Especial
Edward se le quedó mirando, observando sus ojos enfurecidos y dentro de él, sintió algo extraño. Sintió que este joven no era un humano normal. Pero luego olvidó ese pensamiento, sintiéndose estúpido por aquello. Winry siempre fue muy predecible con sus sentimientos en su rostro, y el rubio lo notó bien. Notó como sus ojos color azul zafiro casi ni podían pestañar de la sorpresa que recibió cuando escuchó a Alphonse decir eso.
Los segundos pasaron. El silencio se hizo presente.
Nadie decía nada, y los nervios del castaño se hicieron cada vez más notorios.
-¿Qué eres de Winry?- volvió a preguntar, ansioso. Las personas que se encontraban alrededor comenzaron a comentar en susurros, sintiéndose curiosos por la escena. Pero Edward no sentía esa sensación, no estaba ni nervioso ni le molestaba realmente su pregunta. ¿Pero qué iba a decirle? ¿Qué él era un conocido? Porque técnicamente, así era. Un conocido de Winry, nada más. Lo único que realmente le llamaba la atención a él era los nervios que de repente aparecieron en Winry al ver la llegada de Alphonse. Comenzó a hacerse millones de preguntas, todas dando a un solo punto: él, ese joven. Alphonse.
Winry observó la situación. Dudó un poco, pero finalmente se decidió. Ella siempre se describió como 'impulsiva' y si iba a sentirse mal por algo, lo haría luego.
Edward estaba tan metido en sus pensamientos, que tardó en darse cuenta el momento en que Winry se acercó a Edward, entrelazando su mano con la de él, y acercando un poco su cuerpo más cerca, quedando pegados uno con el otro. Provocando un dulce roce que sorprendió a la mayoría de los invitados de esa noche, prestando su atención hacia ellos. Y el rubio la miró, sin poder ocultar su sorpresa.
-¡No te interesa que relación tenemos!- le gritó la rubia a Alphonse, de una forma decidida, como…ofendida. Su acompañante estaba aturdido, y por un segundo olvidó que estaba pensando antes, lo único que le interesó fue ella, su repentino agarre y también la duda de ¿qué rayos estaba haciendo esta mujer?
Alphonse dio un paso hacia atrás, inconcientemente. Sintió que una gran piedra se le caía en su cabeza. Pensó en que si ella lo decía de esa forma, y si se tomaban de la mano de esa forma entonces era porque…
-¿Son una pareja?- preguntó el castaño. Edward estaba sorprendido. Le costaba entender y calcular que demonios sucedía, sentía que todos sus pensamientos de razonamiento y lógica se habían caído por un pozo sin fondo, y lo único que observaba era a un joven llamado Alphonse con su mirada de preocupación, nervios y duda. Y a un costado, se encontraba la mujer que él tanto despreciaba. La mujer que era sólo un trabajo para él. La mujer que… se veía tan malditamente hermosa hoy…
Y que, estaba tomándolo de su mano como si realmente fueran una especie de pareja. Pero él no se molestó en separarse y no contestó la pregunta de Alphonse, se quedó callado en esos segundos y al instante, la rubia respondió.
-Sí. Tal vez lo somos. ¿Y eso qué?- dijo Winry, levantando una ceja y con una mirada que podría asustar a cualquiera. Edward tragó saliva, sintiéndose nervioso. También sintió que no podía pestañar, que tenía un montón de dudas y luego, también, se cuestionaba ¿Por qué? ¿Porqué sentía esa clase de sentimiento en una situación así? él tenía que tranquilizarse. Observar todas las cuestiones de la situación, analizarlas, y luego podría obtener una respuesta lógica y seguramente, acertada.
Pero no podía.
De repente, Shezka se acercó rápidamente hacia ellos, con una sonrisa forzada en sus labios.
-Ehm… bueno, chicos… yo…este… creo que es hora de que… nos sentemos a comer… ¿vienen?...- dijo la castaña, mientras sentía cierta tención en toda la habitación.
Alphonse asintió luego de unos segundos, y antes de marcharse hacia la mesa, le dirigió una mirada de completo desagrado hacia Edward.
La rubia observó; con un poco de terror, mientras todos los invitados se sentaban a la mesa para ir a comer. Rápidamente se alejó de Edward y soltó su mano, sin anestesia. Sin observarlo, siquiera. Y Edward se quedó en esa posición, aún aturdido.
Edward se le quedó mirando mientras ella caminaba.
La miró con unos ojos de confusión. Una confusión que también expresaba un poco de duda, y una pregunta en su mente que lo estaba desesperando. La confusión y casi; desesperación, por no entender ¿Porqué le había gustado tanto ese simple roce? Y ¿por qué se había sentido casi decepcionado cuando ella se alejó de él?
Sencillamente, era otra cosa que Edward no entendía sobre sus nuevos y extraños sentimientos.
Y él no podía tolerar no entender algo. Lo volvía loco.
Winry ya se encontraba sentada, mientras observaba el plato de comida sin ganas. Miró a su alrededor, observó como "disimuladamente" las demás personas comentaban sobre ella. Sobre ella, sobre Edward, y Alphonse. Suspiró, sintiéndose cansada por aquello. Sintiendo que tal vez, las cosas se le habían ido de control un poquito. Aunque tampoco era gran cosa lo que había sucedido, ¿verdad?
Notó como nadie se había sentado al lado de ella, tal vez porque esperaban que 'cierta personita especial' lo hiciera. Y así fue como observó que cierto rubio de ojos dorados se acercó hacia donde estaba y ella, deseó con toda su alma que no fuera así. Que se alejara, que se fuera. Pero obviamente que no lo hizo.
-Así que…- comenzó a susurrar Edward al oído de Winry, mientras se sentaba al lado del asiento que hace unos segundos se encontraba libre, colocando sus hombros cómodamente alrededor de la silla.
Winry tembló, un poco. Sabía que había hecho algo que podría molestarle demasiado a Edward. Sus ojos azules lo miraron, fingiendo tranquilidad. Aunque claro, ella nunca fue muy buena para mostrar algo que no sentía. Y lo único que su rostro mostraba en ese instante es lo único que ella realmente sentía: miedo.
-¿Así…que, qué?- dijo ella.
-Así que nosotros ¿somos pareja? Y yo ni siquiera me enteré.- respondió Edward en un tono sarcástico.
Winry tragó saliva, sintiendo que estaba metida en un problema que no tenía intención de hablar. No ahora. No quería.
-B..u..e..n..o..- comenzó la rubia, mientras tartamudeaba cada letra de esa pequeña palabra.
Edward arqueó una ceja, sintiendo que perdía su paciencia de a poco, gracias a Winry Rockbell.
-Tú… ¿QUÉ? ¿Puedes explicarme lo que pasó y ya?- Edward se acercó hacia ella, sin importarle si realmente llamaba la atención de otra persona. Sólo comenzó a mirarla fijamente a sus ojos.
Unos preciosos ojos color azules, debía reconocer.
Pero no lo haría, él era muy orgulloso como para reconocerlo.
Y ella, tembló un poco. Se sintió con más vergüenza que hace unos segundos atrás, mientras tenía al rubio en frente de ella, con una mirada tan directa que logró intimidarla. ¿Cuál era la necesidad? ¿Porqué la necesidad de acercarse TANTO hacia ella y QUEDARSE mirándola de esa manera? Realmente, no era necesario.
Winry sintió un poco de rabia.
Una rabia contra ella misma, por sentir y observar que nunca había notado, la belleza que este estúpido, pero hombre, poseía naturalmente. Pero más rabia al tener que reconocer en su mente, que estaba sintiéndose atraída por su belleza.
-Bueno, bueno.- comenzó a decir ella, mientras con la ayuda de sus manos que colocó en los hombros del rubio, lo alejó unos centímetros de ella. –Te lo diré, pero no te acerques tanto a mí porque molestas.- mintió ella, y le sorprendió lo bien que lo había hecho.
Edward suspiró cansado, mientras apoyó su barbilla sobre su mano derecha, sin dejar por un segundo de mirar a la rubia. Se dio cuenta la manera en como la incomodaba, y eso lo divirtió aún más para continuar haciéndolo. Si había algo que él adoraba estos últimos días, era molestarla.
-Lo del agarre de las manos, y lo que dije…fue para que Alphonse se ponga celoso, y no me molestara. Aunque tampoco fue tanto.- habló Winry, finalmente.
-¿El joven ese que aún me mira de mala manera?- preguntó él, y Winry dirigió su mirada hacia el castaño que se encontraba un poco más alejado de ellos, y cuando ambas miradas se encontraron, Alphonse fingió observar hacia otro lado.
-Sí, él.- Winry suspiró.
-¿Y quién es?- preguntó Edward.
-¿Quién es, quién?- lo miró la rubia, extrañada por su pregunta.
-Alphonse.-
-Acabas de responder tu propia pregunta.- sonrió Winry, irónicamente.
-Estúpida- susurró el rubio. –Me refiero a que, ¿de dónde se conocen?-
-¡Oh! Y, este… ¿Porqué yo debería hablarte a ti sobre mi vida privada?-
Edward se despeinó un poco sus cabellos, sintiendo que tal vez hoy mataría a una humana, ya que las intenciones no le faltaban.
-Te diré tres razones. La primera es porque hoy fuiste una maleducada porque ni siquiera tenías intenciones de dejarme pasar, ya que no le habías informado a tu amiga sobre mi visita, y TAMPOCO me informaste a MÍ que esto era una maldita fiesta de cumpleaños. La segunda es porque gritaste cosas que podrían involucrarme en situaciones donde no estoy metido y TAL VEZ JAMÁS quisiera estar, y la tercera es porque me tomaste del brazo como si realmente fuéramos una pareja y aunque todo el mundo en este lugar piensa que lo somos, yo aún no lo he negado. POR ESO PIENSO QUE TENGO EL DERECHO DE SABERLO, ¿ESTÁ BIEN?-
Un par de ojos azules observaron a un Edward desconocido para ella. Un Edward que no era serio. Uno que hablaba con lo que salía. Un Edward… ¿enojado?
. . .
Él reaccionó un poco sobre lo que acaba de decir. Detestaba cuando ésas cosas se le iban de las manos porque sí, se le había ido todo fuera de control. Se había molestado, y la sinceridad había aparecido sin que él pudiera detenerlo.
Edward tragó saliva e intentó mentalizarse en su mente en la manera de cómo resolvería el error que acababa de cometer… se suponía que tenía que tratarla con respeto, hablarle de buena manera y ser falso con ella, para tener buena información, pero todo terminaba saliendo mal y…
¡Oh por Dios!- gritó la rubia entre carcajadas, mientras Edward se quedó observándola aturdida. –¡Lo siento, lo siento! Es que… me encanta cuando te enojas de esa manera, es muy cómico.- Dijo ella, mientras continuaba riéndose sin poder parar.
Y ahí estaba, el ángel sorprendido por una humana, otra vez.
¡Una humana!
Pero… una pequeña sonrisa apareció en los labios del ángel, con una mirada casi agradecida. Agradecida por tenerla a ella al lado de él, sonriéndole de esa manera. Porque le gustaba su sonrisa. Le estaba gustando su forma de ser. Era realmente… una humana distinta a los demás, no era predecible y al mismo instante, sí lo era. Siempre había un momento que ella lograba –sin que él lo pidiera-, sorprenderlo. Dar un giro de 180º y cambiar todos sus pensamientos en cuestión de segundos.
Solamente lo admitiría en su mente, pero lo admitiría…
Ésta humana, es especial.
Cuando las carcajadas de la rubia pusieron un fin, dio un suspiro leve y mientras lo observaba a Edward acompañado con una sonrisa, le dijo.
-Sí, tienes razón. Creo que mereces que te lo explique. Pero no estoy segura si debemos quedarnos aquí.-
-¿Cómo dices?- preguntó Edward a la rubia, mientras ésta no podía detener su amplia y notoria sonrisa.
¡Hey! ¿Qué tal? ¡Tanto tiempo! Sé que me odiarán por estar tanto tiempo fuera, pero la verdad es que tuve muchos problemas (amorosos, que destacan un terrible trío amoroso que me está volviendo loca). Y estaba sin ánimos como para escribir así que pido disculpas D: No prometo actualizar pronto porque ya me conocen, soy así. Y así seguiré(¿?). Pero saben que siempre leo las cosas que me escriben, y la gente que pone este fic como favoritos, ¡MUCHAS GRACIAS! No hace falta decir lo importante que es para mí, pero lo repito de todas formas porque soy una persona súper molesta . En fin, espero que este capítulo les haya gustado, y siéntanse libres de dejar su opinión. Los quiero muchísimo, y espero que estén muy pero muy bien! Y perdón, una vez más D:
