6. Un nuevo curso
La selva se encontraba en una quietud y silencio bastantes anormales, aunque eso quizá fuera porque para entonces aun no amanecía. Ashley insistió en que debíamos salir lo más temprano posible, teniendo en cuenta que nuestro punto fuerte tenía que ser el elemento sorpresa. Sin embargo, por las historias que se contaban, Kile era capaz de permanecer despierto sin efectos secundarios y detectar la presencia de algo o alguien aunque no lo tenga a la vista; y, a decir verdad, ese tipo de historias no eran de las que suelen alentar antes de la batalla.
Con todo, antes del amanecer todas las tropas estaban preparadas, y solo esperando instrucciones de la comandante Ashley.
-Ok, pequeñas aves ridículas- dijo Ashley de la forma "motivadora" en la que los capitanes suelen hablar a sus soldados-, esta ocasión tenemos una situación de vida o muerte. Nadie saldrá de la formación; no queda de más advertir el porcentaje de no volver de esta misión – "Como si eso nos hiciera falta" pensé amargamente-. Pero los he visto entrenar personalmente, y confió plenamente en que si cada quien ejecuta su parte como le corresponda lo todos estallaron en aplausos nerviosos y sonrisas tensas y forzadas.
-¿Ustedes están listos?- nos preguntó a Perla y a mí.
-Listos- contesto Perla, en tono marcial-. Listos, pero nerviosos- De hecho yo no pude haberlo expresado mejor.
-Bueno, recuerden su parte, ustedes solo intervendrán cuando hayamos alejado a Kile del nido y solo para buscar a su amigo- nos recordó mirándome fijamente, ¿por qué?-, no quiero distracciones, ¿de acuerdo?-
-Sí, señorita- respondimos al mismo tiempo, lo que hizo sonreír por un momento a Ashley.
-TODOS A SUS POSICIONES- se escuchó gritar a un soldado que, al parecer, estaba encargado de la salida.
Como una exhalación todos se pusieron es sus posiciones, y el ruido de pláticas que hasta hacia un momento era bastante audible se había detenido totalmente.
-PREPARADOS A LA SEÑAL- grito Ashley desde nuestro lado cosa que me espanto un poco pero después nos sonrió a Perla y a mí y nos dijo ya en voz normal-. Lo siento mucho, les deseo suerte a los dos, se lo que esta misión representa para ustedes, y también lo que representara si no vuelven.-
-Gracias, aunque estamos seguros de que tu plan saldrá bien.- dijo Perla, aliviando una parte del nerviosismo que pude ver que Ashley sentía en ese momento.
El plan era simple: Solo era cuestión de entrar lo más sigilosamente que se pudiera, partiendo a la primera hora del día para aprovechar que Kile estuviera durmiendo; tomar a Pedro y, si se nos presentaba la ocasión acabar con aquel maldito que, después de los cuatro meses de "entrenamiento", había acabado ya con casi 5,000 aves de todas las especies.
A pesar de que era buscado ya en muchos países de todo el mundo, ninguna organización quiso prestar ayuda al plan y tuvimos que apañárnoslas con los limitados recursos que poseían alrededor del globo.
-Soldados- dijo Ashley, que había volado hacia un punto que estaba a la vista de todos-, estas podrían ser las últimas palabras que oigan en este mundo, como podrían no serlo. Estos podrían ser sus últimos momentos que respiren todos los aromas tropicales de esta selva, como podría ser que vivan una larga y prospera vida aquí.
-"Sera mejor que dejes de hablar"- pensé pues lo único que estaba haciendo era poner nerviosos a los soldados. Y perder tiempo; por suerte, uno de los soldados que estaban más próximos a la puerta gritó
-Capitana, el sol está saliendo, si nos damos prisa perderemos la poca ventaja que tenemos-.
-Ya lo oyeron, salgan y enorgullezcan a sus madres- grito por último Ashley, antes de que una gran ola de ruido provocada por todas las aves que salieron volando hacia una sola dirección.
Unos cuantos instantes después todo el ruido había sido silenciado, a pesar de que el grupo de aves aún no se encontraba nada lejos pues sabían esconder muy bien el ruido natural que cada uno hacía.
-Bueno chicos- nos dijo Ashley, que se había retrasado un poco, de acuerdo al plan, y que iba a partir junto con nosotros dos y Alice.-, creo que es hora de partir para quizá nunca vol…
-Lo siento Ashley- la interrumpió Perla, al ver que Alice estaba a punto de salir volando de ahí en la menor oportunidad- pero creo que mejor nos vamos ya-.
-Cierto- dijo Ashley, ruborizándose un poco-.
Entonces salimos al fin del cuartel general, observando por primera vez desde hacía cuatro meses el paisaje de la selva, que no parecía haber cambiado mucho desde entonces, incluso, de camino a la última ubicación estable de Kile, sobrevolamos nuestro nido, cosa que tampoco Perla ignoro y, por primera vez en aquellos cuatro meses, dude de la decisión que había tomado. Si moríamos en combate nuestros hijos quedarían sin familiares directos, a pesar de que sabía que Rafael y Eva los cuidarían en nuestra ausencia pero eso no quitaría lo malo de que se criarían sin padres; unos padres a los que si habían conocido, a los que si habían amado. Sin embargo, tuve que apartar todo eso de mi mente pues solo eran distracciones para la misión.
-Ya casi llegamos- dijo Ashley pero su gesto se alteró, pues no había un tiroteo, o siquiera una manifestación de pelea alguna, de hecho ni siquiera parecía haber nadie allí dentro-. Un momento, ¿no les parece extraño que no haya ninguna señal de vida ahí dentro?-
-Pues quizá el plan dio resultado- argumento Alice.
-Eso no lo explicaría, recuerda que el plan era que algunos se quedaran aquí fuera vigilando- Ashley llego a tal punto de nerviosismo que se paró en el aire a unos cuantos metros de distancia del enorme árbol que era la casa de Kile.
-No solucionaremos nada aquí detenidos- dije yo, pues a mí también me mataba la curiosidad de saber lo que había ocurrido con todos los miembros del escuadrón-, así que será mejor que nos acerquemos a ver qué pasa.
Así lo hicimos, nos acercamos lentamente, pues temíamos ver a todos nuestros compañeros y amigos muertos y un ave gigante totalmente demente, sin embargo lo que encontramos dentro era totalmente diferente. Había aves subiendo de un piso a otro; desde abajo hasta arriba, en la copa de el árbol, los nuestros se gritaban instrucciones, todos evidentemente sorprendidos, pues por más que buscaban no había señal de Kile, como si hubiera abandonado el lugar. Un soldado inmediatamente nos puso al corriente:
-Todo ocurrió muy rápido, todos estábamos nerviosos, llegamos aquí y parecía no haber nadie, pero no rompimos filas ni bajamos la guardia, tal y como nos lo recomendó. Sin embargo pasaron los minutos y no oíamos nada, uno de los líderes nos mandó a revisar cada uno de los pisos de esta cosa y he de reconocer que es bastante grande.-
-¿Cuántos pisos calcula que tiene?- dijo Ashley, imaginando algo en su cabeza.
-Unos 50, desde las raíces hasta la copa del árbol- respondió el soldado, alguien que yo ya había visto en el Cg y que usualmente repartía el correo, lo que me dejo apreciar el verdadero estado de la fundació decía, revisamos cada uno de los pisos y seguía sin haber señales de Kile por ninguna parte, tampoco había señales de su amigo rojo- señalo atrás de nosotros una camilla en la que se encontraba Pedro acostado, aparentemente inconsciente- hasta que lo encontramos en el último piso, en una de las dos puertas, escondido debajo de un mueble e inconsciente, además encontramos una puerta reforzada en ese mismo último piso pero aún no hemos podido abrirla- terminó el soldado.
-¿Esta aquí el experto en bombas?- pregunto Ashley.
-Por supuesto- contesto un ave que llevaba puesto un sombrero con un extraño símbolo en él, al parecer era un reloj cruzado con un rayo-, supe que la Fundación iba a realizar una misión con este sujeto y dije, ¿por qué no? Y vine aquí lo más rápido que pude. ¿Para qué me necesita señorita Ashley?-
-En el último piso hay una puerta blindada, me gustaría que le echaras un vistazo y me dijeras si puedes tirarla sin echar abajo todo el árbol-
-Por supuesto, madame.- Y se retiró, pero pude notar como Ashley lo seguía con la mirada hasta que salió del piso en el que nos encontrábamos.
-No me refería a él- dijo a nadie en particular, y después pregunto a uno de los soldados de más alto rango que había por ese piso- ¿Que hace él aquí?-.
-No lo sé, de hecho llego casi al mismo tiempo que nosotros, solo que él bajó en lugar de subir-.
-¿Quién es él?- pregunte- no me parece familiar-.
-Es porque se supone que no debería estar aquí, él es Jeremy Knight, capitán de la base de Alaska hace cerca de 20 años, sin embargo desapareció sin dejar rastro alguno. Aunque hace algunos meses me notificaron que se le había vuelto a ver regresando hacia el Cuartel General Mundial, y hace algunas semanas se le vio volando hacia el Cg de Río, o sea el nuestro, escuche también que es buen líder pero no sabe muy bien adaptarse a las reglas y es un poco rebelde a veces, además de que desapareció por aproximadamente 10 años, a los líderes no les va hacer mucha gracia volverlo a ver. ¿Tú qué opinas de él Blu?
-Solo lo he visto, ni siquiera he hablado con él, como podría juzgarlo.
-No digo que lo juzgues, solo que me des tu primera impresión-.
-Pues no sé, no soy muy bueno con las primeras impresiones, aunque no suelo equivocarme con ellas.- respondí.
-En ese caso hay que ver si tienes razón con él, vamos inténtalo.-
-Lo siento Ashley, pero si quieres una opinión acerca de él tendrás que esperar a que lo conozca mejor.- Ashley se desanimó por un momento, pero de pronto escucho una explosión en el último piso y salió volando hacia la copa del árbol, aunque no fue la única en tomar esa reacción. Al oír el estallido casi todos los soldados que se encontraban por todo el árbol subieron como insectos atraídos por la luz y nosotros, Perla y Yo, fuimos de los últimos en subir, aunque no de los últimos en reaccionar acerca de lo que había dentro de esa habitación.
Una vez que se despejo el polvo de la explosión todos observaron dentro, una habitación bastante más amplia de lo que parecía por fuera, contenía muchos mapas raros y hojas con dibujos, garabatos y palabras totalmente sin sentido, por lo menos no para nosotros, también había una mesa con más papeles extraños con más dibujos y palabras, aunque todos enfocados hacia lo que parecía una constelación y todos los que se entendían decían "desastre" y "cambio", palabras que se repetían una y otra vez en toda la mesa; finalmente en una esquina yacía el posible autor de todo aquello. Inconsciente y con un aspecto que no parecía de carcelero sino de encarcelado se encontraba aquel asesino desquiciado.
-Amárrenlo y manténgalo con vida- ordeno Ashley a dos de sus soldados médicos-, esto les va encantar a los líderes.-
-Desde cuando trabaja para complacer a los demás, mademoiselle Ashley.- Pregunto nada más y nada menos que Knight, que se había quitado el sombrero y lo llevaba sujeto con el ala, como si no quisiera separarse de él.
-Desde cuando le interesan las ordenes que doy, capitán Knight.- replico alzando la voz.
-Le ruego que no me llame con ese título- contesto como despreciando la pregunta-, deje de ser capitán hace ya largos años, por lo menos de este cuerpo de soldados.-
-Entonces no se meta en lo que no le incumbe, y le recomiendo que no trate de escapar esta ocasión. Los líderes estarán contentos de volver a verlo- dijo en tono sarcástico.
-Supongo que si-
Mientras tanto, los dos médicos habían subido a Kile a una camilla a la cual lo ataron, tal y como había ordenado Ashley.
-Bueno- grito Ashley a todo el mundo- supongo que MISIÓN CUMPLIDA señores, ya no tenemos nada que hacer aquí- comento dirigiéndose a Knight que estaba observando todos los dibujos-. Tengo que añadir que la 5ta sección de la fundación de Río jamás había tenido una razón tan grande para festejar, ahora todos al CG rápido.- y entonces hablo por un intercomunicador que nadie noto que llevaba puesto que todas habían volado como nunca hacia el CG, todos con muchas menos preocupaciones que al inicio del día.
-Que bien Blu- me dijo Perla, lanzándose hacia mí en un abrazo-. No te alegra que todo haya salido bien y que nadie haya muerto-.
-Si- conteste aun pensando en la extraña condición de Kile, ¿Cómo puede alguien con una mentalidad y fuerza como la suya quedar reducido a papilla sin ninguna razón aparente? Nadie lo sabía, y no creía que ni Ashley ni Knight fueran a pasar por alto algo tan grande.-, aunque aún me cuesta trabajo entender cómo es que alguien como Kile puede terminar así, y de hecho todos esos dibujos no parecen explicar nada.
-Yo no estaría tan seguro- dijo Knight, que apenas había salido de la enorme habitación,
-Vámonos Knight, no tenemos tiempo que perder- dijo Ashley.
-Por cierto, ¿Dónde está Nico?- pregunto Perla.
-Según me dijeron, en cuanto encontraron a su amigo rojo no se separó de él para nada, de hecho salió volando detrás de los médicos que llevaban la camilla de Pedro.-
-Supongo que extraño a su mejor amigo- dije, aunque después corregí-, de hecho todos extrañamos a aquel amigo rojo.
Algunos Días Después
Nos encontrábamos en una habitación totalmente oscura, solo iluminada hacia el centro, donde se encontraba encadenado Kile. Desde que había empezado a mostrar señales de vida los doctores habían recibido órdenes de atarlo allí, había pasado cerca de 5 días ahí, justo esa tarde nos llamó Ashley, pues quería que escucháramos todo lo que dijera Kile.
-No me maten, no me maten- balbuceo Kile aun entre el sueño y el mundo real- solo llevan apoderándose de mi cuerpo desde hace casi cuarenta años, solo DEJENME EN PAZ- esto último lo grito a toda la sala, con lo que el ruido de pláticas a susurros se calló de inmediato.- ¿Dónde estoy?-.
-Está en la corte del Cuartel General de Río de Janeiro de la Fundación GENESIS, como podrá ver no puede moverse.- dijo una voz grave que provenía de otra de la zonas oscuras del cuarto, cuando noto que Kile estaba retorciéndose en su prisión.
-Yo no tengo nada que ver, todo aquello de lo que se me culpe no es mi culpa, sino de los Aprisionadores, ellos tienen la culpa de todo.-
-¿A qué se refiere con "Aprisionadores"?- pregunto otra voz, esta voz femenina.
-¿Dónde está Knight?- le pregunto a Ashley-. No lo veo por aquí.
-Está en la prisión del CG, acusado de traición contra la Fundación.- respondió ella como si nada.
- Pero ¿por qué?- pregunte más intrigado ahora.
-No preguntes Blu, no es algo que debas saber aún.- entonces señalo hacia el acusado.
- Me refiero a unas criaturas monstruosas que mantuvieron el control de mi cuerpo durante estos cuarenta años.-
-¿Por qué deberíamos confiar en él?- pregunto Ashley mirando hacia Kile sin mirar a otra parte, momento que Perla aprovecho para salir sin ser vista. ¿A dónde iba?- No es él el que ha matado a tantas indefensas aves por toda la selva, no aquel que también elimino a todo un grupo de combate de la Fundación, y que de hecho ha causado problemas por todo el mundo durante 40 años.-
-La capitana tiene razón- dijo la misma voz del principio-, por que deberíamos confiar en usted, señor Kile-.
-¿Por qué?- pregunto Kile-. Porque tengo una historia que lo hará creerme.
Bueno, este es el capitulo más largo que he publicado. No me crucifiquen por la tardanza pero es que sufri una crisis de falta de ideas y se prolongo hasta la semana pasada, cuando retome la redaccion de esto que apenas va empezando. Cambie el modo de escritura del Fic, como ya se habran dado cuenta, y también le estoy dando a la historia un rumbo que ni yo pude haberme imaginado en un inicio. Bueno respondo algunas preguntas.
SpyTaku299: Con lo de los cadaveres, Kile realizaba experimentacion con las cadaveres y sí, los humanos estan extintos pero no es tanto tiemop que ha pasado. Se que esto no es tan romantico no como yo espere que fuera y de hecho voy a tener que cambiarlo de categoria por que romantico ya no sera.
Y el personaje principal o narrador simepre es Blu, excepto cuando llegue a cambiar y en ese caso pondre algo que lo identifique.
Y respecto al capitulo, creo que ya va siendo hora de añadirle un poco de misterio al asunto, ¿no?
