Capítulo 6: Sentimientos

Craig

En mi vida solo había sentido miedo en dos ocasiones; una fue cuando tenía doce años y me había quedado a cargo de Rubí por dos días; la tonta a la hora del almuerzo quiso comer carne llegando de la escuela y no me quedó de otra que complacerla. Sin la más remota idea de cómo hacerlo, freí dos grandes trozos de carne de la nevera sin medir la exacta cantidad de condimento. Serví un plato con una gran porción de arroz, y ni bien puse la recién freída carne humeante frente a ella, Rubí se casi tragó un gran pedazo a pesar de mis advertencias de que comiera despacio. Voltee con la intención de servirme una porción para mí tomando un plato y un vaso en mi camino cerca del fregadero, cuando de pronto tras de mí, sentí ruidos extraños y sonidos toscos de tos.

Tiré el plato y el vaso que sostenía en mis manos bruscamente al fregadero acercándome rápidamente hecho un manojo de nervios y miedo a mi hermana que intentaba jalar la carne de su boca, pero esta parecía atorada desde adentro. Veía con espanto sintiendo como temblaba todo mi cuerpo con impotencia al ver la mirada suplicante de mi hermana sobre mí gritando por ayuda con los ojos lagrimeando y las manos estirándose hacia mí con desesperación. Respiré agitadamente sintiendo que iba a ver morir a mi hermana, y cuando ese pensamiento cruzó por mi cabeza, reaccioné de inmediato recordando vagamente una técnica que recordaba podría servir.

Con pasos acelerados levanté a Rubí del asiento colocándome tras ella y con mis manos en su abdomen una sobre la otra, empecé a hacer una gran presión en pequeños intervalos ahí. Batallé por largos minutos con el miedo presente por cada segundo en que presionaba fuertemente su abdomen por salvar la vida de mi hermana, hasta que sentí arquearse a Rubí vomitando todo lo ingerido ese día. Aflojé el agarre en su abdomen con las manos temblando y mi corazón acelerado a mil, preguntándole si estaba bien; tardó en contestarme, pero cuando pronunció con un hilo de voz mi nombre, yo solo pude situarme frente a ella abrazándola fuerte, como sintiendo que hubo alguien que quiso arrebatármela; pero finalmente yo había logrado que se quedara a mi lado.

Ese vago recuerdo desapareció de inmediato de mi cabeza cuando escuché el ruido del arma siendo desbloqueada haciendo eco en la casi oscura habitación.

- Largo. Esto es entre él y yo. - Pronunció con voz neutra el tipo ajustando su brazo en el cuello del rubio.

Por inercia, enfoque con la luz de mi celular al rubio inconsciente, notando como un pequeño hilo de sangre aparecía por su frente seguro por el duro golpe.

- Suéltalo. – pronuncié sonando lo más neutral que pude.

El tipo me apuntó directamente.

- Largo; te estoy dando la oportunidad de que no te involucres, ¡Fuera de aquí!

Apreté lo dientes con frustración. Tenía miedo; por alguna razón tenía mucho miedo por Tweek, él no era malo, no merecía que alguien de repente acabara con su vida. No lo iba a permitir, pero…

¿Por qué quería hacerle algo malo a Tweek?

Me mantuve de pie viéndole desafiante sin moverme ni un centímetro.

- ¿Acaso quieres jugar al héroe mocoso? Pues para que sepas marica, no lo serás. Soy la única víctima aquí.

- ¿Qué es lo que quieres? – murmuré.

- Justicia.

Y volvió a apuntar a la cabeza del rubio.

-¿Por qué quieres lastimarlo? – dije sin entender absolutamente nada.

- No sabes nada, ¡Este mocoso me arruinó la vida! ¡Tú y tu revistita deberían averiguar eso en vez de vanagloriar a un tonto como este! – hizo presión con la pistola sobre la cabeza del rubio.

Parece que se fijó en el fotocheck falso que llevaba colgando del cuello.

- Si no te largas ya, también tendré que desaparecerte a ti también.

No dije nada; me mantuve fijo en mi lugar bajando el celular alumbrando ahora el suelo con la linterna.

No quería ver como me disparaba, me refugiaría en la oscuridad.

- Bien, entonces, serás el primero.

El tipo alzó la cabeza dejando caer la capucha hacia atrás mostrándome por fin su cara, mas no pude verla para mi desgracia, ya que tenía una máscara plateada con una sonrisa exagerada para la boca y unos orificios circulares para los ojos. Era tétrica.

De inmediato que se descubrió, me apuntó con el arma directamente y yo solo pude cerrar mis ojos esperando mi final. Bueno, ¿Quién iba a saber que moriría de esta forma? Adiós papá, mamá… Rubí…

Me quedé quieto esperando el balazo final; pero en cambio escuché un quejido que me hizo abrir los ojos.

- ¡AAAAAAAH! ¡Suéltame!

Abrí los ojos rápidamente viendo al tipo golpeando al rubio en la cabeza con la pistola con desesperación a la vez que zarandeaba su brazo que estaba siendo mordido y sujetado fuertemente por el chico tratando de que lo soltara, tal parece que por el dolor no podía golpearlo fuertemente como hace un rato, ya que el rubio no lo soltaba haciéndole gritar más fuerte cada segundo que pasaba.

La adrenalina del momento me invadió y sin pensarlo mucho, dejé caer mi teléfono que cayó linterna hacia arriba, tomando impulso para ir con toda mi fuerza a embestir al tipo haciéndolo caer al suelo junto al rubio, empezando ambos a forcejear.

Rodamos un par de veces debatiéndonos el arma entre gruñidos y puñetazos en el suelo, hasta que sentí que tuve el arma en mis manos y enseguida me zafé de encima suyo poniendo en cuclillas con una rodilla en el suelo, apuntándole a la cabeza sosteniendo el arma con ambas manos.

Apuesto a qué ni sabes usar eso. – me dijo limpiándose el rastro de sangre de la mordida que le había hecho Tweek en la mano.

Con mis manos temblando, hice un disparo al techo que alertó al tipo dejándome sordo de un oído.

- ¡Hijo de puta! – soltó con sorpresa.

Le apunté nuevamente.

- Te dispararé si no te largas. – dije tratando de que mis brazos ni mis manos en las que tenía el arma flaquearan.

El tipo se levantó de su lugar pasando por mi lado caminando a paso lento dirigiéndose a la puerta. Yo me paré en seguida sin dejar de apuntarle y giré en mi eje cuando este paso por mi lado en dirección a la puerta, mas se detuvo antes de salir y habló sin darme la cara.

- ¿Crees que ganaste? No. Tarde o temprano vendré por ese maldito mocoso y también por ti. Ambos me la van a pagar, ¡Lo juro!

Y salió corriendo perdiéndose en la oscuridad.

Mantuve el arma y mi vista fija por donde se había ido el tipo unos minutos eternos para mí. Cuando me aseguré de que no regresaría, me permití dejar salir violentamente el aire que había retenido este tiempo y bajar el arma de inmediato, arrodillándome a un lado del rubio inconsciente. Estaba boca arriba, con hilos de sangre resbalando desde su cabeza.

El tipo lo había golpeado muy fuerte. Esto se veía mal.

Dejé el arma a un lado, pasando mi mano izquierda por los cabellos rubios en su frente para alzarle y ver con más detenimiento sus heridas.

- Maldición… - mascullé al ver que los hilos de sangre no paraban de manchar su frente, a pesar de haberla limpiado con mi mano libre, ensuciándome la manga en el proceso.

Dejé al rubio un momento en el suelo para sacarme el saco azul, ensuciando mi camiseta crema en el torpe movimiento de mis manos y mi cuerpo. Temblaba ligeramente por el intenso momento.

Enrollé mi saco azul para ponerla como almohada con la clara intención de buscar ayuda y que amortiguara un poco el intenso sangrado. Estaba por salir corriendo cuando sentí un suave agarre en mi mano.

- Craig…

Mi cuerpo se tensó de inmediato y volví a poner mis rodillas en el suelo.

- No hables, te hirieron, iba a buscar ayuda.

La luz de la linterna de mi móvil a unos metros, me permitió ver la triste expresión que puso.

- No me dejes, no quiero morir solo… - murmuró cerrando sus ojos haciendo gestos de dolor.

- No morirás, saldré por ayuda y…

- ¡No!

Sujetó fuerte mi mano con la suya.

- No me dejes solo… -dijo con voz lastimera, notando que aguantaba lo mejor posible las lágrimas.

Trataba pensar en cómo calmar lo suficiente a Tweek para poder salir de la habitación o al menos tomar mi móvil para pedir ayuda, pero parecía que el rubio estaba demasiado asustado con los pensamientos que estuviera teniendo en estos momentos; tenía que pensar en algo rápido antes de que muriera desangrado.

Esto me hacía recordar a mi hermana menor cuando estaba asustada; así que actuando por impulso y sin pensarlo mucho, me sitúe a su lado y pasé el brazo que tenía libre por encima de su pecho acercándome lo suficiente para poder abrazarlo. Eso siempre funcionaba cuando trataba de calmar a Rubí. Para mi sorpresa, él no me rechazó como la primera vez que le toqué al romper mi cámara; contrariamente, situó una mano sobre la mía, quedando ambas manos sujetadas por el rubio fuertemente.

Y de repente me siente algo extraño, por alguna razón su cercanía que me permite escuchar su respiración acelerada, el latido de su corazón y el calor de su cuerpo me empezaron a marear, no quería alejarme, no quería dejar de sentir su contacto además de no querer dejarlo sentir que estaba solo en este mundo. Me perdí en el calor que me daba y sus ligeros temblores que empezaron a disminuir por cada segundo que estaba a su lado apretando sus manos con las mías.

De pronto, la puerta del camerín se abrió dejando ver al tipo de gafas y el tipo calvo sosteniendo un arma, que se sorprendieron al ver la escena.

- ¡Oímos el disparo! – se adentró el tipo de gafas acercándose a nosotros.

Por obvias razones, rompí todo contacto con el rubio cuando se nos acercó, sentándome con las piernas abiertas en el suelo apoyando mi peso en las palmas que coloqué tras de mí, y mientras hacía esto, el calvo con la ayuda de la luz de mi móvil, apuntó a todos los lugares del camerín, asegurando la zona.

- Maldición, estás sangrando mucho, ¿Estás consciente? ¿Qué pasó? – preguntó a Tweek el tipo al ver mi prenda que estaba sirviendo de almohada, ahora ya húmeda de tanto haber estado conteniendo la herida del rubio.

- Craig… - fue lo único que balbuceó el rubio estirando su mano al aire.

Los dos hombres voltearon a verme con asombro a la vez que un leve rubor adornaba mis mejillas y miraba al techo, incómodo.

- Tenemos que llevarlo al hospital sin levantar sospechas. Suficiente tendré de esos periódicos de cuarta informando sobre el ruido del disparo mañana, informando de sus teorías. – se quejó el tipo de gafas poniéndose de pie acomodando sus lentes.

- Solo fueron algunas personas quienes escucharon el ruido y no dejé que nadie se acercara aquí; se distorsionará la información por los otros que informarán de la normalidad del desfile y quedará el asunto allí. – habló el calvo recogiendo una extraña nota de la pared que yo no había notado. – Mire esto.

El tipo de gafas se acerca a él tomando la nota con su mano derecha, empezando a leerla. No pasó ni 5 minutos cuando terminó y de inmediato tomo su móvil del bolsillo poniéndoselo en la oreja.

- Lleva a Tweek al hospital al igual que al señor Tucker que tiene heridas en el rostro.

Estaba a punto de quejarme de que no era necesario de que me llevarán al hospital, mas no continué cuando sentí un dolor en mi mejilla al tratar de hablar. La adrenalina estaba en su apogeo haciéndome caer en cuenta que también estaba lastimado. El tipo prosiguió:

- Sé lo más discreto, averiguaré más de este intento de secuestro. Los alcanzo luego.

¿Intento de Secuestro?

El calvo ayudó a Tweek cargándolo en brazos, a la vez que yo me ponía de pie dispuesto a seguirles. Caminamos por el pasillo desierto hasta llegar a una cochera que no tenía techo detrás de una pequeña puerta. Había algunos autos por donde bajaron algunos hombres con terno que de inmediato ayudaron a poner a Tweek en un auto negro.

Ni bien estuvimos todos dentro, nos pusimos en marcha.

.


Llegué a mi departamento con un gran cuadrado de algodón en mi mejilla derecha, un algodón de menor tamaño en mi frente y vendas en mis manos. Mi andar era algo cansado debido a todo lo que había pasado y solo quería irme a dormir.

Me senté en el borde de mi cama sacándome la sudadera azul y los jeans oscuros que llevaba antes de cambiarme a esa ropa que me habían dado para el evento de esta tarde. Cuando estuve en el hospital, tuve que desvestirme para que me revisaran y me volví a poner mi ropa que el Sr. Calvo (Que ahora sabía que se llamaba Sr. Smith) me había alcanzado. No sé por qué supuso que quería cambiarme a mi ropa normal.

Cuando estaba ya cerca de mi cama, pensé solo en sacarme rápidamente mi pantalón y dormir hasta mediodía de mañana, pero al tantear cerca de mi botón, sentí un bulto en mi bolsillo. No recordaba que había guardado, así que metí mi mano sacando la flor que había recogido cuando hablé con el tipo esta tarde.

"Una flor llena de vida se marchita y ya no me sirve para nada; yo quiero que algo que perdure."

Recordé sus palabras y pensé en Tweek. Cuando habíamos llegado al hospital, fue a él a quién de inmediato atendieron. El Señor Smith puso al rubio sobre una camilla que trajeron un grupo de enfermeras para llevarlo a un cuarto con rapidez. Supongo que quisieron ser los más discretos posibles y ordenaron su atención antes de que llegáramos.

Entonces si Tweek quedaba mal y no fuera ya de utilidad, ¿Lo desecharía como hizo con esta flor?

Cerré los ojos pensando en la expresión triste que había puesto el rubio al no querer que me vaya de su lado.

Pensé en él, pensé en esta flor. Ambas cosas hermosas a su manera.

Y mientras más pensaba, me sentía más triste cada segundo al pensar en el futuro que le esperaba a Tweek si es que se "marchitaba" esta noche. No pude evitar sentir tristeza que se tradujo en un temblor en mi palma derecha donde tenía la flor, un picor en mis ojos y una opresión en el pecho.

Pedí desde mi subconsciente que el rubio estuviera bien. Lo desee con el corazón.

Abrí mis ojos luego de pedir por el rubio y dejé la flor sobre mi escritorio, no sin antes volver a revisar mi bolsillo por si olvidaba algo debido a mi cansancio. Saqué mi tarjeta de memoria y la coloqué cerca de la flor. Mañana la guardaría en un lugar mejor.

Saqué algunas cosas más hasta que sentí ya no tener nada más en mis bolsillos, por lo que me saqué mi pantalón, doblándolo y poniéndolo sobre mi sillón.

Con pesadez, me saqué mi chaqueta camino a mi cama y me deje caer. Ni me molesté en cubrirme.

Caí dormido antes de pensar en otra cosa.
.

.


.

-No contesta.

- Es una puta.

- Kyle, no la llames así.

- ¡¿Qué?!

El pelirrojo que había estado junto a su pelinegro novio se levantó indignado.

- ¿La defiendes? ¿Acaso olvidas lo que nos hizo?

El pelinegro cortó la llamada que nuevamente hacía al número de su ex novia.

- Ella se disculpó. Cometió un error y yo ya la perdoné. Ya ha pasado mucho tiempo de eso Kyle, deberías perdonarla tú también.

El pelinegro que aún seguía sentado, se cruzó de brazos esperando alguna respuesta.

- Esta bien, la perdono, ¡Pero no olvidaría nunca lo que hizo! ¡Nos hizo pelear por mucho tiempo, Stan!

El azabache suspiró y palmeó a su lado derecho del sofá para que su novio volviera a sentarse. De mala gana el pelirrojo accedió a su orden.

- Kyle, te amo, nada que haga ahora podría separarnos; no te vayas, esperemos a que conteste y quiero que estés aquí para escucharla. Sé que desconfías de ella, por eso te pido que te quedes.

-…

- Kyle…

- Bien. Me quedaré hasta que responda.

El azabache sonrío y besó su frente.

- Voy a intentar llamarla otra vez.

Vuelve a llamar a su ex novia sin tener respuesta.

- Ya déjalo Stan, seguro sabe que estoy aquí y voy a gritarle.

De pronto, el ringtone del pelinegro suena.

- ¿Hola?

- ¿Stan? ¡Hola Stan!

El pelirrojo se pega lo más posible a su novio para escuchar la conversación.

- ¿Wendy?

- ¡Sí! ¡Stan! ¡Es bueno escucharte de nuevo! Ha pasado mucho tiempo, ¿No lo crees?

- Sí…

Silencio incómodo.

- Yo… eh… vi tu entrevista en la mañana y creí que podría llamar para felicitarte a ti y a Kyle.

Tensión par parte de los chicos.

- Supongo que volvieron a ser novios, ¿No?

- No. Solo somos amigos.

Golpe del pelirrojo al brazo de su chico.

- ¿Entonces no son novios? Pensé que habían podido reconstruir su relación. Lamento mucho que por mi culpa se hayan separado – gemido de dolor. – Yo siento tanto haber interferido entre ustedes. Si pudiera cambiar el pasado…

- Ya pasó Wendy. Nunca fuiste una mala persona, solo te equivocaste.

- Lo sé, y nunca dejaré de pedir disculpas a ti y a Kyle.

Ambos chicos se miran.

- Bueno, no te interrumpo. Solo quería felicitarte por lo que estas consiguiendo, por cierto, ¿En qué ciudad estas?

Kyle niega con la cabeza para que no dijera donde están, pero el azabache contesta sin pensar.

- San Francisco.

El pelirrojo se palmea la frente repetidas veces.

- Vaya, linda ciudad. Bueno, yo solo llamaba para felicitarte y tal vez algún día podamos tomarnos algo. Yo me encuentro en Harvard y bueno… te darás cuenta que estoy muy lejos, así que no podré importunarte con mi presencia.

- …

- Me alegra saber que te va tan bien. Espero que tú y Kyle puedan perdonarme algún día. Nos vemos.

La pelinegra cortó la llamada.

- ¿POR QUÉ LE DIJISTE QUE ESTÁBAMOS AQUÍ? – gritó histérico el pelirrojo.

- No sé, se me escapó. A cualquiera le pasa. - el pelinegro guardó su móvil imaginando todo lo que su novio le diría.

- ¡Ah! – soltó un bufido de frustración poniéndose de pie.

- Bueno, al menos supimos que es lo que quería. – se encoge de hombros. – Solo quería felicitarme y nada más.

- Yo no le creo nada y tampoco confío en ella.

Ambos se miraron; uno desafiante y el otro tranquilo.

- Knock, knock, ¿Interrumpo?

De la puerta, la cabeza de Randy se deja ver.

- No papá, ¿Qué pasa? – Stan agradece a los cielos que su padre haya interrumpido la segura pelea que tendrían.

- Chicos, ya que nos cancelaron en la tarde, aproveché para aceptar otra entrevista mañana, será muy importante, así que es mejor que ensayen hoy y luego se van a descansar.

- Sí, ya tuve suficiente por hoy. Ensayemos y luego a dormir. – dijo el pelirrojo saliendo del cuarto con un muy mal genio.

- Pensé que se habían arreglado. – dijo Randy entrando al camerino y señalando con su pulgar por donde se había ido el judío.

- No, mejor ya no preguntes. – dijo cansino.

Stan salió por donde lo había hecho su novio y Randy no tardó en ir tras ellos.


.

.

**Por otro lado…**

- ¿Caitlyn Jenner?

- ¿Señor?

- ¿Dónde estaba nuestro "amigo"?

- No se movió del lugar en toda la tarde.

- Curioso, ¿No salió?

- No en mi turno señor. Me informan que salió una vez a las 12 horas y que regresó a su departamento para no salir más. – pasa por un semáforo en verde no perdiendo la vista del camino.

El tipo apretó su móvil con el que se comunicaba con la mujer, prosiguiendo a hablar.

- Hubo un intento de secuestro hoy y quiero que te ocupes de eso mañana.

- Lo haré. Mis hombres y yo ya estamos investigando.

- Bien. Contáctate con el Señor Smith para saber detalles. Confío en que lo detendrás lo antes posible, Adiós.

Finaliza la llamada.

- Parece que sospechan de ti.

La castaña sigue manejando viendo atenta las calles iluminadas de San Francisco.

- Que lástima, tendrán que buscar a otra persona sospechosa, ¿No lo crees?

Ve a su acompañante; El mismo tipo encapuchado que había atacado al rubio esta tarde.

- ¿No dices nada? Ni siquiera me contaste que pasó.

El tipo por fin se quita la capucha y la máscara.

- Ya habrá oportunidad de realizar mi venganza. – habla con voz ronca y con fastidio.

- No lo dudo.

Caitlyn ve a su padre; un hombre al que debía mucho, al que le debía más que su propia vida.

Un hombre llamado Garrison.


.

.

.Craig.

Al día siguiente me levanté con una angustia sin razón alguna en el pecho. Supongo que haber visto lo de ayer me dejó algo preocupado.

- Tweek… - susurré preocupado por el rubio, ¿Cómo habría pasado la noche? ¿Su hemorragia habría pasado? No sé por qué sentía tanta preocupación; su rostro rogando por mi ayuda no desaparecía de mi cabeza y asumía yo, que esa era la razón del por qué estaba tan angustiado.

De pronto, un ruido de mi escritorio me alertó de que alguien me llamaba. Me acerqué rápido a tomar mi móvil.

- Hey Craig, lamento llamar tan temprano.

Del otro lado me habló la voz que reconocí como Token. Abrí los ojos y balancee mi cabeza a ambos lados a modo de desesperación. Olvidé llamar a Clyde la noche anterior.

- Descuida. Oye, olvidé llamar a Clyde.

- jeje… - río nervioso. – Sí, de eso mismo quería hablarte...

- ¡Que no me hable ese descuidado! - se escuchó del fondo.

- Típico de Clyde: Hacer berrinches. – negué divertido.

Ruidos.

- ¡Dijiste que llamarías ayer!

- Lo siento, llegué tarde y me quedé dormido.

- ¿Ahora sí podemos hablar?

- Sí Clyde, ya dime que es lo que quieres decirme.

Sentí una vibración en mi oído. Una llamada entrante de Nathan.

Oh no, si colgaba a Clyde ahora era seguro que me reclamaría por el resto de mi vida. Dejé que sonara y alenté al castaño a que me dijera de una vez lo que iba a decirme desde ayer.

- ¡Craig! ¡Vamos a San Francisco a visitarte! – exclamó emocionadísimo desde el otro lado.

- ¿Eh? – pregunté sorprendido.

- ¡Síiiiiiiiiiiii! ¡Cuéntale Token!

Ruidos.

- Es cierto lo que dice Clyde. Pasaremos por allí de camino a South Park a disfrutar de nuestras cortas vacaciones.

Empecé a sudar frío. Ellos no podían enterarse del chico con el que trabajaba, no iba a permitir que se enreden en esto.

- y… ¿Cuándo llegaran? – pregunté algo temeroso por la respuesta.

- El sábado por la mañana. Cuando estemos instalados en el hotel, te avisaremos donde estamos para salir a comer algo o pasear, no lo sé. Yo invito.

Dejé salir mi aire lentamente. Sábado, justo el último día de sesiones, que alivio.

- ¿Sábado, eh? – dije más animado.

Ruidos.

- ¡¿Ves?! No fue tan difícil poner atención un minuto a tus amigos. – medio regañó el castaño. – En fin, ahora si puedes colgarme que ya el sábado nos veremos.

- Sí, los veo el sábado. Adiós.

Finalicé la llamada.

Vaya, parece que el "team Craig" se reuniría de nuevo. Sonreí al recordar el tonto nombre con el que llamaban a mi "Team". Estaba por volver a la cama cuando recordé algo: Llamada… número… ¡Pariente!

- ¡Red! – exclamé buscando entre mis contactos el número de mi prima para preguntar la duda que tenía desde el día anterior, ¿Por qué el tipo de gafas tenía su foto en su escritorio?

Me tiré en mi cama llamándola, pero de inmediato me enviaba al buzón de voz. Intenté de nuevo y hasta le envíe un mensaje para que se contactara conmigo. No recibí respuesta alguna.

Luego de enviar unos tres mensajes más al número de mi prima para asegurarme de que al menos leyera alguno, recordé que Nathan me había llamado cuando hablaba con Clyde y le devolví la llamada.

- Señor Tucker, ¿Cómo amaneció?

- Bien. Solo estoy con unos rasguños. – me mordí la lengua para no preguntar por el rubio. Sería algo vergonzoso preguntar por alguien con quién no tengo tanta familiaridad, o al menos eso pensé yo.

- Que bien. Mire, hoy haremos la sesión en la escuela de baile donde estamos ensayando la coreografía para el concierto y queremos que esté aquí antes del mediodía.

¿Seguirán como si nada hubiera pasado?

- Me dice por su silencio que está preocupado. Descuide, mi equipo de seguridad está averiguando quién tramó el secuestro de Tweek y pronto el sospechoso será detenido. No tema, está a salvo.

No creí estar a salvo. Ese no había sido un intento de secuestro, el tipo en serio pensaba matar a Tweek como algo personal. Sus palabras aun las recordaba muy bien.

- No intentaron secuestrarlo… - admití al tipo.

- Encontraron una nota pidiendo recompensa, ¿Y dice que no intentaron secuestrarlo? ¿Acaso Usted sabe algo que yo no?

Me quedé en silencio. Mi teoría no tenía como probarla.

- No, nada al igual que Usted. Sentí mucha ira de parte del secuestrador y me pareció que podría ser algo personal.

- Debe ser un loco o algo así. De todos modos, ya está casi capturado. Usted está a salvo.

Me quedé pensativo recordando las palabras del encapuchado. Esto no tenía sentido.

- En fin, regresando al asunto, ¿Está bien si lo cito a las 11:00?

- Sí… - respondí sin pensar.

- Bien, hasta entonces. Por cierto, debido a lo ocurrido ayer, un auto lo esperará a partir de hoy para llevarlo desde su departamento al lugar de las sesiones; solo es precaución hasta que se capture al culpable.

Mejor sería que aceptara; no quería volver a ver al tipo que me había amenazado por haberme metido en su camino.

- Bien, esperaré el auto.

- De acuerdo, lo veo en unas horas.

Colgó.

Comeré rápido y me daré un baño. Aunque suene extraño, me sentía casi desesperado por ver al rubio y comprobar que estuviera bien.

- Hoy quiero una sesión algo deportiva. Luego de los ensayos quiero unas fotos aunque después de lo de ayer, veo Tweek algo perturbado. Pido que le tenga más paciencia que en otras ocasiones.

Suspiré aliviado en mi interior. Parecía que el rubio no había sufrido nada grave ya que estaba en su práctica de baile.

El tipo de gafas y yo abrimos la puerta y de inmediato tuvimos que bajar la cabeza ya que algo casi se nos estrella en la frente.

- ¡agh! ¡No me toques!

Reconocía esa voz. Parece que Tweek estaba bien después de todo.

- ¡No te he tocado cariñito! ¿Qué pasa hoy contigo? – preguntó su… ¿Instructor? Que era un señor con un afro tipo del que llevaba Kyle, pero el de él era de color castaño. Llevaba un leggins hasta las rodillas de color amarillo, un sweter de igual color y un muy marica pañuelo atado con nudo al lado de color celeste chillón que rodeaba su cuello. Sus zapatillas eran celestes con brillos al igual que los bordes de los lentes oscuros que tenía en la cabeza.

Tweek vestía con un polo algo grande para él de color blanco, unos cómodos pantalones negros ajustados hasta las rodillas y unas zapatillas blanco y negro.

- ¡No quiero que me toques! – se quejó el rubio tocándose con una mano la cabeza que no tenía ninguna venda ni nada que pudiera sospechar de que algo ocurrió ayer.

- Solo te quise poner las gafas en la cabeza para practicar la rutina del concierto… - se defendió algo molesto el instructor.

El tipo a mi lado dio unos pasos y habló.

- Tweek, ven aquí.

El rubio vio con molestia a su instructor unos segundos y luego se volteó para ir a donde le llamaba su mánager.

Pero su vista parece que se percató de mi presencia.

- ¡Craig! – exclamó con sorpresa no avanzando más.

Nathan se quedó viendo al rubio y luego giró a verme viéndonos a los dos con las cejas alzadas. Parecía muy sorprendido.

Yo miré a un lado algo incómodo por tener encima los ojos verdes del rubio sobre mí por completo.

- Vayamos afuera, quiero conversar con ambos.

Yo salí primero, luego Nathan y luego Tweek, que no apartaba su mirada de mí viéndome con preocupación. Ni bien el rubio cerró la puerta tras él, Nathan lo regaño.

- Tweek, ya te dije que dejarás de causar molestias, ¿Cuántas veces te he dicho que no quiero escándalos?

- ¡Él me tocó donde tengo los puntos! – se defendió el rubio.

- ¡Shhh! Nadie puede saber que pasó ayer, ¿Entiendes? ¿Quieres que se arme un caso policial antes de tu lanzamiento en el concierto?

El rubio trató de hablar pero Nathan lo calló alzando una mano.

- Ya he tenido suficiente. Te he dicho que ya estamos por capturar al culpable, cálmate ya.

- ¡No puedo! ¡Estoy seguro que lo envió el gobierno a por mí! ¡gha! – tiró de su cabello soltando un quejido al parecer tocando su herida.

El mánager lo vio negando con la cabeza.

- Señor Tucker, ya que parece que se lleva bien con Tweek, ¿Le importaría acompañarle a dar una vuelta para que se logre calmar? Porque ya no sé qué hacer con él. – se sobaba las sienes.

Miré disimuladamente al rubio que tenía unas lagrimillas seguro por el dolor que se había causado hace unos segundos. Movía sus manos acariciando la una a la otra de manera frenética.

Parece rogaba que yo aceptase para poder descansar de la tan pesada rutina que tenía y si yo podía ayudarle, entonces que así sea.

- No veo el problema. – dije casi sin interés.

El rubio levantó la cabeza de inmediato, pero evité chocar su mirada con la mía viendo a Nathan.

- ¿Señor Smith? – preguntó.

- ¿Me llamaba señor? – preguntó el calvo apareciendo tras Tweek y yo.

- Lleva a Tweek a dar un paseo, seguro que con eso será suficiente para que pueda realizar sus actividades y deje de causarme más problemas. – Se volteó para entrar de nuevo al salón, pero se detuvo un momento. – Ah sí, el Señor Tucker lo acompañará. Los quiero en una hora aquí para empezar los ensayos y luego la sesión, ¿Entendiste?

- Sí, señor.

El calvo se hizo a un lado para que Tweek y yo salgamos, mientras que el tipo se adentraba al salón para seguro coordinar alguna rutina con el instructor.

Tweek caminó lento en dirección a la salida y yo lo seguí. Algo me decía que tendríamos una charla tendida en el paseo que daríamos.


Perdón por la demora :(