Star Fox: The Anglar Wars

Por Fox McCloude.

Disclaimer: Star Fox y todos sus personajes son propiedad de Nintendo. Todos los derechos reservados.

Misión 3: Fichina – Oikonny Strikes Back!

Sistema Lylat…

La recaptura de Corneria City ha representado un retroceso para los Anglars, pero no de gran importancia. Los invasores aún tienen bajo su control más de la mitad del Sistema Lylat. Pese a todo, las tropas cornerianas confían en que, en tanto el centro de poder del sistema permanezca de pie ante la oposición, habrá esperanza.

Tras convencerse a sí mismo de que, aún conociendo sus propias habilidades como piloto, su esfuerzo no sería suficiente para hacer frente a la amenaza Anglar, Fox finalmente decidió afrontar los hechos y buscar ayuda. La gran pregunta era, ¿dónde conseguirla? Por lo que sabía, el resto de sus compañeros estarían dispersos y demasiado lejos como para poder reunirse en poco tiempo y reformar al escuadrón Star Fox. Así, sopesando sus alternativas, al menos por el momento, quizás lo mejor fuese buscar ayuda, no de un amigo, sino de un viejo rival.

La enemistad entre Star Fox y Star Wolf, particularmente entre los líderes de cada escuadrón, era legendaria y muy bien conocida por todos en el sistema Lylat. No obstante, ya en el pasado, por circunstancias fuera de su alcance, Fox McCloud y Wolf O'Donnell habían tenido que dejar de lado sus diferencias y luchar codo a codo para derrotar a un enemigo en común. Fox sabía muy bien que habilidades de Wolf como piloto eran excepcionales, y en presencia de una amenaza mayor, le convendría mucho más tenerlo como aliado (aunque fuera solo temporal y de manera utilitaria) que como enemigo. Quizás ninguno lo admitiera abiertamente, pero lo cierto era que, en el fondo, se guardaban un cierto respeto el uno al otro.

- ROB, ¿cuánto falta para llegar a Fichina? – preguntó Fox a su robot navegador.

- Tiempo estimado de llegada a Fichina, 2 horas, 37 minutos, 52 segundos. – respondió ROB, ocupado en el panel de navegación.

Fox se reclinó sobre su silla. Por cuestiones económicas, para ahorrar recursos, no había viajado en hipervelocidad con el Great Fox desde hacía meses, y la puerta orbital había sido deshabilitada por razones de seguridad, así que había tenido que viajar hacia Fichina "por la ruta larga". Llevaba cerca de un día y medio viajando por el espacio desde que recapturaron Corneria City. Los Anglars parecían haber hecho un cese a los ataques, y si bien "no tener noticias eran buenas noticias", eso no quitaba que estar en el espacio totalmente solo y sin nada de acción fuese deprimente y aburrido.

- "Falco se moriría de inanición si estuviera en mi lugar ahora." – pensó, sin poder evitar sonreír.

¡BIP-BIP-BIP! ¡BIP-BIP-BIP!

- ¿Eh? -

- Estamos recibiendo una transmisión entrante. – avisó ROB, el indicador de comunicaciones en el panel estaba parpadeando.

- ¿Quién es? – preguntó Fox, parándose de su asiento.

- Están usando la frecuencia del equipo Star Fox. – fue la respuesta del robot.

- ¿Del equipo? Pásala a la pantalla, ahora. – ordenó Fox, impaciente. Si estaban usando esa frecuencia solo significaba una cosa: alguno de sus antiguos compañeros finalmente lo había encontrado. ROB abrió el canal de comunicaciones y pasó la transmisión a visual.

- ¿Qué hay, Fox? Tiempo sin vernos. -

- ¿Howler? – La expresión de Fox se volvió entre sorprendida y feliz. Howler era el miembro de su escuadrón al que menos hubiera esperado ver en aquellos momentos. Pero de nuevo, así mismo había sido su primer encuentro: Howler había llegado sin anunciarse, y justo cuando más lo necesitaban. – Qué sorpresa. ¿Qué estás haciendo aquí? -

- Con todo lo que estaba sucediendo en Lylat, quise ver si podía hacer algo al respecto, y quería sacar a mi Ray Wolf del hangar. – fue lo que respondió. – Y a juzgar por tu cara, creo que llegué justo a tiempo. -

- Y que lo digas, realmente necesitaré mucha ayuda. – admitió Fox. – No sabes cuánto me alegra verte. -

- Lo mismo digo. – dijo Howler. – Bueno, si tienes la amabilidad de abrirme la puerta, creo que podremos ponernos al corriente con más calma. -

- Enseguida. -

Fox cortó comunicaciones, y abrió las compuertas de la zona de carga para que el Ray Wolf pudiera entrar. No había duda, los dos tendrían muchas cosas que discutir en cuanto se vieran. Y Fox pensó que resultaba bastante irónico que, habiendo ido a buscar a Wolf, terminara encontrando a su hermano pequeño. Pero viéndolo de cierta manera, no podía engañar a la conveniencia. Con Howler de por medio, quizás fuese más fácil "persuadir" a Wolf de prestarles su ayuda, y con suerte, tal vez sin tener que recurrir a la fuerza.


Momentos después…

El Ray Wolf ocupó su puesto en el hangar de lanzamiento junto al Arwing II de Fox. Los dos amigos se abrazaron efusivamente, llevaban años sin verse ni tener ninguna clase de contacto. Howler le habló sobre su nuevo trabajo como Comandante de las Fuerzas Aeroespaciales, cosa que realmente sorprendió a Fox, viendo que se le dificultaba imaginar a Howler con un uniforme militar. Por otra parte, cuando Howler le preguntó si sabía algo del paradero de sus otros compañeros, Fox, intentando no poner una expresión grave, simplemente se limitó a decirle que se habían ido cada quién por su lado y no sabía dónde estaban ni qué estaban haciendo en esos momentos, y con el tiempo encima, había decidido ir a buscar ayuda con "otras gentes".

- Fuentes me informaron que Star Wolf tiene un escondite aquí en Fichina. – explicó Fox.

- ¿Crees que podamos persuadirlos? – preguntó Howler.

- Esperaba que pudieras ayudarme con eso. – respondió Fox. – Después de todo, Wolf es tu hermano mayor. -

- No sé, Fox. – dijo Howler, con tono dubitativo. – Si es por mí, yo diría que él y yo ya no somos familia. Y bien sabes que la última vez, Panther y Leon no quedaron del todo bien parados conmigo, y dudo mucho que lo hayan olvidado. -

- Panther y Leon me tienen sin cuidado. Wolf es al que buscamos. – expresó Fox.

- Estamos entrando a la atmósfera de Fichina. – anunció ROB.

- Abróchate el cinturón. – dijo Fox.

El Great Fox comenzó a descender sobre la superficie de Fichina. Desde afuera en el espacio, Fichina era un planeta casi completamente blanco, lo cual se debía a las perpetuas tormentas de nieve a las que se veía sometido. Los científicos cornerianos habían tenido que construir estaciones de control climático para que el planeta pudiera ser habitable dentro de lo aceptable. Una vez abajo, la superficie del planeta no era muy diferente a lo que se veía desde afuera: nieve por todas partes. Por si fuera poco, había mucha niebla alrededor de las montañas, lo cual podría representar problemas para volar. Incluso una misión de reconocimiento podría ser peligrosa si no podían ver lo que había adelante.

- Bueno, ¿cuál es el plan, jefe? – preguntó Howler. - ¿Salimos en medio de la neblina a buscar a mi hermano? -

- No tenemos muchas opciones, ¿verdad? – fue la respuesta de Fox. – Creo que deberíamos… -

Pero antes de que pudiera decir qué era lo que deberían hacer, el indicador de comunicaciones comenzó a pitar de nuevo. Y sin que le dijeran nada, ROB echó mano al panel para averiguar.

- Los sensores han interceptado una transmisión proveniente de una de las ciudades cercanas. -

- ¿De quién se trata? – preguntó Fox. - ¿Anglars? -

- Negativo. – dijo ROB. – El mensaje está encriptado en código corneriano. -

- Pásalo a visual, podría ser importante. -

- Pasando a visual. – dijo el robot. Acto seguido, en la pantalla apareció una coneja de pelaje rosa, con un rollito de pelo blanco en la frente. Iba vestida como si fuese una profesora o algo así.

- Papá, rezaré por que este mensaje llegue a salvo hasta ti, y que te encuentres bien. No dispongo de mucho tiempo. Hay rumores de que aquí en Fichina el imperio Anglar ha establecido una base en secreto, y por precaución, hemos decidido evacuar a los civiles a zonas más seguras. Pero cuando me enteré que Corneria City había caído, realmente me preocupé muchísimo. Quisiera poder ir a ayudar, pero no puedo dejar a esta gente varada aquí. Pase lo que pase, por favor resiste ahí, yo iré a rescatarte en cuanto pueda, lo prometo. -

- Fin de la transmisión. – dijo ROB al término del mensaje.

- ¿Quién es ella? – preguntó Howler.

- Es Lucy Hare. Es la hija de Peppy. – dijo Fox. – Fuimos a la misma escuela, aunque yo estaba unos cuantos años por delante de ella. -

- No sabía que Peppy tuviera una hija. – comentó Howler. – Parecía muy preocupada por él. -

- Con buenas razones. – dijo Fox. – Hace apenas dos días Corneria City había quedado sitiada por el enemigo. Por suerte… estuve ahí, y pude ayudarles un poco. -

- ¿Y qué pasó con Peppy? -

- Él está bien, afortunadamente pudo evacuar antes que lo capturaran. Aunque parece que ella no se ha enterado aún. – dijo Fox.

- ¿Crees que deberíamos avisarle? -

- No estamos lejos. Y tal vez les podríamos ayudar con la evacuación. Claro que… eso implicaría posponer un poco buscar a Wolf. – Fox miró a Howler con expresión interrogante. El lobo entendió perfectamente lo que intentaba decirle.

- Yo no tengo ninguna prisa en volver a ver a mi hermano. – respondió. – Y si podemos ayudarlos, quiero hacerlo. -

- Muy bien. ROB, busca el puerto espacial más cercano, vamos a aterrizar. -

El Great Fox viró en dirección noroeste de su posición actual, y tomó rumbo hacia el puerto. Al parecer, Fox y Howler tendrían otro trabajo entre manos antes de poder localizar a Wolf y su equipo.


Más tarde…

Una vez en el puerto espacial, Fox y Howler decidieron informarse sobre la situación actual en Fichina. Las fuerzas cornerianas estacionadas en el planeta habían reportado últimamente actividad Anglar, lo que los llevaba a sospechar que los invasores planeaban instalar, o tal vez ya hubieran instalado, una base. Ante una amenaza potencial, se decidió trasladar a los civiles en transportes a zonas más alejadas, donde pudieran estar lejos de los enfrentamientos y a salvo. En este momento se estaba llevando a cabo el protocolo regular para las evacuaciones, de modo que había muchísima gente en el puerto espacial y el desorden no se hizo esperar. Entre la gente se podía ver a decenas de padres tratando de convencer a sus hijos de que debían irse cuanto antes, algunos que los oficiales intentaban convencer de no llevarse más de lo necesario para ahorrar espacio dentro de los transportes, y unos cuantos que parecían no tener intenciones de abandonar el lugar y se los estaban llevando casi a la fuerza.

Fox y Howler tomaron un transporte a la ciudad. Por lo que Fox le había relatado sobre Lucy, la hija de Peppy llevaba varios años trabajando como profesora de astrofísica en Fichina, aunque según Fox, de pequeña deseaba convertirse en una excelente piloto y seguir los pasos de su padre algún día. Ya tenía años sin verla, de modo que nunca había podido preguntarle del porqué de su "cambio de carrera". De camino a su destino, Fox y Howler podían ver mucho movimiento en las calles, pero en su mayor parte se debía a los civiles que ya estaban saliendo o a punto de salir de ahí. Al parecer, no eran muchos los que tenían intenciones de quedarse en ese lugar antes de que estallara el combate.

- Aquí estamos, Universidad de Fichina. – les dijo el conductor.

Fox y Howler se bajaron del vehículo, e ingresaron al edificio de la universidad. Estaban a punto de preguntar al primero que se les cruzara dónde podían encontrar a Lucy Hare, pero no fue necesario, ya que al poco de que ellos entraron, ella venía cargando una pila de cajas que le dificultaban ver por dónde iba.

- ¡Hey, Lucy! – la llamó Fox. La aludida asomó la cabeza por un lado de sus cajas, y reconoció a Fox casi de inmediato.

- ¡Fox, eres tú! Aguarda un momento, tengo que llevarme esto al depósito. -

Así lo hizo, y ya liberada de su carga, la coneja finalmente pudo ir a recibir a Fox.

- Uff, demasiado por hacer y tan poco tiempo. – dijo. - ¿Cómo has estado? No te veía desde la escuela. -

- Y que lo digas. – dijo Fox. – Oh, déjame presentarte a un amigo. Él es Howler, Howler O'Donnell. -

- Mucho gusto. – Howler extendió su mano para estrechar la de Lucy. Ella dudó un poco, pero finalmente accedió.

- Igualmente. Y bien, ¿qué están haciendo por aquí en Fichina? -

- Asuntos de trabajo, ya sabes, con todo lo que está sucediendo. – respondió Fox. No quería dar muchos detalles, y no creía que Lucy necesitara saber que buscaban a Wolf.

- No me lo recuerdes. – dijo Lucy con tono grave. – Llevamos dos días planeando las evacuaciones, y luego me enteré que Corneria City había caído bajo el control de los Anglars. Hace poco le envié una transmisión a mi papá, pero… -

- No te preocupes, él está bien. Logró escapar antes del ataque. – le aseguró Fox. – Y afortunadamente, pudimos recapturar la ciudad y los echamos de ahí. -

- ¿En serio? Qué alivio. – Lucy pareció quitarse un enorme peso de encima. – Bueno, pero no me has dicho con exactitud lo que vinieron a hacer aquí ustedes dos. -

- Bueno… eso no importa mucho, pero resultó que interceptamos tu transmisión, y cuando supimos que aquí en Fichina estaban tratando de evacuar a los civiles, pensamos en venir a ayudarles. – dijo Fox.

- Pues… con todo lo que hay por hacer dos pares de manos adicionales no vendrían mal. – dijo Lucy. – A eso de las 2 pm en el puerto espacial la milicia va a hacer un consejo de guerra, creemos que los Anglars están estacionados muy cerca de aquí, tal vez les interese asistir. -

- Eso me suena a un plan, ¿tú qué dices, jefe? – dijo Howler.

- No es mala idea. – aceptó Fox. – Mientras, veamos qué podemos hacer aquí. -

- Si nos quieren ayudar, podrían llevar algunas cajas con provisiones de alimento y combustible a los transportes. Entre más rápido se llenen, más pronto podremos llevarlos al puerto espacial donde los necesitan. – sugirió Lucy.

- Pues no se diga más. – dijo Fox. – Manos a la obra. -

Y fue así como Fox y Howler se sumaron al personal para llevar las cajas a los transportes, que apenas terminaban de llenarse, salían del lugar. Tenían a todas las manos disponibles de momento en dicha tarea, y qué bueno que así era, ya que transcurrieron poco más de dos horas antes que les llegara un mensaje de emergencia. Una sonda corneriana de reconocimiento había captado actividad enemiga en la zona antes que la descubrieran y la destruyeran. Por lo poco que alcanzaron a ver, las tropas Anglar estaban colocándose en posición y sería solo cuestión de tiempo antes que comenzaran a movilizarse a las ciudades. Para ganar tiempo, se activaron los generadores de escudos alrededor de la ciudad para protegerlos de los ataques aéreos. Eso forzaría al enemigo a hacer un asalto terrestre y retrasaría su avance, dándoles más tiempo para evacuar. Si comenzaba una batalla dentro de la ciudad, estarían perdidos.


En el puerto espacial, más tarde…

La milicia corneriana estacionada en Fichina se reunió en el puerto espacial a la hora acordada. La evacuación de los civiles aún no había terminado, y tenían poco tiempo antes que las tropas Anglar alcanzaran las ciudades. Más de dos tercios de la población aún seguía en espera para salir de ahí, pero ante la amenaza de los invasores, era prioridad sacarlos antes que iniciara el fuego cruzado. Con el tiempo en contra, comenzaron a elaborar un plan para completar la evacuación.

- Tenemos que retrasar su avance lo más que podamos. – explicaba el oficial a cargo. – Solo saldrá un transporte a la vez. Se abrirán los escudos a intervalos para que puedan salir. Cada transporte saldrá escoltado por cuatro naves como apoyo. -

- Los cañones antiaéreos se ocuparán de mantener a raya a las naves Anglar hasta que los transportes hayan salido fuera de su alcance. Usaremos los tanques para cubrir la ruta de las unidades terrestres, y los apoyaremos con nuestros bombarderos. -

Fox y Howler permanecían casi al margen, simplemente escuchando. En las condiciones actuales, ellos tendrían la "ventaja de terreno". Las ciudades de Fichina estaban rodeadas por montañas heladas, que eran imposibles de atravesar con vehículos terrestres, y las tormentas de nieve hacían muy peligroso volar para los cazas. Los Anglars planeaban usar bombarderos pesados, pero gracias a la sonda los cornerianos pudieron prever esto, así que para contrarrestarlos tenían a las torres generadoras que alimentaban a los escudos y los mantendrían a salvo de cualquier tipo de bombardeo. Solo había dos zonas relativamente despejadas para volar, al sur y al noroeste. Los Anglars tenían su base ubicada al noroeste de su posición actual, así que la única ruta de escape sería la zona sur. Pero con tantos transportes, iba a ser un verdadero cuello de botella para completar la evacuación.

El crucero de asalto Blizzard se encargaría de enfrentarse a los bombarderos Anglar si estos decidían acercarse. Era la nave más poderosa con la que contaban en Fichina, y esperaban que estuviera a la altura. Las tropas cornerianas contaban con interceptores equipados para combate en condiciones climáticas extremas. Eran más lentos que los cazas, pero estaban equipados con mejor blindaje y armamento, hechos para resistir mejor las condiciones en las que iban a combatir. Aparte de los interceptores, la milicia corneriana usaría los bombarderos pequeños para atacar a las unidades terrestres apoyando a sus propios tanques, que formarían dos líneas de defensa para contener su avance.

- En cuestión de segundos la tensión llenó este lugar. – comentó Howler, viendo como todos corrían frenéticamente de ahí para allá.

- Deberíamos aprovechar de abastecernos mientras podamos. – dijo Fox.

Howler asintió, e inmediatamente fueron a proveerse de combustible y municiones para la batalla. Y hablando de municiones, al pasar por un almacén de armas, se detuvieron ante lo que parecía ser un cargamento de misiles para cruceros de batalla como el Great Fox. Al preguntarle al vendedor, este les dijo que eran misiles de hielo, al explotar creaban una escarcha que congelaba el área de impacto. Muy apropiado considerando donde se encontraban en ese momento. Aún así, a Howler le parecía que la suma de 3.000 dólares espaciales por un cargamento de 100 misiles era un poco exagerada. Finalmente accedió cuando Fox aceptó pagarlo en mitad y mitad. Un montacargas les estaba ayudando a ponerlos en su bahía de carga, y algunos asistentes los colocaban dentro de los lanzadores.

- ATENCIÓN TODAS LAS UNIDADES. – retumbó una voz femenina por los altoparlantes del puerto espacial. – PREPÁRENSE PARA ELCOMBATE, EL ENEMIGO SE ESTÁ APROXIMANDO AL PERÍMETRO, REPITO, EL ENEMIGO SE ESTÁ APROXIMANDO AL PERÍMETRO. TIEMPO ESTIMADO DE LLEGADA, DOS HORAS, 46 MINUTOS. -

- Creo que ahora sí se rompió la tranquilidad. – comentó Howler con sorna. - ¿Nos vamos ya al Great Fox? -

- Sí, habrá que terminar de poner los misiles nosotros mismos. – dijo Fox. – Y deprisa. -

Y mientras Fox y Howler regresaban a su nave nodriza, alrededor de la ciudad se dio la orden para activar los escudos deflectores. Las torres generadoras estaban fuera de la ciudad a buena distancia, y estas colocaron un domo de energía azul alrededor de toda la ciudad para protegerla de cualquier ataque. El enemigo de esa manera no podría realizar un ataque desde el aire, lo que les daría más tiempo para centrarse en su verdadero objetivo: la evacuación. El crucero Blizzard se ocuparía de las naves bombarderas pesadas si estas llegaban a penetrar las defensas de los tanques y los interceptores. Una fuerza adicional estacionada fuera tenía como objetivo proteger los generadores de escudos y actuar como refuerzo si las tropas requerían apoyo. Faltaba muy poco para iniciar el inminente combate.


Horas después…

Las tropas Anglar iban hacia el encuentro de sus adversarios cornerianos. La ventisca alrededor de las montañas actuaba a favor de la milicia, y las naves que intentaban acercarse se veían forzadas a retroceder antes que quedaran atrapadas por los fuertes vientos. En cuanto entraban a tiro, los tanques e interceptores comenzaban a abrir fuego. Mientras tanto, en la ciudad, los escudos se abrían en la zona sur para que los transportes con los civiles a bordo pudieran escapar. La batalla en el extremo noroeste, como es obvio, solo era una distracción para mantener al enemigo lejos de los transportes.

El Great Fox se estacionó cerca de las torres generadoras para protegerlas, junto al crucero Blizzard. Este apoyaba desde lejos con un cañón gravitatorio para forzar a los enemigos a retroceder. Si bien la táctica funcionó por un momento, eventualmente varios cazas Anglar vieron la tapadera y comenzaron a maniobrar en medio del fuego cruzado para intentar acercarse a la ciudad. El Arwing II y el Ray Wolf se lanzaron hacia el frente para plantarles cara. Estos comenzaron a abrir fuego, pero a pesar de la potencia, no les servía de mucho, ya que Fox y Howler eran mucho mejores como pilotos, y los escudos de sus naves fácilmente repelían los disparos.

Por otro lado, la batalla que se libraba en las líneas frontales comenzó a tomar un giro inesperado. Al darse cuenta que un asalto aéreo directo no serviría de nada en su posición actual, los bombarderos pesados Anglar descendieron y desplegaron nuevas unidades terrestres, varios robots gigantes a cuatro patas, armados con cañones en el frente y sobre el lomo. Las naves y tanques cornerianos comenzaron a abrir fuego contra estos nuevos adversarios, pero estaban blindados y los disparos láser y misiles no hicieron mella en ellos. Los gigantescos cuadrúpedos comenzaron a responder el fuego, y lograron derribar a varios cazas cornerianos, al tiempo que con sus pisotones aplastaban a los tanques que se atravesaran en su camino. Esta táctica obligó a las unidades cornerianas a retroceder, ya que la superioridad en poder de fuego y defensa de estos caminantes había abierto una brecha en la primera línea defensiva, y de seguir a ese paso, alcanzarían la ciudad mucho antes de lo esperado.

- ¡Requerimos apoyo inmediato, esas cosas son demasiado fuertes! – envió una llamada de auxilio uno de los pilotos cornerianos.

Si bien los cornerianos eran capaces de luchar de igual a igual con los cazas, la introducción de los robots blindados ahora colocaba la balanza en su contra. Avanzaban a paso lento, pero constante, y parecían imposibles de derribar. En cuando Fox y Howler se percataron de lo que ocurría, solicitaron permiso al comandante del crucero Blizzard para abandonar su posición e ir a las filas frontales para ver si podían hacer algo. Este accedió, ya que tenían que detenerlos, o por lo menos retrasarlos todo lo posible para dar más tiempo a la evacuación. Fox le ordenó, sin embargo, a ROB permanecer donde estaba y apoyar en la defensa de las torres generadoras, hasta que ellos regresaran.

Cuando Fox y Howler llegaron al frente, vieron horrorizados y furiosos como los caminantes arrasaban con todo a su paso, y como los cazas caían como moscas a sus disparos, y los tanques eran pisoteados como cucarachas. Dejando eso de lado, Fox evaluó a sus contrincantes, y por una corazonada decidió arriesgarse y seguir sus instintos.

- Sígueme, Howler. – dijo.

El lobo obedeció sin rechistar, y el Ray Wolf siguió al Arwing II al encuentro de los caminantes. Fox voló bajo, intentando mantenerse más o menos fuera del arco de disparo, y empezó a recargar su láser fijando una de las patas del caminante que iba al frente, más específicamente en la zona de la articulación de la rodilla. Una vez que se puso en rojo, disparó.

¡ZAP! ¡BROOM! Tiro directo, y el enorme cuadrúpedo comenzó a sacudir la pata averiada. Siguió caminando, cojeando a duras penas con las otras tres, pero no obstante, el arriesgado movimiento había dejado expuesto el punto débil de los caminantes. Fox inmediatamente dio un giro de 270º y atacó esta vez una de las piernas traseras. Sin poder mantener el equilibrio, el caminante se desplomó hacia un lado y cayó con un batacazo al suelo nevado.

- De eso se trataba. – observó Howler, inmediatamente abrió un canal de comunicaciones con toda la flota. – Atención, naves aliadas. Concentren su fuego en las rodillas, repito, concentren su fuego en las rodillas. -

Y queriendo poner el ejemplo, Howler se separó de Fox y voló hacia otro de los caminantes. Aprovechando que su Ray Wolf estaba equipado con mira múltiple, enfocó ambas patas delanteras, y recargando energía, les disparó a las dos al mismo tiempo. Las dos patas se convulsionaron y quedaron rígidas e inmóviles, pero no así las traseras, que al seguir avanzando provocaron que el robot perdiera el equilibrio y se fuera de cabeza al suelo, quedando totalmente indefenso y en una posición bastante… ridícula. Un escuadrón de cinco cazas cornerianos rápidamente se abalanzó hacia él y abrió fuego contra la cabina de los pilotos. El enorme caminante estalló en llamas en cuestión de segundos.

Tras la caída de los primeros dos caminantes, los cazas Anglar comenzaron a volar entre ellos para intentar proteger a los restantes. Fox y Howler se las arreglaron para hacer caer otros tres, pero aún quedaban alrededor de una docena en pie que seguían avanzando, y aún ellos dos no podían estar en todas partes al mismo tiempo. Los tanques equipados con misiles tierra-aire intentaban ayudarles, pero los cazas Anglar se interponían entre sus disparos, determinados a lograr que los caminantes llegaran hasta su destino.

Al cabo de unos minutos, uno de los caminantes que había logrado avanzar en medio de la refriega, se detuvo sin razón aparente. En su lomo, detrás de los cañones láser se abrió una compuerta, desplegando lo que parecía ser un enorme misil. Elevó la punta ligeramente, y unos segundos después, salió disparado hacia el cielo.

- ¡Un misil! – gritó Fox.

- ¡Maldita sea, va directo hacia los generadores! – exclamó a su vez Howler, al calcular la trayectoria.

- ¡Que alguien lo detenga! – gritó de nuevo Fox.

Viendo que nadie más respondía, fue Howler el que se lanzó a perseguir el misil. Pero los Anglars, notando lo que se proponía, tomaron la determinación de detenerlo a toda costa. Un escuadrón de cinco se le atravesó. Abriéndose paso con fuego rápido, Howler derribó a dos e ignoró a los demás, pero estos dieron la vuelta y se pusieron tras él. Concentrarse en el misil era muy difícil teniendo a tres enemigos en la cola disparando. Sin más opciones, dio vuelta y se tomó unos segundos para deshacerse de sus perseguidores, pero ese tiempo bastó para que el misil ganara buena distancia y se alejara. Howler presionó el acelerador a fondo, volando tan rápido como su nave se lo permitiera.

- Maldición, no voy a llegar a tiempo. – gruñó. - ¿Eh? ¿Qué es esto? -

En el radar había aparecido otra señal. Una nave pequeña venía acercándose velozmente en dirección opuesta. Howler pasó a visual, y vio que era un pequeño caza con forma de disco redondo, de color rosa, con dos grandes estabilizadores verticales y alas ligeramente dobladas. Justo cuando se preguntaba si era amigo o enemigo, el caza lanzó una ronda de disparos de plasma contra la punta del misil, destruyéndolo.

- ¿Necesitan ayuda, muchachos? – abrieron una transmisión. Se trataba de Lucy Hare, por la pantalla pudieron verla de busto para arriba que llevaba un uniforme de piloto.

- ¿Eres tú, Lucy? – Fox no podía creerlo.

- ¿Quién más si no? – respondió la coneja. - ¿Les gusta mi Sky Bunny? Justo ayer terminé de instalarle unos cañones de plasma. -

- Fuiste muy oportuna, gracias. – dijo Howler. – No creo haber alcanzado ese misil a tiempo. -

- Esto quiere decir que siempre sí decidiste hacerte piloto, ¿eh? – comentó Fox.

- Solo en mi tiempo libre. – respondió Lucy. – Mejor deshacernos de estos invasores, luego habrá tiempo para charlar. -

Lucy no podía haber llegado en mejor momento. Dos caminantes más habían estaban a punto de entrar a tiro para lanzar más misiles. Lucy voló rápidamente hacia uno de ellos, y justo cuando comenzaba a asomar la punta del proyectil, lanzó otra ronda de disparos de plasma. El misil estalló en llamas antes de poder ser disparado, y provocó una reacción en cadena que destruyó al caminante junto con él. El segundo, estaba a punto de disparar cuando Fox y Howler le atacaron las patas, y lo hicieron caer de narices al suelo, el misil fue disparado de todas maneras, pero hacia abajo, y un segundo después, todo lo que quedaba en ese lugar era un enorme cráter con los restos del caminante y el misil.

- Eso cambia por completo la expresión de "darse un tiro al pie". – comentó Howler con sorna.

La batalla continuó ferozmente, prologándose cerca de dos horas más. Con la estratagema contra los caminantes, los cornerianos se las arreglaron para impedir el avance enemigo. La moral del ejército subió cuando les informaron que un batallón de refuerzo venía en camino para ofrecer apoyo, de modo que solo necesitaban resistir hasta entonces.

Mientras combatían, Fox no pudo evitar fijarse en la forma de pilotear de Lucy. Era como estar viendo de nuevo a Peppy, salvo por el hecho de que Lucy era mujer. Realmente lo llevaba en la sangre. Su sola intervención les ayudaba a cubrir más terreno, y lento pero seguro, la batalla poco a poco iba decantándose a su favor.

El intercambio de disparos láser, misiles y demás por parte de las tropas cornerianas y Anglars se prolongó durante unas dos horas más. Aún después de que con ayuda de Lucy, Fox y Howler habían logrado frustrar los intentos de lanzar los misiles de los caminantes, y habían derribado a un buen número de ellos, a duras penas habían logrado contener el avance, y cuando parecía que lograban hacerlos retroceder, la ventisca comenzó a amainar, y la ventaja de los interceptores cornerianos se empezó a desvanecer junto con ella. Ahora sin las condiciones climáticas en su contra, los cazas Anglar fueron capaces de demostrar todo su poderío en velocidad y maniobrabilidad, y las naves bombarderas comenzaron a desplegar más de ellos, para obtener además ventaja numérica. En estas condiciones, las naves cornerianas eran presa fácil del fuego enemigo, ya que les venía por todos lados, y solo los pilotos más hábiles (o más afortunados) fueron capaces de maniobrar entre todo el fuego cruzado.

- ¡Son demasiados! – gritaba Howler, derribando a todos los que podía, pero entre más eliminaba, parecía que surgían más de ellos.

- Estoy recibiendo una transmisión. – dijo Lucy. – Escuadrones de apoyo vienen desde los puestos avanzados como refuerzo. Tenemos que resistir hasta que lleguen, pero con todos estos, no sé si podamos. -

- No importa cuántos cazas eliminemos. – dijo Fox. – Mejor concentrémonos en derribar a los bombarderos. ROB, nos vendría bien algo de apoyo en este momento. Dispara los lásers de largo alcance para cubrirnos mientras nos acercamos. -

- Entendido. – respondió ROB

- Lucy, ¿nos acompañas? – preguntó Fox.

- Será un placer. – respondió la coneja.

El Great Fox comenzó a disparar los cañones láser de largo alcance a intervalos para forzar a los cazas Anglar a dispersarse, mientras Fox y compañía aprovechaban cualquier abertura para avanzar hacia los bombarderos Anglar. La estratagema funcionó, y pronto los tres estaban sobre ellos. Las tropas Anglar a bordo, al verlos, descartaron su ataque como inútil y decidieron no ponerles atención. Eso fue un error enorme, ya que los tres pequeños cazas comenzaron a atacar las antenas de radar, interfiriendo en sus señales. En medio del desorden, Lucy se ocupó de inhabilitar algunas de sus baterías láser menores, mientras Fox y Howler la cubrían de los cazas Anglar que trataban de acudir en ayuda de los bombarderos. Algunos inclusive, deliberadamente se lanzaban con la intención de estrellarse contra ellos, sin éxito, lo que causó que hicieran daños adicionales a las naves que supuestamente tenían que proteger. Viendo en esto una oportunidad potencial, Lucy comenzó a moverse enfrente del puente de mando de uno de los bombarderos, como si quisiera hacerle burla (y de hecho, esa era su intención). Estando justo al frente, quedaba fuera del alcance de sus baterías láser. Su plan era tratar de atraer la atención de algún "kamikaze", cosa que de hecho no tardó mucho, ya que a los pocos segundos un piloto suicida se lanzó contra ella, pero la coneja, ni corta ni perezosa, dio un giro para evitarlo, y el caza fue a estrellarse de cabeza contra el puente de mando del bombardero. La enorme nave quedó fuera de control, y descendió vertiginosamente hasta que se estrelló contra el suelo. Al ver que el plan de Lucy funcionó, Fox envió una señal al Great Fox para que ROB la retransmitiera al crucero Blizzard: que abriera fuego a larga distancia contra los puentes de mando. El crucero recibió la señal, y a su vez ordenó a todas las naves apartarse de la trayectoria del cañón de iones. El resultado: un disparo certero, que sacó del aire a otro bombardero, y otro que, aunque no llegó a golpear el puente, causó daños serios en el casco y lo obligó a emprender la retirada.

Poco deseosos de sufrir destinos similares, los bombarderos restantes rompieron la formación, e intentaron abrirse paso por los flancos. Por un tiempo pareció que esto les daría oportunidad, pero al cabo de unos minutos, comenzaron a llegar los escuadrones de refuerzo. Tanques de asalto pesado, y varios cruceros de batalla pequeños les llegaron por la retaguardia y comenzaron a atacar sin piedad, aprovechando que estaban "de espaldas" en ese momento. Como los bombarderos coordinaban el ataque, al sacarlos del juego los cazas no tuvieron quien los dirigiera, y esto sembró la discordia y el pánico entre los soldados Anglar, lo que dio un giro a la contienda que los cornerianos aprovecharon para contraatacar. Por fin comenzaban realmente a repeler a las fuerzas enemigas.

- Creo que les podemos dejar el resto a ellos. – dijo Fox, viendo que el frente ya estaba a salvo. – Mejor volver a nuestro puesto en los generadores. -

- De acuerdo. – dijo Howler.

De inmediato, con su tarea cumplida, Fox y Howler retornaron hacia donde se había quedado el Great Fox. La situación estaba controlada, o eso parecía.

¡STROOOM! La tierra retumbó de pronto. Aunque en el aire no lo sintieron, vieron que la nieve de algunas montañas comenzaba a caer en avalanchas, y también como se sacudían algunas de las torres.

- ¿Qué fue eso? – preguntó Howler.

- Alerta, alerta, lecturas de energía masiva iniciándose. – avisó ROB desde el Great Fox

- ¿Eh? ¿Quién osó? –

- ¡AJAJAJAJAJAJAJA! ¡No canten victoria todavía! – abrió un canal de audio una voz chillona que Fox reconoció al instante.

- No… esa voz… ¡Oikonny! -

- ¿Oikonny? ¿Te refieres a Andrew Oikonny? – dijo Howler. – Ah, genial, y yo que creía que nos habíamos librado de ese babuino cobarde. -

- ¿Sobre qué están hablando? - Lucy no entendía.

Y antes que Fox o Howler pudieran responderle, la tierra nevada comenzó a abrirse, y una gigantesca nave con forma de cangrejo emergió de la abertura. El piloto, que no era otro que Andrew Oikonny, el mandril sobrino de Andross que tantos problemas había causado al equipo Star Fox intentando restablecer el imperio de su tío, abrió nuevamente el canal de comunicaciones con Fox y compañía.

- Así que nos vemos de nuevo, McCloud. – dijo, con su típica voz chillona. – No tienes idea de cuánto tiempo he esperado para realizar mi venganza. -

- Me sorprende que sigas con vida. – replicó Fox. – Y qué, ¿sales ahora luego de que has estado escondiéndote bajo las piedras durante tantos años? -

- ¡Silencio, insolente! – gritó Oikonny. – El Emperador Anglar aclamó mis habilidades personalmente, y me pidió unirme a sus filas. -

- Tsk, ¿ahora te rebajas a ser un peón de los Anglars? Y yo que pensaba que no podías caer más bajo. – agregó Howler con sorna.

- ¡Suficiente de palabrerías! ¡Ahora les enseñaré a ti y a tus patéticos amigos por qué el Death Crab es el arma más mortal en el arsenal Anglar! -

El gigantesco cangrejo chasqueó sus tenazas. Fox y los otros se pusieron en alerta. El Death Crab echó una de sus tenazas hacia atrás, y en un parpadeo, la alargó hacia el Sky Bunny de Lucy, que apenas pudo apartarse justo a tiempo antes que con un fuerte "¡CLANK!" se cerrara sobre ella y la partiera en dos. Sin perder tiempo, volteó hacia el otro lado, y alargó su otra tenaza hacia el Ray Wolf. Howler activó los retropropulsores para salirse de su alcance, y comenzó a dispararle, pero los lásers rebotaron sobre su blindaje sin hacer el menor rasguño. En respuesta, Oikonny retrajo ambas tenazas, las abrió, y de ambas salieron dos potentes rayos láser.

- ¡APÁRTENSE! – gritó Fox. Los tres cazas se apartaron y evitaron sufrir daños. – Buen intento, papanatas. -

- No les apunté a ustedes. – se burló Oikonny.

Sin entender de primera instancia, Fox y compañía echaron un vistazo atrás de ellos, y vieron con horror que esos rayos, que pensaban que iban dirigidos hacia ellos, en realidad tenían como objetivo los generadores de escudos. El crucero Blizzard se había atravesado entre los rayos y los generadores, recibiendo el impacto de lleno.

- ¡El crucero Blizzard! – gritó Fox. - ¡ROB, abre un canal de comunicaciones! -

- Crucero Blizzard, ¿cuál es su situación? – preguntó ROB.

- Estamos vivos de milagro. – respondieron. – Pero ese ataque fue devastador, nuestros sistemas de armas están fuera de línea. -

- Retírense, nosotros nos ocuparemos de él. – dijo Fox.

Sin más opción, el crucero Blizzard se vio forzado a abandonar su puesto, dejando los generadores expuestos al ataque. Fox, Howler y Lucy continuaron intentando distraer la atención de Oikonny, pero este, centrado en su verdadero objetivo, en cuanto tuvo la oportunidad, volvió a disparar contra los generadores, dando un golpe directo. Uno de ellos había quedado inservible, y el segundo seriamente dañado. Los escudos que protegían la ciudad ahora comenzaban a flaquear.

- ¡Los escudos! – gritó Lucy. - ¡La evacuación aún no termina! -

- Maldición. – gruñó Howler, golpeando el pasamanos de su asiento. – Y supongo que espera que nos pongamos de escudos vivos para eliminarnos antes de volar los generadores que quedan, ¿verdad? -

- Tenemos generadores de apoyo para emergencias. – dijo Lucy. – Pero no hay nadie disponible en este momento, y hay que activarlos manualmente. ¿Se pueden ocupar de él por mí? -

- Haremos lo que podamos. – dijo Fox, tratando de no sonar preocupado.

- Bien, lo dejo en sus manos. – Inmediatamente, Lucy voló en dirección a la ciudad, para activar los generadores de apoyo y reforzar el escudo hasta que se terminara la evacuación.

- ¡Jajajaja! ¡Qué tontos son al creer que pueden detenerme! – se reía Oikonny. - ¡Solo esperen a que recargue, y serán historia! -

- ¿Así que tiene un intervalo de recarga? – dijo Howler. – Bueno, eso quiere decir que no tendremos que preocuparnos por él de momento. -

- Escucha ROB. Coloca el Great Fox frente a los generadores, y canaliza todo el poder a las pantallas deflectoras delanteras. – ordenó Fox. – Tenemos que ganar tiempo a como dé lugar. -

- Entendido. -

El Great Fox voló para colocarse como barrera entre Oikonny y los generadores de escudos. Mientras tanto, el Arwing II y el Ray Wolf comenzaron a volar alrededor del Death Crab tratando de buscar algún punto débil por donde atacar. Pese a su enorme tamaño, el Death Crab podía girar rápidamente y cambiar de dirección para atacar con las tenazas, y solo el pequeño tamaño y velocidad de los cazas les daba alguna ventaja para evadir. Por si eso no bastara, al cabo de un rato, cañones comenzaron a emerger del caparazón del cangrejo, y comenzó a dispararles una lluvia de lásers. Uno de ellos, en un descuido, le dio a uno de los estabilizadores verticales del Ray Wolf.

- ¡Aack! -

- Howler, ¿estás bien? – dijo Fox.

- Me dio, pero no es grave. – aseguró Howler, una vez que estuvo fuera de rango de tiro.

- Eso fue solo de advertencia. – dijo Oikonny. - ¡La próxima vez no voy a fallar! -

Fox y Howler de ninguna manera iban a permitir que Oikonny cumpliera sus amenazas. No queriendo tentar a su suerte, ambos levantaron los escudos de sus cazas para protegerse de los cañones láser, al tiempo que rodeaban al Death Crab prosiguiendo con su búsqueda de algún punto débil. Esto era todavía aún más complicado teniendo a las tenazas del enorme cangrejo intentando agarrarlos cada dos por tres. Oikonny solo se reía maniáticamente, viendo como los esfuerzos de sus diminutos adversarios eran totalmente inútiles.

- ¡Prueben esto, insectos! – vociferó Oikonny, a la vez que preparaba sus tenazas para disparar nuevamente sus lásers.

- ¡ROB, bloquea ese ataque! – gritó Fox al entender lo que estaba a punto de hacer. - ¡Escudos a todo poder! -

Nuevamente, Oikonny disparó su feroz ataque. El Great Fox levantó sus defensas lo más fuerte que pudo, y aunque logró repelerlo, fue a un alto costo. Canalizar toda la energía a las pantallas deflectoras delanteras drenó enormemente las reservas de las celdas de poder del Great Fox. Además, con la nave en su estado actual, no estaría para soportar muchos ataques de esa magnitud. Fox le ordenó abrir fuego con los cañones láser recargados a máximo poder, pero su efectividad no fue mucho mayor que los pequeños cazas de Howler y Fox, que al lado del Death Crab parecían más un par de moscas fastidiosas que una amenaza real. Ni el fuego rápido, ni los tiros cargados, ni las bombas Nova servían contra la aparentemente impenetrable armadura del Death Crab.

- ROB, será mejor cambiar de enfoque. – dijo Fox. – Ahora que lo pienso… tal vez podamos poner a buen uso esos misiles de hielo. -

- ¿Crees que sirvan? – preguntó Howler.

- No es que tengamos más nada, ¿verdad? Es todo lo que nos queda. – dijo Fox. – Escucha, ROB, dispárale unos cuantos misiles de hielo, tal vez al menos sirvan para inmovilizarlo. Mientras, nosotros trataremos de distraerlo. Pero hagas lo que hagas, no abandones tu posición, ¿entendido? -

- Entendido. -

Sin moverse de donde estaba, el Great Fox abrió las compuertas de sus lanzamisiles, que ahora estaban cargados con los misiles congelantes que hacía unas horas habían comprado en el puerto espacial. Mientras Fox y Howler volaban en círculos sobre Oikonny, intentando atraer su atención, ROB fijaba la mira desde el Great Fox. El Death Crab chasqueaba sin parar sus tenazas intentando atrapar a sus dos molestos enemigos. Una vez lograron que se colocara literalmente de espaldas al Great Fox, ROB inmediatamente abrió fuego. Una ronda de unos ocho o diez proyectiles azules salieron volando a toda velocidad hacia el Death Crab. Oikonny estaba tan distraído con Fox y Howler, que no se percató hasta que varios de ellos hicieron blanco en la parte superior de su nave. Al impactar, los misiles soltaban lo que parecía una lluvia de escarcha, que al hacer contacto se solidificaba en gruesos cristales de hielo.

- ¡Argh! ¡Qué demonios fue eso! – gritó el simio, las sacudidas lo tomaron por sorpresa. – No importa, ahora acabaré con ustedes. -

Pero algo sucedió, cuando Oikonny intentó disparar de nuevo sus cañones láser, no todos le respondieron. La lluvia de fuego esta vez fue menos intensa, y Fox y Howler tuvieron menos problemas para esquivar los disparos. Oikonny seguía preguntándose qué pasaba, pero desde afuera, Fox y Howler lo vieron con claridad: los misiles de hielo habían tapado las salidas de varios de los cañones del Death Crab.

- ¡Demonios, qué pasa, disparen! – Oikonny golpeaba furioso los botones de su panel de control, tratando de obligar a sus cañones a disparar. Comenzó a desesperarse, al punto que golpeó el gatillo de recarga tan fuerte que se quedó trabado. La energía en los cañones comenzó a acumularse hasta ponerse al rojo vivo, y por no tener hacia donde ir por estar las salidas congeladas, como resultado…

¡BOOM! ¡BROOM! ¡KA-BOOM! Los cañones congelados se sobrecargaron de energía y estallaron uno tras otro, el hielo que los tapaba se tornó rojo por efecto de los lásers al sobrecargarse. Casi la mitad de los cañones láser habían quedado inutilizados.

- Bueno, esa no era mi idea, pero funcionó. – dijo Fox.

- Mejor no malgastar nuestra buena suerte. – agregó Howler. En eso les llegó una transmisión de Lucy.

- Buenas noticias, chicos. Los generadores de apoyo ya están en marcha, y la evacuación continúa. – les dijo. – Solo necesitamos un poco más de tiempo, aún quedan unos quince transportes por evacuar. -

- ¿Qué hay del asalto terrestre? – preguntó Fox.

- Los Anglars se están replegando. Hemos tenido muchas bajas, pero si podemos resistir un poco más se marcharán. Ahora que llegaron los refuerzos tenemos la ventaja. -

- Hay que deshacernos de este loco lo más pronto posible. – dijo Howler. – ROB, si puedes, mándale otra ronda de misiles de hielo, y esta vez por el frente. -

- ¡No lo harán de nuevo! – gritó Oikonny.

El Death Crab comenzó a volar dando vueltas como un trompo por todos lados. Desde donde se encontraba, el Great Fox no podía enfocarlo para un disparo certero con los misiles ni con los cañones láser, y la verdad Fox y Howler no estaban para esperar que se detuviera, aparte de que de ese modo, esa nave representaba un peligro hasta para su piloto (aunque al parecer, a Oikonny eso no le importaba en lo más mínimo). Aún disparaba rondas de fuego con los cañones láser que seguían intactos, por lo que Fox y Howler se veían obligados a maniobrar entre los disparos, que aunque fueran menos, resultaban peligrosos por ser impredecibles. Después de un buen rato de esquivar los rayos y a la nave en sí, un escuadrón de tanques cornerianos apareció en escena, y rodearon el perímetro alrededor del Death Crab. Los tanques, en lugar de misiles tierra-aire, estaban armados con ganchos y cables magnéticos, de lo que Fox y Howler se percataron inmediatamente.

- ¡Señor McCloud! Nos envían para ofrecerles apoyo. – dijo uno de los soldados en su tanque.

- Llegan justo a tiempo. – dijo Fox. – A ver si pueden atarlo un poco para que se esté quieto. -

- Afirmativo. ¡Lancen los ganchos! -

¡KLANK! ¡KLANK! ¡KLANK! En cuestión de segundos, el Death Crab se vio sujeto por los ganchos magnéticos por cada una de las patas, y los tanques empezaron a dar marcha atrás para retenerlo en su lugar. Pese al tamaño del Death Crab, el esfuerzo combinado de los tanques fue suficiente para inmovilizarlo, dándole ahora un ángulo de tiro perfecto al Great Fox.

- ¡Malditas pestes, suéltenme! – gritaba Oikonny, luchando por liberarse.

- ¡ROB, llénalo de misiles ahora! – gritó Howler.

Sin perder tiempo, el Great Fox lanzó otra ronda de misiles, esta vez logrando hacer blanco en la parte frontal del Death Crab sin desperdiciar ni un solo proyectil. Una vez que la superficie había quedado congelada, Fox ordenó que cargara los cañones láser a máxima potencia y le disparara con todo. Así lo hizo, y con eso logró abrir un agujero enorme en la coraza de la nave, revelando su centro de energía.

- ¡Justo en el blanco! – dijo Howler haciendo un gesto de pulgar arriba.

- Buen tiro, ROB. – dijo Fox. De inmediato abrió un canal de comunicaciones con el escuadrón de tanques. – Oficiales, ya pueden soltarlo, nosotros le daremos el golpe final. -

- Entendido. Liberar ganchos, ahora. -

Los tanques soltaron los ganchos y retrajeron los cables. Inmediatamente se alejaron para evitar posibles represalias de parte de Oikonny, aunque después del último ataque, eso era poco menos que improbable.

- ¡No van a vencerme tan fácilmente! – gritaba Oikonny con arrogancia, pese a que su nave apenas se mantenía a flote tras ese último ataque. - ¡Soy el heredero del emperador Andross, no caeré ante unas basuras insignificantes! -

- Fox, esto ya ha tardado demasiado. – dijo Howler. – ¿Qué dices si acabamos con él, rápido y con estilo? -

- Era justo lo que estaba pensando. – respondió Fox. Sabía perfectamente a lo que se refería. Los dos pilotos colocaron las manos en las palancas aceleradoras, y se prepararon para jalarlas al máximo.

- ¡BOOST-FIRE! -

Simultáneamente, el Arwing II y el Ray Wolf activaron escudos y propulsores, y se lanzaron hacia el Death Crab a toda velocidad. Oikonny seguía gritando, pero al no tener nada más con qué defenderse, no pudo evitar que los dos pequeños y veloces cazas atravesaran su nave como bólidos de fuego, entrando por la abertura que le habían dejado en la coraza los cañones del Great Fox. El ataque combinado destruyó por completo el centro de energía, provocando una reacción en cadena que pronto se fue extendiendo por toda la nave.

- ¡TÍO ANDROOOOOOOOOSSSS! – fue lo último que oyeron gritar a Oikonny antes que su nave estallara en llamas y se precipitara hacia el suelo.

- Hmph, espero que sea lo último que sepamos de él. – dijo Fox. – Ya estoy harto de que regrese una y otra vez. -

- Ese tipo parece ser muy terco para morir. – dijo Howler. – Eso, o tiene una suerte de los mil demonios. -

- No causará más problemas, al menos por ahora. – dijo Fox. Inmediatamente abrió un canal de comunicaciones con Lucy. – Lucy, ¿cómo están las cosas allá? -

- El último transporte está saliendo mientras hablamos. Las tropas Anglar se están retirando, nuestra resistencia funcionó. – informó Lucy.

- Genial. Nosotros ya terminamos con Oikonny aquí. – dijo Fox. - ¿Nos vemos luego en el puerto espacial? -

- De acuerdo, tengo algunas cosas por hacer antes de marcharme. Los veré allí. -

Fox y Howler retornaron al interior del Great Fox para descansar, y emprendieron rumbo hacia el puerto espacial para abastecerse antes de continuar su viaje por Fichina. Después de todo, aún había algo más que tenían que hacer allí.


En la noche…

Con los civiles a salvo en zonas apartadas, las tropas de Fichina se prepararon para abandonar sus puestos y dirigirse a los puntos de reunión con sus colegas de la milicia. Ya no había nada por lo que valiera la pena quedarse ahí, de modo que no tenía sentido permanecer más tiempo. El esfuerzo combinado de todos, más la ayuda oportuna de Fox y Howler ayudó a que los transportes lograran sacar de Fichina a todos sus ocupantes sanos y salvos. Pese a que habían ganado la batalla, la milicia corneriana no se fue limpia de la pelea. El ataque del Death Crab dañó seriamente los sistemas de armas del crucero Blizzard. Aún podía volar, pero pasaría mucho antes que estuviera en forma para volver a pelear. Los caminantes de nieve habían aplastado gran cantidad de tanques, y no menos de un tercio de los interceptores habían sido derribados o averiados durante el ataque. Por ahora, los soldados cornerianos se estaban llevando todo lo que podían, para asegurarse que cuando los Anglars decidieran regresar (y conociéndolos, no pasaría mucho antes de que lo hicieran), no tuvieran mucho botín de guerra que llevarse.

Entretanto, antes de marcharse, Fox y Howler decidieron comprarse otro cargamento de misiles de hielo para el Great Fox. Pese a lo que habían pagado por ellos, les habían resultado mucho más útiles de lo esperado. De no ser por ellos, tal vez el desenlace de su enfrentamiento con Oikonny habría sido muy diferente.

- Es mi última oferta. – decía el vendedor. – 7.000 por todo el cargamento. -

- Estás demente. Nos salvaron la vida, pero no estamos para pagar tanto por ellos. – respondía Howler. – 5.000, ni un centavo más. -

- ¿Qué dices de esto? Si me das los 7.000, incluiré además un cargamento mediano de bombas Nova para sus Arwings, y un kit de recarga para las celdas de poder. -

- Hmm… - Howler consideró la oferta. Este sujeto quería regatear. Sin embargo, los extras que les ofrecía no eran del todo desdeñables. – Está bien, trato hecho, pero más te vale que sean buenos, ¿eh? -

Mientras Howler cerraba el trato con el vendedor, Fox hablaba con Lucy. La coneja estaba volviendo a cargar de combustible su Sky Bunny. Según parecía, ella también planeaba irse muy pronto de ahí.

- Y entonces, ¿qué vas a hacer ahora? – preguntó Fox.

- Voy a ir a Corneria. – respondió Lucy. – Quiero asegurarme de que mi papá está bien. -

- ¿Segura que quieres irte tú sola? Podemos escoltarte si quieres. – ofreció Fox.

- No se molesten. – dijo Lucy. – Sé cuidarme bien, y además, ustedes dos aún tienen algo más que hacer aquí, ¿no es verdad? -

Eso era cierto. Con todo lo que había pasado con la evacuación y demás, Fox casi se había olvidado de para qué había venido a Fichina en primer lugar. Y estando Wolf de por medio, lo mejor sería no involucrar a más nadie, por seguridad.

- Bueno, yo ya me voy. – dijo Lucy, subiendo a la cabina de su nave.

- Saluda a Peppy de nuestra parte cuando lo veas, ¿sí? -

- Así lo haré. – Lucy guiñó un ojo y cerró la cabina, lista para despegar. Fox se alejó para evitar quedar en medio de las emisiones de energía que lanzaba el Sky Bunny, antes de elevarse y volar lejos hacia el cielo hasta perderse de vista. Mientras tanto, Howler había terminado con las negociaciones, y vio como el caza de Lucy desaparecía en la distancia.

- ¿Ya se fue? –

- Va a visitar a su padre. – dijo Fox. – Será una reunión familiar muy emotiva. -

- Hablando de reuniones familiares, ¿no es hora de seguir buscando a mi hermano? – comentó Howler como sugerencia.

- Sí, es cierto. – dijo Fox. – Carguemos eso en la nave y vámonos. -

Ayudados por el personal del puerto, Fox y Howler pusieron su valioso cargamento dentro del depósito del Great Fox. Casi todas las naves se estaban yendo, y era tiempo de que ellos también lo hicieran. No obstante, ellos tomaron una ruta diferente. Abandonaron la ciudad y comenzaron a volar en dirección noreste. Su destino sería una cordillera aún más empinada que las montañas que rodeaban las ciudades. Informes de sondas exploradoras habían detectado actividad alrededor de esa zona, y Fox estaba casi seguro de que sería un buen escondite para criminales… el tipo de lugar donde podría estar escondido Wolf.

Esta historia continuará…


Notas del Autor:

Uff, bueno, supongo que no me tardé tanto entre actualizaciones esta vez. Aquí ya hice lo que se pudiera llamar mi primer "cambio drástico" con respecto al juego de Star Fox Command. Los que lo hayan jugado recordarán que en la misión que lleva este nombre se juega con Fox, Slippy y Lucy, pero al cambiar la historia coloqué a Howler en el lugar de Slippy para que encaje con la línea temporal que estoy creando. A los fans del mecánico del escuadrón no se preocupen, prometí que todos los personajes aparecerían, y a Slippy le tengo preparado algo para darle su estelar cuando llegue el momento.

Ahora, el próximo será otro capítulo paralelo con Falco, así que el encuentro de Fox y Howler con Star Wolf queda pospuesto hasta que termine con eso. Y si son tan fans como yo de la serie, no será difícil que adivinen con quién se va a encontrar el piloto estrella de Star Fox, aunque tengo una o dos sorpresitas preparadas que dudo que se esperen por ahí. Y no hagan preguntas, no les pienso decir nada *risa malvada*.

Agradecimientos a: Anhell, Keaney Ashcroft, Albian, Tsubasa, alejandra, Dreadmon y FireFox9765 por los reviews. Hasta el próximo, que espero no tarde demasiado.