DULCE VENGAZA

Por Ayumi

TODOS LOS DERECHOS DE NARUTOS SON PROPIEDAD EXCLUSIVA DE MASASHI KISHIMOTO. ESTO NO ES MÁS QUE UN PASATIEMPO PARA MI, QUE NO ME REPORTA GANACIAS (lo cual es una verdadera lástima XDDD)

Capítulo 6

- - Diálogos

" " Pensamientos

/-/-/ Cambio de escena

Sakura se movió entre sueños, intentando inconscientemente acercarse aún más al calor que le proporcionaba el cuerpo que estaba a su lado. Pero el contacto con el otro cuerpo no se concretó, así que extendió su mano, intentando encontrarlo, al no conseguirlo abrió los ojos. Tuvo que parpadear un par de veces para despejar por completo los vestigios de sueño y poder enfocar correctamente la vista.

Al darse cuenta de que estaba completamente sola en la habitación, pensó que había soñado la visita de Naruto o que fue alguna alucinación provocada por la fiebre, aunque aquello era dudoso porque no tenía mucha fiebre, lo cual sólo dejaba la posibilidad del sueño. Decepcionada por esa posibilidad dejó caer la cabeza contra los cojines, permaneció mirando el techo por unos instantes y luego rodó sobre el colchón para cambiarse de lado, fue en ese momento cuando pudo captar un aroma muy familiar. Enterró su rostro en el cojín para comprobar que estaba impregnado del aroma de Naruto. No había sido un sueño.

Apretó el cojín contra su cuerpo y aspiró con fuerza para impregnarse de aquel delicioso aroma. Era una fragancia que coincidía completamente con la personalidad de Naruto, vibrante, enérgico y que afectaba a sus sentidos.

Inmediatamente se vio invadida por la urgencia de verlo, de cerciorase de si el también logró descansar como lo merecía y si le dolía su herida del costado. De un salto se puso de pie, provocando que de inmediato sintiera una cierta debilidad en las piernas que la hizo tambalearse un poco antes de lograr recuperar el equilibrio, su estómago eligió precisamente ese momento para gruñir, recordándole que su malestar le impidió desayunar satisfactoriamente por la mañana.

-Pues ¿qué hora es?-dijo para si misma, volteando a ver el reloj despertador que estaba sobre su mesilla de noche-¿Las tres de la tarde?

¿Sólo había dormido un par de horas? Pues se sentía mucho más descansada que para sólo haber descansado tan poco tiempo, incluso el malestar de su garganta y el cuerpo cortado habían desaparecido. Distraídamente se giró hacia la ventana y lo que vio le hizo comprender algunas cosas.

Sí eran las tres…pero de la mañana. Había dormido más de doce horas de un tirón, lo que explicaba el porque se sentía tan descansada e incluso mucho más recuperada de su resfriado.

Darse cuenta de la hora real la confundió aún más con respecto a Naruto. ¿Dónde estaba? ¿Por qué se había levantado?

Pensando que quizá estuviera en la cocina, se puso de pie y luego de ponerse una bata para que la calentara un poco más, salió de la recámara en dirección a la cocina. No sólo no lo encontró en la cocina, sino que no había rastro de él por ninguna parte del departamento.

"¿Dónde está? ¿Por qué se fue?" pensaba con profunda decepción mientras se dejaba caer en el sillón.

Cuando más preocupada estaba, escuchó la puerta del departamento abrirse y de inmediato se levantó para ir a verificar.

En cuanto lo vio entrar en su departamento, no pudo contener la sonrisa ni el impulso de correr hacia él y arrojarse a sus brazos

-Ey-exclamó Naruto cuando sintió el choque contra el cuerpo de Sakura, provocando que soltara las bolsas que carga, las cuales se estrellaron contra el suelo y su contenido se volcó, sin alguno de los dos hiciera algo por evitarlo-¿Por qué tengo este recibimiento? No es que me queje, claro

-¿Dónde estabas?

-Pues…me desperté con hambre, pero como no tienes nada en el refrigerador tuve que ir a comprar algunas cosas para poder prepararnos algo ligero

-Es de madrugada ¿a dónde encontraste abierto?

-Pues en una tienda de 24 horas. ¿Estabas preocupada por mí?

-Un poco-reconoció desviando ligeramente la mirada-Pero más que nada estaba confundida porque no te veía por ninguna parte, me hubiera gustado que me avisaras

-Lo lamento, pero estabas dormida y no deseaba interrumpir tu descanso

Permanecieron abrazos unos instantes, hasta que el ambiente cambió de golpe, cargándose de una inequívoca electricidad que vibraba con su atracción sexual. A pesar de que sus manos no se movieron, ni sus cuerpos cambiaron de posición, el abrazo perdió completo su inocencia para convertirse en el preludio de algo.

-¿Te llevaste el arma a la calle o estás muy feliz de verme?-Sakura nunca se imaginó a si misma decir un comentario tan estúpido como ese, pero no pudo contenerse para decirlo

-¿Tú que crees?-a pesar de tener su rostro enterrado en el torso de Naruto, lo que impedía verlo a la cara, supo sin lugar a dudas que su comentario le había hecho mucha gracia. Pero ella no deseaba hacerlo reír, sino provocar otro tipo de reacciones en él

-Apuesto a que te alegras de verme casi tanto como yo. Estos días sin ti fueron horribles.

Levantó el rostro hasta posar sus labios en el cuello de su amante, el cual recorrió con sus labios al tiempo que metía sus manos bajo su playera y comenzaba a acariciarlo con la punta de los dedos, hasta que él la tomó por la muñeca para detenerla

-Basta Sakura-chan, aún estás convaleciente, debes volver a la cama

-Eso de la cama es una gran idea. Déjame decirte que ya me siento perfectamente bien, la prueba de eso es que el sonrojo de mi cara definitivamente no es por fiebre. O al menos no por ese tipo de fiebre.

Las pupilas de Naruto se dilataron al entender lo que ella quería decirle, entonces miró atentamente los labios de la joven, provocando que ella los entreabriera instintivamente. Aunque en aquellos momentos ambos se murieran de ganas violar la regla de no besarse, lograron resistir la tentación, en cambio sus manos vagaron con entusiasmo por el cuerpo del otro.

Igual que la noche anterior, la tomó en brazos, pero aquella vez lo impulsaba una necesidad diferente a la de cuidarla.

-¿No vas a guardar tus cosas en el refrigerador?-preguntó Sakura, a pesar de que no sentía el menor deseo de que se separaran

-Bah. Pueden esperar, yo no

En lo que parecieron un par de pasos llegaron a la recámara, donde la colocó nuevamente en el piso al pie de la cama. Le quitó la bata y le siguió la playera del pijama, o mejor dicho SU playera, por la cabeza. La empujó con suavidad para recostarla y de inmediato la imitó, poniéndose encima de ella, pero apoyándose firmemente en sus manos para no aplastarla.

Inclinó la cabeza para dejar un rastro húmedo con la lengua sobre su pecho. Cuando lo intro­dujo en la boca, ella no fue capaz de hacer otra cosa que no fuera gemir y clavarle los dedos en el pelo a medida que era succionada hacia un torbellino de placer. Cuando pasó a su otro pecho, sintió como si su sangre hirviera dentro de ella, al tiempo que el corazón martilleaba con fuerza contra su pecho.

Naruto le quitó el pantalón del pijama y con la barba de un día frotó la parte sensible del interior de sus muslos. Era la primera vez que Sakura experimentaba la sensación de la barba contra su piel, y le encantó. De hecho cuando fueron sus pechos quienes recibieron aquellos roces contra la barba, le encantó mucho más. Lo agarró del pelo, de los hombros, se agarró a las sábanas a medida que la llevaba de una cumbre a otra, sin detenerse hasta que ya no pudo más.

-Basta -gimió.

La risita ronca de él vibró sobre su vientre como el ronroneo de un gato.

-Oh, pero si apenas hemos comenzado. Des­vísteme.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que Naruto seguía completamente vestido. Sintió un momento de vergüenza por su desnu­dez, pero por otro lado tenía cierto…'encanto' estar completamente desnuda mientras él continuaba vestido.

Para poder cumplir con lo que le había pedido, tuvo que sentarse en la cama, por lo que Naruto se sentó sobre sus talones para facilitarle la tarea. Lo primero que hizo fue quitarle la playera, la cual arrojó por encima de sus cabezas, sin importarle a dónde iría a parar la prenda. Enseguida llevó sus manos a la cinturilla del pantalón, pero él le puso las manos encima de las suyas para detenerla

-Las botas-dijo al ver la mirada interrogante que la joven le dirigió

-Quítatelas

Él se sentó en el borde de la cama y levantó un pie.

-Hazlo tú por mí.

-Muy bien-aceptó ella. Agarró la bota por el tacón y tiró, sin éxito.

-Date la vuelta-dijo él.

-¿Qué?

Él le indicó con la mano que se girara y se sentara a horcajadas sobre sus piernas. Ella obedeció, y casi dio un respingo cuando él le tocó el trasero. Si quería quitarle las botas, tendría que inclinarse hacia delante…y él podría fácilmente acariciarla donde más necesitaba que la tocase.

Tras unos momentos de duda, finalmente se inclinó para agarrar su bota y él aprovechó para acariciarle las nalgas, acercándose peligrosamente a la fuente de calor. Ella tiró de la bota, pero ésta no cedió, y entonces supuso que Naruto había tensado el tobillo para mantenerla en esa posición.

-Lo tenías todo pensado, ¿verdad?

Él se rió suavemente.

-¿Yo? No entiendo en qué te basas para suponerlo-la miró con la misma inocencia con que lo haría un niño de tres años que acabara de romper el jarrón de su madre

Lentamente, le trazó círculos seductores en el interior de los muslos. Ella tuvo que contenerse para no ordenarle que se diera prisa, no estaba muy segura de que quería sonar tan exigente y desesperada. En lugar de eso se arqueó hacia atrás para incitarlo, pero él parecía decido a llevar su propio ritmo sin tomar en cuenta sus deseos

-Naruto…tócame… por favor.

-Te estoy tocando.

-No… no en el sitio exacto…

Él le puso la mano entre las piernas y apretó.

-¿Y ahora?

-Mejor-dijo ella, pero la presión era demasiado débil. En vez de ejercer más fuerza para aliviarla, Naruto sólo había aumentado la tensión, y eso resultaba demasiado frustrante-Ahora inclínate y tira-casi gimió de alivio por lo que aquella orden implicaba, pero prefirió limitarse a hacerlo

En aquella ocasión las botas salieron sin problemas, le siguieron los calcetines. Mientras tanto él la besaba una y otra vez a lo largo de la espalda; entonces se separó de ella, lo suficiente para quitarse los vaqueros y la ropa interior, quedando completamente desnudo. Sin perder tiempo se colocó un condón que sacó de uno de los bolsillos de su pantalón, entonces se sentó atrayéndola hacia él y le abrió las piernas. Rápida e inesperadamente, la erección la llenó, dejándola sin aliento y pensamientos.

-Cabálgame, Sakura-chan

Esas palabras roncas, gemidas sobre su espalda, le transmitieron una descarga de electricidad hasta las entrañas. Se ruborizó. El tenía los ojos ce­rrados y la boca apretada. Como si sentir su pose­sión no fuera lo bastante erótico, podía verlo todo en el espejo de cuerpo entero que ocupaba una de las esquinas de la habitación. Observó las manos bronceadas coronán­dole los pechos blancos, frotándole los pezones contraídos. Las manos descendieron y le abrieron más los muslos pálidos, sus rizos rosas se mezclaron con sus vellos dorados, entonces sus bíceps realizaron una exhibición de poder cuando la alzó y la bajó. Se vio abierta y vulnerable a la posesión.

Pero no le importaba en lo absoluto

Con los pies plantados en el suelo, Sakura subía y bajaba, siguiendo el ritmo que Naruto imponía con las manos en su cintura. Una de esas manos gran­des y callosas le separó los pliegues femeninos para acariciarle el núcleo con delicadeza. Los latidos de su cora­zón eran potentes que le resultaban ensordecedores.

En aquellos momentos, aparte de excitada, se sentía absolutamente fascinada por la demostración de fuerza que exhibía el cuerpo de Naruto, desde la forma en mordisqueaba su hombro, hasta la forma en los músculos de sus brazos se contraían cada vez que la levantaban.

Volvió a corcovear y a punto estuvo de hacer que se saliera, pero de inmediato la embis­tió con más fuerza y velocidad. Y juntos observa­ron cómo la penetraba, una y otra vez.

El hormigueo comenzó en los dedos de los pies y ascendió en un torrente de chispas. Se sacudió contra él con la espalda arqueada. Naruto la rodeó con los brazos y lo oyó gemir su nombre a la vez que sentía como una enorme explosión la dominaba. Y entonces todo fue quietud salvo por el sonido de su respira­ción entrecortada.

Despacio, el corazón de Sakura se aproximó a la normalidad. Los muslos le palpitaban y tenía el cuerpo sensibilizado. No habría sido capaz de so­portar su propio peso. Se hundió contra el calor de Naruto y observó a los dos en el espejo. Sus cuerpos estaban entrelazados, con el mentón del rubio descansando sobre su hombro y mirándola a los ojos a través del espejo, aquella imagen la perturbó poderosamente y de una forma que no podía explicar.

Cuando la respiración de él empezó a retomar su ritmo normal, le apartó un mechón de cabello sudoroso y dijo con tono ligero

-¡Esa sí que fue una bienvenida!

-¿Cómo?

-Mientras venía para acá, pensaba en la recepción que me darías. Debo admitir que fue mejor de lo que esperaba

Sakuar sonrió de manera perezosa pero satisfecha por ¿cómo no sentirse satisfecha después del encuentro que acababan de tener?

Permanecieron unidos unos segundos más, hasta que Naruto pareció decidir que ya era suficiente para ella y la separó para inmediatamente recostarla y disponerse a recoger su pijama del suelo para volver a ponérsela

-¡Ey! No quiero acostarme nuevamente-replicó de mala gana, aunque sin resistirse a que le metiera nuevamente la playera

-No me importa lo que quieres, sino que lo debes. Aún estás resfriada, así que no es bueno que estés desnuda. Mejor se una buena chica, acuéstate y duerme otro poco

-Pero no quiero-a pesar de sus protestas empezaba a sentirse adormilada. El cansancio propio del resfriado, sumado con el relajamiento que la inundaba después de su reciente encuentro, empezaba a ser una mezcla que llevaba al traste sus intenciones.

-Insisto, para ser una doctora eres una muy mala paciente

-¿Pues qué esperabas? Odio estar en cama…sobre todo cuando tú no estás en la ecuación-terminó con coquetería, consiguiendo arrancarle una carcajada al rubio.

-Entonces hagamos un trato. Descansa, duerme otro rato para recuperes fuerzas…y entonces le sacaremos provecho a tus nuevas energías ¿te parece?

-Seguro, pero sólo si me prometes que tú también te acostarás

-¿Yo? No lo necesito

-No estoy de acuerdo. Tienes una herida reciente, vienes llegando de un viaje desde quién sabe donde y no parecías haber dormido mucho en las últimas horas, así que tú también debes recostarte

La indecisión de Naruto estaba claro en su rostro, al final pareció rendirse ante los argumentos de Sakura, y probablemente ante su propio cansancio, y se dejó caer sobre el colchón. De inmediato se vio rodeado por los brazos de Sakura, apretándolo contra ella

Comenzaban a relajarse y a sumergirse en un agradable sopor, cuando el inconfundible timbre del celular de Naruto resonó con fuerza en el silencio de la habitación. Sin poder contener una maldición por aquella molesta interrupción; otra persona quizá lo hubiera hecho, pero probablemente él pensaba que podía ser algo urgente de la estación y no podía arriesgarse a no recibir la llamada. Con desgana pero también con rapidez, se incorporó para levantar su pantalón del suelo y poder sacar el dichoso aparato de uno de los bolsillos.

Desde su lugar en la cama, Sakura lo escuchó contestar con un insulto, pero en lugar de escucharlo hablar por teléfono, toda su atención estaba puesta en el hecho de que estaba parado de perfil frente a ella, dándole una magnífica visión de su desnudez. El vendaje en su torso ejercía un curioso contraste con su piel, al igual que las líneas rojizas que surcaban su muslo, pero lo que en verdad atraía su atención fue la visión de su imponente masculinidad, la cual mantenía atrapada su mirada cual si de un imán se tratara

-Estoy bien, carajo-decía con hartazgo a quien fuera que le estuviera regañando

Se dejó caer en el borde de la cama, quitándole a la joven la oportunidad de continuar observándolo, pero a cambio obtuvo una maravillosa vista de sus nalgas. Sin poder reprimirse, extendió una mano y se las acarició con dedos titubeantes. Al momento Naruto retiró el teléfono de su oído, lo tapó con la mano y le lanzó una desafiante sonrisa por encima de su hombro

-Tienes total libertad-no sólo era su sonrisa, aquellas palabras escondían un reto que pensaba que ella eludiría. Pues se llevaría una sorpresa

Se incorporó e hincó sobre el colchón, en aquella posición se acercó hasta quedar a unos centímetros de su espalda. Su espalda era otra maravilla, igual que su torso, pensó de manera soñadora. Estaba constituida por músculos compactos, dividida por la profunda hendidura de la columna vertebral, y descendía formando una cuña desde los anchos hombros hasta la firme cintura.

-Ya te dije que estoy bien. La misión había concluido, Shikamaru se ocupó del papeleo, así que no tenía ninguna razón para quedarme-continuaba hablando con su interlocutor. La tensión que inundaba su espalda era suficiente señal de lo que le parecía aquella llamada, así que pensó en ayudarlo para relajarse.

Lo rodeó con sus brazos por detrás, enterrando su barbilla en el hueco de su hombro y pegando sus pechos a su espalda. Con sus labios recorrió la longitud de su cuello mientras sus manos se encargaban de abarcar su torso. Sorprendido por sus avances, Naruto alejó el teléfono de su oído y estaba a punto de girarse, pero ella volvió a colocarle el aparato, indicándole que siguiera su conversación.

-En verdad no entiendo por qué estás jodiendo con éste asunto, Sasuke

Al escuchar aquel nombre Sakura se quedó congelada. Al principio pensó que era una broma de Naruto, pero se pegó a su oído y escuchó con claridad la voz de su novio.

Su primer impulso fue alejarse de Naruto, como si el moreno pudiera hacerse adivinar con quién y qué estaba haciendo; pero en cuanto se dio cuenta de lo ridículo de sus temores, una idea mucho más atrayente cobró forma en su mente.

Cambiando un poco su posición, para estar más cómoda, pasó una de sus manos frente a Naruto y sin perder tiempo rodeó su miembro. El rubio contuvo el aliento e incluso pareció estar a punto de dejar caer el teléfono, pero logró recuperarse rápidamente.

-No, no. Estoy bien-su voz sonó más ronca que momento antes, por lo que Naruto tuvo que carraspear un poco para volver su voz a la normalidad.

Naruto trató de continuar con la conversación, pero Sakura dejó de conformarse con sólo tenerlo rodeado con la mano y empezó a recorrer su miembro de la base a la punta. Sus atenciones no tardaron en desembocar en una erección, facilitando su trabajo.

La voz de Naruto se había convertido en un susurro, aunque trataba con todas sus fuerzas de mantener su atención en la conversación. Fallando miserablemente

-Sí adiós-dijo con prisa a la vez que cerraba el teléfono. Gimió entre dientes, permitiéndose disfrutar de las atenciones que la mano de Sakura le proporcionaba, pero en cuanto recuperó un poco de control le dijo-Sabe que estoy en la cama con alguien-dijo con tono acusador

-¿Sospecha de mi?-lo vio fruncir el ceño con desconcierto, pero casi de inmediato le respondió

-No

-Entonces no es importante

El teléfono volvió a sonar y en aquella ocasión fueron ambos los que maldijeron por aquella nueva interrupción. Pero no por eso Sakura se detuvo

-¿Tú también? ¡Estoy bien, Hinata!-exclamó su amante, con claro mal humor.

Hinata

Aquel nombre la golpeó con fuerza, haciéndola detenerse. ¿Qué tenía que estarle hablando a Naruto por teléfono? ¿Se creía con derecho a interrumpirlo? Suponía que la ojiblanco no tenía porque saber que Naruto estaba acompañado, ¡Pero joder! Eran las cuatro de la mañana

Bueno, pues lo que fuera que estuviera diciéndole a Naruto, ella no iba a perder la atención de su amante. Probablemente fuera una competencia estúpida, de la cual Hinata no estaba enterada, pero ella no pensaba perder.

Con presteza se bajó de la cama e inmediatamente se arrodilló entre las piernas de Naruto, tomando su pene nuevamente, pero en aquella ocasión con los labios. Escucharlo contener el aliento le provocó una indudable satisfacción, pero no era suficiente para ella.

-Sería mejor para los dos que colgaras de prisa-dijo con suavidad contra su muslo, esperando distorsionar un poco su voz, aunque no pensaba que pudiera oírsele a través del teléfono. Rió con picardía antes de acomodarse nuevamente en su posición.

Ya había hecho aquello en un par de ocasiones con Naruto, de modo que conocía exactamente cómo y de qué manera le gustaba ser acariciado, e iba a demostrar ser una alumna excelente.

Su voz le llegaba desde lejos, tratando de ponerle atención a la joven con quien estaba enfrascado en una conversación, lo que la enfureció y la animó a ponerle un mayor empeño a sus caricias.

Cuando tomó uno de sus testículos y lo presionó con suavidad, él no pudo continuar fingiendo interés en aquella llamada, colgando el teléfono sin despedirse y dejando a su amiga a mitad de una frase. Al día siguiente pensaba disculparse por su comportamiento, pero aquellos momentos tenía cosas mucho más importantes, como las deliciosas sensaciones que Sakura provocaba en él.

Aventó el teléfono, sin importarle en lo absoluto si se rompía a causa de ello, y enterró sus dedos en los cabellos de Sakura para impedirle que se retirara y se entregó al placer.

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-¿Ya te convenciste de que no era tan grave?-preguntó Naruto mientras la veía cubrirle nuevamente la herido, luego de que ella insistiera en revisarlo

-No estoy tan convencida. Es verdad que a simple vista no luce tan profunda, pero para poder analizarte bien deberíamos ir a la clínica

-Olvídalo. No tengo ganas de pasarme mi descanso en una clínica. Además, piensa que si me dieron de alta donde me la curaron, es porque no es tan grave

A regañadientes, pero Sakura tuvo que aceptar lo cierto de aquel argumento. Si la herida hubiera sido grave o con riesgo de complicarse jamás lo hubieran dado de alta y permitirle viajar casi de inmediato. Aún así no podía dejar de preocuparse. Entendía que en su trabajo, era Natural que en alguna ocasión resultara herido, pero saber las posibilidades de que ocurriera no lo hacía más fácil para ella.

-Tienes que tener más cuidado Naruto. Ésta vez tuviste mucha suerte, pero si la herida se hubiera desviado un par de centímetros…

-Lo sé. Pero deja de preocuparte tanto, sé cuidarme solo.

-No lo dudo, pero no me gustaría que el día de mañana me informaran que fuiste herido de gravedad. No creo que podría soportar perderte

-Lo cual no pasará-aseguró

Sakura lo observó recostarse contra el sillón y cerrar los ojos para descansar. Definitivamente no lucía tan cansado como cuando llegó, pero aún necesitaba dormir un par de horas más. Y no dudaba que también requiriera una abundante comida. Aunque él era de apetito voraz, la última misión debió ser inusualmente pesada porque lucía un tanto desmejorado.

-Naruto

-¿Si?-preguntó sin abrir los ojos, completamente relajado

-¿Por qué nunca me hablas tus misiones? ¿Por qué nunca me cuentas a dónde estuviste, o estarás, si corriste peligro? Nada

El aludido lució tremendamente sorprendido por su pregunta, probablemente porque nunca hablaran de ese tema, aunque era más por culpa de él que por una decisión suya. Rápidamente pareció recuperarse de su sorpresa, pero en lugar de contestarle, continuó en la misma posición ignorándola. Decidida a no soltar el tema hasta que lo hubieran resuelto, insistió

-Nunca me dices cuando te vas de misión, siempre tengo que enterarme por boca de otras personas ¿acaso crees que no me interesa?

-Antes de que me buscaras pidiendo mi…ayuda, ni siquiera me habías hablado o buscado para ver cómo estaba

No lo dijo como una acusación, simplemente hacía constar un hecho, pero ella no lo tomó así porque tenía razón con reclamarle. Se decía su amiga, incluso le pidió ayuda apoyándose en aquella amista, pero ¿cuántas veces lo había visitado en el último año? No es que no lo extrañara o estuviera enojada con él, de hecho ni siquiera podía recordar el por qué de su alejamiento, pero el que no le hablara seguido por teléfono no significaba que hubiera dejado de importarle o preocuparse por él.

-Tienes razón. He sido una muy mala amiga y siempre has sido tú quien me llama por teléfono o me visita, algo de lo que me arrepiento muchísimo. Pero no por eso dudes que me preocupe por ti

Finalmente abrió los ojos y la miró fijamente

-No pongo en duda tu preocupación. Sólo creo que…exageras con ella. Y si no te cuento sobre mis misiones es porque no creo que importe.

-Pues sí me importa. Siempre me entero por otras personas que estás en no sé qué lugar o que acabas de regresar. Nunca me lo dices tú. Sasuke siempre habla conmigo de sus misiones o sus casos; es cierto que casi tengo que obligarlo, pero lo hace

-¿Me estás comparando con él?-sonó inusualmente molesto, como si la idea de una comparación con Sasuke fuera demasiado para él-¿Crees que porque él te lo cuente yo debo hacerlo?

-¡No! Es sólo que… ¿no confías en mí? ¿Es eso?

-Claro que confío en ti, Sakura-chan. Pensaba que a estas alturas eso estaba muy claro

-¿Entonces?

-Es sólo que…hay cosas que veo, que investigo…que no quiero que estés en contacto con ellas.

-Naruto. No soy tonta, sé que el mundo allá afuera puede ser cruel, que hay monstruos sin corazón y no me asustan. Por el contrario me siento feliz pensando que tú los estás cazando. Tampoco tienes que preocuparte si…resistiré conocer los detalles de un caso. Soy médico, creo que hay cosas que difícilmente me impresionarán

-No es lo mismo ver algunas cosas que veo, a recibir los heridos, sin tener que enfrentarte a la escena del crimen y lo que lo rodea. ¿No me crees cuándo te digo las cosas tan duras que a veces veo? Bien, te daré un ejemplo. Hay un…monstruo, porque no se le puede llamar de otra manera, de nombre Orochimaru. ¿Sabes a qué se dedica? Secuestra niños, los usa para su propio placer personal por semanas, meses, hasta que se harta; entonces pasan a tener otra función para él, igual de placentera que la anterior, los usa en experimento químicos. Además, se enriquece gracias al tráfico de armas y drogas. Esos son los monstruos con los que tengo que pelear y no quiero mezclarte con esa parte de mi mundo

-Pero…entonces necesitas hablarlo con alguien. En alguna ocasión Sasuke me dijo que sólo ustedes entendían lo que veían; si es tan duro necesitas algo con que manejarlo

-No tienes por qué preocuparte por ello, porque ya me encargo de eso

-¿De verdad?

-Sí. Tal vez no te cuente nada sobre eso, pero siempre cuento contigo para librarme de las imágenes si éstas son muy fuertes

-¿Conmigo?

-Claro. A veces, cuando terminó una misión especialmente dura, te hablo por teléfono o te visito. Eso basta. No importa que me cuentes cosas simples, me platiques de una película o cualquier cosa, sólo estar contigo o escuchar tu voz hace mejor mi vida. Eres como un agradable y tranquilizador valle en el cual siempre me puedo refugiar tras una misión extremadamente fuerte. Y si no te cuento mis cosas, es porque quiero mantenerte fuera de todo eso, como en un mundo aparte. Para sentir que ese mundo tan…sucio no puede mezclarse contigo.

-Oh Naruto, yo siempre estoy ahí. Quizá no tanto como tú o no soy tan…no sé, amable contigo en muchas ocasiones, siempre puedes contar conmigo. Si alguna vez quieres consuelo u olvidar algo, no dudes en venir conmigo. Sin importar la hora que sea

-No me hagas esos ofrecimientos porque podría tomarte la palabra. Además…

-¿Sí?

-No he querido pensar mucho en ello, en nada más allá de este día contigo, pero cuando nuestra pequeña aventura termine…no estoy muy seguro de que fuera buena idea de que lo hiciera. Sobre todo…si después te reconcilias y casas con Sasuke, no creo que al le gustara que continuara con esa costumbre

-En caso de que eso pasara, él puede irse al carajo. Tú eres más importante para mí de lo que él nunca ha sido ¿de acuerdo?

-¿Lo…dices en serio?

Sólo cuando Naruto le preguntó, logró caer exactamente en la cuenta de lo que dijo. Sonaba tan…real, tan sincero, que se asustó. Inmediatamente se alejó de él, tratando de poner distancia entre ambos, física y emocional, mientras intentaba ordenar un poco sus ideas.

-Creo que…deberíamos comer algo. Me muero de hambre-sugirió Naruto con voz neutral, algo que agradeció enormemente la joven.

Lo mejor era actuar como si nada hubiera pasado. Como si aquella conversación tan íntima y emocional jamás se hubiera producido. Como si nunca hubieran bajado tanto la guardia como para revelar la importancia del otro en sus respectivas vidas.

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A la mañana siguiente, Sakura ya se había reincorporado al trabajo, completamente recuperada de su breve enfermedad. De hecho en aquellos momentos se encontraba revisando a Jiraiya, con quien chocó, literalmente, afuera del vestidor de mujeres.

-Ya puede vestirse-le indicó mientras anotaba algunos detalles en su expediente-Su recuperación va muy bien, lo cual me alegra mucho

-¿Tú crees?

-¿Se ha sentido mal?

-No exactamente. Más bien es que no logro acostumbrarme a la ausencia de mi brazo, algunas veces siento como comezón y me sorprendo intentando rascarme en un…espacio

-Eso es algo normal cuando la amputación es muy reciente; pero con el paso del tiempo, rehabilitación y terapia, podrá acostumbrarse. Piense que un brazo es un precio muy pequeño a cambio de sobrevivir, estuvo a un paso de la muerte

-Lo sé. Aunque últimamente…me gustaría poder tenerlo conmigo, estoy haciendo ciertas cosas que…lo harían muy útil para mi.

-Tendrá que empezar a adecuarse con un solo brazo

-Bueno ¿qué diablos? No pienso dejarme deprimir por algo como esto, así que será mejor que dejemos el tema de lado y me retire, aún tengo algunas cosas que hacer.

Trató de abrocharse los botones de su camisa, al verlo batallar enormemente con uno de los botones, Sakura se sintió tentada de ayudarlo, pero por su expresión era obvio que no agradecería su ayuda así que lo dejó.

-¿Sigues viéndote con Naruto?-la pregunta la pilló tan de sorpresa, que por poco tira la carpeta

-¿Có…cómo?

-No intentes negarlo, los vi aquel día ¿recuerdas? Para un hombre como, era bastante obvio lo que ustedes estaban a punto de hacer.

Cual si de un pez se tratara, Sakura abrió y cerró la boca varias veces, aún sin poder recuperarse de la impresión.

-Con todo respeto, prefiero que eso se lo pregunte a Naruto-no sabía si Naruto ya había hablado con él y le hubiera contado una versión, no quería decirle algo que se contradijera.

-No creo que él quiera contarme algo-se quejó con un mohín lastimero

-Entonces tendrá que aguantarse la curiosidad

-Sakura-chan

Mientras él terminaba de acomodarse la ropa, Sakura se enfocó en archivar el expediente pero su mente estaba enfocada en un asunto que llevaba un tiempo rondándola. No estaba segura de querer preguntarle, pero tomando en cuanta que Jiraiya acababa de inmiscuirse completamente en su vida privada, tenía derecho a cuestionarlo ella también.

-Quisiera preguntarle una cosa, Jiraiya-sama

-Dime

-¿Por qué…se pelearon usted y Naruto?

En un primer momento Jiraiya pareció desconcertado, pero enseguida cualquier brillo bromista ligero o malicioso desapareció tomando la misma expresión que Naruto cuando se abordaba el tema. Al parecer el tema les afectaba a ambos por igual

-Yo tampoco quiero parecer grosero, Sakura-chan, pero prefiero que eso se lo preguntes a él. Estoy seguro que si hay alguien a quién le contaría eso, sería a ti.

-Lo he hecho, pero él se niega a tocar el tema

-Entonces eso demuestra que mejor no debo decírtelo, no me gustaría que él se enterara de que abría la boca y volviera a molestarse conmigo

-Lo entiendo…-y era verdad, lo último que deseaba era provocar problemas entre ambos

-Pero…

-¿Sí?

-Sólo puedo decirte que tiene que ver con su pasado, específicamente con sus orígenes, pero definitivamente no me preguntes nada más.

-De acuerdo, aún se lo agradezco

-Bah, para lo que te dije

Ambos caminaban en dirección a la puerta, él para retirarse y ella para dirigirse a la cafetería en busca de Ino, pero cuando Jiraiya abrió la puerta se encontraron de frente con Hinata, que tenía la mano levantada, a punto de tocar la puerta

Un silencio incómodo y cargado de desconcierto los cubrió por unos momentos, hasta que Jiraiya dio un paso al frente con una gran sonrisa y dijo

-¡Hinata-chan! Que alegría verte

-Lo mismo digo Jiraiya-sama. No lo había visto desde que lo dieron de alta, ¿cómo ha estado?

-Ah, muy bien. Me siento completamente recuperado

-Me alegro mucho por usted

-Ha sido un placer verte Hina-chan, pero desgraciadamente tengo que retirarme

-Pues yo vengo a hablar con Sakura-san, si es que tiene tiempo claro

La aludida asintió, a pesar de que no estaba muy convencida de tener esa conversación con Hinata. A pesar de que la conocía desde la infancia, jamás habían sido amigas ni tenido una relación cercana, de modo que el hecho de que la buscara para hablar con ella la incomodaba e intrigaba en igual medida.

En cuanto Hinata entró al consultorio, Sakura se apresuró a cerrar la puerta pero no antes de lanzarle una amenazante mirada a Jiraiya; lo conocía lo suficiente cómo para saber lo mucho que le encantaba espiar a las personas, sobre todo en conversaciones importantes, con el pretexto de sacar inspiración para sus novelas. Y estaba segura que aquel encuentro le interesaría mucho.

-¿Qué pasa Hinata? ¿Para qué necesitabas hablar conmigo?

De alguna manera pensó que Hinata se pondrá nerviosa o divagaría, por eso se sorprendió al ver que la patiblanca parecía haber vencido su timidez habitual y la miraba con seriedad

-Sé lo que hay entre Naruto-kun y tú. Lo sé todo

Sakura se quedó helada. Aquello definitivamente era lo último que esperaba…y de quién menos lo esperaba. ¿Lo sabía todo? Su mente trabajaba frenéticamente intentando procesar aquella noticia e intentando tener alguna reacción. ¿Qué se suponía que tenía que decir?

Un momento.

¿En verdad sabía algo? Porque bien podía estar echando un farol, esperando que fuera ella misma quien se delatara. Quizá sólo sospechaba.

-No sé de qué hablas. ¿Qué es lo que crees saber?-le alegró que su voz no sólo no templara, sino que incluso logró sonar ofendida e ignorante

-Sé que ustedes han estado viéndose a escondidas, que tienen una aventura

-No…no sé de dónde sacas eso o que bases crees tener para sugerirlo pero…

-Naruto-kun se ha estado comportando muy extraños últimamente. Dejó de pedir turnos dobles, de ofrecerse para misiones que lo sacaran de la ciudad, acepta sus días libres…es natural que se trate de una mujer

-Bueno, pues en ese caso puede ser cualquier mujer. No soy yo.

-Él ha tenido muchas aventuras antes, mujeres con las que sale por un tiempo, pero por ninguna de ellas había cambiado tanto sus hábitos. Es obvio que se trata de alguien especial, diferente.

-Insisto. No soy yo

-Ayer cuando le marqué al celular…escuché tu risa. Y era bastante claro lo que estaba pasando en aquellos momentos.

La sonrisa nerviosa que había logrado mantener durante los primeros minutos de aquel encuentro, desapareció por completo. Hinata estaba segura de lo que pensaba y si había escuchado su voz poco había por hacer para que cambiara de idea.

-¿Qué quieres?-le preguntó con sequedad.

Hinata pareció momentáneamente desconcertada y perdida, como si no hubiera esperado aquella pregunta, o al menos no tan pronto. Desvió la mirada y sus dedos juguetearon nerviosamente antes de hablar

-A lo largo de los años he visto a Naruto-kun salir con diversas mujeres. Algunas veces una tras otra; y otras duraba mucho tiempo sin pareja. Durante todo este tiempo yo…

-Has estado esperando que él se fije en ti-completó la frase por ella, a lo que Hinata sonrió tristemente

-Algo así. Quería que me viera de otra manera, que me…mirara como una posible mujer para él, sólo que eso nunca ha llegado. Pero todo este tiempo me he dicho que no importaba que él no me eligiera, que me conformaba con que la mujer que amara lo hiciera feliz, que lo amara como él se merece. Por eso cuando me di cuenta de lo que estaba pasando entre ustedes…no pude quedarme como si nada

-¿Por qué?

-Porque eso que ustedes tienen no puede beneficiarlo de ninguna manera. ¿Te dijo lo grave que fue su herida?

-Él dice que fue superficial

-Mintió. No fue extremadamente grave, pero en el hospital querían que se quedara internado por lo menos un día para evaluación. Pero en lugar de obedecer las órdenes médicas y de su capitán, aprovechó un descuido para irse de la clínica y tomar el primer transporte que lo trajera hasta aquí. Junto a ti.

Inmediatamente Sakura se sintió furiosa con Naruto por haberle mentido y con si misma por haberle creído a él, en lugar a su instinto médico que le decía que esa herida no lucía tan simple como él aseguraba. Sólo el convencimiento de que debía dejar de lado cualquier distracción para concentrarse en su conversación con Hinata, logró disipar sus preocupaciones referentes a la herida

-Entonces esto deberás tratarlo con él ¿no te parece? Además, yo no le pedí que regresara inmediatamente o que dejara la clínica, por lo que no entiendo tu postura de que fue culpa mía o algo así

-No eres buena para él porque te pone a ti por encima de sus propias necesidades

-Tal vez porque yo le inspiro otras necesidades más importantes-no quería sonar tan dura, pero odiaba ser juzgada por alguien que parecía sentirse moralmente superior a ella.

-Sólo le harás daño. Si él fuera tan importante para ti, hubieras dado por terminada la relación con Sasuke-san, en lugar de esconder a Naruto como si te avergonzaras de él. Eso es algo que él no merece

-Mira Hinata, conozco tus sentimientos por Naruto y sólo por eso trato de entenderte; pero te repito que tú no sabes nada de cómo están las cosas entre él y yo. Así que te sugiero que te mantengas al margen y dejes de meterte en algo que no solo no te concierne, sino que ignoras por completo. ¿O a qué viene todo esto? ¿Sólo querías informarme que lo sabes?

-No. Me gustaría que…entendieras que si la cosa le hará daño…lo dejaras

-¿O si no? ¿Es eso lo que sigue? ¿Una amenaza? Déjame decirte Hinata, que me vale lo que tengas que opinar. Es mi vida, y la de Naruto, y no tienes cabida en ella ni en nuestras decisiones. Así que yo también te agradecería que te mantuvieras al margen. Y si por alguna razón crees tu deber decírselo a Sasuke, déjame recordarte que el mayor afectado sería Naruto. Algo que estoy segura deseas evitar.

-Evidentemente.

-Entonces, en vista de que ya me dijiste lo que deseabas, te pido que te retires. Tengo mucho trabajo por delante y no puedo seguir perdiendo el tiempo con esto.

Joder. Sonaba horrorosamente maleducada, si su madre la oyera la regañaría sin dudarlo, pero la sola presencia de Hinata la ponía del mal humor. ¿Quién se pensaba que era para ir a buscarla para hablar de Naruto? Está bien que no la hubiera amenazado directamente, pero ésta continuaba latente, si la ojiblanco pensaba que le estaba haciendo daño al afecto de su amor.

-Está bien. Yo…lamento haberte molestado Sakura-san

-Descuida

Cuando Hinata salió del consultorio, dejó tras de si el ambiente cargado de incertidumbre y miedo. Fuera quien fuera, alguien los había descubierto. Eso no era nada bueno.

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Después de un día tan estresante como aquel, lo mínimo que Sakura deseaba era darse un relajante baño, de hecho la bañera estaba lista, esperándola a que entrara para tomar un delicioso baño de espuma. Pero sin importar lo atrayente que pareciera, no se sentía motivada para levantarse del sillón.

Desde la conversación con Hinata estaba tremendamente nerviosa, temerosa de que su rival cumpliera su amenaza y los delatara, a pesar de saber de lo remoto de aquella posibilidad, o de que hablara con Naruto, atemorizándolo y provocando con ello su ruptura.

Como le gustaría poder hablar con él para explicarle la situación, pero desgraciadamente no era posible. Como el día lo pasaron enteramente juntos, aquel día Naruto tenía una ceremonia importante y era casi imposible que lograra escaparse, a menos que lograra endosarle a alguien las horas que debía cubrir. Tsunade haría una ceremonia anual y salvo quienes estarían patrullando, todos los policías deberían estar presentes.

Haciendo acopio de fuerzas que no tenía, se levantó del sillón y prácticamente se arrastró en dirección al baño. Estaba a punto de entrar, cuando escuchó el ruido de su puerta principal abriéndose. En un primer momento pensó que era su imaginación, pero con esperanza salió corriendo hasta al pasillo, desde donde vio a Naruto cerrar la puerta.

Corrió hacia él, estrellándose contra su pecho y provocándole un quejido de dolor a cambio.

-Viniste, sí pudiste venir-dijo con deleite mientras enterraba el rostro en su pecho e inhalaba aquel aroma que tanto le gustaba-Pensé que no podrías, porque habría ceremonia y ya te habías tomado un día de descanso

-Al final me dieron otra tarde libre, al parecer creen que mi herida merece un poco más de descanso

-Pues me alegro que lo pensaran-se separó de él, queriendo darse el placer de contemplarlo con el uniforme de gala, porque en los segundos que lo vio antes de abrazarlo, le pareció guapísimo-Guau

-Luzco bien ¿eh?-la sonrisa de satisfacción que lucía indicaba claramente que conocía la respuesta, pero aún así quería escuchársela, y sólo por aquella vez ella no pensaba negársela

-Fabuloso.

El saco blanco hacía parecer sus hombros más anchos, mientras que el pantalón le sentaba de una manera tan maravillosa que le hizo agua la boca. Aunque aún llevaba puesta la gorra, podía ver que sus cabellos rubios estaban peinados para atrás, despejando su frente y haciendo que sus ojos lucieran más grandes y profundos.

-Ya me habías visto antes con éste uniforme y no recuerdo que te afectara tanto.

Era verdad.

Aunque…pensándolo detenidamente, estaba segura de haber pensado que estaba guapísimo, mucho más que Sasuke, pero siempre había eliminado instantáneamente aquellos pensamientos, creyendo que no estaba bien pensar que alguien llenaba mejor los pantalones mejor que su novio. De hecho no estaba segura de que el pensamiento le siguiera gustando.

-Quizá ahora luces más guapo que antes-dijo sin mucho convencimiento, simplemente tratando de dar por finalizado el tema.

Por primera vez desde que entrara al departamento, Naruto la recorrió con la mirada e inmediatamente las líneas de cansancio en su rostro desaparecieron y apareció una mirada de que anunciaba fuego.

-¿Me estabas esperando o por qué luces así?

Como estaba a punto de meterse a bañar, estaba vestida únicamente por una delgada bata satén. El cinturón tensaba la tela alrededor de sus pechos, revelando su desnudez e incluso la inmediata excitación que la asaltó en cuanto lo rodeó por la cintura.

-No conscientemente, estaba a punto de meterme a bañar, pero estoy segura de que podrás aprovecharlo a tu favor.

No necesito otro tipo de invitación. De inmediato cerró el escaso espacio que los separaba, apretándola contra él y cubriendo su rostro con besos. Sakura moldeó insinuantemente su cuerpo contra él

-Ya te siento duro

-Es el efecto que tienes en mí, sólo de pensar que me dirigía a éste lugar…

-Me encanta eso, porque provocas lo mismo en mi.

Le desató el cinturón de la bata y metió la mano debajo de la resbaladiza tela de la misma, coronándole un pecho

-Sakura-chan necesito…

-Yo también-bajó la mano a su cremallera-también te quiero dentro de mí.

Él introdujo su mano entre sus muslos para encontrarse con ala innegable prueba de deseo por parte de la joven

-Mmmm, que rico-murmuró ella con voz ronca, moviendo las caderas para animarlo a continuar la exploración

-Estás tan empapada

-Pues yo te siento absolutamente preparado ¿me equivoco?

-En lo absoluto

-Me alegra oírlo

Mirándolo directamente a los ojos metió la mano en la cremallera abierta, pasando por la abertura de los calzoncillos hasta cerrar los dedos en torno a su erección, arrancándole un jadeo. Cuando lo acarició brevemente, él cerró los ojos, desbordado por el placer y la velocidad con la que iban en aquella ocasión.

-Necesito…vamos a la recámara-dijo el rubio con la voz completamente ronca mientras sacaba un preservativo del bolsillo superior del saco

-A pesar de creer que no nos veríamos… ¿traías un preservativo?

-No perdía la esperanza de poder vernos y si nos veíamos…

-Entiendo, pero no quiero que vayamos a la recámara

-¿El sofá?-ella movió negativamente la cabeza-¿El suelo?-en ese momento sonaba desesperado

-La mesilla de centro

El preservativo cayó al suelo desde sus dedos laxos. El día anterior habían bromeado sobre esa…posibilidad, pero ella se negó tajantemente, creyendo que no se sentiría cómoda. Que en aquellos momentos ella misma se lo ofreciera, era más de lo que esperaba.

La vio caminar moviendo las caderas con un vaivén delicioso mientras él se inclinaba para recoger el paquetito de aluminio.

-¿No vienes?-le preguntó por encima del hombro

-Enseguida-antes de acercarse a ella comenzó a quitarse el saco, pero ella lo interrumpió diciéndole

-No lo hagas, me encanta un hombre con uniforme

Si antes ya estaba excitado, en aquellos momentos se sentía completamente desbordado. Llegó a su lado en el momento en que Sakura se inclinaba para apoyar las manos sobre la mesa y las rodillas en el borde.

Cuando meneó el trasero cubierto de satén, él no pudo reprimirse más y le alzó el material brillante con prontitud. El trasero desnudo que descubrió lo animó a inclinarse y recorrer con sus labios aquella parte del cuerpo que siempre le había gustado en la joven.

Aunque le encantaba aquello y le gustaría continuar, ninguno de los dos estaba para esperar por más tiempo. Las palmas le ardían por la necesidad cuando las apoyó en sus glúteos, tanteó su humedad y entró en ella.

Le había ofrecido una fantasía que no había esperado hacer realidad con ella, pero al igual que cuando lo amarró a la cama, lo había sorprendido yendo un paso adelante para darle placer. Le estaba dando una mujer tan dispuesta, desnuda bajo su bata, ofreciéndose a él de una forma tan primitiva, poniéndolos a ambos tan superados por la lujuria que la tomaba completamente vestido. El momento era carnal y salvaje, un momento para embestidas veloces y gritos ansiosos mezclados con el golpear rítmico de los muslos contra el trasero

Cuando sintió que el clímax de Sakura se acercaba, estiró su mano hasta llegar a uno de sus pechos, el cual estimuló hasta conseguir que ella alcanzara el placer en medio de temblores y gritos. Él todavía pudo aguantar unos segundo más antes de alcanzar su propio y devastador orgasmo.

Cuando lograron recuperarse un poco, se dejaron caer sobre la alfombra con completo abandono. Aún con sus respiraciones aceleradas, él se inclinó sobre ella para besarla en la frente con ternura y tomaba una de sus manos y la apretaba con suavidad.

De alguna manera, a pesar de que su timidez e incluso inexperiencia, Sakura siempre parecía dispuesta a vencer sus miedos sólo para darle placer a él. Aquel gesto lo conmovía profundamente. A lo largo de los años había tenido muchas amantes, menos de las que le achacaban, pero Sakura era sin duda su amante más generosa y entregada. Le gustaría poner ese pensamiento en palabras, pero conocía lo suficiente a las mujeres como para saber que no les gustaba que se les comparara con amantes anteriores; pero quería pensar que con aquellos gestos tan torpes pudiera transmitirle su sentir.

Cuando finalmente ambos lograron recuperar su respiración, y tras un rato de agradable silencio, Naruto le preguntó

-¿Qué te pasa?

-Nada ¿por qué me lo preguntas?

-Me sedujiste, estabas frenética e incluso te animaste a hacer algo que hasta ayer te habías negado, algo debió motivarte a hacerlo; supongo que quería que ayudara a olvidarte de algo

Dicho así…

Sakura quería negarlo, decir que no había nada que lo preocupaba, pero Naruto tenía mucha razón al decir que algo la impulsó para lo que acababa de pasar entre ambos. Además, no tenía sentido ocultárselo cuando un rato atrás deseaba hablar con él para decírselo

-No necesariamente te animé porque quisiera olvidarme de algo. En realidad quería…sentirte conmigo, profundamente unido a mí, enterrado en mí. Necesitaba sentir ese vínculo contigo

-¿Qué pasó?

-Hinata lo sabe

-¿Mmmm?

-Sabe lo de nosotros

-¿Estás segura?

-Sí. Fue a confrontarme a la clínica, prácticamente me exigió que te dejara

Naruto guardó silencio, apretándola por los hombros contra su pecho mientras su mirada y pensamientos parecían estar muy lejos de ahí, analizando la situación, hasta que finalmente él le sonrió y sus hombros se relajaron

-No te preocupes, estoy seguro de que no dirá nada, ella…me aprecia

-¡Que eufemismo!-dijo con sarcasmo, pero él la ignoro

-Como te decía, ella me aprecia así que guardará el secreto. Sabe lo que pasaría si se lo contara a Sasuke, o a alguien más, así que no creo que lo haga. Pero si quieres puedo hablar con ella

¿Quería?

Ella no perdía nada si Sasuke se enteraba de todo, de hecho lo deseaba, pero Naruto perdería más de lo quería aceptar. Pensándolo de aquella manera lo mejor era atar todos los cabos, asegurarse de que la única persona que podría difundirlo guardar silencio, pero la idea de que Naruto y Hinata se encontraran…

-Tú la conoces mejor que yo, si crees que debes hablar con ella, hazlo-como necesitaba sentirse más cerca de él, se recostó encima de él y pegó el oído justo encima de su corazón, para poder escuchar sus latidos-Ella te ama, lo sabes ¿verdad?

-Sí-contestó al cabo de unos instantes de silencio que llegaron a torturarla

-He visto cómo te comportas con ella. Actúas como si no lo supieras, eres amable pero al mismo tiempo discretamente distante ¿por qué?

-Sé que la avergonzaría si le demostrara que lo sé, porque definitivamente no puedo corresponderle y eso haría más incómoda la situación.

-¿Lo dices en serio? ¿Nunca podrías enamorarte de ella?-sonaba claramente feliz y emocionada, pero no podía esconder lo mucho que aquellas palabras la alegraban

-Hinata es una chica maravillosa. Sensible, cariñosa, amable, siempre me apoya…pero no puedo dejar de verla como una adorable hermana menor. Sinceramente creo que, si fuéramos pareja, me volvería loco al mes. Yo necesito una mujer que me rete, que me encare cuando crea que estoy mal, gritándome si es necesario. Quiero una mujer fuerte, no un capullito de alelí.

Ante aquella declaración, Sakra se sintió inundada por un par de emociones contradictorias que la dejaron confundida. Por un lado estaba la alegría porque Hinata no encajaba con la descripción que Naruto acababa de dar; pero por otro lado sentía envidia por quien fuera que cumpliera los requisitos.

Pero, aunque Hinata no le atrajera a Naruto, se sentía…incómoda por cualquier convivencia entre ellos. Sobre todo si es que Hinata intentara convencer a su amante de que lo mejor era que terminaran su relación si no quería que le contara todo a Sasuke.

Siguiendo un impulso desconocido, se colocó a horcajadas sobre Naruto, con las piernas a ambos lados de sus caderas. Con movimientos lentos se estiró hasta rodearlo por el cuello con los brazos.

De inmediato el rubio se sintió animado por la deliciosa iniciativa que estaba demostrando su compañera, por eso fue una enorme sorpresa sentir unos dientes enterrarse en su cuello. La sensación no duró mucho tiempo pues de inmediato los dientes fueron reemplazados por los labios haciendo presión en el mismo lugar.

De inmediato se enderezó, sentándose sobre su vientre y le lanzó una enorme sonrisa de victoria, que el respondió con una mirada que pretendía ser de reproche

-¿Por qué hiciste eso? Creo que tendré una enorme marca

"Ese era el chiste" fue el pensamiento que inundó a Sakura

-Además me has mordido-la acusó con un tono de niño pequeño, que a ella le pareció adorable

-No seas quejica. Fue una mordidita de nada

-¡¿Una mordidita de nada?!

-Que yo sepa, nadie se ha muerto de una.

-¿Ah no? Ya lo verás-Naruto se incorporó de golpe, provocando que Sakura perdiera el equilibrio y cayera de espaldas a la cama. De inmediato Naruto se puso sobre ella y le dijo con un tono lleno de promesas-Te voy a demostrar que una 'mordidita de nada', en el lugar indicado, si que te puede matar...y llevar al cielo

-Pruébamelo-replicó en tono retador, pero con una indiscutible mirada pícara

-Será todo un placer para mí. Y estoy seguro que también para ti.

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Un par de horas después, luego de que Naruto demostrara tener razón respecto a los mordiscos, tres veces, disfrutaron de un largo y delicioso baño de espuma. Aunque al principio Naruto protestó por la espuma, argumentando que eso era sólo para mujeres, terminaron jugando entre la espuma, haciéndolo no sólo excitante, sino divertido.

En aquellos momentos estaban recostados en la cama, descansando de sus actividades amorosas y de un ajetreado día para cada uno. Naruto estaba muy cansado, debido a que aún no lograba recuperarse por completo de su agotadora misión, por lo que dormitaba a su lado porque ella se sentía incapaz de dejarse caer en el sueño.

No sólo era por el asunto de Hinata, a final de cuentas ya estaba resuelto, pero toda aquella situación la tenía muy nerviosa. Al momento habían tenido suerte, lograban verse siempre que querían y nadie, aparte de la ojiblanca, parecía enterado, de alguna manera era como si estuvieran en propio mundo…aunque no sabía por cuanto tiempo más seguirían teniendo suerte. Entre más tiempo continuaran con la aventura, más riesgos correrían. Pero no deseaba darla por terminada.

Queriendo distraerse de aquellos pensamientos tan preocupantes, se dedicó a observar a su amante. Adoraba las marcas de sus mejillas, que lo hacían parecer un gatito, sus expresivos y profundos ojos azules, que en aquellos momentos estaban cerrados, sus labios, que siempre se curvaban en una sonrisa. Era tan guapo.

Por un momento acudió a su mente un recuerdo de cuando era niño. Desde entonces era un niño precioso, pero no en aquel entonces no tenía aquella sonrisa a flor de piel ni parecía tan feliz, su mirada era molesta y triste debido a que ningún niño quería ser su amigo. Afortunadamente los amigos eran algo que en aquellos momentos no le faltaban.

"Sólo puedo decirte que tiene que ver con su pasado, específicamente con sus orígenes"

Las palabras de Jiraiya afloraron en su mente, ¿qué podía tener que ver con la infancia de Naruto? Trató de dejar el tema de lado, pero no pudo

-Naruto

-Dime-dijo adormilado, sin abrir los ojos

-Hoy también vi a Jiraiya-sama

-¿Ah si? ¿Qué tal va su herida?

-Muy bien, pero no es de su salud de lo que quería hablarte

-Entonces ¿de qué?

-Es que…no puedo dejar de preguntarme ¿por qué se pelearon ustedes?-estuvo a punto de decir 'él me dijo', pero afortunadamente se detuvo antes de meter la pata y provocar un nuevo enfrentamiento entre ambos-¿Qué pasó durante su viaje?

Supo el momento preciso en que el adormecimiento desapareció porque sus hombros se tensaron visiblemente. Se levantó de golpe de la cama y probablemente se hubiera comenzado a vestir de no ser porque sus ropas estaban tiradas en el piso del baño. El amante cariñoso había desaparecido y Sakura se lamentó de ello

-No quiero que te molestes…

-Entonces deja el maldito tema de lado

-Sólo me preocupo por ti-dijo a la defensiva

-¡No! Únicamente tienes curiosidad y no estás dispuesta a dejarlo de lado aunque te lo pida

-Yo…perdón. Lo último que quiero es molestarte, dejemos de lado el tema

Nunca lo había visto tan molesto…y menos con ella. Sentía como la situación se le estaba escapando de las manos y temía que el resultado de ello fuera terrible para su relación.

-¿Por cuánto tiempo? ¿Hasta que vuelvas a sentir curiosidad? Esto es como cuando me preguntaste el por qué nunca te contaba de mis misiones, sientes que si en verdad eres importante para mi, entonces no debo tener secretos contigo ¿verdad? ¡Eres tan jodidamente egoísta que no te importa despertarme con tal de conseguir tus respuestas!

-¡No!

-Pues bien, voy a darte gusto. Voy a contártelo todo.

-No es necesario, en verdad-dijo mientras se levantaba de la cama e intentaba abrazarlo, pero él no se lo permitió ni pareció escucharla

-Dime Sakura ¿no te recuerdo a alguien? Obsérvame fijamente y dime si mi rostro no se te hace conocido ¡Mírame!

Aunque ya no deseaba obtener aquella información, sobre todo si era a cambio de dolor para Naruto, no pudo evitar mirarlo fijamente, tratando de encontrar el parecido que él aseguraba. El rostro de alguien más se abría paso en su mente, pero la idea parecía tan absurda, que no lograba asimilarla

-No…puede ser

-Dilo Sakura ¿a quién me parezco?

-Yondaime Hokage-sama-susurró con incredulidad

-¿Es difícil de creer?

-Pero… ¿cómo…? Siempre pensé que él no dejó familia

-Sí la dejó, pero nadie lo sabía

-Tú eres ese niño.

-Así es

Cuando Namikase Minato fue elegido Hokage, tras la jubilación de Sandaime, se convirtió en la persona más joven en ostentar dicho cargo. Tenía un currículum impresionante a sus espaldas, una formación diplomática inmejorable e incluso una galanura que le permitía gozar de una gran popularidad entre la gente.

Veintitrés años antes un comando rebelde armado, autollamado 'Kyubi', logró infiltrarse y atacar la residencia oficial de los Hokages. Hubo multitud de víctimas, incluyendo el propio Hokage…y su hijo recién nacido. O al menos esa había sido la versión oficial.

-¿Por qué te mantuvieron oculto todos estos años?

-Al principio Sandaime pensó que era lo mejor. Mi padre acababa de ser asesinado, con la inestabilidad política que un magnicidio provoca, y las investigaciones para encontrar a todos los responsables del complot cayeran tomaron meses. Era un recién nacido incapaz de identificarlos, pero el viejo pensó que era lo mejor mantenerme oculto al menos por un tiempo. Después…las cosas no salieron como pensaba…y terminé en orfanato-la furia que momentos antes mostraba, en aquellos momentos era reemplazada por una frialdad que no coincidía con la historia que estaba contándole

-Tu madre… ¿también murió?

-Sí. Ésa versión es la correcta, murió dándome a luz.

-¿Desde cuándo lo sabes?

Naruto sonrió con amargura antes de contestarle

-Cuando tenía 5 años sentía mucha curiosidad por saber quiénes eran mis padres, supongo que alguna manera pensaba que ellos me sacarían de aquel horroroso lugar que era el orfanato, así que se lo pregunté a la directora. Una semana antes había hecho una de mis travesuras, no me preguntes cuál porque no la recuerdo, y precisamente ese hubo un desorden en los dormitorios que la tenían de muy mal humor; de modo que cuando se lo pregunté…en cierta manera desquitó sus problemas conmigo y se vengó por los problemas en los que me metía. Quiso hacerme daño y lo logró. Me dijo que no tenía idea de quienes eran porque en mi expediente sólo decía que me abandonaron en un basurero y según un 'testigo' fueron un hombre y una mujer. Obviamente eran mis padres-dijo con sarcasmo-un basurero. No lo dijo, pero su mirada tenía muy claro el mensaje, 'el lugar para una basura como yo'

-Oh Naruto…

-No quiero tu lástima. Querías saber la historia, pues te la contaré completa. Esa bruja me hizo sentir como una basura de la cual se habían desecho convenientemente para poder seguir con su vida. Aunque siendo justos con ella, así fue como me sentí respecto al trato de Ero-senin

-¿Ero…? ¿Qué tiene que ver Jiraiya-sama con esto?

-Paciencia, aún no llego a esa parte. Durante años me pasé odiando a mis padres, maldiciéndolos por abandonarme cuando en realidad estaban muertos. Mi madre dio su vida por mi, su corazón era muy débil para resistir un parto pero aún así se negó tajantemente a interrumpir el embarazo. Me dio la vida a costa de la suya. Y mi padre. Él murió protegiéndome, porque esos terroristas iban por mi, pensaban secuestrarme y exigir un rescate

En ese momento las emociones de Naruto estaban tan a flor de piel, pero Sakura entendió sin problemas la enorme culpa que lo embargaba por los años de desprecio a unos padres que en realidad siempre lo amaron.

-No debes sentirte tan atormentado. Creíste las mentiras que una mujer cruel te soltó cuando sólo eras un niño, era natural que no pensaras maravillas de ellos. ¿No le preguntaste a alguien más?

-No. El viejo Sanadime trató de hablarme de mis padres en una ocasión, pero yo creía saberlo todo así que no lo dejé decirme ni una palabra. Crecí odiándolos y en cierta manera a mi mismo, sólo era un niño sin nadie a quien recurrir ni un solo amigo a la vista

-Pero ¿no podías hacer amigos en el orfanato?

-No. Yo era de los más chicos y para llamar la atención me la pasaba haciendo travesuras, muchas de las víctimas eran mis mismos compañeros, por lo que no me tenían mucho afecto. La cosa empeoró cuando entré a la escuela con ustedes

-¿Por qué?

-Porque era una gran escuela y era el único niño del orfanato que iba a ella. Que el Hokage me diera un trato privilegiado y que por unas horas pudiera salir de aquel lugar…solo digamos que no me hizo muy popular. Cuando al fin pude empezar a hacer amigos me sentí tan feliz y esa felicidad aumentó cuando Ero-senin entró en mi vida y pareció querer ser una figura paterna que tanto necesitaba. Cuando me ofreció irme con él, la posibilidad de dejar definitivamente el orfanato, me sentí tan feliz. Aquellos meses viajando a su lado, aunque eso significara dejar de lado a los amigos que tanto apreciaba, fueron los mejores de mi vida

-Entonces… ¿qué cambió?

Naruto se dejó caer en la cama, las manos tensas descansaban en sus rodillas mientras parecía luchar por encontrar las palabras indicadas

-Fue cuando cumplí 15 años. Ero-senin me llevó a un prostíbulo para...'iniciarme'. Dijo que era la mejor manera de perder la virginidad y aprendería mucho de primera mano-al ver la mirada de disgusto de Sakura, él puntualizó-No me molestó, de hecho me encantó mi regalo. Pagó un...servicio completo, así que regresé hasta la mañana siguiente al hotel donde nos quedábamos. Cuando llegué estaba ebrio, no es que fuera muy raro encontrarlo en ese estado, pero aquella vez era diferente

-¿Por qué?

-Porque estaba festejando. Según dijo, ahora era un hombre. Entonces lo dijo 'Tu padre estaría tan orgulloso de ti'-la mirada de Naruto se perdió en un punto y ella supo que estaba reviviendo aquel momento, aquellas palabras, pero también las emociones que lo invadieron en aquellos momentos-Recuerdo que me quedé helado por la impresión. ¿Mi padre? ¿Él conocía a mi padre? Así que le exigía respuestas...y me las dio. Me contó que él había sido maestro de mi padre, pero incluso más que eso, fue su amigo. La relación había sido tan cercana que incluso mi padre eligió mi nombre por el del protagonista de la única novela que Ero-senin logró publicar. Pero la amistad iba más allá. Mi propio padre le pidió, que si algo le pasaba, él se hiciera cargo de mi, algo que evidentemente no hizo.

-¿Por qué?

-Según sus propias palabras, porque no quería hacerlo

-Probablemente porque su trabajo como espía te colocaba en una posición de riesgo, además de que le impedía cumplir bien con las misiones

-No. El viejo Sandaime le ofreció relevarlo de ese tipo de misiones para que pudiera ocuparse de mí, pero él se negó. Dijo que estaba demasiado viejo como para hacerse cargo de un crío y cambiar sus hábitos de vida a esas alturas. Me veía como una molestia de la cual no deseaba hacerse cargo

-Pero volvió por ti…

-Claro. Cuando ya era lo suficientemente mayor como para valerme por mi mismo; era un adolescente no un crío demandante que lloraba pidiendo su biberón. En cuanto entendí que él fue el gran responsable de mi infancia, de mi abandono en ese asqueroso orfanato…lo odié tanto. Permanecer a su lado no era una opción, así que me largué de ahí y no volví a dirigirle la palabra en mucho tiempo

Ahora todo parecía tener sentido. Los años sin dirigirse palabras extras a un saludo o a un intercambio de información, la mirada de reproche que Naruto siempre le lanzaba a Jiraiya cuando se encontraban, incluso cobraba sentido el que su amigo prohibiera la entrada del otro a su graduación en la Academia de Policía.

Siempre pensó que el motivo de disputa había sido un simple malentendido entre un joven rebelde y una figura de autoridad, un simple desacuerdo que dos personas orgullosas se negaban a finalizar. Nunca se imaginó que hubiera toda una historia detrás.

Pero ahora había algo que comenzaba a preocuparla

-Tú no regresaste a Konoha hasta unas tres semanas después de tu cumpleaños ¿dónde estuviste todo ese tiempo? ¿Tan lejos estabas?

-No tanto, pero no estaba seguro de querer regresar así que estuve vagando sin rumbo

-¿Por qué no querías regresar?

-Porque eso hubiera significado volver al orfanato y eso era lo último que deseaba. Pero finalmente me di cuenta de que no sólo no tenía otro lugar a donde ir, sino no quería perder definitivamente los lazos de amistad que había logrado forjar. Afortunadamente cuando regresé, Tsunade-obaachan ya había destituido a la directora del orfanato, por malos tratos y manejos oscuros, y me permitió irme a vivir solo

La habitación se sumergió en un oscuro silencio del que Sakura deseaba salir, aunque no estaba segura de cómo. ¿Existía una manera agradable o conciliador de cerrar el tema? No lo sabía

-Yo…sé que todo eso debió ser terriblemente difícil para ti, pero afortunadamente lo has dejado atrás. Lo perdonaste

-Porque estaba al borde la muerte y sentí que ya era demasiado rencor para seguirlo manteniendo. Me pidió perdón, dijo que fue malditamente egoísta conmigo y que se arrepiente de haberles fallada a dos personas a las que apreciaba tanto, así que…lo perdoné. Pude haber seguido enojado con él, a veces aún me siento como tal, pero no deseaba seguir atado a la amargura por algo que no podíamos cambiar y que en cierta manera formó a la persona que soy. Aunque duela, él es la única familia que me queda, mi único lazo con mis padres, más allá de una simple fotografía. Sólo por eso merece la pena dejar el rencor atrás

-Pero no lo has logrado por completo

-¡Claro que no!-a juzgar por la expresión furiosa de Naruto, los momentos de relativa tranquilidad habían acabado-Sobre todo me cuesta trabajo olvidarlo cuando tú y tus preguntas no me permiten mantener enterrado el pasado.

Nuevamente se levantó de la cama, caminó hasta el baño donde recogió sus cosas y salió con sólo los pantalones puestos y el resto de prendas en la mano

-Me conozco lo suficiente como para saber que si no me largo de aquí, me enojaré tanto contigo que después me arrepentiré

-Lo lamento

-Si claro

Así, a medio vestir y sin dirigirle la mirada, Naruto salió del departamento dando un portazo. En cuanto se supo sola, inundada por aquel asfixiante silencio, Sakura rompió a llorar.

CONTINUARÁ

Me alegra ver que logré sacar éste capítulo en menos tiempo que los anteriores. La vez pasada les prometí que trataría de hacer 3 capítulos en marzo…pues quedarán en 2. Lo que pasa es que para éste capítulo fusioné dos, por lo que creo que cubriré la cuota de esa manera XDDD

Finalmente expliqué el pasado de Naruto, así que como verán él no lo ha terminado de asimilar aunque trata. Me parece curioso que abordara el origen de Naruto coincidiendo con el capítulo del manga que nos regresa a Yondaime.

¿De qué va el siguiente capítulo? Pues digamos que Sasuke vuelve a mostrar una cara que a Sakura no le gusta nada y tendrá ciertas repercusiones en su relación con Naruto. También quiero comentarle que éste capítulo representa la mitad de la historia y aunque los próximos capítulos se volverán un poco más lentos, es donde estará casi todo el desarrollo.

Muchas gracias por sus comentarios a: Sakurass, .Dark, Nakasu Malakiel, Kusubana-yoru (cuando te leí me quedé O_O, ya entenderás mi reacción en los capítulos posteriores), saku-chan94, Acoatl, Clau-Hatake, Leonardo, furio, misa_amane, lolito86, loquin, death linkin, Itzel, ahsayuni15f, Nadesko, tsuki-airen y zoe.

2009-03-16