UN ÁNGEL DIFERENTE

SIMPLEMENTE SAKURA

"La muerte es oscura y fría, te envuelve con su manto, te arrastra sin remedio, no atiende a razones ni súplicas, en cambio, el amor es cálido y dulce, te tienta y te enamora, y es el único capaz de seducir y convencer a la muerte..." Bichito

DIARIO DE SAKURA

Invierno

Como todos los días me levanté para ir a clases, y como todos los días, tuve que prepararme el desayuno, y asegurarme que mi madre, cuando despertase, tuviese café recién hecho y algo que llevarse a la boca, algo que no fuese una botella de vodka y un canuto...

Así es mi vida, un auténtico infierno, mi padre se marchó de casa con apenas yo cuatro años, a pesar de mi corta edad, en seguida entendí lo que significaban los moratones que mi madre tenía en los ojos y en los brazos, consolaba y limpiaba sus lágrimas cuando, vencida por el dolor, se derrumbaba delante de mí, y me tapaba los oídos con la almohada, cada vez que mi padre llegaba a casa borracho y pegaba a mi madre, los gritos de ella siempre han quedado grabados en mi memoria, aún hoy, con 19 años, si cierro los ojos puedo escucharlos con total claridad...

Mi padre se marchó un día cualquiera, de un mes cualquiera, y ese fue el declive emocional de mi madre, se hundió en un abismo de negrura y silencio del que solo salía cuando estaba sobria, para beberse todo el vodka que encontraba, poniéndose ebria de nuevo, y fumando canutos que la mantenían en su propio mundo, devolviéndola al abismo de negrura y silencio donde pasaba la mayor parte de su tiempo...

Intenté llevar una vida normal, demasiado pronto me di cuenta que yo, que era aún una niña pequeña, no llevaba la misma vida que mis amigas, ellas salían al parque, al cine, sus madres las llevaban y recogían del colegio, yo en cambio iba y venía sola, alegando que como vivía en frente solo tenía que cruzar la calle, así no levantaba sospechas de los demás y no ponía en peligro a mi madre, lo que ella menos necesitaba es que los Servicios Sociales me alejasen de su vida y a ella la internasen en un centro de desintoxicación, eso la mataría de pena, en vez de ir al parque, me quedaba en casa recogiendo, lavando y cocinando, y en vez de ir al cine, me sentaba delante de nuestro viejo y destartalado televisor, con mi madre al lado borracha, y veíamos juntas la tele, yo hablaba sola imaginando que ella me contestaba, a pesar de que no se enteraba de nada...

Hace cosa de seis meses, el corazón e hígado de mi madre ya no resistió tanto alcohol y tantas drogas, yo tuve que dejar mis estudios de literatura, siempre he querido ser escritora, y dedicarme a trabajar, conseguí un trabajo como camarera en un restaurante, me pagan bastante bien y eso me permitió alquilar un piso pequeño al que me trasladé una vez que mi madre falleció...

Nunca he tenido una vida social activa, siempre he estado sola, he envejecido antes de tiempo, haciéndome cargo de cosas que no me correspondían, y ahora, después de quedarme sola, me sentía con la necesidad de salir, de vivir, de disfrutar cada uno de los momentos perdidos, ahora con 19 años sentía que me iba a comer el mundo, pero mis dos amigas, a las que adoro, porque son las únicas que siempre han estado a mi lado apoyándome sin reproches y sin esperar nada a cambio, Hinata y Ino, son mi "voz de la conciencia", las que intentan que entre en vereda, las que quieren llevarme por el "buen camino", pero yo prefiero seguir viviendo mi vida a tope, trabajo duro durante el día y por las noches, los fines de semana que es cuando libro, salgo a la discoteca y me divierto...

No tengo pareja, ni la he tenido nunca, me he acostado con algún que otro chico, pero nunca me he enamorado de ninguno, no quiero ataduras, llevo demasiado tiempo "atada" a una vida que nunca me ha gustado y que no me ha quedado más remedio que aceptar, ahora no quiero ataduras, ni ahora, ni nunca...

Me gusta beber, aunque solo cuando salgo de fiesta, nunca me ha dado por ser alcohólica, la experiencia vivida con mi madre me sirvió para darme cuenta que ese no es un buen camino, a no ser quieras matarte poco a poco, también me gusta probar algunas drogas, como éxtasis o cocaína, pero solo cuando salgo y la persona que lo vende es de confianza, mis amigas se desesperan conmigo, se piensan que estoy enganchada, pero no, no soy tan tonta, solo las uso cuando quiero desconectar de algo que no me gusta o me preocupa, pero puedo pasar sin ellas...

Mi vida es solitaria, trabajo, visito a mis amigas de vez en cuando, vivo sola, y salgo de fiesta los fines de semana, hago lo que quiero y cuando quiero, y no estoy dispuesta a cambiar por nada, ni por nadie...

Si alguien me pregunta qué si soy feliz, contestaría que no, no soy nada feliz, pero eso nunca le ha importado a nadie, he aprendido a vivir con ello...

-Abre la puerta Sakura, o la tiramos abajo-, le gritó Ino a su amiga, mientras Hinata golpeaba fuertemente contra la dura madera de la puerta del apartamento de Sakura...

Después de diez interminables minutos, de gritos y golpes, una dormida y despeinada Sakura, salió a abrir a sus amigas, lo raro era que el resto de los vecinos no hubiesen llamado ya a la policía con tanto escándalo...

-¿Hay fuego?-, preguntó Sakura, parada en la puerta, mirando fijamente a sus amigas mientras bostezaba y se rascaba fuertemente la cabeza...

-Sí, pero en tu cabeza-, le contestó airadamente Ino mientras entraba muy enfadada al apartamento, apartando a Sakura de un empujón de la puerta, seguida de una, para nada contenta, Hinata...

-Entonces no entiendo la urgencia-, les contestó Sakura muy tranquila mientras cerraba la puerta con cuidado una vez que sus amigas ya estaban dentro, -hoy es sábado, no tengo que trabajar, no hay fuego, y vosotras parecéis muy vivas y sanas, ¿por qué coño me habéis despertado?, estaba soñando con Robert Pattison, justo en el momento en que iba a quitarse los calzoncillos-, les dijo Sakura mientras se dejaba caer en el sillón, junto a sus amigas que la miraban serias y preocupadas...

-No puedes seguir así-, le dijo Ino, que fue la primera de sus dos amigas que se atrevió a hablar, ambas querían mucho a Sakura, como a una hermana, la conocían desde hacía muchos años, casi desde que eran niñas, y es por eso que también la temían, todo lo que tenía de buena persona, que era mucho, también lo tenía de mal genio y de cabezota...

-Tienes razón, me voy a la cama de nuevo-, les respondió ella mientras se ponía en pie, con la única intención de acostarse nuevamente y dormir todo el día...

-Atrévete a dar un paso más, Sakura Haruno, y juro que esperaré a que te duermas para raparte el pelo dejándote calva-, le gritó su amiga Hinata, que estaba sentada frente a ella en el otro sofá, las palabras de ella fueron motivo más que suficiente para que Sakura desistiese de su idea de volver a la cama, sentándose de nuevo en el sofá, al lado de su amiga Ino...

-Gracias Hinata-, le dijo Ino a su amiga mirándola, agradeciendo así la intervención y ayuda...

-De nada-, le respondió Hinata con una sonrisa, mientras Sakura hacía "caritas" mofándose de sus amigas...

-No sé si sabes qué día es hoy-, le dijo Ino a Sakura mirándola fijamente...

-El día en que mis dos mejores amigas vienen a mi casa y me joden el polvo del siglo con Robert Pattinson-, les contestó Sakura a sus amigas que la miraban moviendo su cabeza de un lado a otro, era evidente que ella había olvidado lo que sea que tenía que recordar...

-Si no fuera porque te adoramos, juro que yo misma te mataba con mis propias manos-, exclamó Hinata exasperada ante la actitud pasota de su amiga...

-Está bien, no me acuerdo, ¿qué se supone que pasa hoy?-, les preguntó Sakura intentando usar un tono de voz tranquilo y sosegado, no le convenía nada perder los nervios cuando sus amigas estaban deseando matarla...

-Habíamos quedado hoy para comer juntas-, le recordó Ino sin dejar de mirarla, si los ojos de ella tuviesen la capacidad de lanzar dagas venenosas, Sakura estaría llena de ellas, Hinata solo miraba a su amiga con cara de pena, ella sabía que la manera en que Sakura vivía su vida era simplemente una coraza ante la sociedad, una muestra de rebeldía, una manera de romper con todas las estrictas normas a las que ha estado sometida a lo largo de su vida, su forma de disfrutar de todo como si se fuese a acabar mañana...

-Pues podemos comer más tarde, o mañana, ¿es que hoy es la última comida, se acaba el mundo?-, le preguntó Sakura a su amiga usando un tono de voz burlesco con el que estaba consiguiendo que Ino comenzase a bufar soltando improperios...

-¿No recuerdas que quería hablaros de algo importante?-, le preguntó Hinata, que estaba más calmada que Ino, mientras miraba a Sakura con cariño, a pesar de los despistes de su amiga, la quería más que a nada en el mundo, Ino también, pero le costaba más dominar su temperamento...

-Por favor Hinata, ¿qué quieres que te diga?, ni siquiera recuerdo donde he dejado mis bragas, como para acordarme de lo que teníamos que hablar hoy- le contestó Sakura a su amiga mientras se cubría los ojos con las manos y se los frotaba con fuerza, los excesos de la noche pasada, el alcohol, las drogas, y el acostarse tarde, unido a que sus amigas la habían despertado demasiado temprano, estaba causando estragos en sus pupilas, sensibles por la luz y el cansancio, y en su cabeza, a punto de estallar de dolor, -pero si el tema es "hablar de algo", podemos charlar sobre la "disertación de la gamba en el desierto", o mejor os marcháis y volvéis a una hora más "adecuada" en la que yo sea capaz de hablar, por ejemplo esta noche-, añadió Sakura mientras seguía tumbada, con los ojos cerrados, y deseando volver a su cama, y a ser posible, recrear de nuevo a Robert Pattinson desnudo en sus sueños...

-Ahora mismo vas a mover tu culo hasta la ducha, vas a lavarte y quitarte el olor que tienes a cloaca, vas a vestirte guapa, a maquillarte, y nos vamos a comer las tres juntas-, le dijo Ino usando un tono de voz cargado de tantas amenazas implícitas, que no cabía si quiera llevarle la contraria...

-Espera, espera, después de la parte en que me tenía que quitar el olor a cloaca me perdí, ya no sé lo que sigue, ¿me lo repites?-, le contestó Sakura a su amiga sonriendo, previamente le había guiñado el ojo a Hinata para que entendiese que solo quería sacar de sus casillas a Ino, y lo estaba consiguiendo...

-Sakura, no me calientes porque no respondo-, le dijo Ino con los dientes apretados, tanto Hinata como Sakura sonreían viendo como su amiga perdía los nervios...

-Ay, qué mujer, no sé cómo Kiba te soporta-, le contestó Sakura mientras se levantaba del cómodo sofá para, sin ningunas ganas, irse directa a la ducha...

-Y si sigues calentándome los cascos, nunca lo vas a averiguar, porque te mataré antes-, le respondió Ino, aunque ahora ya no lanzaba dagas venenosas con sus ojos, ahora sonreía porque por fin Sakura se había levantado del sillón, ellas habían conseguido su propósito...

-¿Cómo se supone que debo vestirme?, aún no se de lo que vamos a hablar-, les dijo Sakura asomando la cabeza por la puerta de su habitación, antes de entrar a la ducha, mientras sus amigas recogían un poco el desastre formado en su pequeño apartamento...

-Informal y cómoda, voy a hablaros del chico que conocí ayer, se llama Jasper, y he decidido que será el padre de mis hijos-, le contestó Hinata muy sonriente mientras suspiraba sosteniendo un cojín sobre su pecho...

-Ufff, entonces mejor me pongo ropa muy cómoda, presiento que la charla va para rato-, exclamó Sakura sonriendo, apartándose justo en el momento en que Hinata le lanzaba el cojín a la cara, fallando y golpeando en el marco de la puerta...

MOMENTO ACTUAL

-Lo que me faltaba, tienes poderes que no controlas, y escuchas voces en tu cabeza con las que además mantienes conversaciones, ¿estás seguro que soy yo la que necesita ayuda?-, le preguntó ella sin dejar de mirarle con una sonrisa divertida en la cara, Sasuke no pudo más que bufar desesperado y esconder su cara entre las manos por la vergüenza, no había empezado con buen pie, su carta de presentación era pésima...

-Nadie es perfecto, ¿vale?-, le contestó Sasuke intentando esconder su turbación y su vergüenza, le daba la sensación que se le estaba escapando la situación de las manos, cada vez las cosas se complicaban más y más, esta mujer era preciosa, caliente, y le ponía como una moto, pero al mismo tiempo, era igual de molesta que un grano en el culo, si lograba cumplir su cometido en un mes, desde luego se ganaría el cielo con creces, hasta tendrían que esculpir una estatua en su honor, por su santa paciencia...

-Tampoco te pases-, le contestó mentalmente San Pedro que estaba pendiente de los pensamientos de Sasuke, pero esta vez él solo se limitó a mirar al techo, como si el anciano estuviese levitando sobre él, pero no dijo nada de nada, no tenía ganas que Sakura volviese a tacharle de loco...

-¿Y ahora qué ocurre?-, le preguntó Sakura cuando le vio mirar al techo con cara de fastidio...

-Mira Sakura-, empezó a decirle Sasuke mientras se sujetaba el puente de su nariz intentando así controlar su mal genio y dosificar su poca paciencia, ella le miraba fijamente, y parecía divertida con la situación, -solo te pido que me des una oportunidad, un mes para demostrarte que se puede vivir de otra manera, si en ese plazo de tiempo no consigo hacerte cambiar de idea, me volveré por donde he venido y nunca más volverás a verme-, continuó diciéndole Sasuke, usando un tono de voz tranquilo y relajado, se había dado cuenta que con Sakura era mucho mejor esta táctica que ponerse a la defensiva...

-¿Lo prometes, si no me gusta tú forma de vida, te irás para siempre?-, le preguntó Sakura un poco incrédula sin dejar de mirarle...

-Te lo prometo, palabra de Ángel-, le contestó Sasuke levantando su mano derecha...

-¿Y qué hay de eso de entrar al cielo?-, le preguntó ella recordando lo que él le había dicho, si no conseguía cumplir con su tarea en la tierra, no podría entrar en el cielo...

-No te preocupes por eso, estoy dispuesto a correr el riesgo-, le contestó Sasuke muy seguro de si mismo, tan seguro estaba que se sorprendió de él mismo...

-No prometas algo que no estés seguro de cumplir-, le dijo mentalmente San Pedro, que escuchaba la conversación atentamente, y sabía perfectamente que Sasuke no estaba siendo sincero, si pasado un mes ella no entraba en razón, él sería capaz de matarla con sus propias manos, y eso era algo que había que evitar a toda costa...

-Cállate, si digo que lo cumplo, lo cumplo-, contestó Sasuke, aunque esta vez lo hizo en voz alta, volviendo a mirar al techo de la habitación, hasta que cayó en la cuenta que Sakura estaba frente a él mirándole fijamente, -sin comentarios-, añadió él cuando vio la expresión de cara que tenía ella...

-Vale, pero deja de hacer eso, te hace parecer bastante "rarito"-, le contestó ella mientras empezaba a desnudarse delante de él dispuesta a irse a la ducha, necesitaba desentumecer sus músculos y aclarar sus ideas, demasiados acontecimientos en poco tiempo, a fin de cuentas no todos los días una se encontraba con un Ángel dispuesto a alejarla de la "mala vida" y las "malas compañías"...

-¿Qué haces?-, le preguntó Sasuke mirándola fijamente, casi se le salen los ojos de las órbitas cuando la vio completamente desnuda, se le hizo un nudo en el estómago y su pene se puso tan duro, que él estaba seguro que agujerearía la tela de su pantalón vaquero, -¿es que te has propuesto matarme?-, añadió él mientras sus ojos, oscurecidos de deseo y hambrientos por probar su cuerpo, la recorrían con la mirada de arriba abajo...

-Primero, me voy a dar una ducha, la necesito, y segundo, no creo poder matarte porque ya estás muerto-, le contestó ella sin dejar de mirarle, seguía parada frente a él, como Dios la trajo al mundo, mientras Sasuke sudaba profusamente, hasta que tuvo que llevar sus manos a su polla, que palpitaba de dolor, Sakura miró en la dirección de sus manos, y se dio cuenta de lo que ocurría, intentando disimular una sonrisa...

-¿Te importaría dejar de mirarme así y largarte de una puñetera vez a la ducha?-, le dijo él usando un tono de voz que era una mezcla entre súplica, pregunta, desesperación y excitación...

-Yo pensaba que los Ángeles no tenían ese "problema"-, le contestó ella señalando la entre pierna de él, cubierta ahora con sus manos, afortunadamente para su poco auto control, Sakura se cubrió su desnudez con una toalla, y Sasuke pudo volver a respirar normalmente mientras intentaba bajar su dureza...

-Yo puedo ayudarte con una mamadita-, le dijo mentalmente Afrodita...

-Eso no me ayuda-, le contestó Sasuke con los dientes apretados, hasta que se dio cuenta que lo había vuelto a hacer, hablar solo y en voz alta...

-Vale, vale, ya me voy a la ducha-, le contestó Sakura, pensando que el comentario de Sasuke iba dirigido a ella...

-Gracias-, le contestó Sasuke secamente mientras se sentaba en la mecedora esperando que su cuerpo se relajase de nuevo...

Al cabo de veinte minutos, y con un Sasuke totalmente relajado, apareció Sakura vestida con un pijama, que gracias a Dios no era nada sexy, y con su pelo mojado...

-¿Mejor así?-, le preguntó ella mostrándole su nuevo atuendo...

-Mucho mejor, gracias-, le contestó él de verdad agradecido que ella hubiese tenido la idea de taparse, aún recordaba su cuerpo desnudo, y ese pensamiento le llevaba directo al borde de la más absoluta de las desesperaciones por no poder tocarla, probarla, y sentirla...

-Yo pensaba que, como no comes, no duermes, en fin que no tienes necesidades humanas, tampoco tenías problemas con verme desnuda, ¿puedes practicar sexo?-, le preguntó ella mientras ambos se dirigían a la cocina, a Sakura le había entrado hambre...

-Sí, puedo practicar sexo, lo que significa que es una putada porque eres demasiado preciosa, excitante y deseable, para mi auto control, que es escaso y una mierda-, le contestó él resultando completamente sincero, una sinceridad que sorprendió a Sakura, aunque gratamente, ella solo le escuchaba mientras se preparaba algo de comer, como estaba de espaldas a él, Sasuke no veía la maravillosa sonrisa que Sakura tenía en su cara, nunca ningún hombre le había dicho esas cosas y, ella no sabía bien porqué, pero le agradaba que hubiese sido Sasuke el que lo hiciese...

-Ahora cuéntame cómo tienes pensado que deje la "mala vida"-, le dijo Sakura una vez que terminó de prepararse un sándwich, acomodándose en el sofá acompañada de Sasuke, que parecía estar meditando su respuesta, la verdad es que no había pensado en la manera de hacerlo, había estado más preocupado en la reacción de ella, que en cómo llevaría a cabo su tarea...

-No lo tengo muy claro, todo ha ocurrido demasiado deprisa, creo que yo también estoy asimilándolo-, le contestó Sasuke con la mirada perdida en el vacío, había estado tan pendiente de todo lo que tenía que hacer, tenía que aprender y tenía que saber, que no le había dado tiempo de pensar en lo que de verdad le había pasado a él, el día anterior se había levantado de la cama, bueno sus amigos le habían obligado a levantarse, y una hora después estaba en las puertas del cielo, muerto, rodeado de una Diosa calentona, otra Diosa guerrera y engreída y un anciano que confía más en él que él mismo...

-Escúchame Sasuke, no soy tan insensible como parezco, entiendo que esto ha tenido que ser duro para ti, me pongo en tu lugar y me dio cuenta de que tienes que estar muy jodido-, le dijo Sakura, al darse cuenta que él se había quedado mirando el vacío, con una expresión triste y hueca en su rostro, esa expresión que ella conocía tan bien porque había estado toda su vida conviviendo con ella, luchando con la pena y ahogando las tristezas...

-Sí, estoy muy jodido-, le contestó él mirándola e intentando forzar una sonrisa, más cargada de dolor que de alegría...

-Prometo ser buena y dejarme guiar durante un mes, a lo mejor incluso me gusta el cambio-, le dijo ella regalándole una cálida sonrisa que a Sasuke le llegó más allá de su muerto corazón, le envolvió en una agradable calidez, y le dio las fuerzas necesarias para no decaer y al menos intentarlo...

-Yo también tengo muchas cosas que aprender, no te creas que eres la única que va a cambiar, todo esto también va a ser nuevo para mí-, le dijo él sin dejar de mirarla, de repente, daba la sensación que entre ellos se había creado un vínculo invisible, como si estuviesen conectados a más niveles de los que ellos mismos podrían llegar a imaginar...

-Tu vida no ha sido fácil, ¿verdad?-, le preguntó Sakura mirándole con tristeza, se veía reflejada en él de muchas maneras...

-No Sakura, mi vida no ha sido fácil, pero yo solo me he dedicado a complicarla más aún, y eso es lo que no quiero que te pase a ti, tú aún tienes una oportunidad, tú aún estás a tiempo de cambiar, yo en cambio me he dado cuenta demasiado tarde, un borracho que se saltó un semáforo en rojo ha acabado con mis oportunidades, ahora tú eres mi única oportunidad para resarcirme, para recapacitar y calmar mi conciencia, eres mi llave de entrada al cielo-, le dijo Sasuke mirándola también, las palabras que él pronunció llegaron directamente al corazón de Sakura que, sin saber bien porqué, dejó el plato con su sándwich sobre la mesa y, acercándose a Sasuke, le abrazó con fuerza, aspirando su masculino aroma e intentando transmitirle todo el amor y toda la calidez que él en ese momento tanto necesitaba...

-Lo haremos juntos, te lo prometo-, le susurró ella cerca del oído, él se dejó llevar y, con el sonido de esas últimas palabras retumbando aún en su cabeza, la envolvió con sus brazos...

Hola mil perdonen por tardar tanto mi vida es un caos lo lamento en verdad espero y les haya gustado el capítulo de hoy