Descargo de responsabilidad:

Todos los personajes y material reconocible es obra de M. Kishimoto.

Advertencia: Mmm… ¿Kakashi?

Reminiscence

VI


A veces, Sakura se preguntaría que se había torcido para que todo acabase así.

En el tiempo cuando Kakashi todavía estaba vivo él la había oído una vez.

Y mientras ella se cuestionaba todo lo mal que había hecho, le puso la mano sobre el pelo y dijo:

Ya sabes. Hasta hoy, dudo de que haya hecho algo bien.

Sakura no era la única cargada de remordimientos, después de todo.


Sakura suspiró para sí misma, observando el cielo oscuro que cubría Konoha. Naruto dormía en el dormitorio de huéspedes en ese momento, después de que hiciese tarde y ella decidiese obligarle a venir. Después de "soportar" toda una tarde con el "teme" pensó que se merecía una buena cena y un descanso tranquilo como recompensa. Kami sabía que el hogar del chico no estaba en el mejor lugar.

Tendría que esperar un par de días después de ser oficialmente reconocidos como Equipo Siete para sugerirle una mudanza. Tenía espacio de sobra y sabía que sus padres no dirían nada, no cuando pasaban tanto tiempo fuera de la casa como para prácticamente considerarse invitados y no residentes.

Además, estaba pensando en convertir la casa en un refugio seguro con ayuda del fuinjutsu. Lo suficiente para mantener al Akatsuki, Obito-Madara, Zetsu y toda amenaza fuera de pista. ¿Tal vez debería de ir comenzando con el proceso? Tarareó en el pensamiento, pasando distraídamente los dedos por la herida de kunai en su brazo derecho.

El entrenamiento con Sasuke… mmm, ¿cómo decirlo agradablemente? Había sido un desafío no usar la fuerza mayor, realmente un trabajo. Sakura no iba a mentirse. Sus heridas no estaban curadas, no las mentales, y quizás jamás lo estarían, pero el esfuerzo que estaba haciendo ojalá sirviese para algo.

Cerrando los ojos, reflexionó sobre la siguiente pieza. Kakashi-sensei… tal como alguna vez había pensado el hombre no tenía ninguna idea de cómo enseñarles ni tampoco cómo vincularse con ellos. Él estaba lleno de culpa, con los ojos empañados y un kunai cerca de su corazón. Si quería que el equipo no acabase igual necesitaba que sus bonos fueran más fuertes, más fruncidos alrededor, y para esto Kakashi debía de ser un buen maestro esta vez.

¿Qué hago entonces? Se preguntó. ¿Hablar? ¿Dar sugerencias? ¿Toparse "accidentalmente" con él e intentar formar alguna pequeña relación? Apretó los labios, pensativa. Sé que pasa sus mañanas frente al Monumento… Una idea empezó a formarse en su mente, detalles uniéndose rápidamente. Podría funcionar…

No iba a perder nada con intentarlo, ¿cierto?


Levantándose muy temprano, Sakura preparó un buen desayuno y dejó la parte del niño con una nota clavada sobre el plato, antes de dirigirse hacia la Florería Yamanaka. Se encontró con la madre de Ino allí, el pelo casi blanco aún más largo que la mayoría de personas que conocía.

— Sakura-chan—la mujer sonrió suavemente—, ha sido un tiempo. ¿Cómo has estado?

— Yamanaka-san—dio una inclinación educada—, muy bien, gracias. ¿Puedo tener dos de esas? —señaló con la cabeza los iris blancos, sacando el dinero necesario de los bolsillos de su kimono.

— Aquí tienes—sus ojos azules tomaron más allá de su nueva apariencia, en su seguridad y la forma controlada que llevaba su cuerpo. Taijutsu, notó los vendajes en sus manos, desde sus dedos hasta la mitad del brazo, gracias a que la manga se deslizase hacia abajo cuando se estiró para pagarle. Así que Ino-chan es correcta. Sakura-chan ha estado entrenando… pero tal vez es incluso más de lo que ella cree.

— Muchas gracias, Yamanaka-san—con un último gesto de despedida prácticamente huyó de la tienda, no vaya a ser que la mujer encontrase algún motivo de sospecha. No le convenía tener un especialista en mentes hurgando sobre ella.

Me pregunto qué te habrá pasado… Sakura-chan.

Los niños… no crecen tan abruptamente sin algo en el camino, después de todo.


La esperanza la había mantenido viva durante años.

Hasta que comenzó a matarla por dentro.


El Monumento a los Caídos tenía un solo visitante, tal como lo había previsto. Un hombre de pelo plateado y con solo un ojo visible estaba allí de pie, los ojos vacíos y reflexivos. Sakura sabía que estaba hablando con su mejor amigo, quien estaba técnicamente muerto y no buscando los bijuu por allí.

Detalles, detalles.

Avanzando lentamente, ella fingió no notar la mirada del ninja adulto y con cariño dejó una de las flores bajo la piedra, arrodillándose para ofrecer una oración. Y una súplica. Namikaze-sama, por favor, ayúdeme. Por el amor de Kakashi-sensei. Por favor.

Incorporándose, se volvió hacia él y con una sonrisa pequeña extendió su mano.

El hijo del Colmillo Blanco miró la flor, igual a la colocada como ofrenda, antes de tomarla. Él no sabía mucho sobre plantas pero era…— Un lirio blanco—murmuró, cambiando su enfoque hacia ella—… ¿por qué?

¿Por qué estaba ofreciéndosela? ¿Qué quería?

Sakura no dudó— En el lenguaje de las flores… significa "esperanza"—sonrió otra vez—. Es para que nunca la pierdas, nin-san.

Él no dijo nada, curvando ligeramente los dedos alrededor del don.

Ella le dio una inclinación de cabeza antes de comenzar su marcha.

—… La flor va a morir.

Sakura se detuvo— Es cierto—admitió, y se giró, la expresión suave contra la ilegible suya—. Entonces solo tengo que darle una a nin-san cada día, ¿cierto?

Kakashi parpadeó lentamente— ¿Harías eso por un extraño?

Asintió— Nin-san es parte de mi pueblo precioso, así que sí.

—… Eres una niña muy extraña, Pinku-chan.

— Es Haruno Sakura. Y extraña está muy bien—le envió un guiño—, lo normal es aburrido, nin-san.

Se encontró sonriendo, aún si era apenas perceptible— Hatake Kakashi, Pinku-chan. "Nin-san" me hace sentir viejo.

Reconocimiento brilló brevemente en los ojos de ella, lo que le sorprendió un poco. Ni siquiera era un genin, ¿cómo saber de él? A menos que uno de sus padres sea un ninja, razonó. Lo curioso es que no recordaba a nadie hablar sobre una niña con pelo rosado. Aunque quien iba a saber. Él no era el más social de por ahí.

Haciendo un puchero, Sakura se cruzó de brazos y se quejó— Hatake-san es un duende—luego parpadeó—. Ne, ne, ¿eres uno de los jounin que va a ser uno de los sensei para esta promoción?

— Aa—asintió.

Ella sonrió— ¡Eso es genial! Entonces hay probabilidad de que seas mi sensei, Hatake-san—le envió una mirada ceñuda—. Si eso pasa, promete llamarme por mi nombre, ¿está bien?

— Voy a pensarlo, Pinku-chan. ¿Y no deberías estar preparándote para ir a la Academia? Los jóvenes de hoy—murmuró burlonamente.

La hipocresía no se pierde en ti, Kakashi-sensei, resopló, enviándole una mirada divertida antes de ondear su mano— ¡Muy bien! Reconozco una despedida cuando la oigo, Hatake-san. ¡Nos veremos mañana!—con una última sonrisa abandonó el lugar, sus pasos tranquilos.

El hombre que dejó atrás miró la flor antes que su atención fuese atraída por un nombre tallado. Namikaze Minato. Una suave brisa sopló entonces, acariciando su mejilla con lo que podría llamarse cariño. Los pétalos blancos se movieron así contra sus dedos, igual de frescos que el soplo de aire.

Ojos de Kakashi se estrecharon, aunque solo uno era visible.

¿Qué estás pensando… Minato-sensei?


pero a pesar de todo,

ninguna había muerto...


— ¿A dónde fuiste, Sakura-chan?—el niño curioseó, atacando su desayuno con ansias.

Al menos ahora traga primero, pensó con cierta satisfacción, añadiendo a las cajas de bento lo que sería el almuerzo. Eran tres, ya que no había podido evitarlo después de ver lo que Sasuke consideraba "comida". Si Naruto amaba los alimentos instantáneos –y baratos- el otro chico parecía tener la opinión de que incluso las rocas eran comestibles.

En serio, ¿qué ninguno había prestado atención a las clases de Economía Familiar?

— Fui al Monumento de los Caídos—contestó, guardando los paquetes en su bolso—, a presentar mis respetos.

Naruto parpadeó.

— Es donde se grabaron los nombres de los ninjas muertos en la batalla, Naru-kun—elaboró, revisando que su kimono estuviese bien colocado. Y los senbon. Y los kunai. Y las etiquetas explosivas. También los bo shuriken que había mandado a elaborar, su apariencia de palillos para el pelo engañosamente inofensiva.

Él hizo una mueca, mirando hacia abajo— Ne, ne, ¿crees que mis padres podrían estar allí?—preguntó finalmente, los ojos hacia abajo.

Acercándose, Sakura revolvió su pelo— Podemos revisar. Uzumaki no es un apellido común en Konoha—sonrió, a sabiendas de que estaban. El nombre de su padre era un secreto de clase S pero nadie nunca había dicho nada sobre su madre, ¿cierto?

Volviendo a sonreír, asintió con entusiasmo— ¿Después de la Academia?—pidió con esperanza, grandes ojos de perrito.

— Después de la Academia—confirmó, una última sonrisa antes de darle un empujoncito—. Ahora vamos, que se nos hará tarde.

— ¡Bien!


Neji se detuvo repentinamente, llamando la atención de sus dos compañeros de equipo y su maestro. No es como si él se dio cuenta, ocupado en el intento de derretir en un charco con la fuerza de su mirada a su objetivo. El kimono verde era lo primero que atrajo su atención, ya que ¿cómo iba a olvidar despertarse en medio del campo de entrenamiento con la vergüenza del fracaso y una prenda femenina sobre su torso?

— Ow, ¿por favor, Sakura-chan?—el mocoso rubio a su lado se arrimó a la chica.

Sakura. Con que ese era su nombre. No es como si importaba ni nada, ¿cierto?

— ¿Neji?—TenTen cuestionó a su lado, siguiendo el recorrido de su vista hasta caer en la niña. Es bonita, ella pensó, con una coloración curiosa y una confianza que parecía merecida por la forma tan suave que se movía. ¿Podría ser que…? Amplió los ojos antes de notar una nube de polvo a su lado. Oh, no.

— ¡Sakura-san! ¡Es un honor ver a tan hermosa flor de Konoha en una mañana como hoy!—Lee, que al parecer también conocía a la chica –en serio, ¿quién era?- se detuvo a poca distancia de ella, su pose "cool" y una enorme sonrisa cegadora. TenTen tuvo que darle puntos a "Sakura" por no estremecerse ni huir.

— ¿Eh? ¿Quién eres tú, Cejotas?—Naruto cuestionó, un ceño fruncido en su rostro al ver la cercanía.

Sakura golpeó ligeramente la cabeza del rubio— Él es Lee-senpai, Naruto, y un genio del trabajo duro—sonrió ante su sonrojo—. Lee-senpai, él es Naruto, y un cabezota con la Voluntad del Fuego—presentó, y esta vez fue el turno de su amigo para enrojecer.

TenTen creyó oír a Nej resoplar. Pero parecía algo tan poco de un "Hyuga correcto" hacer que lo atribuyó a su imaginación.

(Ja. Ingenua.)

— Sakura-chan…—él se quejó a medias, pero estaba sonriendo.

— Mi querido alumno, ¿conoces a esta joven con tal ardiente juventud?—el hombre mayor no tardó en entrometerse, habiendo notado no solo la forma con la que se movía sino los vendajes hasta su muñeca y la forma en que su estudiante más frío estaba observándola. Él tendría que hablar pronto sobre la forma poco juvenil que estaba reaccionando.

— ¡Sí, es Haruno Sakura-san, Gai-sensei!—y pronto se lanzó al cuento sobre como se habían encontrado hace días atrás en la búsqueda del fortalecimiento. Hubo varias menciones de "juventud", "ardor" y quién sabe qué, pero TenTen se encontró no prestando atención.

— ¿Sakura-san, Naruto-san, entonces? Soy TenTen—se presentó a la niña, tendiéndole la mano. No encontró compasión al oír su falta de apellido por lo que amplió su sonrisa.

— Mucho gusto, TenTen-san—ella le sonrió, dando un codazo a su amigo cuando apareció más ocupado en fruncir el ceño.

— A-ah, mucho gusto—repitió, y luego señaló al miembro que quedaba— ¡Hey, tú, de ojos extraños! ¿Por qué estás viendo a Sakura-chan de esa forma?

A Neji le hubiese encantado dar una sarcástica -y probablemente grosera- respuesta pero ambos personajes de spandex se le adelantaron.

— ¡Neji-kun, no tenía idea de que la primavera de la juventud había llegado tan pronto a tu corazó!—Gai lloró emotivamente, golpeando su espalda.

Lee compartió el sentimiento— ¡Oh, tampoco sabía, Gai-sensei! No pienses mal, Naruto-san, Neji-san solo ha quedado atrapado en la visión del hermoso resplandor de Sakura-san. No puedo culparlo, ya que también me he sentido atraído hacia él—admitió, lágrimas de cocodrilo deslizándose por sus mejillas.

TenTen se alejó un par de pasos, no solo por la escena sino por el aspecto cada vez más peligroso del Hyuga. Se negó a terminar adentro del show. Todavía quería vivir, después de todo.

— ¡Lee! ¿También tú?—alzando su puño, el maestro lo señaló— ¡En ese caso, será una batalla limpia por el corazón de la doncella! Lo siento, Lee, pero no puedo mostrar preferencia entre mis alumnos.

— Gai-sensei…—dos voces llamaron, una llena de emoción y otra de oscuridad.

Naruto frunció el ceño— ¿O sea que a los dos les gusta Sakura-chan?

— ¡No/Sí!—fue la respuesta recibida, y pronto la atención volvió sobre el de ojos perlados.

— Neji-kun, no hay vergüenza en admitir tus sentimientos—Gai regañó—. Solo significa que estás avanzando en el camino de la juventud—asintió en la muestra de su sabiduría.

— ¡Me niego a permitirlo!—Naruto exclamó, señalándolos con su dedo— ¡Sakura-chan no saldrá con ninguno de ustedes, Cejotas y Ojitos Raros!—a su lado, Sakura alzó una ceja en señal de "¿en serio?". Y TenTen negó lentamente.

La gente avanzó más rápidamente a su lado.

Neji se volvió a él, burlándose— ¿Y a quién va a importarle la opinión de un perdedor como tú?

El silencio cayó y un aspecto triunfal adornó el rostro de Lee y Gai— ¡Así se habla, mi rival! ¡Nada puede detener a un hombre en la conquista del amor!

— ¡¿Qué?! ¡Eso no…!—su intentó de negación fracasó estrepitosamente cuando dos brazos rodearon sus hombros.

— ¡Neji-kun, celebremos juntos la primavera de nuestra juventud juntos!

— ¡Oh, mis alumnos crecen tan rápido!

Ambos hundieron al pobre –y malentendido- chico en sus sollozos, y por mucho que intentó zafarse no pudo.

Sakura sacudió la cabeza, entre divertida y molesta por el espectáculo. A Naruto no le dio gracia por lo que antes que siguiese la escena, tapó su boca— Ejem. Naru-kun y yo tenemos que ir a la Academia. Fue un gusto conocerte, Gai-san, TenTen-san—luego sonrió suavemente—. Lee-san, muchas gracias otra vez. Hyuga-san—dio la más simple de las inclinaciones.

Y saltó por los tejados, sosteniendo todavía a Naruto.

Lee suspiró— Que juventud tan brillante…

TenTen supo entonces que no se había imaginado nada. Neji había resoplado. Acababa de hacerlo otra vez.

— ¿Neji?

El Hyuga no contestó.

Y en medio de todo, Gai sonrió con orgullo, limpiándose una pequeña lágrima. ¡Era momento de contar a su rival tan especial acontecimiento!


Fue bastante divertido escribir este capítulo. De en serio. :D

¡Un enorme gracias a los favoritos y seguimientos! Y los comentarios, bueno, obviamente un gran abrazo de chocolate :')

Hitomi Wakeshima: Ellos lo hicieron :') Mmm. No voy a arruinar la sorpresa :P xD En fin, ¡muchos saludos!

: Jajaja no eres la única. Se lo merecía. Espero que entienda pronto la importancia de los demás… Y sí, Mizuki y Kabuto son de lo peor. ¡Muerte a hoguera! (? Gracias. Espero te guste la actualización…

Aome-Hime: Holis c: Es un tipo con orgullo duro xD pero ya aprenderá… ¿no? Kakashi seguramente tendrá su reacción pronto, o al menos su punto de vista :) Y sí, sería bueno salvarlo… ¡Ya veremos! ¡Muchos saludos! :D

AngelPhoenix12: Jajaja, me alegra saberlo. Umm, falta bastante para que Itachi aparezca… ¿o no? ;P ¿Quién podría saber? ¡Hasta luego! ;)

bookmaniac849: D: Me imagino como debe ser tu vida ¡estás y eres un peligro andante! xD ¡Así es! Ya lo comprenderá… ojalá. Sí, es que tengo que dejar algo de misterio ;P y de hecho, estuve leyendo sobre Yato… :') … Y por lo menos sé Haku xDD -¿cómo no?-, aunque falta un par para el Arco de las Olas. Quiero fortalecer sus lazos antes de eso… ¡Ya nos leemos! :)

Keyla1302: Ya veremos ;)

Luna Haruno: Ah, agradezco mucho que incluso incluyeran una argumentación. En el fondo también creo que de, por ejemplo, haber sido Kakashi-sensei un poco más instigador en el mensaje sobre la importancia del equipo las cosas podrían haber sido diferentes. Porqué las palabras bonitas son geniales, sí, pero él siempre mostró más inclinación hacia uno de sus alumnos y como que dejó a un lado al resto. Eso no cuadra mucho con su mensaje. Por eso las palabras deben ser acompañadas de las acciones correctas, si no… bueno, ya vimos cómo terminan, ¿cierto?

En fin, me alegra saber que te gustó. ¡Nos leemos! :)

¡Nos leemos pronto, gente hermosa! :D