Tocas levente su puerta, tras unos segundos se abre, Reiji está escuchando a Schubert la melodía es muy hermosa.
-Buenas noches Reiji-san-dices con un aire tierno y educado, la luz de la luna es la única luz dentro de la habitación aun así notas como su rostro se ha sonrojado cuando te ha visto entrar.
–Buenas noches, luces muy linda- sonríes satisfecha ante su cumplida, al verlo en pijama de seda intentas no sonrojarte pero es imposible él ha tomado tu mano y te guía hacia la cama. Te metes en la cama del lado derecho, mientras Reiji se acomoda, te hundes en entre las sabanas.
-Este es el aroma de Reiji- te sonrojas al tener este tipo de pensamientos y poco a poco sientes como el cuerpo de Reiji se acerca, destapas tu rostro y solo ves los ojos de Reiji, destellan con la luz de la luna, te sientes hipnotizada, él extiende su mano hacia tu rostro y acaricia delicadamente tu mejilla -Ven, acércate más- te sonrojas y obedeces, tus rodillas chocan con sus piernas, sus rostros están tan cerca que sus labios tocan tu frente, te envuelve con su brazo izquierdo y con esa tranquilidad que Reiji te ofrece te dispones a dormir.
Han pasado algunas horas y te despiertas de golpe, sientes que todo ha sido un sueño, pero esa habitación no es la tuya, y a tu lado esta él, observas como Reiji duerme, su rostro es tan lindo y sus labios tan atractivos, tratas de no despertarlo al recargar tu rostro sobre su pecho y vuelves a dormir.
Escuchas como Reiji se levanta, la hora ha llegado, la mañana ha pasado tan rápido, abres lentamente los ojos y disimuladamente lo ves, te llevas una gran sorpresa al ver cómo eres contemplada por él, te observa con una mirada tierna y finges despertarte.
-Buenos días Reiji-san- dices tras dejar salir un leve bostezo el cual cubres con tu mano.
–Buenos días-te dice cordialmente mientras te levantas de la cama. El tiempo se ha ido de una forma fugaz, no deseas irte pero tienes que partir. Jalas las sabanas para destaparte y poder salir de la cama,al sentarte en la orilla de la cama observa como Reiji se pone su tan distinguido saco, no debes perder tiempo, pero él es imposible de ignorar, te levantas para ir hacia tu habitación.
-Bien...yo iré a cambiarme- al pasar delante de él toma tu muñeca con la mano izquierda y te apega contra la pared.
-Aun no tengo intenciones de dejarte ir ¿Sabes?- ha apoyado la mano derecha en la pared para poderse inclinar un poco mas. EL olfatea tu cuello, te sonrojas al ver su rostro bajar, nunca pensaste que Reiji seria el tipo de personas que bebería de tu pecho.
–ahhh…-sueltas un leve quejido al sentir el filo de sus colmillos en tu clavícula, sientes cómo encaja tus dientes en ella. Levantas tu mano izquierda acercándola hacia su cabellera. La posas sobre esta mientras drena lentamente, en tu lindo camisón caen unas pequeñas gotas de sangre, es vergonzoso admitirlo pero adoras que Reiji tome tu sangre, su respiración choca contra tu pecho mientras peinas delicadamente con tus dedos su pelo, el ha empezado a drenar con mas fuerza y tu espalda se contrae al sentirlo, contienes tus gemidos, los cuales te avergüenzan un poco. Con su lengua limpia los orificios dejados por su colmillos para después liberarte y retomar su rígida postura.
–No olvides que me perteneces- Con su demoníaca mirada afirma su advertencia, acaricias su mejilla y te acercas a su rostro, sellas sus palabras dándole un pequeño un beso en los labios.
–Hasta pronto- tienes que irte, te cuesta trabajo decirle hasta pronto pero ha llegado el momento después te costara más alejarte de él.
–Nos vemos en el colegio, no faltes por favor- te dice antes de que cierres la puerta y al salir por completo de su habitación le dedicas una tierna sonrisa.
Caminas hacia tu habitación.
-Todo esta tan tranquilo, Laito debe seguir dormido- dices en voz baja al pasar frente a su habitación.
–Tengo que despedirme de él- te acercas a su puerta con la intención de tocar pero recuerdas que el Señor Karl te cito a las 4:00, si ahora hablas con Laito perderías mucho tiempo más que eso, te sería más difícil despedirte y dejar la mansión, así que continuas con tu camino.
Ha llegado el momento, tras tomar una ducha rápida y ordenar la habitación, dejas la mansión, una limusina te recogerá en el jardín trasero, esta misma te llevara con tu nueva familia, un mayordomo se ha encargado de bajar tu baúl y tu maleta, al entrar a la limusina imaginas a cada uno de los Sakamakis y a Yui sentados como de costumbre.
Yui va al fondo custodiada por Ayato, seguido por Reiji quien trata de mantener el orden entre los trillizos, con ese porte tan elegante, de piernas y brazos cruzados, Laito también se sentaba a lado de ti de forma juguetona y coqueta, después seguía Subaru y por último Shuu. Sin darte cuenta la limosna ha avanzado, atravesando el bosque.
-Oye ¿Ya sabes lo que ocurrió ayer en la "Casa encantada"?- La conversación de dos jóvenes llama tu atención, al aparecer estos dos rebeldes se retan entre sí para ver quién entra a la "Casa encantada", la mansión está llena de rumores y supersticiones, menuda sorpresa se llevaran si deciden entrar… no encontraran más que escombras y polvo, la mansión está protegida con la magia del Señor Karl, ningún humano es capaz de sobrepasarla o en este caso romperla, la voz del cochero te saca de tus divagaciones narcisistas.
–Hemos llegado señorita- abre la puerta y con la otra mano te ayuda a bajar.
-Gracias- dices de forma cortes mientras este saca tus pertenencias.
Estas ante las faldas de un antiguo castillo, en la arquitectura puedes observar varios estilos los cuales reflejan el tiempo que ha estado de pie.
-Lo siento señorita hasta aquí me es permitido pasar, son órdenes- de nuevo el cochero te saca de tu ensoñación.
-Entiendo- Tomas tu pequeña valija y la pones encima del baúl, de alguna forma la tienes que llevar hasta la entrada del castillo. Optas por arrastrarla haciendo un rechinido desagradable pero es bastante pesado.
-¿Quién diría que unos vestidos y zapatos pesarían tanto?- le hablas al cielo mientras tomas un descanso y piensas en una solución. Los arbustos han comenzado a moverse ruidosamente, ese ruido te ha puesto en alerta.
–Así que aquí estas…ehh- la voz desconocida viene de los arbustos, te acercas a ellos para descubrir que o más bien quién es.
Una oscura silueta se forma entre ellos y al acércate más descubres que es un joven, lo primero en captar tu atención es el parche que lleva sobre su ojo.
–Mi nii-san te está esperando- te sobresaltas un poco al verlo, estas confundida ante su presencia.
-¿Quién eres t…- te interrumpe inmediatamente antes de formular tu pregunta.
–¿No escuchaste? Date prisa o nii-san se enojara- ha tomado tu baúl y lo ha acomodado sobre su hombro, caminan en dirección hacia la entrada, él parece fuerte, pero él no es tu futuro marido, o eso esperas, tú lo sigues por detrás y en completo silencio, el jardín está un poco descuidado y él emana un olor a nuez.
Dos enormes puertas se abren ante él y juntos se adentran al castillo, al llegar a la recepción él baja tu baúl ante una persona de pelo largo y blanco. El peli-blanco es bastante alto y tiene sus manos cubiertas con unos guantes blancos.
–Bienvenida querida- te dice el peliblanco de forma muy educada al verte.
–Gracias...- haces una delicada reverencia ante tu futuro esposo, ahora te encuentras en el punto sin retorno.
-Mi nombre es Tsukinami Carla y él, es mi hermano menor, Shin- a pesar de la bufanda que lleva el peliblanco su voz suena bastante grave. Es una figura aterradora. Su ropas aluden a estilo aristócrata, tu cuñado lleva puesta una chamarra un tanto extraña pero la cola que lleva colgando de su pantalón lo supera. Son una combinación interesante.
–Es un placer conocerlos- sonríe satisfecho ante tu presentación.
–Shin, lleva sus pertenencias a su habitación- El joven del parche toma el baúl junto con la valija obedientemente y desaparece.
–Hmmh- el pelo largo te observa de pies a cabeza.
-¿Sucede algo malo Señor Tsukinami?- es un joven muy atractivo al igual que sus ojos color ámbar, esta es la persona que tus padres escogieron pero aun no entiendes por qué.
-¿En qué piensas querida?- te dice con una sonrisa en su rostro-
–Estaba pensando en que me gustaría conocerle- contestas de forma curiosa, te intriga el conocer el lazo que lo une con tus padres, el asiente.
–El sentimiento es mutuo, espero y durante tu estadía en la Mansión Sakamaki no hayas tenido malos momentos- has permanecido en el mismo lugar desde que entraste al castillo, esto ha hecho que Carla se acerque peligrosamente a ti.
–Y si es así, déjame borrar los malos recuerdos- olfatea una pequeña brecha que se ha formado entre tu mechones donde se esconde tu cuello.
–Hmmh…Ya veo, tú querida has ensuciado la promesa de tu padre- no solo las palabras dichas por este hacen que te estremezcan si no el tono de su voz, suena espeluznante.
–No se, a que se refiere- elevas un poco tu voz e intentas alejarte de él pero rápidamente eres capturada.
-Vamos- ha tomado tu muñeca y con rudeza te guía hacia algún lugar, te opones e intentas zafarte pero es imposible solo has hecho que la situación empeore, si sigue apretando de esa forma en cuestión de segundos romperá tu muñeca, cada vez que sueltas un ligero quejido él te estruja aún más fuerte, se detiene, solo para abrir la puerta de una enorme habitación.
-Señor Tsukinami…yo- tratas de defenderte pero él te observa con desprecio, esa mirada te ha hecho enmudecer.
—Tu cuerpo y tu sangre deben de reconocer a su verdadero dueño- aun sin liberarte alza su mano izquierda, la cual emana una luz bastante aterradora.
–Grabare es ese cuerpo tuyo un lobo, símbolo de mi propiedad- te asustas al pensar que Carla pretende sellarte con el símbolo de su familia y sin pensar has tomado su mano izquierda.
-DETENTE- tu voz suena más aterradora que la Carla, aun mas aterradora que la del Señor Karl, tu reacción lo ha hecho enojar pero solo atinas a estrujar su muñeca, sin darte cuenta él ya ha liberado tu muñeca.
–Tú te has atrevido a retarme- te encara con esa aura demoníaca, tienes miedo pero no lo soltaras.
-Hmmh ya entiendo…- Su semblante ha cambiado este mismo te regresa a la realidad y lo sueltas enseguida.
–Lo siento…Y-yo, no quería…- te disculpas tras haber dejado una rojiza marca en su muñeca.
–Tranquila querida. Ya veo el "porque" de nuestro matrimonio- sonríe de forma satisfecha mientras te acerca él.
–Nuestro linaje se reforzara contigo- intentas comprender sus palabras pero un pequeño beso te ha dejado en blanco.
– ¡ÉL TE HA BESADO! Sus labios…son delgados- es lo único que piensas.
–Tú… - Su voz te ha sacado del shock-Ponte cómoda, ahora estás en tu casa- solo vez como sus labios se mueven y asientes, él te ha dejado en la que ahora será tu habitación, tocas tus mejillas y te sorprendes al notar que aun sigues ruborizada.
Sacudes tu cabeza negando tus pensamientos, como si eso eliminara el hecho de Carla te ha besado.
*Esta es la canción que escucha Reiji, "Serenade" de Schubert, quien fue un compositor de origen austriaco considerado el introductor del romanticismo musical :D
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