Aquí está el siguiente capítulo. Estoy tardando un poquito más porque con esto del verano tengo el horario súper cambiado y a veces no tengo tiempo para escribir. Espero que les guste y gracias por los comentarios.

Capítulo 6

Tenía la mirada clavada en el techo desde que se habían acostado hacía ya más de media hora. Booth respiraba profundamente, por lo que supuso que estaba durmiendo. Las palabras de Ángela resonaban una y otra vez en su cabeza y rió de nervios al descubrirse pensando en ello. En realidad sabía que tenía que dar el paso. Era fácil deducirlo. Él lo dio la primera vez y fue a por ella con todo. Ella simplemente se había limitado a exponer un hecho cuando sabía que Booth estaba con Hannah y prácticamente no tenía nada que hacer. Y estaba segura de que de no ser por el caso de aquella doctora, jamás se hubiese soltado como lo hizo. Así pues, ahora los dos estaban libres. Iban a ser padres y él descansaba a su lado en ese momento, ajeno a sus pensamientos. Esos eran los hechos. Eso era a lo que se agarraba.

Se giró lentamente hacia él y apoyó la cabeza sobre su mano. La tenue luz que entraba por las persianas le permitía ver su expresión tranquila. Relajada. Alargó una mano lentamente y la acomodó sobre su estómago casi sin ejercer presión. Booth suspiró en sueños. Se concentró en el sube y baja de su pecho al compás de su respiración y cerró los ojos a la vez que dirigía su mano hacia allí. Booth abrió los ojos y la miró sin que se percatara. Después alzó su mano izquierda y la acomodó sobre la de ella, que sonrió levemente.

- ¿Pasa algo? –Preguntó acariciándole los dedos-

- Tú no me besas. –Respondió en un susurro. Booth frunció el ceño, confundido-

- ¿Qué?

Brennan resopló. Dejó de tocarle y se tumbó boca arriba con las manos detrás de la nuca. Ahora fue Booth el que se giró para mirarla.

No la había entendido y se sentía estúpida por intentarlo si quiera.

- ¿Tú quieres que te bese? –Su voz sonó confusa. Brennan le miró-

- No lo sé. –Contestó con sinceridad- Pero el hecho es que no lo haces. –Le increpó de nuevo-

- A mí me encantaría besarte. –Dijo con una sonrisa tímida en los labios-

- ¿Y por qué no lo haces nunca?

- Porque no quiero agobiarte.

Ambos guardaron silencio que Booth aprovechó para acariciar su tripa con ternura. Brennan volvió a cerrar los ojos. Se estaba realmente bien ahí. Con él.

- Dormimos juntos. –Murmuró-

- Sí. –Concedió él-

- Vamos a ser padres. –El agente tragó saliva y asintió-

- Bésame. –Le rogó sin titubear-

Probablemente lo había hecho por la oscuridad. No podía verle bien y eso le hacía más fácil expresarse. Booth ya no podría decir que no lo intentó. Nadie podría volver a recriminarle eso. ¿Por qué no me está besando ya? Se preguntó molesta. Él sonrió como si la hubiese escuchado.

- Ven. –Le susurró en su oído mientras la agarraba de un brazo para volverla hacia su cuerpo-

Ahora estaban frente a frente, mirándose a los ojos. Booth intentando averiguar de qué color serían en ese momento y Brennan simplemente esperando su siguiente movimiento con cautela. Él se acercó despacio. Ella cerró los ojos instintivamente y un escalofrío le recorrió la espina dorsal cuando sintió su aliento sobre su rostro. Y luego labios. Cálidos. Suaves. Ardientes. Sobre los suyos, temblorosos al principio. Apasionados conforme avanzaba el juego. Y saliva mezclada con sal. ¿Estaba llorando? Daba igual. Él apoyó la mano sobre su mejilla y la acarició son el pulgar. Se detuvo un instante y besó su nariz. Sus párpados. Su cuello. Era suya. Brennan no lo consentiría si lo expresase en voz alta, pero él lo sabía. Ella buscó sus labios de nuevo y volvieron a fundirse el uno en el otro. No había dudas. No había dolor. El miedo no era más que un mal recuerdo con el que tendrían que convivir el resto de sus vidas.

- No sabes cuánto tiempo llevo deseando esto. –Murmuró contra sus labios-

- Ahora sé que yo también.

Brennan se quedó dormida sobre su pecho y él depositó un suave beso en su pelo, sonrió y cerró los ojos deseando no despertarse nunca de ese sueño.

Sintió su cuerpo sobre el suyo y escuchó ruidos en la calle. No le hizo falta abrir los ojos para saber que era de día y simplemente puso el brazo encima de Brennan con intención de no dejarla escapar.

- ¡Que me asfixias! –Exclamó. Booth abrió los ojos sobresaltado-

- Parker, ¿qué haces aquí? –Preguntó sentándose en la cama con el niño encima-

- ¡Felicidades papá! –Gritó con una sonrisa. Brennan les miraba desde la puerta-

- Felicidades, papá. –Pronunció mientras se acariciaba la tripa-

Booth abrazó a su hijo y le cogió en brazos para dirigirse a Brennan, a la que dio un beso en la mejilla.

- Espero que estéis despiertos porque os habéis puesto de acuerdo para prepararme un delicioso desayuno… -Puso a Parker en el suelo-

- ¡Tortitas con chocolate!

- ¡Genial!

Se sentaron en la mesa y Brennan les llevó los platos y el sirope. Era la primera vez que Booth le dejaba hacer algo sin rechistar desde que se había quedado embarazada, así que se sentó con ellos a desayunar con una sonrisa de oreja a oreja.

- ¿Qué pasa? –Preguntó engullendo un trozo de tortita-

- Esto es raro. –Respondió la antropóloga haciendo lo mismo-

- Es un sueño.

Parker comía sin prestarles atención, por lo que el agente apoyó una mano sobre el muslo de Brennan, que le miró antes de acomodar la suya encima.

- Gracias. –Susurró-

- De nada. –Murmuró ella del mismo modo-

Terminaron de comer y Booth se levantó antes de que Brennan pudiera hacerlo y recogió los tres platos. Ella le miró con enfado y no tuvo otro remedio que volverlos a dejar sobre la mesa.

- Eh, Parker. ¿Me ayudas a recoger?

- Claro. Papá hoy no debe hacer nada.

Mientras ella llevaba los platos al fregadero, el niño se encargó de meter el sirope en la nevera y cerrar la mesa. Booth la agarró de un brazo y la giró hacia él.

- Tampoco te pases. –Le dijo sonriendo pero con seriedad-

- Estoy bien. –Contestó del mismo modo- Y ahora siéntate y relájate, que esta noche tienes mucho que cocinar.

Y Booth no lo pudo evitar. Miró a todos lados sin dejarla de aprisionar contra el fregadero y vio que su hijo no estaba. Aprovechó la ocasión para dar un suave y corto beso en sus labios. Ella lo aceptó sin protestar pero se apartó con rapidez cuando vio al niño regresar de su habitación. Se libró de sus brazos y se dirigió a hacer la cama.

Las reviews son lo mejor de escribir ;)

Por cierto, un pequeño avance… el 7 me está quedando bastante largo.