Capítulo 5: Floor is…
… Después de ese día tan humillante, me quedé varada unas semanas en una dimensión que creé hace tiempo para mí, para relajarme. Era un campo verde y se veía el espacio. Los planetas y un montón de estrellas. Era una hermosa vista, siempre me relaja, pero después de eso, tuve que seguir por desgracia, aunque la siguiente dimensión, no entendí nada de lo que estaba pasando…
Estela en su forma gata, había entrado en otra dimensión a través del portal y lo que observaba, la dejaba confundida. Había ponis en los techos, postes, encima de las carretas, asustados mirando el suelo.
— ¿Qué pasa aquí?— se preguntaba, pero su pregunta fue respondida por un poni que no se podía sostenerse más en el poste cayendo al suelo, dejaba impactada a la felina al mirar que gritaba de forma desgarradora mientras se derretía completamente —… Hermano ¿¡Es en serio!? ¿Pusiste el suelo con lava invisible?— suspiraba fastidiada —Genial. No solo los humanos juegan a ese juego, sino también los ponis, pero de forma más extrema— pasaba su garra por la cara —Tengo que hacer algo… puedo hacer que el suelo no sea de lava con un chasquido— hizo lo que dijo. Chasqueaba su garra y miraba el suelo un momento —… No sé si funcionó. Ahora ya no estoy segura si funcionó o no. Necesito comprobarlo— con un chasquido, hacía aparecer una piedra en su garra para tirarlo al suelo, pero al llegar, rebotaba un poco y se veía que no se derretía, suspiraba aliviada —Menos mal. Creía que sería complicado… espera un momento— su alivio desapareció de golpe —… Es demasiado fácil esto hasta para mi hermano…— miraba a los ponis —… No, no pienso hacer eso de tirar a un poni al suelo— se quedaba pensativa.
En eso, algo le llamaba la atención en el suelo. Era Spike que caminaba libremente, estaba silbando sin preocupaciones, pero al girar su cabeza, miraba a los ponis confundido.
— ¿Eh? ¿Qué hacen todos en los techos?— se preguntaba el bebé dragón sin saber lo que hacía.
—… Es un dragón. Así que no le afecta eso… — Estela se le ocurría algo. Descendía un poco sin que la vean, casi tocando el suelo y tocaba el piso con una garrita, no lo sentía caliente y se paraba en dos patas —Oh. Funcionó. Tengo que decirles a los…— fue interrumpida por unos gritos desgarradores. Se volteaba rápidamente para ver pasmada como los ponis se derretían quedando solo sus huesos en donde estaban agarrados —P-pero ¿Qué pasó? No entiendo ¿Esto no era el estúpido juego de Floor is lava o qué onda?— se preguntaba confundida y deprimida.
… Yo no entendía lo que pasaba. Primero era el suelo y después de forma misteriosa, la lava invisible fue a las casas o postes… mi hermano me estaba… tomando el pelo o sea se burla de mí… … de que no importa lo que haga… no puedo arreglar nada… tantos fracasos y nada… después de eso, me tuve que ir de esa dimensión… ya que lo empeoraría como la otra vez… y llegué a otra dimensión… pero me dejó muy confundida…
La felina salía de un portal en el cielo para luego cerrarse detrás de ella. La gata estaba triste por lo sucedido anteriormente, pero su tristeza se fue al ver abajo quedándose muy confundida.
— ¿Pero qué?— Estela estaba en la tierra de los dragones y veía los lagos de lava… ¿azules? Y además había dragones tratando de nadar en el ¿suelo? como si les hubiera tragado la tierra.
— ¡Auxilio! ¡No sé nadar!— gritaba un dragón muy conocido para la gata. Era Garble y sus compinches que intentaban estar en la superficie.
—… ¿Cómo que no sabes nadar? Si siempre te lanzas a la lava idiota— decía la felina con fastidio —La verdad no siento pena por ellos… si siempre molestaban al pobre de Spike… salvaré a los dragones que valgan la pena— agregaba Estela con seriedad y se iba flotando dejando a esos "desafortunados" dragones —Mmmmmmm. Esto es nuevo… esto se llamaría ¿Floor is water?… suelo de agua, supongo. Mmmmm. Espero encontrar a Ember por aquí…— miraba a puros dragones chapoteando en el suelo —… Qué raro ¿Por qué no vuelan? Si tienen alas… al menos que…— fue interrumpida por una voz furiosa.
— ¡Que alguien me saque de aquí! ¡La señora dragón, se los ordena!
—Oh. Ya la encontré— La gata daba una pequeña sonrisa y miraba a donde venía la voz. Era Ember que estaba encima de una roca, agarrándose con fuerza y teniendo el cetro del señor de los dragones en su cola —Ok. La tengo que sacar de ahí, pero ¿Cómo? Mmmmmm. No, no intentaré desaparecer el suelo de agua invisible, pero tampoco la tele transportaré, puede pasar cosas malas con eso y porque mi hermano le gusta joderme— decía la felina fastidiada. Así que intentaba saber que hacer hasta que se le venía algo a la mente. Chasqueaba con su garra derecha para brillar con un pequeño resplandor su pequeño cuerpo y cuando se disipó, se podía ver que en vez de una gata, era una hermosa dragona alta como Celestia, tenía alas, sus escamas eran blancas con el pecho hasta el vientre de color rosado, una cola puntiaguda y unos ojos verdes. Sin perder el tiempo, volaba hasta donde estaba la líder de los dragones — ¡Ember!— la aludida giraba la cabeza para verla sorprendida — ¡Rápido! ¡Toma mi garra!— extendía su garra hacia la dragona.
—P-pero ¿¡Cómo puedes volar!? ¡Si yo intentaba volar y no funciona!— exclamaba Ember sin poder creerlo.
— ¡No hay tiempo de discutir! ¡Solo toma mi garra!— gritaba Estela impaciente. La líder la miraba un momento en silencio y tomaba su garra mientras sujetaba el cetro en su cola con fuerza. La dragona blanca se elevaba agarrándola de la garra y se iba volando.
—…— Ember no decía nada, ya que no sabía cómo expresarlo.
—Oye ¿Y Torch?— preguntaba curiosa.
—Mi padre está bien. Solo míralo, lo está disfrutando— decía la líder con seriedad señalando con su garra libre a un enorme dragón en el suelo, que solo le cubría la mitad del cuerpo.
—Oh. Bueno, menos mal— mencionaba aliviada —Emmmm. Te llevaré fuera de las tierras para ver si puedo rescatar a otros dragones ¿ok?
—Ok… Ah. Y… g-g-gracias— decía Ember con esfuerzo.
—De nada— decía la dragona blanca con una pequeña sonrisa y la aludida también sonreía un poco. Veían que estaban cerca de salir de las tierras de los dragones.
—Oye— la dragona miraba a Ember mientras seguía volando — ¿Eres nueva? Porque nunca te he visto por las tierras de los dragones— agregaba la señora dragón con curiosidad. Estela se ponía nerviosa.
—P-pues no vivo, vivo en un lugar lejano y pues solo estoy de paso. Je, je— se reía nerviosa.
—… Pero ¿Cómo…?— Ember iba a preguntarle de como sabía su nombre, si vivía en el quinto pino, pero fue interrumpido por ver que algo les tapaba. La ex felina se daba cuenta de eso y veía una gran sombra en el suelo. La dragona blanca alzaba la vista igual que la líder, estaban confundidas para luego ver impactadas como una gigantesca ola estaba encima de ellas.
—Tiene que ser una broma— decían las dos al unísono. La ola se convertía en un puño de agua para luego darle un "puñetazo" sin darle tiempo a Estela de esquivarlo —¡Aaaaaaahhhhh!— gritaban, pero la dragona blanca aún seguía volando, aunque estaba empapada y escupía agua de su boca, pero se daba cuenta que no tenía a Ember. Asustada miraba abajo tratando de localizarla — ¡Ember!— descendía para empezar a buscarla, pero en eso, notaba que tampoco veía a ningún dragón hasta Torch no estaba y eso que era gigante — ¡Ember! ¡Alguien! ¡Quien sea!— gritaba la susodicha tratando de escuchar a alguien pidiendo auxilio, pero nada seguía buscando por toda la tierra de los dragones un rato hasta que se daba por vencida. La dragona aterrizaba en una roca con la cabeza baja y volvía a su forma gata para luego sentarse en esa roca, quedándose un rato en el silencioso y tranquilo lugar.
… Tan cerca que iba a salvar a alguien… pero fue un fracaso… también podría salvar a todos los dragones… pero no quería usar magia, porque no quería que empeorara todo de nuevo… además que son muchos dragones y yo no puedo cargar con tanto sin usar magia… aunque fuera Ember, igual fracasé… puro fracaso… fracaso… fracaso… desde ese día, no quería desanimarme, no quería tirar la toalla… todavía no… así que fui a otra dimensión con desgano… aunque era preferible quedarme en donde estaba y lamentarme… ya que la siguiente dimensión fue la más rápida que estuve… ya que solo estuve en ese lugar como unos cinco minutos…
Estela estaba en otra Equestria flotando en los cielos impactada por lo que veía. Observaba el pueblo de Ponyville desierto, no había ningún alma. Solo veía nubes negras por los cielos. Así que sin perder el tiempo, se ponía en marcha para ir a otras ciudades para ver si era lo mismo de desierta, pero al llegar a Ponyhattan, miraba ponis en los tejados de los edificios mirando el suelo asustados.
—Ok… ¿Qué suelo es ahora? ¿Mas Floor is lava?— decía la gata con los brazos cruzados, pero en eso, veía unas chispas en los edificios, estaba confundida y su respuesta de lo que era, fue respondida al ver los ponis gritar de dolor ya que estaban siendo electrocutados y se veía sus esqueletos para luego ser convertido en cenizas. La felina se quedaba pálida —… El piso está… ¿E-electrificado?— no observaba a más ponis en la ciudad. Así que rápidamente, se tele transportaba con un chasquido a las otras ciudades hasta reinos, pero no le daba tiempo para nada. Los pocos que podía ver, eran electrocutados antes de que ella hiciera algo hasta los pegasos, grifos o cualquier especie voladora, pero estos también eran electrocutados por las nubes negras de los cielos. Estela tuvo algunas veces que evadir unos truenos de esas nubes para luego desaparecer de ahí con un chasquido.
… No podía creer lo que veía… como eran electrocutados y hechos polvos… para luego ver como se los llevaba el viento… como si fuera una caricatura, pero de mala calidad… no podía hacer nada… nada de nada… solo quedarme flotando y ver cómo termina la existencia de las especies hasta los dragones no tenían suerte… aunque tuvieran esas duras escamas… de una forma u otra, la electricidad los traspasaba para llegar al interior… las princesas… creo que fueron las primeras en desaparecer ya que siempre están en el suelo y con eso las tomarían desprevenidas… desde ese día… no pude contenerlo… estaba llorando un poco de impotencia… sin poder lograr hacer nada… ¡Soy una inútil! ¡Eso es lo que soy!... no puedo hacer nada… no puedo lograr nada… mis esperanzas se desvanecen igual que mis esperanzas de recuperar a mi hermano… … ya… no sé qué hacer… … no sé qué hacer…
La felina estaba sentada en un meteorito en su forma gata, en mitad del espacio. En vez de una túnica, tenía un casco de astronauta igual que un traje del mismo. Estaba con la cabeza abajo, deprimida y se miraba sus garras que estaban debajo de unos guantes rosados.
—Soy patética… no logro salvar a nadie… ¡A nadie!… … no sé porque sigo con esto… — se lamentaba Estela y bajaba sus garras para seguir mirando la oscuridad del espacio, pero en eso, sentía un escalofrío en la espalda haciendo que se levantara de golpe —No, no puede ser ¿Serán ellos?— decía la gata sorprendida —No siento la presencia de Light ni su magia que desaparece rápido, pero puedo sentir a ellos… a mis ¿amigos?— agregaba con un nudo en la garganta. Así que sin perder el tiempo, abría un portal para ir a esa dimensión y cerrarse detrás de ella.
… Esta vez, estaba determinada otra vez… no sabía si lo lograré o fracasaré… solo pensaba en ir… intentar llegar a ellos... hacerles entrar en razón… aunque sea intentar razonar con el mejor amigo de mi hermano… pero... es un trabajo imposible...
Continuará.
