Al siguiente día, Rin bajó nerviosa a reunirse con él; no había dormido bien esa noche, pensando en el beso que habían compartido.
La experiencia que tenía en cuanto a besar se limitaba a Kohaku y no podría compararlos. Los besos con Kohaku los recordaba tímidos cuando iniciaron la relación y pasivos al final de esta. La noche anterior había comprobado que podían ser ardientes y apasionados como aquellos que se podían ver en las películas románticas.
Esos pensamientos solo incrementaban su nerviosismo, para cuando llegó al establo, no encontró nada pasional en la respuesta de Sesshomaru, muy al contrario se le veía sereno e inalterable. Parecía como si aquel beso no hubiera pasado.
Lo mismo se repitió un par de días después. Sesshomaru la esperaba en los establos con los caballos ensillados mientras ella llegaba junto a Au-un y la canasta que puntualmente les preparaba Kaede.
Se sentía confundida con la actitud del peli-plateado, por una parte su serenidad la hacía relajarse y disfrutar de las charlas que mantenían en los paseos. Él parecía tener un don para escuchar, o al menos eso parecía, le prestaba toda la atención y siempre respondía. En momentos así se sentía tan a gusto que volvía ser la vieja Rin, aquella parlanchina difícil de callar.
Por otra parte, si Rin esperaba una repetición de aquella noche, nunca llegó lo cual la hacía sentir frustrada. ¿Se lo habría imaginado? ¿La había besado solo por diversión? Había ocasiones en la que lo descubría mirándola discretamente pero sin intentos de acercarse.
Una vez que regresaban a la casa, cada quien se hacía cargo de sus responsabilidades. Rin con la revisión de los animales mientras que él revisaba las finanzas de Shikon en el despacho de Jaken.
Lo que Rin ignoraba es que Sesshomaru luchaba contra sus intensos deseos de acercarse más a ella, cada mañana disfrutaba de su compañía pero cuidaba de encontrarse en situaciones como la de su segunda noche en Shikon.
En el segundo recorrido que hicieron, cuando ella llegó al establo, la pudo notar demasiado nerviosa. ¿Qué pensaba? ¿Qué la arrastraría a las pacas de paja para hacerle el amor? Él aún tenía autocontrol y no dejaría que las cosas llegaran a tanto, al menos no por el momento, mucho menos teniendo la amenaza de que Jaken o alguien de la casa apareciera y los encontrara en una situación como la de esa noche.
Aun le quedaban días por pasar en el rancho, así que tomó la decisión de llevar las cosas con calma; Quería que ella se sintiera cómoda en su presencia, aunque eso representara para él ducharse todas las noches con agua congelada, era la mejor decisión que podía tomar por el momento.
Jaken sonreía más que complacido por los resultado de los recorridos que realizaban Rin y Sesshomaru. Durante las comidas y cenas, la charla fluía. Había empezado a prestar detalle en el comportamiento de ambos jóvenes.
Se encontraba en su despacho ideando la manera de hacerlos convivir un poco más, para él solo era cuestión de tiempo para que se diera una relación, cuando escuchó que la puerta se abría.
¡Ni siquiera voy a preguntarte el porqué de esa sonrisa! ¡Sé lo que has estado planeando todo este tiempo! – Le dijo Kaede entrando al despacho- ¡a mí no me engañas!
¿A qué te refieres mujer? – Preguntó inocente- No sé de qué me estás hablando.
¡Explícate! – le pidió -
A Rin y Sesshomaru, todo ese montaje de enseñarle Shikon– siguió Kaede – cuando yo sé que desde su primera visita tú mismo le mostraste el rancho a ese joven.
Ok. Ok. – Aceptó alzando las manos en un gesto infantil – ¡Me atrapaste! ¡A ti no te puedo ocultar nada!
¿Has notado lo buena pareja que hacen? -pregunto emocionado-
Jaken – lo miró seria – Sé que tanto a ti como a mí, nos gustaría ver nuevamente feliz a nuestra pequeña, pero ¿no crees que sea demasiado pronto?
¿Demasiado pronto? Para mí están retrasados 4 años. – Le respondió – Ella perdió demasiado tiempo con ese niñato.
Va siendo hora que su corazón se abra a nuevas posibilidades.
¡Que nos haga un favor a todos y se olvide de ese mocoso! – Exclamó molesto –Además yo siempre estuve dudoso del supuesto amor que ese mocoso decía tenerle.
¿Ah sí? ¿Siempre lo dudaste? – alzó la ceja Kaede –
¡Aunque no me lo creas! – Siguió – No es que haya disfrutado del sufrimiento de mi pequeña. Sabes que yo pasaría por todo ese dolor con tal de haberle evitado todas esas lágrimas.
No sabes cómo agradezco que ese disparate de boda se haya cancelado – dijo acalorado por sus palabras- ¡Habría sido muy infeliz, ambos lo habrían sido!
Ya no soy joven Kaede, me aterroriza pensar que un día ya no pueda estar con ustedes – dijo con un tono más suave – Me gustaría verla casada, siendo amada y protegida por un hombre y no un niño.
¡Sé que ese hombre es Sesshomaru!- afirmó - ¡Estoy seguro!
Jaken… – susurró sorprendida al escucharlo externar sus pensamientos – Para eso aún falta bastante. Ella aún es joven y tú estás muy sano. Además recuerda que las cosas forzadas nunca salen bien.
Dime, ¿cómo sabes que ese joven está interesado en alguna relación? –Le preguntó – y si así fuera, ¿Cómo sabes que es Rin quien le interesa? Puede ser que tenga una relación ya establecida y ni siquiera lo sabes.
No la tiene, él me lo hubiera contado –contestó rápidamente - He notado todo este tiempo como ponía especial atención a mis historias sobre Rin. Sin mencionar cuando le enseñaba sus fotos.
Tal vez solo estaba siendo cortés contigo- le refuto una cansada Kaede -
Solo llevan menos de una semana de conocerse y ya te estas imaginando a tus bisnietos – Levantó un poco la voz- ¡Te estas convirtiendo en un viejo necio!
Jaken, estas decidido a creer solo en tus propias teorías, yo solo quiero que veas el panorama completo Además… - lo miró dudosa de continuar –
¿Además que? – la instigó –
Kohaku y su esposa ya regresaron – contestó al fin –
¿Cómo lo sabes? – preguntó tenso -
Porque los vi esta mañana en el pueblo cuando fui a entregar el pedido mensual de los víveres – continuó – Debieron regresar por la fiesta de ganaderos. Sabíamos que en algún momento debían regresar a Sengoku.
Rin debe enfrentarse a esa realidad, y ni tú ni yo podemos ayudarla, es algo que debe afrontar sola. ¿Recuerdas la petición que te hizo? - preguntó preocupada -
¡Claro! – Respondió un poco exaltado – no te preocupes, ya encontraré la forma de resolver ese asunto.
Bueno, yo solo venía a informarte – dijo mientras iba hacía la puerta -
¿Sabes? Todos estos años has sido una experta en romper mis ilusiones. –Kaede se detuvo para escucharlo- ¿Qué te costaba dejar a este viejo ser feliz por unos días más?
Alguien debe bajarte los pies a la tierra Jaken – dijo tomando el pomo de la puerta - para eso estamos los amigos.
¡Me dio tanto coraje verlo! – Escuchó voces infantiles saliendo de la cocina- ¡Que casi le lanzo una piedra!
¿Y por qué no lo hiciste? – Preguntó otra voz infantil –
¡Ganas no me faltaron! – Contestó Shippo, el nieto pelirrojo de Kaede- Jaken había reconocido una de las voces.
Pero si lo hubiera hecho, seguro la abuela me daba una buena tunda. Además Rin preguntaría porque me la dieron y se enteraría que fue por lanzarle piedras a ese imbécil – siguió el niño-
¡Yo sí lo hubiera hecho! – Aseguró valiente la otra voz- ¡por Rin no me importaría recibir muchas tundas!
¡Ahí todo sonriente abrazando a esa mujer! – Continuó el niño- ¿cómo alguien puede escoger a otra mujer que no sea Rin? ¡No la soporto! Lo bueno es que el próximo año no dará mi grado. Aunque parece que a ti si podría tocarte…
¡No quiero que sea mi maestra! ¡Hablaré con mi mamá y pediré que me cambie! – Exclamó enojado el más pequeño- ¡Iré al otro pueblo ¡ ¡no me importa!
¿Sabes? La otra noche, escuché a mis papás decir que debemos ser solidarios con Rin. Pero no entendí bien, ¿Qué es ser solidario Shippo? - miró al mayor esperando una respuesta –
Significa que debemos defenderla y apoyarla en los momentos difíciles – respondió Shippo – mmm ¿recuerdas la vez que mi abuela nos regañó por comernos todos esos panecillos?
Si- recordó el más pequeño – Bueno, Rin fue solidaria al decir que ella también se los había comido. Nos vio en problemas y nos ayudó.
¿Rin está en problemas y alguien la va a regañar? – los pequeños ojos se llenaron de lágrimas –
No, no está en ese tipo de problemas. Solo está muy triste porque el imbécil de Kohaku se casó con la maestra. ¿Ok? – Dijo un molesto Shippo-
¡Cuando yo sea grande, voy a casarme con ella! - dijo emocionado el pequeño-
¡No digas tonterías! ¡Que soy mayor que tú y tengo más probabilidades de que me acepte a mí!- Shippo tomó al pequeño del hombro - ya no preguntes más que si los abuelos nos escuchan, los que estaremos en problemas vamos a ser nosotros.
Vamos a buscarla, ayer me dijo que hoy iba a nacer uno de los potrillos – se fueron perdiendo las voces dejando a un pensativo Jaken – tal vez nos deje ayudarla
Después de escuchar a los pequeños, creía entender un poco a su nieta. Rin le había pedido que la dejara irse por una temporada para olvidarse del asunto de Kohaku. Tal vez todas esas miradas de pena que recibía en el rancho y en el pueblo no la estaban ayudando en nada.
Lo mejor sería que Rin se fuera una temporada y ya sabía cuál sería el destino ideal.
Parecía que después de todo, la divina gracia estaba de su lado. Solo tendría que lidiar con una molesta Kaede, porque podría no gustarle su plan.
El celular sonaba insistentemente, alcanzó a identificar el número que pertenecía a su hacienda.
¿Qué pasa? – respondió Sesshomaru -
¿Hasta cuándo piensas permanecer en Sengoku? – Escuchó la voz al otro lado de la línea - Ayer llamaron del comité legislativo de la asociación, al parecer les urge localizarte.
¿Les diste este número? – interrogó molesto-
No. No quiero morir todavía – respondió la voz- Van a volver a llamar ¿Qué les digo?
Yo me comunicaré con ellos – fue la simple respuesta –
Tengo muchas ganas de conocer lo que te mantiene en Shikon - se escuchó un tono de burla – Debe ser unas buenas tierras…
¡Idiota! – Sesshomaru colgó la llamada–
¡Hola!
Aquí un nuevo capítulo, sigo trabajando en lo siguientes. Tengo que prestar por una emergencia a mi hermana mi laptop. Así que hoy para compensar mi ausencia, subiré dos capítulos seguidos que ya tengo listos.
BABY SONY - También tengo esa impresión sobre Sesshomaru, siempre mostrando debilidad por la pequeña Rin. Además de que Jaken parece quererla más de lo que se aprecia. Fue muy tierna la parte donde es revivida por segunda vez. Él derramando las lágrimas que no se permitiría Sesshomaru.
Gracias por sus comentarios. Hacen que me motive más para seguirla la historia.
Saludos.
PeyHana.
