Helga POV

El camino hasta mi destino se hizo eterno, me sentía muy mal. Pero tal vez Zach podría ayudarme. Él me inspiraba una confianza muy grande, una que ni siquiera había alcanzado con mi madre, o con mi hermana (¿alguna vez precisé de esa confianza? No, nunca) ni siquiera Phoebe me había inspirado esa seguridad en tan poco tiempo de conocerla. Este Zach era diferente.

Ninguno de los dos había abierto la boca desde que subimos en el autobús, salvo para pagar el pasaje, claro. Éramos como peces en una pecera, mudos y aparentemente relajados y despreocupados.

Mentira, la verdad sí me sentía fatal y solo quería guardar silencio. En mi ser sentía que todas las cosas que había hecho, dicho, o logrado antes giraban en torno a Arnold y era la verdad. Ni siquiera mi identidad como persona quedaba exenta en ese plano. Me vestía rosa por él, me inspiraba por él, había hecho cosas buenas por él. ¿Qué quedaba si quitaba a Arnold del mapa? Solo un vacío que me hacía sentir incompleta y sin identidad. Eso había sido definitivamente llegar muy lejos con esta obsesión. Había llegado la hora de pedir ayuda.

-Oye Helga-

¡Crac! El silencio se había roto al fin, rompiendo mi burbuja de pensamientos consigo. No tenía ganas de hablar, la verdad

-mmmm-

- quería preguntarte algo-

-Si lo que vas a preguntar es lo que creo que vas a preguntar, entonces será mejor que cierres el pico Zach- mi voz era endeble, pero se notaba que tenía un humor de a perros.

- No Helga- su cara esbozó una sonrisa- ¿Desde cuando conoces a la Dra. Bliss?

- ¡Qué!- me exalté de pronto- Vaya amigo, qué pequeño es el mundo, ¿También conoces a la doctora?

-Bueno, sí,- admitió Zach- ella fue mi psicóloga en la escuela primaria, una vez me dijo que tenía problemas de carácter. Yo no creo que hacía mucho , pero había una niña que me encantaba y me la pasaba molestándola todo el día.- empalidecí, era como mi historia pero en una versión masculina.- La "doc" me ayudó a superarlo y a entender que en la vida uno no siempre gana, y… que hay muchos peces en el mar.-

Tragué saliva y me esforcé por contestar a su anterior pregunta aunque tenía la cabeza metida en otro lado. ¿Qué me diría la doctora a mí si yo ya era un caso perdido?. Me esforcé en concentrarme en Zach.

-Yo en cambio conocí a la doctora Bliss en 4 grado, por problemas iguales de conducta.- le sonreí- Me dijo que tenía que desahogarme con algo, cualquier cosa que no fuera Brainy, ya que cada vez que lo veía le daba un puñetazo.-

Ok, esa era la verdad a medias, pero la verdad al fin y al cabo. Sí me habían llevado ahí por golpear a Brainy, aunque con otro motivo más poderoso de fondo.

-Ahhh- contestó Zach, como adivinando que lo que le decía no era del todo cierto.

En ese instante el autobús se detuvo de nuevo y esta vez era nuestra parada.

Subimos al consultorio de la doctora, por suerte estaba libre de pacientes.

Apenas entré, la Doctora se me acercó con una sonrisa enorme y su mirada me auguró promesas de que todo iba a estar bien. Después de todo, ella es una profesional.

-¡Helga! Tanto tiempo sin verte ¿cómo estás? Luces muy bien cielo. Ah, y veo que traes a un amigo querida. Uno especial supongo ¿no?-

Zach enrojeció de la vergüenza, yo le mire y me reí entre dientes. Era una situación divertida y embarazosa.

-Hola doctora jejeje por lo visto usted no se acuerda de mí…- murmuró con una mano en su cuello.

-¿De verdad nos conocemos?-

-Sí, soy Zachary, me atendió cuando vivía en Nueva York-

- Dios santo ¿Zach?- la doctora estaba pasmada. Es que al parecer ese muchachito problemático era tan diferente y tan pequeño… o al menos eso fue lo que presentí.

-Vaya Zach, ¡Pero si estás enorme y muy guapo!-

-Jejeje gracias doc. Todos me dicen eso ahora. –

- Y no es para tanto- La doctora revisó en sus papeles- Pero…- volvió a revisar la carpeta una vez más- No tienen cita para hoy. Ninguno de los dos.-

-De eso era de lo que quería hablar doctora- Dije con apremio- Es que necesito hablar con usted ahora, de algo sumamente importante.-

Zach se había retirado al hall silenciosamente y estaba muy agradecida por ello, ya que demostraba no ser curioso ni metiche, no le interesaba lo que tenía que hablar con la doctora y eso era tranquilizador.

-Bueno Helga, entonces si es tan importante, empieza.-

Le conté todo lo que me había pasado en ese pequeño lapso de tres días. Mis lagrimas necias, mi cambio de apariencia, mi pacto, ese que me era imposible cumplir, mi pelea con... ese idiota, y todas esas cosas . No pude evitar llorar de nuevo al acordarme. La doctora me dejó desahogarme durante un largo rato y cuando por fin paré, tuvo su diagnóstico para mí:

-Helga, sabes que las decepciones amorosas son todo un reto ¿no?-

-Sí me lo suponía- respondí hipando un poco.

-Tal vez Arnold no lo hizo con esa mala intención. Me parece que tengo que felicitarte por venir y admitir que necesitabas ayuda y también por ponerte esa meta de cambiar por tu bien.- me sonrió- Solo hace falta de tu parte una determinación un poco más fuerte.

- Pero doctora ¿ que tengo que hacer?. Quiero mucho a Arnold, pero ahora también lo repudió con todo mi ser y le guardo rencor por la pelea y por lo de Lila. Siento que me han defraudado y me han roto mi burbuja de felicidad. Ahora, ¿quién soy? Ya no estoy tan segura de quien soy realmente.-

- Tú, como todos nosotros, tienes tu propia personalidad Helga y nadie tiene el derecho a borrarte la sonrisa del rostro ¿entiendes? Debes tratar de hallar un conducto para evadir. No OLVIDAR Helga. OLVIDAR y EVADIR son dos cosas muy distintas. No puedes mudarte de ciudad para no verlo, pero puedes verlo y minimizar a tu corazón viendo en él que no hay solo virtudes , sino también defectos. Como en cada uno de nosotros-

Ella tenía razón, siempre me esforcé en ver lo bueno que era Arnold. Me esforcé tanto que encontraba puras virtudes y ningún defecto. Esta ocasión me propiciaba la oportunidad de ver sus defectos. Era un ser humano cualquiera; igual a todo el mundo.

-Gracias Doctora Bliss- Me levanté y la abracé con todas mis fuerzas igual que cuando tenía nueve- Le haré llegar la paga doc, no se preocupe por ello.-

-Tranquila Helga. No me debes nada.- sonrió la doctora.- Al fin y al cabo nos quedó una sesión sin terminar ¿recuerdas?.

Sí, tenía toda la razón. Cuando el cabeza de balón se fue, tuve que volver con la doctora. El último día de terapia no fui porque tenía gripe y la pospusimos. Después creo que me olvidé de esa sesión. Caminé alegremente a la salida esperando encontrar de nuevo un mundo normal; igual a como estaba el mío hace tres días. Con sus altibajos, pero mundo, al fin y al cabo.

-Espera Helga-

-¿Que pasa doc?-

-Me parece que me olvidé de mencionarte algo importante. Siempre es bueno confiar en otra gente… Y tengo la sensación de que Zach es justo el amigo que necesitas para abrirte camino en esto. Adiós Helga-

Carraspeó un poco y se dio media vuelta, yo solo salí y dejé cerrando la puerta muy despacio. En el hall me estaba esperando Zach sentado en una butaca, leyendo una revista de comics. Apenas me vio, alzó la mirada y fue hacia mí.

-¿Y?- preguntó

-Que de que-

-Pues que tal te fue Helga- formuló con una sonrisa socarrona que denotaba que se divertía con mi falta de entendimiento.

-¿Qué te dijo?- Le contesté lo más resumido que pude.

-La doctora me dijo que no todo en esta vida se puede olvidar del todo, pero si se puede evadir hasta cierto punto y que uno no siempre consigue lo que quiere, por más que lo desee con toda el alma. Una debe superarse y seguir pensando en un futuro porque cada uno es único en este planeta y no tenemos derecho a que nada o nadie nos borre la sonrisa del rostro.-

-Wuau- estaba impresionado - Se nota que saliste con las fuerzas renovadas de ahí Helga.-

-Sí, chico de ciudad, me siento fresca, nueva y con ganas de conquistar el mundo.- dije con ironía pero con una nota divertida en la voz, lo cual denotaba que me sentía muy bien y con mi mundo en orden de nuevo. Al parecer Zach entendió el mensaje porque también se reía conmigo. Tomamos el autobús directo al cole, de seguro la gente empezaba a pensar que me había ido a saltar de un puente o a hacer alguna otra idiotez.

Arnold POV

-Phoebe, ¿estás segura de que no has visto a Helga en ningún lado?-

- No Arnold- la oriental parecía estar muy enojada conmigo.- Parece que se fue del campus intentando estar sola por un instante.- Se dio la vuelta y murmuró tan bajo para que no la oyera un maestro, pero lo suficientemente alto para yo la escuchara claramente:

-Si me hubieran hecho lo mismo, yo probablemente te habría caído a golpes, Arnold. Se nota que Helga te tiene en alta estima para no hacer eso contigo.- Y se alejó meneando su melena negra, dejándome con la última frase en la mente

"Helga te tiene en alta estima para no hacer eso contigo."

"Demonios ¿y que tal si lo que Helga me dijo no fue el "calor del momento"? Habría cometido una estupidez enorme al decirle todas esas cosas, porque si esta enamorada de mí puede que haya ido a hacer lo que las chicas cuando están deprimidas, alguna estupidez...

O por dios eso no.

Si algo le pasa a Helga la culpa será mía y solo mía"

En ese instante estaba preparado para echar a correr cuando un grito me desconcertó.

-¡HELGA!- escuché a Phoebe gritar en el patio, nunca me había sentido tan aliviado de oír a alguien gritar. Me volví sobre mis pasos y miré por la ventana. En efecto: Helga estaba ahí siendo abrazada firmemente por Phoebe. Me sentí tal aliviado en ese momento, aunque no duró mucho...

-¡Otra vez ese imbécil!-

-Hey hermano, al fin te encuentro- Gerald se apareción en el marco de la puerta -¿Porqué esa cara de asesino?- volteó a ver al punto al que yo estaba viendo firmemente reconociendo a Helga a Phoebe y al idiota que esa mañana había abrazado a Helga.

-Ohh, ya veo- Gerald compuso una sonrisita de burla-¿Entonces Helga ya no te parece tan horripilante como antes Arnold?-

-Largate Gerald- murmuré apretando los puños y los dientes

-Tranquilo casanova- Se disculpó- Pero no entiendo porque estás tan enojado. De todos modos Helga ya apareció y tu tienes un ánimo de a perros, y ni siquiera se el porqué. No te arruines el día Arnold.-

-¡Ese es uno que nisiquiera la conoce! De seguro quiere aprovecharse de ella y..y...y-

-Ya estás paranoico Arnold, de seguro solo es un amigo de Helga-

-Y los cerdos vuelan Gerald. Helga nunca a tenido un amigo hombre tan rápido.-

-¿Ni siquiera tú?-

-Ni siquiera... ¿qué?- puse cara de tonto

-Ni siquiera tú Arnold. Ya sabes: aparte de Phoebs fuiste el único al que Helga no parecía caerle mal en el kínder-

-¿De veras?-

-Pero luego cambió. Y contigo fue más drástica- me expuso Gerald- siempre pensé que Helga estaría enamorada de tí desde entonces, pero como nunca te a mostrado la señal más mínima de afecto...

Pensé en lo de industrias futuro, la gorra... No, mucha coincidencia.

-Bueno, sea como sea. Ya está aquí y es algo menos de que preocuparse.- Dijo Gerald perezosamente recostado en una silla.

-Tengo que ir a... ya sabes... disculparme por todo.-

-Ve Arnold, solo espero que no te golpee.-

-¡Gerald!-

-Ja, es broma Arnold. Pero por si acaso cierra los ojos al terminar.- y esa parte no parecía ningún chiste

-Lo que tú digas- hice un ademán de despedida y me fui escaleras abajo

Sentía que estaba a punto de enfrentarme a un ejército enemigo en un campo minado, pero aún así...

Ansiaba encontrame con él.


Ja al fin acabé este capítulo y ojalá les haya gustado. Es obvio que la inspiración para mí es un problema jejeje pero gracias a todos por sus buenos deseos. En esta parte vemos que Arnold al fin toma en cuenta TODO lo que vivió con Helga.

Necesito su opinión: cómo visualizan mejor esta historia, en la edad que tienen ahora o en unos jóvenes de más edad, 15 años por ejemplo, porque me parece que esto está más maduro que sobrellevarlo a los 12. Háganmelo saber chics necesito su consejo :)

Gracias a

danfrijol, mimi-serenety, rickhunter17, isabel20, letifiesta, Raq's, carol, raqhu y JhungYuki

Los adorooo Grax :D