Escenario I (∞): Sueños
El mundo ha entrado en un momento de caos.
La gente corre asustada, gritos despavoridos a todo pulmón se escuchaban por todas partes; pedían a gritos una solución.
Se esparcieron noticias de la situación sobre el gran reino central, que desde semanas había perdido contacto con los demás reinos.
Hasta que un día, un caballero de la elite del Rey, reconocido por sus logros; vino apresurado a contar y advertir lo sucedido a todos los demás reinos.
Una plaga en forma de una densa niebla había azotado al gran reino, pero no una plaga cualquiera…
Era una plaga de muerte y sufrimiento.
Una plaga de demonios…
Y se acercaba pronto a todo el mundo.
Cuando los reyes y reinas de los siete reinos escucharon del terrible peligro, empezaron hacer un plan para averiguar cómo impedir la amenaza.
¿Solución?
La primera fue enviar exploradores, cuando pasaron los días y ni un explorador de cada reino volvió, sabían que esto requería algo más serio.
Cada figura importante de los reinos, conocidos no solo por sus grandes mentes, sino sus habilidades y coraje en batalla a través de los años, fueron invocados para la gran tarea de entrar en la densa niebla y terminar con la terrible maldición que apresaba al gran Reino Central. La mayoría eran nacidos del Reino Central, los cuales se encontraban fuera del reino en asuntos propios y/o apoyo a los demás reinos, se habían salvado de quedar encerrados en tal misterioso evento.
Otros eran miembros de las Grandes Casas, Padres, Madres, Hijos e Hijas capaces de luchar se embarcarían en la misma tarea.
Y yo era uno de ellos.
La familia de la Reina Aura y la mía habían tenido siempre una fuerte y solidaria amistad, cuando se supo del terrible peligro; la misma reina acudió a mi casa.
Después de la muerte de mi padre hace unos años, siendo el único hijo mayor, era mi deber atender al llamado.
En estos momentos me preparaba a partir hacia mi destino.
Toda mi familia, junto con la reina y los pueblerinos del reino me esperaban en la plaza central. La gente gritaba con orgullo mi nombre, los niños me veían con sus ojos iluminados como un héroe. Sus voces eran apoyo en mis adentros. Al llegar a la entrada podía ver los ojos de mi madre cristalizados, sus labios formaban una sonrisa melancólica. Le respondí con una sonrisa tranquila, le di un fuerte abrazo susurrándole palabras de alivio, sabía que no harían gran efecto, pero hacían calmar el peso en mi corazón. Terminando de abrazarla mire a mi abuelo, su rostro cansado resplandecía orgullo, poso su mano en mi hombro y lo apretó. No dijo nada, no dije nada, ambos sabíamos que no hacía falta, era nuestra forma de expresar cariño. Mis hermanos y hermanas menores lloraban abiertamente, me agache, les mire con cariño; abrí mis brazos y sin tardar se abalanzaron hacia mí. Me suplicaban que no partiera, que no los abandonara, tuve que resistir en dejar caer lágrimas, debía ser fuerte por todos ellos. Bese sus cabezas, prometiéndoles otra vez que volvería más pronto de lo que se darían cuenta.
Terminando de despedirme de mi familia, camine junto con la reina hacia la entrada del reino, alejándonos de todos. Su mirada triste, sus ojos rojos e hinchados indicaban su sentir.
No había sido fácil para ella pedir este gran favor.
Lo entendía completamente.
Éramos grandes amigos de la infancia.
Pero también habíamos sido unos jóvenes enamorados.
Al llegar a la entrada pidió a su guardia real que nos dejaran a solas, los soldados al conocerme sabían que no había peligro alguno. Saludando, se alejaron de nosotros.
Estábamos solos.
Decidí llevarla a un lugar donde no hemos estado desde hace tiempo.
Caminamos hacia las afueras del reino, llegando a los prados hacia una colina donde se encontraba un gran árbol. Deje mi equipaje debajo de él.
La mire. Su semblante caído formaba un hueco en mi corazón.
Mis ojos se entristecían al verla así, debía de hacer algo.
Pensé unos momentos y recordé lo que le gustaba desde que éramos niños.
Haciendo ruido con mi garganta para tener su atención, al tenerla empecé a mover mis manos alrededor, haciendo sonidos aleatorios, movía mis dedos de arriba hacia abajo, parecía un lunático, o alguien que se le pasaron las copas. De esa forma su mirada me veía. Rei a mis adentros. Haciendo eso por unos segundos más, gire mi cuerpo, acerque mi mano a su oreja para luego hacer aparecer una rosa entre mis dedos y llevarla a mi boca. Hice una reverencia mirándola coquetamente con mis cejas moviéndose de arriba hacia abajo.
Al terminar mi espectáculo su rostro había quedo sorprendido, sus labios formaban una O, sus hermosos ojos color café parecían platos de lo abierto que estaban. Pasaron los segundos y no se movía.
Empecé a sentir frio, creo que me había propasado. O eso pensé hasta que escuché unas pequeñas risas que subían de tono y ella trataba de silenciar sin poder lograrlo.
Sonreí, cumplí con mi cometido.
Me reí junto con ella.
Había pasado mucho tiempo desde que escuche su melodiosa risa…
"Sigues siendo un payaso sin remedio, no has cambiado en nada, Cress."
"En cuanto a ti, mírate; toda una reina hecha y derecha."
Me dio un golpe a mi hombro, sonriendo. Aun siendo tan hermosa y tan femenina, siempre fue una Tomboy en su actitud.
"Oye, oye. Ese comportamiento tan "bárbaro" no es el de una reina"
"¡Ja! Como si ser reina me impidiera algo."
Sip… así es ella.
Soltamos ambos un suspiro, recordando los viejos momentos.
Algunos buenos…
Otros malos…
Y por su mirada caída, recordó los malos.
Mi mano levanto su mentón, la otra acaricio su mejilla.
Su piel tan blanca como la nieve seguía siendo tan suave como seda.
La escuche suspirar, su sonrisa se profundizo.
Me acerque y plante un beso en su frente.
Y entonces recordé con quien estaba.
Me aleje un poco, mi cuerpo reacciono de forma brusca al recordar QUIEN era ella.
Al hacerlo sus ojos mostraban sorpresa, y algo de decepción.
Me voltee mirando cabizbajo.
"Lo siento, me propase, mi reina."
Al no escuchar respuesta alguna, maldije mis adentros.
Era un estúpido.
Ya no éramos unos niños, cada uno tenía su mundo.
Ella una reina, y yo solo un sirviente con título nobiliario.
Muchos pensarían que éramos de la misma clase, pero se equivocaban.
"Su majestad… yo lo sient..."
Calle al sentir unos brazos rodeando mi cuerpo, sentí su cuerpo en mi espalda y su rostro debajo de la nuca; sentí pequeñas gotas humedeciendo mis ropas y unos sollozos en susurros. Trague saliva, nervioso.
Dios, esto era una tortura.
"¿M-Mi R-Reina?"
"Por favor… no… n-no me digas a-así. E-Estamos s-solos, n-no hay n-nadie a-aquí."
"P-Pero…"
"S-Siempre odie que t-tú me ll-llamaras reina, s-siempre que m-me veías h-hicieras t-todo ese teatro tan f-formal para c-complacer a todos, y-ya no p-puedo más… ¡Di mi nombre! Solo… di mi nombre."
Me separe un poco, me gire para verla de frente.
Era un desastre… un adorable desastre.
Tome sus manos y bese sus nudillos. Sus ojos miraban hacia arriba a los míos.
"Sabes que debía de hacerlo, tú te habías casado, ya eras nuestra reina. Hubiera sido una falta de respeto hacia tu familia."
Me abrazo con mucho anhelo, correspondí el abrazo, Yo era más alto que ella, su rostro se pegó a mi abdomen. mis manos acariciaban su espalda con cariño.
"No me importa"
Suspire, era una cabezona.
"Lo sé, pero a mi si; por ti. Además, también hubiera sido una falta de respeto a tu esposo, mi rey."
Ella hizo un mohín de desagrado.
"Él ya está muerto, nunca me importo; nunca lo ame."
"También lo sé."
Su matrimonio con el fallecido rey fue un acuerdo "mutuo" entre las familias hecho hace generaciones, o eso se dijo al pueblo.
La verdadera historia es que el reino estaba en peligro. Una amenaza de guerra hecha por la arrogancia del ahora derrocado rey del reino vecino. Sino hubiera sido por un clan de guerreros a las cercanías de nuestro reino, hubiéramos sido derrocados.
Mas esa ayuda tuvo un gran precio.
Un contrato de matrimonio entre el líder del Clan y la hija del viejo rey de nuestro reino.
Aura.
En ese tiempo ella y yo estábamos comprometidos con la bendición de nuestras familias. Nuestra ceremonia se celebraría un mes después de terminar mis estudios en la Academia Luminata Draconis. Una academia de aprendizaje mágico. Todos en mi familia no solo somos grandes caballeros, sino también expertos en la magia y hechicería. Cuando supimos la noticia…
Nuestro mundo se despedazo.
El padre de Aura había hecho todo lo posible para impedir tan propuesta, queriendo ofrecer otra cosa a cambio, pero fue imposible. El líder del clan, un viejo verde repulsivo negaba toda propuesta que nuestro rey ofrecía. Hasta amenazo ir con el rey del reino vecino a proponerle una alianza.
¿Conclusión? Estábamos entre la espada y la pared.
Su alianza fue de gran ayuda, pudimos derrocar al rey arrogante y traer nuevamente paz al pueblo.
¿Valió la pena la alianza? Si. ¿Deseaba lo contrario? No, pero deseaba que el maldito hubiera muerto en la batalla.
Al terminar, una semana después se celebró la boda.
No me presente.
Después de terminar mi aprendizaje en la academia decidí aislarme del mundo...
De ella.
Pasaron tres años después de la boda, no podía verla junto con él. Me hacía hervir la sangre el pensar que él la tuviera a su lado.
Negue con la cabeza, queriendo olvidar tal suceso.
Fue tortuoso, aunque no duro mucho.
El nuevo rey falleció de una enfermedad, al parecer el bastardo bebió más de la cuenta y eso causo que fallara su hígado. O al menos eso me conto mi antiguo profesor de la Academia el cual había sido encargado de su examinación.
"Dejarte ir fue lo más difícil para mí."
"Para los dos, Cress; para los dos." -dejo salir un suspiro cansado-. "Pero era lo mejor para el reino, de no haberlo hecho… quien sabe lo que hubiera pasado."
Ni me lo quiero imaginar.
Dejo salir una risilla picara.
"Pero esa noche fue la más mágica de todas."
Como olvidarlo…
La última noche que tuvimos los dos fue la noche que nos despedimos a nuestra manera.
Nuestra unión de amor.
Me miro coqueta, con una sonrisa traviesa. "Te entregue lo que nunca entregaría a nadie más."
Sonreí de igual manera que ella.
"Jamás olvidare despertar y tener tu pequeño cuerpo junto al mío."
Dejo de abrazarme para volverme a pegar en el hombro.
"Podre ser más pequeña, pero siempre te vencí en nuestras luchas."
Deje salir un murmullo gruñón. "Marimacha"
"Que dijiste?"
"¡Nada, nada!"
"Eso creí"
Volvimos a reír. Siempre me hacia reír cuando estuve con ella, no paraba de hacerlo.
Callamos por unos momentos, el silencio fue pacifico, la briza fría del aire se hacía presente.
¿Cuánto tiempo llevamos solo los dos?
Antes de poder hablar, ella me gano.
"Nunca me entregue a él, ¿sabes? Nunca deje que me tocara."
Le mire sorprendido.
"¿Enserio?"-Ella asintió-. ¿Pero el no trato de hacerlo en la noche de bodas?
"¡Oh, si que trato, créeme! -Se cruzo de brazos, su rostro se tornó serio-. "Pero esa noche le aclare ciertas cosas de nuestro 'matrimonio', de lo que nunca pasaría y de que si se trataba de poner listo yo misma me encargaría de dejarlo eunuco con una espada oxidada." -Sonrió arrogante-. "Si quería meter su jodida verga en algún lugar, que fuera con las putas de su clan, sino le parecía bien, era su problema."
La mire sorprendido y asustado, dejaba salir una risilla nerviosa.
Había una regla que todos en el reino teníamos que respetar por nuestro propio bien.
No hacer enfadar a Aura.
Nunca… ¡JAMAS!
Casi siento pena por el bastardo verde…
Casi.
"No, que bárbara enserio. Si no te conociera completamente diría que eres un hombre disfrazado de mujer."
Esta vez me golpeó la cabeza.
"¡Hombre tu abuela!"
"¡Auch! ¡Si sigues así me dejaras tarado!"
Formo una gran sonrisa.
"Los dos sabemos que ya es tarde para eso, ¿no crees?"
Saco su lengua, burlándose.
"Si serás… ¡Ven aquí!"
Ella empezó a huir, riendo mientras yo trataba de atraparla. Por unos momentos sentí que volvía a ser niño, sentí volver ser un adolescente jugando con su mejor amiga, su primer amor.
Minutos después de correr alrededor del árbol, la tome por atrás y caímos al suelo, rodando por los verdes pastos con flores de todos los colores. Al detenernos, seguíamos riendo sin parar, ella quedo encima mío. Abrí los ojos, su bello rostro me enamoraba más y más. Ella me miro, yo la mire, poco a poco nuestros rostros se acercaron hasta que nuestros labios se rosaron, formando primero un corto, luego un largo beso de pasión, de amor eterno.
Termino al sentir la falta de aire, al volvernos a mirar pude ver el reflejo de sus ojos.
El mismo sentimiento que los míos.
Recostó su cuerpo sobre el mío, su cabeza en mi pecho. Sentía su largo cabello color miel desprendía un aroma dulce. Nunca la deje de amar. Si antes era imposible estar con ella, ahora es MAS. Respire hondo, su aroma impregna mis fosas nasales. Un aroma que nunca olvide…
Que nunca olvidare.
"Te amo"
Su voz es una bendición y una tortura en estos momentos.
"Siempre lo hice, aun casada; jamás dejé de pensar en ti."
Su calor me tranquiliza y carcome.
"Y ahora, que puedo volver a ser feliz, nuevamente la vida te quita de mi lado."
Sus lágrimas matan mi alma.
Dejé que llorara por los dos, no respondí ni dije nada. Si lloro junto con ella, será más difícil marcharme.
Cuando se tranquilizó, la miré y le di un pequeño beso.
"A veces, hay que hacer sacrificios por los que amamos. Sin importar lo cual difícil que sean."
Deslice mi pulgar derecho en su mejilla izquierda.
"Mi deber ahora es protegerlos, a todos ustedes. Un mal viene y si no encontramos la manera de detenerla; será el fin para todos nosotros."
La separé de mi cuerpo para levantarme, le ofrecí mi mano para ayudarla. Volvimos al árbol, mirando el horizonte.
"A donde voy podría ser un viaje de solo ida" -La mire con ojos decididos-. "Pero hare todo lo posible para volver"
"¿Lo prometes?"
Asentí, la abrase y la bese por última vez.
Un beso para un viaje largo.
Al terminar tome mi equipo me aleje sin mirar atrás. Escuchaba su voz decir mi nombre, decir que me esperaría y que volviera sano y salvo.
Podría haber dicho cualquier cosa, pero decidí solo caminar. Debo ser fuerte por todos ellos.
Hacia mi siguiente destino.
El Gran Reino de Boletaria.
-Tap-Tap-
Ha pasado una semana desde que llegue a mi destino, el reino estaba completamente rodeado de una gran niebla que empezaba a crecer poco a poco a fueras de la frontera. El aire desprendía un aroma de putrefacción, la tierra estaba árida. Toda vida que pudo haber existido aquí desapareció por completo.
-Tap-Tap-
No había perdido más tiempo y me adentre en la niebla. Sentí que tarde horas cuando fueron minutos, ya que, al llegar a lo más profundo, me encontré con un espacio completamente oscuro y vacío.
-Tap-Tap-
El suelo era líquido, parecía caminar en agua; mas no sentía humedad alguna.
-Tap-Tap-
Caminaba sin rumbo alguno, parecía no tener fin. Había decidido seguir recto con la certeza de si me desviaba me perdería en este lugar. Mi cuerpo se cansaba cuanto más avanzaba, restos de la niebla se hacían presente y el aroma a putrefacción se profundizo.
-Tap-Tap-
Empecé a jadear, mi cuerpo pedía descanso, pero mi mente gritaba que no parara, si no salgo pronto de aquí me volveré loco.
"Alma valiente."
Me detuve completamente, desenfundé la espada bastarda de mi padre. Observe hacia los lados.
"Quien no teme a la muerte."
Di media vuelta, no podía ver la figura del origen de la voz. ¿Me habré vuelto loco?
"Yo te guiare…"
Una pequeña luz apareció frente a mí de la nada, salte hacia atrás con mi guardia alta. La luz se acercó hasta volver a quedar frente a mí, suspendida en el aire.
"Yo te guiare…"
La misteriosa voz de hace unos segundos salían de la pequeña luz.
"¿Quién eres?"
Le pregunte, no me contesto.
"Confía en mi"
¿Debería de hacerlo?
Teniendo sensatez… no, no debería.
Pero en estos momentos… ¿Qué tenía que perder?
Le asentí, enfundando la espada de mi padre en mi espalda. La luz siguió flotando hasta quedar a espaldas mías. Voltee y camine aun lado de ella. En el transcurso del tiempo que estuve siguiéndola no volvió a hablar, solo seguía volando hacia delante. Me ponía a pensar que es o era la luz, ¿Algún espíritu o algún demonio? Y ¿Por qué me ayudaba?
De pronto la se detuvo en seco, y antes de poder preguntarle el por que detenernos, un destello de luz salió del agua. La luz me encegueció por unos segundos hasta que mis ojos se acostumbraron, al mirar hacia donde estaba la luz, ahí mismo se encontraba un portal brillante.
"Debes seguir"
La mire y luego al portal.
"Tu camino aún no termina, debes seguir hacia delante"
"¿A dónde me llevara?"
No respondió.
Eso me hizo dudar, cosa que noto la pequeña luz.
"Confía en mi"
Talle mi frente con la mano, ya no puedo dar marcha atrás, además; ella me guió hasta aquí.
Debía de confiar en mi instinto.
"Sigue adelante"
Le asentí nuevamente, caminé hacia la luz cubriendo mis ojos.
"Ten tu voluntad al máximo… para que puedas acallar al Antiguo de vuelta al sueño profundo."
Al pisar la luz, sentí mi cuerpo desvanecerse dentro del portal. Sin poder preguntarle a que se refería con lo último.
En unos instantes caí al suelo de espaldas, podía sentir la humedad del agua en mi ropa, me encontraba nuevamente en el exterior de la niebla.
Me levanté, salí de un corto ducto para mirar lo que parecía ser un templo en ruinas. No sé en que parte de Boletaria me encuentre, pero debo seguir adelante.
-Drip-Drip-Drip-
Me siento mareado…
-Drip-Drip-Drip-
Aprieto los ojos a causa de este interminable dolor de cabeza, siento que en cualquier momento explotada.
-Drip-Drip-Drip-
Cada paso que doy, mi cuerpo recibe un dolor eléctrico, los músculos desgarrados y huesos rotos no hacen fácil seguir levantado.
-Drip-Drip-Drip-
Puedo escuchar las gotas de mi sangre caer al suelo haciendo eco en esta habitación.
-Drip-Drip-Drip-
Me sujeto de un pilar, observo una escalera larga. Trago saliva, debo intentarlo…
-Drip-Drip-Drip-
-¡Thump!-
Tropiezo al intentar bajarla, mi cuerpo rueda bruscamente; suelto gruñidos de dolor hasta parar en seco. El impacto me hace escupir sangre, empiezo a jadear de forma continua.
Este lugar no es Boletaria…
Río con amargura.
Ya no importa donde me encuentre.
Al seguir avanzando en este lugar después del ducto todo empezó a tomar sentido.
Todos los soldados y exploradores que habían llegado a la niebla no se perdieron, fueron corrompidos por la energía maligna que desprendía el lugar. Nadie siquiera había llegado al reino.
Quedaron atrapados en esta prisión de muertos vivientes.
Tuve que descuartizar, destajar y degollar a cuanto cadáver se ponía en mi camino. Era como un laberinto, la forma de transportarse era por reliquias especiales. Nada estaba conectado.
Al llegar a lo alto del templo fue cuando me encontré al ser más repugnante que nunca había visto.
Fue la batalla más larga que he tenido en mi vida.
Y podría ser la última.
Trato de levantarme del suelo, pero mi cuerpo no responde, mi esfuerzo provoca que caiga boca-abajo.
Es mejor que nada, digo a mis adentros.
Con mucha dificultad arrastro mi cuerpo hacia delante. Los moretones que me causo la maldita bestia ya empiezan a doler, los cortes que me causaron sus garras se sienten como ácido.
¡Dios… como duele!
No puedo usar los brazos ni las piernas.
"Es hora de improvisar"
Uso mi mentón para impulsarme hacia delante, falta poco.
Tiempo después de arrastrarme como un gusano (Lo sé, mal chiste) veo el arco de piedra.
"S-Solo u-u-n po-poco m-mas…"
Arriesgándome, presiono con fuerza el suelo mi mentón, doy un impulso brusco.
"¡Ugh, mierda!"
Me acosté de espaldas, carcajeé satisfecho bañado en sudor con un intenso dolor en todo mi cuerpo. Cerrando mis ojos por un momento; solo debía descansar un rato y encontraría la forma de salir de este lugar de mierda.
¡RAAAAAAAWR!
Mi cuerpo se tensó, el lugar empezó a temblar con mucha fuerza, escuchaba como algunos pilares se derrumbaban al suelo, las estalactitas caían del techo, haciendo elevar el magma.
Y de la misma lava, un gran demonio se hizo presente.
El maldito me miraba con sus ojos.
Yo mire sus ojos y entendí…
Iba a morir.
Pensé en mi familia, no vería a mis hermanos hacerse unos hombres hechos y derechos. A mis hermanas convertirse en unas bellas damas. El rostro de mi madre al verla cada mañana en el desayuno, ni al abuelo con sus historias y compañía.
A los pueblerinos, mis maestros, mis amistades.
No volvería a ver a Aura, mi reina… mi amada…
Intente mover mí cuerpo, pero era inútil.
Vi al demonio cerrar su puño y levantar su brazo.
Cerré mis ojos, llorando no por miedo ni enojo.
Sino decepción hacia mi…
"Lo siento, a todos…"
Al abrir los ojos para ver su puño bajar con fuerza.
'Lo siento…'
-¡GASP!-
Al sentir el impacto del puño demoníaco Tomoko despertó de golpe, empezando a hiperventilar, su cuerpo se encontraba bañado en sudor. Llevo su mano derecha a su frente tratando de calmar el escalofrió que corría por su cuerpo. Su cabeza punzaba, de hecho; en todo su cuerpo sentía dolor…
Como en el sueño.
Fue realmente eso, ¿no?
¿Un sueño?
Esperaba que fuera solo eso…
Un sueño y nada más.
[つづく] Continuara...
Wotcher chicos!
Esta vez discúlpenme enserio por la tardanza, estas semanas han sido una locura y realmente me dejaron muerto física y mentalmente.
Aquí les traigo el nuevo capitulo de la historia. Y si, es un nuevo capitulo y si, tiene que ver con la historia principal de nuestra amada Tomoko.
Muchos querrán saltarlo, no puedo obligarlos, pero recomiendo que no lo hagan.
Me fue un tanto difícil hacer el capitulo y estoy entre 2-3 de que me haya gustado, disculpen si esta tedioso, ando algo oxidado con estos días sin tiempo de escribir.
No les diré que mañana o en la semana tendrán capitulo, puede que si y no, pero no prometo nada ya que no las cumplo (T_T Disculpen a mi cerebro.)
Sin mas que decir, me despido, pasen lindo fin de semana!
