Shouji puso los ojos en blanco cuando Natsumi lo atacó. Aunque no fue más que un simple rasguño en su cintura, ni siquiera alcanzó a sacar sangre, pero hizo pedazos la camisa que tenía puesta.

-Te odio, Shouji- le dijo y sus ojos se empaparon con lagrimas –Te odio…- las última frase apenas fue eludible.

-Tranquila- él se acercó a ella para abrazarla, mientras ella se dejaba caer sobre sus brazos. –Nada va a dañarte aquí, mientras estés conmigo- la apretó suavemente en contra de su cuerpo, mientras la joven hundía su cara entre la piel de su pecho y perdía el conocimiento.

-Shouji…-

In the dark

Capitulo 6

Revelación de un pacto

Michael se recostó en su cama y se quedo mirando el techo. En esa semana habían pasado muchas cosas. Empezando por el encuentro de Shouji Tokaurin. Se removió en la cama y miró hacia la puerta, acto seguido alguien la golpeó suavemente.

-Adelante- dijo, y esta se abrió dejando ver a una mujer de cabello castaño y ondulado. Michael la reconoció enseguida, era la chica que le había deseado una bienvenida cuando hacia unas horas.

-Joven Michael- susurró la joven.

-¿Tryce…?- él la observo, la chica iba vestida con un vestido negro apretado y corto, con el cabello suelto y revuelto y con tacones. Sus labios estaban rojos por el maquillaje y sus ojos delineados negros y profundos. -¿Qué haces?-

-Usted lo sabe- ella cerró la puerta de la habitación y caminó hasta la cama. –Usted sabe lo que siento-

-¿Y por eso te rebajas a eso?- ella abrió los ojos sorprendida y angustiada.

-Yo lo deseo, y sé que nunca seré correspondida, pero me conformaría con tener algunas noches en su lecho- Michael se levantó lentamente y extendió su mano para que ella se acercara. La chica dio unos pasos, quedando frente a él.

-Si yo me enamorara de una mujer, lo último que desearía de ella es que intentara aparentar lo que no es- acarició su mejilla suavemente y comenzó a descender su mano hasta su cuello. Ella cerró los ojos y se dejó llevar por la suave caricia, moviendo la cabeza hacia atrás. -¿Quién te transformó y hace cuanto?- preguntó entre susurros a su oído.

-La señora Kinoshita, hace.- se detuvo cuando sintió los labios del muchacho sobre su cuello, dándole pequeños y cortos besos

-¿hace…?-

-ha-ce… como tres años- respondió entre suspiros.

-Aun eres nueva en esto- ella asintió como respuesta y lo buscó con las manos. Michael pasó su mano a través de su cintura y la levanto fácilmente. –Te enseñare un poco- volvió su vista hasta el rostro de la chica y lamió sus labios. –Pero antes de eso, vuelve a ser tú misma- ella abrió los ojos y asintió –Ve, lávate y cámbiate esa horrible ropa, si yo voy a estar con alguien no va a ser una cualquiera- ella asintió apenada, pero con una sonrisa de felicidad. Michael la atrajo hacía él y juntó sus labios con los de ella. –"Tengo que olvidarte, Natsumi"-

--.--.--.--

Los rayos del sol entraron en la habitación por las ventanas, dándoles en la cara, haciendo que su piel comenzara a quemarse lentamente. Abrió los ojos asustada y dio un grito aterrador al ver la cama ensangrentada.

La puerta se abrió pocos segundos después. Shouji entró y vio la cama vacía y la puerta del closet semi-abierta. Se dirigió hasta ella y la miró. Natsumi se tapaba de la luz con la misma ropa de él, su piel estaba roja con horribles quemaduras. Shouji se maldijo por lo bajo y fue hasta las ventanas para cerrar las cortinas. La poca luz que entraba a través de la tela no alcanzaría a dañar la piel de la chica. Sacó una de sus camisas y le cubrió la cabeza con ella.

-Ya puedes salir Natsumi, cerrare todas las cortinas-

-No fue eso lo que me asustó- le respondió con su cara entre las rodillas.

-¿Por qué entonces?-

-Fue por la sangre. Sé que suena estúpido, pero creí que esa sangre… te pertenecía-

-¿Por qué habrías de dañarme? no me dijiste que nunca vendrías a hacerme daño- él estiró su mano hacia ella y esperó pacientemente hasta que ella tuviera el valor de tomarla y salir del estrecho lugar.

-Ayer perdí el control sobre mis acciones y ataque a algunos de mis compañeros- se abrazó a él y sintió su perfume masculino.

-Pero tú no me lastimarías ¿verdad?- preguntó calmadamente con una sonrisa.

-No estoy segura de eso- se alejó un poco y se apoyó en la pared -la vez anterior lo hice… te herí y esa fue una de las principales razones de tu muerte- Shouji se quedo sin palabras, mientras Natsumi se dejaba caer en el piso.

Natsumi dejo caer la ropa ensangrentada sobre el piso del baño y se metió con cuidado a la tina cubierta de agua tibia. Se sentó y estiró sus piernas lo que más pudo, bajo el agua, y apoyó su cabeza en la cerámica blanca. La sensación frescura hizo que se relajara y olvidara por un momento lo que había intentado la noche anterior. La puerta del baño se abrió y el moreno entró sin siquiera pedir permiso. Se detuvo en seco al notar el cuerpo bien formado de la chica, desnudo y solo cubierto por el agua trasparente que comenzaba a teñirse de un leve tono rojizo. Se dio media vuelta, para no seguir mirando su cuerpo y dejo sobre un canasto la ropa y la toalla para que ella anduviera por la casa.

-Disculpa- le dijo al entrar de esa forma. –Aquí te dejare algo de ropa, quizás te quede grande pero es lo único que tengo-

-Gracias-. Se volteó levemente a observar a Natsumi y se fijo que ella tenía los ojos cerrados, intentaba relajarse con el agua y no pensar en nada. Lo inundo la ternura y sonrió, al recordar las palabras del joven rubio.

-Anoche- comenzó a decir –Vino el joven rubio, tu amigo- Natsumi abrió los ojos y lo miró. –Él me dijo sobre Sho- ella permaneció en silencio –Me dijo sobre que lo transformaste en vampiro y que lo cuidas mucho porque él es la reencarnación de tu esposo-

-¿Lo es?- preguntó, pero nadie contesto.

-Y también me dijo lo que él creía- Natsumi se levantó un poco y lo miró dudosa –Crees que yo soy la reencarnación de tu esposo-

-¿Lo eres?-

-Yo…- sonrió tristemente –… me gustaría decir que lo soy, pero no lo creo- ella se dejó caer nuevamente y cerró los ojos. La desilusión se apodero del rostro del moreno cuando ella no dijo nada, pensaba que con decirle esas palabras ella podría dar un énfasis a que también creía lo mismo que él rubio. –Él me dijo que te cuidara-

-Para Michael yo soy débil. Cree que todos pueden manipularme, por eso me sobreprotege-

-Eres como una niña- susurró, pero Natsumi abrió los ojos sorprendida y lo observo. Shouji sin percatarse, tomó la esponja y la frotó con el jabón, hizo que Natsumi se sentara un poco en la tina y comenzó a restregarla sobre su cuerpo con cuidado y cariño.

Lo que ambos decían era cierto, Natsumi y el rubio, él le había dicho que Natsumi era fuerte, pero la noche anterior había llorado como una niña, entonces pudo percatarse de la soledad que había inundado su corazón durante tantos años, esperando por algo que quizás nunca llegaría. Y esa mañana se había asustado tanto para odiarse a sí misma y lamentarse por hechos pasados, pensaba que la sangre que había en su cama pertenecía a él, cuando era la misma sangre que ella traía en su ropa.

Siguió frotando su piel blanca y se detuvo un momento a mirarla a los ojos. –Natsumi…- la llamó y acercó su cabeza a la de ella –Te amo- cortó el espacio entre ellos y le dio un tierno y sencillo beso.

-Ya he arreglado la habitación- comentó Shouji –he puesto cortinas más gruesas, así la luz del sol no entrara- Shouji observo su rostro y el enrojecimiento apenas se notaba. –Podrás descansar tranquila-. La chica caminó hasta la cama, que ya tenía sabanas limpias y se tranquilizo –No me lastimaste anoche- cambió el tema al darse cuenta en lo que pensaba –Por eso no tienes que preocuparte- Natsumi apretó su puños. –Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras- ella bajó la mirada sin decir nada.

–Me gusta que estés aquí- No hubo ninguna respuesta de parte de ella. Shouji abrió las tapas y la invitó a acostarse -No te molesta dormir de día ¿Verdad?- ella negó la cabeza y se recostó en la suave cama, mientras él la arropaba. –Eres como una niña pequeña- La oji-verde observo a su acompañante y sonrió tristemente.

-Shouji me llamaba así-

-¿Niña pequeña?- sonrió al ver que ella le contestaba. Ella asintió como respuesta y lo miró. –Pues entonces te llamare mi hermosa niña pequeña- Natsumi sonrió y alzos sus brazos para abrazarlo. Shouji correspondió tiernamente a su abrazó y se recostó sobre las tapas, mientras le acariciaba el cabello para que ella descansara. –No tienes que preocuparte de nada. Puedes descansar aquí todo lo que quieras- Cerró los ojos, mientras el sueño se apoderaba de ella. Le besó la frente con cuidado de no molestarla y se quedo mirando su rostro que yacía completamente limpio -No sabes cuánto me gustaría ser la persona que esperas- susurró junto a su oído -Te amo, Natsumi- le beso los labios y esperó un poco mientras seguía acompañándola.

--.--.--.—

La puerta de la habitación se abrió con fuerza y el rostro de Sho apareció ante el rubio que yacía acostado completamente desnudo, y con una joven durmiendo a su lado. El chico no se inmutó cuando el pequeño niño entró, y sonrió al ver su expresión cuando vio que Michael no estaba solo en la cama.

-¡¿Qué significa esto?!- la joven que acompañaba a Michael se levantó asustada al ver al intruso. -¿Qué hace esta aquí?- le preguntó acercándose a ella.

-Ella es Tryce- dijo Michael y cubrió a la chica con la tela de la sabana.

-Yo- comenzó a decir ella, pero Michael negó con la cabeza.

-Tranquila- la recostó sobre su pecho desnudo y observo a Sho. -¿Qué necesitas? ¿No ves que estoy ocupado?-

-¿Cómo te atreves a tocar a esta, cuando a la vez pones tus manos sobre mi Natsumi?- en su tono se notaba la rabia.

-Eso es algo que no te involucra y si es a eso que vienes, te pido que te marches-

-Yo no tengo porque obedecerte a ti y…- observo a la mujer que estaba al lado de Michael. La reconocía, una niña que había sido transformada por Kinoshita hace algunos años, nada especial, solo una princesita pobre que había sido ultrajada por un humano y que intentó callarla. –no puedo creer que caigas tan bajo. Esa mujer no es nadie-

-Cuida tus palabras Sho. No te metas con ella. Ahora ¿Qué quieres?- Tryce pudo notar que el cuerpo de Michael se tesaba y sus ojos comenzaban a tintinear rojos.

-Natsumi no ha regresado quiero que vayas por ella, estoy preocupado-

-Manda a Kinoshita, de seguro a ella no le molestara. Y si estas tan preocupado entonces ve por tú por ella-

-¿Estas colmando mi paciencia?-

-¡Oh! Mira en algo nos parecemos- Sho frunció el seño y se lanzó contra el rubio, quien envolvió a su amante con la sabana y salió de la ruta del niño –Déjame tranquilo- dijo Michael del otro lado de la habitación, completamente desnudo y con Tryce en sus brazos envuelta en la sábana blanca –Si te soportó es solo por Natsumi, pero si me atacas no dudare en defenderme-

-Es una amenaza-

-No. Es más que eso- Sho se bajó de un saltó de la cama y caminó hasta la puerta.

-Te arrepentirás de eso, tú y tu pequeña puta- dio un fuerte portazo cuando salió. Tryce se quedo en silencio al escuchar al pequeño joven hablarle de esa manera. Michael cerró los ojos y dejo a Tryce en el suelo. Se tapó la cara con una mano y apretó los puños. La chica se acercó a su rostro y lo acarició.

-No soporto a ese maldito- dijo con ira.

-¿Quién es él? Nunca lo había visto- ella esperó hasta que Michael se quitara la mano de la cara para volver a preguntar, pero no fue necesario.

-Él es Sho, se supone que es el esposo de Natsumi- ella abrió los ojos sorprendida y un escalofrió y nerviosismo cubrió su cuerpo.

-¿Él es el líder?- dio un paso atrás, pero Michael la detuvo. –Dios mío, estuve en presencia del líder y no le presente mis respetos. Ahora él debe odiarme- la afirmó de la muñeca y la atrajo hacía él.

-No te preocupes Tryce, tu único líder debe ser siempre Natsumi, no mires a nadie más superior que a ella- la joven asintió aun nerviosa por el acontecimiento de hace unos momentos. Michael se recostó sobre un sillón e invitó a la joven a sentarse sobre su cintura. Ella, muy sonrojada, caminó hasta él, dejando caer la sabana para exponer su cuerpo desnudo al joven. Las manos de Michael se apoderaron de la cintura de la chica y la obligaron a sentarse sobre su cuerpo duro. –Ven, aquí- le dijo sensualmente. Ella obedeció y se sentó mientras daba unos gemidos ahogados. Apoyó su cabeza sobre el hombro de su amante y sonrió complacida. –Necesita estar dentro de tu cuerpo-

-Joven Michael- gimió.

--.--.--.—

Caminó hasta la puerta con prisa cuando alguien tocó el timbre. No esperaba visitas ese día, lo único que quería era descansar un poco después de esa horrible semana. Abrió la puerta y observo a su invitado inesperado.

-Tokaurin…- murmuró al verlo afuera.

Kacho observo a Shouji que yacía sentado frente a él, observando un punto muerto, concentrado en sus pensamientos.

El teniente levantó su mirada hasta su viejo amigo.

-Kacho* sé que es extraño que venga a visitarlo, pero había algo que quería decirle. Siento interrumpirlo-

-No te preocupes, sabes que eres bien recibido- le dijo Kacho con una leve sonrisa. -¿Y…? ¿Te has sentido mejor?-

-Sí, mucho-

-¿Has descansado?-

-Un poco- bebió un poco de jugo que Kacho le había ofrecido. –Hay algo de lo que quiero hablarle-

-Adelante. Te escucho- respondió seriamente el capitán.

-Usted es mi amigo, es por eso que he venido hasta su casa y no me he acercado a usted en la estación-

-¿De qué se trata, Shouji?-

-Quizás crea que estoy loco- sonrió divertido ante sus pensamientos. El capitán agudizó su mirada esperando a lo que venía –pero lo he visto, a los que nos atacaron esa noche…-

-Shouji- trato de interrumpir Kacho, pero el chico continuo.

-…Los he visto, se porque matan y la forma en que se movilizan por la ciudad-

-Estas confundido- lo interrumpió –Los vampiros no existen-

-¡Si existen!- se exaltó y se levantó de su asiento, pero se dio cuenta de su agresividad y volvió a sentarse. El moreno lo miró, sorprendido por su comportamiento. –Lo siento- le dijo y se quedo un momento en silencio. Kacho lo observo, él nunca se había comportado tan violento y menos con él.

-Shouji, estas cambiado-

-Lo sé, pero necesito que me crea. Por eso he venido aquí, ya tengo pruebas, puedo demostrarle que lo que digo es verdad-

Kacho lo miró confundido. –Tengo a uno-

-¿Tienes a uno?- preguntó dudoso.

-Sí, a una mujer. Es extrañó porque ella cree conocerme. Llegó anoche hasta mi casa y se ha quedado ahí sin hacerme daño.- Shouji miró al otro hombre fijamente –Quiero que la conozca.-

-¿Estás seguro que quieres que la conozca?-

-Sí. Confió en usted y solo quiero demostrarle que lo que sucedió no fue ocasionado por humanos-

-Si te creyera y la viera, tendría que arrestarla por homicidio, además eso causaría un gran revuelo por ser un ser diferente de nosotros ¿sabes todo lo que ello ocasionaría?-

-Por eso mismo, he venido a verlo a usted, como amigo - volvió a repetir el joven un poco alterado.

-¿Estás seguro de que quieres llevarme a verla?-. Shouji no supo porque no pudo responder inmediatamente. Cuando pensaba en sus amigos y en lo que había pasado tenía toda la voluntad para hacer justicia, pero ahora que pensaba en ella y en entregarla, toda su voluntad se desvanecía. -¿Shouji…?-

-¿No la arrestara… o sí?-

-Dime tú… ¿Qué quieres?-

-Solo quiero que me crea- bajo la mirada apenado y suspiró. –Ya no sé qué hacer-

-Shouji ¿si dijera que te creo dejarías de perseguirlos?-

-¿Solo para calmarme?-

-No-

-La verdad, es que ya no necesito seguir persiguiéndolos-. Un tenso silencio se apodero de la sala. Ninguno de los dos fue capaz de pronunciar palabras, aun así sus miradas estaban fijas en el otro.

-De todas maneras- rompió el silencio Kacho -…yo te creo. Siempre te he creído-.

-¿Qué?- Shouji miró incrédulo a su capitán que le hacía semejante revelación. -¿Por qué me cree?-

-porque, veras… -se tocó la sien y comenzó a masajearla, pensando en la mejor manera de terminar con su revelación. –Yo también los conozco-

-¿De dónde?-

-Hace años. Yo hice un pacto con uno de ellos- dijo Kacho y se quedo en silencio a esperar algún comentario del joven, pero este nunca llegó –Era joven y estaba recién casado, volvía de mi luna de miel y nos pillo un tifón en la carretera. El suelo estaba húmedo y aunque iba lento, era difícil manejarlo. Tú mejor que nadie sabe como son las cosas en la carretera cuando hay tifones-

Shouji asintió, sin interrumpirlo, mientras tragaba saliva. Kacho se removió, entrelazó sus dedos y apoyó sus codos sobre sus rodillas -Otro vehículo transitaba por la carretera y al parecer el conductor no vio nuestro auto. Cuando se percataron frenaron con brusquedad, pero no fue suficiente, el piso estaba resbaloso y el conductor perdió el control. Se estrechó contra mi auto… por el lado del copiloto- El teniente se quedo en una sola pieza. –No tengo que decirte quien iba en ese puesto-

-Su esposa- respondió con lentitud, a lo que su compañero asintió.

-Cuando abrí los ojos y noté lo que había pasado, salí como pude y saque a mi esposa, pero ella ya casi no tenia pulso. El otro conductor estaba inconsciente, así que no sería de ninguna ayuda. En tales circunstancias ella no tenía posibilidades de sobrevivir-

-¿Qué paso entonces?- Kacho se quedo en silencio, recordando lo que había sucedido.

-Ellos aparecieron. Como nosotros estorbábamos en el paso, se detuvieron y del primer de los autos bajó un hombre. Le suplique ayuda, pero él solo me miró con pena y me dijo "ella morirá". Fue cuando otra persona bajo del auto y se acercó hasta nosotros "Puedo ayudarla, pero si lo hago no podrás estar siempre con ella. Vivirá, de una forma u otra" No me dedique a pensar en eso, solo quería que ella viviera- se levantó y caminó hasta una mesita que tenía en una de las esquinas, que estaba adornada con fotografías.

-¿La volvió a ver?-

-¿A quién?-

-¿A ellos o a mi esposa?

-A su esposa- preguntó dolido por el triste relato.

-Sí- tomó una de las fotografías y volvió hasta Shouji –Ella es mi esposa- le entregó el cuadro con la fotografía y espero a ver su reacción. Shouji se quedo en silencio, no pudo disimular su sorpresa. Observo la foto y luego a Kacho, para volver nuevamente con la foto.

-Esta mujer es…- la puerta se abrió lentamente y una persona entró. Shouji levantó su vista hacia la mujer y se levantó de un salto cuando la reconoció.

-Buenos días, joven Tokaurin- saludó ella.

-…Kinoshita- dijo atónito.

-Nos volvemos a encontrar- le dijo la mujer. Los pasos de un nuevo integrante se sintieron en el pasillo, que captaron la atención de los dos hombres. Shouji dio un paso hacia ella cuando vio a Natsumi entrar en la sala, pero ella no le dijo nada, volteó su rostro hacia Kacho y le sonrió.

-Es un gusto volver a verlo Kacho- el viejo de bigote sonrió.

-Hacia mucho que no te veía, Natsumi- correspondió este. Shouji observo a las tres personas que estaban con él y que lo miraban atentamente –No podía decirte la verdad- explicó el dueño de casa –Aquella noche hice un pacto con Natsumi…-

-…Proteger el secreto del clan Yami no Blood, a cambio de la vida de Kinoshita- informó la oji-verde (Natsumi)

-Por fin nos podemos presentar- La mujer se acercó hasta Shouji y se inclinó levemente –Mi nombre es Kaoruko Kazanuri. (Kinoshita es mi apellido de soltera) es un gusto conocerte-

Continuara…

Aclaraciones:

Kachou y Kacho. Hay una pequeña diferencia con este nombre y quiero aclararla antes de que coloque en problemas. Viendo la serie, me di cuenta que el nombre del jefe de policía es Kacho que significa mariposa, pero a la vez se le llama Kachou que significa Jefe. Era para que no pensaran que me había equivocado al escribir el nombre. Y también Kazanuri, según una investigación descubrí que su apellido es Kazanuri. Si alguien tiene alguna discrepancia conmigo no dude en decírmela.

Nos vemos.