¿Bailamos?
«Chuck: Baila conmigo.
Blair: ¿Cuál es el punto, Chuck? Nunca seremos como ellos. Tú mismo lo dijiste, ¿recuerdas? No es para nosotros.
Chuck: Tal vez. Pero no nos cambiaría. No si significa perder lo que tenemos.
Blair: ¿Y qué tenemos, Chuck? Dímelo.
Chuck: Esta noche. Así que cállate, y baila conmigo.»
-2x12: It's a Wonderful Lie-
Le había sido difícil descubrirlo, o tal vez, lo más complicado era admitirlo. Y ciertamente, ya no le importaba pensar en cuál eclipsaba al otro, o si primero venía el admitirlo y luego el descubrimiento completo. Bueno, honestamente sí, algo que nunca podría atribuírsele a Blair era la descripción de despreocupada. Pero no quería seguir pensando; no al menos esa noche.
El mujeriego y la correcta. Sus mayores compañeros eran las drogas, pastillas, y enormes litros de alcohol; mientras que ella se rodeaba de libros, fiestas del mundo de la moda, y su móvil listo para leer el último chisme de Gossip Girl. La mayor actividad extracurricular de él es el sexo; la actividad extracurricular de ella era hacer todo lo posible para llenarse de recomendaciones para ingresar a Yale. Él, un sociópata, mentiroso, manipulador, arrogante, pedante, y cruel. Ella, una vengativa, avasalladora, suspicaz, inteligente, y esnob.
Viviendo en el mismo mundo del Upper East Side, no podían ser más diferentes. Incluso sus defectos no calzaban del todo; y sus motivaciones eran tan dispares, que desde que había conocido a Chuck Bass, Blair no sintió más que pena por desaprovechar todo su potencial para luego despreciarlo con todo su ser. No solo era todo lo anterior nombrado, sino que usaba a las mujeres de una manera tan vil, que debía ser un crimen contra la ley. ¿Todas eran un juguete sexual para satisfacer su morbosa existencia?
Todo lo que se necesitó para acercar a dos personajes tan heterogéneos fue un amarguísimo momento y Blair se encontró posando sus labios sobre los de él en la parte trasera de una limusina.
De pronto, Chuck y ella ya no eran todo lo anteriormente mencionado. Oh, no. Sino que eran el mejor amigo y la novia de Nate. Juntos, lanzándose miradas cargadas de intimidad en la escuela y quitándose la ropa a escondidas en la habitación de ella. ¡Por Dios, había perdido su virginidad con Chuck Bass!
Por primera vez, Blair sentía que la lujuria la consumía entera, nublándole el juicio y meramente capaz de sentir los labios de Chuck en su cuello, sus lenguas chocando, la mano de él subiendo por su muslo, sus caderas chocando, y un ímpetu jamás conocido la hacía seguir, aumentando el contacto físico para sumergirse en el placer.
Luego despertó de aquella extraña ilusión (o pesadilla, como se decía todos las mañanas). La lujuria nunca mitigó, pero poco a poco, la ineludible realidad llegó a ambos y colisionó con intensidad, dejándola enojada y deprimida la mayoría de las veces.
Blair no quería ser esa patética chica que persigue a un hombre. Y mucho menos, si el hombre en cuestión se trataba Chuck Bass (¿hombre? No, se trataba de un imbécil mentiroso). Ella quería y necesitaba a alguien estable para ser feliz. ¿Acaso iba a poder estar tranquila al menos un día con alguien como… él? Por supuesto que no. La chica buena no quería estar con el chico malo de la historia.
Entonces, después del undécimo capítulo en el melodrama de mentiras y manipulación de Chuck y Blair, era cuando ella por fin comprendía que tal vez no debía seguir luchando por tener una relación normal con Chuck.
Él no cambiaría si no quería, ella no dejaría de ser quien era por alguien más. No cuando ambos seguían escondidos en sus miedos y complejos, exigiéndole al otro que saliera de su escondite. A veces encontraba injusto que ella tuviera tantas muestras de debilidad ante Chuck y él siguiera defraudándola; en otras oportunidades solo se lamentaba no poder ver más allá de esa imagen de mujeriego y manipulador del chico, sabiendo que había una gran parte de él que no conocía y solo lo juzgaba por lo que le enseñaba al mundo; y en otras ocasiones, Blair simplemente quería darse golpes en la cabeza por atacar con su lengua y haciendo cosas de las que en verdad no se sentía para nada orgullosa.
-… Así que cállate y baila conmigo.
Ni un "¿Bailamos?" o un tono relajado. Oh, no. Chuck Bass no sabía decir por favor. Blair Waldorf solo dictaba órdenes. Siempre exigiendo, casi nunca entregando. Así habían sido desde el principio de los tiempos.
Y mientras se dirige a la pista de baile, notando que la mirada de Chuck se había suavizado hasta un grado que le parecía verlo contento, Blair no podía estar más satisfecha que en pocas ocasiones, como ésta, ambos se entregaban sin pensar demás.
N/A: Espero que esto compense la anterior viñeta Chuck/Blair. Es algo que simplemente se me ocurrió porque adoro el episodio de la cita y el prompt "¿Bailamos?" calzaba de una manera tan perfecta, que me fue imposible no insertarla en este contexto.
Como siempre, muchísimas gracias por sus reviews :). La próxima viñeta... será distinta. Empezaremos a explorar otros personajes del mundo de Gossip Girl ;).
¡Saludos!
