Notas del autor – Hello~ no estaba muerta, tampoco de parranda, la semana pasada a mi internet se lo ocurrió irse de vacaciones :v y como sabrán no tengo más que en mi teléfono; estoy orgullosa de mi porque finalmente mis capítulos no son tan cortos *llora* no sé qué más escribir aquí así que YOLO, sin más el capítulo, enjoy

Música del capítulo – "The distortionist" 【Yohioloid】

Advertencias – AU. Oc. Lemon/Smut.

Inazuma Eleven no me pertenece así como varios Oc's que aquí aparecen.

Disfruten su lectura.


Capítulo V – The distorsionist

Llegando al bloque trece Marshall pronto pareció inquieto, observando a todos lados mientras las pupilas de sus ojos se contraían tomando una peculiar apariencia alargada, casi como la de un felino, tragaba saliva constantemente como si de un momento a otro hubiese comenzado a producir más de la acostumbrada, Murdoc observaba las reacciones del menor atento, consiente de la poca costumbre de estar constantemente expuesto a la sangre, por eso insistía con que le ayudara, lo menos que necesitaban era que el pequeño albino perdiera el control de sí mismo

-¿Todo en orden?- el menor asintió volteando cuando sus sensibles oídos captaban algún sonido aún desconocido para él, lo que el peli-azul desconocía era que con quien Marshall había pasado gran parte de su infancia lo probaba constantemente, el mismo chico ahora debería estar en alguno de los bloques esperando ser estudiado, posiblemente en el bloque once donde un sinfín de especímenes desconocidos esperaban, ese lugar también era conocido como "La guardería", allí además de estar los especímenes aún desconocidos estaban las crías o bebés de varios internos, todos ellos para investigación y experimentación obviamente

-¿Están por allá?- preguntó el albino apuntando una enorme puerta de grueso metal reforzada, sin esperar respuesta troto hasta la entrada mirando a su hermano ansioso, Murdoc lo miro divertido en lo que habría la gran puerta, al entrar vio una enorme sala completamente blanca, había guardias por todos lados, enormes ventanales daban a lo que parecía ser una habitación de grandes dimensiones completamente vacía, hecha enteramente de metal, por fuera de los gruesos vidrios habían barrotes electrificados que pretendían evitar cualquier escape de los internos que entraran a ese lugar, dentro habían dos puertas igualmente reforzadas y posiblemente con barrotes también, escucho decir a Murdoc que por ahí era donde entraban quienes fueran a enfrentarse, había una tercera puerta para la entrada de los guardias en caso que algún experimento se saliera de control como pasaba generalmente con las bestias.

Marshall apoyo las manos en el cristal observando ansioso el vacío lugar, una de las puertas se abrió dando paso a un chico apenas más alto que él, en sus ojos el miedo grabado, observaba a todos lados tratando de averiguar que era ese lugar, soltó una risita ansiosa cuando de la otra puerta se escucharon de repente golpes y gruñidos, el peli-rojo dentro pego un salto asustado, la respiración del albino se encontraba agitada al igual que su corazón, quería ver como esas dos pobres almas luchaban hasta la muerte, como se desgarraban en vida, quería ver la sangre y trozos de piel y órganos saltando por el aire, manchando aquellos limpios pisos, quería oír los gritos de horror y dolor, lo quería ver, quería presenciar aquella masacre.

o-o-o-o-o-o-o

Caos aburrido vagaba por los pasillos del bloque dos que coincidentemente era llamado como él, ahogo un bostezo, la noche anterior no había podido dormir, uno de los loquitos de su bloque había intentado escapar y lo habían enviado a él pues era el "más capacitado" o eso decía Mephisto quien había sido el que lo había enviado, ni siquiera había sido uno de sus jefes, no había sido el psicópata de Mephisto que bien recordaba estaba prácticamente bañado en sangre, no sabía que rayos ocurría en los laboratorios y no era como si quisiera saber tampoco, él ya había estado ahí y por suerte había terminado rápido, le había tocado un chico peli-negro de ojos de igual color surcados por unas marcadas ojeras que solo lo hacían ver más pálido de lo que era, su voz era monótona y distante, el único momento en el que su tono de voz se distorsionaba era cuando un enorme chico moreno lo molestaba, quien por cierto debería estar haciendo la guardia con él, recordaba cómo le había explicado lo que haría con él y como lo haría, como le pedía disculpas cuando alguna de las pruebas era más agresiva de lo que explicaba sería, estaba casi seguro que ese chico, Shun, era uno de los médicos más considerados de todo ese grupito de raros

-Hey- la mirada anaranjada de Caos volteo a donde lo llamaban –Acércate un poco- el muchacho alzo una ceja antes de acercarse un poco

-¿Qué mierda quieres Andy?- el mencionado frunció el ceño apretando los barrotes de la pequeña ventana que lo conectaba con el exterior

-No me llames así- El peli-rojo solo rodo los ojos, Andrew o Andy como lo llamaba Caos, era uno de los de reciente ingreso, no llevaba más de tres meses allí y ya lo tenían aislado, Zero lo había encontrado sobre el cuerpo casi inerte de Nero quien en ese entonces era su compañero, el chico se encontraba inconsciente en un charco de su propia sangre, había varias laceraciones y golpes en su cuerpo con Andrew sentado sobre sus caderas, el chico tenía un notorio rubor en sus mejillas, su rostro y cuerpo estaban manchados de sangre y la perturbadora sonrisa plasmada en sus labios no hizo más que estremecer al enorme guardia, luego de eso el chico, el cual era un fragmentado, fue trasladado al bloque dos donde como a los demás lo dejaron en un cuarto solo

-¿Qué quieres?- volvió a preguntar, el peli-negro hizo una mueca que pretendía ser una sonrisa

-Juguemos- musito en voz baja, Caos lo miro largamente

-No, no pienso jugar contigo- Andrew frunció el ceño molesto

-Ven, vamos a divertirnos, lo prometo- el peli-rojo acerco su rostro un poco más al del más bajo

-Ni de chiste fenómeno trastornado- dicho esto se alejó dejando al peli-negro gritándole mil y un insultos que ni se molestó en escuchar, luego de varios minutos en los que Caos no regreso, Andrew se dirigió hasta su cama frotando su brazo con insistencia con la mano contraria, maldiciendo por lo bajo con el ceño fruncido se acomodó sobre la cama, parpadeo un par de veces sintiendo como alguien en lo profundo de su mente lo jalaba, su ceño se frunció más cuando se dio cuenta de que su otro yo lo quería alejar de la luz, gruño tratando de mantener el control todo lo que pudo hasta que con un grito de frustración fue arrastrado a lo más profundo de su mente donde tuvo que quedarse por obligación, el peli-negro parpadeo tratando de enfocar bien el lugar, sus ojos volvían a tomar aquella intensa tonalidad negra que hasta hace unos minutos no tenía, a tientas busco su anteojos que por suerte no estaban rotos, como le había ocurrido varias veces, y se los coloco, antes de cualquier cosa se acercó a un calendario que se encontraba pegado a una pared, desde que había notado que perdía la conciencia por periodos indefinidos de tiempo había tomado la manía de marcar los días que despertaba siendo él, así sabía más o menos cuanto pasaba lejos de la luz, mientras veía el ultimo día marcado trataba de averiguar en qué día se encontraba, se acercó a la puerta esperando encontrar a alguno de los guardias pero solo se encontró con un par de ojos discordantes siendo el derecho amarillo y el izquierdo celeste en la habitación de enfrente, el chico de esclerótica negra alzo una ceja ante el escrutinio del peli-negro

-Hyde- lo llamo no muy alto, el mencionado hizo un sonido que le indicaba que lo escuchaba -¿Sabes qué día es?- Hyde se le quedo viendo por algunos segundos

-¿Attakai?- el peli-negro asintió colocando las manos sobre los barrotes –Hasta que apareces- esbozo una leve sonrisa –Tu amigo estuvo haciendo muchos estragos estos días, casi le corta un dedo Zero de una mordida- soltó una suave carcajada haciendo a Attakai fruncir el ceño

-No es gracioso- dijo algo molesto, las cosas que hacía su otro yo siempre solían ser de ese estilo, recordaba más de una ocasión en la que despertaba arrepintiéndose en el acto de hacerlo, sangre por todas partes, gritos de agonía y suplicios era lo que solía encontrar cuando aún se encontraba libre, había sido hace poco menos de tres meses que tras un juico habían optado por enviarlo a Faust, nunca imagino lo que le podría ocurrir en ese lugar

-Está bien, van dos semanas creo, estamos a veinte- respondió finalmente el de cabello bicolor

-Ya veo- murmuro –Gracias- dijo antes de alejarse de la puerta y volver a la cama para revisar los estragos que Andrew había hecho esta vez en su cuerpo, grandes hematomas adornaban la pálida piel de su torso así como brazos y piernas, habían también marcas de mordidas que muy seguramente había hecho el mismo en momentos de desesperación, su contraparte solía tener arranques de ansiedad, sabía que cuando esta escalaba demasiado Andrew era capaz de todo con tal de aliviar aquella molesta sensación, el deseo irrefrenable de arrancarse la piel que acaba, cuando estaba libre, en cortes profundos e incluso en trozos de piel arrancados de la forma más brutal y grotesca, mordidas, quemaduras, lo que fuera necesario para dejar la sensible carne expuesta, soltó un largo suspiro, cansado, estaba agotado pero le daba miedo dormir pensando en que el número dos tomara su cuerpo nuevamente, se sentó en la cama y paso las manos por su cabello pensando en una forma de pasar el rato, su cuarto se encontraba prácticamente vacía gracias a Andrew y sus extremas tendencias autodestructivas.

o-o-o-o-o-o-o

Las manos de Momo se aferraron desesperadas a la espalda del peli-crema mientras soltaba gemidos casi desesperados ante las bruscas embestidas del mayor, su cuerpo tembló y un gemido agudo dejo sus labios cuando sintió los filosos colmillos de Kogetsu clavándose en su cuello, por un momento temió ser devorado por aquella bestia mas su temor pronto se esfumo al oír gruñir posesivamente al más alto mientras de alguna forma increíble aumentaba la velocidad de aquellas embestidas, los dedos de Kiba se clavaron en la cintura del guardia mientras intentaba clavarse lo más profundo dentro suyo, la ropa de Momo se encontraba esparcida desordenadamente por la habitación gracias a la ferocidad de Kogetsu, por poco casi le rasga la ropa, la desesperación del peli-crema sin duda le sorprendió, no esperaba que estuviera tan necesitado, aunque si lo pensaba bien, era normal, Kogetsu llevaba años encerrado en ese lugar sin más compañía que inquilinos con algún desorden mental o que de plano ya estaban convertidas en bestias, aunque nada le aseguraba que no se haya aprovechado de sus compañeros de cuarto alguna vez.

Rasguñó la musculosa espalda de Kogetsu por sobre la ropa al borde de la desesperación, con el rostro enrojecido, los ojos al borde de las lágrimas apenas abiertos dejando entrever su dilata pupila, sus labios se encontraban igual de rojos que sus mejillas además de hinchados, un hilo de sangre ya seca se deslizaba por su mentón de las bruscas mordidas que le había otorgado Kogetsu en ellos, sus hombros no tardaron en llenarse de mordidas y marcas rojas que seguro más adelante se tornarían de un oscuro violeta; el castaño aferro sus piernas a la cintura de Kiba sintiéndose al límite, intento darle aviso al más alto recibiendo como respuesta solo gruñidos y un beso brusco y descuidado, con dientes chocando y sus lenguas luchando desesperadas, los ojos del joven guardia se cerraron con fuerza cuando el orgasmo finalmente lo golpeo, gimió fuerte contra la boca caliente de Kogetsu mientras este clavaba sus dedos con más fuerza en la pálida piel de su cintura, el blanco semen de Momo ensucio el abdomen de ambos para segundos después el peli-cenizo seguirlo llenando el cálido interior del castaño quien gimoteo débilmente al sentirse lleno.

Kogetsu salió de su interior sin cuidado dejándose caer luego junto a él, la respiración de ambos agitada, el más alto miro atentamente al guardia esperando haber consumido la energía del chico lo suficiente para que cayera dormido pronto, Momo hizo una leve mueca, su interior ardía y podía sentir como aquel pegajoso liquido escurría entre sus glúteos, sería difícil de limpiar, se movió con intención de levantarse pero Kogetsu se lo impidió, en un rápido movimiento lo acomodo boca abajo, sostuvo sus caderas alzándolas para luego acomodarse detrás, el castaño contuvo la respiración para luego soltarla en un erótico jadeo cuando sintió su lengua deslizándose entre sus glúteos limpiando los restos de semen, aferro sus manos a las sabanas mientras el oji-azul seguía con su trabajo, deslizando la lengua sobre la piel tibia para luego morderla suavemente, acercándose de a poco a su dilatada y rojiza entrada, deslizo la lengua sobre esta ganándose un gemido más alto por parte de Momo, se estremeció bajo aquella lengua caliente antes de gemir nuevamente cuando esta finalmente se adentró en él.

Momo gemía suavemente ante los movimientos de aquel húmedo musculo dentro suyo, pronto el menor se encontraba a punto de acabar por segunda vez, la mano de Kogetsu tomo el miembro duro del chico moviendo su mano con rapidez a la vez que dos de sus dedos se dirigían a su interior, Momo se retorcía y gemía suavemente contra la almohada mientras los dedos del oji-azul se movían en su interior y su otra mano lo masturbaba, la boca de Kiba se deslizo por la espalda del otro besando y mordiendo, dejando un rastro húmedo tras cada marca, bastaron apenas unos minutos para que Momo finalmente acabara, soltando un alto gemido lleno la mano de Kogetsu con su semilla, con las rodillas temblando se desplomo sobre la cama, los ojos le pesaban, observo entre lentos parpadeos al peli-crema limpiando su mano en las sabanas mientras mantenía la mirada fija en él, soltó un suave suspiro antes de que sus ojos finalmente se cerraran.

Kogetsu se levantó y busco rápidamente su ropa para vestirse, una vez listo comenzó a hurgar en el uniforme de Momo quien dormía placenteramente en la pequeña litera de abajo, agudizo sus sentidos tratando de captar el aroma de algún guardia mas nada llego, el único que rondaba a esas horas era el guardia de turno que para su suerte había sido aquel inocente muchacho, esbozo una media sonrisa una vez encontró las llaves y se enderezo pasando las manos por su desordenado cabello, volteo para encontrarse con el desnudo cuerpo del castaño, lucia tan tranquilo dormido, se acercó a él mirándolo por largos segundos antes de cubrirlo con las delgadas mantas de la cama, seguro despertaría en unas horas por el frío y para ese entonces lo más probable es que ya no estuviera ahí, silencio la débil voz que le decía que lo que hacía estaba mal y avanzo con paso decido, no pasaría una noche más en aquel infierno.

o-o-o-o-o-o-o

-¿Quieres quedarte tranquilo? Me estas estresando- una muchacha peli-negra miraba con el ceño ligeramente fruncido al chico de cabello gris platinado

-Estoy aburrido, además tu no me mandas- espeto el de ojos bicolor cruzándose de brazos, Yugata rio

-De hecho sí, soy mayor que tú y soy la líder de esta organización- Nikoyaka bufó derrotado, desvió sus ojos ligeramente rasgados hacia un costado lejos de la chica de grandes ojos escarlata

-Solo eres mayor por un año- musito, deslizo los dedos entre su cabello acomodándolo hacia el lado izquierdo dejando entrever algunos reflejos lilas, su cabello parecía ir a juego con sus ojos que parecían ir en un curioso degrade de gris y lila

-Un año es un año- respondió levantándose de la silla en la que estaba, echo hacia atrás su cabello que hasta hace unos segundos cubría parte de su pecho y que ahora caía libre por su espalda dejando ver con claridad el corte en capas desiguales que llevaba de la cual dos mechones más largos sobresalían, quien la viera tendría la impresión de no ser más que una chica rebelde antisistema y en parte lo era, pero era esa rebeldía la que la había llevado a donde estaba ahora, aparto el flequillo que ya había comenzado a crecer demasiado y casi cubría su ojo derecho –Aunque concuerdo contigo, esto es aburrido- se paseó por la habitación hasta llegar a la ventana desde donde se podía observar toda la ciudad y suspiro

-Se supone que ya deberíamos tener noticias- poso su mirada en la peli-negra -…Se supone que ya deberían estar aquí-

-Lo sé- se apartó de la ventana y camino hasta el chico –Pero no podemos hacer nada más que esperar-

-Odio esperar- musito, la habitación se sumió en un profundo silencio, hace unos meses habían comenzado a investigar el instituto mental Faust, pues al parecer después de muchos años lograron encontrar algunas irregularidades, la investigación había sido difícil y para nada fructífera hasta hace hoy, Shirou, un amigo del chico había llamado por la tarde asustado por su vecino quien de la nada se había tornado increíblemente violento, no fue difícil descubrir a donde lo llevarían, enviaron a un par de infiltrados esperando así obtener algún indicio que los guiara por el camino correcto pero hasta ahora no había ni una sola noticia de aquel par; lo que claro ninguno sabia era que nadie que entrara al verdadero Faust salía de ahí… con vida.


Notas del autor – Últimamente me he vuelto muy gráfica a la hora de escribir smut :v no sé porque, en el siguiente capítulo finalmente Masaki y Burn se enfrentaran ¿por quién apostaran? Cuatro capítulos y todos se han desarrollado en un mismo día, eso me puse a pensar el otro día y me sorprendí :v la última escena salió un poco a la rápida, una porque no estaba planeada y otra porque a mi mamá se le dio justo en ese momento ponerse a lloriquear porque según mi gato rompió su muñeca –sí, mi madre tiene una muñeca… y la odio- en fin, eso es todo por ahora, nos leemos la próxima semana, esta vez de verdad.

Si llegasta hasta aquí, muchas gracias

Publicado en

F

F

.net