Desclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es completamente mía.
Cap. 6
Noche larga.
— ¿Lili? Cariño— entró corriendo una bella y rubia mujer— Que alegría que hayas llegado ya— la madre de Rosalie, se acercó a ella ignorándonos olímpicamente a Alice y a mí, mientras abrazaba efusivamente a su hija.
—Mamá— fue lo único que respondió Rose, mientras lentamente aceptaba el abrazo.
Lilith Hale se veía justo como la recordaba, radiante, con esa larga y ondulada cabellera rubia, era la copia exacta de Rosalie, vestía un hermoso y bastante entallado vestido rojo intenso junto con unos zapatos de tacón negros.
—Cariño, te ves radiante, más que hermosa, no cabe duda que eres igual a mí— dijo admirando a su hija, bastante pagada de sí misma, de repente se fijó en nuestra presencia— ¿Quiénes son estas señoritas? — preguntó, con una sonrisa evaluativa, mirándonos de arriba abajo, aprobó nuestros atuendos y nos sonrió cortésmente.
—Son mis amigas mamá, Alice y Bella— dijo presentándonos— lamento no haberte avisado antes de que vendrían conmigo— dijo Rose, para nada arrepentida.
—Descuida linda, hace algunos meses construimos dos habitaciones de huéspedes más— dijo la madre de Rose, haciendo un movimiento de mano, quitándole importancia, se acercó a nostras y nos abrazo sutilmente— Es un gusto conocerlas chicas, son siempre bienvenidas en mi humilde hogar, pero, a ti te recuerdo— dijo mirándome fijamente.
—Soy amiga de Rose desde que ella estudiaba en Phoenix— le recordé.
—Claro, Isabella, ahora lo recuerdo, Lili siempre hablaba de ti— dijo prestándome menos atención, un carraspeo a sus espaldas llamó su atención y la de todas.
—Que grosera soy, Lili cariño, déjame presentarte a Fito Martín, mi prometido— presentó la madre de Rose, contrario a lo que mi amiga imaginaba, Fito era un hombre de aproximadamente unos cincuenta años, bastante bien conservado, de cabellera negra y ojos grises, portaba un soberbio traje negro, camisa gris, sin corbata y zapatos italianos, todo un adonis, seguramente ni en sus años de juventud podría haberse visto mejor. Tenía una sonrisa cálida y con silenciosa expectación pedía la aprobación de su hijastra.
— ¿Prometido? — fue lo primero que dijo Rose, después de soltar un bufido.
—Hola Rosalie, es un gusto al fin conocer a la hermosa hija de Lilith— dijo el hombre, tenía una voz suave y grave, que iba a la perfección con su aspecto.
—Ella nunca mencionó a ningún prometido, así que no puedo responderle de la misma manera— cortó Rose, de manera fría y golpeada.
Alice y yo dimos un paso atrás, manteniéndonos al margen de la situación.
—Lili, podrías ser un poco más cortes— pidió su madre.
—Tú podrías haberme dicho que estabas comprometida— Rose comenzaba a alzar la voz, me preocupaba que fuera a salirse de control.
—Hija, me comprometí hoy, Jasper lo tomó muy bien, no pensaba que fueras tan poco considerada— exclamó su madre, tomando de la mano a su prometido y retrocediendo un paso.
Eso era justo lo que me temía, una simple palabra que detonará la bomba, esto se pondría feo.
—Rose, por favor, sólo subamos a tu habitación— le susurré al odio, tomándola con firmeza del brazo y traté de llevarla hacia las escaleras, Alice a su vez hizo lo mismo, pero no logramos moverla ni un centímetro, Rosalie miraba fijamente a los ojos a su madre, temblando y cambiando ligeramente de color.
—Rose, no— le susurró Alice, pero era muy tarde.
— ¿Tan poco considerada, madre? ¿Poco considerada? — Preguntó escéptica, obviamente no buscaba una respuesta pero su madre igualmente asintió— Madre, viaje desde Nueva York para estar en tu cumpleaños, accedí a quedarme hasta que te fueras de viaje y ni siquiera tuviste la delicadeza de hablarme sobre tu compromiso, creo que la que menos puede hablar sobre consideraciones eres tú— Rosalie estaba furiosa y no se daba cuenta de que le estaba gritando a su madre.
—Lilian, modera tu tono, ¿Es acaso esa la educación que te inculqué? ¿Acaso alguna vez has visto a Jasper hablándome así? Yo siempre he sido considerada con todo lo relacionado hacia ti— contestó ofendida su madre, ese era el segundo enfrentamiento que Rosalie tenía en menos de una noche y temía que le afectará.
—Bueno, no lo sé, déjame pensarlo— dijo mi amiga con sarcasmo— Si la educación a la que te refieres es a todos los internados a los que tú "consideradamente" me mandaste tan pronto como te divorciaste de mi padre, sí madre, esa es— resopló Rose— En cuanto a lo de Jasper, no tengo nada que decir, porque tú "consideradamente" de nuevo, permitiste que mi padre se lo llevará lejos de mí, justo cuando más lo necesitaba, para que después me regresaran a un completo extraño, porque en lo que a mí respecta, el patán-orgullo de la familia militar-empresario que está escaleras arriba, no es mi hermano, ¿Por qué no mejor redefines tu concepto de "consideración" madre? Porque los únicos que han sido considerados conmigo en toda mi vida sólo han sido mis abuelos, quienes me sacaron del horrible instituto donde me habías confinado y se hicieron cargo de que yo fuera feliz, mientras tú viajabas y vivías todo ese mundo que mi padre te negó, encerrándote en una caja de cristal— La madre de Rose estaba atónita, con los ojos muy grandes y rojos por todas las lágrimas contendías, sin decir nada más Rosalie subió las escaleras como un rayo dejándonos a los cuatro sin decir nada, la primera en reaccionar fue Alice, quien me tomó del brazo para arrástrame por las escaleras hasta la habitación de mi amiga, el problema era que, no sabíamos dónde estaba.
—Señora Hale, disculpe pero…— antes de que Alice terminara, la detuvó con un movimiento de mano mientras nos daba la espalda.
—A la derecha, el primer pasillo, la puerta blanca— nos indicó.
—Gracias, con permiso— su madre asintió y en cuanto llegamos al final de las escaleras escuchamos unos leves sollozos y los intentos de Fito por tranquilizar a la señora Hale.
Alice me siguió arrastrando todo el camino hasta que nos detuvimos en frente de la puerta, el pasillo estaba levemente iluminado, con varios cuadros y marcos con fotografías pero no las admiré muy bien, el fondo del pasillo en lugar de tener una pared tenía una gran ventana, que daba con el jardín de la mansión, donde había una enorme piscina y un jacuzzi, las paredes eran blancas y los marcos eran de un tono azul, el mismo de la fachada exterior, había otra puerta de color café que quedaba frente a la habitación de Rose.
Tocamos levemente la puerta, del modo que solía hacerlo Alice los primeros días de universidad, en un tipo de clave Morse.
Rose obviamente lo reconoció y se escuchó un "pase" muy bajo.
Entramos y nos encontramos con una deshecha Rosalie, pocas veces la había visto de aquella manera, aun con la poca luz que proveía la lámpara de escritorio se podía notar a la perfección su cabello revuelto, los ojos hinchados y rojos, la nariz roja igualmente y la ropa arrugada, estaba en su cama, recostada y hecha un ovillo.
Alice se sentó junto a ella, en la cabecera de la cama y yo me quedé en el borde de ésta.
—Rose, tranquila, esto no puede ser bueno para ti, recuerda lo que sucedió aquella ocasión, debes intentar tranquilizarte, no quiero que vuelva darte una crisis— no podía ni siquiera recordad aquella crisis de preparatoria sin sentir un nudo en la garganta.
— ¿Crisis? ¿De qué hablas Bella? — Alice no sabía nada de aquello, acariciaba la rubia melena de nuestra amiga, miré a Rosalie preguntando con la mirada y ella sólo asintió mientras trataba de controlar su respiración y su llanto.
—Cuando Rose tenía dieciocho y estaba próxima a graduarse, su madre le dijo que no podría ir a la graduación en nuestro colegio, en Phoenix, eso no sorprendió a Rose, pero ese mismo día su padre le llamo, su novia de aquel entonces había querido terminar con él y para evitar que eso pasara se la llevó de viaje, así que no podría ir tampoco, Rose se enfureció, estaba realmente fuera de sí, su relación con su padre nunca fue la misma después de eso, lo peor no fue su rabieta, si no que al pasar el enojo comenzó a llorar de una manera terrible, sus abuelos trataron de tranquilizarla pero no lo lograron, cuando me llamaron, la encontré en su habitación prácticamente azul, sus abuelos no sabían que era asmática, con la falta de oxigeno por los sollozos y la mezcla de lagrimas presentó su primer ataque, cinco horas de espera en el hospital y por fin nos dijeron que ya estaba fuera de peligro, pero fue terrible— nunca había estado tan asustada en mi vida, como aquel día.
— ¿Tus padres lo saben? — le preguntó Alice con dulzura a Rose, ella sólo negó con la cabeza, perceptiblemente más calmada.
—Logramos convencer a sus abuelos de que no dijeran nada, fue como una pequeña venganza personal— le aclaré a Alice, mientras veía como una triste sonrisa aparecía en el rostro de mi querida amiga Rose.
—Sí, suena como algo que haría una barbie— comentó Alice, logrando que Rose sonriera ahora de manera más animada.
Cerca de las doce treinta Rosalie, ya cambiada con una pijama y mucho más tranquila pudo al fin dormirse, nos quedamos en su habitación un tiempo más, después de que cayó dormida pude admirar su habitación, era muy amplia, con muebles de tono marfil y hueso, había un tocador, un escritorio, los buros a cada lado de la cama tamaño King size, un espejo de cuerpo completo y en una de las paredes un puerta que seguramente era el armario, las cortinas eran de un delicado rosa pastel, al igual que el edredón y la alfombra, la habitación de toda una princesa.
Un golpe muy débil en la puerta nos hizo ponernos en alerta a Alice y a mí, inconscientemente nos habíamos puesto de guardia para asegurarnos de que Rose pudiera descansar y no tuviera más disgustos por aquella noche.
Alice, se adelantó mientras me hacía señas para que me cerciorara de que Rose seguía completamente dormida, así era, parecía incluso un ángel con la paz que mostraba su rostro.
Me levanté lo más lento que pude de la cama y me acerqué a Alice, quien abrió la puerta cuando ya estaba a su lado, era Susan.
—Señoritas, sus habitaciones están preparadas— nos informó, ambas asentimos, regresé para volver a checar a Rose y apagar la lámpara de su buro, Alice salió y yo cerré lo más cuidadosamente posible la puerta.
Sin decirnos nada más, Susan nos condujo hacia fuera del pasillo, por el corredor que conectaba a las escaleras hasta una puerta que se encontraba cerca, la abrió, era una recamara amplia, con muebles muy parecidos a los de el cuarto de Rose, sólo que en color café, las cortinas, la alfombra y el cobertor de la cama eran de un lila hermoso, por supuesto Alice querría esa habitación.
— ¿Puedo? — me preguntó con ojos de cachorro y un puchero, suspire y asentí— Gracias, gracias, gracias— me dijo mientras se colgaba de mi cuello.
—En seguida traeré sus cosas a su habitación señorita— le dijo Susan a Alice mientras me mostraba por donde estaría mi habitación, caminamos hasta un pequeño pasillo cuadrado donde había dos puertas, abrió la puerta de la derecha y me dejo entrar, era casi igual a la de Alice y Rose, pero los muebles eran de color blanco y los decorados eran de un azul agua, no había escritorio y sólo tenía un buro del lado izquierdo, no me importó, puesto que al igual que el primero pasillo, en lugar de tener pared había un gran cristal, la vista del lugar era increíble, las luces del exterior y la luna reflejada en la piscina daban un espectáculo sensacional.
—Olvidé mencionarlo señorita, pero las tres habitaciones están conectadas— me dijo señalando una puerta.
— ¿De verdad? —Susan sólo asintió, me parecía como en los castillos, con pasadizos secretos y puertas que conectaban— ¿Por qué Rose no usa esta habitación? — pregunté, por supuesto era la más hermosa— Se supondría que ésta sería la habitación de Rosalie.
—Es la que queda más alejada del cambiador y baño de la señorita, por eso pidió que acomodaran todas sus cosas en la habitación del primer pasillo— asentí, así que la puerta café era el baño y el cambiador, bueno no me molestaba, aun si era la última en poder entrar al baño por las mañanas— Sus cosas estarán aquí de inmediato señorita— dijo saliendo del cuarto.
—Gracias Susan— alcancé a decirle antes de que se fuera por completo, ella sólo sonrió y se dirigió hacia las escaleras.
—Hola— salté un poco al escuchar aquella voz en la entrada del pasillo, era Jasper.
Me molesto su descaro al querer hablarme como si nada hubiera pasado entre mi mejor amiga y él.
—Sabes qué, este viaje no ha sido para nada como lo esperaba y lo que menos quiero son más enfrentamientos ¿De acuerdo? — no dejaría que me molestara más la noche de lo que ya lo había hecho.
—Vaya, pues sí que te pareces a Roseta, ahora entiendo por qué son amigas— dijo medio ofuscado, me indignó su comentario, como si realmente lo hubiera ofendido cuando no era así, todo lo contrario.
—Piensa lo que quieras— le dije mientras entraba a mi habitación, ya la sentía totalmente mía, y lo dejaba hablando solo, estaba cansada, incomoda y preocupada por mi amiga como para todavía soportar al hermano que ni siquiera ella puede ver ni en pintura.
Esperé a que Susan subiera mi equipaje y una vez en mis manos ni siquiera me molesté en cepillar mi cabello, lavar mis dientes y mi rostro, eso llevaría al menos unos veinte minutos y no estaba de ánimos.
Busque entre mi ropa y como lo predije ahí estaban unos cuantos shorts de seda y camisas de tirantes, ni loca me pondría esas pijamas, tomé de mi bolso un pantalón raido y una camisa muy amplia, me coloqué la sudadera que había utilizado al principio del viaje y amarré mi cabellera en un chongo flojo, así descalza me dirigí por la puerta que conectaba al cuarto de Alice pero me sorprendí al encontrarla totalmente dormida, me acerqué a su cabecera y besé su frente, rápidamente regresé a mi habitación.
A pesar de que estaba agotada un súbito acceso de insomnio me abstuvo de poder dormir, pensaba en todo y a la vez en nada, en mis amigas, en la escuela, en la fiesta, en mis pijamas, pero igualmente no podía retener ningún pensamiento por más de cinco minutos, estaba harta y por más que daba vueltas por la gran y cómoda cama no lo conseguía, cerca de las cinco de la mañana el cansancio por fin fue más fuerte y me quedé completamente dormida.
Mis lectoras y lectores si se encuentran por aquí, pidieron capítulo y lo he traído, espero les agradé, lamento no haber actualizado antes, no es excusa pero es la verdad, la escuela me está asfixiando, no es algo que me agrade pero así es, no tengo más por decir, miles de besos y agradecimientos, An. (Por supuesto aunque no responda sus reviews lo leo y me animan muchísimo, como no saben, y los adoro.)
