Nota importante: Esta historia es de tipo alternativo, eso quiere decir que aunque está basada en la obra de Rumiko Takahashi, Ranma ½, se desarrolla en un contexto distinto al de la trama original. Es importante también recalcar que lo escrito a continuación fue hecho con fines de entretenimiento y sin ánimo de lucro, no recibo ninguna remuneración por estos escritos. Está clasificada como 'M' por el contenido erótico y lenguaje no apropiado para menores. Leerla es bajo su responsabilidad.
La Reina de la Nieve
Por Jade Haze
Capítulo 6
….
1
-¡Ranma!-
Escuchó el grito lejano de Ukyo, llamándolo desde el set. Aún con sus manos sobre los hombros de Akane, como si de esa forma pudiera anclarla a ése lugar.
-¿Akane?- la llamó. Ella aún no levantaba la vista.
-¡Ranma! ¡Necesito que vuelvas YA!- A lo lejos, Ukyo gritaba con las manos en la cintura.
-Quédate aquí- le dijo soltándola contra su voluntad- por favor, espera por mí- le suplicó.
Akane no lo miró, no dijo algo, permaneció inmóvil. Ranma caminó hacia Ukyo con toda la rapidez que sus piernas le permitieron, pretendía pedirle que le dejara en paz unos minutos y volvería a Akane. Pero cuando regresó la mirada hacia ella vio cómo se alejaba a toda prisa, así que regresó a ella.
-¡Maldita sea, Akane! ¡Sólo dame unos minutos!-
Siguió tras ella, alcanzándola en pocos pasos. Ya había llegado a la carretera, justo al área donde se levantaba un hotel, seguro que ahí conseguiría un taxi. Ignoraba los gritos de Ranma y este a su vez ignoraba los de Ukyo. La tomó de nuevo de la muñeca, lo que provocó un jalón en su brazo. Akane odiaba que los hombres hicieran eso, siempre terminaban sometiéndola o lastimándole la muñeca, pues su cuerpo no era lo suficientemente pesado como para oponer resistencia.
-¡Basta!- gritó Akane en el momento en que lo volvió a tener en frente -¿¡Qué es lo que quieres de mí! ¿¡Qué!-
Esta vez sí le gritó. Le gritó tan fuerte que llamó la atención de las personas que estaban pasando alrededor. Ranma se dio cuenta de que sus ojos estaban en fuego.
-Sólo quiero…-
-¿Quieres que me acueste contigo?-
Ranma titubeó sin encontrar una respuesta apropiada.
-¿Si lo hago vas a dejarme en paz?- se pasó un mechón de cabello detrás de la oreja. Ranma sabría después que era un gesto que indicaba su frustración -Bien, lo haré. Pero primero dime… ¿Cuánto dinero tienes? ¿Es suficiente para que me gustes?-
Estaba ofendida. Se había pasado de la raya al mencionarle lo de Miura. Si de alguna forma quería intentar acercarse a ella, esa no era la correcta. Lo había arruinado. Todo.
-Akane, no quise decir…- la voz que salía de él era demasiado débil para ser suya.
-Voy a aclarártelo una sola vez, Ranma Saotome -lo señaló con su dedo índice- Yo no voy a ser parte de esas idiotas que tienes tras de ti como perros falderos, preferiría morirme antes. Y tú no…- sintió que le faltaba el aire, que el mundo temblaba y todo se iba a volver negro -… tú no vas a meterte en mi vida porque no te lo voy a permitir- con la mano libre indicó a un taxi, antes de subirse lo miró -No somos iguales. No eres más que un payaso al que la gente le hace circo solamente por tener una cara bonita- le dijo con voz clara y firme a pesar de que las fuerzas amenazaban con dejarla -pero a mí no me interesas, no me gustas, ¿entiendes?-
Subió al taxi, indicó al aeropuerto. Respiró profundo, se alejó de él. Lo dejó ahí, mientras luchaba por llenar sus pulmones de aire y no desvanecerse, porque esa tarde nada estaba saliendo bien y todo repercutía en su cansado cuerpo, en su agotada mente. Necesitaba alejarse, quizá por un tiempo. Quizá unas vacaciones. Tal vez al otro lado del mundo.
Abrió su mano y la miró, las pequeñas líneas de sangre ya se habían secado y adquirido un tono borgoña, eran delgadísimas, insignificantes, pero no podía evitar recordar cuando...
…
2
…apretaba las uñas contra la palma de su mano, descargando en ella una intensa furia que aún no tenía nombre y después descubriría que había abierto pequeñas heridas en ella. Si hubiera apretado la otra mano con un poco más de fuerza, habría roto la copa que sostenía en él. Nabiki, a su lado, observaba a su pequeña hermana en uno de sus primeros ataques de celos.
-Ya te dijo que es sólo una compañera de negocios-
-¿Eh?- Akane sólo alcanzó a escuchar la última palabra.
-Que es sólo una compañera de negocios, te digo. Deja de preocuparte tanto. El hombre está loco por ti, ¿ves?- levantó la mano de Akane en el aire, la que había estado apretando hasta hacerla sangrar y le señaló el anillo que descansaba en su dedo anular: un enorme diamante recubierto por una cintilla de piedras preciosas, quizá demasiado suntuoso para un dedo tan delgado.
Akane respiró, era cierto, la había escogido a ella, eran ya diez meses de noviazgo y justo una semana atrás, el día de su cumpleaños, le había pedido que se casara con él. Nunca había estado tan enamorada de un hombre, los romances de la secundaria no eran nada comparados con lo que sentía por él. Saadaki era tan atractivo, era tierno y cálido, la hacía sentir como una verdadera princesa de cuento. Era todo felicidad.
Pero esta era la segunda fiesta en la que se encontraban con aquélla mujer de cabellos violetas que era tan difícil de olvidar. Y cada vez que la veía sentía punzadas por todo el cuerpo: era por lo menos 15 centímetros más alta que ella, con unas curvas en el cuerpo que cualquiera se moriría por tocar, ojos de fuego, cabello largo y la voz más dulce que existía sobre la Tierra. Desde la primera vez que la vio, pensó que tenía demasiadas atenciones con su prometido, cosa que no le agradaba en absoluto. Miura le dijo que años atrás ella fue la modelo de la compañía, logró cosas mejores y se movió a Europa, pero había regresado hace poco tiempo a Japón.
Akane sacudió su cabeza para sacar esos pensamientos de su mente. Confiaba en su futuro esposo, confiaba en que no era más que su imaginación y que nada estaba pasando. O más bien, tenía que convencerse de ello.
-¿Cuántos billones crees que tenga Miura?- preguntó Nabiki después de engullir un bollo relleno de queso.
-Eso no me importa- contestó Akane sin apartar la vista de su prometido -Lo sabes bien
Y lo sabía bien. La familia Tendo nunca había tenido que preocuparse por dinero, pues afortunadamente les sobraba. Soun y Akari Tendo tenían varios gimnasios alrededor del mundo y habían alcanzado el punto en el que no tenían que trabajar para que el dinero llegara a ellos. Ya sólo se dedicaban a invertir en negocios o hacer colaboraciones para hacer crecer más su fortuna.
Lo vio hacer unas reverencias a sus compañeros de plática y se retiró. Caminó hacia ella. Tan gallardo, tan alto, tan perfecto enfundado en un traje gris que seguramente había costado una fortuna.
-Princesa- dijo mientras le plantaba un beso en la frente.
-¿Por qué me dejas tanto tiempo sola?- le reclamó con voz dulce, lo adoraba demasiado como para enojarse con él.
-¡Negocios son negocios!-
-Si vas a anteponer los negocios sobre mí, entonces debería reconsiderar la idea de casarme contigo-
Saadaki rió.
-No es broma- dijo Akane fingiendo enfado.
Sí, era broma, porque nada del mundo impediría que se casara con él. Nada podía destruir su mundo, que era perfecto. Nada.
O eso creyó.
Miró hacia el otro lado del salón y se aterró al ver que esa mujer aún los seguía con la mirada.
…
3
Después de un largo y relajante baño, Ranma se adentró en su estudio. Sacó una botella de agua mineral del frigobar y se sentó en el escritorio. Secó por última vez el cabello mojado con la toalla que descansaba en sus hombros. Abrió su laptop y mientras esperaba a que cargara tomó algunos sorbos de agua. Se puso los lentes que utilizaba para proteger sus ojos del reflejo de la pantalla y abrió el buscador. Normalmente era una tarea sencilla pero realmente estaba temeroso de lo que podría encontrar al teclear su nombre. Vaciló un poco antes de escribirlo completo en la barra de búsqueda: Akane Tendo.
En la primera página: La presidenta de la compañía SM Akane Tendo asiste a Concierto del pianista Lee Yan. Nada interesante, segunda página: Akane Tendo, CEO de SM, hace un donativo para el desastre… Tampoco hay algo interesante. Tercera página: Escándalo: A un año de enviudar, la presidenta de la compañía SM Akane Tendo, encuentra un nuevo amor.
Interesante.
Abrió las notas que contenían algo así:
Fuentes confiables aseguran que los vieron salir de un club nocturno…
Escándalo de Akane Tendo con el actor de clasificación A…
A dos años de la muerte de su esposo, Saadaki Miura, Akane Tendo tiene un nuevo romance…
Una ansiedad se apoderó de él. El hecho de conocer sobre el pasado de Akane Tendo o Akane Miura lo ponía nervioso. Creía estar invadiendo su intimidad, pero a la vez necesitaba saber. Necesitaba entenderla. Quería entenderla. Nunca había escuchado de Akane Tendo antes, a pesar de que su madre se movía en el círculo de la alta sociedad. Nodoka sabía quién era, y no parecía tener una buena opinión de ella. Todo lo que giraba alrededor de Akane era misterioso, le parecía emocionante, pero a la vez era demasiado oscuro. Lo único que entendía, era que su fama inició cuando se casó con el presidente Miura…
El presidente…
Tecleó Saadaki Miura en el buscador. No fue difícil encontrar notas, sobre todo con respecto a su muerte. Abrió la primera.
Antes de leerla, su atención se desvió hacia la fotografía de alguien a quien que reconocería a cientos de kilómetros: La imagen de una joven mujer que se veía mayor de lo que era gracias a los pómulos saltados y la delgadez de su cuerpo. Seguramente estaría cubriendo sus ojos hinchados con los grandes lentes oscuros que estaba usando. Un traje sencillo, de falda tipo lápiz, todo en negro. Un sombrero enorme que cubría su rostro del sol y un ramo de rosas blancas en sus manos. Junto a ella, Ranma pudo reconocer a Rei Deyama, un poco más joven, sosteniéndola por el brazo, vestida de negro también y con la angustia inundándole el rostro, aunque sin lágrimas. Akane lucía rígida y seria ¿Qué estaría pasando por su mente?
… el magnate perdió la vida la noche de ayer en lo que parece ser un accidente automovilístico, aunque no se descarta que haya sido un ataque en su contra…
Volvió a ver la imagen de Akane. Era exactamente igual a como era ahora. Había recuperado peso, pero el semblante seguía igual ¿La muerte de su esposo le había afectado tanto?
La menor de las hijas de la familia Tendo, Akane Tendo, contrae matrimonio con el magnate Saadaki Miura…
Abrió la segunda nota. Y en la foto estaba ella, otra vez ¿cuántos años atrás había sido tomada? Estaba sujeta del brazo de aquél hombre - ése era Miura- y lucía tan radiante que no podía reconocerla. Junto a él se veía tan joven, tan pequeña. Su rostro tenía un aire infantil, sus mejillas eran rosas, abría la boca para mostrar una gran sonrisa y había algo en los ojos de esa adolescente que jamás había visto en… en la reina de la nieve.
Lucía tan hermosa, tan llena de vida. No podía evitar mirar la fotografía de la boda y la de funeral alternativamente. Sólo habían pasado 14 meses entre ellas dos y ella lucía tan diferente. En la del funeral parecía muerta en vida, en la de la boda apenas empezaba a vivir ¿Tanto habría amado a ese hombre?
De repente sintió una gran envidia.
…..
4
-Nabiki se fue a Dubai la semana pasada y regresa dentro de un mes. Parece que Kuno por fin va a proponerle matrimonio-
Akane la miró, sin cambiar la expresión, y tomó un segundo sorbo de la taza de té que ya había perdido su temperatura cálida.
-¿Y tú, cariño?- preguntó con algo de timidez -Rei me ha dicho que has estado saliendo con…-
-Madre- la llamó- es suficiente. No estoy saliendo con nadie-
Los grandes ojos color avellana de la mujer se nublaron. Sabía que debía evitar el tema con ella, pero es que a veces era tan difícil.
-Vaya, es sólo que…-se sentía avergonzada- Rei dice que trabajas mucho. Nosotros apenas te vemos… tu padre cumplió años el mes pasado y no fuiste a visitarlo, vivimos sólo a un par de horas de Tokio y...-
-Si me citaste para hacer reclamaciones, creo que es mejor que me vaya-
-No, cariño. No es eso- Akari Tendo bajó la mirada hacia el postre que apenas había tocado. Siempre le era tan difícil hablar con ella.
-Akane, linda -hizo una pausa para tomar valor- Vamos... Vamos de vacaciones, ¿qué te parece? Sólo tú y yo. Podemos ir por Europa, o al medio oriente… podemos ir a Francia, yo sé que amas Francia-
Akane miró hacia las flores alrededor de la cafetería. Pensó en lo difícil que sería mantenerlas igual de hermosas durante el invierno.
-No tengo tiempo para vacaciones y lo sabes bien- dijo cortante.
-Lo sé, sí, lo sé. Pero, me preguntaba, tú eres la presidenta… Ryoga maneja todo tan bien, tú podrías tomarte algunos días libres...-
Quería decir un comentario hiriente. Uno que le doliera hasta el fondo del corazón, pero su boca se contuvo al ver la cara ilusionada de su madre y su mano sobre la suya. Muy en el fondo aún la culpaba y sabía que ella se sentía culpable también. Es posible que su padre se sintiera de la misma manera y por eso jamás la había llamado o intentado buscarla.
Los recuerda a ambos, sentados en los sillones color granate del estudio. Ella entra y ahí están ellos dos, sus padres, sonrientes. En un sillón, frente a ambos, está el que se convertirá en su futuro esposo. Lo presentan, él besa su mano, dice que sus familias siempre han sido muy unidas. Akane sospecha un matrimonio arreglado, pero ésta declaración nunca llega. Pasan la tarde bebiendo té y Soun le platica a Saadaki que Akane acaba de regresar de América después de haberse graduado con honores en la escuela de Artes.
Saadaki dice algunas palabras amables, dice que ha sido un gran placer convivir con ellos, que espera se vuelvan a ver pronto. Él regresa, a la semana, con un gran ramo de rosas para ella. Le dice que la había admirado a distanciaen una fiesta, que había quedado prendado de ella desde que la vio, pero que no sabía cómo acercarse, por eso había recurrido a sus padres. A partir de ese momento ella recibió rosas todos los días, el juego de la conquista comenzó y se dejó llevar, sin saber que para sus padres sólo era un plan de inversiones.
-No tengo tiempo- se levantó de la mesa- Me voy. Dale mis saludos a padre y a Kasumi- dijo determinante.
Dejó el té en la mesa, a penas habiéndole dado dos tragos. Su madre la observó alejarse, queriendo gritar su nombre, pero hacía mucho tiempo que la había perdido, no regresaría si la llamaba. Quizá jamás regresaría.
…..
5
La vida para Ranma Saotome durante los dos meses posteriores a su último encuentro con Akane, había vuelto a una aparente normalidad. Los eventos a los que era requerido habían disminuido, pero sus ingresos no, así que no tenía problema con eso. Los días se le iban en entrenar hasta que no le quedaban fuerzas en el cuerpo y para ello prefería las artes marciales a los ejercicios de gimnasio. Ukyo lo reñía por ello, aunque secretamente aplaudía que su figura se estuviera desarrollando favorablemente. A veces se permitía salir con chicas -no estaba acostumbrado a estar sin sexo mucho tiempo- pero pronto todo se volvió muy aburrido y pasaba las noches en casa, viendo algún programa de televisión o leyendo hasta la madrugada.
Pese a que todo parecía completamente normal, el humor de Ranma fluctuaba, y la mayor parte del tiempo estaba demasiado amargado para salir a divertirse un rato. Sus visitas a Miura Inc. eran cada vez menores, no había mucha actividad después de haber grabado los spots y algunas fotografías para la campaña publicitaria. Ryoga no llamaba a Ukyo -por lo menos no para asuntos profesionales, pero Ranma sospechaba que algo se traían entre manos- así que Ukyo no lo llamaba a él.
Y la verdad ya no le interesaba ir.
No desde que ella no se aparecía por ahí.
Al principio estaba desesperado, después del incidente en donde le había mencionado lo de su esposo se sintió una lacra y quería hablar con ella. Akane no había sido de lo más dulce con él -en realidad, le había dicho cosas que sobrepasaban el umbral de tolerancia de Ranma- pero por alguna razón sabía que él había iniciado todo y sentía la necesidad de pedirle una disculpa.
Conforme los días pasaron, preguntó -con todo e intento de seducción a la asistente- y no obtuvo respuesta. Intentó con Ryoga y este negó cualquier información. Fue a su edificio y no la encontró, parecía que Rei tampoco estaba ahí. Para aumentar su paranoia, Kento Phillip desapareció la misma semana que ella. Buscó un montón de formas para enterarse de lo que estaba pasando, pero Ryoga jamás le daría una explicación, no tendría por qué. ¿Y si se había ido para siempre?
Aunque le costó acostumbrarse a no verla, trataba de distraerse con cosas a su alrededor. El hecho de que no tuviera un trabajo estable no ayudaba mucho. A veces salía a hacer ejercicio y creía verla, en una chica delgada, en una chica pálida, en una chica vestida de blanco. Pero nunca era ella. Ninguna era tan bella. Ninguna tenía una mirada tan triste.
El día en que volvió a tener noticias de Akane estaba sentado frente al televisor viendo un documental repetido sobre alguna teoría del Universo que no lo entretenía en absoluto. Ukyo de pronto entró en la sala, con una botella de champaña en la mano y la felicidad absoluta en su rostro.
-¡Lo lograste!-
-¿Qué?- dijo sin apartar la vista del televisor.
-¡Vamos a América!-
La miró.
-¿Es en serio?-
-¡Sí!- Ukyo parecía niña pequeña. Corrió para lanzarse a sus brazos- ¿No es genial? ¡Todo por lo que hemos trabajado! ¡Serás la imagen de Miura Resorts en América!-
-Pero… ¿cómo?-
-¡Vamos a celebrar!-
Lo tomó de la mano y lo llevó al comedor que había sido utilizado por última vez hacía más de un mes. Dejó el champaña junto a las copas y la comida especial que había comprado para su fiesta de celebración. Después de arreglar todo para iniciar la cena para dos, Ukyo comenzó a explicar:
-Estaba en la ducha cuando me llamó Ryoga. Dijo que Tendo había regresado de América y que tenía buenas noticias para nosotros… de inmediato me imaginé que tenía que ver con esto y dijo que acudiéramos mañana a revisar el contrato y firmarlo si estábamos de acuerdo. ¡Es lo mejor que nos ha pasado, Saotome!-
Ranma parecía extasiado, pero lo que Ukyo no sabría era que no lo estaba por el contrato, si no por la parte en la que mencionó que Akane regresaba de América.
…de América.
-Parece que todo este tiempo que Tendo estuvo fuera, fue para concretar las "relaciones"- dijo Ukyo con una sonrisa pícara.
Ranma, que estaba bebiendo de su copa, se atragantó, escupió el líquido sobre la mesa y después sufrió un ataque de tos.
-Ranma, cariño, ¿estás bien?- dijo Ukyo que se había parado para golpearle en la espalda.
-Demasiado fuerte…- consiguió decir
-¿Fuerte?- Ukyo miró la botella, extrañada.
-¿Qué dijiste sobre Tendo?-
-¿Eh? ¡Ah! Bueno, sí… ya sabes… existe el rumor de que se fueron juntos… imagínate, ¡dos meses juntos! Todo mundo sabía en la compañía que el americano-japonés tenía otras intenciones con la presidenta…-
Ukyo siguió hablando sin saber que su amigo comenzaba a arder por dentro.
-…sinceramente no me sorprendería. Tendo es una zorra, eso es lo que es. No por nada se casó por dinero, y dice la gente que fue ella la que mandó matar a Miura, para quedarse con todo. No me sorprendería que abriera las piernas para conseguir América…-
Ranma estaba sin palabras, la información lo confundía demasiado.
-… si siendo una zorra nos beneficia a nosotros, por mí no hay problema-
Maldita sea. Maldita mil veces sea. Todo ese tiempo, pensando estúpidamente cientos de motivos por los que se habría ido y resultó eso, se había ido con él. Por supuesto, él le convenía, él era un empresario que lograría la expansión de su empresa. ¿Entonces era cierto? ¿Ella era esa clase de mujer?
La cena ya no le era apetecible.
….
6
Después de la firma del contrato -en donde Kento estuvo presente, pero Akane no- la compañía ofrecía una elegante fiesta para celebrar la expansión de Miura Inc. De nuevo Ranma y Ukyo se veían envueltos en una atmósfera suntuosa, de candelabros con cristales, bocadillos más caros que un plato entero en un restaurante, vestidos costosos, hombres con corbata de moño, bebidas finas y música suave.
Ukyo había insistido a Ranma usar el frac con las solapas de terciopelo negro, la corbata de moño que tanto le incomodaba y le había indicado a sonreír a todas las fotografías de la prensa que habían sido imparables desde que habían llegado, pero él seguía sin lucir muy agradable. Estaba molesto, y a la vez estaba ansioso por verla. Todo ese tiempo que estuvo lejos sólo reafirmaba su necesidad constante por tenerla cerca.
Su estómago resintió cuando la vio del brazo de aquél hombre. Lucía preciosa con el vestido blanco de corte imperial, como una diosa griega. El cabello completamente recogido y adornado por una pequeña tiara de diamantes. Sus hombros y su cuello descubierto, sin más joyas que una pequeña cadena plateada que colgaba de su cuello y que no era visible a menos de que se estuviera muy cerca de ella. Pero lo más hermoso eran sus ojos, un poco tristes, con una belleza antigua y una melancolía tan dulce que le hacían pensar a Ranma que las lágrimas que cayeran de ellos serían verdaderas perlas. La veía negar los ofrecimientos de alcohol y platicar con hombres y mujeres entre sonrisas cordiales y reverencias. Siempre tomada del brazo de él.
Estaba tan ensimismado en su visión que le pareció un sueño cuando los vio acercarse hacia él.
-¡Ranma Saotome!- dijo Kento Phillip al soltar a Akane para avanzar hacia él.
Ranma sostuvo su copa con más fuerza. Kento estaba demasiado eufórico y eso lo ponía nervioso. Akane se quedó a unos pasos atrás de él, como queriendo evitar el contacto con Ranma.
-¡Hemos hecho el negocio de nuestra vida! ¡Serás todo un éxito en América! Es algo arriesgado, pero sabemos que lo harás bien- dijo al tiempo que le extendía la mano para estrecharla.
Ranma pasó la mirada sobre la mano que le ofrecía, luego a Akane, luego a los ojos de Kento. Quiso decirle "Los japoneses no estrechamos manos" pero se abstuvo y correspondió el gesto con una sonrisa bastante fingida.
-Deberíamos hacer algo para celebrar, es decir, todos juntos, en algo más íntimo, ya sabes- volteó a ver a Akane y esta se acercó finalmente a ellos.
-Creo que el señor Saotome estará demasiado ocupado como para celebrar- dijo aún sin hacer contacto visual.
-Estoy libre- dijo Ranma con firmeza - de hecho, ¿por qué no vamos todos al teatro y luego a cenar? Madame Butterfly** estará este fin de semana en el Tōkyō Opera Shiti… ¿Te gusta Madame Butterfly**, Kento?
Akane le lanzó una mirada de odio que él pudo sentir, complacido.
-¡Es de mis óperas favoritas!- dijo Kento sonriente
-¡Ya lo creo!- dijo Ranma al tiempo que miraba a Akane a los ojos, con una sonrisa burlona.
-Es una obra preciosa, fascinante…-dijo Kento
-…pero con todo el trabajo creo que debemos olvidarnos de una 'celebración'. Ahora, tenemos que ir a saludar a otras personas, Phillip- interrumpió Akane.
Ranma la miró, burlón.
-Me las pagarás- dijo Akane en un japonés que Kento no entendió, antes de alejarse de Ranma.
Ranma sonrió, medio complacido, medio amargado al verla irse tal como vino, del brazo de aquél hombre.
…..
**Madame Butterfly es una ópera que trata, básicamente, de una mujer japonesa que se enamora y se casa con un hombre americano. Este la embaraza y se regresa a América mientras la deja sufriendo por amor, años después él vuelve con su nueva esposa americana a querer llevarse a su hijo. Al final la japonesa se suicida porque se da cuenta de que él no la amó.
…..
7
Estaba retocando el labial frente al espejo del vestidor, pero lo hacía mecánicamente. Fijó sus ojos en su cuerpo, reflejado frente a ella y miró cada detalle, hacía mucho tiempo que había dejado de pensar en verse "bonita". Después de que Saadaki la dejó, se había abandonado completamente y no le importaba si era un desastre andante o si lucía como una princesa, pero Rei siempre insistía en que se pusiera linda para levantar su ánimo. Lo que su nana no sabía era que poco ayudaba el hecho de que luciera mejillas rosadas y vestidos suntuosos, su corazón estaba demasiado destrozado como para volver a verse con amor.
Sólo compárate conmigo, idiota. Yo soy mil veces más mujer que tú, no tienes ninguna gracia, es obvio que él siempre me va a preferir a mí...
-¡Basta!- se gritó a sí misma mientras llevaba las manos a su cabeza, como si así pudiera detener los recuerdos. Soltó su lápiz labial y este cayó sobre su vestido blanco, dejando una pequeña mancha rosa.
Abrió los ojos y se miró al espejo de nuevo, tratando de recuperar la calma. Tomó un par de bocanadas de aire y trató de relajar su expresión, sin mucho éxito. Lavó sus manos y dejó el vestidor de mujeres con la intención de regresar a la fiesta, pero justo después de salir sintió un jalón y de pronto se vio aprisionada entre la pared y unos ojos azules.
-No es preciosa- le dijo Ranma, mirándola a los ojos. Akane pudo notar que se veía demasiado extraño y la manera en la que arrastraba las palabras denotaba que no estaba en sus cinco sentidos.
-¿Qué?-
-Madame Butterfly-
-Sigues con tus tonterías- dijo Akane. Notó que uno de sus brazos estaba apoyado a la pared para aprisionarla, pero en la otra tenía una copa llena de vino -creo que te estás poniendo demasiado ebrio-
-Es horrible- continuó Ranma como si no la hubiera escuchado - ¿Cómo pudo haber sido tan tonta como para enamorarse de ese americano? De darle todo lo que tenía…de esperarlo tantos años, de morir por él…-
Akane comenzaba a sentirse furiosa, pero a la vez sentía los nervios comenzar a invadirle el cuerpo. Era simplemente que él estaba demasiado cerca.
-Qué tonta fue… ¿No lo crees, mi Cio-Cio san**?-
-Vete al demonio-
Akane intentó zafarse del agarre, pero en cuanto se movió él la tomó por la cintura con el brazo libre, con la suficiente fuerza como para que no se pudiera mover. Bebió el alcohol que quedaba en la otra copa y la arrojó al suelo. El ruido que hizo al quebrarse en pedazos disparó el enojo de Akane.
-¡Suéltame inútil!-
-¿Por qué él sí puede tenerte?-
Su voz parecía triste, triste como un reclamo desesperanzado. Eso asustó a Akane, que sentía que si no lograba moverse de ahí, ambos terminarían afectados.
-¿Qué tiene el de bueno para que lo tomes del brazo? Para que estés con él, para que le sonrías así…-
-¡Por favor, Saoto…!- pero no pudo terminar la frase porque él cayó sobre ella completamente inconsciente. Era demasiado pesado como para poder sostenerlo y esto provocó que ambos cayeran al suelo, Akane debajo, golpeándose tan fuerte que le dolería por días enteros.
Ella había soltado un grito al caer que provocó que un guardia de seguridad se acercara a ver lo que estaba pasando.
-¡Señorita!- dijo corriendo hacia a ellos
Akane seguía quejándose por los golpes, trató de mover a Ranma de encima de ella, pero entonces le preocupó que él hubiese perdido toda la conciencia.
-¿Saotome?- comenzó a llamarlo
-¿Qué es lo que pasó?- preguntó el guardia
-No lo sé… estaba de pie y de pronto…- vio los restos de la copa de vino que antes había estado en sus manos y llegó a la conclusión de que había estado bebiendo demasiado y esa última copa fue la cereza de pastel.
Lo que Akane Tendo no sabía a ciencia cierta, pero sospechaba, era que una de las pocas cosas que Ranma Saotome no podía hacer bien era beber alcohol. Podía beber pequeñas cantidades, casi siempre en presencia de Ukyo, sabía hasta dónde parar y cómo controlarse, pero parecía que aquella noche necesitaba perderse y así lo había hecho.
-¿Puede ayudarme a quitármelo de encima?-
El hombre lo tomó con toda la fuerza que pudo y lo movió hacia un lado de Akane, quedando liberada para poder medio incorporarse.
-¿Quiere que llame a un médico?-
Se puso nerviosa. ¿Estaría bien? ¿Pero qué pasaría si llegaba el servicio médico a un lugar con tanta prensa? Era peligrosísimo hacer algo así, incluso el hecho de que estuvieran ahí tirados en el suelo era peligroso para la imagen de su empresa. Tenía que sacarlo de ahí, pero ¿cómo?
-Creo que sólo se le han pasado las copas- dijo Akane mientras usaba su móvil para llamar a Ryoga.
Siete intentos y no obtuvo respuesta.
Se pasó las manos por el rostro, frustrada.
Se maldijo por no tener el número de Ukyo, pero luego se le ocurrió que Ranma lo tendría, buscó en sus bolsas hasta encontrar el teléfono, marcó a Ukyo otras siete veces. Tampoco contestó.
-¡A buena hora se les ocurre desatender sus móviles hijos de…!-
Miró al guardia que la observaba espantado. Recuperó la compostura y se puso completamente de pie. Meditó por unos minutos antes de hablar.
-Escuche, necesito sacar a este hombre y llevarlo a mi auto, ¿de acuerdo? Debe ayudarme -dar órdenes era algo que se le daba muy bien -así que hay que levantarlo. Y nada de comentar esto con otras personas, ¿de acuerdo?-
-De…de acuerdo- contestó el hombre algo intimidado.
Y fue, probablemente, la cosa más difícil que había hecho en muchos años. El hombre que la ayudaba era tan bajo y delgado como ella, así que levantar a un artista marcial y luego sostenerlo en pie para poder llegar al estacionamiento no fue una tarea fácil. Cuando por fin pudieron soltar a Ranma en el asiento del copiloto los dos se recostaron sobre el automóvil a recuperar el aire, completamente sudados a pesar del frío del incipiente invierno. Fue entonces cuando Akane sintió el pinchazo en el tobillo, se lo había lastimado cuando cayeron y había agravado su dolor con el esfuerzo que había hecho hace unos minutos. Le estaba matando de dolor, pero tenía que concentrarse en sacar a Ranma de ahí.
-Eso es todo- dijo al hombre -Le agradezco, y sabe que debe guardar completa discreción- le extendió un billete que hizo que el hombre cambiara su rostro demacrado por uno eufórico.
-¡Entendido señorita! Mi boca es una tumba-
Habiéndose ido, Akane subió al auto y comenzó a darle palmaditas en el rostro a Ranma que pronto se volvieron algo parecido a bofetadas.
-¿Saotome?-
Sin respuesta.
-¿Saotome?-
-¡RANMA!-
La única respuesta que obtuvo fue a Ranma revolviéndose en el asiento para ponerse cómodo. Lo golpeó un par de veces más, pero no obtuvo que reaccionara.
-¿Por qué a mí?- se dejó caer al volante, frustrada.
Iba a ser una larga noche.
….
8
-Escuche, hay alguien en mi auto- dijo Akane con voz baja
El hombre asintió. Era el empleado que controlaba la entrada y salida en el complejo donde estaba su departamento, un hombre de edad avanzada, con algo de fuerza, pero no lo suficiente como para que Akane pudiera sentirse tranquila.
-Necesito que me ayude a bajarlo y llevarlo hasta mi departamento-
La mirada pícara que le brindó el hombre la hizo sentirse muy avergonzada, como no lo había hecho en mucho tiempo.
-¡No es lo que está pensando!- gritó
-Bueno, no es mi asunto- dijo el hombre riendo -pero si quiere que la ayude, lo haré-
Había intentado llamar a Ryoga y Ukyo más de 40 veces, pero ninguno le contestó. Intentó despertar a Ranma pero este simplemente estaba perdido. Tuvo la intención de dejarlo en un hotel, pero por alguna razón su conciencia no se lo permitió, además corría el riesgo de estar expuesto a la prensa y eso no era nada bueno. La única opción era llevarlo con ella y esconderlo hasta el siguiente día, aunque estaba resultando peor de lo que imaginaba.
-¿Hay alguien más con usted? -preguntó Akane
-No, es el cambio de turno y estoy sólo por una hora-
-¡Una hora!- dijo Akane frustrada
Avanzaron hacia el auto de Akane mientras creía que sería una buena idea quitarse los zapatos altos que le estaban matando el pie lastimado. Pero esos pensamientos se alejaron de ella cuando vio que la puerta del auto estaba abierta. Avanzó rápidamente para encontrarse a Ranma inclinado sobre un bote de basura, vomitando.
-No me puede estar pasando a mí-
…..
9
-Akane, ¿qué…?-
-Luego te explico Rei- dijo haciendo un esfuerzo sobrehumano por sostener a Ranma. La prioridad en ése momento era llevarlo al cuarto de huéspedes, dejarlo caer sobre la cama, quitarse el vestido sobre el que él le había vomitado y meditar toda la noche sobre algún método para hacerle pagar caro lo que había hecho.
Cuando por fin lo dejaron en la cama, el hombre que le ayudó se sobó los hombros cansados, Akane suspiró y se dejó caer al suelo por el cansancio. Notó que su tobillo palpitaba del dolor y se quitó los zapatos altos, los arrojó lejos de ella y sintió náuseas por el olor a vómito que cada vez era más fuerte.
-¿Hay algo más…-el hombre trataba de recuperar la respiración-… en que pueda ayudarle, señorita Tendo?-
Akane negó con la cabeza, con las pocas fuerzas que pudo reunir se levantó del suelo y sacó algunos billetes para extenderlos al hombre. Él no quería aceptarlos, pero creía que después de semejante esfuerzo merecía incluso una medalla. Recibió el dinero y se fue, al tiempo que Rei entraba a la habitación.
-Akane- dijo sorprendida-¿qué le pasó a Ranma-kun?-
-Llámalo de nuevo Ranma-kun y te juro que lo mato-
Rei se acercó hacia él para tratar de acomodarlo lo mejor que podía sobre la cama.
-Está ebrio- dijo Akane
-¿Pero por qué lo trajiste aquí?-
-Tenía que sacarlo. El imbécil se puso a beber demasiado en la fiesta que hicimos para celebrar lo de América. No podía dejarlo ahí con toda la prensa y los inversionistas y…-
-¿Por qué no llamaste a Ry…?-
-¡Lo hice, pero nunca me contestó!-
Rei miró a Ranma.
-¿Puedes encargarte de él?- preguntó Akane
-Claro- respondió con una sonrisa tierna - pero primero tengo que ir a resolver unos asuntos a la cocina, ya vuelvo.
Rei abandonó la habitación. Akane bufó y luego lo miró acostado en la cama. Por alguna razón la furia que sentía contra él se iba disipando poco a poco. Lo que había pasado no era más que una locura, un acto desesperado, pero no pudo evitar preguntarse porqué no prefirió dejarlo en una habitación de hotel, a su suerte. ¿En realidad era porque tenía miedo de dejarlo expuesto? ¿o es que pasaba algo más?
-Como sea, me las vas a pagar…- dijo sacudiendo los pensamientos de su mente.
Creyó que era suficiente por ése día y estaba dispuesta a retirarse para tomar un baño y dormir toda la noche, pero su mirada no podía despegarse del chico que dormía en la cama con sábanas blancas. Dormía profundamente pero de pronto se le ocurrió la idea de que podría estar demasiado incómodo con esa corbata.
Acercó sus manos a él, un poco temerosa, sólo quitaría la corbata y se iría de ahí. Se inclinó un poco sobre él para poder encontrar el broche y abrirlo, lo buscaba impacientemente pero de pronto y sin que pudiera hacer algo al respecto los brazos de Ranma la atrajeron hacia él, dejándola recostada encima de su cuerpo.
-¿Qué…?- fue lo único que pudo articular Akane al encontrar su rostro contra el hombro de él y al sentir el fuerte brazo rodeando su cintura.
-¿Por qué no lo entiendes?- dijo Ranma en un ronco susurro.
Akane abrió los ojos de golpe. Quería mover sus manos, su cuerpo, pero estaba rígido, sobre él, quería soltar muchas palabras pero su boca tampoco respondía.
-Por favor, no sonrías mientras estás con él…-
Su voz adormilada, dolida, una voz que le sería difícil olvidar. De verdad le estaba suplicando, pero…¿por qué?
-Por favor, no te enamores de él…-
…
CONTINUARÁ.
Hola,
Aquí la actualización de este mes, creo que me voy a proponerme hacerla mensualmente para no prolongar mucho la espera pero tampoco presionarme mucho, saben que ya vienen los finales del año escolar y todo se complica mucho en estos tiempos, además me han ofrecido muchos trabajos de escritura últimamente y estoy contenta por ello, pero no por eso voy a abandonar esta historia.
Además les cuento que ¡comencé a escribir otra! La idea me vino el otro día que veía una película japonesa y de pronto la comencé a desarrollar. Ya tengo el primer capítulo listo pero no quiero publicar si no hasta que esté a punto de terminar esta, sólo les puedo decir que estoy muy contenta con ella y eso me presiona más para darle fin a "La Reina de la Nieve" que me llevará otros 10 capítulos, al parecer.
Les cuento también que ya escribí el lemon para esta historia. Es la primera vez que escribo algo por el estilo pero puedo decir que ¡me gustó mucho! y también escribí el capítulo después de ése y me encantó aún más, estoy muy emocionada por mostrárselos, prometo que será pronto.
Ahora, sobre este capítulo, me costó horrores terminarlo. Me obligué los últimos días a escribir porque simplemente no podía sacarlo, cero inspiración y cero ganas de escribir. Tuve que explicar varias cosas, como se podrán dar cuenta, así que por eso fue tan laaaargo… Realmente espero sus opiniones y les agradecería mucho que me mandaran ánimos para escribir porque últimamente decaen y ¡no sé porqué!
Prometo más acción para el siguiente capítulo, prepárense porque ahora sí vienen las cosas románticas que a todas nos gustan, ha ha ha.
Ahora sí, me despido y abajo contesto sus reviews, las aprecio mucho, mis queridas lectoras.
Jade.
Cici: Thanx for your review, I also like Akane as a strong character, I'm sick about that "weak and violent" girl who is dying for love, not my Akane… well, maybe in the future, ha ha, but first he has to win her love C: I hope you like this chapter, see you later!
Kiko: Oh yeah, he surely has to learn about Akane in order to understand her, she has been hurt a lot, so he really needs to work hard. Thank you so much for your review, hope you like this chap :)
eleniak: Hola, muchas gracias, qué emoción me da que te hayas leído mi fic porque a mi me encanta el tuyo "Algo inesperado", espero que este te agrade y espero también tu comentario :)
cjs: ¡Gracias a ti por leer y dejar tu review! Te mando muchos saludos y besos hasta donde estés y espero te agrade este cap.
rusa: Espero haber aclarado un poquito más sobre el pasado de Akane en este capítulo, ya me contarás tus impresiones. Espero te guste! :) Nos leemos pronto.
Katherine29: ¡Me haces sonrojar, ja ja! Muchas graaaacias, así enormes, tu comentario me ha hecho sonreír mucho. Trabajaré duro para que la historia siga su curso y deseo de todo corazón que te complazca. Nos estamos leyendo, besos.
sakusa: ¡No lo abandonaré! :) Aquí la continuación, deseo que te agrade mucho. Nos estamos leyendo.
BABY SONY: ¡Sí! Tratarlos mal para que aprendan, ha ha ha, siempre amo tus reviews 3. Yo también espero que Akane ceda en algún momento y ya no haga sufrir a mi Ranma-kun… Espero que te agrade este capítulo ya me cuentas qué te pareció.
keisi: Lamento haberte dejado con el alma en un hilo, ja ja, aquí está el siguiente capítulo. Te agradezco tus halagos y espero poder seguir complaciéndote con mi historia, besos :)
LINAKANE: ¡Los fanfics son de lo mejor que hay! No creo que sea inmaduro leer FanFiction, es como leer literatura, quizá no con tanta calidad, pero siempre nos ayuda a escapar un poquito de la realidad y pasar buenos ratos. Te agradezco mucho tu review y te mando mucho ánimo para que estés mejor pronto, besos.
