sombra empezó a relatarle a Discord mientras él veía cada cosa que decía reflejada en la superficie del lago, Discord poco a poco se fue acercando tentado a ver mejor cada parte del relato de aquel ser que mostraba el lago, mientras la sonrisa de la sombra crecía cada vez mas, pronto ejecutaría su plan y por fin tendría un cuerpo físico.

-Como te decía... eh poseído miles de almas en toda mi existencia como "ladrón de cuerpos" pero siempre se pudrían, siempre envejecían... siempre eran cuerpos desechables que me dejaban de nuevo atrapado en la mente de otro asqueroso pony de buen corazón... si al final siempre volvía a apoderarme de un cuerpo para mi y devoraba el alma de mi huésped pero un día me harté. Así que decidí crear un cuerpo propio, que nunca envejezca, que nunca muera y donde pudiera ser eterno... pero para eso necesitaba dos cosas. La primera era otorgarle parte de mi poder al cuerpo que poseía y segunda era encontrar una hembra que estuviera dispuesta a llevar en su vientre a esa criatura que seria finalmente... mi "hijo" pero claro, me apoderaría de su cuerpo y devoraría su alma como lo hice con todos aquellos ponys en el pasado. Por eso... elegí a una desprevenida pony que siempre pasaba por oscuros callejones de ida y vuelta, era predecible y fácil de dominar así que.- decía la sombra con una sonrisa de satisfacción y con un tono macabro que le helaría la sangre a cualquier pony, se veía que disfrutaba recordar todo el mal que hacía, pero Discord solo miraba inexpresivo la imagen del lago que ahora mostraba los ojos malévolos de un semental escondido en uno de los callejones.

-Ví a la yegua perfecta... que había estado espiando en secreto desde luego... pasar a paso tranquilo sin siquiera sospechar que pronto seria victima de una horrible violación, pero siguió acercándose y simplemente me oculte bien para evitar que me viera antes de tiempo. Me concentré en sus pasos, se acercaba lentamente, paso a paso, hasta que vi su silueta pasar frente al callejón y cuando estaba a punto de pasarlo... salté sobre ella arrojándola al suelo e inmovilizándola... se veía tan asustada, ni siquiera se resistió, lo cual me pareció un poco aburrido. Aun así serviría perfectamente a mis planes así que empece destrozando su ropa y dejando su juvenil cuerpo a mi disposición... oh si la hubieras visto, sus lagrimas empezaron a derramarse y yo solo disfrutando de cada virginal parte de su cuerpo, que delicia.- narraba aquella sombra disfrutando cada palabra que decía como si lo estuviera haciendo de nuevo en ese momento. En el lago de sangre solo se veía como aquella pony era forzada a hacer lo que su violador deseaba, llorando, suplicando y sin mas opciones rindiéndose sin siquiera intentar defenderse mientras todo su cuerpo era victima de caricias lascivas, lamidas de perversión, la olfateaba, mordía cada parte de su cuerpo dejando perfectamente marcados sus dientes pero lo peor estaba por venir.

Aquella pony que se veía en la imagen se veía tan atemorizada que Discord solo podía mirar sintiendo su miedo, su dolor, cada horrible momento mientras hacían lo que querían con su cuerpo, sino hubiera sido un recuerdo de la mente morbosa de aquella criatura abominable él habría intervenido como hubiera podido para detener tal acto de perversión y maldad pura. Pero solo seguía ahí de pie, conteniendo sus sentimientos pues deseaba saber toda la verdad, pero empezaba a arrepentirse de haber querido saber todo.

-Después... o dios no lo olvidare jamas... prepare mi arma y... la clave con fuerza justo entre sus piernas... oh se sintió tan delicioso... su grito... la sensación de su sangre bañando toda mi arma viril... tan tibia... tan espesa y su olor ya empezaba a llegar a mi nariz... ese delicioso olor si. Luego empece a entrar hasta el fondo... le dolía... oía sus quejidos y solo me hacían moverme con mas fuerza ohhh por todas las sombras... eso fue lo mejor de toda mi existencia y finalmente... el cuerpo que tenia en ese entonces llego al limite. La empece a llenar cada vez mas... y me quede disfrutando de su maltrecho cuerpo un poco mas de tiempo.- relataba la sombra malévola. En su cara se veía toda la perversión que envolvía aquel momento que recordaba perfectamente, sus expresiones cambiaban desde emoción hasta un éxtasis de perversión pura mientras en la imagen se veía tan claramente el sufrimiento de aquella pony que hacia que la sangre de Discord empezara a hervir. Finalmente apareció la imagen de aquella pony que se había desmayado del dolor y a aquel pony separándose de ella y alejándose tan tranquilamente como si no hubiera hecho nada malo.

-Des... después de eso me desperté... intente cubrirme con lo que pude pero... jamas podre olvidar como esa... esa bestia me lastimó... arruinó mi vida... to... ¡tomo mi virginidad!... por eso nunca te perdonaré maldito.- agrego Aura hablando entre cortadamente con su voz temblorosa por el miedo y el dolor que aun guardaba en su corazón. Sus lagrimas habían humedecido sus mejillas por completo pues había estado llorando en silencio a la vista de aquella malvada criatura la cual solo disfrutaba su dolor, su sufrimiento y que sin lugar a dudas eso esperaba lograr y lo cual hizo que la furia de la pegaso se avivará aun mas.

-¿Recuerdas lo que te dije mientras tomaba tu tan preciada virginidad?.- pregunto de forma arrogante la sombra malévola mirando de forma retadora a la pegaso que ahora le mostraba una mirada de furia pura, casi asesina.

-¡¿Como no me acordaría de eso?!... si fueron tus malditas palabras las que me obligaron a alejar a mi hijo de mi lado... ¡por tu maldita culpa! Y te juro que te haré pagar por eso.- dijo Aura empezando a perder cada vez mas el control de su cordura, la ira, los recuerdos revividos la afectaban demasiado y deseaba aniquilar a esa malévola criatura sin piedad.

-"Tu llevaras a mi "hijo" en tu vientre... lo quieras o no... me lo entregaras en cuanto nazca pues él se convertirá en mi nuevo cuerpo, grande y majestuoso... eterno como la maldad, como el caos y sino obedeces... te mataré con mis propias garras... es una advertencia".- repitió aquella sombra las mismas palabras que le había dicho después de haber ultrajado su cuerpo y arrebatado su inocencia. Mientras en la imagen del lago se veía como aquel pony sacaba colmillos de la nada y mordía el cuello de la pony inconsciente y se formaba una marca en su cuello en forma de luna y con su sangre tomo un color rojo carmesí y con lo cual sellaba su destino.

-Por lo que me hiciste... morí... tu me mataste... pero no lo tendrás a él... jamas servirá a tus malévolos propósitos, mi hijo es libre... libre para hacer su vida y pronto será feliz con alguien que lo ama verdaderamente y cuando eso ocurra... tu te extinguirás para siempre. Si... lo sé... al entregar una parte de tus poderes para crearlo a él... debes evitar que encuentre el verdadero amor... que sea feliz... porque sino... te extinguirás y toda la maldad que el pueda tener desaparecerá también así que... estas acabado.- dijo Aura aun intentando contener su furia al principio, pero después recordó lo que le habían dicho en el paraíso, el secreto de ese malévolo ser. Sonrió amargamente porque pasara lo que pasara ella sabia que seria su fin.

Discord había estado guardando silencio solo conteniéndose pero todo lo que había visto le resultaba abominable... su madre había sufrido mas de lo que podría haber imaginado, ahora entendía porque no quería recordarlo ni contarle nada. Ahora se arrepentía de saber su origen pues era la creación de una inmunda criatura malévola destinado solamente a entregarse a la voluntad de su creador de su "padre" y eso era algo que el aun no podía creer pero sobre todo... la furia lo llenaba y solo quería descuartizar a esa detestable criatura con sus propias manos.

-¡Tu!... ¡¿como te atreviste a lastimar a mi madre?!... ¡te matare con mis propias manos!, ¡te haré pagar todo el mal que hiciste!... ¡te arrepentirás!.- dijo Discord gritando con todas sus fuerzas mientras su ira empezaba a desbordarse, sus ojos empezaron a resplandecer en un color rojo para después cubrirse todo su cuerpo de un aura roja que se volvía cada vez mas brillante, su odio y sus ganas de destruir a ese pequeño insecto que había lastimado a la única familia que tenia hacia que su mente se segara por completo dejando solo la ira, la rabia y la insaciable sed de sangre, lo atacaría sin duda pero aun así la sonrisa macabra de la sombra no desapareció.

-Eres un tonto... caíste en mi trampa sabes... ahora cumplirás tu destino dándome... ¡tu cuerpo!.- dijo aquella sombra en tono burlón y dando un grito victorioso al final hizo que la imagen que se veía en la superficie del lago de sangre desapareciera al brotar de ellos cientos de tentáculos rojo carmesí que se dispararon cual balas atravesando sus duras corazas que cubrían su cuerpo y llegando hasta el musculo.

Los tentáculos empezaron a succionar toda la sangre que irrigaba sus músculos y todo su cuerpo poco a poco solo empezando a sentir como su corazón empezaba a esforzarse cada vez mas en bombear la sangre cada vez mas rápido pero era imposible. Empezaba a sentirse débil, mareado, sin fuerza ni energía hasta que cayo de rodillas sobre el suelo jadeante y con la visión un poco borrosa.

-Primero te quitare tu vida, después, me quedaré con tu cuerpo y al final yo seré quien viole y embaracé a la reina, a Celestia y... a Luna por supuesto. Todo este reino sera mio y lo controlaré con mano de hierro.- decía la malévola criatura sonriendo con la expresión mas diabólica que podía poner, parecía el mismo demonio en persona y se reía en tono bajo pero tan macabro que le daría escalofríos hasta al mas valiente.

-¡Quítale tus tentáculos de encima a mi hijo monstruo...! y luego... ¡desaparece o yo misma me encargare de acabar con tu existencia!.- dijo Aura interponiéndose entre los tentáculos y Discord provocando que estos se alejaran y volvieran al lago de sangre, ella intentó mostrarse valiente y fuerte pero claramente tenia miedo. Aun así alejó a su hijo de aquel lago de muerte y lo dejo al cuidado de la pequeña flor que el llamaba Luna y solo se dirigió a cumplir con su deber... erradicar la maldad a cualquier costo, para esos momentos Discord ya estaba completamente inconsciente.
-Escucha Luna... tengo que hacer algo... quizás no pueda volver por eso necesito que guardes una parte de mi espíritu dentro de ti y si muero... quiero que le digas esto a mi hijo... dile... que busque su felicidad... sin importar como lo consiga. Pero que no abandone a los seres que lo aman aun si no son su verdadera familia y... que no busque excusas para evitar el amor de su pequeña hermana, es lo suficientemente digno de ella sin importar tu origen, al amor no le importan las diferencias.- dijo Aura en un tono de suplica, como si se lo estuviera diciendo a su propio hijo pues en su corazón deseaba que su hijo fuera feliz ya que sabia que su alma podría desaparecer al enfrentar a una criatura malévola como lo era el "padre" de Discord. Antes del enfrentamiento se acerco a su hijo y susurro suavemente un "te amo" a su oído al tiempo que sus ojos se llenaban de lagrimas y dándole un tierno beso en su mejilla se despidió. Ademas se detuvo de nuevo junto la pequeña flor Luna y también la besó pero al besarla su cuerpo se envolvió en un suave resplandor el cual se dirigió directamente hacia la florecilla la cual quedó con un aura de luz cálida y dorada y también poseía los recuerdos de la pegaso, aquellos bellos momentos que compartió con su hijo, todo excepto lo mas reciente. Sus pétalos cambiaron tomando el color azul obscuro con pequeños puntitos blancos como una bella noche estrellada.

Aura se alejaba a paso lento pues en su mente había una batalla entre su deseo de evitar pelear y tal vez morir a manos de un despiadado ser de las tinieblas, quedarse con Discord para siempre y dejar todo como estaba. Pero sabia que sino acababa con ese monstruo no dejaría en paz a su hijo, lo obligaría a rendirse ante él y lo tomaría para sus malvados propósitos, no podía permitirlo, lo mataría para proteger a su querido hijo, al menos eso podría hacer ya que no pudo estar a su lado durante todos esos años.

-Sabes Aura... si dejas que Discord muera en este sueño... el jamas despertará y yo habré logrado mi propósito.- dijó aquella sombra con la clara intención de perturbar a la pegaso quien inmediatamente volteo hacia donde estaba su hijo, ella no tenia ni idea de que pudiera llegar a pasar eso, pero se tranquilizó al ver como la pequeña flor soplaba un poco de la magia que le había dado sobre Discord y sus heridas sanaban a una gran velocidad.

-Tus propósitos tendrán que esperar ahora tenemos cuentas que saldar, por lo que me hiciste... y por querer lastimar a mi hijo... ¡te devolveré al agujero del que saliste!.- dijo Aura mirándolo con profundo odio... ya no tenía miedo, ya no parecía importarle lo que le pasaría sino solo destruirlo, con eso estaría tranquila. La sombra solo pudo ver como del cuerpo de la pegaso brotaba una extraña niebla blanca y se concentraba en su cuerpo formando una hermosa armadura dorada hecha de placas de oro solido, igualmente su yelmo y junto a su armadura una enorme espada larga como la de un caballero legendario, blanca como la nieve pura de invierno y hecha de... ¡luz!.

-No duraras ni un minuto contra mi... ahora ¡preparate a morir!.- dijo aquella criatura sombría con una expresión de molestia pues el creía que enfrentar a una débil pony como esa no era nada para el ademas tenia sus planes así que por nada perdería esta batalla y sin perder tiempo en sus manos aparecieron un par de espadas creadas de neblina oscura que parecían espadas romanas cortas totalmente negras. Pero aparecieron entre la hoja y el mango de las espadas una gema azul y de esta brotaron una especie de "venas" y la gema ¡palpitaba!, parecía como si estuviera... viva, aquella arma.

Ambos guerreros se preparaban a combatir, la pegaso se elevo por sobre aquel lago de sangre mirando fijamente a su contrincante. El ser oscuro se preparó apuntando ambas espadas en forma de desafio. se miraban fijamente el uno al otro analizándose, esperando cualquier descuido para tomar desprevenido a su oponente y acabarlo de un solo golpe.

La pegaso se lanzo al ataque contra aquel ser, con desición en sus ojos y sin una gota de temor en su corazon pues este era su destino, su destino en la eternidad, salvar a su hijo y librar al mundo de aquella terrible maldad y mientras mas se acercaba mas veía en su mente las imágenes de aquel horrible dia. Esas imágenes que tanto había intentado borrar de su mente pero que tan fácilmente pudo volver a recordar. La llenaban de ira, de una sed de destruir ese mal que la controlaba a cada segundo que pasaba.

La sombra malévola solo se quedo quieta esperando el momento preciso para contra atacar y asi tomar ventaja en la batalla. La pegaso se acercaba con rapidez y en un ínfimo segundo solo se escucho el potente resonar de espadas cual campanada que lleno el ambiente de un sonido agudo, para luego ver a ambos contrincantes con expresión de dolor en sus rostros pues ambos habían acertado, aunque la sombra había utilizado un viejo truco sucio... envenenó sus armas con un potente narcótico mezclado con un toxico muy potente que provenían de aquella extraña gema que palpitaba una y otra vez impregnando cada centímetro de sus espadas.

Sin embargo la pura escancia de la espada de luz brillante de la pegaso le produjo a la sombra una herida permanente, sin sangrar, sin dolor pero una parte de el simplemente había desaparecido y aun quedando rastros de aquella energía pura en su herida que no permitía que se regenerara.

-¡Maldita rata con alas, me las pagaras!... ¡vengan a mi compañeros de la oscuridad!.- de ese orbe oscuro que cubría al cálido sol brotaron centenares y centenares de espeluznantes criaturas como sombras intangibles, como murmullos de terror flotantes cuyos rostros eran los de despiadados demonios sonriendo en una mueca espeluznante, y otros que parecían gritar eternamente. Seres sin forma, solo mostrando su rostro aterrador.

Todas esas criaturas espeluznantes rodeaban a Aura girando en círculos, envolviéndola en un manto de tinieblas, acercándose cada vez mas. Dispuestos a devorar su alma, borrar su existencia en una lugrube danza fantasmal.

Aura no sabia que hacer, enfrentaba a muchos, quizás cientos de criaturas iguales a esa malevola sombra y su poderosa luz de bondad y paz era opacada poco a poco por la temible oscuridad, estaba atrapada, sin salida, era su fin o al menos eso creía. Así que resignándose a perder esa batalla tan injusta solo tiro su espada dejando que se desvaneciera en el aire y mirando por ultima vez a su querido hijo usando un poco de su brillo para apartar aquella cortina negra.

En cuanto las sombras se apartaron para dar lugar a una visión que la dejo paralizada, su hijo era protegido frenéticamente por aquella florecilla que había creado un campo de luz alrededor de ambos pero las sombras se estaban amontonando poco a poco sofocando la débil luz y acercándose cada vez mas al inconsciente Discord. Aura al ver eso no pudo evitar sentir ese instinto materno envolver su corazón, tenia que protegerlo como fuera, pensaba y pensaba pero no se le ocurría nada.

Cerro fuertemente sus ojos mientras repetía una y otra vez en su mente "debo proteger a mi hijo" hasta que de un momento a otro sus alas empezaron a brillar aun mas intensamente y junto con ellas el resto de su cuerpo, su luz era tan intensa como la de dos soles en uno obligando a las sombras a alejarse poco a poco.

-¡Debo proteger a mi hijo!.- grito con todas sus fuerzas liberando todo ese resplandor acumulado en su cuerpo en forma de una poderosa onda de choque tan poderosa como la de mil soles estallando a la vez, esa poderosa energía acabo inmediatamente con todas las sombras que habían aparecido y había disminuido considerablemente el tamaño del orbe oscuro que estaba justo frente a su sol.

-No... ¡no es posible!, ¡¿como obtuvo ese poder?!.- dijo la sombra malévola viéndose obligado a protegerse usando el poder del lago sangriento, envolviéndolo en una impenetrable esfera roja y evitando completamente el ser aniquilado por aquella onda de luz.

Aura había logrado encontrar una magia muy elusiva que se les otorgaba a muy pocos ponies, la magia del deseo de corazón, la cual solo se le concedía a ponies cuyo corazón fuera puro y desearan algo sin avaricia ni ambición, un deseo inocente, y con todo su corazón. Ahora Aura tenia tanto poder como la propia reina Sunshine o quizá aun mas, podría acabar con aquel mal con un simple movimiento.

Su cuerpo ahora era de un bello color dorado con lineas ondeantes de un suave azul cielo por todo su cuerpo y con una cutie-mark en la cual se mostraba un corazón rodeado por una aura blanca y sobre el corazón una vela encendida, la perfecta representación del deseo de corazón que le fue concedido. Mas sin embargo a pesar de todo sus heridas seguían intactas pues aquel mal era imposible de evitar y el veneno ya estaba empezando a hacer efecto.

-¡Tu! ¡asquerosa bola de maldad, te atreviste a tratar de apoderarte de quien mas amo, pues ahora lo pagaras!.- dijo Aura en un tono de voz muy potente mientras toda la tierra se estremecía y la inservible esfera que protegía a su creador era hecha polvo muy fácilmente, dejando a la vista a un fiero contrincante que sin siquiera estar impresionado volvió a apuntar amenazadoramente sus espadas hacia ella.

"creo que es hora de poner en marcha mi plan... ella es demasiado poderosa, pero jamas se hubiera esperado que yo hiciera esto... ahora que comience la diversión".- pensaba aquella sombra malévola mientras miraba desafiante a la esplendida figura casi divina frente a el.

-¡preparate, este sera tu fin miserable engendro del mal!.- decía imponente Aura mientras apuntaba sus alas hacia arriba y entre ellas se formaba una pequeña esfera de luz la cual crecía rapidamente hasta alcanzar dimensiones gigantescas y cuando tuvo el tamaño de un enorme meteorito la arrojo hacia donde se encontraba el malévolo ser, sabiendo perfectamente que la explosión acabaría completamente con la existencia de ese ladrón de cuerpos lleno de maldad.

Aquella sombra veía tranquilamente como se acercaba esa inmensa bola luminosa, cual sol aproximándose hacia él pero no se movía, no podía darse el lujo de perder la oportunidad de acabar con aquella pegaso que lo desafió tan fervientemente sin devolverle el golpe para así quedar a mano, pero no planeaba matarla. Prefería verla pues gracias a ella estaba teniendo tantos problemas, una digna oponente, la primera que se le había enfrentado y por ahora la haría pensar que ganó.

La esfera de luz estaba a unos cuantos metros de él, casi a punto de impactarlo y tomando sus espadas logro crear un breve campo de oscuridad que lo protegería por poco tiempo mientras lanzaba una pequeña parte de su ser lo mas lejos posible y oculto por la alta hierva que crecía se dispuso a dejar que la bola de luz lo derrotara por completo. Todo alrededor de el se sumió en la pura y blanca luz mientras un pequeño insecto negro salia volando evitando así ser exterminado por por el inmenso resplandor que cubrió la tierra dándole vida nuevamente a todo lo que había en aquel bello paisaje y eliminando todo rastro de oscuridad dejada por aquella sombra.

Aura descendió con dificultad pues sentía como la muerte la envolvía con su presencia, sabia que esas heridas no sanarían aunque quisiera. Así era el poder de la oscuridad, corrompía a cualquiera y se esparcía como veneno por todos los rincones del alma de todo pony y terminaba corrompiéndolos, pero ella tenia un alma pura, incorruptible, aun así el veneno que usó aquella sombra podía destruir cualquier alma, erradicar su existencia lenta y dolorosamente.
La pegaso aterrizo justo a un lado de su hijo sintiendo como el sueño se apoderaba de su ser, la hora se aproximaba, se sentía tan débil que no podía siquiera mantenerse en pie y simplemente se recosto junto a su querido hijo aun inconsciente, lamentaba no poder decirle adiós. Le entristecía que despertaría junto a su inerte cuerpo sin vida, ella sabia que lloraría y por eso se sentía triste, pero al menos había acabado con el único ser que amenazaba la felicidad de su hijo, ahora él tendría que superar sus propias pruebas solo y al menos se sentía satisfecha por haberlo salvado de un destino cruel.

-Hijo... perdoname por no poderme quedar a tu lado... gane la batalla pero pronto perderé mi vida, solo quiero decirte desde el fondo de mi corazón que te amo, te amo mucho y aunque mi alma desaparezca se que tu nunca me olvidaras, se feliz hijo mio, se feliz.- decía con un tono de voz muy débil Aura mientras sus lagrimas escapaban sin poder evitarlo. Era la ultima vez que lo vería con sus propios ojos antes de dejar de existir.

La pegaso ni siquiera se dio cuenta cuando aquel insecto negro que escapo de la inmensa explosión de luz se posaba justo sobre su lomo y la picaba, su cuerpo estaba tan débil que ya no sentía nada y mientras ese insecto liberaba dentro de ella un nuevo veneno. Un veneno que curaba las heridas de la carne y neutralizaba el que ya estaba acabando con la vida de la pegaso. Pero a cambio preparaba su cuerpo para convertirse en fría piedra.

Si, ella acabaría convertida en una apacible estatua, se mantendría con vida, pero jamas volvería a ser como era y así mientras el insecto se convertía en ceniza negra, la piel de la pegaso de volvía dura y su color cambiaba a un gris pálido, ella había sucumbido al sueño y pensando que ese seria su "sueño eterno" se dejo vencer por este, pero no se daba cuenta que su vida ya no corría peligro, simplemente seguía durmiendo.

Su cuerpo finalmente termino hecho una bella estatua de piedra con un rostro apacible pues se veía claramente como dormía tranquilamente, envuelta en su manto de sueños permanecía inconsciente a al mundo real y según la maldición desatada sobre ella, estaría soñando por siempre o hasta que un corazón puro y amable derramara su sangre sobre ella.

Así paso el tiempo hasta que finalmente Discord despertó y lo primero que vio fue la estatua de su madre acurrucada junto a él. Discord no podía salir de su asombro, ¿que había pasado?, ¿porque su madre era una estatua de piedra?, sin perder tiempo acerco su mano y toco la mejilla de su madre sintiéndola fría y dura cual roca, era verdad, algo había sucedido y ahora su madre ya no estaba.

-Ma... mamá... ¡¿porque?!... debiste irte... a mi no me importaba desaparecer... ese era mi destino, para eso nací... pero ahora... ya no te tengo... te eh perdido para siempre y ahora... no volveré a verte jamas.- dijo Discord rompiendo en llanto al darse cuenta de que no volvería a escuchar la dulce voz de su madre, todo por protegerlo, sentía que no se lo merecía. Se quedo llorando largo rato pues había encontrado a su madre aun en la muerte. Pero ahora... era nada mas que fría piedra. Ya no volvería a escuchar su voz, a ver su sonrisa ni a sentir la calidez de su abrazo.

Discord no pudo mas que dejar que el llanto y el dolor producido por esa horrenda sorpresa lo envolvieran sin poder hacer absolutamente nada pero igual no quería pues el ver asi a su madre lo ponia terriblemente triste, deseaba llorar hasta quedarse sin lagrimas. Así duro mucho tiempo solo llorando desconsoladamente hasta que una suave voz detrás de él llamó su atención y volteo para ver a la pequeña flor amiga suya.

-Tu vida no debería ser así... ella solo quería que fueras feliz y por eso te protegió y dio su vida por ti, aprovechala... por ella, por ti.- dijo una vocecita detrás de él en un tono afligido, Discord volteo y vio a la pequeña florecilla con una expresión de tristeza y mirando baja. La pequeña flor había presenciado todo lo sucedido y se sentía demasiado triste, deseaba llorar, desahogar todo ese dolor pero... no pudo, ella no poseía lagrimas que derramar... aun así intentó con todas sus fuerzas hasta quedar sus ojos completamente inyectados en sangre.

-Luna... tu... ¿sabes que ocurrió con mi madre?...- preguntó Discord entre sollozos un poco sorprendido pues nunca había visto a la pequeña flor tan triste, siempre acostumbraba verla con una gran sonrisa que lo hacia sentir alegre también, pero ademas noto sus pétalos... iguales a... la crin y la cola de su pequeña hermana.

-Ella... ella peleó valientemente... por protegerte... y tu... ¡dices que su esfuerzo fue en vano!, ¡preferias rendirte ante el mal y dejar que tu existencia desapareciera!, ella casi es devorada por las sombras... pero obtuvo fuerzas y... venció y tu... despreciando su sacrificio... deberías avergonzarte.- le reprocho su pequeña amiga con una mirada entre decepción y enojo, pues no podía soportar que despreciara asi el sacrificio de la primera persona que le dio su amor y cariño, su madre.

-Yo...- intentó decir algo Discord mas las palabras sinceras de la pequeña flor lo habían dejado mudo, ella tenia razón. Su sacrificio permitió que Discord siguiera con vida pues ella no quería que la vida de su hijo terminara así entregándose al mal y simplemente dejando de existir y él mismo tampoco deseaba terminar así, pues el saber que alguien lo amaba lo hacia sentirse inmensamente feliz y no quería alejarse de ese cálido sentimiento.

Discord bajó la mirada avergonzado de sus palabras y su actitud, su madre dio su vida y hasta su alma solo por él y así se lo agradecía... aunque le doliera el haberla perdido pero debía ser fuerte solo por el hecho de que aun tenia alguien que lo amaba y debía proteger a esa pony. Así que secándose las lagrimas de sus ojos besó la frente de dura y fría piedra de la que había sido su madre y ahora era solo un objeto inerte para después crear con su magia un pedestal bastante grande la elevó con su magia lenta y cuidadosamente moviéndola en dirección al pedestal y depositándola con delicadeza. La miró fijamente por un largo rato y luego le agregó una placa hecha de oro en la parte frontal de aquel pedestal con la leyenda "Aquí yace Aura, amada madre y pony ejemplar".

-Descansa madre, ya has hecho mucho por mi... y te prometo que seré feliz al lado de Luna.- dijo Discord mirándola con tristeza en sus ojos, hacia un gran esfuerzo por contener su llanto pero aun así el dolor era muy grande. La abrazó con fuerza por ultima vez antes de ir con la pequeña flor que ahora se veía mas tranquila.

-Discord... ¿estas bien?.- pregunto preocupada la pequeña flor ya que no queria ver triste a su primer y único amigo.

-Si... digo... mas o menos pero... la voy a extrañar mucho.- dijo Discord un tanto distraído pues no podía quitarse de la cabeza el hecho de haber perdido a su ser querido y así seguiría por mucho tiempo pero tarde o temprano lo superaría pero por ahora su expresión reflejaba su tristeza.

-No te preocupes... tu eres muy fuerte y ademas estoy aquí a tu lado y siempre lo estaré. Por cierto tu madre me dejo un mensaje para ti, me lo dijo antes de pelear contra aquel ser oscuro.- dijó la pequeña flor intentando animar a su amigo pues estaba muy triste, pero luego recordó lo del mensaje que le había dejado su madre y sin demora se lo dijó pues era algo importante que el debía saber.

-Ella siempre me quiso a pesar de todo... fue una gran pony y una gran madre, siempre la voy a querer.- dijó Discord dejándose llevar por sus emociones hasta sentir una extraña mezcla de felicidad y tristeza dejando escapar lagrimas tanto de tristeza como de felicidad mientras acariciaba los pétalos de la pequeña flor.

-Si... también yo... sera mejor que te vayas, hoy tienes una cita con Luna verdad. Se ve que la amas mucho y me honra que me hayas nombrado igual que ella.- respondió la pequeña flor mirando por un momento al suelo con una expresión un poco triste para luego cambiar repentinamente de tema pues se había creado un melancólico silencio. Pero lo que dijo tomo por sorpresa a Discord quien estaba secando sus lagrimas quedó paralizado por la sorpresa mirándola la pequeña flor con una clara expresión de confusión.

-¿Como... como sabes eso?... solo se lo conté a mi madre.- dijo Discord aun boquiabierto por la sorpresa mientras continuaba con la vista fija en su enigmática compañera que al parecer poseía algún poder para leer lamente.

-Ella... me entrego todos sus recuerdos o al menos una copia de ellos junto con una limitada cantidad de magia para poder protegerte y es así como se todo acerca de tu madre y todo lo que le dijiste después de su reencuentro aquí.- explicó la pequeña flor mientras veía como la expresión de Discord cambiaba totalmente a una cálida sonrisa y una mirada de cariñosa.

-Creo que no pudo elegir una mejor flor para llevar en su interior sus preciados recuerdos, pero tendrás que contarme algunas historias sobre la infancia de mamá.- aprobó Discord la elección que había hecho su madre al elegir a la pequeña flor para darle un regalo tan preciado como ese.

-Por supuesto pero ahora debes irte o tu hermanita se molestará contigo.- volvió a insistir la florecilla en recordarle a su amigo sobre su importante ocasión... su primera cita juntos... totalmente solo con ella y quizás esta vez si se logre aquel beso casi mágico que por poco sucedía en su habitación antes de ser interrumpidos por la reina Sunshine.

Discord despertó casi de inmediato dejando atrás su pequeño "paraíso" lleno de todas aquellas cosas que el consideraba hermosas. Dio un vistazo a todo su cuarto, apenas estaba amaneciendo mostrándose el cielo mitad claro, mitad oscuro, era como si el día y la noche se fusionaran por un único y breve momento en el amanecer y el suave resplandor del sol le dio nuevas esperanzas a su corazón. Hoy seria un día lleno de alegría y felicidad.