-Ugghh... Kurt, no se te da nada mal...No pares –dijo Blaine sonriendo en el cuello de Kurt, deseando poder violarlo. Y Kurt deseaba que lo hiciese. Deseaba hacer cualquier cosa en el aquel momento con él.
"Kurt, baja"
-No pares, te quiero.
"Kurt, se te va a enfriar…"
-Me encantas…
"Kurt, venga, te llevo llamando desde hace un buen rato"
Y Kurt pegó un saltó desde la cama hacia su armario. Lo había soñado todo y lo peor era que le había gustado. "Eso es lo que pasa cuando te tiras toda la tarde en la habitación del Gorrión…". Cogió el conjunto que había preparado la noche anterior y que había dejado cuidadosamente en la silla. Se empezó a poner los pitillos cuando se encontró con un problema mayor en su ecuador "Mierda, mierda, mierda, ojalá hubiera un programador de sueños" maldijo Kurt mientras pensaba en su sueño húmedo.
-Kurt, si quieres que te lleve a… Perdón, ya está, no miro. ¿A vosotros también…?
-¿Perdona? –Kurt acabó de abrocharse los pantalones mientras él estaba cada vez más ruborizado. Su hermanastro Finn le acababa de ver con una mano dentro de los pantalones y con un gran bulto asomando que no le dejaba abrochárselos. Era, cuanto menos, raro.
-¿Vosotros también podéis soñar cosas? Ya sabes… Cosas…
-Finn, no hay un censor de sueños gay. Sueñas lo que tu subconsciente tiene programado y luego pasa lo que pasa.
-¿Y puedo preguntarte qué ha sido? Porque eso pequeño no ha sido.
-Finn… No sé muy bien cómo contestarte a ese comentario.
-Cuando sueño con Quinn… Pues bueno, es lo normal, es mi novia, y encima la presidenta del club de la castidad… Pero a veces sueño con Rachel y es muy raro. Porque es Rachel, y porque es la novia de Blaine, ¿sabes? Me siento como si traicionara a mi amigo. Y en fin... Es Rachel, ¿sabes? Bueno, puede que no lo sepas. Supongo que tú no la verás igual...
-Pero no lo haces, ¿no? –dijo Kurt, mientras pasaba por la cabeza su suéter favorito, el que olía a Blaine – pues no te preocupes. Y no, no sé cómo ves a Rachel y tampoco me interesa. Y ahora, a desayunar.
*EN CLASE*
-Y entonces le podemos poner unas cuantas cruces a la blusa, ¿no? –Tina discutía con Kurt sobre la nueva blusa que se acababa de comprar. El chico escuchaba atentamente, las ideas de Tina eran buenas, pero faltaba perfilar algún detalle.
-No está mal, pero yo...- algo en su cuello hizo que dejara de hablar.
-Buenos días, señorito Kurt Hummel, ¿preparado para un día setentero? Le espero en la sala de ensayo.
Le acababa de morder el cuello delante de todo el pasillo. Vale, puede que nadie se haya fijado, sólo él, y Tina, pero lo había hecho, lo cual le emocionaba mucho. Mucho no, muchísimo.
-Kurt Hummel ha empezado bien el día, ¿no crees? –le dijo la chica a Kurt.
-Demasiado bien.
-¿Y eso qué ha sido Kurt? ¿Desde cuándo os lleváis así de bien?
-Pues no sé a qué ha venido… Está muy amable conmigo últimamente. No me quejo.
-Ojalá alguien estuviera igual de feliz conmigo –dijo Tina, mientras caminaban a clase entre risas.
Una vez ya en clase de Biología, el móvil de Kurt vibró. Era de mala educación sacarlo porque sí en medio de una clase, pero estaban haciendo prácticas y la profesora no estaba atenta en quién miraba su Twitter y quién no… Así que abrió el mensaje y…
"Me lo he pasado muy bien esta noche soñando, ¿te apetece quedar en mi casa después de clase? -Blaine"
