Los libros de la saga Vamperi academy y de cincuenta sombras de Grey no me pertenecen. Son de las maravillosas Richelle Mead y E.L. James respectivamente.

Son solo míos algunos cambios en la historia y nuevos personajes

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Capitulo seis

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¡Bésame, maldita sea!, le suplico, pero no puedo moverme. Un extraño y desconocido deseo me paraliza. Estoy totalmente cautivada. Observo fascinada la boca de Christian Grey, y él me observa a mí con una mirada velada, con ojos cada vez más impenetrables. Respira más deprisa de lo normal, y yo he dejado de respirar. Estoy entre tus brazos. Bésame, por favor. Cierra los ojos, respira muy hondo y mueve ligeramente la cabeza, como si respondiera a mi silenciosa petición. Cuando vuelve a abrirlos, ha recuperado la determinación, ha tomado una férrea decisión.

"Rosemarie, deberías mantenerte alejada de mí. No soy un hombre para ti" —suspira.

¿Qué? ¿A qué viene esto? Se supone que soy yo la que debería decidirlo. Frunzo el ceño y muevo la cabeza en señal de negación.

"Respira, Rosemarie, respira. Voy a ayudarte a ponerte en pie y a dejarte marchar" —me dice en voz baja.

Y me aparta suavemente.

Me ha subido la adrenalina por todo el cuerpo, por el ciclista que casi me atropella o por la embriagadora proximidad de Christian, y me siento paralizada y débil. ¡NO!, grita mi mente mientras se aparta dejándome desamparada. Apoya las manos en mis hombros, a cierta distancia, y observa atentamente mi reacción. Y lo único que puedo pensar es que quería que me besara, que era obvio, pero no lo ha hecho. No me desea. La verdad es que no me desea. He fastidiado soberanamente la cita.

"Quiero decirte una cosa —le digo tras recuperar la voz—: Gracias" —musito hundida en la humillación.

¿Cómo he podido malinterpretar hasta tal punto la situación entre nosotros? Tengo que apartarme de él.

"¿Por qué?"

Frunce el ceño. No ha retirado las manos de mis hombros.

"Por salvarme" —susurro.

"Ese idiota iba contra dirección. Me alegro de haber estado aquí. Me dan escalofríos solo de pensar lo que podría haberte pasado. ¿Quieres venir a sentarte un momento en el hotel?" dice pensando que le hablaba del ciclista. No lo corrijo, no le aclaro que hoy cuando sostuvo mi mirada, mientras, pensaba en la confusión de sentimientos que me provoca Nathan Ivashkov, él me salvo. Me salvo de mi misma, de la espiral de oscuridad y depresión en la que hubiera caído sin él allí.

Me suelta y baja las manos. Estoy frente a él y me siento como una tonta.

Intento aclararme las ideas. Solo quiero marcharme. Todas mis vagas e incoherentes esperanzas se han frustrado. No me desea. Realmente él estaba jugando. Ese simple pensamiento me destroza. Me rodeo con los brazos, me giro hacia la carretera y veo aliviada que en el semáforo ha aparecido el hombrecillo verde. Cruzo rápidamente, consciente de que Grey me sigue. Frente al hotel, vuelvo un instante la cara hacia él, pero no puedo mirarlo a los ojos.

"Gracias por el té y por la sesión de fotos" —murmuro.

"Rosemarie… Yo…"

Se calla. Su tono angustiado me llama la atención, de modo que lo miro involuntariamente. Se pasa la mano por el pelo con mirada desolada. Parece destrozado, frustrado y con expresión alterada. Su prudente control ha desaparecido.

"¿Qué, Christian?" —le pregunto bruscamente al ver que no dice nada.

Quiero marcharme. Necesito llevarme mi orgullo herido y mimarlo para que se cure.

"Buena suerte en los exámenes" —murmura.

¿Cómo? ¿Por eso parece tan desolado? ¿Es esta su fantástica despedida? ¿Desearme suerte en los exámenes?

"Gracias" —le contesto sin disimular el sarcasmo—. "Adiós, señor Grey." Medio grito señalando el camino a su espalda para que se marche.

Me mira por un instante y da media vuelta para irse. La simple idea de saber que no volveré a verlo, él diciéndome que no era bueno para mí y el sentimiento de pérdida que me está desgarrando me hacen actuar por impulso. Antes de que diera mas de un paso lo tomo por el codo y lo detengo halándolo hacia mí, lo volteo haciendo que me mire. Y sin perder tiempo me lanzo contra su boca, cubriendo sus labios con los míos. Lo beso con todo lo que tengo ira, pasión, deseo, tristeza e incertidumbre, abandonándome por completo en su boca; por un instante su cuerpo estaba tenso y sorprendido, pero rápidamente envolvió sus manos en mi cabello -imitando mi acción- me atrajo contra su cuerpo igualando la intensidad y el hambre que mi boca le demuestra. Así es como creo debe sentirse cuando dos cables de alta tensión chocan el uno contra el otro.

No quiero dejarlo, no deseo que este beso termine, pero el ardor en mis pulmones a falta de aire me convenció de que era lo correcto. Como si compartiéramos el mismo pensamiento nos alejamos el uno del otro, agitada doy un paso atrás. Me observaba como si el mundo acabara de golpearlo, aunque con él no se si es bueno. ¡Joder! Mi mundo entero acababa de golpearme en la cara, solo ruego que el golpe no sea lo demasiado fuerte como para dejarme una cicatriz.

"Rosema- …" -comienza, pero no le dejo continuar.

"No" digo retrocediendo un paso más. "Quizás usted tenga razón señor Grey, quizás no soy lo suficientemente buena para a usted" con mi mano elimino la única lagrima que le permití a mi corazón derramar. Me mata hacer esto, pero no estoy lista para aceptar lo que este hombre me ha hecho sentir. "Fue un gusto conocerte Christian".

Doy media vuelta sin volver a dirigirle la mirada, desaparezco por la acera en dirección al parking subterráneo.

Ya en el oscuro y frío parking, bajo su débil luz de fluorescente, me sentí tentada a deslizarme por la pared y llorar. Calmando mi respiración deseche la idea. Soy Rose Hathaway, no una mujer patética que se rompe en un parqueadero desolado, ni la mujer que permite que un hombre -que no la ama- la destroce. Respiro hondo varias veces y continuo. Ánimo, Ivashkov. Me dirijo al coche de Kate sin derramar una sola lagrima. No volveré a pensar en él. Anotaré este incidente en la lista de las experiencias de la vida y me centraré en los exámenes.

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Cuando llego, Kate está sentada a la mesa del comedor con el portátil. La sonrisa con la que me recibe se desvanece en cuanto me ve.

"Rose, ¿qué pasa?"

Katherine Kavanagh, mi mejor amiga. La única persona que necesito en este momento.

"¿Qué te ha hecho ese hijo de puta?" —gruñe con una cara que da miedo, antes de que pueda decir cualquier cosa.

"Nada, Kate".

En realidad, ese es el problema. Al pensarlo, sonrío con ironía.

"¿Y por qué estas a punto de romper en llanto? Tú nunca lloras. No a menos que sea algo realmente malo"—me dice en tono más suave.

Se levanta. Sus ojos verdes me miran preocupados. Me abraza.

"Es que… ha pasado tanto hoy. En estos últimos días"

"¿Sucedió algo en su cita?"

"Lo bese"

Si fuera otro momento me reiría de la expresión sorprendida e incrédula de Kate, sus ojos están a punto de salirse.

"Tu... ¿Que?" jadea

"Me rechazo, Kate, y entonces lo bese" -ipso facto- todas las lágrimas contenidas durante el día comenzaron a caer. Nos sentamos juntas en el piso recostadas contra el sillón. Hablamos de todo, la conversación con Grey, la llamada de Abe, el rechazo del oji gris, el beso, la forma en la que me hace sentir y sobre Nathan Ivashkov.

Cinco años atrás en la corte real moroi, dos días después de que Adrian y yo regresáramos de un viaje a New York, fui acusada de homicidio. Me enmarcaron por el asesinato del príncipe Rufus Ivashkov, por supuesto, era-soy inocente, pero las pruebas en mi contra decían lo contrario. Estuve presa por un par de semanas mientras esperaba el juicio definitorio. Sin ninguna evidencia a mi favor mis padres y Tasha, aliados con el resto de la pandilla, es decir, Ozera, Eddie, Lissa, Mia y Adrian, planearon y exitosamente me ayudaron a fugar de la prisión. Adrian, Eddie y Sydney, estuvieron viajando conmigo por semanas buscando al hermano ilegitimo de Vasilisa Dragomir y huyendo de los guardianes que tenían orden de asesinarme al instante si ponía resistencia. Cuando volvimos a la corte con Jillian Mastrano, que resulto ser la hermana de la princesa Dragomir y con Sonya Karp -ex strigoi- recién convertida a moroi por Robert Doru -su solo nombre me da escalofríos- también volvimos con la verdadera identidad del asesino del príncipe que resulto ser Nathan Ivashkov, quien me odia por haberme casado con su hijo.

Digamos que la forma en la que lo acuse no fue la mejor. Entre gritando en un auditorio lleno de gente que el era el culpable. El moroi se vio acorralado y saco un arma, tomo un rehén para tratar de huir, pero para su desgracia, era Mia Rinaldi, quien estaba aprendido a luchar cuerpo a cuerpo. Ella rápidamente se escapo del hombre. En medio del caos, él le disparo a Lissa, sin dudarlo me interpuse recibiendo la bala en su lugar. Luego de que fue apresado comenzaron a salir a luz varios crímenes mas del moroi real. Fue enviado a Tarasov, la prisión moroi; en el invierno está ubicada en Alaska y en el verano la trasladan a Argentina, de esa forma los morois reciben la mayor exposición posible al sol manteniéndolos débiles. Después de cinco años fue sentenciado a cinco meses más de prisión y al cabo de este tiempo será ejecutado.

"Realmente estoy feliz con los resultados del juicio" me dice Kate llevándose una cucharada de helado a la boca "No me malinterpretes, no le deseo el mal a nadie, pero este maldito te lastimo a ti y a Adrian, y aunque no lo conocí me mata verte sufrir por ambos de ustedes"

Asiento cavando en la tinaja de helado. Kate me había escuchado toda la tarde, dejándome desahogarme y dándome el consuelo que necesitaba. Suspiro sintiéndome más aliviada.

"Te gusta mucho" afirma observándome, la miro confundida- "Christian Grey, el multimillonario al que besaste" aclara con el ceño fruncido

"No volveré a verlo Kate" -niego- "La forma en la que hace latir a mi corazón latir. Como mi cuerpo responde a su cercanía"- vuelvo a negar- "Jamás pensé volver a sentirme así de nuevo. Me aterra enamorarme y perderlo. Además, es muy pronto para todo esto".

"No huyas Rose, lo que tiene que pasar pasara. Solo déjalo fluir" – me da un abrazo rápido- "Eso sí, si te lastima le cortare el pito y se lo empujare por el culo" -nos reímos juntas por su comentario.

"Le gustas, cariño" me sonríe, alcanzándome su portátil- "No lo olvides, además, no me cabe la menor duda que te buscara. Vamos no me miras así" -golpea mi brazo- "Por lo que me contaste fue un gran beso, vendrá por más".

"¿Qué se supone que debo hacer?" cuestiono colocando la maquina en la mesa de café e ignorando sus comentarios.

"Es el artículo. Está acabado. José ha hecho algunas fotos buenísimas".

¿Tengo ahora que ver al guapo de Christian Grey, a quien no quiero volver a ver? Bueno si quiero, pero no lo hare.

"Claro". Digo con sarcasmo.

Me saco una sonrisa de la manga y me acerco al portátil. Y ahí está, mirándome en blanco y negro, mirándome y encontrándome indigna de su interés.

Finjo leer el artículo, pero no aparto los ojos de su firme mirada gris. Busco en la foto alguna pista de por qué no es un hombre para mí, como me ha dicho. Y de repente me parece obvio. No es él, soy yo, en este poco tiempo ya se ha dado cuenta que traigo demasiado equipaje conmigo. Somos polos opuestos, y de dos mundos muy diferentes. No es un hombre para mí. Es lo que ha querido decirme, y eso hace más fácil aceptar su rechazo… Bueno, casi. Podré soportarlo. Lo entiendo.

"Muy bueno, Kate" —logro decirle—. "Es hora de estudiar".

Me propongo no volver a pensar en él de momento. Abro los apuntes y empiezo a leer.

Cuando estoy en la cama, intentando dormir, permito que mis pensamientos se trasladen de nuevo a mi extraña mañana. No dejo de pensar en lo que me ha dicho de que no tiene novias, y me enfado por no haber tenido en cuenta esa información antes de estar entre sus brazos, suplicándole mentalmente con todos los poros de mi piel que me besara. Lo había dicho. No me quería como novia. Y voy y lo beso. Me tumbo de lado. Me pregunto si quizá no tiene relaciones sexuales. Cierro los ojos y empiezo a quedarme dormida. Por supuesto, que tiene relaciones sexuales un hombre como él debe de tener alguien para el sexo, ya que no hace lo de tener novias. Mi adormilada subconsciente me da un último golpe antes de sumergirse en mis sueños.

Y esa noche sueño con ojos grises y dibujos de hojas en la espuma de la leche, y corro por lugares apenas iluminados por una luz fantasmagórica, y no sé si corro en dirección a algo o huyendo de algo… No queda claro.

Estaciono el auto frente a la conocida casa victoriana, pintada en blanco y varias tonalidades de gris. Rápidamente camino hacia el porche adornado con madera torneada, sin quedarme a apreciar la hermosa vista. Antes de poder golpear la puerta esa se abre.

"Justo a tiempo" saluda la mujer rubia. Se veía muy guapa, a pesar, de solo traer puestos unos pantalones de yoga y una gran camiseta.

"Hola a ti también, Doc" Saludo a Nora Kahn. Ella se mueve guiándome a través de la elegante, pero acogedora casa. Subimos las escaleras y nos detenemos en una habitación perfectamente ordenada. Tan solo ocupada por una cama y una mesa llena de lo que necesitaría, algunos implementos hospitalarios y sus herramientas de trabajo-.

Esta mañana al despertar sabia cual era el siguiente paso a seguir; con mi desastrosa cita con Grey ayer y los resultados del juicio, había olvidado por completo el episodio del sábado en la noche. Conociendo que esta noche Kate, se quedara con unos compañeros a estudiar para un examen decidí que era mi oportunidad para iniciar mi plan. De ese modo no se enteraría y trataría de impedírmelo, por miedo a verme lastimada. Así que antes de entrar a la ducha le llame a Nora, para pedirle que se reportara enferma y me ayudara, ella deberá revisar que no me esfuerce en demasía y se repita la situación del fin de semana -yo en la sala de emergencia-.

"¿Qué estamos haciendo, Rose?"

"¿Tu familia?" interrogo

"Los niños se quedarán con una compañera de la escuela. Oliver está de viaje" -su esposo- "regresa en dos días"

Asiento.

"¿Tiene esto que ver con tu visita al hospital el fin de semana?"

Vuelvo a asentir

"¿Como?" cuestiona frustrada por mi falta de palabras.

"Haremos un pequeño experimento. Y después, te lo explicare" asiente sabiendo que no le daré más, por ahora- "¿Sabes que tienes que hacer?"

"Si"

"Ok, entonces mantente en silencio".

Desde el incidente, el sábado, he venido repasando en mi mente todo lo que sucedió. Como aquel sueño no se sintió como uno real. Era como estar atrapado en el letargo de espíritu, un sueño espiritual.

En el transcurso del ultimo año me han pasado cosas imposibles, imposibles para algún humano o para un dhampir. A mitad del verano pasado, una noche decidí ir a cazar strigois como acostumbraba hacerlo cuando estaba de ánimo para ello; todo termino con Kate y yo huyendo en nuestras motocicletas, en una curva un auto sin luces apareció de la nada yo pude recobrar rápidamente el control de mi máquina, pero Kate no. Salió dispara, rodando varios metros, chocándose con todo en su camino. Sus heridas eran realmente graves, mi audición mejorada me permitió oír como su corazón latía cada vez más lento, comenzando a detenerse. Me sentía morir, estaba destrozada, desgarrada ante la inevitable muerte de mi mejor amiga. Con ella en mis brazos no podía dejar de pensar en todo lo que habíamos vivido juntas, cada recuerdo exacto que tenia sobre ella, cada imagen se dibujó en mi mente; no sé cómo sucedió, pero entonces sentí la música, la alegría, la luz, la paz, el oro, tantas sensaciones inexplicables filtrarse de mi hacia ella, espíritu. Espíritu fluía entre las dos.

Cuando el calor del espíritu se acabo y ella inhalo bruscamente, sentí como si la vida se me fuera. Como si todo mi vigor, fuerza, vivacidad escaparan de mí. Desperté dos semanas antes de que se terminara el verano, al parecer, estuve en coma por casi cinco semanas. Nora, que como de costumbre fue quien me auxilio ya en hospital, no encontró ninguna herida contundente, solo un grado extremo de deshitracion y desnutrición. Estuve realmente grave, si hubiera sido humano, en vez de dhampir no habría alcanzado a llegar al hospital con vida. Un estado muy parecido al que estuve el fin de semana -solo que peor- por ello la preocupación e histeria de Katherine.

Verifico la hora: dos de la tarde. Me siento en posición de loto sobre la cama, despejando mi mente como si de una meditación cualquiera se tratara. Pasaron varios minutos, pero no sucedía nada; estaba tratando de entrar en lo sueños de Syd, pues se que en este momento esta dormida. Repetí su nombre silenciosamente varias veces, como si la llamase y nada, nada sucedía. Comencé a frustrarme con el paso de los minutos, Adrian, hacia ver esto como si fuera lo más fácil del mundo, comenzaba a compadecer a Lissa quien nunca lo logro. Adrian, esa era mi respuesta. ¿Qué hacía Adrian?

"Solo cierro mis ojos, pienso en tu hermoso rostro y entonces percibo tu aura. De pronto boom, llego hasta ti"- Me dijo una vez que le pregunte sobre su don para caminar en los sueños

Abro los ojos y los vuelvo a cerrar suavemente, pienso en Syd y trato de encontrar su aura, pero no hay nada. Joder no puedo sentir las auras, no a menos de que lo haga a través de los ojos de mi compañera de enlace. Y bueno, no he estado en su mente por más de cuatro años. Resoplo frustrada, pero sin abandonar mi posición.

"Piensa en sus ojos"- escucho su sedosa voz de caramelo susurrar en mi mente, tan vivida y real como la última vez que lo vi. Mi corazón se estremece y siento como estoy a punto de perder la compostura. "concéntrate, pequeño dhampir" -asiento siguiendo sus instrucciones, pero sin poder contener las lágrimas. "ve sus ojos, la forma de su cara" – detallo en mi cabeza a mi amiga, sus ojos de un dulce y feroz ámbar, pestañas largas, pómulos marcados, pero no en demasía. Mandíbula definida. Sonrió al imaginarme sus rebeldes rizos dorados y su expresión molesta cuando descubre que esta equivocada. Lo hago, aun así, no sucede nada. Adrian ruego en mi mente, pidiendo su ayuda y deseando oír su voz una vez más. "Piensa en lo que le gusta, lo que la hace feliz como es su risa, la forma en la que camina. Piensa en quien es ella". Rápidamente comienza a parpadear en mi mente imágenes de nosotras.

"Quiero que se vayan" grito señalando la puerta. En ese mismo instante esta es abierta por Sydney, entra dando agiles y largas zancadas -acompañada de Stan- hasta pararse junto a mí en la cama de hospital.

"Lárguense, no le hacen bien a Rose"- les dice en un tono bajo, frió y amenazante que jamás había escuchado- "NO ENTIENDEN QUE LOS QUIERE FUERA" le grita a Lissa y a Dimitri, ante su falta de movimiento. "Sáquenlos" les ordena a tres miembros de la seguridad del hospital que se acercaron por el escándalo. Un Dimitri furioso envuelve por los hombros a una Vasilisa sollozante y se retiran.

"No vuelvan" les digo antes de que se cierre la puerta.

La alquimista se sienta en la cama junto a mí. Su mirada se dulcifica cuando me observa y me pide que me calme, mientras la enfermera me suministra algún sedante. "¿Qué sucede Rose? ¿Estás bien?"

Me quebranto en llanto, cada espasmo me sacude violentamente "Esta… está muerto. Murió en el accidente". La compresión de la gravedad de mis palabras se inserta en ella con rapidez. Subiéndose a la cama, me aferra entre sus brazos mientras acariciaba suavemente mi cabello, al poco tiempo el sedante hizo efecto y entre sollozos e hipidos me dormí en sus brazos.

La imagen cambia rápidamente ubicándonos en mi habitación en la corte real.

"Ya basta. Siéntate y dime que estas haciendo"- Me regaña la alquimista, señalando el sofá frente a mi cama. Niego y sigo vaciando el contenido de mis cajones sobre la cama "Rose Hathaway-grita frustrada- ¿Qué estás haciendo?"

"Me largo. Me voy para siempre" grito de vuelta, pasando los dedos por mi cabello con molestia. Sus ojos se agrandan enormemente por la sorpresa y su boca se abre y cierra como pez fuera del agua.

"¿Q- que… te vas?" tartamudea. "No entiendo nada, Rose ¿cómo que te vas?"

Me deslizo en el piso junto al armario, ella viene y se sienta a mi lado esperando que le explique.

"Pensé que este era tu sueño ¿No? Guardar a la princesa. Es más ahora puedes decidir entre ser la guardiana de la princesa Dragomir o de la mismísima reina" termina en un susurro apretando mi mano

"Yo no quiero estar aquí Syd" -las lágrimas incontenibles comenzaron a escaparse de mis ojos- "Adrian, él quiere que viva, que sea feliz. Si me quedo jamás lo seré" son las únicas palabras que logro articular con coherencia. La rubia me da un rápido abrazo.

"Ok" dice mirando a Christian Ozera, que ha estado todo el rato mirando la escena sentado en mi cama. Había llegado minutos antes que Syd, pero no había conseguido que le contra que era lo que sucedía. "Baja las maletas que están en la parte superior del armario". Le ordena al moroi que para mi sorpresa hace todo lo que le dice como un manco cordero, entre los dos comienzan a empacar mis pertenencias.

Me quedo estupefacta viéndolos ambos caminar por la habitación recoger mis cosas y empacarlas.

"¿Qué demonios?" grito sin poder comprender que hacían.

Ellos me miran confundidos. Sparky, me coloca de pie y reúne sus ojos azules como el hielo con los míos, sin soltar mis hombros me da una sonrisa triste "Que quede claro que si alguien comenta sobre lo que estoy a punto de decir argumentare que me encontraba al borde de la muerte y siendo coaccionado por un usuario del espíritu. Eres como mi hermana pequeña Rose, te amo y quiero que seas feliz. Tienes toda la razón si te quedas en la corte jamás tendrás la vida que tú, que nosotros deseamos para ti".

"Si alguien comenta sobre lo que estoy a punto de decir argumentare que estaba en un letargo inducido por la oscuridad proveniente del espíritu- el sonríe- Te amo Christian, tu y Eddie son los hermanos molestos y entrometidos que mis padres no me dieron, pero la vida lo hizo". Nos abrazamos por unos minutos. Nos separamos e inmediatamente atraigo a Syd en un abrazo.

"Se que esto debe ser difícil de entender para ti, per-

"Shhh, Rose. No quiero que me expliques nada"

"Gracias, Sage"

"Si, si lo que sea. A trabajar o terminaremos haciéndonos el cabello y pintándonos las uñas" bufa Sparky fingiendo molestia. "Mueve el culo Buffy o no terminaremos nunca".

La escena se desvanece y pronto me encuentro sentada, admirando al sol ponerse tras las montañas, absorbiendo los sonidos de las aves en los arboles y la hermosa mezcla de naranjas y rojos sobre el extenso lago, la fría brisa me hace temblar. Suspiro llenándome de la tranquilidad del lugar.

"Hey Ivashkov" – saluda Sydney, sentándose a mi lado pasa por mis hombros una abrigadora manta. "¿Qué piensas hacer este año para su aniversario?" pregunta con precaución

"Me quedare acá al igual que el año pasado" le doy una sonrisa que no llega a mis ojos- "No puedo creer que ya se cumplan dos años desde su muerte"

"Ni yo, a veces pienso que aparecerá de la nada con un ¿Porque tan molesta Sage? ¿Te ha molestado alguna malvada criatura de la noche?"

"Llegggooo el chocolate calienteeee" grito con gracia Kate acercándose con una bandeja cargada de tazas humeantes. Se sienta a mi otro lado metiéndose bajo la manta nos entrega una taza a cada una.

Bebemos en silencio por unos minutos contemplando el paisaje.

"Me encanta este lugar" murmura la rubia fresa- "Es tan impresionante"

"Lo es, Kate, realmente lo es" digo

"¿Por qué aquí?"- cuestiona la alquimista –"¿Porque no ir a casa con tus padres? ¿Por qué vienes a Rumania envés de ir a visitarlo al cementerio en la corte?" me sorprenden sus preguntas, pues, ella jamás me había cuestionado ninguna de mis decisiones.

Kate aprieta mi mano silenciosamente dándome el aliento que necesito. Adrian, se ha convertido en un tema tabú para mí. Las personas con las que comparto y conocen lo sucedido, saben que las menciones de mi querido Adrian deben quedarse solo en eso -menciones- nada de preguntas ni ahondar sobre el tema.

"Bueno…- tomo una gran bocanada de aire- Cuando fui a Rusia, en medio de mi cacería a Dimitri, me enteré que Ivashkov estaba en peligro. No dude ni un instante en tomar un vuelo e ir a buscarlo. El estaba en Bucarest en lo que sería su primera exposición de arte" – sonrió con orgullo- "Lo convencí de volver a la academia, pero antes yo debería acompañarlo a un lugar. Estuvimos en la carretera por un par de horas hasta que llegamos acá, a esta casa". -Me estiro y dejo la taza vacía en la bandeja junto a las otras dos. Vuelvo a mi lugar sin apartar los ojos del horizonte- "él esta tan nervioso y emocionado al mismo tiempo. Nunca antes lo había visto sonrojarse. Bajo este árbol- digo señalando la secuoya gigante a un metro detrás de nosotras- Bajo este árbol nos dijimos te amo por primera vez. Y frente a nosotras, al borde del lago fue nuestro primer beso. Al volver al auto me dio un sobre y me pidió que lo abriera cuando estuviera sola y así lo hice, eran las escrituras de esta propiedad estaban a nombre de los dos. Adrian acababa de comprar esta casa para ambos, aun cuando yo estaba cazando y sufriendo por otro hombre, cuando me negaba a aceptar que lo amo y lo seguía enviando lejos, aun sin saber si algún día yo volvería a casa siendo tan incierto el futuro, aun así, él me amo, lucho y soñó por nosotros. Había una nota con los documentos que rezaba:

Mi pequeño dhampir, jamás dudes de mi amor por ti. Desde el primer instante en aquella estación de esquí supe que nací para amarte. No te preocupes tengo la certeza de que soy correspondido. Lo sé con tan solo mirarme en tus ojos. Nunca te lo dije, pero cuando estamos juntos, cuando me miras con amor infinito, nuestras auras opacan al mismísimo sol.

Te estaré esperando, vuelve cuando estés lista

Con mi inagotable amor, tu sexy moroi de ojos verdes.

Posdata: En el futuro habrá muchos pequeños mini-dhampirs corriendo por esta casa"

Gentilmente Sydney toma mi rostro entre sus manos y limpia las lágrimas que no dejan de fluir.

"Entonces este es el lugar perfecto para recordarlo- murmura por entre sus propias lagrimas- No imagino un mejor lugar, que este. Donde comenzaron a soñar juntos".

"Asiento abrazada a su cuello, pues ese es mi pensamiento exacto".

"Ahora entiendo el aire romántico y de misterio que tiene ese lugar" dice Kate uniéndose al abrazo y tratando de ocultar su llanto.

La imagen a mi alrededor comenzó a cambiar y sentí el tirón ya conocido del espíritu corriendo por mi cuerpo.

Los autos a toda velocidad pasaban dejándonos atrás, el sonido de las llantas hizo latir a mi corazón lleno de adrenalina y emoción. Miro al mi alrededor. Al parecer estoy en algún tipo de carrera, Sydney va al volante.

"¿Dónde estamos?" pregunto

"En la vuelta final la copa pistón, Rose. Espera ¿Rose? - me mira sorprendida- "¿Cuándo subiste al auto?"

"No lo sé" -susurro fascinada por lograr mi objetivo. Estoy en un sueño, en un sueño espiritual con Sydney. "¿Qué tal Italia?"

"¿Italia? Se ve confundida, pero eso no le impide seguir conduciendo- "oh si Italia. Bueno, conocí a un chico, pero no hay chispas. No creo que sea para mí".

"Creo que estoy enamorada" mi confesión se gana un grito, haciendo que Syd pierda por un momento el control del auto enviándonos a la zona llena de césped del circuito de carreras.

Antes que podemos decir cualquier cosa, siento como comienzo a ser empujada del sueño. Arrastrada de alguna forma a mi propia mente. Abro los ojos, jadeante y sin poder moverme a voluntad me desplomo sobre la cama. Nora no pierde el tiempo y comienza a revisarme; toma mi pulso, mi temperatura, la presión, me hace un examen físico completo, por último, me conecta a un suero y en el inyecta algunas cosas. Logro observarla durante todo el proceso, pero el cansancio no me permite gesticular palabra alguna.

"Está bien, Rose. Solo descansa un poco"- susurra Kahn tomando asiento junto a mi.

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Espero sus comentarios

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