Gracias a Otonashi Saya que me recordó que este fic necesitaba un poco de atención. Ahora ya me siento con más agallas para seguir escribiendo aquí. Tendrán que esperar un poco más por el Ichiruki. Intento no apresurar mucho las cosas, pero si quieren que haya ya, me lo dicen :l
Advertencias: Violencia.
Capítulo 6: Not Givin' up
Cuando se arriesgó a abrir los ojos de nuevo, reconoció inmediatamente el lugar donde estaba. Su mundo interno. Miró a los edificios invertidos mientras se ponía en pie. Cayó de rodillas al sentir que sus piernas temblaban demasiado. Los recuerdos le golpearon. Estaba con Rukia y entonces… esa cosa…
–¿Por qué tan asustado? –todo su cuerpo se estremeció al oír su propia voz cuando él no había hablado. Y eso sólo podía significar una cosa. Se mantuvo mirando al frente con los ojos abiertos en shock, no queriendo ver el origen de aquella voz copia de la suya–. Ella no saldrá herida, por ahora –volvió a hablar en un tono divertido, acercándose lentamente al aterrorizado shinigami–. Dime que te preocupa, mi otro yo –se arrodilló tras él y llevó una mano hasta la garganta de Ichigo. Este no se movió ni un centímetro, incluso sin saberlo estaba conteniendo la respiración– ¿No vas a decirme o te comió la lengua el gato?
Ante su toque sus manos empezaron a temblar. ¿Por qué estaba tan asustado? No era capaz de comprenderlo, pero menos aún, ni siquiera era capaz de pensar en ello. Simplemente le infundía un terror inmenso que hacía que todo su cuerpo gritara que huyera lejos de ahí. Correr y esconderse bajo las sábanas como un niño asustado.
–Ya te lo he dicho antes, ¿no? –acrecentó su agarre en el cuello del shinigami haciendo que este reaccionara e intentara levantar los brazos para detenerle–. Esa clase de sentimientos son dolorosos… No los necesitas, solo te hacen daño. ¡Admítelo!
Ichigo entrecerró los dientes y haciendo acopio de su valor, golpeó con el codo a su clon y aprovechando el estupor de este, se alejó de él tomando a Zangetsu con manos temblorosas en el proceso. No podía rendirse tan fácilmente. No se iba a dejar engañar de ningún modo.
–Confiesa que te sentiste bien cuando cortaste en dos a aquel idiota de la nobleza –dijo recuperando la compostura y mirando a Ichigo con ojos fríos.
–¡No! ¡Ese no era yo! –respondió con convencimiento. Levantó su zanpakuto al aire y lanzó uno de los colmillos lunares contra él.
No se movió, solo dejó que el ataque impactara contra su cuerpo. Ichigo retrocedió varios pasos. Había logrado dañarle, sin embargo no se inmutaba. Como si no sintiera dolor alguno. Solo estaba ahí, estático, sonriendo cruelmente– ¿Qué pasa? ¿Eso es todo? Seguro que te duele a ti más que a mí –habló en un tono divertido, tomando a la Zangetsu de su espalda. Ichigo observó con disgusto como aquella copia suya lamía la ensangrentada hoja de la espada. Su cuerpo se congeló cuando se dio cuenta de algo. ¿En qué momento había usado ese tipo su espada? Parpadeó un par de veces antes de que su vista empezara a emborronarse.
Rukia sacudió a su amigo por los hombros con la esperanza de que saliera de su shock. Lo llamó varias veces sin demasiado éxito. Intentó de tranquilizarse a sí misma en caso de ocurriera cualquier cosa. Como había dicho Kisuke, en el estado en el que se encontraba Ichigo cualquier cosa era posible. Podía estar normal en un momento y estar al otro cortando a alguien por la mitad por muy chocante que sonara. Rukia no estaba segura de si debía tomar distancia o quedarse ahí cerca de él por si lo necesitaba. Tragó saliva y sin darse cuenta, mientras estaba metida en sus pensamientos, el chico la agarró por el brazo con fuerza. Ella la miró con algo de temor y preocupación. Lo llamó por su nombre, esperando alguna otra reacción del adolescente. Varios segundos después, él la miró con ojos vacíos. Los sentidos de Rukia se alertaron y liberándose de su agarre, se alejó varios metros de donde estaba. Desenvainó su espada sin dudarlo y se mantuvo muy alerta, mirando con el ceño fruncido a la figura de Ichigo.
–¿Qué pasa, Rukia? –preguntó. Ella no se movió ni un centímetro, intentando convencerse a sí mismo de que ese que estaba viendo no era Ichigo. Ella podía saberlo, no sabía cómo, pero lo sabía– Hm. Eres demasiado inteligente, ¿sabes? –chasqueó la lengua molesto y llevó a Zangetsu por encima de sus hombros.
–¡¿Qué has hecho con Ichigo?! –le reclamó furiosa. No iba a dejar que jugara con ella– ¡Contesta! –gritó con cierta impaciencia.
–¿De qué estás hablando? –Sonrió inocentemente y se encogió de hombros –Soy yo.
–No te creas que puedes engañarme –siseó la Kuchiki no creyéndose ni una sola palabra que salía de la boca de aquel ser cruel que se hacía pasar por el shinigami sustituto.
–Puedo entender muy bien por qué te eligió. Aunque… Lo que no comprendo es por qué se ha aferrado algo tan inalcanzable para él.
Rukia frunció más el ceño y lo miró amenazadoramente. Posiblemente estuviera hablando de Ichigo, pero no sabía a qué se refería y si lo supiera seguramente era otra mentira más.
–Bueno… Será mejor que acabe el trabajo antes de que acabe matándose a sí mismo –eso hizo que Rukia se estremeciera. ¿De qué estaría hablando? Ichigo sonrió de una forma que hubiera que Rukia se hubiera sonrojado si estuvieran en otras circunstancias–. Tranquila. No te dolerá mucho. Solo me llevara un instante… –apareció por detrás de la peli negra y ella abrió los ojos como platos–…en acabar con la raíz de tanto sufrimiento.
La hoja de Zangetsu brilló escuchándose un sonido explosivo seguido de un montón de polvo y humo que no dejaba ver nada en su espesura.
En aquel mundo de edificios invertidos no se oía otra cosa más que un inmenso silencio que no tardó demasiado en ser interrumpido por una respiración entrecortada y rasposa seguida de un leve chapoteo. Segundos después una risa estruendosa y burlona inundó el lugar. Miró hacia la figura de su 'otro yo' como si fuera patético– ¿No te habías dado cuenta? Lanzar esos dos Getsuga contra mí… Ha sido un groso error. En fin, tampoco me esperaba más de ti. Como el ser original de esta entidad eres realmente un desastre –suspiró falsamente aparentando como que estaba cansado.
Ichigo lo miró aún con la furia y la ira reflejada en sus ojos. Sabía que su cuerpo se mantenía a duras penas en pie, aún así no caería ante él. Jamás. No le daría ese lujo. Usó como apoyo su propia zanpakuto y se mantuvo sobre ella con toda su fuerza. Aún no entendía cómo había pasado. Las heridas que le había infligido usando el Getsuga habían incluso afectando a su propio cuerpo. Esa duda le rondaba por la cabeza, pero no era tiempo para responderla. Tenía que volver a recuperar el control de su cuerpo cuanto antes. Sin embargo no parecía ser posible atacarle sin él resultar gravemente herido en el proceso, usar el bankai incluso sería peor remedio que la enfermedad. Cerró los párpados con fuerza y agachó la cabeza frustrado. ¿Qué opción tenía?
–Pareces confundido, pobrecito –habló luego de haberse quedado observando los frustrados intentos de Ichigo por pensar en una forma de atacarle –Ya que me das pena te lo diré visto que eres tan corto de mente que no sabes llegar a comprender algo tan sencillo. Yo soy tú. Parte de tu alma. Hiriéndome a mí, te hieres a ti. Es tan simple como eso –arqueó una ceja al ver la cara de confusión de Ichigo– ¿Qué pasa? ¿No quedó demasiado claro? Ya veo que es cierto cuando nos dicen que solo entendemos con acciones, ¿cierto? –sonrió maliciosamente y tomó a Zangetsu nuevamente.
Ichigo dio un paso atrás y desclavó a Zangetsu del suelo para defenderse de cualquier movimiento que fuera a hacer.
–Inútil –musitó. Sin dudar ni un momento se clavó la zanpakuto en la pierna. Solo fueron unos segundos hasta que escuchó el grito de dolor proveniente de Ichigo–. Vamos, deja de negar que esos sentimientos duelen tanto como esas heridas. ¿O tal vez aún no tienes los cortes suficientes…? ¡Como para compararlo! –retiró la espada con rapidez salpicando de sangre los cimientos del edificio a su paso.
El peli naranjo tosió, desesperadamente intentando que algo de aire entrara a sus pulmones. Cayó de rodillas al suelo, los músculos de su pierna demasiado heridos como para poder sostenerlo por mucho que quisiera. Aún estaba fuera de su compresión como el otro seguía en pie sin inmutarse ni un ápice.
–Estoy planteándome acabar con tu agonía y sufrimiento –se acercó lentamente hacia a Ichigo, tomándose su tiempo ya que sabía que este ya no se podía poner en pie lo que le dejaba indefenso–. Te mataré y me convertiré en el verdadero Ichigo Kurosaki –sonrió victorioso y levantó la zanpakuto al aire para dar el golpe final. Ichigo cerró los ojos no pudiendo hacer nada más.
–Oh oh. Eres buena esquivando –comentó cuando se disipo la polvareda.
Rukia gruñó y se miró el brazo izquierdo. Tenía una herida grave, pero era mejor que que se lo hubiera cortado. Lo miró furiosa y con desprecio. ¿Cómo se atrevía a imitar a Ichigo a la ligera? ¡Ella no iba a ser engañada de ningún modo! Sin embargo, no olvidaba que ese era el cuerpo del shinigami. Tendría que aguantar. Tenía fe en que Ichigo volvería y detendría a esa locura antes de que se le saliera todo de las manos. Él siempre había sido así. Ella confiaba en Ichigo plenamente.
–Espero que no estés pensando en que me vaya a retractar en mi decisión de acabar contigo –su voz sonaba como la suya…–, Rukia –la manera en que la llamaba también era la suya.
–No es él. No es él. ¡No es él! –se repetía una y otra vez a sí misma. Tomó su katana con fuerza y liberó su poder mostrando la forma shikai de Sode no Shirayuki. Se preparó para realizar la segunda danza y la onda blanca salió disparada hacia el shinigami. Este la desvió solo cortando con Zangetsu a través del hielo–. Imposible… –murmuró incrédula. Ella jamás había luchado contra Ichigo. No era consciente de cuan fuerte era su poder contra el suyo. Visto lo que acababa de pasar, no iba a ser capaz de poder hacer mucho–. Por favor Ichigo… No te tardes –pensó mientras se protegía con un kidou de uno de los poderosos colmillos lunares. El kidou se rompió como era de esperar, pero ella fue capaz de esquivar el ataque en el último segundo. Respiró vehemente. El sudor resbalaba por su rostro mientras copos de nieve caían a su alrededor cuando se preparaba para realizar otra danza.
–Te ves tan hermosa cuando peleas –sonrió apoyando a Zangetsu sobre sus hombros. No molestándose ni un segundo en protegerse del ataque de la Kuchiki, simplemente lo esquivo usando el shunpo. Rukia se sonrojó por el comentario, aún así eso no impidió que apareciera tras él para atacarle directamente con Sode no Shirayuki. La shinigami retrocedió cuando observó que había cortado a través de la espalda del peli naranjo, pero este ni siquiera se movió.
Rukia tomó una bocanada de aire y maldijo en voz baja. No era su intención herir el cuerpo de su amigo, ¡mas no esperaba que ese tipo no hiciera nada para protegerse!
–¿Te volviste loca Rukia? ¡Eso dolió!
La peli negra abrió los ojos, sorprendida y confusa. Sonaba tanto como él… ¿Habría vuelto el verdadero Ichigo? ¿O solo la estaría engañando?– ¿Ichigo?
–¿Estás bien, Rukia? –preguntó llevándose una mano al cabello y mirándola con preocupación. Ella suspiró.
–Sí, estoy bien, idiota. ¡Me tenías preocupada! –se llevó su brazo sano a la cadera incluso aún sujetando a Sode no Shirayuki –Por un momento creí que ibas a- -su respiración se cortó de repente. Un profundo dolor recorrió su cuerpo. Más por quien había causado la herida que por la misma.
–¿Matarte? Sí. El Ichigo que conocías no va a volver, Rukia –murmuró mientras penetraba más adentro con la zanpakuto en el abdomen de la chica –Has sido tú, pero tú no lo ves. No comprendes el dolor que sufrimos, ¿verdad?
Rukia intentó responder, pero nada salió de su boca más que sangre. Además que ni siquiera fue capaz de escuchar lo último que dijo. Sus párpados se sentían pesados, sabía que caería inconsciente de un momento a otro, ¡pero no podía! Tenía que…–Tengo que hacerlo… No… ¡no abandonaré a Ichigo! –dijo con determinación agarrando la hoja de Zangetsu e intentando alejarse de ella.
Miró furioso al origen de su interrupción. Antes de que pudiera acabar para siempre con la raíz de su problema, un ataque llegó volando hacia él, haciendo que tuviera que alejarse del shinigami de cabellos naranjas– ¿Quién ha sido? –preguntó en voz alta.
–¿Tú qué crees? Tan listo que piensas que eres –respondió una voz que sonaba algo metálica a través de aquel mundo.
–¡Tú…!
–Espero que no te hayas atrevido a molestar a mi rey, copia barata –gruñó el hollow acercándose lentamente hacia donde estaban aquellos dos–. Aquí el único con el permiso de hacer eso con él, soy yo –se paró en frente del cuerpo inconsciente de Ichigo.
–Ni pienses que me intimidas –sonrió socarronamente apuntando al Hollow con Zangetsu.
–Espero que tu no creas lo mismo –frunció el ceño y miró a aquella copia de Ichigo bastante molesto. Por poco y mata al peli naranjo. Si eso llega a ocurrir el moriría incluso si ese extraño se quedara con su cuerpo–. Te quiero lejos de aquí, maldito bastardo.
–Solo eres una patética excusa de hollow. ¿O me vas a decir ahora que eres uno completo? –preguntó ahogando una carcajada.
–¡Te vas a tragar esas palabras! –gritó sonriendo sádicamente y lanzándose a atacarlo.
¡Acción! Hollow Ichigo vs … Aún no le he puesto nombre, ¡estoy abierta a sugerencias! Me estoy pareciendo a Tite, atravesando a la pobre Rukia en el abdomen. –me voy a un rincón deprimida- en que me he convertido…
Sé que llevo 4 meses (¡CUATRO!) ¡Sin actualizar este fic! ¡Pero les prometo que si dejan reviews no me tardaré tanto! º3º
