Capítulo VI.- Defendiendo lo que es mío.
Bajaba el elegante joven del tren que acaba de llegar a la gran ciudad con su equipaje en mano, vestido con un impecable traje sastre color marrón y un sombrero de copa haciendo juego con su atuendo. Caminaba pulcramente por todo el andén sosteniendo con una mano una revista, observando una fotografía y pensando "no me será nada difícil encontrarte aquí… al menos". Se acomodó el ejemplar debajo del brazo y siguió caminando.
Abordó un servicio de taxi que lo llevó de inmediato al hotel donde ya había hecho la respectiva reservación, posteriormente el mismo automóvil lo llevo al que sería su destino más importante.
Descendió, caminó hacia la entrada y muy educadamente se dirigió al portero del lugar.
Muy buenas tardes, estoy buscando al Sr. Grandchester, sería usted tan amable de permitirme el acceso?
Buenas tardes, cual es su nombre señor?
Dígale que lo busca el Sr. Cornwell, un viejo amigo del Colegio, él sabrá inmediatamente que se trata de mí.
De acuerdo, permítame un momento señor.
Pero Archie, no cedió a la petición del hombre aquél, sino que se fue siguiéndolo mientras se adentraba al enorme teatro. Observó como el portero le susurraba algo al oído a otro hombre que yacía sentado en una de las butacas, pero se sorprendió al ver que ese hombre le hacía señas como dándole a entender que no interrumpiera. El portero se giró hacia la salida nuevamente, pero Archie observó fijamente al escenario, y sus ojos se cruzaron de inmediato con los del actor que no se concentraba en su ensayo. Este de inmediato abandonó lo que se encontraba haciendo, caminó y con un ágil brinco bajó del escenario para encontrarse con ese hombre conocido… "viejo amigo…"
Archivald Cornwell, que sorpresa tenerte por acá, a que debo tu visita? – decía Terry con su característica altanería mientras lo saludaba de mano.
Grandchester, cuánto tiempo… ¿me permitirías unos cinco minutos de tu valiosísimo tiempo? – le dijo sarcásticamente
Pero que te crees Terrence! – gritaba eufórico del otro lado del teatro Robert Hathaway – como se te ocurre abandonar el ensayo a la mitad?
Como puedes ver mi estimado Archivald, mí tiempo si es valiosísimo – dijo entonando más fuerte la palabra "valiosísimo" – pero siempre me puedo permitir unos cinco minutos para perder el tiempo. Esperarías a que termine el ensayo?
Pues si no tengo más opción… te esperaré – dijo Archie esbozando una socarrona sonrisa – "Ay Grandchester, con lo que te voy a decir… tendrás que tragarte esa arrogancia…"
El ensayo transcurrió durante otros treinta minutos, sí, definitivamente Archie reconocía que su más grande rival de amores es un excelente actor. Pero él mismo se buscó su tormento al separarse de Candy, y no permitiría que las sombras del pasado arruinaran lo que él ahora tenía al lado de ella después de tanto tiempo de añorarlo. Terminó al fin el ensayo, Terry salió en busca de su antiguo compañero y se dirigieron a una pequeña cafetería cercana del teatro.
Y bien, espero que lo que tengas que decirme sea importante.
Por supuesto que lo es! – con una mano jaló a Terry de la solapa de su chaqueta – vine hasta aquí para defender lo que es mío!
Qué te pasa! – le dijo notablemente molesto al mismo tiempo que le aventaba la mano – de qué diablos hablas?
De que ya estoy enterado de que le andas enviando "mensajitos" a Candy
Eso no te incumbe! – se levantó del asiento – y si solo viniste a eso… creo que ya me puedo retirar.
Ni se te ocurra! – Archie también se levantó de su asiento – porque yo aún no he terminado, como bien te dije, vine a defender lo mío!
A Terry se le oscureció la mirada, entrecerró los ojos, miraba fijamente a Archie y no dudó en volver a tomar su asiento.
Qué diablos quieres decir con eso? ¡Sin rodeos "elegante"! – Terry sintió una extraña presión en el corazón, con las últimas palabras que dijo Archie, se imaginó lo peor, no es ningún tonto, pero aún así, encaró la situación y le dio la oportunidad al "elegante" de hablar.
QUE CANDY ES MÍA! – le gritó sin ninguna vergüenza
Ja! Yo siempre he sabido que estás enamorado de ella… no me digas que viniste hasta acá para hacerme saber algo que siempre fue tan obvio!
Yo vine a decirte, que no se te ocurra volver a mandarle cartas! Ni se te ocurra volver a ilusionarla!
O si no, qué? – le respondió retadoramente.
O si no, te las verás con Archivald Cornwell, ¡SU NOVIO! – le dijo con un gesto triunfante en su rostro.
No me digas, elegante? Que grande se oye esa palabra en tu gran bocota! Porque seguro estoy de que Candy nunca te voltearía a ver.
Pues te equivocas, duquecito. Candy me ha honrado con aceptar ser mi novia, y ahora que ya lo es no voy a permitir que ni tú ni nadie me la arrebate!
¿De verdad? – el tono de Terry era muy sarcástico – ¡mira que miedo! – se acercó más a Archie y ahora fue él quien le tomó las solapas del saco – ningún inútil como tú me amenaza! Ni mucho menos te permito que intentes convencerme de esa estupidez! – lo aventó, sacó dinero de su billetera, lo arrojó a la mesa, y con su característico aire arrogante abandonó la cafetería, dejando a Archie atónito y furioso.
"Ya me las pagarás Grandchester! Esto no se va a quedar así! Candy será mi prometida… la noticia correrá por todo el país y a ver qué cara pones al enterarte de eso, maldito mocoso malcriado!"
Por otro lado, Terry caminaba apresuradamente, con una furia que le calaba los huesos, buscó la caseta telefónica más cercana, no estaba dispuesto a esperar hasta llegar a su hogar para hacer esa llamada tan urgente.
Con Albert Andrew por favor!
Quien le llama?
CON UN DEMONIO! Quiero hablar con Albert Andrew!
Pero es que no puedo…
GRANDCHESTER! Dile que le habla Grandchester! Y apúrate a mover tu horrible trasero para ir por él porque me urge hablarle!
Del otro lado del teléfono, el hombre rubio notó el nerviosismo de su sirviente mientras respondía la llamada telefónica.
Quien es, Arthur?
Dice que un tal Grandchester
Tomaré la llamada, gracias, puedes retirarte – el sirviente hizo una simple reverencia y se retiró mientras Albert tomaba el teléfono
Terry?
Hasta que contestas!
Que sucede? Te escucho alterado…
Que si estoy alterado? ESTOY QUE ME CARGA LA CHI…!
Basta! Antes de que empieces a decirme majaderías y a maldecir, porque no te tranquilizas y calmadamente me explicas que te sucede?
No me puedo calmar! Resulta que tu querido sobrinito, sí! El elegante! Vino a provocarme… nunca me he llevado bien con él y lo sabes! Pero lo de hoy fue el colmo! El muy idiota me vino a decir que Candy es su novia y me amenazó! Dime, que pretende? Tu sabes algo?
Terry… no sé cómo decirte… definitivamente voy a reprender a Archie por esa actitud tan infantil que ha estado tomando últimamente. No debió irte a amenazar, en eso no estoy de acuerdo, pero…
Pero qué?
Es que lo que te fue a decir Archie… es verdad, Terry, yo apenas me enteré nada más regresé de Nueva York, y déjame decirte que estoy en total desacuerdo con esa relación… Terry? Terry? – Albert solo escuchó que del otro lado colgaron el teléfono.
"Por lo visto, tu siempre tienes la última palabra, pecosa… en qué mundo vivo! Ilusionarme con volver con Candy? Soy un idiota!" Pensaba Terry mientras caminaba por toda la avenida dirigiéndose a su departamento. Lo único que deseaba hacer en ese momento era encerrarse para leer todos los guiones que tenía pendientes. Al fin llegó, acomodó las llaves en su lugar, se quitó la chaqueta y también la acomodó correctamente, en su mesa de centro tenía varios sobres revueltos, los recogió y los guardó pulcramente, se dirigió a su sofá y se aventó en él, subió los pies, meditó un rato, y de repente tuvo antojo de un antiguo vicio que lo relajaba en momentos como éste. De su mesa de noche sacó intacta la cajetilla de finos cigarros, se volvió a acostar y se deleitó con el rasposo humo que de principio le sacó una leve tos por el hecho de haber abandonado tal vicio por mucho tiempo, pero de inmediato sus pulmones y garganta se acostumbraron y Terry siguió impregnando su habitación del característico olor del tabaco. Treinta minutos después, llamaron a su puerta. Decidió ignorarlo, lo primero que se le vino a la mente fue que "el elegante" investigó su dirección para seguirlo molestando. Tocaron de nuevo, lo volvió a ignorar. Después de quince minutos de tanta insistencia, se levantó furioso - "¿QUIÉEEEEEEEEN?" – gritó.
Soy Susana.
Dame un segundo – le respondió Terry mientras pensaba "¿no que ya no me molestarías?" respiró, calmó un poco su furia y se decidió a abrir. Susana venía en su silla de ruedas, ésta era empujada por su mucama, Mary.
Hola Terry, espero no interrumpirte, puedo pasar?
Ah… si claro, adelante, pasen – se dirigió a la mucama – puede tomar asiento Mary.
Gracias.
Terry… como mañana es tu cumpleaños me tomé el atrevimiento de venir y traerte esto – le mostró una tarta y una pequeña caja – la tarta la preparé para ti, y el regalo es algo que se que te gustará mucho. Decidí venir hoy porque no quiero interferir en los planes que tengas mañana – extendió sus brazos en señal de abrazo, Terry se acercó para recibirlo.
Gracias Susana, pero no era necesario, no te hubieras molestado – le quitó de las manos la tarta para acomodarla debidamente en la mesa.
No es molestia! Es tu cumpleaños, una fecha especial!
Pues… aunque no lo creas, yo no suelo festejar esa fecha.
Y eso por qué? – preguntó Susana muy incrédula
Bueno, desde muy pequeño nunca disfruté de lo que se llamaría una verdadera fiesta de cumpleaños… a mi padre siempre se le olvidaba, cuando llegaba ese día, eran mis mucamas las que me preparaban un pastel y una comida especial. Desconozco si de verdad me estimaban o lo hacían por que sentían lástima por mí… varios días después, mi padre se disculpaba y me obsequiaba el juguete más caro que se encontraba por ahí… como si con eso quisiera borrar de mi memoria el imperdonable error de olvidar el cumpleaños de su primogénito. Además mi madrastra aprovechaba el olvido de mi padre para molestarme y decirme que yo no tenía nada que hacer en esa casa. Por eso no le doy importancia a esa fecha… pero te agradezco de todo corazón que te hayas esforzado por mí.
Oh Terry… cuanto lo siento, creo que fue muy imprudente de mi parte venir así y…
No te preocupes… te parece si partimos la tarta? No me pidas que traiga velitas, cantemos y esas ridiculeces… con compartir es suficiente festejo para mí.
Jajaja después de todo no pierdes el buen humor, Terry…
Señores, si me permiten, yo me retiro – decía una Mary muy apenada por estar escuchando conversaciones ajenas
No es necesario que te retires – le respondió el actor – por favor, siéntete como en casa y comparte con nosotros – le dijo muy amablemente, los tres comieron, platicaron, rieron, fue un momento grato. Definitivamente Susana estaba muy cambiada, pero sus sentimientos hacia Terry seguían intactos. Ella misma, por voluntad propia decidió darle a Terry su libertad, sin embargo, eso no significaría el fin de su lucha de amor. Se hizo la firme promesa de ganarse el amor de Terry por sus propios méritos, no por medio de los chantajes que anteriormente le hacía respecto al accidente. No, definitivamente no estaba dispuesta a quitar el dedo del renglón.
Y bien Terry, no piensas abrir tu regalo? – le dijo coquetamente y feliz al haberse ganado un poco más la confianza de Terry.
Ah, sí, claro! – tomó la pequeña caja y cuidadosamente la abrió. Era una fina armónica de color negro.
Sé que te gusta mucho tocar ese instrumento… y la vieja armónica que tienes debe estar muy desgastada… así es que no dudé en adquirir ésta especialmente para ti.
Gracias – "pero como te atreves? Vieja armónica? Desgastada? Si es mi más preciado tesoro!" – pensó. Pero solo se limitó a darle las gracias, pues no iba a portarse tan mal educado con ella después de todo. Un par de horas después Susana y Mary se retiraron de allí, dejando a Terry de mejor humor. El se dirigió a su habitación nuevamente, guardó la nueva armónica, de otro cajón sacó la otra, y se dispuso de una larga hora para tocar sus melodías favoritas con ese instrumento tan preciado para él…
Chicago
Buenos días Srita. Candy – saludaba amablemente Arthur
Buenos días! Disculpe, estoy buscando a Archie – le decía con su característica sonrisa
El Sr. Cornwell se encuentra de viaje, Srita. Pero me dejó este sobre para usted – le extendió la carta.
¿De viaje? No me mencionó nada… pero está Albert?
Sí, el Sr. Andrew sí se encuentra.
Gracias Arthur! – corriendo por todos lados como siempre, Candy se dirigió a una de las terrazas para leer la carta de Archie, y posteriormente se dedicaría a buscar a su amigo.
"Querida Candy. Surgió un imprevisto de último minuto y tuve que salir de la ciudad, lamento mucho no haberte informado antes, pero regresaré muy pronto. Te amo gatita, nunca lo olvides, te amo. Archie."
Mmm… y yo que me esperaba una larga carta de amor!
Con quien hablas pequeña?
Albert! Me estabas espiando!
Necesitamos hablar, Candy – Albert estaba realmente serio y molesto
Pero por qué esa cara? – Candy se levantó y quería hacerse la graciosa – mi guapo príncipe de la colina con el ceño fruncido? No va bien contigo!
Toma asiento Candice
Ahora soy Candice? Realmente mi príncipe debe estar molesto
Por favor, lo que tengo que decirte es serio – ambos se sentaron
Bien, realmente se te ve molesto Albert… y me imagino que querrás decirme…
Mira Candy, no tengo ningún derecho de entrometerme en tu vida, yo recibí de muy mala gana la noticia de tu relación con Archie, pero aún así lo acepto, te repito… es la vida de ambos, sin embargo, la actitud de Archie es lo que me tiene realmente molesto. Te lo hago saber a ti, pues como su novia creo que puedes hacer que entre en razón.
Pero que sucede?
Sabes a donde fue Archie de viaje?
No, no sé a dónde, de hecho apenas me vengo enterando que salió de la ciudad.
Archie se fue a Nueva York, y fue con el único propósito de provocar a Terry…
Qué? – Candy se levantó de golpe – por Dios Albert, como esperas que te crea eso!
Pues créelo, yo no tengo ni la menor idea del porqué Archie hace semejantes barbaridades.
Espera… - Candy volvió a sentarse y se quedó un rato pensativa – Sí! Eso es! Archie debió haber visto la carta que me envió Terry… al otro día el fue a mi departamento, yo la dejé sobre el sofá… me metí a la ducha y cuando él me llevó al hospital estaba muy serio…
Es muy probable – ahora fue Albert quien se levantó – debo informarte, Candy, que Terry ya está enterado de tu "relación" con Archie, esto gracias a que el fue a informárselo personalmente. Te quedas en tu casa, con permiso
Terry lo sabe? – se volvió a levantar de golpe – y que dijo?
¿No que ya no te interesa Terry?
Sí! Digo… no! solo es una duda!
Pues no creo que sea de tu interés saber que opina Terry acerca de esto. Lo que debería preocuparte es porque tu novio no confía en ti. Adiós Candy.
Y allí se quedó Candy, pensativa… preguntándose insistentemente como reaccionó Terry cuando se le reveló semejante noticia. Volvió a darle una leída a la escueta carta de Archie.
"Por Dios Archie! Gracias a que decidí darme una oportunidad contigo, no he podido dejar de sentirme la peor de las amigas con Annie… estoy sacrificando su amistad por ti! Y tú qué haces? Seguir los impulsos de tus estúpidos celos… "
Pensaba Candy llorando de la nostalgia, al mismo tiempo que recordaba el día en el cuál se dio cuenta que sí estaba enamorada de Archie.
FLASH BACK
Era una hermosa tarde de verano cuando Tom invitó a todos sus amigos y seres queridos a una gran reunión en su rancho. Por supuesto que la primera en llegar fue Candy, y no dudó en apoyar con los preparativos necesarios.
Que vas a decirnos Tom? Anda! Ya dime!
No comas ansias pecas! Ya lo sabrás!
Candy siguió haciendo lo necesario en la cocina. Realmente se le dificultaba mucho, pero aún así quiso seguir apoyando a la cocinera de Tom en lo que hiciera falta. De repente, olfateó un olor muy reconocido, un varonil perfume de esencia de maderas que era realmente delicioso. No dudó en voltear y saludar.
Hola Archie! Que te trae a la cocina? Donde está Annie?
Hola gatita, Annie se quedó en el Hogar de Ponny por que John se enfermó, y como la Srita. Pony está también delicada pues Annie le insistió en que ella cuidaría de él para que no le contagiara el resfriado. Y que me trae a la cocina? Pues… ya sabes que es una de mis especialidades… además de que vengo a divertirme con ver cómo te quiebras la cabeza con los guisos!
Archie! No te burles de mí! "Me recuerdas a alguien… a alguien que también se burlaba de esa manera…"
¿Porque tan pensativa? A ver – se acercó a la estufa – ¿qué están haciendo? – probó un poco – mmm está delicioso, pero si me permiten, deseo darle un toque especial.
Adelante! Por mi no hay problema – dijo Candy divertida al notar que Archie se ponía emocionado el mandil
Mira, le vamos a agregar un poco de orégano y pimienta – con gran habilidad y destreza roció las especias a la gran olla y sin necesidad de hacer medidas – ahora prueba.
Mmmmm delicioso! Archie! Serías un excelente chef!
No. La verdad yo solo estoy reservando mis habilidades culinarias para la hermosa mujer que algún día se convertirá en mi esposa. – le dijo al mismo tiempo que coquetamente le guiñó un ojo, haciendo que Candy se sonrojara completamente.
Pues, que afortunada es Annie!
¿Eso crees gatita? – le dijo seductoramente mientras peligrosamente se acercaba a ella más de lo debido – crees realmente que quién esté a mi lado es afortunada? – con esta pregunta Candy se estremeció hasta la médula, pero siempre conservando su discreción se apartó.
Jajajaja Ay Archie, que cosas dices! Mmmm! Esta delicia ya casi está! Vamos a poner la mesa, los platos… todo! Ven ayúdame! – Estaba realmente nerviosa.
Llegaron los demás invitados, entre los que figuraba la hermana María, varios niños del Hogar, amistades del padre de Tom… etc.
Les convoqué a todos aquí porque tengo una gran noticia que darles – habló Tom a todos los presentes – ya conocen a mi hermosa novia, Gloria – extendió la mano para que la dama se pusiera en pie – y ella me ha honrado con aceptar ser mi esposa – las exclamaciones de asombro no se hicieron esperar – además, eso no es todo! Estamos esperando a nuestro primer bebé! – los novios se veían realmente contentos, Candy era la más emocionada con la noticia, mientras que los demás no dudaron en acercarse para felicitar a la pareja.
Durante toda la tarde, Candy y Archie platicaron de todo, nunca antes habían tenido tanto tiempo para estar a solas y conocerse mutuamente. A pesar de existir una gran rivalidad entre Archie y Terry, ambos se parecen más de lo imaginable: graciosos, simpáticos, burlones, cultos, educados, atentos, divertidos y sobre todo, apuestos… con cada gesto de Archie, Candy inevitablemente recordaba a Terry, exactamente igual que cuando conoció a éste, y lo comparaba con Anthony. Además, Archie aprovechó el hecho de que no se encontrara presente Annie para coquetear a su gusto. Eran demasiadas provocaciones para Candy, definitivamente. Toda esa noche, se la pasó pensando en Archie, los días posteriores también… ella admitía que le gustaba, sin embargo, sabía que entre él y ella jamás podría haber algo por el hecho de que estaba comprometido con su mejor amiga, aunque para Candy nunca fue un secreto el que Archie no amara a su prometida, así es que decidió interceder poco a poco con Annie, haciéndole entender esta situación, y no por el hecho de que quisiera quitárselo, sino porque de verdad le interesa la felicidad de su amiga, pero ella no quería escuchar nada de lo que Candy le aconsejaba.
Lo demás simplemente se dio, Archie terminó con Annie, Candy ya no quiso meterse en los problemas de la pareja, después el se le declara. También esa noche Candy se la pasó con tremendo insomnio por la duda del "no saber qué hacer". Y lo que decidió, ya lo sabemos.
FIN DEL FLASH BACK
Candy se retiró de la mansión Andrew, un tanto triste llegó a su departamento, notó que el portero le dejó su acostumbrado periódico en el buzón. Entró, se recostó en el sofá, e hizo lo mismo de siempre cuando recibe su periódico: buscar las notas de espectáculos. Desde aquella tarde en que Annie le mostrara la nota que hablaba de que Terry regresó a los escenarios, Candy hizo una costumbre el buscar todos los días cualquier información que tuviera que ver con él, la que fuera, por muy corta que fuera la nota ella se sentía feliz al saber que Terry está cumpliendo sus sueños. Esa tarde, encontró más de lo que buscaba.
"El aclamado actor de Broadway, Terry Grandchester, rompió su compromiso con su ex compañera de tablas, la hermosa Susana Marlow. Se dice que el rompimiento surgió desde el escándalo que ambos protagonizaron en un restaurante del centro de la ciudad. El actor no ha querido revelar más información, solo ha dicho que la decisión fue de mutuo acuerdo"
Arriba de la breve nota, se encontraba una fotografía de Terry posando elegantemente luciendo un traje sastre en color negro, con su cabellera suelta cubriéndole parte del rostro, y lo más curioso de la fotografía era que Terry, estaba sonriendo ampliamente, cosa que rara vez hacía. Candy se quedó embelesada observado esa página, ni siquiera se percató en qué momento cayó la noche y su cansancio la venció.
Continuará…
Hola! Muchísimas gracias a todas las lectoras que están siguiendo esta historia. Sin ustedes no tendría la misma motivación de escribir mis locuras! Espero que en este capítulo les haya quedado claro él como Candy se enamoró de Archie… y no anden pensando en que es una desgraciada quita novios! Jajaja realmente no lo es, sin embargo, eso tampoco significa que esté haciendo las cosas bien. Estoy relatando a una Candy que sigue muy inmadura y soñadora. Por otro lado, estoy redactando a un Terry más maduro, ¿se dieron cuenta que no se le fue encima a los golpes a Archie? Espero que les esté gustando. Ahora sí, los agradecimientos especiales:
Litac: Sí! Se enamoró, no lo pudo evitar! ¿Qué pasará? Pues si sigues la historia lo sabrás! Jeje Saludos y gracias por leer!
Nela2307: Ya verás cómo te re enamoras de Terry por todo lo que hará por conquistar a la pecosa! Y respecto a Annie… siempre con su carita de mustia y "yo no fui" me cae tan mal… siempre he pensado que ese tipo de mujeres son las más loquitas… por eso en este fic la puse así, ofrecida! Jeje Muchas gracias por seguir leyendo!
Leonore: Efectivamente la actitud de Candy en este fic es muy incorrecta. La pobre ha sufrido tanto que ahora se le metió la idea de permitirse ser feliz, pero sigue tan inmadura que no sabe cuál es la mejor manera de conseguirlo. Te agradezco que sigas esta historia, el final no te defraudará. Saludos.
GemaGrandchester: Amiguita! Yo también detesto a Annie! Y me encanta que sufra y se le haga de rogona a Archie! Respecto a Terry… pudiste notar que su reacción fue muy apropiada, se enfureció, pero no se puso como loco como lo hubiese hecho de adolescente. Albertito hermoso me encantó en este capítulo, regañando a la testaruda de la pecosa como se merece! Saludos Gema y gracias!
Usagi13chiba: Bienvenida a mis fics! Muchas gracias por tus comentarios. Ya lo viste, Archie si fue a molestar a Terry, y aun falta que Annie revele lo sucedido con Archie. Gracias por leer, saludos!
Klaudya: Si! Adivinaste a que iba Archie! Jaja se puso muy buena la pelea entre Annie y Candy, sin embargo no fue así entre Terry y Archie… como les comenté, Terry ya está creciendo y madurando! Saludos y gracias por leer.
