CAPÍTULO 5: "El pacto"


–Este es tu fin niña estúpida –la lanzó haciendo que ésta cayera de lleno al suelo golpeándose fuertemente, el caminó hacia ella. –En realidad nunca me ha agradado pelear con mujeres y menos si son tan débiles como tú, por eso te daré el honor de acabar rápidamente con tu vida sin necesidad de ensuciarme las manos con tu sangre inferior.

La chica volvió a incorporarse pesadamente, sabía que no podía perder, el saiyajin lanzó un ataque poderoso a la chica, un letal rayo azul se dirigía velozmente a la chica cuando el sonido de una poderosa armadura quedó interceptada entre la princesa y el rayo de energía, el cuerpo intruso rodó unos metros cuesta abajo de la princesa. La princesa abrió sus ojos como platos y quedó perpleja al observar quien la había salvado.

El cuerpo tendido en la fría nieve, del hermoso azabache, respiraba agitadamente. Bulma reaccionó al enfocar sus ojos en los hermosos ojos brillantes del animal, corrió hacia él con toda su fuerza dejándose resbalar entre la nieve miró la herida en su lomo, había mucha sangre y su escudo estaba completamente destrozado. –¡Helios! ….¡NOOOO!… ¿POR QUE? –Le acarició el rostro –Helios ¿Por qué viniste hasta acá? Por favor quédate conmigo tú no puedes irte, por favor –las lágrimas caían sin cesar por las mejillas blancas de la chica, su llanto era agudo, estaba completamente desarmada. El príncipe miraba la escena absorto, era imposible ver a una chica como ella llorar por la insignificante vida de un animal, los humanos eran tan débiles pensaba, también pensaba que gracias a ese animal su plan de matar a la princesa había fracasado, pero verla indefensa ahogada en llanto le estaba dando la mejor de las satisfacciones, era mejor que lo había planeado, estaba sufriendo y eso le encantaba.

Ella dejó a su azabache inconsciente, siendo enterrado por la por la nieve que caía sin tregua y se dirigió a toda velocidad al príncipe y lo golpeó en el pecho con todas sus fuerzas.

– ¡Eres un maldito desgraciado! ¡Pagarás lo que le hiciste a Helios y a mi ejército, no te lo perdonaré! – lo golpeaba con todas sus fuerzas y él no oponía resistencia solo se reía burlonamente de ella, esas risas se volvieron distorsionadas y tornaron a carcajadas, entonces cuando se cansó de reír le sujetó el rostro con fuerza, sus miradas chocaron juntas y bajó su mano al cuello y empezó a estrangularla. El Rey miraba a su hijo con gran orgullo, el siguiente paso era adueñarse de una vez y por todas del planeta Tierra…

– ¡Muere maldita basura! –apretó lentamente con más fuerza el cuello de la chica, deseaba que muriera lentamente; la princesa intentaba zafarse del agarre, pero su cuerpo estaba tan lastimado y su falta de oxígeno se lo impedían –lágrimas de se precipitaron al verse derrotada, lo que más le dolía era el destino de su gente y se sentía tan culpable.

"La cabeza hereda al trono rodará derramando su sangre sobre tu imperio y lo que hoy es, mañana no existirá más, toma en cuenta mis advertencias Máximo"

– ¡Alto!… un momento como rey absoluto del planeta Tierra, propongo un pacto de paz –el anciano terrícola, emergió de la nada a enfrentar cara a cara a los invasores.

El monarca saiyajin lo miró con incredulidad y su vástago sólo le ofreció una mirada de reojo.

–Pierdes tu tiempo anciano asesinaré a todos los de tu clase –espetó el príncipe saiyajin.

–Si haces eso cometerías el peor error, conozco de su experiencia en combate, son guerreros por excelencia y aunque es difícil aceptarlo, muy superiores a nosotros, en un santiamén eliminaron un ejército que se ha forjado por años y que nos representó en las peores épocas, pero nuestro pueblo tiene la más alta tecnología de punta, ustedes no gozan de ella para su infortunio, además tienen muy pocos habitantes y sus mujeres son muy escasas, en determinado momento necesitaran mezclarse, los humanos saben trabajar la tierra y producir su propio alimento…

–Absurdo, los eliminaré a todos –interrumpió al Rey Maximus y con su otra mano le apuntó con una bola de energía.

–¡Espera! –le gritó el soberano saiyajin, su vástago se detuvo –Quiero escucharlo.

–Le agradezco… –se inclinó en señal de respeto –Si ustedes nos eliminan ¿Cómo es que van a sobrevivir en este planeta? Necesitaran tecnología y quien les produzca alimento… llegará un momento en que suceda lo mismo que en el planeta que usurparon, los recursos se agotaran por no saber aprovecharlos y conservarlos, requerirán avances tecnológicos para evitar enfermedades, escasez de alimento, conservación de su raza… podemos vivir compartiendo este hermoso planeta sin necesidad de pelear…

– ¿Y cómo sería eso posible?… –preguntó el monarca invasor.

–Podemos dividir los territorios y formar dos reinos, un reino saiyajin y un reino humano… podemos sacar provecho uno del otro, establecer relaciones cordiales. La princesa comenzó a negar con la cabeza no estaba de acuerdo sabía que esos saiyajin no eran de fiar.

El monarca comenzó a reflexionar sobre las palabras del anciano, no era una idea descabellada después de todo, el pacto parecía más provechoso que infructuoso, era verdad, ellos eran grandes guerreros, pero no tenían pericia en tecnología, avances científicos, ni mucho menos realizar actividades tan esenciales como el aprovechar de manera eficiente los recursos naturales para sobrevivir.

El príncipe Vegeta formó una bola de energía –las palabras del anciano lo habían exasperado.

–Acepto –expresó serio el Rey Vegeta, su hijo lo miró anonadado, como era posible que se dejara envolver, su fin era poseer la Tierra.

–Ha tomado la mejor decisión Majestad –le sonrió Maximus.

–Falta establecer las condiciones –farfulló el monarca saiyajin.

–Aceptaré todas y cada una de ellas, a cambio sólo le pido que le perdone la vida a mi hija. –La princesa lo miró con el atisbo de vida que aún le quedaba, no podía creerlo, su padre donando su imperio al enemigo sólo para salvar su vida.

–Vegeta ¡Suelta a la chica! –el príncipe miró furioso a su padre y no obedeció la orden.

El rey se percató de su desobediencia…

– ¡Suéltala he dicho! no olvides que el Rey soy yo –regañó severo.

El príncipe apretó su puño libre y finalmente soltó a la chica; está comenzó a toser y a recuperar el oxígeno que le había sido arrebatado, estaba de rodillas recuperando el aliento sin dejar de observar a su padre que parecía impasible ante toda esa inminente amenaza.

–Y bien ¿Cuáles son las condiciones?… –cuestionó el rey Maximus.

–Por lo pronto me entregarás tu palacio… me interesa que seamos reinos divididos, no perderemos nuestras costumbres, puedes conservar tu título de rey de los humanos, pero el rey absoluto de todo este planeta seré yo, estas tierras me pertenecen, la servidumbre y los científicos vivirán en mi reino… por lo pronto esas son las condiciones –espetó.

–Así será –aceptó Maximus.

–Tienen tres días para abandonar todos estos territorios. De pronto hizo una seña con la mano y todos los saiyajin restantes se retiraron.

El rey se dejó de caer de rodillas en la gélida nieve, la princesa acudió a él deprisa.

– ¡Padre! ¿Te encuentras bien? –se inclinó junto a él tomándolo de los hombros.

–Todo estará bien hija no te preocupes –le sonrió.

–Tu sabes que eso es mentira, esos despiadados nos despojaran lentamente de todo y cuando ya no les sirvamos nos eliminarán.

–Confío en mis decisiones, ojalá puedas comprenderme.

–Lo hiciste para salvarme… yo soy la culpable, esto no me hubiera pasado si yo hubiera podido ganarle a ese maldito saiyajin –sus lágrimas brotaron de nuevo.

–Mi pequeña princesa –se abrazaron y ambos lloraron.

Lloraron por largos minutos desahogando los horrores que acababan de enfrentar, el ver a su ejército, a sus amigos morir en batalla, sus sueños rotos, sus vidas sacrificadas en vano, su amado caballo y Yamcha…

–Helios… Yamcha, ellos están muy malheridos –se fue acercando a los cuerpos.

–No te preocupes el servicio médico ya viene en camino.

Se acercó primero a Yamcha y puso sus dedos en el cuello y nariz del joven para tomar sus signos vitales

– ¡Oh santo cielo! aún está vivo… –exhaló de alivio –Yamcha resiste, pronto estarás bien le sujetó la mano. Acomodó su mano nuevamente y fue a donde su caballo.

– ¡Helios, querido amigo! –palpó su pecho y colocó su cabeza para oír los latidos de su corazón, para su desgraciada eran demasiado débiles, su situación era aún más delicada que la de Yamcha – ¡Helios… resiste… te lo suplico! –comenzó a frotar su pecho y acariciar su cabeza, el caballo entreabría sus ojos.

La ayuda finalmente llegó y se llevaron a los pocos sobrevivientes, retiraron los cuerpos uno a uno de los valientes guerreros que murieron en batalla, Bulma observaba la escena abrazada de su padre sin poder dejar de llorar, era muy extraño verla llorar en público, pero esta vez era necesario hacerlo, había vivido un momento traumático y el haber peleado contra los saiyajin que asemejaban a bestias, también había sido duro para la chica.


Llegaron al Palacio, se dio la orden de desalojar todos los territorios del Norte que eran los más hermosos y prósperos, ahora su reino se movería al Sur, estaba estrictamente prohibido cruzar a esos terrenos, una de las condiciones era que si cruzaban sin autorización era muerte segura.

Yamcha se recuperaba en uno de los hospitales más importantes del reino. La princesa estaba en una larga caballeriza improvisada, puesto que habían tenido que dejarlo todo, uno de los veterinarios más distinguidos atendía a Helios, no había dormido nada desde hace tres días que se habían mudado y el mismo día que habían perdido su reino, lo habían perdido todo, tendrían que empezar de nuevo.


El azabache no presentaba ninguna mejoría, se debatía entre la vida y la muerte, pero aún estaba encendida esa pequeña chispa de vida que le quedaba…

– ¿Cómo fue que sucedió todo esto Helios?... ¿Cómo fue que te pasó esto? –una lágrima silenciosa se asomó en su mejilla derecha.

FLASH BACK

Una niña de 10 años lloraba en las montañas, sus mejillas estaban sonrosadas de tanto llorar, había escapado del palacio, después de su práctica con su maestro de artes marciales, el viejo Roshi, no conseguía dominar las técnicas, era demasiado torpe. Ella deseaba tanto pertenecer algún día al ejército, se encaprichó tanto con la idea que su padre finalmente accedió, por supuesto a su madre no le hacia ninguna gracia, que una de sus hijas se uniera a esas filas, sabía lo que ello conllevaba, además de mostrarse poco femenina, era muy diferente a su hermana que dominaba todas las artes, constantemente oía las críticas de desaprobación de su madre, pero este era su sueño, por más extraño que pareciera, ella quería ser una guerrera y defender su pueblo.

Ese no había sido su día, todo le había salido muy mal y su maestro era demasiado estricto, se retiró de la práctica y se internó en la profundidad de las montañas suburbanas al palacio.

De pronto escuchó un sonido extraño, se fue dirigiendo lentamente de dónde provenía tal sonido, lo hacía titubeante, tenía miedo, pero era suficiente de comportarse como una niña miedosa, decidió enfrentarse, se encontró con un pequeño potrillo, muy lastimado tenía púas enterradas en una parte de su lomo y en la frente, sangraba.

–Oh santo cielo… pobrecillo –se acercó a el –Esta mal herido –lo tomó del bozal, al parecer era de alguien, pero por su extrema delgadez y las cicatrices que sobresalían en su cuerpo, intuía que lo maltrataban –el caballo relinchaba y no quería avanzar, la miraba desconfiado –Vamos chiquito, no te haré daño, te curaré y te daré de comer –lo jalaba.

El caballo comenzó a jalonearse y daba vueltas para que la niña lo soltara, la princesa estaba asustada, observó la mirada del caballo, ojos brillantes y almendrados, profundos y enigmáticos, pero a la vez perdidos, llenos de temor.

–Has sufrido mucho verdad… ¿Quién pudo hacerte tanto daño? –se acercó armándose de valor, tomó las riendas y acarició su rostro, lo acarició lentamente y con dulzura, la energía y la voz de la niña poco a poco lo fueron tranquilizándolo –Eso es muchacho, eres muy hermoso, tu piel parece de terciopelo, continuó tranquilizándolo, puso sus manos sobre las púas –Tranquilo esto va a doler, pero es por tu bien –sacó las púas de su frente –el caballo emitió un sonido de dolor, pero por alguna extraña razón se dejó quitar las del lomo, intuía que la niña lo quería ayudar, la chica limpió sus heridas con agua y trozó su capa para cubrir las heridas. –Estarás bien azabache, vamos al palacio el veterinario te atenderá y estarás como nuevo, lo jaló del bozal y lo llevó a las caballerizas para que el veterinario lo atendiera.

La chica lo visitaba todos los días, lo alimentaba y lo acariciaba dándole confianza, intentó montarlo, pero el potrillo no se dejaba, al paso de las semanas la princesa se fue ganando su confianza y su corazón, se hicieron inseparables.

FIN DEL FLASH BACK

La princesa lloraba no podía dejar de hacerlo los recuerdos se apoderaban de ella, todas aquellas aventuras que habían pasado juntos…

FLASH BACK

Observaba la figura en su frente, parecía un sol…

–Mmm… te llamaré Helios, significa sol –el caballo relinchó gustoso – ¿Te gustó? –Reía –Me alegra mucho Helios.

FIN DEL FLASH BACK

–Eso significas para mi Helios, el sol, la luz que me ilumina y me ha iluminado durante todos estos años… mi mejor amigo –sollozaba –Tu llegaste a mi vida para rescatarme de esa inmensa soledad, fuiste el primero que confió en mí y me diste tu amistad sincera… por favor recupérate –lo acarició mientras el caballo la miraba fijamente a los ojos, en ellos observaba su reflejo. –No dejes que tu luz se apague…


CONTINUARÁ…

Hola antes que nada los saludo y les agradezco que hayan leído el capítulo; Muchas gracias a: Princesss saiyan, a Dxc, a annabelgonzalez92, a vegeta briefs, a Sora147, a SasukevsNaruto, a Marilug, gracias a los lectores anónimos y silenciosos y a los que ponen a este historia en sus favoritos y follows, mil gracias. Estuvo un poco corto, pero les informó que ya estoy trabajando el siguiente capítulo, pero estará largo, me tardaré un poco en subir para que por favor estén al pendiente. Estoy muy emocionada porque la trama se está poniendo más interesante, la Tierra ya se dividió en dos reinos ¿Ahora qué sucederá? ustedes ¿Qué opinan? Me gustaría que me lo hicieran saber. Les prometo responder cada una de sus dudas, sugerencias, quejas y comentarios a partir del siguiente capítulo, me disculpo por no estar respondiendo, pero a veces termino de escribir y subo inmediatamente el nuevo capítulo, pero tengan por seguro que leo todos los comentarios. Bueno me despido.

Hasta pronto.