hola a todos y ¿que creen?, tuve que investigar un poco mas a mi personaje inventado ya que este capitulo no me estaba saliendo bien, así que como me niego a enviar porquerías tuve que rehacerlo para ustedes, ya ustedes me dirán que tal mientras tanto también me gustaría hacerles una recomendación a todos los que les guste yung justicie y a los que no les guste o desconozcan de que se trata también se van a divertir mucho, yo en lo personal no paro de reír con es te fic titulado "PROYECT SUMER YUNG JUSTICIE", esta en español y es escrito por Konohaflameninja ¿y Yunuen se queja de que mi alias sea tan largo?, en fin sin mas.

mis agradecimientos a todos los que me an escrito y siguen a esta loquísima autora a Pavoromarsh, Yukio87(me hiciste llorar de la emoción gracias por tus palabras), The Saku, evangeline (guest) (emm alguna me explica por que ay quienes se acomodan el termino guest), Noemí de Aldebarán (claro que hice sufrir feo a Doni lo reconozco pero te juro que se las cobrara caro a Rafa eso en el episodio que le sigue a este), I Love Kittens too (si tu te desesperaste imagínate a todos los médicos que pasan por situaciones un poco menos atroces a las de leo, Cristal Violeta, Haoyo Asakura ( se que te vas a burlar por mi demora y esta vez lo acepare, pero también a ti se te extraña y gracias por tus cometarios de todo corazón gracias), a Rose Black Dragón (por no dejarme sola con esto gracias compañera, amiga, comadre ;-;, a caray esto me sonó a los huevo cartoon, pero tu comprendes n.n, espero-_-)

Disclaimer: las tortugas no me pertenecen, le pertenecen a sus respectivos creadores a mi solo me pertenece el hecho de hacerles pasar un rato agradable

EL SECRETO DE TOBIAS ZAND

Desde que Doni se viera obligado a revelar el extraño síntoma de Leonardo, el mundo del clan Hamato se había sacudido como si de un gran terremoto se tratara, poniéndolos en una peligrosa cuerda floja.

A Miguel Ángel le costaba mucho dejar solo a Leonardo y solía dormir más a menudo con él por temor a despertar y toparse con que su hermano ya no existía.

Donatelo había pasado de científico a loco, debido a que no encontraba que era lo que su hermano tenía y poder tratarlo adecuadamente. Le angustiaba que su poco conocimiento en medicina fuera el causante de que su hermano tuviera un final trágico; cuando esto sucedía, Abril y Leatherhead trataban de consolarlo antes de que éste se ahogara en un llanto amargo.

Splinter trataba de mostrarse calmado y sereno para apoyar a sus hijos. Oraba por una respuesta ante el misterioso enemigo al que enfrentaba el mayor de sus hijos, pero su tristeza era tan profunda, que sólo uno de sus hijos podía sospechar mientras que otro podía percibirla claramente.

Leo conocía bien a su padre para saber el dolor que sentía, por lo que había decidido no mostrar el suyo frente a su familia y sonreía con el fin de minimizar sus penas, no dejaría que sus dolencias afligieran más a su familia. Consolaba a Mickey y lo ponía a la par con Rafa indicándole como hacer nuevas bromas, reconfortaba a Doni diciéndole que no tenía la culpa de lo que le pasaba y le ordenó ir a su habitación para dormir y recuperar un poco de la cordura que había perdido. Para su padre, Leonardo tenía la sonrisa más sincera que decía: "Las cosas se arreglarán de una forma u otra, sólo hay que ser pacientes."

Rafael, por su parte, sentía que estaba sosteniendo el timón de un barco en pleno hundimiento (dígase el Titanic). Tenía que esforzarse por que su familia no cayera como hojas de árbol en otoño. Cuando Leo creía que había enviado a Doni a dormir, éste se escabullía por las escaleras hacia su laboratorio; al ver esto, Rafa se plantaba frente a él recordándole la orden del mayor y convenciéndolo con un "dulce":

- Te duermes por las buenas, o te duermo por las malas. - Mostrándole su mano en puño, con el que Doni se regresaba a su cuarto diciendo:

- Buenas noches hermanito. - Era su respuesta entre dientes y maldiciendo el día en que Leo lo designó como líder suplente.

Y es que aparte de mandarlo a dormir tan "dulcemente" a su cuarto, le había racionado el café, a partir del triste descubrimiento Doni tomaba café como un adicto a la nicotina fuma sus cigarros, después de haber notado que eso no era bueno para su juicio (claro, si aún quedaba algo). Confortaba a su padre y le animaba aprendiendo un poco de la cultura china, se aguantaba las ganas de retorcerle el pescuezo a Mickey porque sabía que las bromas de éste provenían de un cerebro más culto que el suyo.

"Si ni cerebro tiene el enano." Pensaba para sí mismo, aunque a veces no podía evitar después de una broma, ir a quejarse con el mayor por su traición. ¿No se suponía que él le había dado tips para evitar que el enano le colmara la paciencia?

Cuando Rafael notaba que la aflicción dentro del corazón de Miguel Ángel amenazaba con ahogarlo, le sugería salir a tomar el aire fresco mientras jugaban a "seguir al líder", gracias a esa sencilla idea, Miguel Ángel se tranquilizaba y la tristeza no apagaba el brillo especial en sus ojos.

Leo no lo había abandonado, tal como lo había prometido y siempre que estaban solos, (aun tenía el suficiente orgullo como para no pedir consejo frente a su familia) lo aconsejaba ya fuera en lo personal o en lo marcial. Rafael estaba más que decidido a mantener a su familia de pie, para su sorpresa se topó con el apoyo incondicional de Casey.

Su amigo humano siempre estaba ahí para darle una manita y escucharlo cuando estaba a punto de tirar la toalla y apoyarlo en el patrullaje, (Rafael había decidido que patrullarían lo suficiente para no atraer la atención del enemigo o por lo menos hacerlos creer que Leo los tenía bajo un entrenamiento especial), pero Dios era grande y sabía que aún con ese apoyo que le diera su amigo, en verdad se sentía en un mundo que no le pertenecía y que el dueño de ese mundo parecía desaparecer y eso lo hacía desesperarse y sentirse solo; completamente solo.

Habían pasado unas cuantas semanas desde la noticia y Rafael sentía que era un año. Quería preguntarle al Rafael de hace varios años, ¿en qué pensaba cuando le reclamaba a Leonardo que él podía ser mejor líder que su hermano?, porque el Rafael de la actualidad podría decir que el puesto no era tan agradable como le parecía. En eso pensaba cuando se encontró a Mickey sentado en las escaleras al borde de las lagrimas, fue entonces que lo supo, éste era un día negro para Leo y el tenía que actuar de forma que pudieran hacerlo pasar lo más llevadero; sólo que primero, tenía que saber que tan mal estaba el mayor para poder actuar, Doni no tardó en aparecer algo tranquilo desde el segundo piso, eso lo tranquilizo un poco.

- ¿Cómo está Leo, Doni? - Ante estas palabras Mickey giro hacia el segundo piso para ver al mencionado.

- Agotado pero estable, le di una pastilla para el dolor y es seguro que dormirá por un buen rato. - Respondió éste, sentándose junto a Mickey.

- ¿Puedo verlo? - Fue la pregunta hecha por Mickey.

- No Mickey, él necesita descansar para reponer fuerzas. - Fue la cansada respuesta del de morado.

- Pero… -

- Mickey, ¿por qué no salimos a dar una vuelta? -

- Pero, ¿y Leo? - Apenas pudo formular la pregunta por el nudo que sentía en la garganta.

- Doni dijo que debemos dejarlo descansar ¿recuerdas?... Además, se me antoja un helado, ¿a ti no? - Mickey sólo sonrió ante la propuesta de su temperamental hermano y una sonrisa se asomó a su rostro. - Tomaré eso como un sí, entonces esta dicho, iré a avisarle a Sensei. -

- Eso no será necesario. - Apareció Splinter desde el segundo piso. – Les hará bien tomar aire fresco, es más, ¿por qué no los acompañas Donatelo? -

- Yo paso Sensei, tengo mucho que hacer y si Leo emp… -

- Empieza a despertar, necesitarás revisarlo. - Lo dijo Rafael con toda calma pero sus ojos decían: "Si dices empeorar, te mato."

- Sí, eso es cosa de rutina ya saben. - Admitió la pequeña mentira de Rafa, sabía que si hubiera soltado aquella palabra, rompería el corazón de su hermanito y en esos momentos era lo que Leo menos necesitaba. - "Rayos, tengo que pensar bien lo que voy a decir." - Pensó para sí.

- Bueno, hay que alistarnos Mickey; Sensei, trataremos de no tardar, ¿necesitan que traigamos algo para la guarida? -

- No estoy seguro hijo… ¿Donatelo? -

- Haré una lista. - Y con ello, se dirigió a la cocina para revisar que hacía falta, al terminar se la entregó a Rafael que ya estaba listo para salir al igual que Mickey. El de carmín aprovechó para llamar a sus amigos humanos quedando de acuerdo en reunirse en un punto cercano, en donde disfrutaron de unos deliciosos helados después de hacer las compras anotadas en la lista y decidieron dar un paseo.

- Rafa… -

- Mmm… -

- ¿Leo se va a morir? - La pregunta lo había tomado por sorpresa y por lo que notaba también a sus amigos humanos.

- Mickey… yo… - ¿Qué le decía? ¿Qué cuando lo veía en ese estado creía que si? ¿Qué Doni tenía todo bajo control cuando ni siquiera él sabía lo que pasaba? ¿Qué leo era fuerte, cuando algo invisible lo derrumbaba sin piedad? - No estoy seguro… - Acabó diciéndole la verdad a su hermanito, lo que acabó entristeciéndolo.

- Pero creo que si lo deseamos de corazón y evitamos que se agote con nuestras quejas, lo ayudaremos mucho y así vencerá lo que sea que lo esté aquejando. - Era su deber, y no de líder suplente, sino de hermano el decirlo.

- El boquiflojo tiene razón. - Le siguió Casey apoyándose en el caparazón de su amigo de carmín a modo de bastón, cosa que no le agradó mucho al mencionado. - Si Leo los ve deprimidos morirá, pero de tristeza pues no podrá concentrarse en recuperarse, es mejor que le demos nuestro apoyo.

- ¿Lo ves? Tengo… ¡¿boquiflojo?! - Se molestó el de carmín metiéndole un buen pellizco al bruto de su amigo.

- ¡Auch! -

- ¡Eso te pasa por…! - Rafa guardó silencio al observar en donde estaban.

- ¿Qué pasa? - Se extrañó Abril al ver como se había quedado su amigo.

- ¡El museo! -

- Creí que a ti no te interesaban estos sitios. - Se burló Casey, pero al ver la seriedad de Rafa se empezó a preocupar. - ¿Qué ocurre? -

- Ahí es donde Leo comenzó sus síntomas. - Explicó Mickey que también miraba seriamente el lugar.

- Vayamos. - Ordenó Rafa.

- ¿Qué? Pero… Rafa, estamos cargando con las compras, no nos dejarán pasar. - El quelonio de carmín analizó bien las palabras de su amigo, se detuvo pensativo y después sonrió resuelto.

- Síganme, conozco un atajo. - Ante estas palabras todos le miraron intrigados, aun así lo siguieron entrando por los acueductos.

- Con todo lo de Leonardo, había olvidado este pasadizo. - Miraba Mickey de un lado a otro. - ¿Vienes a menudo a ver a Tobi, Rafita? -

- No, de hecho, esta sería la segunda vez que lo visitaría. -

- ¿Pero, entonces como…? - No pudo terminar la pregunta por qué el de carmín se le adelantó.

- Estaba tan preocupado por llevar a Leo a casa, que por primera vez puse atención a todo y las escenas se repitieron tan constantemente en mi mente, que memoricé todo el trayecto. -

- ¿En serio? - Y como respuesta Rafael giró un ladrillo en forma inversa y una compuerta se abrió mostrando unas escaleras.

- Parece ser que sí. - Cantaba Rafael sorprendiéndose a sí mismo.

- Me sorprendes Rafa, es increíble lo que puedes mostrar cuando pones atención a las cosas y usas el cerebro. - Ante el comentario, Rafael le soltó un coscorrón en la cabeza. - Auch, jejeje.

- ¿De qué te ríes? - En su voz se mostraba una ligera molestia.

- Es que de pronto apareció mi despreocupado hermano mayor, - Mickey sonrío con ganas ante la mirada perpleja de Rafa, - no es que me desagrade el nuevo Rafa, es sólo que el antiguo no tenía tantas preocupaciones y era más relajado que éste. - Con estas palabras el aludido se sonrojó un poco.

- G… gracias Mickey. - Tosió un poco para relajar su semblante. - Mejor avancemos si queremos ver a Zand. - Y así siguieron su camino, llegado un punto se encontraron con un muro y dos antorchas Rafa tocó una y la compuerta se abrió, entraron y se toparon con una oficina muy lujosa.

- Guau, ese tal Zand debe ser un hombre muy importante y de muchos recursos. - Dijo impresionado Casey ante la lujosa oficina.

- He trabajado con gente importante del museo y no es fácil de encontrar a alguien con tan rica oficina. - Coincidió Abril dándo un ligero vistazo a su alrededor.

- Qué extraño, no recuerdo que la oficina Tobi fuera tan grande. - La voz de extrañeza de Mickey y la mirada fija de Rafa provocaron que los cuatro se pusieran en guardia, como si esperaran un ataque de algún enemigo jurado. Abril, por su lado, fijó su mirada en los objetos, todos eran del siglo VI, algo en ella evocó al legendario rey Arturo y su mesa redonda. El olor de la madera y su conocimiento de historia, le decía que esto era irreal y como resultado, bajó su guardia observando más detenidamente los objetos alrededor.

- Rafa, ¿seguro que no te equivocaste al mover la antorcha? - Preguntó Abril sin quitar los ojos de los objetos que la rodeaban.

- Tomando en cuenta que este sitio no tiene ventanas es probable que si me haya equivocado. - Ante esto, los demás bajaron las armas. – Pero, ¿por qué esto no está en exposición como otras piezas de museo? -

- Rafa tiene razón, sólo mira las piezas que ay en este lugar, son increíbles, parecen salidos de esa Leyenda de Camelot. Ustedes saben, EL REY ARTURO y su fiel consejero MERLÍN. - Explicó Casey a sus amigos.

- ¡MERLIN! - Soltó Abril impactada.

- Si, eso fue lo que dije. -

- No, el escudo de Merlín. - Señaló Abril hacia una parte de la pared. Los chicos observaron hacia el sitio señalado y se encontraron con un escudo de armas que mostraba un casco de caballero y la inscripción que citaba Merlín. Todo fue confuso después y por algún motivo todos se pusieron a observar mejor el lugar; no sólo estaba un escritorio, también había un tipo de laboratorio medieval, libros de esa época, una cama de ese antiguo estilo, todo eso tenía el sello característico de Merlín; fuera en sello o fuera porque así lo hubieran leído, todo pertenecía a la época Artúrica, más específicamente a el propio Merlín.

- ¿Qué significa esto? - Rompió el silencio Rafa.

- Bueno, Tobi dijo que buscaban los pergaminos de Merlín, tal vez ellos estaban esperando legalizar el pergamino para exponer todo esto en el museo. - Fue la respuesta poco elocuente de Mickey.

- Pero en todo caso sería un ala especial de Merlín y este sitio está bien acomodado y cuidado, pero no parece que sea para exhibir, más bien parece que es para vivir. - Comentó Abril asombrada y con muchas incógnitas.

- Increíble, ¿ya vieron este cuadro? - Señaló Mickey con su dedo y los tres se dirigieron al objeto señalado, en el lienzo se mostraba al rey ARTURO y sus CABALLEROS. A un lado de él se encontraba el gran MERLÍN y a un lado de éste último, un personaje muy conocido para los dos quelonios, no por que hubieran visto el cuadro antes, sino porque lo habían visto en persona y en tres dimensiones.

- No es cierto. - Fue la voz estrangulada de Mickey a quien escucharon los humanos, pero no pudieron hacer ninguna pregunta por qué la voz de Rafa se escuchó como un susurro.

- ¿TOBIAS ZAND? -

- Merlín solía decirme Torme. - Los presentes se giraron observando al antes mencionado. - Para los humanos era como ver a un fantasma, para los hermanitos era como si fuera una broma pesada.

- Claro, de eso hace muchos siglos, en ese tiempo era TOBILIAS MERLIN, y aunque a mi hermano en la pintura ya lo conocen bien, se los presentaré: EMRYS MERLIN era su nombre completo. - Su voz no reflejaba molestia o ira, es más, la voz de TOBIAS era alegre, risueña y gentil, a Rafa le recordó esa voz a Leonardo, su hermano… "hermano".

- ¿Dijiste" hermano"? -

- Si, Emrys y yo tenemos el apellido Merlín en la sangre y somos hermanos. - Dijo alegre y un poco nostálgico.

- ¿Tú viviste en esa época? - Preguntó Mickey sorprendido, Zand asintió con su cabeza y una sonrisa.

- Pero eso significa que tú…que tú… - Abril no cabía de la sorpresa.

- Si te refieres a que tengo más edad de la que represento… si, pero ni creas que voy a decirte cuantos años tengo. - Dijo divertido Zand.

- ¿Y el señor MERLIN sigue con vida? - La pregunta de Casey creó una tristeza en el rostro de Zand.

- No, él no está con vida, al menos no en este momento, aún tengo unas pocas esperanzas de volver a verlo. - Unas cuantas lágrimas asomaban a su rostro, pero supo contenerlas.

- Pero, ¿por qué la leyenda Artúrica no te menciona? - Preguntó Abril, interesada en la línea sanguínea del hombre.

- Porque mi querido hermanito, - decía con un fingido enojo, - era un sobre protector incurable. - Ante tal comentario, Rafael y Miguel Ángel se rieron con ganas, era lo mismo que ellos pensaban de Leonardo. – Si, ríanse, pero es cierto. Él decía que si el mundo era muy peligroso para él, mucho más para mí y lo peor de todo es que él y yo éramos los únicos con magia en esa familia, Emrys se dedicó a darme clases particulares basadas en su experiencia. ¿Saben lo difícil que es tener a un hermano estricto y sobre protector? - Rafa y Mickey estaban que no podían con sus estómagos de tanto reír, Zand les hizo una mueca al par que los acompañaba en clara señal de no entender de que tanto se reían.

- Sólo digamos que al fin se toparon con alguien que comprende su sentir e interpreta sus sentimientos fraternales. - Dijo Casey conteniendo la risa.

- ¿Perdón? - Zand aún no entendía bien.

- Su hermano mayor es igual al tuyo en ese aspecto. - Le aclaró Abril.

- Vaya, bienvenidos al club. - Dijo con una sonrisa el hombre.

- Gracias, Zand. - Dijeron los dos hermanos un poco más tranquilos.

- A todo esto, ¿quiénes son sus amigos? -

- Tobi, ellos son Casey Jones y Abril O'Neil - Los presentó Mickey.

- Un placer - Saludó Zand a Casey y Abril.

- ¿En verdad eres el hermano de Merlín? No me lo tomes a mal, pero comprenderás que no es fácil asimilar que el hermano del mago más grande de todos los tiempos viva en esta época. - Fue la pregunta poco amigable y muy contrariada de Abril.

- Sí y si, si soy su hermano y si comprendo, pero si existen tortugas sobre alimentadas que hablan y caminan, - los hermanos Hamato le pusieron mala cara, - ¿por qué no puede existir el hermano de un mago de más de tres siglos? -

- Yo con eso tengo. - Respondió Casey aceptando el nuevo acontecimiento, punto para Zand.

- Aunque me alegra volver a verlos chicos, - se dirigió hacia las tortugas, - no recuerdo haberte enseñado el camino a este sitio Rafael. -

- No, la verdad es que moví la antorcha equivocada. - Confesó apenado aunque luchaba por no demostrarlo.

- Bueno, eso suele pasar al principio… en fin, ¿a qué debo el honor de su visita? -

- Es complicado. -

- ¿De qué se trata? ¿Es grave? -

- No estamos muy seguros. - Se escuchó la voz de Rafa algo sombría, Zand miró a sus iguales interrogándolos; fue Abril quien decidió hablar.

- Se trata de Leonardo, no sabemos qué le pasa. -

- ¿Leonardo? ¿La tortuga verde pálido? -

- ¡Es verde esmeralda! - Saltó el de carmín molesto. - Bueno... lo es normalmente. -

- Verás, Zand… -

- Llámame Tobi. -

- Bueno Tobi, como te contaba, ignoramos lo que en verdad le ocurre, su salud ha estado muy frágil en estos días y no de la mejor forma. Lo que nos tiene más asustados es que no hay una enfermedad fija, siempre varía y no es una sencilla. - Se interrumpió un momento para respirar profundo y poder continuar. - Ha tenido cáncer, hepatitis, tumores… y sólo te estoy contando los síntomas, los únicos días que descansa son cuando le da fiebre o gripa y sus mejores días cuando se está recuperando de los anteriores. -

Abril trataba de contener las lágrimas que amenazaban con salir y Casey le trataba de animar, los hermanos trataban de regularizar sus respiraciones ante el recuerdo de esos días. Tobi sí que se asustó ¿desde cuándo a una persona o animal le daban tantas enfermedades de golpe? Y lo peor, no se trataban de simples enfermedades.

- ¿Desde cuándo presenta estos síntomas? -

- Desde el ultimo día en que te vimos, justo en el momento de la batalla.- Rafa se encontraba recargado con la cabeza gacha, pero la levantó esperanzado. - ¿Tobi rompimos algo en el museo que haya provocado esto? Ya sabes… alguna maldición o no sé… algo así que nos indique, ¿qué ocasiono esto? -

- Hay muchas cosas en el museo que desencadenarían muchas temibles maldiciones, pero ninguna indica este tipo de secuelas y lo más importante: no Rafa… ustedes fueron muy cuidadosos como para romper algo del museo. No se registró nada que estuviera roto, tal vez un poco dañado pero no roto; lo que le esté pasando a tu hermano no viene de aquí. - Suspiró frustrado.

- ¿Y qué hay de el pergamino? - Se escuchó la tímida voz de Mickey.

- No Miguel Ángel, tampoco está roto y mi hermano no ponía maldiciones en ese tipo de pergaminos, en todo caso el enfermo sería Rafael, él estuvo más en contacto con el pergamino. Leonardo nunca le pudo echar un buen vistazo. - Al escuchar sobre el pergamino Rafael recordó algo importante.

- ¿Los hombres de Shredder te han vuelto a atacar? -

- No directamente, pero si removieron mi oficina, claro está que no encontraron el pergamino lo escondí muy bien. -

- Zand, ¿cómo sería esa estrella de la que tu hermano habla? Digo, ¿tendría alguna característica especial? -

- ¿Por qué me preguntas eso ahora? - Mas que intriga en la voz de Tobías había preocupación.

- ¡Sólo dímelo, por favor! - Sujetó fuertemente a Tobías de los hombros.

- Si lo pides de ese modo tan amable… - Comenzó Zand algo intimidado. – Ésta, a pesar de ser rápida al momento de pedir el deseo, minimiza un poco su velocidad y se demuestra mas esplendorosa y brillante, su viajar se verá magnifico.

- No puede ser - Lentamente soltó el agarre de su nuevo amigo y se dejo caer de rodillas aterrorizado por el descubrimiento, Zand se acomodó a su altura y al verlo temió lo peor.

- Tú la viste, ¿verdad? - Rafael sólo asintió con cara de angustia, Zand no quería hacer caso de sus sospechas, pero aún así tenía que salir de dudas - ¿Qué pediste? -

- Estaba molesto… por un mal entendido… no era mi intención… yo…yo… - Estaba aterrado, no era cierto, no podía ser cierto, porque de todo lo que había deseado se le había cumplido justo ese, Leonardo lo odiaría y los demás también…

- ¡Rafael! - Lo hizo reaccionar.

- ¡Yo no lo deseaba! Estaba enojado, pero no lo deseaba en serio, o al menos no… -

- Rafael, por favor, tienes que decirme que le pediste a la estrella. - Lo apremió Zand aterrorizado con la opción que su mente tenia.

- Yo…yo deseé que muriera… que fuera lento y doloroso… pero que… muriera. - Después de estas palabras hubo un silencio de muerte que cayó tan pesado como una pesada piedra lanzada a un pozo desde una gran distancia. En ese momento Rafael supo que estar en grandes problemas era decir muy poco…

Bueno investigando en wipedia y esto es lo que encontré el nombre de Merlín en latín es Myrddin Emrys yo decidi usar el nombre de Emrys para que al momento de que Tobias lo mencionara se sintiera mas familiar que a llamarlo por su apellido, no supe al final si Merlín tenia hermanos o no pero ay bastantes leyendas que hablan sobre su origen y todas en general tiene algo en común, Merlín decidió el curso de su propio destino, en cuanto a un review o varios en los que me cuentan que tuvieron la impresión de que Tobi era malo y seria el dolor de cabeza de Rafa, nada que ver lo que si en sus comentarios se pasara de gracioso o sacara de quicio a mas de uno, espero sus review