Podré volver junto a ti?
Capitulo 6: No puedo….
Al día siguiente Kagome se levantó muy temprano, no había podido dormir porque su llanto duró casi toda la noche, no valía la pena estar acostada pensaba que si no se levantaba estaria toda su vida ahí. Estuvo unos minutos en la biblioteca escogió un libro al azar y regresó a su habitación, el unico refugio que tenia en esa casa, pese a que estuvo unos minutos tratando de leer una línea era imposible llegar a concentrarse, cerró el libro y lo tiró con violencia en contra de la pared. Se dejó caer en la cama nuevamente, ya las lagrimas mojaban su rostro y los sollozos no dejaban de salir.
- ¡¡¡¡Señorita Kagome! –Midoriko se acercó rapidamente a Kagome en cuanto abrio la puerta de la habitación y la vió lanzar el libro, le dolia tanto verla asi de trizte pero sabia que por mucho que ella quisiera no podia hacer nada, era algo que superaba simplemente todo consejo o consuelo. Kagome no le dijo nada, con suerte alzó la vista para mirar el rostro preocupado de Midoriko…
-La señora quiere saber si bajara a desayunar… -dijo con algo de timidez atenta a la respuesta de la joven.
Kagome sólo arrugó el ceño, se volteo aun acostada, dandole la espalda a Midoriko tratando de no descargar su rabia en contra de ella y entre el llanto dijo con voz segura. –Dile que no tengo hambre… me da lo mismo…
Midoriko se levantó de la cama y se alejó en silencio, lamentando todo lo que le pasaba a la joven que consideraba su hija, pero entendia que lo mejor por ahora era dejarla sola…
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Caminaba a paso lento por el jardín hacia el lugar en donde seguramente Inuyasha se encontraria, respiraba con dificultad, ansiosa de decirle a Inuyasha la injusticia en la que se encontraba pero temerosa a la vez, no queria dañarlo y aunque no lo conocia enojado pensaba que este sería en dia. Suspiró, las palabras de su tía aun estaban en su mente cuando habia entrado a su habitación hacia un par de horas.
¨Levantate, vistete, labate la cara y deja ya de llorar. Vas a ir a despedirte de Inuyasha y por favor chiquilla no hagas un drama por algo tan simple¨…
¿Cómo te enfrentaré? –se preguntaba para sí misma, se sentía tan fragil y sola, lo unico que quería era estar con él, pero no sabia como comenzaria a hablar. De seguro su madre jamas la habria dejado pasar por eso, nuevamente sintió que las lágrimas amenazaban con caer, suspiró tratando de darse fuerzas a lo lejos vio su silueta inconfundible para ella, su corazón comenzó a latir rapidamente y se le hacia un nudo en la garganta. –Calma.. –se dijo en voz alta…
Inuyasha se levantó en cuanto la divisó, desde que se habian mudado hasta esa casa lo único que quería era encontrarse con ella, era primera vez que sentia un sentimiento tan fuerte por una mujer, Kagome para él era perfecta, su rostro palido siempre contrastando con su cabello negro azabache, su fina cintura, sus delgadas manos, y aunque los vestidos que ocupaban las mujeres en esa epoca no dejaban a la vista sus piernas sabia que eran largas y bien formadas. La encontraba tan hermosa, y su personalidad tan especial, a veces terca y un poco gruñona, pero por lo general Kagome siempre estaba feliz. Quizas seria la unica vez en su vida que una mujer lo cautivaría tanto.
Se acercó a Kagome e intento abrazarla. –Hola hermosa! –exclamó con una sonrisa en el rostro que se vio apagada en cuanto Kagome rechazó el abrazo. Inuyasha de inmediato arrugó el ceño y un escalofrío recorrió su espalda, algo no andaba bien.
-Kagome pasa algo? –Ella sólo miraba al suelo y no decia ninguna palabra, solo lo evitaba, Inuyasha comenzó a alterarse.
-Amor… ¿Estas enfadada? ¿Te hice algo? –El silencio de Kagome lo ponia nervioso ¿Por qué no se atrevia a mirarlo? ¿Qué era lo que le pasaba? Ella nunca actuaba de esa manera y el necesitaba saber el por qué…
-¡¡¡¡Kagome Dime algo! –Sólo cuando Inuyasha alzo la voz, con un tono de deseperación en ella Kagome se atrevio a alzar la vista, para encontrarse con los ojos dorados de él que la miraban asombrados. Y cuando pudo mirar su rostro Inuyasha advirtió que Kagome estaba mucho mas pálida de lo normal, tenía el rostro demacrado y los ojos rojos y sumamente brillantes, clara muestra de que habia estado llorando, las manos le tiritaban. Inuyasha no estaba acostumbrado a verla asi, se quedó sin palabras y con una mala sensación en su interior.
Kagome tomó la mano derecha de Inuyasha y le dejo caer en ella la medalla que solo el dia anterior Inuyasha le habia regalado.
-No… puedo.. no puedo aceptarla Inuyasha… -titubeó pero logro terminar la frase.. su voz sonaba apesumbrada e intentaba contener las lágrimas.
-Kagome esto es un regalo, es tuya… me dijiste que la cuidarias con tu vida… -Inuyasha intentó en vano devolversela, Kagome negó con la cabeza.
-Yo… -suspiró, le costaba tanto hablar –yo… no puedo.. volver a verte Inuyasha…
Las palabras de ella le cayeron como un balde de agua fría, se quedó inmóvil, tratando de entender por qué Kagome venia tan mal y le decia esto. Sus ojos comenzaron a brillar intensamente, el simplemente se dejó llevar por sus impulsos y tomó a Kagome por las muñecas obligandola a mirarlo.
-Kagome ¿Por qué me estás diciendo esto? ¿Por qué vienes aquí y me rechazas? ¿Por qué tu rostro demuestra que estuviste llorando? –Las preguntas salian y salian de su boca, mientras que Kagome se mordia el labio inferior intentando no llorar y susurrando que la soltara.
-Kagome los sentimientos no cambian de la noche a la mañana –continuaba Inuyasha desesperado y suplicando por saber qué pasaba. –Dime hermosa ¿Por qué estas asi? Ayer te veias tan contenta por tu cumpleaños y porque le hibas a contar todo a tu tía…
Inuyasha parecia estar muy alterado, nervioso, desesperado, sus ojos brillaban tanto que Kagome creyó que estallarian. No pudo callar más en un grito caso ahogado por las lágrimas le dijo. –¡¡¡¡Porque mi tía me Obligará a casarme!
La soltó y enfocó su vista en las lágrimas de ella, que ahora lloraba otra vez.
-¿Qué? –Se atrevió a preguntar en un susurro, esta vez muy preocupado por el estado de Kagome.
-Ayer la tía simplemente dijo que yo ya estaba comprometida con un tal Minazuki. Te juro Inuyasha que le conté lo nuestro y se puso furiosa, jamas la habia visto asi, hasta me tomó del pelo Inuyasha y gritó que jamas me dejaria estar con un Tsujimoto. No me va a permitir salir de la casa y hoy sólo me dejo venir a despedirme…
Inuyasha miró a Kagome entendiendo el por qué, la voz de Kagome sonaba dolida, era como si cada palabra la dañara por dentro tanto que venia acompañada por ese llanto tan amargo. Inuyasha pensó que de seguro ese tal Minazuki era un tipo con dinero que quiso comprar a Kagome y Tsubaki la vendió. Avanzó un par de pasos, empuño sus manos y comenzó a golpear un árbol, tratando de descargar su rabia.
-Maldición! –decia con ira, apretando la mandíbula e intentando contener las lágrimas. –Es una maldita…-otro golpe en contra de árbol y luego otro y otro -como pudo si quiera pensar… -Kagome sólo lloraba y sentía que su corazón se oprimía cada vez que Inuyasha azotaba su puño en contra del árbol. –Inuyasha…. Detente… -susurró con dificultad, casi sin fuerza en su voz. Inuyasha se detuvo su respiración era agitada, de pronto se volteo para encontrarse con los ojos llorosos de ella es que acaso ¿todo era una pesadilla?… Kagome, su mujer hermosa estaba frente a él sufriendo, un dolor amargo, algo que les quitaba toda la esperanza que ellos tenian de casarse y formar una familia… ¿qué podia hacer? ¿cómo evitaria esto? La verdad, no lo sabia, lo unico de lo que si estaba seguro era que la amaba con todo su corazón…y ahora solo podia abrazarla.
Se acercó a ella y la abrazó, estrechandola fuerte contra su pecho temiendo perderla, Kagome le respondio con la misma intensidad, ahora más que nunca lo necesitaba, queria refugiarse en su pecho, y nunca más salir de ahí.
-Jamás… -comenzó a susurrar Inuyasha en el oido de Kagome y acariciando su cabello con la mano que no estaba en la cintura de ella. –Jamás me van a separar de ti hermosa… te juro que aunque muera en el intento no dejaré que seas de ese sujeto… Necesito estar contigo….
-Oh! Inuyasha! –exclamó en un sollozo ahogado Kagome, aferrandose mas a él…-Pero va a ser tan dificil… -Kagome continuó un poco mas tranquila, estar con él la tranquilizaba… -Escuché que la tía contrató a más sirvientes… ellos vigilarán todo…
Inuyasha se separó del abrazó para enfocarse en el rostro de ella…. Le limpió las lagrimas se veia tan hermosa, pero le dañaba tanto verla trizte… -No me importa, haré cualquier cosa, pero estaremos juntos…
Kagome sonrio levemente, cuando escuchaba a Inuyasha hablar de forma tan segura confiaba ciegamente en él.
-Entonces… cuando todo este bien me devuelves la medalla si?
Inuyasha sonrió, sabia bien que un matrimonio por interes era algo tipico de la época y muy dificil de enfrentar, pero mientras los ojos de Kagome mostraran una pequeña luz de esperanza él hiba a luchar….
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-¿Por qué no huiste conmigo Kagome? –La voz de Inuyasha sonaba débil, apesumbrada, era como si cada letra de la frase fuera pronunciada con deseo, curiosidad, pero a la vez con pesar. Kagome simplemente lo miró, no podía hacer nada a parte de centrarse en los ojos dorados de él, acaso él también sufria? Si a ella le dolia tanto, quizas a él también. Pero 5 años es mucho tiempo, penso Kagome y a veces la gente puede cambiar.
En su mente tenía la respuesta solo bastaba con decirle ¨Tuve miedo Inuyasha, temí de mi tía y de Naraku, no quería que te sucediera algo por mi culpa¨ pero sólo pudo quedarse inmóvil, aun estaba fragil, las lágrimas amenazaban con caer nuevamente. Inuyasha estaba tan cerca que en un impulso podría abrazarlo, rodear el torso de él con sus brazos, acorrucarse en su pecho y sentirse segura nuevamente. Simplemente le susurró.. –No.. pude hacerlo Inuyasha…
En cuanto escuchó las palabras de Kagome hizo una mueca de desagrado que ella no notó sabía muy bien que esa no era la respuesta ¨de seguro la maldita de Tsubaki te amenazó¨pensó en decirle, pero luego se arrepintió, todas las cosas aun le dolían, incluso su propio corazón se oprimía al saber que Kagome había sufrido tanto junto a ese desgraciado, pero ahora solo le importaba sanar a Kagome, ya que su propia herida sanaria junto a ella.
-Disculpa Kagome… no debí recordarte eso. –La voz de Inuyasha sonó segura y tranquila nuevamente y sus ojos dorados volvieron a la normalidad. Kagome sonrió levemente y le dijo. –No te preocupes.. –Inuyasha enfocó su vista en ella y se dio cuenta de lo cerca que ambos estaban, no pudo evitar que sus ojos se fijaran en los labios rosados de Kagome, su corazón latia a gran velocidad otra vez por la cercania. Tuvo el impulso de estrecharla en sus brazos y besarla, sediento de el sabor de ella, anhelante de besos… Negó en su interior y su trance duró solo unos segundos.
-No voy a recordarte algo que aun te duele… -agregó Inuyasha sabiendo en su interior que deberia haber dicho ¨algo que aun nos duele¨ pero optó por parecer fuerte ante ella, aun no estaba seguro de lo que sentía por ella.
Kagome simplemente asintió con la cabeza, lamentando la última frase de Inuyasha que se le quedó gravada por algunos minutos ¨algo que aun te duele¨
-Creo que debemos volver. –Dijo Inuyasha sacando a Kagome de sus pensamientos –ya comenzará a hacer frío y debo cuidarte como me aconsejó el médico.
-Kagome sonrió y comenzaron a caminar hacia la casa, habia disfrutado del paseo, despues de todo el jardín se veía hermoso y con las hojas caídas era más agradable.
Antes de entran Kagome se detuvo, no habian hablado sobre otro tema, pero no hacía falta. Inuyasha miró a Kagome como preguntando por qué se había detenido.
-Gracias…. –Inuyasha sonrió…
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Los días siguientes pasaron en calma, Kagome de a poco se sentía más a gusto en la casa de Inuyasha y aunque el frío crecía a medida que avanzaba el otoño siempre se encontraba algo para hacer. Ninguno de los dos había hablado del pasado nuevamente y era un alivio para ambos, ya que ahora solo hablaban sobre algún libro o cualquier tema agradable.
Ahora Kagome estaba sentada en un sofá de la sala, en sus manos tenía un libro que trataba de leer, cerca de ella estaba Kaede, que tranquilamente arreglaba uno de los vestidos de Kagome que se habia maltratado un poco por el viaje. La chimenea estaba encendida y hacia aun mas acogedor el ambiente, y eso le encantaba a Kagome y tambien a Inuyasha que estaba mirando por una de las ventanas,
Kagome ya llebaba cerca de un mes en casa de Inuyasha, y todavia no tenia la confianza para preguntarle a Inuyasha por qué miraba tanto por la ventana, y el brillo que habia en sus ojos dorados llamaba la atención de Kagome, por lo mismo no podia concentrarse. Estuvieron en silencio unos minutos hasta que se escuchó desde el exterior, lo que parecía un carruaje, Kaede dejó a un lado lo que estaba haciendo y se dirigió a la puerta, Inuyasha se alejó un par de pasos de la ventana y Kagome cerró el libro, atenta y curiosa de lo que podía pasar ¿Acaso Inuyasha esperaba a alguien?
Todo lo que ocurrió después transcurrió en un par de segundos, pero Kagome sintió que el tiempo pasaba muy lento, Escuchó la voz de Kaede quien decia con un toque de alegria en su voz. –Pero mira que linda estás…. –Y luego sintió que unos pasos, apresurados recorrían el pasillo, cuando se acercaron a la sala Kagome se levantó, después de todo estaba acostumbrada a levantarse cada vez que alguien llegaba a casa.
Sintió que todo el aire se le hiba de su cuerpo y que su corazón dejo de latir cuando vio entrar a una pequeña niña de cuatro años, quien estaba vestida de manera muy elegante, su piel era blanca, y aunque llevaba un sombrero Kagome notó que su cabello era oscuro. La característica que más la asombró fueron los ojos brillantes y dorados que resaltaban en el rostro de la pequeña. Kagome sólo pudo contemplarla, la niña al verla frunció el ceño, pues no la conocía y solo se concentró en ella por un segundo. Comenzó a avanzar y se dirigió a Inuyasha, Kagome vio la sonrisa que se formaba en el rostro del hombre. La pequeña comenzó a sonreir también, estiró los brazos y exclamó –Papá!
Continuará……
Holaaaaaaa a todas las lectoras o lectores de este fic, ufff en donde quedó supongo que pensaran que soy mala pero de verdad la niña tenia que aparecer, despues de todo cinco años es mucho tiempo e Inuyasha tambien tiene sus secretitos por ahí, pero si siguen leyendo entenderan perfectamente, quizas estara un poquitin mas dificil para Kagome pero eso es lo emocionante del fic no creen?
Ojala les haya gustado el cap, a mi me gusto y como consejo traten de leerlo escuchando los ost de Inuyasha, siempre son esas canciones las que me inspiran. Solo les pedire sus respuestas si? Porfiss
Este cap esta dedicado a todas las personas que me han dejado algun review y tambien a todos los que han leido algunos de mis fics.
Cuidense mucho, les traere pronto el capitulo 7, ahora me voy a dormir termine de escribir a las 4:30 am
Besitos!
Atte:
Isis
