Bueno... aqui va otro capitulo de la historia. Espero que os guste.

Capítulo 5: Planes de boda

Cuando me dijeron que teníamos que casarnos yo pensé que solo tendría que comprar una túnica de gala. Que seria como la boda de Bill y Fleur, en el jardín de los Weasley. Nos casaríamos ante los más íntimos y luego comeríamos algo que habría preparado Molly. Pero que equivocado estaba… cuando pensé que la boda seria así olvide un detalle muy importante, y es que no me casaba con cualquier persona, no, me casaba con un Malfoy, con el más caprichoso de todos los Malfoys según mi humilde opinión.

- ¡Tonterías¡Yo no me pienso casar en este lugar!

- Pero Malfoy… - Supliqué cansado.

- ¡Que no!

Estábamos los dos en el salón con Molly, Tonks y Hermione aclarando los detalles de la boda. El primer punto fue fácil de aclarar, nos casaríamos a principios de Agosto cuando yo ya seria mayor de edad, más concretamente el Sábado 2 de Agosto, porque a Malfoy le gustaba el numero 2. No hubo ningún problema. El segundo punto eran los padrinos de la boda. Malfoy decidió que su madre tenía que ser la madrina y yo no tuve inconvenientes. El primer problema vino cuando me toco a mi elegir al padrino… mi padre estaba muerto, y también mi padrino. Mi mejor amigo era Ron, y Malfoy se negó completamente a que fuera el padrino de nuestra boda (nuestra boda, suena tan extraño…), entonces encontré la solución y me sentí estúpido por no haberlo visto antes… Lupin. Esta vez Draco no puso ningún inconveniente, aunque insistió en que él le pagaría el traje (seguramente temía que llegara vestido con harapos). El verdadero problema llegó con el tercer punto… el lugar. Propusieron aquel mismo lugar, la madriguera. Pero Draco se negó e insistía en casarse en La Mansión Malfoy.

- Draco… - Intervino Molly, quien intentaba hacer entrar en razón a su huésped. – No podéis casaros en la Mansión Malfoy, es peligroso quien vosotros sabéis podría aparecer a mitad de la ceremonia.

- Molly… - La voz de Malfoy sonó con una dulzura que hasta hacia poco yo nunca había oído. El muy manipulador sabía convencer a la gente cuando lo necesitaba, y sabía que en los pocos días que llevaba en la madriguera Molly le había cogido cariño. Según ella él lo había pasado muy mal y ahora tenían que cuidarlo, supongo que en cierta manera le trata bien para compensar las malas miradas que le dirigen continuamente sus hijos. La verdad es que creo que Molly seria capaz de perdonar hasta el mismísimo Voldemort. – Ya sabes que no tengo nada contra este lugar, es acogedor y… bueno… es acogedor… - ¿acogedor? Y eso que no había día que no le oyera murmurar lo asombrosamente pequeño y feo que era ese lugar… - pero yo no puedo casarme aquí. – Puso ojitos de cordero degollado. – Vamos… soy un Malfoy.

- Draco tu seguridad y la de Harry es lo mas importante. – Insistió Tonks.

Aquello sacó a Malfoy de las casillas y volvió a enfadarse… y pensar que yo tenía que pasar toda mi vida con él… Quien dijo que las mujeres eran complicadas, es porque no conocía a los Malfoy.

- ¡No me casaré en este lugar¡Aquí yo no me caso!

- Bueno… podría ser en Grimuald Place. – Dijo Tonks.

- ¿En Grim… que?

Se giró hacia mí interrogante. Grimuald Place… Bueno seguro que a la madre de Sirius él le caería bien, y Kreaker estaría encantado si pudiera ir… pero a Malfoy no le gustaría Grimuald Place, mucho polvo, muy oscuro… sin jardín.

- No le gustará. – Le dije a Tonks.

- ¿Cómo es? – Preguntó Malfoy curioso.

- Es una casa grande en medio de Londres pero esta polvorienta, no se…

- ¿Tiene jardín?

- No.

- Pues descartada, es aun peor que esto.

- ¡Demonios Malfoy¿Entonces donde quieres casarte? – Preguntó Hermione desesperada.

- En la man…

- ¡Allí no puede ser! – Volvió a intervenir Hermione. - ¡Piensa otro lugar!

- Bueno… hay otro sitio. – Todos le miramos esperanzados. Talvez aun existía la posibilidad de encontrar un lugar antes de matarnos mutuamente. – Yo tengo otra mansión que es mía.

- ¿Tuya¿A que te refieres con tuya?

- Me refiero a que no es de mis padres sino mía, me la dejó una tía abuela.

- ¿Es segura?

Sonrió picaramente.

- Segurísima… lleva el hechizo fidelio, es un buen escondite.

- ¿Fidelio¿Y quien es el guardián?

Volvió a sonreír.

- Yo.

Todos nos miramos.

- Puede que sea un buen lugar. – Cedió Molly.

- Si… es seguro y es verdaderamente precioso. Iremos pronto a hacer unos arreglos y estará genial. – Sentenció Malfoy.

Suspiré, bueno un punto menos…

- Por cierto ¿no dijisteis que mi madre iba a venir hoy? No le gustará que organicemos las cosas sin ella.

- Vendrá. – afirmó Tonks. – Remus la traerá de un momento a otro.

Como por arte de magia en ese instante llamaron a la puerta.

- ¿Preparado para conocer a tu suegra, Potter?

Malfoy se rió contento pero a mi se me hizo un enorme nudo en el estomago ¿suegra…? Mierda… en esos momentos envidié enormemente a Malfoy porque él no tenía suegras ni suegros ante los que dar la cara. Y… eso significaba que si Narcisa era mi suegra… Lucius Malfoy ¿seria mi suegro? Me sentí mareado de repente. Aquello era horrible.

- Levanta Potter. – Me susurró Malfoy levantándome del sofá donde estaba. – Ya viene mi madre.

Estaba increíblemente nervioso, por alguna extraña razón quería caerle bien a Narcisa. Y la verdad es que la única vez que la vi no me lleve muy buena impresión… aunque recuerdo que era muy hermosa.

Y mientras yo estaba perdido en mis pensamientos ella apareció. Cuando levanté la vista vi como Malfoy la llevaba hacia mi, ella estaba sonriendo seguramente por ver que su hijo estaba bien, y eso la hacia ver verdaderamente hermosa… era la mujer más hermosa que había visto en mi vida, debería sonreír siempre.

- Madre, te presento a Harry Potter.

- Es un placer.

- Me tendió la mano enguantada que yo me apresuré en besar lo más elegantemente que pude, que sinceramente no fue mucho.

- El placer es mío señora Malfoy.

Me sonrió. Parecía simpática, completamente diferente a nuestro encuentro anterior. No sabia si era una fachada pero decididamente así me gustaba más.

- Tú puedes llamarme Narcisa, Harry. Al fin y al cabo dentro de nada seremos familia ¿no es así?

Malfoy y yo asentimos mirándola. Creo que si en ese instante Narcisa nos llega a decir que nos tiremos por un barranco los dos lo hubiéramos hecho sin dudarlo. Aquella mujer tenia algo especial y por primera vez comprendí la adoración que Malfoy siempre había sentido por su madre.

- Bueno ¿me he perdido algo?

Malfoy la puso rápidamente al día sobre los detalles y ella estuvo de acuerdo en todo.

- Ahora… - Añadió él mirándome con un gesto extraño. – Hace falta algo.

Miró a su madre que me miró y asintió.

- Tienes razón. Merlín, el prometido de mi hijo no puede vestir así.

Me miré, vestía la ropa vieja de mi primo que la verdad me quedaba enorme.

- Tenemos que arreglar… eso. – Añadió Malfoy mirándome con asco.

- Si, vámonos al callejón Diagon.

La señora Weasley, Tonks y Hermione intentaron hacerles cambiar de idea, convencerles de que era peligroso. Pero no hubo manera, nadie contradice a dos Malfoys… quince minutos después nos encontrábamos los tres en el callejón Diagon. Si… solo los tres. Narcisa se había negado a llevar escolta según ella llamaban demasiado la atención así que como mucho podían venir a Remus y a Ojoloco, y Narcisa les prohibió molestar, por lo que los pobres estaban vigilándonos de lejos. Y yo solo con mi ex-enemigo y su madre… genial.

- Primero hemos de ocuparnos de esa ropa tan poco estética.

- Decididamente, si. – Ambos me miraron reprobatoriamente de arriba abajo haciéndome sentir incomodo. - Madre, yo creo que deberíamos buscarle primero ropa de estilo muggle para diario.

- Tienes toda la razón vamos a Baldwin&Merrick.

Casi sin darme cuenta me vi arrastrado hasta una tienda donde el dependiente, un hombre castaño de unos treintaitantos que tenía más pluma que un pájaro, corrió a saludarnos.

- Draco… Señora Malfoy ¡Cuánto tiempo! Hacia ya mas de un mes que no venían por aquí.

- Hemos estado ocupados Richard.

- Richard necesitamos tu ayuda urgentemente. – Sonrió Draco.

- Cariño sabes que estaré encantado en ayudarte en lo que quieras.

Por alguna extraña razón la sonrisa que ese tal Richard le dirigió a Malfoy no me gustó nada.

- Veras, es un caso extremo. – Malfoy me cogió y me colocó a su lado. – Como puedes ver necesita un cambio completo.

Por un momento me parecía que el hombre estaba a punto de desmayarse, sobretodo cuando se abanicó teatralmente, pero rápidamente se repuso y salió corriendo, volvió varios minutos después con varias prendas.

- Toma chico, primero colócate este básico. – Dijo tendiéndome unos tejanos y una camiseta blanca de tirantes. – Cuando tu vestuario no dañe la vista seguiremos con lo demás.

Malfoy se rió mientras yo entraba algo confundido al probador. La camiseta se me ajustaba mucho pero no debía de quedarme mal porque a ellos les gustó. En realidad creo que les sorprendí.

- ¡Joder Potter, que escondido te tenias ese cuerpazo!

- Draco cariño ese vocabulario.

Yo me sonroje, Richard también sonreía orgulloso.

- Genial con esos abdominales y ese precioso culito que tienes vamos a hacer maravillas.

Maravillas no se… pero lo que si consiguió fue que yo batiera mi record de sonrojos.

Fue terrible, estuve una eternidad probándome toda clase de prendas, seria capaz de afirmar que me probé la tienda entera, y no mentiría. Me compraron un montón de ropa. Cuatro tejanos, dos pantalones blancos, uno beig, uno azul marino, otro del verde de mis ojos, otro verde militar, uno marrón, otro rojo oscuro, dos negros, tres tejanos piratas, un pirata blanco, tres tejanos cortos, y unos pantalones de cuero negro. Además de un numero escandaloso de camisetas, camisas y chaquetas. Además de cuatro bañadores, tres pijamas, un albornoz, un batín, y tres chándales.

Salí de allí con unos tejanos y una camiseta verde oscuro con un estampado muy original.

- Ahora si hacéis buena pareja. – Sonrió Narcisa consiguiendo que yo me volviera a sonrojar y que Malfoy la mirara mal. Supongo que a ninguno nos agradaba recordar nuestra situación, aunque nos estuviéramos acostumbrando a la idea. - Bien ahora iremos a Teds.

Malfoy me miró y sonrió picaramente.

- Si, a Teds… será divertido.

- ¿Qué es Teds? – Pregunté preocupado.

No tardé en averiguarlo. Me llevaron a una pequeña tienda con el escaparate verde brillante y me tuvieron una hora mirando ¡calzoncillos! Algunos de ellos muy… como lo diría ¿ajustados, escandalosos, sensuales, vergonzosos…? Lo peor fue cuando intente evitar que me los comprara y ella respondió:

- Harry… necesitas mudas de todo tipo y color, y si Draco se parece a su padre esto le encantara. – Dijo añadiendo varios mas al montón que llevaba. Consiguiendo otro sonrojo mío (ya demasiado habituales para mi gusto) y que su hijo que había estado mirando prendas distraído se atragantara con… nada. Y casi se ahogara (una lastima que no lo hiciera, en mi opinión).

Salimos de allí con una cantidad de calzoncillos, calcetines y camisetas interiores que prefiero no recordar. Luego me llevaron a comprar zapatos, deportivas y zapatillas de ir por casa, fuimos a comprar túnicas de diario, túnicas de viaje y luego a por túnicas de gala ¡5 túnicas de gala¡¡Y de la tienda mas cara de todo el callejón¿Para que quería yo 5 túnicas de gala? Luego me llevaron a comprar complementos… cinturones, cadenas, un par de collares, algunos anillos de plata… y eso que insistí que yo nunca llevaba joyas ni nada parecido, así que compraron "unas pocas para las ocasiones imprescindibles", o así lo llamaron ellos (yo lo llamo montón de trastos inútiles).

Hubo un momento que Malfoy desapareció, Narcisa dijo que estaba en el baño pero tardó quince minutos en volver, lo calculé con uno de mis relojes nuevo. No es que me importara su desaparición, por mi podía morirse allí mismo, es que no tenia nada mejor que hacer. Hay que decir que de todo lo que compre ¡no me dejaron pagar nada! Y yo no lo discutí demasiado, al fin y al cabo eran ellos los que se habían empeñado en comprar todo eso.

Estuvimos toda la mañana de compras y cuando acabamos Narcisa decidió que era un día especial y comeríamos en un carísimo restaurante que había por ahí. El lugar era precioso y la comida riquísima, no se parecía a ningún lugar donde yo hubiera estado con anterioridad. Hablamos de muchas cosas (algo sorprendente) y descubrí que Narcisa podía ser una mujer muy simpática. Como dijo ella "Ahora casi eres parte de la familia, y los Malfoy tratamos bien a nuestra familia". Ella y Malfoy se parecían mucho y precia que se llevaban muy bien. Me dieron un poco de envidia, Malfoy tenia la madre que yo nunca pude tener. De alguna manera Malfoy pareció leer mis pensamientos porque se acercó a mí y me susurró.

- Cuídala bien, Potter. Ahora también es tu madre. – Y después de sonreírme siguió comiendo. Miré a Narcisa y ella también me sonrió.

Esta vez me alegré de que ella fuera mi futura suegra, me caía bien. Ojala siempre fuera así. También me sorprendió la actitud de Malfoy, pero tenia que admitir que desde que se enteró de la noticia había intentado ser amable conmigo. Era difícil, pero poniendo de nuestra parte ambos habíamos conseguido no pelearnos todavía.

Después de comer me llevaron al peluquero que hizo lo posible por domar mi rebelde pelo. Al ver que era imposible dejarlo bien peinado se las arreglo para cortármelo y peinármelo de una manera que aunque seguía siendo rebelde me daba un toque moderno y sensual, o al menos eso dijo Narcisa.

Luego me compraron lentes de contacto mágicas que eran más cómodas que las muggle y duraban toda la vida, también me compraron unas gafas nuevas y un par de gafas de sol, unas graduadas y otras sin graduar para las lentillas. Las lentillas me gustaron así que me fui con ellas.

Llegamos a la Madriguera a las siete, yo estaba cansadísimo, pero decidí que había valido la pena al ver las caras de los demás. Todos se me quedaron mirando con la boca abierta, Hermione incluso se sonrojo y todas las mujeres vinieron a decirme lo increíblemente bien que me quedaba y a felicitar a Malfoy y a Narcisa por el espectacular cambio. Según dijo el propio Malfoy ahora si podía pasar por su prometido ¿eso era bueno?

Nos volvimos a reunir con las mujeres en el salón para seguir con los planes (Ginny y Ron no habían aparecido en todo el día).

Acordamos que del catering se encargarían los elfos domésticos de los Malfoy (Mala mirada de Hermione…). Narcisa se encargaría de la decoración de la mansión, Malfoy solo pidió que hubiera muchas flores y mucho blanco, yo para variar no opiné. La ropa de los novios decidimos que habría que ir un par de semanas antes a por ella, Malfoy insistió en que Narcisa me ayudara porque no se fiaba de mí (yo no me quejé). Pero luego llegó la parte más difícil (si, peor que el lugar), los invitados…

La lista por mi parte fue muy fácil de preparar: los Weasley, Hermione y Hagrid. Al final decidí invitar también a mis compañeros de curso y casa y mis compañeros del equipo de Quidditch, a Luna Loovegood, Ernie Macmillan, los Creevey, Justin… y algún otro compañero mas, Remus, Tonks, Moody y algún otro miembro de la orden, también quise invitar a los profesores, incluso invité a los Dursley aunque sabía que no vendrían. Al final mi lista resultó mas larga de lo que esperaba (adiós boda familiar).

Pero el problema fue a la hora de que Malfoy invitara… Molly y Tonks se negaban a invitar a muchos por ser posibles mortífagos. Por lo que la lista inicial de cinco mil personas se redujo considerablemente, cosa que me alegró ¡cinco mil personas¿Qué exageración! A pesar de ello Malfoy se empeñó en invitar a todos sus compañeros de curso o no había boda. Llegamos a un acuerdo, sus compañeros si, los padres de no. También invitó a otros Slytherins de otros cursos (los que no eran sospechosos de ser mortífagos), como Tonks era su prima invitó también a los padres de ella Andrómeda y Ted, también invitó a Snape. Yo me quejé porque no quería a Snape en mi boda pero al fanal Malfoy ganó. También invitó algunos familiares, pero muchos otros (como los Lestrange) quedaron descartados por ser mortífagos. Invitó a algunas personas del ministerio, pero muchas otras quedaron descartadas (no me casaría si en mi boda estaban Umbridge o Scrimgeour).

Cuando ya pensaba que habíamos terminado apareció el problema de dividir a la gente en mesas, lo que era muy difícil ya que nos encontrábamos con gente que no podía verse ni muerta. Pero lo peor fue la mesa principal "nuestra mesa" ¿a quien correspondía el honor de sentarse con los novios? Evidentemente Narcisa estaba incluida, Remus, Andrómeda y los padres de esta también, también incluí a los señores Weasley en la mesa (al fin y al cabo eran lo mas parecido a una familia para mi). Malfoy se negó a poner a todos los pelirrojos allí, pero tras mucho insistir conseguí que aceptara la presencia de Ron y Hermione.

Fue duró, pero esa noche ya estaba todo casi terminado y solo quedaban un par de detalles. Decididamente planear una boda era complicado, pero planear la boda con un Malfoy era un verdadero martirio.

¿Que tal¿os ha gustado? Espero que si. Asi que ahora id aqui abajo y apretad GO para dejarme un review. Es facil y me hareis feliz. Y una autora feliz es una autora que actualiza más rápido.