Capitulo 6
(Shaoran)
Un helado, sonreí ¿Hace cuando no iba por un helado? Es decir, claro que eh comido helado, pero ir a un parque por un helado, (ok, estoy nervioso, eh repetido helado muchas veces) eso lo hacía cuando iba en secundaria o preparatoria, ya hace muchos ayeres.
La mire tan detenidamente cuando se echo a correr hacia el edificio, con aquella falda roja tableada y aquel saquito ajustado que resaltaba sus curvas (curvas que había visto más de cerca y sin ropa) me estremecí tan solo de recordar lo que había pasado.
- ¿y ahora si me puedes contar que te pasa? – Yamasaki era uno de mis pocos mejores amigos, podría decir que era la segunda opción para confesionario (cuando había cosas que no podía contarle a Touya, que en estos momentos era el caso) – has estado muy distraído en todo el día y eso mi hermano, es algo nuevo en ti – ambos nos apartamos de la sala de maestros.
- Te lo voy a contar solo porque si no lo platico con alguien explotare – comencé carraspeando mi garganta (Ya saben, esos gallitos que salen de pronto cuando tienes algo importante y vergonzoso que contar)
- venga hombre, me asustas – prácticamente lo jale hacia una de las aulas vacías
- Yamasaki, me gusta alguien – mi joven amigo levanto una ceja – espera, que tu sabes que si no fuera delicado el asunto no estaría armando todo esto – dije bajando la voz – la hermana de Touya – mi amigo solo se echo hacia atrás intentando contener una risa
- es broma ¿cierto? – Negué, de pronto las manos comenzaron a sudarme – SANTO CIELO SHAORAN
- cállate – musite jalando su corbata – no creas que me siento orgulloso
- demonios contigo, es una mocosa – suspiró – una mocosa con un buen culo pero una mocosa al fin – lo miré casi fulminándolo – Ok, ok, discúlpame, pero el rollo aquí no es la edad, digo, no serias el primero ni el último, el detalle es que TOUYA es muy especial con su hermana y bueno también retomando que ESTAS COMPROMETIDO con una hermosa mujer Shaoran. Lo mejor que puedes hacer es olvidarte de ese asunto – dijo muy quitado de la pena
- es que no es simplemente olvidarme del "asunto" – tome aire – tuvimos algo que ver
- ¿Algo que ver?
- En la cabaña, ayer
- estas jodido –diciendo esto se puso de pie – completamente jodido ¿en que estabas pensando?
- es que si la hubieras visto – comencé – es una mezcla de dulce, perversión, sensualidad. Físicamente es toda una mujer, aunque a veces se comporta como una chiquilla
- ¿Y qué fue lo que pasó? – Negué insinuando que no entraría en detalles, yo solo quería ese recuerdo para mí – ¿Lo hicieron? – preguntó sorprendido
- me lo hizo – dije cerrando los ojos, como si con solo decirlo el rostro de Sakura aparecía a la altura de mis rodillas
- pfff – resoplo – suertudote
- NO Yamasaki nada de suertudote, lo peor del caso es que hace unos minutos la vi de nuevo y no pude negarme a ir por un helado – el soltó una carcajada – no te burles, me gusta, peor aún, ME ENCANTA
- Pero está mal Shaoran, si Touya se entera…
- por eso debes prometerme que no se enterara – sentencie jalando de nuevo su corbata – hoy pienso hablar con ella de que esto solo quedara en un recuerdo
- un recuerdo muy caliente por cierto
- Yamasaki – gruñí. Sabía que mi secreto estaba bien guardado, a pesar de que era un jodepelotas, el era un buen amigo y debo admitir que tenía todo el hocico lleno de razón
- Pues por tu bien es mejor que te saques a la pequeña de tu cabezota Shaoran, ya hablando seriamente y como buen amigo que soy para ti, mi consejo es que le pongas un alto. Porque me imagino que ella fue la que te dio la entrada así que es mejor que tomes tus precauciones, por el bien de tu compromiso con Meiling y por la amistad entre tú y Touya.
Y a pesar de toda esa charla sobre la moral, aquí estaba yo sentado a un lado de ella, intentando encontrar una respuesta en mi nieve de limón.
- No te preocupes – comenzó – debes estar pensando que soy alguna clase de lunática que pondrá en riesgo tu relación con Meiling, pero no es así Shaoran, me gustas, me gustas tanto que no me importa ser solo un secreto para ti
- Sakura, eres joven, te faltan vivir tantas cosas, porque te quieres limitar a mi – suspire y me puse de pie – no puedo ofrecerte nada más que mi amistad así como siempre ah sido – ella bufo cruzándose de brazos, presionando aquellos pechos redondos
- Shaoran – ambos, Sakura y yo, nos giramos ante la persona que me saludaba a mis espaldas
- Yue – estreché su mano - ¿Qué haces por aquí? – intente sonar lo más tranquilo posible
- Vivo cerca – Sakura se puso de pie
- con permiso Shaoran, debo irme, gracias por el helado – maldición, se fue
- ¿No es la hermana de Touya? – preguntó mirándola fijamente, eso la verdad me hizo sentir incomodo - ¿Qué hacia contigo? – dijo mirándome con esa extraña mirada
- comíamos un helado – dije rápidamente
- es muy guapa
- y una niña – Yue y yo nunca nos llevamos muy bien, a pesar de que él y Touya eran (más bien, son) buenos amigos siempre hubo una rivalidad entre nosotros. Se encogió de hombros
- me dio gusto verte – sonreí a medias.
Comencé a caminar hacia la casa con la mirada de decepción por parte de Sakura en mi cabeza. ¿Qué quería de mi? yo no podía hacerle esto a Touya, tan solo de recordar aquel cargo de conciencia que me cayo como ladrillo en la cabeza en cuanto mi mejor amigo me dio un apretón en la espalda como despedida (sumándole un te encargo a mi hermana y a mi viejo, sabes lo importante que son para mí) me hacía sentir la peor persona sobre la tierra "maldito, mil veces maldito"
– Sakura – saludé torpe y rápidamente, el hecho de vivir a unos metros de su casa no ayudaba en nada,
- hola
- Sakura no te pongas así,
- no, no te preocupes Shaoran, tienes razón – decía sin mirarme mientras metía la basura en un bote – no me crees lo suficiente madura para ti – dijo bajando la voz
- no quise que sonara de esa forma, te lo iba a explicar solo que llego Yue – me miro con un puchero tan lindo que no pude evitar sonreír
- habla entonces, te escucho – camino hacia la entrada – estoy sola en casa, pasa – por alguna extraña razón sentía que estaba invitado a la boca del lobo
- preferiría mañana después de clases, así como hoy – ella negó – de acuerdo – camine de prisa – seré rápido, no quiero que llegue tu papá y me vea aquí
- Shaoran, has estado aquí muchas veces
- sí pero nunca había pasado nada entre tú y yo
- eres todo un caso – bufó - ¿Quieres algo de beber? – Asentí – agua, supongo
- si – conteste intentando controlar mis bajos instintos (ustedes saben, hombre, mujer, casa sola) Sakura se giró, aun llevaba esas calcetas a la mitad de las piernas y esa faldita de colegiala que la hacía lucir tan, uffffffff.
Me senté intentando pensar en otras cosas, pero era inevitable no recordar aquellos besos que le había dado en su pequeño ombligo
- aquí tienes – dijo parándose frente a mí, era como una bruja!, como si hubiera leído mis pensamientos. Nos quedamos así varios minutos, callados, sin decir ni una palabra, solo se escuchaba la lavadora y nuestra respiración. Tomé el líquido tan rápido intentando imaginar que era licor – tú tienes la culpa por ser tan guapo – comenzó dando un paso más, haciendo que mi nariz rosara su estomago – no quiero meterte en problemas, solo quiero llenarme de ti ¿Qué tan difícil puede ser aceptar eso? – me quitó el vaso de las manos enredando sus dedos con los míos. Cerré los ojos intentando llamar a mi razón, pero el punto es que no quería que apareciera. De pronto me vi acariciando sus piernas, tan suaves, forradas con esas calcetas blancas – tócame – susurró poniendo mi mano sobre su pantaleta
- Sakura, por favor – suplique recargando mi frente en su vientre mientras mi mano se mojaba con su líquido. Yo también quería probarla, hoy, mañana, cada que se pudiera – ¿porque eres así conmigo? – ella revolvía mi cabello mientras suspiraba. No pude mas, se los juro que no pude contenerme, baje sus pantaletas de un tirón, y como bestia cegada por el deseo, la deje caer en el sofá, ella me miraba sorprendida – pero solo mía Sakura, solo para mí – tal vez nunca les conté pero algo que tengo es que cuando alguien realmente me interesa, lo quiero solamente para mí, yo no soy de esos hombres que les da igual compartir – yo también quiero o TODO o nada – ella se arqueó diciendo entre gemidos mi nombre – lo tomare como un si
I
- perdóname por llegar tarde – se apresuro a decir Meiling entrando con un par de bolsas – me fui de compras con mi hermana, ya regresó de su segunda luna de miel – chilló emocionada, yo le sonreí (en este momento seguía en modo automático) – Y adivina la muy loca lo que me compro en parís – buscó entre aquellas bolsas de celofán ruidosas – Taraaaaaaaaan – me extendió una pequeña cajita con un moño en tono pastel
- ¿Qué es? – dije abriendo el paquete. Abrí mis ojos a la par - ¿Hay algo que no me hayas contado? – pregunté sintiendo mi corazón acelerarse asustado, pues en la caja no había nada más que un pequeño mameluco y una gargantilla de oro
- no seas bobo Shaoran – comenzó ignorando (gracias a dios) mi rostro entrar en pánico – es para que nos apuremos con la tarea – comenzó a reír - ¿sabes? Eh estado pensando en lo que hablamos hace un par de meses, sobre la idea de formalizar MÁS nuestra relación – Meiling se sentó en mis piernas – y estoy lista
-¿lista? ¿Para qué?
- hablo enserio mi amor, estoy lista para casarnos – de pronto sentí la saliva más espesa - ¿tomaste una ducha? Odias las duchas en la tarde
- tenía calor – me apresuré - ¿Estás segura? Sabes que entre tu trabajo y yo no hay mucha organización y bueno no quiero que te sientas presionada
- ¿Estás bien? Tu eres el que siempre habla sobre mi falta de compromiso – se puso de pie – no hace calor ahorita Shaoran – dijo retomando lo de la ducha
- Meiling soy maestro de educación física, hoy fue un día – suspire – muy agitado, pero está bien, si te sientes lista sobre el compromiso podemos irlo hablando – ella sonrió y brinco hacia mis brazos ¿Por qué de pronto tanta emoción con el compromiso? Justo ahora que yo comenzaba a quitarme esa palabra de la cabeza y del corazón. – Me siento muy cansado Mei, me iré a recostar – mi mujer asintió aun concentrada en los correos que supongo le acababan de llegar.
Y aunque era verdad que estaba muy cansado, al cerrar los ojos solo venia mi mente el rostro sonrojado de Sakura, haciendo que no pudiera dormir. ¿Cuándo deje que una mujer me robara mi tranquilidad?
Cuando conocí a Meiling hacía mis practicas de educación física en la primaria, la vi pasar con aquella elegancia que atraía las miradas de cualquiera, llevaba una falda ceñida al cuerpo y una blusa de manga larga por debajo, su cabello atado en una coleta y esas gafas oscuras que siempre usa cuando hay mucho sol.
No dude en acercarme a ella, las charlas con las mujeres siempre se me habían dado muy bien. A los pocos días ya estábamos saliendo y a los meses ya vivíamos juntos. De adolescente fui muy mujeriego y no sé, estar con Meiling me hizo sentir de pronto una necesidad de estabilidad, llegar a casa y tener la cena servida, una pareja con la cual poder ver alguna película un viernes por la noche, tener una familia.
Y aunque Meiling es una romántica empedernida, ponía encima de cualquier cosa su trabajo (inclusive de mí) la verdad no era lo que yo esperaba pero sentía que sería muy cobarde si yo me echaba para atrás. En conclusión, Meiling no era precisamente (ni fue) la mujer que me robó el sueño aunque bueno, sentía celos al imaginarla con alguien más.
En cambio cuando vi a Sakura después de su primer campamento de verano, enseguida noté los cambios que la naturaleza habían hecho con ella en esos 30 días, había crecido unos 3 centímetros (de estatura) porque de sus pechos yo creo que salto de una B a una C. aun jugaba Basquetbol por las noches en la cochera de su casa, confieso que me gustaba mirarla desde la alcoba pero no lo hacía con algún morbo, simplemente me gustaba mirarla por el simple hecho de compartir el amor a los deportes.
"En mi cara por favor Shaoran, en mi cara" me estremecí al recordar su excitante voz pedirme cosas que ninguna de mis amantes me habían pedido, algunas cosas las hacía sonar tan dulces, otras simplemente sacaban lo pervertida que era y no me espantaba, al contrario, me encantaba que fuera así. Sin embargo aun no me animaba a hacerlo con ella, tenía una ansiedad y a la vez un miedo, la mitad de mi quería sentirla, tocar su piel bajo la mía.
- Meiling, iré a correr al parque - Comenzaba a sentir una desesperación, necesitaba salir de ahí y pensar con claridad. Me puse mi ropa deportiva, mi reproductor de música y salí trotando desde mi pórtico.
Un piquete en el pecho me hacía sentir ansioso, nervioso, me molestaba (por así decirlo) el hecho de que al cerrar los ojos la imagen de Sakura viniera a mi mente. "me estoy obsesionando, eso es" me dije a mi mismo intentando correr un poco más rápido, si tan solo hubiera doblado la esquina justo antes de cruzar al parque hubiera evitado ver aquella escena.
Me detuve reconociendo aquellos largos cabellos castaños.
- Déjame en paz Yue, entre nosotros simplemente ya no puede haber nada - ¿Sakura? Camine hacia la fuente del parque, deteniéndome a un metro de ellos, escondido como un delincuente
- ¿es por Akane? – Yue, el desgraciado que se acercó justamente esta mañana a nosotros caminaba en círculos – CONTESTAME - gritó
- NO, no es por Akane, es por ti y por mí, simplemente no quiero seguir con esto
- ¿Es por Shaoran?, maldición Sakura ¿es por Shaoran? ¿Te estás revolcando con él? Dímelo, contéstame con un demonio SAKURA, sabes que eres mía, ¿lo has olvidado? No creas que te irás tan fácil de mí, no sin una verdadera razón, DIME cual es Sakura, dímelo… - el hombre se incoó ante el cuerpo de Sakura tomándola de la cintura – dime que no me dejas por alguien más – comenzó a llorar. Algo dentro de mí se revolvía, no sabía si querer que Sakura dijera que sí, que era por mí y que hace unas horas había jurado que solo seria mía o tal vez eran celos, celos de saber que Yue era una de esas personas con las que ella había compartido la cama – Yo, yo te amo Sakura – al igual que ella, yo me sorprendí – y si no dejaba a Akane fue por que tenía miedo de quedarme solo, no me dejes Sakura, te necesito conmigo, me vuelvo loco cuando no te veo
- Yue por favor, no hagas esto mas grande, yo no te estoy terminando, porque para empezar nunca tuvimos "algo" y creo que desde un principio acordamos en que seguíamos siendo libres – su voz era tan seria, tan firme, de pronto un nudo se formo en mi estomago, había vivido con él prácticamente lo que estaba comenzado conmigo
- Mentirosa – gritó Yue empujándola – estas engatusando a Shaoran maldita perra
- No te atrevas – grité sosteniéndole la mano
- eres un maldito traidor – no sé en que estaba pensando que de pronto estaba yo en medio de esa situación – claro, como no lo vi venir, quien sabe desde cuando te estás acostando con esta – fanfarroneo señalándola
- es mejor que te largues Yue, ella ya te dijo que la dejes en paz y por favor – dije tomando la mano de Sakura – no quiero que te le acerques por que si me entero que así fue te vas a arrepentir – el soltó una carcajada
- por dios Shaoran, Sakura fue la que vino a mí y yo sé – comenzó con tono amenazante – que regresara pidiéndome perdón – diciendo esto se fue. El silencio era tan penetrante que podía escuchar los latidos de mi corazón, Sakura toco mi hombro
- Shaoran, yo – para ese momento ya había soltado su mano, sentía tanta rabia, un coraje tan fuerte,
- no tienes que darme explicaciones - les ah pasado que crees tener el control de tus emociones pero siempre llega alguien a restregarte en la cara un "siempre hay una primera vez para perder el control y es por mi" bueno, ese alguien era Sakura, hace un par de días era solo mi fantasía morbosa y hoy me había hecho sentir unos celos y una rabia que jamás había sentido – y por favor, olvida lo que dije esta tarde, tengo un compromiso con Meiling y no pienso dejarlo por una estúpida aventura
Chan can chan CHAAAAAAN… jaja ya se ya se, van muy rápido mis personajes pero es que en lo personal también me gusta ser así, a lo que voy jaja. Pues este capítulo me ah gustado mucho, y más me gusta saber que les gusta a ustedes!
Yo aquí comenzando el dìa con un vasote de café todo por desvelarme viendo películas jijiji. Un besote y nos vemos en el próximo capitulo :3
