CAPITULO 6: EL PUEBLO AMAZONICO DE ALFEIÓS

Hacía más de 3 horas que se había acabado la reunión y habían durado platicando y poniéndose de acuerdo más de una hora en la cámara del patriarca. En es reunión se habían puesto de acuerdo en enviar a Aioria al pueblo amazónico de Alfeiós*.

- ¿Pero porque ahí? - había preguntado Aioria un poco confuso.

- Los astros así lo han predicho - había respondido el patriarca.

Ahora, Aioria se encontraba en su templo arreglando unas pocas cosas para llevarse a Alfeiós.

En otro lugar, en una casa muy grande fuera de la ciudad de Atenas, estaban cuatro personas hincadas frente a un hombre; dos hombres y dos mujeres.

- Todo salió como usted lo ordenó, señor Ares - dijo la chica de armadura negra y cabello rojizo - la amazona que dejé con vida se dirigió al Santuario de Athena.

- Muy bien, Olympus Mons, has hecho un buen trabajo - dijo Ares - ahora, necesito que vayas a otro lugar.

- Lo que usted diga son órdenes para mí - respondió Olympus Mons.

- Mañana irás a Alfeiós, pero esta vez no quiero a nadie con vida… y por supuesto… tráeme la cabeza de la reina.

- Así lo haré.

Al día siguiente, Aioria ya estaba listo para partir hacia Alfeiós. Salió de su templo y se dirigió a la salida del Santuario, y ahí, esperándolo, se encontraba Milo.

- ¿Qué pasa Milo?, ¿Qué haces aquí? - preguntó Aioria.

- Sólo te quiero advertir que tengas cuidado con su espada - respondió Milo muy serio.

- Claro.

- Ten cuidado - dijo Milo y Aioria salió de ahí para tomar rumbo a Alfeiós mientras que Milo se fue a las doce casas.

El pueblo amazónico de Alfeiós se encontraba en la península del Peloponeso, cerca de un río con el mismo nombre del pueblo. Este lugar tenía una jerarquía mayor a la que poseía Eclathión. Aioria optó por moverse a la velocidad de la luz para llegar lo más rápido posible a ese lugar. Cuando llegó pudo notar a las amazonas un tanto más agresivas de lo normal ya que no fue recibido de la mejor manera, sino que entre cuando llegó fue rodeado por todas ellas, amenazándolo con lanzas.

- Vengo del Santuario de Athena, no quiero hacerles daño - dijo Aioria, tranquilo.

- Entonces, ¿a que has venido, caballero? - preguntó una de ellas.

- He venido a ayudarles… en Eclathión hubo una sobreviviente y por lo que nos contó, quien las atacó es un rival muy fuerte.

- Bájenlas - ordenó la amazona y todas lo hicieron - cuéntanos todo lo que sabes sobre eso - hizo una pausa - pero no aquí… sino con la reina Odessa.

Las amazonas condujeron a Aioria a través del pequeño pueblo pero no por eso había pocas amazonas. Aioria calculó que cuando menos habría mas de 70 o que inclusive superaran las 100. No le cabía la menor duda de que esta vez la berseker iba a tener problemas, no tanto por su presencia, sino por la cantidad y calidad de las amazonas. Anteriormente ya había oído sobre Alfeiós, aunque no mucho, solo que sus amazonas se caracterizaban por ser rápidas y hábiles con la lanza, cosa que nunca había oído de Eclathión, es más, ni siquiera había oído mencionar a ese pueblo.

El salón de la reina era enorme, había dos palmeras que custodiaban la entrada y también contaba con unos cinco escalones frente a la entrada. Estaba hecho de mármol y tenía una tonalidad azulada, como el océano. Por dentro era aun mas impresionante, contaba con altas columnas y se podía distinguir un pasillo principal justo enfrente del trono real y, sentada en él, se encontraba la reina Edessa. Cuando estuvieron frente a ella, las amazonas que acompañaban a Aioria hicieron una reverencia y él, solo por imitación más que por otra cosa, hizo lo mismo.

- Reina Edessa… este hombre dice ser un caballero de Athena y estar aquí para brindarnos su ayuda en caso de ser atacadas.

- ¿Cuál es su nombre? - preguntó Edessa con voz firme. Ella era alta, tenía el cabello castaño hasta los hombros y chino, sus ojos eran chicos de color avellana acompañados de una mirada bondadosa pero a la vez inflexible.

- Soy Aioria, caballero dorado de Leo - respondió Aioria con un deje de orgullo.

- Así que viene a ayudarnos… ¿Qué le hace suponer que seremos atacadas? - preguntó Edessa. Su voz era fuerte y clara.

- Los astros así lo han predicho… no sabemos con exactitud cuando, pero será pronto.

- Ya veo - hubo silencio por un momento - Sofía… muéstrale a este caballero el lugar y dile a las demás que estén preparadas para un ataque, es posible que nos ataquen pronto.

- Si, reina Edessa - dijo Sofía y se acercó a Aioria - sígame por favor.

Sofía era joven; su cabello era rubio, lacio y le llegaba por debajo de los hombros; sus ojos eran grandes, verdes y muy expresivos y su piel era blanca. Cuando salieron, vieron que en la entrada se encontraba una mujer ataviada con una armadura negra, con una espada en su mano derecha, una mascara sobre su rostro y su cabello era pelirrojo. Bajo sus pies se encontraban los cadáveres de las amazonas que se encontraban fuera del salón real. No sólo era rápida, sino que también era muy silenciosa a la hora de atacar…

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* Alfeiós (griego: Αλφειός, pronunciación - Alfiós) es un río del Peloponeso, Grecia. Sus fuentes están cerca de Megalópolis en la prefectura de Arcadia. Fluye a lo largo de Olimpia y desagua en el mar Jónico en la prefectura de Élide, cerca de Pyrgos.