CAPITULO 6
LA LEYENDA DE LOS CRISTALES
El temblor aumento, el balcón se debilitó y de repente Lucy cayó. El golpe solo entumeció su cuerpo, se levantó con dificultad y se estremeció al mirar los cuerpos inconscientes en el suelo de todos los invitados.
-Pero… ¿Qué esta pasando? –Sería que… ¡No! Esa idea la hizo estremecerse, corrió hacia los cuerpos de sus amigas y cuando trato de tocarlos fue como si atravesase fantasmas… -Chicas… -Murmuro asustada
-Tranquila Guerrera Mágica –Resonó una vos en sus oídos –No están muertas, al menos no aún
-¿Quién eres? ¿Qué les has hecho? –Grito poniéndose de pie con firmeza
-Nada grave, solo duermen
Era alguien alto el que se acercaba a Lucy, sus ropas eran extrañas, su cabello rubio cenizo y corto, sus facciones eran delicadas y a Lucy no le parecía el rostro de alguien que pudiese matar o hacer daño, pero eso no la hizo bajar la guardia
-¿Quién eres?
-Mi nombre es Águila, soy el soberano del planeta Autozam, tú debes ser Lucy, La guerrera Mágica del fuego
-¿Qué buscas?
-Tu ayuda
-¿Mi ayuda? ¿En que?
-Ven entremos al castillo y te lo explicare todo –Comenzó a caminar hacia la entrada y Lucy lo miro con algo de recelo –No te preocupes no asaltaremos el castillo –Le sonrió…
Lucy se sentía realmente extrañada, Aquella sonrisa calida le transmitía cierta sensación de confianza, ¿Quién era en realidad Águila?.
La pelirroja le siguió sin decir nada, era extraño ver como Águila parecía saber perfectamente a donde iba. No pasó mucho cuando llegaron a la entrada de aquella sala en la que Guruclef siempre se encontraba. Con un movimiento de su mano Águila hizo abrir la puerta y los dos entraron. Lucy observo como Águila hecho una mirada fugaz a la habitación con cierto deje de nostalgia… Era como ver a alguien regresar después de mucho tiempo a un lugar querido ¿Sería posible eso?
Era un cuarto a manera circular, en el centro había algo que asemejaba a un pozo que abarcaba gran parte de la habitación, Águila se acerco a el y Lucy le siguió, ahora la perspectiva era diferente, ante los ojos de Lucy había una especie de computadora, al acercarse y mirar vio como lo que creyó sería el hueco de un pozo era una superficie hundida de cristal y en el contorno había varios controles que Águila ahora manejaba habilidosamente mientras en la base de cristal aparecían imágenes y datos que Lucy no alcanzaba a comprender…
-¿Que haces? –Preguntó Lucy, Águila la miró algo sorprendido de que aquella pregunta fuese hecha sin pizca de acusación sino más bien de una manera ingenua
-Trato de ilustrar mi explicación –Sonrió Águila
Un movimiento más y de la pantalla de cristal apareció una proyección en tercera dimensión.
-Este es mi planeta, Autozam
-Se ve muy pequeño… ¿Es como Céfiro?
-En tamaño quizás, en vida no –Dijo con algo de amargura
-¿Qué quieres decir?
-Observa –La imagen cambio, ahora se veía gente caminando en lo que parecía un cuartel de guerra o algo similar, oscuro y no muy agradable
-¿Es un cuartel? –Preguntó Lucy -¿Están en Guerra?
-Eso es Autozam –Dijo Águila con los puños apretados
-¿Qué?
-Nuestro mundo no tiene Árboles, ni ríos, ni montañas, solo eso que miras. Los ancianos cuentan que alguna vez los tuvo pero si fue así ya ni el rastro queda. Hemos logrado sobrevivir con la tecnología que nuestros antepasados nos heredaron, creamos nuestra agua y nuestro alimento, pero la tecnología no se regenera como la naturaleza de Céfiro, y casi no tenemos nada, si no logramos cambiar eso toda la gente de Autozam morirá y nuestro planeta se extinguirá en cualquier momento.
-Eso es terrible! –Exclamó Lucy espantada -¿Hay alguna solución?
-La hay –Dijo dejando la melancolía y explicó –Existen los cristales omega: Errai, Alhena, Alphard, Alcor, Bellatrix,
-¿Cristales omega?
-Cristales místicos que se encuentran bajo la protección de algún ser vivo esparcidos en distintos planetas.
-Y ¿Ellos salvarían tu planeta?
-Por separado no me ayudarían en nada, pero una vez fusionados podrían cambiar el universo si quisieran.
-¿Qué tengo que ver yo en todo eso? ¿Es que puedo ayudar a encontrarlos?
-No precisamente. Conozco exactamente la posición de cada uno de ellos, tu misión es recolectarlos, al menos los cinco que te he mencionado, mejor conocidos como los cristales primarios
-¿Hay más?
-Así es. Los dos cristales guardianes: Saiph, la espada, el encargado de la protección; y Alkes, la copa sagrada encargada de llevar la fusión. –La mirada de Águila parecía amenazar los ojos de Lucy y con seriedad y seguridad dijo –Saiph esta ya en mis manos.
-Y ¿Alkes?
-Alkes esta justo frente a mi –Lucy se sobresalto –Así es, Alkes ha escogido por portador a la guerrera Mágica del fuego y… elegida para ser el próximo pilar de Céfiro.
-¿Qué? –Lucy no cabía en si misma, aquellas palabras parecían distantes y habían conseguido erizar su piel como nunca ¿Ella el pilar de Céfiro? –No… te equivocas –Dijo casi inconsciente de sus palabras –La corona aun no ha decidido quien será el pilar
-Si estas tan segura ¿Porque has palidecido tanto?
-yo…
-La corona tomó esa decisión desde el momento en que pisaste Céfiro por segunda vez. Tu destino es ser el pilar- A Lucy parecía que le faltaba el habla -Mi hechizo no tarda en terminar, lo mejor será que me valla… mañana al anochecer comenzará tu viaje si es que tú has decidido hacerlo. Por ahora tus amigas vendrán conmigo.
-No las metas en esto! –Le gritó Lucy
-No te preocupes, estarán bien mientras tu decisión sea la correcta.
-No lo harás –Dijo Lucy al momento que sacaba su espada de su medallón -
Pero sin más Águila desapareció. Lucy salio corriendo del castillo, los invitados a la fiesta parecían despertar poco a poco, pero Águila había cumplido, sus amigas no estaban ahí.
-¿Qué fue lo que pasó? –Se preguntaban unos a otros confundidos
-Lucy ¿te encuentras bien? –Le preguntó Guruclef preocupado -¿Dónde están Marina y Anaís?
-Se las han llevado…
-¿Qué?
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-Ya se han marchado los invitados –Decía Presea –Solo estaban algo turbados pero no han hecho preguntas
-Supongo que basto que vieran nuestras caras para saber que nosotros tampoco sabíamos nada –Dijo Paris con enojo
Todos se encontraban reunidos en la sala que anteriormente ocupaban Águila y Lucy.
-Lucy… dinos que pasó –Le pidió Guruclef
La pelirroja estaba cabizbaja y con los puños apretados, aun resonaban en su cabeza todas las palabras que Águila le había dicho…
-Fue Águila de Autozam
-¿Águila? –Guruclef estaba totalmente sorprendido
-¿Lo conoces? –Preguntó Lucy
-¿Quién ese tal Águila? ¿Y por que se ha llevado a Marina y Anais? –Gritó Paris
-Tenemos que calmarnos –Le ordeno Guruclef y Paris bajo el rostro molesto –Águila fue mi discípulo. Su padre, el rey de Autozam y yo éramos viejos amigos y me ofrecí a ser el mentor de Águila para prepararlo para el momento en que tuviese que ocupar su lugar como soberano de Autozam.
-Linda historia, pero que tenemos que ver nosotros con ello, ¡Por que se llevo a las chicas! –Gritó Paris
-Por mi…
-¿Qué quieres decir Lucy?
-Necesita que lo ayude a recolectar cinco cristales primarios llamados Omega, que según dijo se encuentra esparcidos en distintos planetas. Si lo hago Marina y Anais regresaran sanas y salvas.
-¿Pero por que tú? –Expreso Caldina –Además si solo quería ayuda había maneras más amables de pedirla!
-Esperen… -Dijo Ráfaga algo preocupado –tú buscaras los cinco primarios, pero ellos por si solos no sirven de nada –Lucy lo miró extrañada –Faltan Saiph y Alkes.
-¿Cómo lo sabes? –Le preguntó Caldina extrañada, pero Ráfaga solo miraba a Lucy
-Lucy… ¿Dónde están esos cristales? –Preguntó Ráfaga ignorando a Caldina
-Saiph está en sus manos
-¿Y Alkes? –Insistió Ráfaga, Lucy no respondía, se sentía nerviosa y no sabía que decir –Responde Lucy –Le dijo con un tonó algo amenazante -¿Quién es Alkes?
-¿Quién? ¿Qué acaso es una persona? –Preguntó Caldina confundida
-Él dijo… -Lucy miró a Guruclef y el verlo bajar la mirada como si supiese lo que iba a escuchar le hizo estremecerse
-¿Qué dijo Lucy? –Le preguntó Presea mientras todos se encontraban expectantes
-El dijo… -Lucy aferro sus manos a su vestido y dijo - Alkes ha escogido por portador a la guerrera Mágica del fuego y elegida para ser el próximo pilar de Céfiro.
-¿QUE?
La conmoción fue casi general, Presea puso tan rápido su mano en su pecho como si tuviera miedo de que el corazón se le fuese a escapar, Caldina se dejo caer al suelo con la boca abierta, Ascot trataba de asimilar lo que había escuchado, Ráfaga apretó tanto sus ojos como sus puños con un tremendo coraje.
-No puede ser! –Gritó mientras daba un puñetazo contra la pared
-Lo que dijo es cierto… ¿Verdad Guruclef? –Lucy le miraba pero el seguía con la mirada en el suelo –Por que no me lo dijiste antes, ¿Lo sabias desde el principio? ¿Ese es el motivo por el que estamos de regreso en Céfiro? –Guruclef no respondía -¡Responde! –Gritó Lucy -¡Merezco que me lo expliques! –Guruclef volvió su mirada a Lucy quien parecía haberse dado cuenta del tono tan fuerte que había usado y dijo algo apenada –Lo siento…
-Si la mereces –Le dijo Guruclef –Su regreso me tomó tan por sorpresa como a todos y trate de averiguar la razón, y es cierto, lo supe poco después de su llegada –Lucy volvía a aferrar sus manos a su vestido –Pero creí que habría una manera de poder evitarlo, obligar a la corona a escoger a alguien más y creí que sería posible si las devolvía al mundo místico sin que te enteraras de nada.
-¿Qué quieres decir?
-¿Cómo te sentiste cuando Águila te lo dijo?
-yo… Fue como… -Lucy puso sus manos en su pecho –Fue una sensación extraña… me sentía sorprendida y trate de decirme a mi misma que no podía ser pero… fue como si no pudiera, como si hubiese surgido algo dentro de mi que me decía que Águila no se equivocaba.
-Ese es el poder del pilar –Afirmo Guruclef
-Pero… entonces… ¿Siempre estuvo dentro de mi?
-No exactamente. Es cierto que la corona te ha elegido, pero ella no puede hacer nada hasta que tu alma sea consciente de ello. Es por eso que no había estado con ustedes últimamente, mi deber era buscar la forma de que ustedes regresaran a Céfiro sin que tú supieras que la corona te había elegido y así obligarla a escoger a alguien más. Pero ahora que tu lo sabes…
-Debe haber algún modo! –Gritó Ráfaga, Guruclef solo cerro sus ojos con pesar y negó con la cabeza –Es que no lo comprendes! Lucy es solo una niña!! –Ráfaga estaba lleno de furia –La princesa Esmeralda tenía por lo menos 200 años cuando fue elegida como pilar, Lucy es solo una niña! –Lucy aun estaba conmocionada y solo observaba –Encontremos una manera de devolverla a su mundo y que…
-No hay forma –Dijo Guruclef tajante –La corona no la dejara irse tan fácilmente
-¡Basta! –Gritó Paris -¡Que olvidaron que Anais y Marina están secuestradas!
Todos guardaron silencio algo apenados y bastante preocupados, pasaban tantas cosas a la vez…
-Águila no las dañara –Fue Lucy la que hablo pausadamente –Buscaré los cristales y las traerá de regreso
-No es tan fácil Lucy… -Le dijo Guruclef casi en un susurro
-No me importa –Lucy juntaba toda la decisión que podía –Haré lo que sea para…
-¡No lo harás! –Grito nuevamente Ráfaga –Anda dile Guruclef! –Exigió –Cuéntale cual es el destino de Alkes! ¿No lo harás? Pues yo sí! ¡¡Morir!! No es que puedas morir ¡Morirás!! –Fue como si un rayo atravesara la cabeza de Lucy –Águila no te contó toda la historia. Sí, es verdad que para que brinden su poder es necesario fusionarlos, pero esa fusión se llevará acabo en tu cuerpo, dentro de ti. Alkes es la copa en que los cristales lograrán unirse, uno a uno irán entrando en tu cuerpo y dime… que pasara cuando el último entre, cuando la fusión se complete y todo ese poder se vea desatado. ¿Crees acaso que tu cuerpo tiene el poder como para contenerlo? –El corazón de Lucy latía con tal fuerza que parecía querer salir de su pecho –Creo que tus heridas en las peleas te han demostrado que el hecho de ser una Guerrera Mágica no te hace de acero, no podrás con tanto poder y morirás!
-¡Calla! –Caldina acababa de soltarle una bofetada a Ráfaga –No digas cosas tan horribles!
-Lucy no morirá! –Gritó Presea –Buscaremos una solución! ¿No es verdad Guruclef? –El hechicero no sabía que decir, que hacer, ¿Cómo buscar una solución cuando se está seguro e que no la hay? Era un callejón sin salida, no había manera… -Guruclef di algo! ¡Lucy!
La pelirroja no pudo más y se desmayo…
.--.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Sorry por la tardanza pero… bueno digamos que esperaba haber si llegaban más comentarios… pero ahora lo pensé mejor y gracias a Lucy chan y a Vero por sus comentarios, que son los que me animan a seguir! También a los que leen pero no se reportan ojalá les este gustando la historia!! Los problemas comienzan y en que cantidad!!
Besos de la linda
Usagui Kou!
