Aquí un pequeño regalito. Un Bonus Track narrado por nuestro Rick.

Antes de nada decir que los personajes de Glee no me pertenecen. Aleena es invención mia pero todos los demás son obra de los genios que conocemos como Ryan Murphy, Brad Falchuck y Ian Brennan. No gano nada con esta publicación a excepción de dejar suelta un poco de mi loca imaginación.

¿Porqué? Porque quiero, me apetece y tenía que escribirlo. Los Gorriones en pie de guerra.

Disfrutad!


Don't mess with a Warbler

Issues of Warblers, Warblers resolve.

Rick caminó por el pasillo de su vieja escuela con la nostalgia pegada a sus talones. Se dirigían al despacho del director para ver al cabezota de Wes, habían quedado para hablar de lo que estaba pasando, un tema espinoso y a la vez tan común que dolía como el demonio. El antiguo capitán le había llamado horas antes para confirmar que acudirían a la reunión. Estaban desanimados y sin ganas de nada, realmente se habían llegado a plantear la posibilidad de no asistir a la reunión. Poner buenas caras ante los demás sabiendo lo que le estaba ocurriendo a Nick era simplemente imposible. Eran incapaces de ello por mas que lo intentaran. Con esa depresión encima lo había amenazado Wes.

El carismático ex jefe de los Gorriones era muy intuitivo y a la primera palabra había captado el dolor en la voz de Rick. No le había dejado explicarse ni tratar de buscar una escusa creíble. Simplemente le había citado cuatro horas antes en el despacho de Dalton, a el y a sus tres "viejas solteronas". Rick chasqueó la lengua, solo había un hombre que fuera capaz de atribuirles aquel apodo. Sebastian Smythe. De ese modo se encontraban esperando que Marcy, la cálida anciana que había sido (desde que ellos fueran estudiantes) la secretaria del director de turno, les permitiera pasar.

- Adelante muchachos.- Dijo a los tres minutos.- El Director Montgomery les está esperando.

- Gracias Marcy.

- No hay de que pequeño Richard James.

Siempre había sido un misterio como aquella mujer era capaz de recordar a todos los alumnos que habían pasado por la escuela. Daba igual el año en el que hubieran sido matriculados, el tiempo que hubieran pasado y las calificaciones. Aquella mujer entrañable siempre les llamaba por el nombre. Cortés y amable, tratando de mostrarles que estaban en casa y que no tenían que temer al viejo director. Se despidieron de ella con un abrazo y pasaron al despacho. Abrieron la puerta y como sospechaban Wesley no estaba solo. Apoyado en la ventana, tras la enorme mesa de Wes se encontraba Sebastian, con un cigarro en la mano y observando el firmamento a través de la ventana. Iban a saludar cuando captaron un movimiento a su derecha. Sentados en el sofá de cuero estaban el mismísimo Jeff Starling y el desaparecido Hunter Clarington.

- ¿Wes? -Le preguntó Rick, no necesitaba mas palabras para mostrar su desconcierto.

- Creí que esta situación necesitaba medidas especiales. -Se levantó del sillón que hacía la función de "trono" en aquel despacho.

- ¿Qué sabes?

- ¿Yo? Siempre lo se todo muchacho. Creí que ya lo habrías aprendido. -Miró al rubio.- Aunque nunca esperé que Jeff tardara diez años en tener el valor de decirnos que era Gay cuando yo lo sabía desde el segundo curso.

- Que te...

- Jeffrey. Respira. -le pidió Hunter con aquel tono que todos conocían.

EL ex lider de los Gorriones era la visita mas inesperada en aquella sala. El hombre era frío y calculador, un líder poderoso después de la renuncia inesperaba de Sebastian. Era bueno dirigiéndoles pero jamás había destacado como alguien cálido y amable. Amaba las reglas y siempre trataba de doblarlas de mil maneras antes de infringir alguna. También conocía la puerta trasera de todas ellas, como buen abogado en que se había convertido. Rick se detuvo un segundo para recordar la frase favorita del Hombre de hielo (apodo con el que se habían acostumbrado a llamarlo). La recordó al fin.

"En la selva la ley es la del más fuerte; en la vida real, la ley del más listo."

Y el era sin duda el mas retorcido de todos.

- Hunter... -El rubio se aproximó a su antiguo compañero.- No creí que vinieras.

Aunque la pregunta mas acertada, la que realmente Rick se estaba haciendo no era esa. La pregunta verdadera era muy simple. ¿Porque te estas metiendo en esto? Hunter se levantó del sofá y le estrechó la mano a los recién llegados. Sebastian se sentó en el hueco que había dejado libre y él simplemente se puso a jugar con el abre cartas de plata que Wes tenía en su mesa. Amenazador y a la vez comedido, como las pequeñas muñecas de porcelana que aterrorizaban a las niñas pequeñas.

- Fui invitado y acepté. -alzó sus fríos ojos aguamarina hasta Rick. - Somos todos gorriones ¿no?

Había otra frase bajo la superficie, una que traspasó las defensas que Rick siempre alzaba cuando aquel hombre estaba cerca. Wes me pidió ayuda y quise hacerlo Y lo mas importante de todo, lo que le había dado finalmente la razón de que aquello estaba bien. Nick se convirtió en mi problema desde el mismo día que me puse la chaqueta roja y azul.

- Me alegro de que hayas venido. -Nico se adelantó, colocando una mano en el enorme hombro de Rick y otra en el de Hunter.

- Y yo de no haberlo rechazado. -Le miró con algo que simulaba la tristeza. Estaba preocupado.

- Una vez aclarado esto -dijo Wes.- Jeff, has traído las fotos.

El rubio se acercó a ellos con la maldita carpeta en las manos. La dejó en la mesa y todos se colocaron alrededor. Wes encendió una tenue luz y esparció los informes tratando de que no le temblaran las manos, taréa casi imposible desde el momento en que había visto la primera foto. Sebastian no se movió del sitio, tenía las manos cruzadas entorno al pecho y una expresión que hablaba de rabia a gritos. Jeff no estaba mucho mejor, miraba intermitentemente a las fotos y a la ventana, incapaz de seguir con la vista en ellas. Los chicos y Rick también se alejaron un poco, la primera vez había sido duro y no estaban preparados para tenerlas frente a ellos de nuevo. Nico, Hunter y Wes fueron los únicos que las observaron bien.

- No creí que las cosas estuvieran tan mal. -Sujetó una de las imágenes.- ¿Que intervalo de tiempo?

- Cinco años. Si las fechas de los informes no son erróneas. -Le contestó Nico, Rick sabía que había estado estudiando los informes.

- ¿Como hemos permitido esto? -Todos se quedaron callados ante la pregunta del director, ellos mismos no tenían la respuesta.

- No lo sabíamos. -Dijo Thad.

- ¿Y eso es una escusa? Somos sus amigos, debimos de buscarle, de tratar de saber algo de el todos estos años. -Dejó la foto en la mesa y se revolvió el pelo con las manos.- Jamás debimos permitir que las cosas llegaran a este extremo. -Hunter dejó el informe que estaba leyendo y cogió otro mas grueso y reciente mientras los demás discutían, se mantenía al margen leyendo.- El debió pedir ayuda... es lo que enseñamos en Dalton. Nunca estuvo solo.

- El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. -Dijo Sebastian, se había movido de nuevo a la ventana, la mirada perdida y otro cigarro en las manos.- Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.

- ¿Citando a Aldoux Huxley? -Hunter alzó la mirada.- No creí que fuera de tus favoritos Smythe.

- Soy una caja de sorpresas. -le sonrió cínicamente.

- Eso veo. Aunque yo tengo otra frase para ti. -Señaló los informes.- "Y tantas mariposas distraídas han fallecido en tu mirada que las estrellas ya no alumbran nada."

Sebastian se alejó de la ventana y sujetó el informe que segundos antes había estado en las manos de Hunter, sus ojos se movieron frenéticos sobre el papel para después lanzarlo a la mesa con rabia. Cogió otro y repitió el mismo proceso cambiando la expresión en su cara poco a poco. De serena calma a furia ciega. Algo andaba mal y los demás no entendían el estaño juego de palabras que se llevaban aquellos dos.

- ¿Que mierda pasa? -preguntó Rick.

- ¡Ese hijo de puta le ha destrozado un ojo!

- Hemos visto las fotos Sebastian. -Apuntó Trent.- Sabemos lo que ha echo.

- No bollito, no es solo lo que muestran. Tiene un desprendimiento de retina.

- Es la enfermedad de los boxeadores, -les explicó Hunter colocando alineadas tres fotos en la mesa. Las tres mostraban a Nick con golpes en el ojo izquierdo, iba de mas lejana en el tiempo a mas reciente.- Se produce cuando hay repetidos impactos en la zona del párpado. Normalmente cuando se la diagnostican a los boxeadores se les prohíbe seguir peleando ya que de continuar recibiendo pueden acabar quedándose ciegos. Nick no es un boxeador...

- Y Adam no va a parar. -Jeff se acercó a ellos, tenía los ojos brillantes y las manos apretadas.

- Esta noche me lo pienso llevar, me da absolutamente igual lo demás, se vendrá conmigo. -les dijo a sus amigos.

Nadie quiso llevarle la contraría a pesar de que todos pensaban que aquello era una locura. Les daba igual que fuera el peor plan estructurado de la historia, Nick debía de salir de su casa. Simple y llano. Sebastian y Hunter se miraron de nuevo para después fijar sus ojos en Jeff. El rubio miraba las fotos mientras las lágrimas caían por sus mejillas. Aquel golpe había sido el definitivo para el poco auto control que le habían notado nervioso y pensativo desde que cruzaran las puertas, pero quizás solo estaba extremadamente preocupado. Amaba a Nick y si las cosas que había hecho (como conducir dos horas en medio de la noche para ir a buscarle) no eran suficientes, aquellas saladas gotas eliminaban cualquier duda que anidara en el corazón de los gorriones. Todos llegaron a un mudo consenso, una mirada y como si hablaran de una forma psíquica llegaron a un acuerdo. Aquel era su asunto y no iban a dejar a Jeff solo.

- Si piensas llevartelo esta noche, habrá que hacer las cosas bien. No estará solo.-Wes les sorprendió a todos siendo el primer en hablar- Ha llamado esta mañana confirmando que vendría con su marido.

- Habrá que alejarlos en algún momento de la noche. -Añadió Rick. El quería participar en aquello. Necesitaba participar. Debía enmendar los errores.

- Creo saber como... -Hunter puso una mano en su hombro.- Pero te necesitaré para ello James.

- Lo que sea lo haré, aunque se trate de trabajar contigo. -le dijo Rick convencido.

Hunter hizo una mueca que se pareció a una sonrisa. Estaban juntos en aquello por muy extraño que resultara.

- ¿De verdad vais a hacer esto por Nick? Os estáis poniendo en peligro. -Les advirtió Jeff.- Adam es peligroso.

- Y quieres cargar tu solo con las culpas. -Dijo Sebastian.- Cuando aprenderás muchacho. Se nace gorrión y se muere gorrión.

Estaba confundido y la infinita tristeza en sus ojos verdes era suficiente para convencerlos de que estaban haciendo lo correcto. Jeff amaba a Nick y aquellos dos polluelos se necesitaban el uno al otro tanto como el aire para respirar.

- Peligro es mi segundo nombre muchacho. -Le dijo Wes con su típica sonrisa de niño engreído.

- Cuenta conmigo. -Le dijo Hunter. Su mente trabajando al 200% pensando y planeando.

- Cuenta con todos nosotros. -Sentenció Sebastian.

Al fin y al cabo los asuntos de los gorriones, siempre los resolvían los gorriones.


Wi... No he podido evitarlo. Mis manos han comenzado a escribir solas. Necesitaba poner este trozo antes del capítulo que toca, es fundamental para comprender algunas cosas del siguiente. Además, no podéis negarme que son geniales! Son unos conspiradores de primera y al fin a aparecido Hunter. La malignidad en persona muajajajajjaja. El y Sebastian hablan su propio idioma.

En fin, espero que os haya gustado y pronto volveré con el capítulo que toca. esto ha sido para que vayáis limandoos las uñitas en contra de Adam. Ellos ya lo estan haciendo.

Espero vuestros Review. Ellos mi inspiran!