Bueno yo la verdad no tengo perdón de Dios ya lo sé pero ahora que ya terminé el colegio tengo vacaciones! Así que sabrán más de mi. Debido a ciertos incidentes en mi vida privada varios de mis fics serán borrados, editados y puestos en Hiatus indefinido. Si siguen más de una de mis historias pasen a mi perfil para ver sus estados. Sin más que decir la conti.


Kaito al sentir que alguien caminaba hacia donde se encontraba alzó la vista, la cual estaba borrosa por las lágrimas, y pudo divisar los ojos verdes de Tohma llenos de preocupación y sorpresa. Volvió a ocultar su rostro en las rodillas y siguió llorando quedamente mientras el rubio se acercaba a paso veloz hacia donde estaba y lo rodeaba con los brazos. Al sentir el tacto del mayor, Akira quiso alejarlo pues se sentía humillado al ser descubierto en un momento de vulnerabilidad tan grande como ese. Tal vez tendría que haber cortado más profundo…

Tohma observaba a aquel niño que siempre se mostraba ante él como alguien capaz de atreverse a amenazarlo, verlo en aquel estado hacía que el pecho de Seguchi se contrajera de dolor. Con suavidad tomó a Kaito por los hombros y le obligó a mirarlo a los ojos.

- Dime dónde hay un botiquín – pidió con voz suave pero autoritaria y Kaito suspiró derrotado y optó por hablar.

- En el baño, en la encimera bajo el fregadero – dijo con voz baja, casi un susurro pero el rubio logró escucharlo a la perfección. Tohma se fue al baño no sin antes advertirle a Kaito que no se moviera. Para cuando el tecladista volvió, Akira había dejado de llorar y se restregaba los ojos con la mano que tenía menos cortes, la derecha. Con cuidado Tohma se sentó junto al adolescente y tomó uno de sus brazos con delicadeza y se dedicó a curar los cortes. Limpió y desinfectó cada corte en los brazos de Kaito para luego vendarlos bajo la mirada aguada del menor. Cuando terminó, el rubio miró severamente al joven.

- ¿Acaso sabes lo que estuviste a punto de hacer? – siseó, su voz era baja pero el reproche estaba muy claro en la frase - ¡Pudiste haber muerto! ¿Eso querías? ¿Suicidarte? ¿Por qué? – el mayor comenzaba a desesperarse al ver que el otro sólo bajaba la mirada y no le contestaba - ¡Dime algo, maldita sea! – Akira se encogió cuando oyó al rubio gritar y Seguchi se obligó a sí mismo a tranquilizarse, si se alteraba sería peor.

- Yo…no quería…suicidarme – murmuró en voz baja el chico sin atreverse a mirar a su jefe a los ojos, se sentía tan…avergonzado – es sólo que…el dolor era muy…grande y yo… - con cada palabra el menor comenzó a derramar lágrimas otra vez y Tohma se abofeteó mentalmente por haberle hecho llorar.

Kaito había vuelto a dejar que las lágrimas salieran pero se sorprendió al sentir al rubio abrazarle contra su pecho mientras comenzaba a acariciarle la espalda. Tohma sintió al chico tensarse entre sus brazos pero después se dejó abrazar mientras lloraba en el hombro del mayor. Hace tanto que nadie le acariciaba de esa manera, tanto desde que alguien que no fueran Shu y Kei le mimara que se dejó llevar por las caricias que el otro le daba para tratar de calmarlo.

- Kaito-kun, creo que sabes que lo que haces está mal – comenzó Seguchi con voz tranquila y suave, el adolescente asintió aun con el rostro enterrado en su hombro – tienes que ir a ver a un doctor – luego de que Tohma pronunciara esas palabras Akira se separó abruptamente del mayor y le miró con ojos asustados.

- ¡No quiero! ¡Me encerrarán en un loquero! ¡No quiero! – el chico se había agitado y el llanto volvió a acudir. Tohma tuvo que aferrarle más fuerte pues el joven intentaba soltarse de su agarre.

- Shs, cálmate, nadie te va a encerrar en ningún lado – le dijo firmemente Tohma mientras tomaba el rostro del otro entre sus manos y juntaba sus frentes para poder observar mejor aquel para de zafiros que el otro tenía por ojos – no lo decía porque estés loco, sino porque necesitas ayuda para dejar de hacer esto – el tecladista miraba intensamente al menor lo que causó que a Kaito se le subiera la sangre al rostro causando que apartara las manos del otro para que no le viera sonrojado, el rubio sonrió divertido – mira, hagamos un trato ¿ok? – Akira le miró curioso – tú debes prometerme que cuando sientas el impulso de querer lastimarte vendrás a mí, no importa lo que esté haciendo, tienes que venir ¿sí? A cambio te prometo que ningún doctor te va a hacer nada malo – Kaito asintió un poco renuente y fue en ese momento que el celular de Seguchi sonó.

El rubio miró la pantalla donde se leía el nombre de su ex-cuñado rubio. Con Kaito aún aferrado a él contestó la llamada.

- ¿Eiri-san qué pasa? – preguntó y a medida que escuchaba las palabras del escritor su semblante se volvía más serio – muy bien, que los traiga a su apartamento – Tohma volvió a ver a Akira que le miraba interrogante – dile a K que eso no será necesario, está conmigo ahora – Seguchi miró al adolescente otra vez antes de responder – él también pero es un poco más serio de lo que pensé y Eiri-san regresa a casa, contigo aquí las cosas se complicarán un poco– dicho esto finalizó la llamada y suspiró.

- ¿Qué pasó Seguchi-san? – Kaito había tratado de escuchar pero lo que había dicho el de ojos verdes sólo lo había intrigado más.

- Voy a preguntarte algo y necesito que seas completamente sincero cuando me respondas – cuando vio al menor asentir continuó - Shindo-san y Tsubasa-san estaban al tanto de esto ¿verdad? – preguntó mirando las manchas de sangre en la colcha para luego fijar sus ojos en Kaito.

- Yo…ellos no… - vaciló al responder pero al ver los ojos de Tohma se encogió y terminó por decir la verdad – sí… - vio como el rubio se llevaba una mano al rostro y se masajeaba las sienes mientras lanzaba un suspiro exasperado.

- ¿Ellos también se…lastiman? – Seguchi vaciló un segundo, por alguna razón no quería pronunciar la palabra "cortar" frente al adolescente.

- ¡No! ¡Ellos no! – Akira gritó frenéticamente mientras negaba con la cabeza, el tecladista alzó un ceja interrogante - ¡Es la verdad!

- Está bien te creo – contestó mientras llevaba una de sus manos a la mejilla del otro y quitaba los rastros de lágrimas – ahora K está viniendo para acá con Shindo-san y Tsubasa-san para que hablemos sobre…ciertas cosas – Kaito le miró asustado – y si entre esas cosas esta…esto y ni se te ocurra intentar mentir – dijo severamente y el otro pasó dificultosamente saliva, ya estaba entendiendo porqué al rubio le decían el "amo del universo" – también necesito que seas sincero con todo lo que digas sin importar nada ¿entendido? – Akira presintió que la charla que se estaba por desarrollar no iba gustarle nada – eso significa que no me mentirás para cubrir a tus compañeros – Kaito suspiró derrotado pero asintió quedamente – bien ahora vamos a limpiar un poco este desastre.

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Shuichi se encogió ante la mirada severa de K mientras se acercaban al apartamento que ocupaba con sus dos amigos. Habían dejado a los otros en casa de Hiro aunque el guitarrista y Yuki habían protestado ante esto, K logró convencerlos de no seguirlos. Entraron al salón y observaron a Seguchi con una mirada seria en el rostro y detrás de él a Kaito con la mirada baja y dos gruesos vendajes en las muñecas que estaban levemente coloreados de rojo. El cantante abrió los ojos sorprendido y oyó detrás como Kei ahogaba una exclamación de sorpresa. La mirada del rubio de volvió dura. K y Noriko se abstuvieron de decir nada pero también miraban los vendajes de Kaito.

- Ahora vamos a hablar largo y tendido – Seguchi se dirigió a uno de los sillones con Kaito siguiéndole dócilmente y sentándose al lado del tecladista. Los demás pronto los imitaron.

- Perdónenme – susurró Kaito con la mirada baja.

- No te preocupes Kai-chan, sabíamos que tarde o temprano esto se sabría – dijo Shu en voz baja. Keiko asintió.

- No es tu culpa – Akira asintió a las palabras de la chica pero levantó la vista.

- Muy bien creo que será mejor que empecemos por el principio – habló Tohma, y todos en la habitación le miraron – Tsubasa-san por favor – la chica suspiró en señal de derrota pero asintió.


Próximo Capítulo: es hora de que Shuichi y susamigos se enfrenten al pasado. ¿Serán capaces de confiar en Tohma, K y Noriko para contarles los pesares de sus vidas o decidirán mentirles para ahorrarse el sufrimiento de recordar?