Capítulo 6. Reencuentros.- por Samael Bene Elohim.

La canción iba avanzando lentamente. Misugi ya tenía parte de la letra, siempre supervisada por Hikaru. Bueno, siempre no, sólo desde que Jun descubrió que Matsuyama escribía poesía, y ni que decir tiene que sorprendió mucho a todo el que lo supo, a saber: Jun, Taro, Genzo y Samael. Misma que, por hablar de otra cosa, seguía algo enfadada con Genzo.

Lo tuyo no es enfado.- le dijo un día Misaki-. No creo que sigas enfadada con Genzo.
¿Ah, no? ¿Y qué crees?.- preguntó ella en tono aburrido.
Que estás celosa de Lily Del Valle…
Pues dime por qué, porque a mí no se me ocurre una buena razón. Como supongo entenderás, no me gusta Wakabayashi.
No, pero sí te gusta otra persona que dijo que Lily es muy bella.- replicó Taro.

Ella fingió pensar detenidamente.

Hmmm… a ver… quién será… ¡Misaki, por favor! ¡Eso lo han dicho todos!.- espetó repentinamente, dándole un susto de muerte a Taro.
Bueno, bueno… no hace falta que te pongas así… Además, bien que sabes de quién hablo, no te hagas la tonta.
Nunca me hago la tonta.- dijo Samael con dignidad-. Y ahora, si me disculpas…

Se puso en pie y se dio la vuelta.

¿Te vas?
Sí. Tengo clase.
¿De qué?.- preguntó Taro curiosamente.
De violonchelo.
¿Aprendes violonchelo? No lo sabía.
No lo aprendo, lo enseño… Y ya llego tarde, así que me largo. Disculpa que te deje colgado. Adiós.

Taro se quedó solo, pensando en la inmortalidad del cangrejo, más bien en la canción de Misugi, que se les había ocurrido a ellos dos cuando vieron a Matsuyama dibujando un corazón roto. ¿Por qué Hikaru había dibujado aquello? Eso no lo sabía. Pero Misugi, viendo el resultado (para ser un motivo tan simple, quedó muy trabajado), se había inspirado y había logrado escribir una estrofa.

¡Hola!

Misaki levantó la mirada. Quien lo saludaba era Lily Del Valle, que venía acompañada por su prima, Rika Ozawa, y por supuesto por Genzo.

¿Qué haces aquí tan solo?.- preguntó Wakabayashi.
Nada… Samael me acaba de dejar plantado, dijo que tenía clase.
Tú y Samael… Vaya, Matsuyama se va a poner celoso.- bromeó Genzo-. ¿Clase de qué?
¡De violonchelo! ¡Y como profesora! ¿Ustedes sabían que ella tocaba el violonchelo?
No, ni tan siquiera la conozco aún.- respondió Lily.
Ah, pero siéntense… hay sitio de sobra, y así me alegrarán un rato.

Wakabayashi y las dos chicas se sentaron con él y los cuatro iniciaron una charla, un tanto nerviosa por parte de Rika y Taro, que poco más hacían que lanzarse miradas disimuladas el uno al otro. Lily lo notaba y se reía, pero cuando le preguntaban el motivo de su risa, ella se apresuraba a cambiar de tema.

A propósito… ¿Creen que esa chica accedería a darme a mí clases de violonchelo?.- preguntó en una de aquéllas.
¿Quién? ¿Samael?.- Taro se encogió de hombros-. Quizás. Podemos preguntarle.
No sólo da clases de violonchelo.- intervino Genzo-. También de piano, de canto y de composición.
¿Y por qué tú sabes eso y yo no?.- se indignó Misaki.
Ya cálmate, Misaki-san, no debe de ser tan terrible. Por lo que sé, la chica nunca cuenta nada, ¿no?.- apostilló Rika.
Lo sé porque estoy entre los tres o cuatro amigos que Samael tiene, dejando aparte a esos cuatro o cinco suecos, noruegos o de donde sean, con los que vive. Y es más, también sé a quién le da clase de violonchelo.
¿Ah, sí? ¿A quién?
A Kazuki Sorimachi.- sonrió Wakabayashi-. Y bueno, cambiando de tercio, ¿cómo ven lo de Misugi?
El otro día se inspiró y escribió una estrofa.- dijo Taro alegremente-. A este ritmo, tal vez termine la canción para el año que viene…

Las dos chicas se miraron y rieron.

¡No seas cruel!.- dijo Lily-. Escribir una canción es muy difícil, o por lo menos eso creo…
¿Lo has intentado?.- le preguntó Rika.
Tal vez lo haga algún día.
Espero que me la dediques.- bromeó Genzo.
Eso ni lo dudes, amor.- respondió ella dulcemente-. En cuanto aprenda algo de armonía.

Rika miró a Taro y suspiró, gesto que no pasó desapercibido para Lily. Pero aun así, la mexicana se abstuvo de hacer comentarios.

Yayoi Aoba no lo está pasando muy bien.- mencionó Rika como quien no quiere la cosa-. Es curioso, porque está claro que los dos sienten algo el uno por el otro, y ellos mismos son los únicos que no se dan cuenta.
Entonces tendremos que ayudarlos.- propuso Genzo con una sonrisa maliciosa-. Creo que tenemos una posibilidad si lo hacemos como es debido.
¿Y cómo es para ti "como es debido"?.- preguntó Rika con otra sonrisa extrañamente parecida a la de él.
Ya verán… ahora lo explico…

Los cuatro se acercaron más a la mesa, estrechando el círculo, y empezaron a debatir sobre el problema.

-

Samael entró en su departamento dando un portazo. Su compañera y amiga Katia Helguera asomó la cabeza por una puerta y le preguntó:

¿Algo va mal?
No, no te preocupes. ¿Ha llegado Sorimachi-san?
Creo que llegó con Bioy. Puedes preguntarle a él.- respondió Katia.
Esto tiene mala pinta….- murmuró Samael por lo bajo.
¿Crees que se matarán entre ellos?.- preguntó Katia.
Puede que ya lo hayan hecho, esto está muy silencioso.- medió el tercero de los seis jóvenes que allí vivían: Joel Andersen.

Samael lo saludó con un gesto de cabeza. Entró en su estudio, como ella y sus compañeros llamaban a la sala donde ella daba clases. Kazuki Sorimachi estaba allí, acompañado por el susodicho Bioy Niiranen, cada uno de los dos estaba mirando fijamente a un lado.

Ahí va, mi vieja….- dijo con mucho convencimiento Joel, que la había seguido.
¿Qué pasa?.- preguntó Bioy antipáticamente.
Están vivos.- dijo sencillamente Joel, y desapareció.

Samael se sentó entre Bioy y Kazuki, haciendo que ambos la miraran y de paso se vieran el uno al otro también. Desde que se habían conocido, aquellos dos chicos se tenían muy poco aprecio, por no decir ninguno. Aunque aquello no era raro: el finlandés parecía odiar a todo aquel muchacho que se acercara a Samael. Misugi, Wakabayashi y Matsuyama incluidos.

En aquel momento sonó el teléfono.

¡Samael! ¡Es para ti!.- le gritó Katia desde la sala.

Ella les dirigió una mirada de disculpa a los dos jóvenes.

Enseguida vuelvo. Traten de no matarse hasta que vuelva….- Se dirigió a la sala y cogió el teléfono-. ¿A ver?
Hola, Samael.
Hola, Jun… Dime, ¿qué quieres?
Decirte que hoy no puedo pasar por tu casa para lo de la canción. Me surgió un imprevisto.
De acuerdo. ¿Vendrás mañana?
Si puedo, sí. De todas formas, hoy irá Matsuyama a enseñarte lo que avancé de la letra.
¿Ya tienes más de cuatro versos? Estupendo, ¿no?
Sí, tengo diez. Bueno, ya te dejo. Mañana nos vemos.
De acuerdo. Adiós…

Samael colgó el teléfono. Junto a ella aparecieron como por arte de magia los dos miembros del equipo que faltaban: Ville Hopp y Lasse Nordenström.

¿Malas noticias?.- preguntó Ville-. Tienes mala cara.
No, no son malas noticias.- dijo Samael, mientras pensaba: "Como si no tuviera bastante con Bioy y Kazuki, ahora se me junta también Matsuyama…"
Entonces debe de ser que estás cansada, si quieres yo daré tu clase.- se ofreció Lasse, que también tocaba el violonchelo.
No es necesario, al fin y al cabo es mi trabajo.- declinó ella.
Como quieras.- aceptó Nordenström-. ¿Sabes? Creo que ese chico ya tiene base para tocar Bittersweet.

La chica se encogió de hombros y volvió al estudio, donde Niiranen y Sorimachi habían pasado del silencio hostil a las miradas asesinas.

Bueno, ya vale de tonterías.- dijo ella con voz firme.

Sorimachi volvió la cabeza automáticamente para mirarla; otro tanto hizo Bioy un segundo más tarde. Samael pidió al finlandés que le ayudara con la clase y convenció a Kazuki de que además de tocar el violonchelo cantase. Poco después se oían los sones lúgubres del tema que Lasse le había recomendado a la chica.

I'm giving up the ghost of love
In the shadows cast on devotion.- empezó Sorimachi en tono grave.

She is the one that I adore
Queen of my silent suffocation.- continuó Bioy con voz más aguda.

Samael los acompañaba con el violín que le había tomado prestado a Lasse.

Curiosamente, ambos estaban mirando fijamente a Samael. De momento, Sorimachi había seguido perfectamente la melodía del violonchelo mientras cantaba con voz grave.

Sorimachi dejó que el arco del violonchelo llegara hasta el final casi solo. Samael apartó el violín de Lasse y aplaudió calurosamente.

Los dos cantan estupendamente.- los felicitó sonriendo a medias.

Justo entonces, Ville asomó la cabeza por la puerta.

¿Puedo interrumpir?
Ya no interrumpes, hemos terminado por hoy.- dijo Samael.
Qué clase más corta.- opinó Matsuyama apareciendo detrás de Hopp-. ¿Qué tal, Sorimachi? ¿Por qué te habías perdido?
¡Yo no me había perdido!.- se defendió Kazuki-. ¿Me extrañaron en la selección?
¿Traes la canción de Misugi?.- preguntó la joven a Hikaru.

Él asintió, sin perder detalle de la mirada de te-vas-a-morir que Bioy le estaba dirigiendo. Ella lo sujetó por un codo y lo sacó del estudio. Sorimachi los siguió.

- ¿De qué canción hablan?.- preguntó.
- De la que estamos escribiendo con Jun Misugi.- respondió Hikaru.

Los tres jóvenes se instalaron en el salón. Los chicos se quedaron en silencio mientras Samael leía la estrofa que Misugi había logrado escribir.

- Vaya, es bonito.- opinó Katia siguiéndola por encima del hombro de su compañera.
- ¿Sabías que es de mala educación leer las cosas por encima del hombro de alguien?.- le reprochó ésta.
- Lo siento.- sonrió Helguera, y desapareció.
- Tus compañeros de departamento están bastante locos, ¿lo sabías?.- comentó Sorimachi.
- Me lo dices todos los días, Kazuki-san.- observó ella, mirándolo por encima de la hoja en que estaba la canción-. No será difícil ponerle melodía a esto.- dijo luego.
- "¿Kazuki-san? ¿Lo llama por su nombre?".- pensó Matsuyama, y sorpresivamente sintió una punzada de celos-. He quedado para dentro de un rato con Wakabayashi y con su novia, ¿quieren venir con nosotros?.- sugirió-. Y no me vengas con que mis compañeros de la selección no te agradan, Samael, porque Genzo es de los pocos a los que soportas.
- Yo me apunto.- dijo Sorimachi-. Si se me permite, por supuesto…
- Claro que no, por eso pregunté.- ironizó Hikaru.

Kazuki le mostró una sonrisa llena de dientes. Los dos se volvieron hacia la chica, que se veía un poco indecisa.

- Está bien.- accedió al final-. Tal vez llegue a llevarme bien con esa chica Del Valle. ¡Chicos!.- gritó luego con muy poca educación-. Voy a salir, me cuidan a Sota, ¿vale?
- De acuerdo.- se oyó un poco apagada la voz de Joel-. Pásala bien y no te acerques a muchos chicos, no vaya a ser que Bioy acabe con la población mundial masculina.

Más tarde, los tres junto con Genzo, Lily y Yayoi, que había ido con la mexicana, estaban de pie en medio de la calle terminando las presentaciones.

- Es un placer.- sonrió Lily estrechando la mano de Kazuki.
- Para mí más.- respondió él-. Es usted muy bella. Wakabayashi tiene suerte, espero que la esté cuidando como es debido.
- ¿Te importaría mucho dejar de galantear a mi novia?.- se indignó Genzo.
- No estoy galanteando a nadie, sólo he dicho la verdad.- se defendió Sorimachi.

Samael, Hikaru y Yayoi se miraban unos a otros, con expresión entre divertida y extrañada.

- Vaya que Wakabayashi es celoso.- comentó Hikaru-. Aunque no me extraña. Lily es exactamente el tipo de chica que gusta a la gran mayoría. Si yo tuviera una novia así, también sería celoso.
- Sí, claro.- murmuró Samael con la cabeza baja.

Kazuki la miró.

- No es fácil, ¿verdad?.- le dijo en voz muy baja.
- ¿El qué?
- Sabes de qué hablo… Pero no tienes por qué sentirte mal porque Lily Del Valle sea preciosa. Tú también tienes tu belleza, Samael-sensei. Sólo tienes que aprender a verla.
- Creo que eres el único que sabe verla, Kazuki-san…
- Créeme, no. Conozco a infinidad de personas que saben apreciar una belleza glacial. Que tengas una belleza extraña no significa que seas fea.
- Esto… Del Valle….- la llamó Samael.
- ¿Sí?
- Perdóname por haber sido tan descortés contigo cuando nos conocimos. Suelo ser bastante más educada.
- ¡No te preocupes!.- dijo Lily alegremente-. Está todo olvidado.
- Me alegro. Y por supuesto que te enseñaré mis canciones algún día.
- ¡Ey! ¡A mí no me has enseñado ninguna!.- protestó Sorimachi.

Ella sonrió. Acto seguido, Hikaru se situó entre ella y Kazuki y los seis comenzaron una amena conversación.

Fin del capítulo.

Fin del capítulo.

Notas:
Bittersweet, interpretada por Apocalyptica con Ville Valo (vocalista de HIM) y Lauri Ylönen (vocalista de The Rasmus).
Sota es la mascota de Samael: un cuervo.
Katia Helguera, Joel Andersen, Bioy Niiranen, Ville Hopp y Lasse Nordenström son amigos de la infancia de Samael.
Aclaración: A Sorimachi NO le gusta Samael.