Capitulo V: Mascarada

Viernes 21 de Septiembre… mi cumpleaños, no quiero ni pensar lo que me espera abajo, es regla de todos los miembros de la familia Weasley-Potter hacer un gran bullicio cada vez que alguien cumple años, estemos donde estemos, no importa el lugar, si alguien cumple años se festeja a lo grande, teniendo en cuenta la cantidad de miembros que tiene mi familia las fiestas son literalmente "en grande". El año pasado empapelaron la sala común de Gryffindor con fotos mías desde el día que nací hasta mis 17 años, el año anterior las armaduras me cantaban el feliz cumpleaños s feliz cada vez que pasaba por al lado de una, y el año anterior todos los cuadros se juntaron en coro para cantarme una serenata, este año realmente tengo miedo… aunque se que lo hacen con buena intención me preocupa bastante sus excesivas muestras de cariño. En fin, tendré que bajar para ver de qué se trata este año.

Rose guardo su diario y salio de su cuarto, al bajar al comedor se encontró con sus amigos y familiares quienes la abrazaron efusivamente y le deseaban felicidades, pasaron por lo menos 20 minutos hasta que termino de saludar ya agradecer a cada uno por sus buenos deseos, cuando por fin pudo sentarse a desayunar tuvo que prácticamente engullir la comida pues era tarde y no quería tener problemas con los profesores. Después del desayuno salvo por unos cuantos saludos mas de parte de alumnos de otras casas y algunos profesores no tuvo mayores "inconvenientes", fue un día básicamente normal, fue a clases, respondió preguntas, presento ensayos y fue la mejor en pociones, por fin cuando las clases terminaron y pensó que podría huir a su torre y terminar el día sin ningún tipo de espectáculo publico llego lo que tanto temía.

-Vamos, es tarde, tenemos que prepararte…- Rose vio como Dominique junto a Matilda, Molly, Lisette y Alice Longbottom.

-¿Tarde para que?- pregunto sin comprender a que se referían.

-Para tu sorpresa de cumpleaños…- dijo Alice excitada.

-¿Mi que? No… ni lo sueñen yo quiero irme tranquila a mi torre y terminar el día en silencio…- dijo intentando zafarse de los brazos de Matilda y Lisette.

-Eso ni en broma, hace semanas que estamos preparando la sorpresa, no vas a negarte…- después de varios minutos de discusión Rose se resigno y se dejo llevar hasta el cuarto que antes compartía con Listte, Molly, Matilda y Dominique. Estuvieron por lo menos dos horas arreglándola, poniéndole maquillaje y probándole ropa a punta de varita, cuando por fin se dieron por satisfechas con el aspecto de Rose y con el suyo propio partieron en busca de la sorpresa que para ese momento ya no lo era tanto, por algún motivo Rose sospechaba que todo esto era la excusa para una fiesta ilegal de la cual ella seria "el motivo".

Las cinco mujeres caminaron hasta el séptimo piso y Dominique paso tres veces por delante de un cuadro de Bernabas el Chiflado, luego de la tercera pasada apareció frente a ella una puerta de madera, antes de entrar Alice saco de algún lado 5 mascaras las cuales entrego a cada una de sus amigas. Dominique abrió la puerta, y como la intuición indicaba dentro de la sala había un despliegue de música, velas bailarinas, carteles con fotos de ella y petardos mágicos voladores. Al ingresar todos repararon en ella, que era la única que no llevaba su mascara puesta…

-FELIZ CUMPLEAÑOS ROSE!!!-gritaron todos al unísono.

-¿Qué se supone…?-pregunto incrédula al ver la cantidad de estudiantes de todas las casas que había en la habitación.

-Tu fiesta de mascaras sorpresa primita- dijo Louise apareciendo de quien sabe donde junto con una morena de Ravenclaw quien llevaba un atrevido escote y una falda exageradamente corta.

A pesar de su negación inicial Rose tuvo que reconocer que la fiesta había sido todo un detalle por parte de sus amigos y familiares, y de todos modos no la estaba pasando mal, había buena música, la gente se veía alegre y hasta ella estaba empezando a bailar. Y la idea de las mascaras le parecía muy divertida, nunca había asistido a una fiesta con mascaras, y le daba cierto misterio al asunto.

Pasada la media noche la música empezó a volverse mas melódica y lenta, muchos tenían pareja de baile y otros estaban en la búsqueda de una, Rose se encontraba sentada en una silla intentando volver a sentir sus pies después de tanto baile cuando se le acerco alguien a quien no pudo reconocer entre la oscuridad, la mascara y el bullicio.

-¿Bailas?- pregunto el chico extendiéndole una mano, pensó decirle que no pero algo en su interior la impulso a aceptar el baile.

La música sonaba suavemente y Rose se sentía volar, ese chico era realmente un gran bailarín, la hacia sentir ágil y ligera aunque ella sabia que tenia la misma gracia que un rinoceronte, se preguntaba quien seria, pensó por un instante sacarle la mascara pero el leyó la intención en sus ojos.

-Es un baile de mascaras, seria injusto romper el encantamiento- Rose sonrió y siguió bailando, mientras la noche avanzaba ella perdía la noción del tiempo sintiendo que la fiesta recién había empezado. Por ese motivo se sorprendió enormemente al notar que las personas se habían ido retirando de a poco.

-Creo que la fiesta término- dijo la voz del chico en su oído haciéndola caer en la realidad, realmente no lo podía creer.

-Quiero saber quien sos- dijo en un tono bajo muy cerca del oído de joven.

-Perdería la magia, te propongo otra cosa, un juego…- Rose lo miro atentamente- vos tenes que adivinar quien soy, y yo quien sos vos, el que primero adivina gana.-ella sonrió, ese chico era extrañamente misterioso.

-Esta bien… espero tu primera pista…- sin decir mas ambos se despidieron, no pasaron ni dos minutos que Rose fue abordada por Dominique, Alice, Matilda y Lisette.

-¿Quién era?- pregunto Dominique

-¿De que casa?- pregunto Alice

-¿De que año?- pregunto Lisitte

-¿Te beso?- pregunto Matilda

Por supuesto las preguntas fueron hechas en tonos agudos y chillones, y como no podia ser de otro modo todas al mismo tiempo.

-No se quien era, no se de que casa, no se de que año, y no, no me beso- dijo Rose contestando las preguntas en el orden que las fue escuchando.- y si hablan de una a la vez va a ser mas sencillo entenderlas.-

-Esta bien, que pregunte Lisette, ella es la que mejores preguntas hace- dijo Matilda y todas asintieron.

-Así que no sabes ni nombre, ni casa, ni tampoco edad, no te beso, pero te monopolizo toda la fiesta…- Rose asintió.- ¿Dijo algo de volverte a ver? ¿Notaste alguna marca distintiva que pueda llegar a ser de utilidad para identificarlo? ¿Alguna sospecha de alguien?-

-No, no dijo nada de volvernos a ver- mintió Rose- no tenia ninguna marca, salvo unos ojos profundos, no distinguí bien el color pero se que eran claros, tenia una mirada muy particular, me sonaba familiar por algún motivo, y no, no sospecho de nadie-

Rose creyó que con eso se quedarían tranquilas pero no fue así, durante la hora y media siguiente siguieron haciéndole preguntas y especulando sobre la identidad del "bailarín enmascarado".

Mientras tanto en la otra punta del castillo Scorpius se encontraba con alguien en el quinto piso, se acerco hasta la estatua de Boris el Desconcertado, detrás de ella una silueta cubierta por una capa negra lo estaba esperando.

-¿Qué fue todo eso? ¿Por qué desapareciste en medio de la fiesta? Primero me insistís para que vayamos y después cuando voy a buscar algo para beber desapareces de la nada, después como si eso no fuera poco me citas acá, ¿de que va todo esto?-

-Me sentí mal en la fiesta, demasiados leones enjaulados, no fue mi intención abandonarte, sabes que jamás te dejaría si no fuera por algo importante…-

-Si, entiendo- dijo Scorpius poco convencido.

-¿Cómo la pasaste en la fiesta? ¿Alguna novedad? ¿Algo interesante?-

-No, nada…- Por algún motivo Scorpius tuvo la necesidad de mentir.

-Esta bien, supongo que me voy a mi cuarto, deberías hacer lo mismo, pareces algo cansado.- Scorpius estaba sorprendido por la actitud de la mujer que tenia frente.

-Elizabeth, ¿seguro que estas bien?- pregunto tomándola del brazo.

-Si, solo estoy algo cansada- sin decir mas se fue dando pasos tranquilos por los pasillos.

"definitivamente algo no cierra, ella jamás se iría tan pasivamente si no le pasara algo, además nunca me había dejado solo en una fiesta, y menos si existiera la remota posibilidad de que otra chica se me acercara…" Scorpius pensó unos minutos mas sobre el tema y decidió aceptar la palabra de Elizabeth de que solo estaba algo cansada, además, con algo de suerte quizás la chica estuviera entendiendo que no era de su propiedad, ni de ella ni da nadie, el no tenia novia y por el memento no le interesaba tener.

"Tengo que encontrarla… tengo que saber quien es para de una vez por todas poder desentrañar toda esta maraña de secretos, si solo mis visiones me dijeran quien es, esto no es justo, todo este embrollo me va a terminar volviendo loca…" la mente de Elizabeth iba a mil revoluciones por minuto, repasando el rostro y al historia de cada persona que conocía con la ilusión de encontrar la solución ahí. Pero nada le venia a la mente, nadie encajaba en lo que ella creía podía ser el perfil de un "mentor"…

Lejos de Hogwarts, mas concretamente en una mansión a unos pocos kilómetros del valle de godric, una joven de unos 24 años de cabellos muy claros y ojos color azul tirando a violeta estaba sentada pensando sobre los últimos sucesos en su vida.

Todo esta saliendo bastante bien, ellos ya se conocieron, Elizabeth ya esta en mi búsqueda y empieza a comprender la enorme tarea que le fue asignada, realmente lo siento mucho por ella, se que lo ama, y se lo profundo de su sufrimiento, pero así son las cosas, tiene que ser así, por el bien de todos, además confió que otro amor podrá curar las heridas que le deje Scorpius Malfoy. Ella es valiente, lo heredo de sus padres, no va a fallar, ni a echarse para atrás, no podemos permitirnos que falle y menos que retroceda… ahora solo falta que afiance su vinculo con el chico Potter y que empiece a unir los hilos que la lleven hacia el camino correcto, por el momento va bien, la estrategia de la fiesta funciono para que Rose y Scorpius por fin empezaran a conocerse, ahora tengo que empezar a obrar en función de Elizabeth, aunque seguramente su "don" debe ser cada vez mas poderoso… esta vez nada puede salir mal, todo tiene que estar muy calculado, el mas minimo error y el frágil equilibrio entre la paz y el caos puede romperse.

La mujer se levanto y tomo su varita con un simple movimiento hizo aparecer un pergamino y una pluma, rasgo una palabras en el pergamino y junto a una caja se la entrego a Zeus. "Se lo tenes que entregar a Elizabeth Zeus" el fénix gorgojeo protestando "Ella va a cuidar bien de Apolo, tranquilo" la voz de la mujer tranquilizo al fénix quien emprendió vuelo a Hogwarts, donde sin saberlo Elizabeth dormía placidamente.

Era de madrugada y no podía conciliar el sueño, en su mente bailaban las palabras de la carta de su madre, seguía buscando rostros e historias, sin tener resultados, decidió que lo mejor que podía hacer era distraer la mente con alguno de los libros que habían pertenecido a su madre.

Daphne había sido una ávida lectora de toda clase de libros, había logrado compilar una colección tan grande que ni su hija había podido terminar de leerla. Esa noche Elizabeth eligio uno de sus favoritos. Un clásico de Hesse.

Yo distingo bien los sueños que me anuncian movimientos de mi alma y los otros, muy raros, en los que se presagia el destino de toda la humanidad. He tenido pocas veces sueños de éstos, y nunca uno del que pudiera decir que ha sido una profecía y que se haya cumplido. Las interpretaciones son demasiado vagas. Pero de una cosa sí estoy seguro. He soñado algo que no sólo me atañe a mí. Porque es semejante a otros sueños antiguos que he tenido y de los que es continuación. De éstos, Sinclair, brotan los presentimientos, de que ya te he hablado. Que nuestro mundo está corrupto, ya lo sabemos; esto no seria un motivo suficiente para profetizarle su destrucción o algo parecido. Pero desde hace varios años he tenido sueños de los que he sacado la conclusión o el presentimiento -o como quieras llamarlo- que me hacen intuir que se acerca la destrucción de un mundo viejo. Primero fueron atisbos imprecisos y lejanos; pero cada vez se han ido haciendo más concisos y potentes. Aún no sé más que se avecina algo grande y terrible que me concierne. Sinclair, vamos a vivir lo que hemos discutido más de una vez. El mundo quiere renovarse. Huele a muerte. No hay nada nuevo sin la muerte. Es más terrible de lo que yo había pensado.

Antes de poder seguir leyendo una visión irrumpió de forma busca la mente de Elizabeth, una visión que la dejo pálida y horrorizada.

Elizabeth se encontraba caminando por un pasillo estrecho de paredes blancas y puertas del mismo color, sentía una agitación interna como si lo que estuviera haciendo fuera una de las cosas más importantes del mundo. Empezó a correr hasta que al final del pasillo encontró la puerta que buscaba, no era diferente a las otras, pero sabia que esa era la puerta correcta. En un murmullo dijo "alhomora" y la puerta se abrió mostrando del otro lado una habitación blanca demasiado iluminada, Elizabeth noto que la habitación estaba llena de aparatos que le eran desconocidos, y en el centro había una camilla en la que se encontraba acostada una mujer vestida totalmente de blanco. Se acerco algo temerosa y descubrió que la mujer era Rose, pero no se parecía en nada a la colegiala de cabellos castaños y ojos vivaces que había sido en otro tiempo. Se encontraba transparente, flotando en la luz difusa y blanca de la sala, con cables que la unían a un monitor donde una señal apenas perceptible indicaba que estaba viva, varias agujas en sus venas, tan pálida como la sábana, con dos lunas moradas en los ojos y marcas en sus muñecas. Un grito mudo se atravesó en el pecho de Elizabeth y allí permaneció por unos segundos hasta que por fin pudo reaccionar. Se acerco hasta Rose.- Por favor, despertare, pensa en él en tus primos, en Hermione, en Ron, no podes fallar ahora…- Rose empezó a abrir los ojos pero un hechizo aturdidor volvió a dejarla en ese estado neblinoso. El hechizo provenía de la espalda de Elizabeth asi que esta no pudo ver quien era el responsable, solo pudo escuchar la voz de su agresor.

-Muy inteligente Señorita Zabinni, lastima que no va a poder avisarle a más nadie sobre su descubrimiento...-

-No entendes que no vas ganar, podes matarnos a todos, como hiciste con mi madre, pero aun asi no vas a conseguir tu objetivo…-

-Señorita Zabinni, yo no mate a su madre, ella decidió morir por un idealismo estupido, ahora le doy la misma oportunidad que le di a Daphne…- Elizabeth no dijo nada- De que lado estas Lizie- dijo en un tono meloso el agresor.

-Cuando se trate del destino, lo que tendra que ser sera…- antes de que pudiera decir una sola palabra mas un rayo de luz verde choco contra su pecho y su cuerpo cayo sin vida al suelo mientras en la habitación resonaba una voz perversamente cínica.

-Amarren a Weasley y desháganse de la Señorita Zabinni- antes de que dos figuras cubiertas por una capa negra pudieran acercar al cuerpo de Elizabeth la voz volvió a hablar- La falla de hoy podría habernos costado la victoria, si se vuelve a repetir los próximos cadáveres a recoger serán los suyos, ¿comprendieron?- las dos figuras contestaron un temeroso "si señor".

Elizabeth volvió a la realidad, la dura y horrible realidad, tenia lagrimas en los ojos y un dolor demasiado agudo en el pecho. Se sentía como si le hubieran lanzado una serie de Cruciatus, uno tras otro, dejándola débil, temblorosa y destrozada emocionalmente. Sin poder decir a ciencia cierta a donde iba empezó a caminar por el castillo con la sensación de quien se encuentra perdido y desorientado en un terreno extraño.

-Elizabeth- sintió decir su nombre pero no pudo reaccionar, estaba demasiado metida en sus pesadillas para reaccionar ante la mención de su nombre.-Elizabeth, ¿estas bien?- la voz de Albus la volvió parcialmente a la realidad.

-Sácame de acá, por favor- fue lo único que pudo decir, aunque no hizo falta nada más, Albus tomo su mano y la alejo del pasillo, que para esa hora estaba empezando a poblarse de estudiantes que querían disfrutar de su mañana libre de clases.

Albus condujo a Elizabeth hasta los terrenos mas alejados del castillo, una vez que percibió el lugar lo suficientemente intimo como para entablar una conversación "privada".

-Elizabeth- la chica seguía en un trance medio autista que comenzaba a poner nervioso a Albus- Por Merlín mujer, ¿Qué te pasa?- pregunto sacudiéndola suavemente

-Abrázame- fue lo único que dijo y se tiro a los brazos del joven quien la rodeo cuidadosamente.

Albus no se atrevía a moverse, y menos a decir nada, solo podía tenerla cerca de si, protegida y contenida entre sus brazos con la ilusión de poder sacarle ese dolor tan profundo que veía en sus ojos. Al cabo de unos minutos comenzó a notar que su camisa se empezaba a humedecer y que esa humedad provenía de los ojos de Elizabeth. Deseo poder eliminar toda esa desolación que sentía la muchacha, poder sacarle todo ese dolor, deseo poder golpear al causante de toda esa tristeza. Luego de un largo rato de llanto Elizabeth por fin pudo calmarse.

-Perdón por todo esto, de seguro me veo horrible- dijo mirándolo con unos ojos todavía algo húmedo y la nariz muy roja

-Mas que horrible te ves tierna- dijo Albus acomodando un mecho de su cabello detrás de la oreja de la joven. -Me vas a explicar que paso… -

- ¿Viste cuando una verdad puede llegar a derrumbar tu mundo?- Albus asintió- bueno, me entere de una de esas verdades, yo vi como voy a morir…-

-¿Qué vos que?...-

-Vi mi muerte Albus, se como voy a morir, y lo que es peor, se como voy a morir…-