Recuerden, la Isla de Gilligan y sus personajes, no me pertenecen son creación y obra de su autor, El señor Sherwood Schwartz. Dicho esto. El siguiente capitulo aquí lo teneis:

CAPITULO 6

Afuera, el capitán junto con los Howell trataba de limpiar y rescatar el pescado para la cena. La señora Howell apenas y tocaba un pequeño trapo que deslizaba con tal delicadeza sobre la mesa, que parecía de cristal. El señor Howell preparaba lo que parecía leche de coco, agua carbonatada y, mirando que su querida Lovey no se diera cuenta, un chorro pequeño de su licor de bolsillo.

Listo señores, aunque la cena no se rescate del todo, la bebida será para brindar con los dioses.- Exclamó el señor Howell muy animado.

Oh cariño, las copas siempre por tu cuenta.- La señora Howell sonrió divertida.

Brindar con los dioses? Espero que con eso se refiera a que es deliciosa y no mortal, señor Howell.- El capitán Jonás Grumpy rió divertido. Pero al millonario no le hizo gracia la broma.

Atreverse a decir que mi bebida es mortal…- El señor Howell se mostraba indignado.

El capitán estaba disculpándose con el molesto millonario cuando escucharon a Mary Ann aproximarse al área del comedor. La joven granjera se encontraba preocupada, cuando se encontró cerca les preguntó de inmediato.

Capitán, Señor Howell, ¿Ustedes saben qué fue lo que pasó mientras Ginger y Gilligan conversaban?- Mary Ann sostenía su brazo lastimado.

Linda, mejor siéntate un momento.- La señora Howell le tomó del brazo y la sentó en la mesa.

¿Qué pasó? Vi a Ginger muy molesta, no quiso decirme nada y fue ahacia la regadera del campamento.- Mary Ann mostraba una cara de consternación.

Pues… Gilligan sirvió la cena en Ginger.- El capitán quiso ser gracioso.

Y parece que a Ginger no le gustó ser vajilla fina para la cena.- El señor Howell se unió a la diversión.

¡Oh ya basta ustedes dos!- La señora Howell con un ademán de su brazo los hizo callar.

Oh Gilligan…- Mary Ann tomó su frente con su mano sana y se apoyó en la mesa.

La señora Howell se encontraba tratando de calmar a la trigueña mientras el capitán y el señor Howell se miraron apenados por sus comentarios. Cuando el pescado quedó listo los caballeros empezaron a servirlos en los platos de madera. Ya habían servido siete platos y el capitán llamó a todos a cenar. Ginger apareció con una toalla enrollada en su cabello y con un vestido limpio.

El capitán llamó de nuevo a cenar pues ni el profesor ni Gilligan aparecían para comer. Decidió entonces ir por ellos o averiguar si todo estaba bien, cuando el profesor apareció del otro lado del campamento, corriendo y muy agitado.

¡Profesor! ¿Qué hacía en la jungla?- Ginger preguntó confundida. Pues ella lo vió dirigirse hacia la cabaña de los marineros.

¿Dónde Esta Gilligan?- El capitán preguntó.

¿Y por qué llega todo sudado y agitado a la mesa? Es muy descortés.- La señora Howell lo dijo mientras extendía una servilleta en sus piernas.

No…encuentro a Gilligan… por ningún lado.- El profesor habló entrecortado aún tratando de recuperar el aliento.

¡¿Qué?!- Mary Ann se puso de pie asustada.

Tranquila Mary Ann, Gilligan de seguro está bien.- El capitán habló para confortarla pero ocultando su propia preocupación.

Ya esta anocheciendo, y no sé como se encuentre anímicamente.- El profesor habló sin importarle lo cierto en sus palabras.

¿Profesor, cree que haya huido de nuevo?- Ginger preguntó preocupada también.

Tu lo viste Ginger, corrió sumamente afectado.- El profesor no quería culpara a la pelirroja, pero no podía negar su responsabilidad.

Profesor, quiero ir a buscarle también.- Ginger se puso de pie decidida.

Chicas, ya está anocheciendo, lo mejor es que cenen y se queden en el campamento.- El capitán detuvo a Ginger y el posible intento de Mary Ann por ir con ellos.

Ese muchacho, siempre lo he visto algo perturbado.- La señora Howell también se encontraba preocupada.- Thurston, debes encontrarle y tratar de centrar a ese chico.- ahora se dirigía a su esposo.

No te preocupes lovey querida, lo haré, lo buscaré hasta encontrarlo…. Pero será después de haber cenado.- El señor Howell tomó decidido uno de los cubiertos.

Me temo que no cenaremos Señor Howell, no podemos esperar a que oscurezca más.- El capitán avivó la hoguera del campamento.

Llevaremos unos leños para aluzarnos, chicas, aviven la hoguera mientras no estemos, eso nos facilitará encontrar el campamento de regreso.- El profesor hablaba mientras tomaba un leño encendido.

Esta bien profesor.- Mary Ann se agachó, pero Ginger la detuvo.

Mary Ann, recuerda tu brazo, déjame hacerlo a mi.- Ginger le sonrió y Mary Ann asintió seria.

Bien, cenen sin cuidado, nosotros volveremos con Gilligan antes de lo que piensan.- El profesor las calmó y se dirigió con los demás hacia la espesa jungla.

Cuando los tres caballeros se perdieron de vista con sus antorchas, las chicas voltearon a verse entre ellas y en silencio comenzaron a cenar. Ninguna decía ni una palabra, la tensión en el aire se sentía pesada. Por fin la señora Howell decidió romper el hielo.

No se ustedes, pero a pesar de todo la cena quedó deliciosa.-

Si, es verdad, a pesar de todo.- Ginger agregó algo molesta.

Oh Ginger no puedo creer que sigas molesta.- Mary Ann se atrevió entonces a hablar.- Después de que Gilligan corrió herido hacia la jungla

Vamos chicas, cálmense.- La señora Howell añadió sonriente.

¿Es que no te das cuenta? Que solo lo hizo para hacerme sentir más culpable.- Ginger habló más molesta hacia su compañera de cuarto.

El no es así, no puedo creer que pienses de esa manera.- Mary Ann se exaltó al escuchar a la pelirroja referirse así de su amigo.

Vamos, la cena les puede caer pesada.- La señora Howell trataba de mediar entre ambas jóvenes.

Después de arruinar la cena y arruinar mi apariencia, todavía se larga a preocupar a todo mundo… Y de paso ustedes me lo echan en cara.- Ginger dio un golpe con su puño en la mesa.

Nadie te esta culpando de nada linda.- La señora Howell le habló con dulzura.

No me lo echan en cara pero se que lo piensan.- Ginger hizo un mohín de disgusto.

Si consideras a Gilligan infantil e inmaduro, tu no te estas quedando atrás Ginger.- Mary Ann se volteó muy molesta hacia su plato.

¡No puedo creerlo!- La actriz de cine volteó con la boca abierta ante la declaración que considero ofensiva por parte de la trigueña.

¡Niñas! ¡Niñas!- La señora Howell levantó las manos asustada sin saber cómo detener esta discusión.

¡Tal vez soy yo quien debería perderse en la jungla entonces!- Ginger continuó igual de indignada.

¡NADIE VA A PERDESE EN LA JUNGLA!- Mary Ann gritó frustrada, el solo pensar que Gilligan podría perderse en la jungla de noche y ser presa de animales salvajes le erizo la piel.

Ginger entonces se dio cuenta que no midió sus palabras, y viendo la frustración y el miedo en los ojos de su compañera de cuarto y de la señora de Howell III, agachó la cabeza, tragó saliva y respirando hondo volvió a hablar.

Lo siento, no quise decir eso.- La voz de Ginger era baja.

Ginger, cielo. Todos estamos preocupados, pero lo demostramos de diferentes maneras.- La señora Howell tomó las manos de ambas muchachas.

Lo siento Ginger, yo también estoy preocupada, no debí desquitarme contigo ni llamarte infantil.- Mary Ann se calmó al sentir la mano de la señora Howell confortándole.

Eso es, buenas niñas, tal vez reciban postre después de todo.- La señora Howell aplaudió complacida.

¿Cuál postre?- Ambas chicas preguntaron confundidas.

¿No hay postre?- La señora Howell volteó hacia la mesa buscando el postre deseado.

Me temo que no señora Howell, no quedó nada dulce para comer.- Ginger aclaró algo apenada a la señora millonaria.

Oh bueno, podemos tratar de picar en tu vestido rastros de piña, plátano y papaya.- Mary Ann agregó echándose a reír.

Ante el comentario, Ginger al principio se sorprendió que se mofaran de su vestido de nuevo, pero viendo las circunstancias y notando que la señora Howell comenzaba a reír por lo bajo, ella también comenzó a reír. Si, su vestido de noche era todo un festín de frutas.

Gilligan después de escuchar a Ginger gritarle, no pudo hacer más que sentirse de nuevo avergonzado y hecho a correr; primero quiso correr hacia su cabaña, pero luego pensó en que sería mejor correr más lejos, lejos de las cabañas, lejos del capitán, lejos de sus compañeros, lejos de donde pudiera causar más daños y molestias.

Cuando sintió que no podía correr más, tropezó con una raiz de árbol cayendo de bruces sobre la arena. La caida le hizo detenerse un momento y darse cuenta de lo lejos que se encontraba del campñamento, parecía un áarea que no habian explorado muy bien, pues desconocia el lugar donde se encontraba. El ruido de un ave salvaje lo puso en alerta y de inmediato se puso de pie.

Bueno, creo que lo mejor es alejarme y vivir apartado por mi cuenta.- Gilligan habló para sí mismo tratando de confortarse con su voz.

De pronto la oscuridad de la noche se hizo más intensa, Gilligan levantó la mirada y se dio cuenta de la razón, la luna se encontraba oculta tras unas nubes, lo cual hizo la noche aún más tenebrosa. Gilligan tragó fuerte, pero armándose de valor se puso firme.

No, es lo mejor Gilligan. Solo causas desastres tras desastres, y que las chicas salgan lastimadas y llorando.- Gilligan recordó entonces la imagen de Mary Ann.

Se detuvo en seco y sus ojos azules se abrieron al volver a su mente la imagen de Mary Ann sollozando mientras el profesor curaba su herida. La imagen de Ginger llorando de rabia toda cubierta de vegetales, frutas y pescado. Y las palabras, los gritos de Ginger, de cómo le apuntaba y le gritaba cn su cara enojada.

Gilligan movió su cabeza tratando de que con el movimiento se esfumaran las imágenes y las voces en su cabeza. Entonces atendió lo que sucedía a su alrededor. Una jungla envuelta en oscuridad, con sonidos de animales salvajes, aves nocturnas y hojas y enredadores moviéndose al viento y produciendo un peculiar sonido. No era algo extraño para él ese ambiente. Muchas veces exploró áreas de la isla con el Capitán. La única diferencia es que ahora se encontraba explorando áreas nuevas a solas y a ciegas.

Un peculiar movimiento entre los arbustos pasó desapercibido para el joven marinero, quein creyendo que eran hojas moviéndose al viento siguió su camino hacia una nueva vida a solas. De pronto, de entre la espesa y oscura jungla, emerge una figura alta, fornida y de forma humana.

La luna por fin deja de esconderse detrás de las nubes y vuelve a iluminar la espesa jungla nocturna. Gilligan levanta la vista y sonríe agradecido de poder tener mejor visión esa noche. Unos pasos tras él lo alertan y voltea asustado, una punzada en su cuello lo ataca por sorpresa y al llevar su mano a su cuello adolorido, toca un objeto extraño incrustado en su piel.

Empieza a marearse, remueve el objeto de su cuello y se da cuenta que es un dardo primitivo, adornado con plumas de colores, de aves exóticas seguramente. Gilligan comienza a tambalearse, su visión se empieza a nublar, de entre los arbustos ve emerger a un hombre de piel oscura, un nativo salvaje de islas cercanas.

-¿Quién…?- Gilligan apenas intentó hablarle al nativo sintió que se le movía el piso, todo se volvió oscuro y un fuerte dolor en su cabeza lo hizo perder el conocimiento. Se había desplomado sobre la blanca arena y su cabeza se había golpeado sobre el suelo.

El nativo salvaje se acercó más decidido cuando por fin vio caer al delgado y pálido joven hombre con vestimenta roja como la sangre. Se agachó para tocarle y ver si seguía conciente. No hubo respuesta ni movimiento. Le tomó de los brazos y como si fuera un liviano costal de papas, se llevó al hombro al inconciente marinero, sin esfuerzo alguno se encaminó entre la espesa jungla con Gilligan al hombro.

Agradezco profundamente los post queme han mandado Callensensei y Aigneal Logan, chicas, muchas gracias por sus comentarios, gracias a ustedes éste fic sigue en progreso, mas angustiante, jejeje. Las quiero!