Estaba nerviosa, la hora de salida ya había llegado y Harry cruzaría la puerta de su oficina en cualquier momento. Su corazón gritaba el nombro de él en cada latido, lo sentía cerca. No sabía porque razón se había dejado embaucar por Harry, pero se había cansado de pasarse toda la tarde tratando de buscar una respuesta solida a su actitud y por más que se negara sabia la verdadera razón, nada sólidas, pero la única era tenerlo cerca. Se sentía débil y desprotegida ante ese sentimiento de necesidad, de urgencia al querer respirar su mismo aire, porque no sabía vivir si él, porque se había dejado en sus labios, en sus venas, en su boca, en su alma, en su piel una parte de ella que no prendida recuperar, porque a pesar del dolor nunca cambiaria los momentos que compartió con él, los felices y los dolorosos, los apasionados y los fríos; nunca lo cambiaria. Y aunque al decirlo en voz alta se escuchara cursi no le importaría porque era la verdad y no encontraba otras palabras que dijeran fielmente lo que la sola idea de Harry cerca de ella, la hacía sentir.
Lo vio cruzar el umbral y se perdió de inmediato en su verde mirada. Como una autómata se levantó y se dirigió junto a él. Caminaron por los pasillos en silencio, ella sin dirigirle la mirada, escuchando el sonido de sus tacones sobre el piso; sentía el calor del cuerpo de Harry junto a ella, su mano picaba por elevarse hasta sus cabellos y enredar los dedos en él, extrañaba hacerlo, antes lo hacía automáticamente cada que lo tenía cerca, sin motivo, sin razón, por instinto. La tensión fue la protagonista en el elevador.
Harry no tenía nada planeado, todo había salido tan natural. La mentira del Támesis no fue planeada y ahora que estuvieran solos en el departamento dejaría que la magia que siempre existió entre ellos fluyera, sin presiones, que las leyes de la naturaleza manejaran los hilos de su encuentro.
Al entrar al departamento todas las tensiones se quedaron en la puerta, fue una ola de tranquilidad la que los inundo y los arrastro. Harry se arrojó al sofá, mientras Hermione se dirigió a la cocina por un poco de agua que su reseca garganta exigía.
Harry se percató de cuanto había extrañado ese lugar, era tan cálido y especial. Se sintió en casa nuevamente.
A Hermione le costó que el agua fluyera tranquilamente, sentía las piernas flojas y los tacones no ayudaban mucho, hizo varas inhalaciones y exhalaciones, se mentalizo a ella acostada en su cama, sola, sin Harry, necesitaba controlar las hormonas locas que lo reclamaban pegarlo a su piel. Luego de tratar de auto-convencer a sus alocadas hormonas regreso a la sala.
-Estos zapatos me ma…
-Estos zapatos me matan y la falda me sofoca. Me cambio y comemos- imito Harry el tono de su cansada voz- Aun me acuerdo de tu rutina y extrañaba oír eso- dijo desde el sofá con una sonrisa. Hermione no se movió de su lugar por el impacto. ¿Ella siempre decía eso?, nunca se había percatado. Le sonrió al moreno y se perdió en el pasillo que llevaba hasta su habitación.
Harry se quedó en el sofá con la cabeza tirada hacia atrás en el respaldo, subió los pies a la mesita de té que se encontraba en el centro de la sala. Se sentía agradable estar allí; el mundo se había detenido y quedado en el marco de la puerta de entrada, el estrés, los casos sin resolver, los adictos, las presiones de parte de su jefe, absolutamente todo se había quedado fuera.
Hermione termino de cambiarse su falda por unos cómodos pantalones de tela y una camiseta vieja de algodón. Odiaba los zapatos de tacón, pero no le quedaba de otra que usarlos en el Ministerio, "la presentación ante todo" se inyecto ánimo ella misma. Salió de su cuarto sintiéndose tranquila ante la presencia de Harry en su sala, ¿Cómoda tal vez?
-Baja esos pies- le dijo a Harry mientras le daba una suave patada con su apantuflado pie para que las bajara.
-¡Esa es mi chica!- comento, ella tenía muchas actitudes que nunca dejaría y que a él en lugar de molestarle le encantaban mucho. Hermione se sintió incomoda por el comentario, ella ya no era más "su chica"- lo siento- se disculpó al notar la incomodidad por el comentario.
Unos minutos de silencio cayeron sobre ellos a cada extremo del sofá sin mirarse, sin tocarse.
-Quieres algo especial para cenar- pegunto Harry mientras se paraba y se dirigía a la cocina, seguido de Hermione- no creo que te hayas alimentado bien este tiempo.
-¿Por qué?- pregunto sentándose en una de las sillas del desayunador.
-Seamos sinceros- saco su cabeza de dentro del refrigerador – nunca has sido una genio en la cocina.
-No te creas. Me he podido defender- apoyo los codos en la mesa y coloco su cabeza entre sus manos.
Siguieron hablando de cosas sin importancia durante unos minutos tan cómodos que ninguno se acordó de las heridas que aun punzaban dentro de ellos.
-Perdóname- soltó de repente Harry, sus ojos demostraban lo arrepentido que estaba.
-No aun- dijo ella y ambos siguieron depositando la comida en los platos.
Comieron tranquilos entre las burlas descaradas de Hermione por el incidente en la sala de juntas.
-¡Hubieras visto tu rostro!- reía ella mientras trataba de masticar en su totalidad sus alimentos para proseguir- estabas sudando a mares y más rojo que un tomate- rio a carcajadas, los ojos de Harry le reprochaban la burla.
-¡Búrlate!- amenazo con sorna- síguele. ¡La única responsable de eso eres tú!. Y no me hagas esa carita de inocente que sabes bien que fuiste la culpable.
-¡Estás loco! El culpable eres tu – amenazo con un dedo- ¿Quien fue él de la brillante idea de la cartita?- el sarcasmo era una de sus armas mortales. Podrían hablar de cualquier cosa, no había presiones, pero ambos sabían que su tema tabú vendría a romper la armonía, por eso ambos lo estaban evitando.
-Si pero fuiste tú la que entro con esos ojos de fuego, y estabas sonrojada- reclamo como si eso fuera el sacrilegio más grande cometido por la humanidad- sabes que nunca he podido contenerme ante tus arreboladas mejillas. Así que ahora no te hagas la inocente –Hermione seguía riendo y Harry se dejaba llevar por la sinfonía de sonidos de ella, riendo de buena gana juntos- sabes que nunca te he preguntado cómo hiciste para pintarte.
-Ya sabes- resto importancia con los hombros- ¡MAGIA!- dijo teatralmente moviendo ambas manos frente su rostro y agitando los dedos- me costó un poco, pero con un hechizo que descubrí y la magnífica ayuda del espejo pude hacerlo. Aunque se me olvido poner un hechizo anti sudoración- su propio comentario la hizo reír más.
Se ve tan bella riendo, pensó Harry. Seguramente mañana le dolerían las mejillas por no parar de reír durante la cena, la cual había resultado mejor que tomar una poción de las que Madame Pomfrey daba para el dolor de cabeza, de esas que al solo contacto con tu lengua hacían que te sintieras mejor. Eso era Hermione para él, la poción de vida que siempre necesito y que dejo partir.
La castaña ni se percató del cambio de humor de Harry que de repente detuvo su risa. Ella estaba en otro mundo, en el que no podían dañarla ni dañar a nadie.
-Entendiste mi carta- la angustia en el tono de su voz era perceptible.
-Si- la sonrisa se congelo en el pasado y la pesadumbre de los recuerdos dolorosos se extendió.
-No quiero perderte- le dijo Harry. Estaba listo para enfrentar cualquier cosa, era hora de hablar y tratar de reconstruir sobre las ruinas o dejar que esto siguiera cayendo- no sé qué me paso, fui un egoísta.
-Estoy cansada Harry- dijo Hermione buscando repentinamente una postura más cómoda en la silla, el rostro serio y su cansancio y desanimo en la voz demostraban lo difícil que le era exponer sus verdaderos sentimientos ante la situación- me canse de inventar excusas a tu favor. Tratar de buscar una buena razón para lo que hiciste. Pero tal vez fui yo la culpable, tal vez yo me ilusione con algo que no era.
-No digas eso- quiso tomar su mano pero la retiro de inmediato- no fue tu culpa. No encuentro la razón, estoy confundido – agito su cabeza, tratando en vano de despejarla para darle la respuesta que ella merecía- Tanto tiempo buscando la felicidad y cuando la tuve la deje ir sin luchar, te deje partir y él culpable soy yo- eso era lo único que si tenía claro y no dejaría que ella se culpara por sus estupideces- Esta no es una relación de momentos, es algo más complejo que solo recuerdos; más que sexo, más que sudor o pasión- suspiro y tomo aire nuevamente- esto para hacerlo más simple es amor; y por mas poeta o bohemio o lo que quieras que sea alguien no puede renombrar nuestra relación con otro verbo, porque ese es el que conjuga perfectamente con todas mis actitudes y toda mi vida. Hemiono esto es amor- la miro directo al mar almendrado de sus ojos y se lo dijo de tal forma que ella por poco y se cae de la silla por la intensidad- Me haces mejor, me haces sentir vivo y cuando nuestra relación se empezó a quebrar y deje de buscarte … no sé porque lo hice, tal vez fue … no lo sé- su mirada era turbia- si quieres una explicación no te la puedo dar porque ni yo la sé, pero si sé que te amo y que te necesito.
Hermione no respondió, se quedó perdida en las palabras de Harry. Fue un duro golpe, nunca se esperó eso, tal vez un millón de palabras de amor, alguna declaraciones cursis, que le pidiera perdón de rodillas, que justificara su actitud con cualquier excusa barata o un acercamiento físico. Pero aceptar de manera tan rotunda y firme que no encontraba los motivos razonables para su cambio de comportamiento y su actuar frio, la dejo sin palabras. En este momento se daba cuenta que Harry nunca terminaría de sorprenderla. Lo miro confundida, el corazón le pedía desesperado que se abalanzara a él, que le dijera que ella también lo amaba y que le perdonaba todo; pero su razón no la dejaba, haciendo que se clavara en la silla y que su sien palpitase. No podía dejar de repetirse cada que lo veía a los ojos que a pesar de eso, a pesar de amarlo, aun dolía, aun había fantasmas oscuros rondando cerca. Temía aceptarlo nuevamente y que la historia se repitiera.
-Eso fue…
-Raro- concluyo Harry. A pesar de lo tenso del ambiente ambos rieron brevemente.
-A ti nunca te podre engañar. Sabes perfectamente lo que siento por ti, pero lo que hiciste rompió algo, eso que no sé qué es. Nunca será lo mismo, jamás.- eso le dolió mucho al moreno.
-¿Dices que ya no me amas?- pregunto temeroso de la respuesta; veía en los ojos de Hermione la ¿duda? ¡Merlín! estaba dudando si en verdad lo seguía amando. Como fue tan estúpido.
-En este momento no sé qué pensar. Aun me siento diferente con tu cercanía- Ante esto una pequeña luz se encendió dentro de Harry- provocas algo en mí que nunca nadie lo ha hecho. Pero si te doy otra oportunidad, las heridas seguirán allí Harry y no las podemos ocultar, son feas y grandes. Me lastimaste más que nadie en el mundo.
Palabras duras, pensó Hermione mirándolo directo a los ojos tratando de hacerlo ver su sufrimientos. Harry se maldijo por millonésimo vez su descuido y distanciamiento.
De repente ese dolor que Hermione sentía era parte de él, lo podía sentir clavándose fuerte en su pecho. La angustia de sentirse solo de repente lo inundo, desgarrándolo, pidiéndole atención, que se fijaran en él, que alguien lo sanara y solamente respondía el eco. Sus vista se nublo un poco, las manos le sudaron y la cabeza giraba haciendo formas difusas su alrededor.
-¿Estas bien?- Hermione se levantó de su silla y lo sujeto de un hombro para mantenerlo estable. Su cara había palidecido, su frente estaba perlada de sudor y mantenía los ojos fuertemente cerrados. El dolor que Harry sintió era espantoso y supo que era lo que Hermione había tenido que soportar. A pesar de lo fuerte y doloroso que era esas sensaciones agradeció poder experimentarlas, era un poco del dolor de ella. No sabía que fuerza o magia antigua actuada en esa trasferencia de sensaciones pero se lo merecía.
-Sé que no será lo mismo- abrió los ojos y sujeto una de las manos de Hermione entre las suyas, mientras la otro mano de ella lo seguía manteniendo firme en la silla.
-Luego hablamos Harry ¿Qué te pasa? ¿Que sientes? ¿Qué te duele?- Harry sonrió. Y allí está de nuevo, las viejas actitudes que Hermione nunca dejaría. Preocuparse por él.
-No es nada. Déjame terminar- pidió. Se giró un poco para quedar de frente a ella- no te estoy pidiendo otra oportunidad para borrar las heridas; quiero curarlas, sanarlas, tratar que sean lo menos visibles y tal vez así una segunda oportunidad surja. No pretendo que me ames como antes, me basta con que lo intentes. Yo seré tu guardia, tu cómplice, cuidare de cada necesidad tuya, me anticipare a tus reacciones, seré como tu sombra o una extensión de ti. Si antes tuvimos que ser amigos primero, ahora tratare de serlo nuevamente. No me niegues esto por favor- sus ojos estaban acuosos, el dolor físico y emocional que sentía en ese momento lo estaban destruyendo, pero se mantendría firme hasta escuchar lo que ella le respondiera.
-Harry- dijo en un murmullo. Él estaba pidiendo algo que ella ignoraba, está pidiendo su amistad de regreso, esa que se había perdido con la separación. Sin saber el porqué, solo siguiendo sus instintos primario, estampo sus labios contra los fríos de él.
Era diferente al del elevador. Suave, sin prisa, reencontrándose. Solo los labios jugando a hablar sin palabras. A Hermione le preocupo la frialdad de los labios de Harry.
Se separaron y se miraron, eso basto para que lo que pedían fuera concedido.
Harry sabía que le estaba dando su segunda oportunidad, que ella lo dejaba intentarlo, pero no prometía nada. Sintió subir el calor de su cuerpo, era extraño pero el beso le había hecho recuperar la normalidad.
Hermione comprendió que a pesar de no amarlo con la misma intensidad de antes, no podía dejar de necesitarlo y añorar su contacto. Entendió en la verde mirada de Harry que no se detendría y que lucharía con uñas y dientes hasta poder conseguir su meta.
-¿Crees que algún día nos reiremos de los que nos está pasando?- Hermione se adelantó a recoger los platos y llevarlos al lavado- quiero decir ¿Si algún día estaremos en nuestra cama, abrazados, tú con un hermosa cabello blanco y yo con bigote y sin un pelo en la cabeza; y ese día nos sentaremos a ver a nuestros nietos e hijos y nos reiremos de todo lo que tuvimos que pasar para llegar a eso?
Hermione rio desde su lugar y se imaginó toda la escena.
-Te verás hermosa con canas- Harry no pudo evitar el comentario- espero que me recomiendes cortarme ese feo bigote- reclamo serio- no creo que te guste que los amigos de nuestros nietos me llamen Sr. Morsa.
-No te apresures, primero hay que aprender a caminar antes de correr- no pudo evitar embozar una sonrisa ante el comentario e imaginarse a su nietos corriendo por la casa con un chiflado abuelo con bigote de morsa tratando de enseñarles como montar una escoba.
-Siempre con la palabra exacta para todo- se levantó y saco una manta de la segunda gaveta a la derecha en el estante de enfrente. Se paró junto a Hermione y empezó a secar los platos.
Terminaron su tarea en una amena plática que consistió en Luna y Ron y más Luna y Ron. Ambos proponían hipótesis que les ayudara a resolver la incógnita de por que ellos habían aplazado su boda y hasta el momento no tenían nueva fecha establecida. Se rieron de buena gana ante algunas locas e ingeniosas ideas propuestas por Harry. Este día habían vuelto a reis luego de una estancia de casi seis meses en la oscuridad de su relación deteriorada y la dolorosa separación.
-¿Quieres un café?- pregunto Harry.
-Pareciese que tu fueras el anfitrión- dijo Hermione sonriente.
-Si te soy franco, desde que entre me sentí más cómodo que en nues… en mi casa- se corrigió rápidamente.
-Entonces si quiero un café- Hermione tenía la leve sospecha de que Harry se había propuesto incomodarla. Primero el "esa es mi chica" y ahora el "nuestra casa", no parecían errores fáciles de cometer o eso creía. Para Harry le era difícil hablar nuevamente en singular, era una constante lucha con su subconsciente, no se acostumbraba a excluirla, a hacerla a un lado; era demasiada historia siendo un "nosotros" para acostumbrarse a ser un vacío y frio "yo".
-¿Recuerdas lo exquisito y excitante que sabe un beso luego de tomar café?- esa si había sido una pregunta planeada con total alevosía.
Hermione no respondió, mordió su labio para no reír pero aun así una sonrisa traviesa se dejó ver. Ya se lo esperaba, Harry parecía tener un talento nato, aparte de volar, para insinuar cosas demasiado intimas con frases cortas o sugerencia que solo ellos dos podrán entender. Aunque lo que acababa de decirle era una descarada y nada pudorosa insinuación.
