Hola!!!!!!!!!!! A que pensaron que ya no volvía XD Gomen por no actualizar en tanto tiempo. Que pena, pero no había podido, casi me lleva la vida este capítulo, y no es porque sea tan difícil, sino porque estoy haciendo una estancia y soy esclava, digo, interna. De manera que no tengo tanto tiempo libre como quisiera. Aunque si quiero dejar bien claro que cuando comencé esta historia me dije a mi misma: "mi misma, la acabas porque la acabas". Así que tengo la firme intención de terminar este fic y como ya tengo en mente otra cosa. Sería muy irresponsable de mi parte comenzar otra historia sin haber terminado aún, sobre todo pensando en el poco tiempo libre que tengo. Bueno, pero eso ya se los diré otro día. Sip, ahora si a leer. Una vez más muchas gracias por sus mensajes! Me hacen sentir que no pierdo el tiempo frente a la computadora.
Hachi Minuit
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Amor Primero
6. Preguntas y respuestas.
La mañana siguiente fue peor de lo que esperaba. El desayuno transcurrió lentamente. Alice ya sabía lo que había pasado entre Edward y yo, o al menos lo intuía debido a las acciones que habían tomado sus padres. Ella no dejaba de mirarnos y reír por lo bajo. Me ruboricé al recordar lo que me había dicho Esme sobre las actividades de Alice y Jasper.
- Mamá, ¿a qué hora es la cita?
- A las once, cariño-respondió Esme. Quería morirme. Carlisle miró un segundo a Edward y regresó la vista al periódico.– ¿Tienes cosas qué hacer?
- Más o menos- me miró. – Me gustaría ir de compras con Bella. Desde que llegó no hemos podido pasar mucho tiempo juntas. Y ahora que sale con Edward…-ladeó la cabeza sin concluir la frase.
- Entiendo cariño, la cita no nos llevara mucho.
Terminamos el desayuno y Carlisle se marchó al hospital llevándose a Edward con él.
- Nos vamos en cinco minutos, chicas.- gritó Esme desde las escaleras.
No sabía qué era lo que me esperaba así que me vestí lo más cómodamente posible que pude.
- Tranquila Bells, dijo Alice-no es nada del otro mundo. Sólo te hacen una revisión general y preguntas.
- ¿en serio?- pregunté con inquietud.
- Sí, no hay nada de qué preocuparse, pero me pregunto- enarcó una ceja- en qué posición los habrán encontrado para que mamá y papá tomaran medidas tan extremas-
Enrojecí hasta la punta de los cabellos. Era bastante vergonzoso hablar de ello en voz alta.
- Anda ¡cuenta!¡cuenta!-exigió Alice dando saltitos- no me digas que los encontraron en su habitación en plena acción-
- ¡Alice!-
Esme condujo hasta el hospital. Nuestra cita era a las once, pero teníamos que estar media hora antes. Una vez dentro del consultorio la Dra. Bernadette me hizo preguntas de rutina. Me sonrojé ante cada una de las preguntas, sobre todo porque Esme estaba presente. No podía mentir ante nada por lo que tuve fui sincera, además eso de mentir se me da muy mal.
- ¿Tienes una vida sexual activa?
- Ah…no
- ¿Segura?- insistió ante mi respuesta dubitativa.
- Segurísima- desvié mi mirada hacia el piso y me sonrojé.
- Está bien -
Prosiguió con preguntas sobre mi salud, si era alérgica hacia algún medicamento, etc. Después me dijo que tipo de píldora debía usar y me indicó qué hacer y cuándo tomarla.
- No lo olvides-reiteró- debes tomarla todos los días a la misma hora. Si la olvidas un día, déjala pasar, pero al siguiente vuelve a comenzar. Y no olvides que no es cien por cierto segura, por lo que es recomendable que le pidas a tu pareja que use preservativo.
Enrojecí.
- Recuerda que la píldora sólo es un método anticonceptivo, no te protege de enfermedades de transmisión sexual, por lo…- Todas esas cosas ya las sabía, pero es bien diferente saberlo y otra que te lo diga un médico, frente a tu ¿suegra? ¡Arg!
- Un último recordatorio, debes esperar un mes para que la píldora sea efectiva.
- Eso quiere decir que Edward y tu tendrán que esperar- comento Esme como si nada y me sonrió.
- No necesariamente- corrigió la Dra. Bernadette- pueden usar preservativos.
Sentí que la tierra se abría bajo mis pies.
Salí del consultorio y Alice se burló de mí. De seguro mi cara roja debía ser muy divertida. A continuación fue el turno de ella y esperé en la sala veinte minutos.
Mientras yacía sentada en la sala de espera pensé en todo lo que había pasado en estos últimos días. Hacía una semana que había llegado y mi mundo ya estaba trastocado completamente. Me estremecí. Si hace una semana alguien me hubiera dicho que pronto conocería al amor de mi vida, seguramente lo hubiera mandado al demonio. Pero si alguien me hubiera dicho, que en cuestión de días estaría en una cita con el ginecólogo le hubiera dado un fuerte puñetazo. ¡Y mirar que soy anti violencia!
De repente mis pensamientos se volcaron hacia Edward, lo único en lo que podía pensar ahora. Apenas lo conocía y ya estaba profundamente enamorada de él. Lo increíble del asunto es que él también siente lo mismo por mí, de modo que si yo estoy loca, el no está nada cuerdo. Sonreí para mis adentros. Aunque no pude evitar pensar en algo: íbamos muy, pero muy rápido.
- Vamos- dijo Esme, sacándome de mis pensamientos.
Esme nos dejó en la entrada del pequeño centro comercial. Este no era mi día. No sabía a quién le temía más, si a Alice o a mis padres. Ahora si estaba a su merced.
- Bella- inició Alice con cara de niña buena- ahora si dime qué hiciste para que mis padres tomaran semejantes medidas! cuéntamelo todo y cuando digo todo me refiero a TODO.
- Bueno- me sonrojé a más no poder.- La verdad es que no fue para tanto.
- Ah… conozco a mis padres y sé que ellos no pensaron lo mismo. Jajaja me hubiera gustado verlos. Nada más de imaginarme la cara de Edward… ja ja ja
- ¡Alice!
- ¿Qué? Yo sólo digo lo que pienso.- de pronto se puso seria- ¿Todavía tenían algo de ropa encima?
Caminábamos de una tienda a otra. Yo sólo miraba los escaparates, mientras que Alice compraba todo lo que le gustaba. Sentí lástima por Carlisle, algo me decía que la cuenta sería del tamaño de la deuda externa de algún pequeño país.
- Aly-la interrumpí mientras ella evaluaba una blusa- quisiera preguntarte algo.
- Dime- me prestó toda su atención y se giró hacia mí. Los nervios me traicionaron y me quedé muda.- Bella, eres como mi hermana, así que si quieres saber algo sólo pregunta ¿De acuerdo?
- Es que, la verdad me da algo de pena- admití.
- Vaya- soltó la prenda rosada que sostenía y la colocó en su lugar. – Supongo que mamá te dijo lo de Jasper.
Asentí.
- ¿Qué te parece si pago esto y vamos a tomar algo?
Salimos de la tienda y nos dirigimos a la cafetería del segundo piso. El lugar era bonito, elegante y sobre todo acogedor. Había pocas personas y eso nos daba un poco de privacidad.
En todo el camino Alice no había pronunciado ninguna palabra. Tal vez no debía haberle preguntado nada. Supongo que no pensé en lo incomodo que sería para Alice este tema.
Nos sentamos en la mesa del fondo y la mesera tomo nuestra orden. Una vez que ésta se marchó Alice por fin dijo algo.
- Bella, la verdad es que no sé por dónde comenzar.
- Descuida, si te hace sentir incómoda esto no me lo digas.
- No, no es eso- Alice se miraba las manos. Cualquiera hubiera que no la conociera hubiera pensado que estaba nerviosa. – En realidad no estoy segura por dónde comenzar. Así que voy a empezar por el principio.
La mesera trajo nuestra orden, dos helados de chocobanana.
- Pasó hace algún tiempo, pero supongo que esas cosas no se olvidan. En fin, el caso es que papá y mamá nos encontraron a Jasper y a mí en una posición extraña- hizo una mueca- bueno, a decir verdad nos encontraron vistiéndonos.
Di un pequeño grito.
- Si, yo hice lo mismo- confesó Alice- Después de eso mamá habló conmigo y al pobre de Jasper le tocó lo suyo con papá. Fue horrible. Pero al final nos entendieron. Ellos aceptaron nuestra relación, o mejor dicho, el tipo de relación que teníamos y tomaron las medidas "adecuadas" para protegernos de nosotros mismos. O al menos eso fue lo que nos dijeron. Y desde entonces Jasper y yo hacemos más que ir al cine.
Alice suspiró.
- Pero dime Bella, qué es lo que quieres tú. Mamá te llevó al ginecólogo, pero eso no quiere decir nada. Ella lo hizo para mostrarte que confía en ti, además de que quiere asegurarse de no ser abuela tan pronto- sonrío Alice- pero ¿qué es lo que quieres tú?
- Yo…- dudé- en realidad no sé lo que quiero. Admito que mi cuerpo reacciona de tal manera cuando estoy con Edward que me da miedo. Pero lo amo, aunque no quiero que Edward piense que soy una chica fácil. ¿Me entiendes?
- sí, pero es Edward. El chico más mojigato de toda la historia. Así que ten por seguro que él se siente igual que tú.
- ¿A qué te refieres?
- Pues verás, conociéndolo no dudaría a que quiere que lo tomes en serio y no pienses que sólo quiere aprovecharse de ti. Además, quieres saber un secreto- Alice bajo la voz y dijo en un susurro- Edward también es virgen.
¡Oh my God!
Eso era algo que no quería saber. Bueno sí, pero en fin, ya no importaba tanto.
- ¿De verdad?
- Sí, confía en lo que te digo, después de todo es mi hermano. Y aunque no hablamos de estas cosas, lo conozco demasiado bien como para saber que el aún no ha tenido relaciones con nadie. Así que tú alégrate, tu vas a ser la primera y el va a ser el primero- dijo Alice con entusiasmo.
- Alice- la regañé. – Edward y yo no vamos a…
Me quedé a la mitad de la frase. No debía mentirme a mí misma. Había posibilidades de que pasara.
- Tranquila Bells, yo estaré ahí para ayudarte. Bueno, no literalmente, pero puedo pedirle a Jasper que hable con Ed. Ya sabes, cosas de chicos, preservativos y esas cosas.
Los colores se subieron a mi rostro. Comenzaba a creer que el rojo era mi color natural.
Regresamos a la casa de los Cullen a tiempo para la cena. Y por fin pude ver a mi Edward.
Me sonrió y me dio un tierno beso en la mejilla. Todos presenciaron esa escena.
Durante la cena Carlisle y Esme conversaron sobre sus proyectos. Edward, Alice y yo planeamos lo que haríamos el siguiente día. El día se vislumbraba igual de gris y sombrío que todos. Así que no teníamos muchas opciones. Al final optamos por ir al cine.
El día había sido bastante extraño. Había tenido mi primera cita en ginecología y había hablado por primera vez con Alice sobre sexo. ¿Cuántas primeras veces iba a experimentar este día?
Una sombra se introdujo en mi habitación. Era capaz de reconocer su aroma. Edward.
- Buenas noches princesa- se acercó a mí y me dio un beso en los labios. Se recostó junto a mí y me abrazó sin romper la unión de nuestros labios. Sus movimientos eran lentos y apasionados.
- ¿Qué tal tu día?- preguntó separándose un poco. Su respiración era agitada y a ambos nos faltaba el aliento.
- Bueno, pero sé de algo que lo haría mejor. Tomé las solapas de su camisa y lo atraje con fuerza hacia mí. Ya no tenía dudas, sabía lo que quería, y lo quería a él.
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¿Qué tal quedó? Sé que es corto, pero ya las recompensaré. Jajaja les aseguro que el siguiente capítulo será más largo. No olviden dejar sus comentarios y si tienen alguna idea soy toda oídos. También quiero darles una buena noticia. He decidido actualizar cada semana, los viernes para ser más precisa, así que ya lo saben. Claro, este viernes no, jajaja pues ya es jueves, pero a partir del siguiente no tendrán queja alguna. Por cierto, feliz San Valentín! Personalmente no disfruto mucho este día porque me harta que sea tan comercial y el rojo invada todas las tiendas, pero bueno, a mi novio le gusta y a muchas otras personas también así que ¡Feliz San Valentín!
Chau!
