Fan Fiction: Kapitel des Schwan

Anime: Princess Tutu

Disclaimer: Como en la convención de animé no vendían derechos de autor, nadie de Princess Tutu me pertenece…solo me pertenece Kohaku(aunque no le guste XD) y la historia. Y no, no me pagan por hacer esto, ya que lo hago sin fines de lucro (aunque ahorita me caeria bien un café)

Nota de la autora: Mil y un disculpas por tardar tanto en actualizar...es solo que la inspiración se me fué y se me descompuso la computadora (realmente pésima combinación) y después de que la arreglé, me di cuenta de que había perdido el programa de Microsoft Word, así que este es el capítulo con peor ortografía que he escrito. Acepto cualquier queja de su parte. ¿Alguien ha notado que me encanta que llueva en mi fic? Yo no me había dado cuenta hasta que lo leí para terminar este capítulo...

Gracias sinceramente a Sarah Starlight porque su review me animó muchísimo, hasta el punto de que este capítulo lo reescribí tres veces hasta que me gustó el resulatado

ya decía mi mamá que yo soy buena confundiendo gente XD…espero que este capítulo aclare las cosas, el problema es que yo también me enredo con mis propias historias n.nU.Este capítulo lo hice escuchando el ending de Princess Tutu "My love is Small, But..." y canciones parecidas...


Akt.6

Decisiones


Fakir se encontraba desayunando junto con Charon. Había pasado una semana desde que perdiera a Ahiru, y el tutor del joven había notado el cambio en su hijo adoptivo. Desde ese día, no dejaba su espada, y solía andar vestido como el caballero de la historia de Mythos. En vez de andar con esa enigmática sonrisa que tenía la mayor parte del tiempo que gastaba con Ahiru, había recuperado la sombría expresión que tenía cuando sobreprotegía a Mythos.

Solo que esta vez, la mirada era mas asesina y se notaba una completa desesperanza en su persona. Se notaba que estaba sufriendo. El joven se puso de pie y salió de la casa sin dirigirle ni una palabra a su tutor.

El clima parecía estar de acuerdo con el sentir de Fakir, ya que el cielo estaba lleno de nubes negras, dándole a la ciudad un aspecto sombrío. El joven llegó hasta el muelle y se detuvo. Le dolía estar allí, pero allí era donde guardaba más recuerdos de su amada Ahiru.

Escuchó un par de pasos y tomó la empuñadura de su espada, mientras se giraba lentamente.

El joven se giró mientras empuñaba su espada.

Fakir-senpai…eh...hola...me gustaria peguntarte...uhm...-comenzó a decir una niña de cabellos violetas- …es solo que Ahiru-chan ya no ha venido a clases y como tu y ella son amigos, pensé que quizá podrías saber si le habría pasado algo. Es que a Lilie y a mí ya nos tiene preocupadas.

Fakir la observó sin mudar la expresión. La niña se veía sinceramente preocupada, lo cual hizo sentir aún más culpable a Fakir, el cual caminó hacia la niña mientras enfundaba la espada. El sabía que lo más probable sería que Ahiru no pudiera volver a Kinkan…jamás. El puro hecho de pensar eso lo deprimía.

¿Fakir-senpai?-habló suavemente Pique, percatándose de la expresión de Fakir-…yo lamento si te pregunté algo que te incomodara…solo espero que Ahiru-chan este bien. Espero que regrese pronto a la escuela. Nos vemos.

Fakir vio como Pique se alejaba del muelle. ¿Sería posible que Ahiru no regresara? Bajó la mirada y se dispuso a recordar.

FlashBack

La lluvia caía fuertemente, opacando las palabras de Kohaku. Fakir frente a el lo apuntaba con una daga al corazón.

Antes de matarte-le dijo el joven de los ojos esmeraldas-…quiero que me digas que le hiciste a Ahiru…

El joven de los ojos ámbar se mordió el labio inferior, parecía paralizado. Respiró profundamente antes de contestarle.

Yo nunca le hubiera hecho nada…-le respondió, mientras miraba directo a los ojos a Fakir-…si tu no te hubieras entrometido

Fakir acercó su rostro al de Kohaku, mientras dejaba que la daga penetrara en la piel del muchacho, el cual cerró los ojos al sentir la punzada de dolor.

…¿entrometerme?-le dijo incrédulo Fakir-…tu fuiste el que se entrometió, el que se fue detrás de Ahiru…fue tu culpa…

Los ojos ámbar de Kohaku se llenaron de lágrimas.

Admito que nunca debí acercarme a ella-dijo, bajando la voz-…pero, al verla, me sentí vivo…simplemente no podía alejarme de ella y debí hacerlo, yo debí de haberme resistido, de haberme ido lejos…pero no pude…y ahora…-dijo, mientras apretaba los puños y miraba hacia el suelo-…él la tiene…y no la dejará ir…

¿Cómo lo sabes?-inquirió Fakir-… ¿cómo puedo saber que tú no me mientes? Ese tipo parecía conocerte bastante bien…dijo que eras bastante peligroso…

Es una larga historia-respondió secamente el joven, esquivando la mirada de Fakir-…y no pienso decírtela…-la mirada del joven se notaba cansada, como si hubiera sufrido por mucho tiempo-…¿quieres saber que le paso a Ahiru? No te va a gustar en lo absoluto.

La lluvia ahogó la respuesta de Fakir, el cual apretó aún más la daga contra el pecho de Kohaku, el cual comenzó a sangrar.

Ahiru es ahora…-comenzó a decir Kohaku

Fin Flashback

Es ahora una marioneta-dijo para sí Fakir, en un tono casi inaudible-…y la única forma de recuperarle es que yo venza a ese tal Ningyotsukai.

Pero ni siquiera Kohaku sabía como llegar hasta él. Fakir había recorrido todo Kinkan, incluso hasta había ido al lago a las afueras de la ciudad en busca de una entrada hacia el mecanismo de la historia, pero no lo había encontrado.

Quizá si escribía una historia podría abrir un camino, pero el joven de los ojos ámbar le había advertido que sus poderes no lo ayudarían en lo absoluto.

Escuchó unos suaves pasos tras de él y dudó en desenfundar su espada.

Se giró, pensando de que quizá a Pique le hubiera gustado saber algo más, o que esta vez viniera acompañada por el séquito de fans del joven de ojos esmeraldas.

Pero se sorprendió de lo que vió. Frente a el se encontraba Ahiru, tan hermosa como siempre, pero había algo diferente...El joven Fakir no tardó en darse cuenta de lo que la hacía ver así.

Se veía tan bella y tan triste a la vez, bailando sola, descalza, sobre el suave césped.

El joven de cabellos oscuros no dudó en acercársele, pero se quedó paralizado en cuanto vió que la joven se quedaba pálida y aterrorizada. A su lado había aparecido otro joven idéntico a Fakir, el cual intentaba alcanzarla, pero la joven Ahiru le huía. Fakir intentó decirle algo, pero descubrió que las palabras se apagaban en su boca.

Entonces, apareció otro joven, un joven de hermosos ojos ámbar, al cual se aferró la niña. La sangre de Fakir comenzó a hervir de odio. Vió como su copia desenfundaba su espada y apuntaba a ese Kohaku, el cual también empuñó su espada y comenzaron a batirse en duelo. La joven Ahiru estaba siendo protegida por Kohaku.

Fakir no pudo evitar sentirse confundido al ver como peleaban, entonces, su copia logró desarmar al joven de los ojos ambarinos y Ahiru profirió una audible exclamación de temor.

La copia de Fakir estaba a punto de matar a su rival y entonces sucedió...

El verdadero Fakir cayó al suelo de rodillas al ver cuál era el desenlace de esa pelea. Ahiru se encontraba en los brazos de Kohaku, con una herida mortal en su pecho. La joven había tomado el lugar de Kohaku, y la copia de Fakir le había causado esa herida mortal.

Las tres figuras se vieron rodeadas por una sombra oscura que las desvaneció. Los ojos de Fakir se volvieron apagados mientras se llenaban de lágrimas.

¿Te gustó mi pequeña obra teatral?-dijo una voz fría e indiferente a sus espaldas. El joven de los ojos esmeraldas volteó un poco la cabeza. A su espalda se encontraba el causante de sus problemas, ese maldito ser de cabellos carmesí.

Ningyotsukai.

Fakir se puso de pie lo más rápido que pudo y desenfundó su espada, mientras apuntaba al tipo, el cual no se inmutó siquiera.

¿Que sucede, Fakir-kun? ¿Acaso no te ha gustado mi pequeña obra? Creí que te agradaban las buenas historias-le dijo, hablando tranquilamente.

¿Dónde esta Ahiru?-le preguntó secamente el joven

Ella está bien...por el momento...me pregunto cuándo tomará lugar este final-dijo, como perdido en sus pensamientos, ignorando a Fakir, el cual bajó la espada, intentando asimilar el significado de la última frase. Ningyotsukai aprovechó ese descuido por parte del ojiverde y lo apresó contra un árbol, arrebatándole la espada. Fakir intentó ofrecer resistencia, pero la increíble fuerza del ser lo mantuvo quieto -si, Fakir-kun...ese es el final...tu ya no tienes el control sobre esta tonta historia, tu me lo cediste con tu final. ¿No te has preguntado dónde quedó tu preciada historia? ¿Tu atesorado final? Ya ni siquiera puedes recordarlo, mucho menos reescribirlo.

El ser se acercó al oído de Fakir, mientras él intentaba con renovadas fuerzas librarse de su captor.

Si, mi apreciado Fakir-kun, ¿por qué crees que mi marioneta te dijo que tu poder no te sería util? Él también intentó consegir la libertad...y vaya que lo logró-susurró, mientras Fakir intentaba golpearlo -si, Fakir-kun, hay una forma de conseguir la libertad...pero no te lo diré...al menos, hoy no. Ahora parece una mala idea el haberse librado de Kohaku-kun, ¿no? -concluyó, mientras las sombras lo desaparecían, dejando a Fakir solo y confundido.

La respiración se volvió más agitada, mientras intentaba contener esa rabia que le apresaba los pulmones. Alcanzó su espada y la enfundó. De nuevo era completamente impotente, completamente inútil. Volvía a ser el caballero de la historia, el caballero que no era capaz de proteger a nadie. Se obligó a respirar de forma normal, mientras intentaba encontrar una solución a su dilema.

Debía recordar lo que había escrito para el final, debía hacerlo.


Una joven de cabellos oscuros como la noche se encontraba bailando, mientras un pequeño patito la observaba. Su danza era enérgica, pero tan melancólica que causaba diversas reacciones en su espectadora. El pequeño patito no podía alejar su vista de ella, mientras la observaba...sin embargo, la pequeña Ahiru sentía algo, que le faltaba algo. el hermoso baile se sentía incompleto, vacío.

La joven abrió los ojos azules como el mar y se detuvo a recuperar el aliento. Había bailado sin descanso desde que había llegado a ese lugar sin tiempo. Recorrió el lugar con la mirada y reparó en su pequeña espectadora. Una débil sonrisa se dibujó en su rostro, mientras se acercaba al patito y lo tomaba en brazos.

Tu debes ser Ahiru-san -le dijo, mientras acariciaba la suave cabeza- ahora lo comprendo todo. Comprendo porque el no me eligió a mí...contra ti...tienes un corazón puro, Ahiru-san, no dejes que la oscuridad te lo manche.

"¿Quién eres?¿Qué hago aquí?"-preguntaba Ahiru, pero de su pico solo se escapaban varios cuacks, que la joven no supo interpretar. Entonces, la joven palideció. Unos pasos suaves resonaban en el lugar y apareció una figura encapuchada ante ellas.

Yo contestaré a tus preguntas, Ahiru-san -dijo, mientras la tomaba en brazos- Aoi-san, ya sabes que tienes que hacer con el joven, ve.

La joven le miró asustada, pero obedeció sin replicar. Ahiru observó con curiosidad a la joven, intentando adivinar lo que haría, y sobretodo, quien era ese joven.

No te preocupes, Ahiru-san, Aoi-san sabe hacer su trabajo muy bien -le dijo la figura, respondiendo a la pregunta sin formular del pequeño pato, el cual no le quitaba los ojos de encima a la joven de cabellos oscuros, la cual giró la cabeza y se detuvo, para hacer una ligera reverencia a ese ser que seguía con el pato en los brazos.

Y cuando la joven hacía la reverencia, Ahiru hubiera podido jurar que la joven negaba con la cabeza y los ojos llenos de finas lágrimas.


Fakir ya llevaba casi una hora intentándose comunicar con el Roble, pero algo le impedía lograr hacer contacto con el espíritu. Se mordió el labio inferior mientras se concentraba. La fina lluvia helada ya lo tenía empapado, pero el joven no daba muestras de rendirse. Sus latidos marcaban el compás de sus pensamientos. Ahiru...la historia...Ahiru...la historia...

Cerró los ojos con fuerza, intentando impedir que las lágrimas salieran. La desesperación lo consumía. La lluvia arreció, por lo que el joven concluyó que ya debía estar oscureciendo. Comenzó a hacer mucho frío, causando que el joven comenzaba a tiritar, pero tenía la firme resolución de no retirarse de alli hasta encontrar una respuesta. Entonces escuchó la suave música de Canon. Fakir alzó la cabeza, confundido. Parecía como si el ruido que causaba la lluvia se hubiera apagado y solo resonara la suave melodía.

Recorrió el lugar con la mirada y descubrió una cajita abierta, de madera blanca y muy gastada, con una bailarina ataviada con bellas ropas, girando dentro de la caja al compás de la música, resguardada de la lluvia por un árbol cercano. El joven retiró su mano de la piedra donde se encontraba la conexión con el Roble y se acercó a la cajita. Su aspecto era muy frágil y Fakir, agachándose, extendió la mano para cerrarla, pero una mano, de piel blanca y muy suave, le detuvo.

Fakir-san, por favor, deje que continúe hasta que la cuerda se le acabe -susurró una voz suave y triste. Fakir se giró y se topó con una joven de ojos azules y cabellos oscuros, la cual retiró su mano, como si el contacto le doliera- ...yo...yo...lo lamento mucho, Fakir-san...

La joven retrocedió, con los ojos llenos de lágrimas y Fakir se puso de pie mientras tomaba la empuñadura de su espada. Ella era la culpable de todo. la joven, ataviada con ropas blancas, pareció adivinar las intenciones de Fakir, porque, de los pliegues de su falda, extrajo una daga de metal oscuro y la apuntó hacia el joven. El brazo le temblaba, como si no fuera capaz de sostener esa arma por mucho tiempo.

No...no quiero pelear con usted, Fakir-san -le dijo la joven con una mirada suplicante- es solo que me he dado cuenta de todo el daño que he causado, y yo quiero revertirlo...porque no podría soportar que esta historia termine así

Fakir soltó la empuñadura de su arma y la joven dejó caer el puñal, aliviada de no tener que cargar con esa arma. Fakir la fulminó con la mirada, causando que ésta se sonrojara.

¿Qué esperas? Habla, dime cómo puedo llegar con Ahiru -le dijo. La joven, al escuchar la petición (o la orden), abrió la boca como intentando decir algo que no lograba pronunciar, entonces, bajó la cabeza.

Lo lamento mucho, Fakir-san...yo no puedo decirle...porque yo tampoco sé como regresar...lo único que sé es que Ningyotsukai-sama es el que elige cuándo salimos y cuándo regresamos -susurró la joven, bastante apenada- pero le puedo asegurar que Ahiru-san se encuentra bien, solo está un poco confundida

Fakir le dió la espalda. Al menos Ahiru estaba bien, y eso le aliviaba en sobremanera. Entonces una duda se instaló en lo profundo de su corazón.

¿Ahiru...es...un pato...?-murmuró, mientras que la joven cerraba los ojos. El sonido de la lluvia opacaba por momentos al sonido de la música. Ella no sabía que respuesta darle. Fakir se veía apagado, con la tez pálida, y a la niña de los ojos azules le daba temor que el enterarse que Ahiru volvía a ser pato lo fuera a lastimar aún más.- ...respóndeme

La joven se sintió desmayar al ver que el joven había girado un poco la cabeza y la observaba con una mirada asesina y desesperada. El tono de su voz había sido frío y amenazante.

...si...Ahiru-san es un pato... -susurró la joven, sin poder retirar su mirada de la de Fakir. La música había dejado de sonar y la lluvia apagaba los demás sonidos. Entonces la joven se vió rodeada de sombras, que comenzaron a tragarla.

Ya has dicho suficiente, Aoi-san -resonó la voz de Ningyotsukai mientras la joven intentaba desesperadamente zafarse de la oscuridad. Fakir descubrió con horror que no podía moverse.

¡Fakir-san! No...no dejes...que la deseperación...te...¡consuma! -alcanzó a decir Aoi, mientras que la oscuridad se la llevaba. La lluvia y la oscuridad apagaron su voz y Fakir fué capaz de moverse de nuevo, pero ya todo había pasado. Se giró con la esperanza de que ese maldito ser estuviera allí presente, pero solo vió la cajita de música, en el suelo. Se arrodilló para cerrarla y recogerla, y reparó que dentro de la cajita se encontraban varios papeles,doblados y algo arrugados, todos escritos con su apresurada caligrafía.

Ya podía terminar la historia. Extrajo algunas hojas y las leyó. Se sorprendió al no reconocer las palabras que estaban escritas. No podía recordar nada de ese final. Si no fuera porque estaba seguro de que esa era su letra, el habría negado que el era el autor. En algunas hojas las palabras se veían manchadas, como por gotas de lluvia. Fakir no recordaba haber expuesto esas hojas a la lluvia y se obligó a recordar cuándo había sido la última vez que el la había tomado o escrito. ¿En la Academia? No...él la había terminado en su casa...y la había dejado sobre el escritorio, y fué entonces cuando vió a Kohaku que llevaba a Ahiru en brazos y la había dejado en la cama. Y después no había vuelto a ver la historia. Fakir frunció el ceño. Ese Kohaku había tomado la historia...

No dejó que eso lo enfadara más de la cuenta. Aoi le había devuelto el final. Cerró la cajita y se puso de pie para regresar a su casa y observó la daga oscura en el suelo, con gotas de agua resaltando trazos que parecían formar palabras. La recogió y la acercó a sus ojos. La daga tenía grabado un cisne con una corona, con un patito que parecía observar la corona. Tenía una frase escrita con letra muy pulcra y estilizada. Fakir tardó unos segundos en leerla.

¿Quién puede escapar de su destino?


Un par de aclaraciones: El nombre de Ningyotsukai lo encontré hace tiempo que navegaba por internet. Es el que maneja las marionetas en el teatro japonés y me pareció padre, asi que se lo puse a mi creación. Los nombres de Kohaku (ámbar) y Aoi (azul) se los di, haciendo referencia al color de sus ojos XD