-sexto día-
11pm
Videl e Ireza caminaban hacia el gimnasio, este año, el festival se celebraba allí, así despedían el curso escolar, con un gran baile de música y ambiente.
Había estudiantes que salían y entraban al recinto, algunos se quedaban fuera bebiendo, otros entraban y cada vez que la puerta se abría se escuchaba claramente la música que salía de la sala.
Ireza llevaba un vestido rojo de largo hasta las rodillas, con escote palabra de honor, que hacía resaltar su figura, unos zapatos de tacóny un bolso negro a juego con sus peeptoes. Videl por el contrario llevaba un vestido azul oscuro con tirantes anchos, leggins negros y zapatillas converse también negras.
-No entiendo porqué no te has puesto tacones-Ireza trataba de reprender a Videl.
-Si quieres que aguante mucho rato bailando, no puedo llevar tacones-Se excusó Videl.
-Pero ese vestido pedía a gritos unos zapatos como los míos-Ireza ponía pucheros por no haberse salido con la suya.
-Si quieres que salga a cantar, prefiero hacerlo cómodamente-
-Vale, como digas, ¡estoy deseando cantar!- Ireza casi saltaba de alegría.
El curso escolar estaba por terminar y era tradición que los alumnos cantaran en el festival, los chicos y chicas subían al escenario e interpretaban con su mejor voz las canciones que les habían tocado el alma durante el curso, y mientras los demás bailaban y se divertían.
Ireza y Videl empujaron la puerta del recinto y entraron al mismo tiempo, estaba bastante concurrido el lugar y el ambiente les agradó, similar al de años anteriores, aunque la decoración este año era de color verde en lugar del azul del pasado año. Se acercaron a la mesa de refrescos a tomar algo mientras echaban un vistazo buscando caras conocidas y mientras Videl tomaba un vaso, Ireza le dio un pequeño codazo y señaló a una zona determinada del lugar, y fue cuando lo vio.
A Videl todavía se le erizaba un poco el vello cuando lo veía, Gohan se veía endiabladamente guapo, con un traje negro, una camisa blanca y pajarita amarilla, había escogido el amarillo a juego con el color del vestido de su pareja, que se agarraba a su brazo y no se soltaba.
Se maldecía a sí misma por todavía sentir algo, pero se enorgullecía al no notar sonrojos por su parte y que su corazón ya no le daba punzadas, le estaba olvidando, puede que aunque sólo hubieran pasado unos días, su vida y su alma estaban aprendiendo a vivir sin él. Y se sentía libre.
Ireza intentaba ver a través de los ojos de Videl y sonrió al notar también que ya no le afectaba tanto, se estaba recuperando y lo mejor de la noche estaba por venir.
-¡vamos! Es hora de bailar- Ireza tomó del brazo a su amiga y la llevó hasta casi el centro de la pista donde comenzó a mover el cuerpo, Videl empezó a reir y a seguirle el ritmo, se lo estaba pasando bien, estaba disfrutando del baile, se sentía bien, daba vueltas y se contoneaba al ritmo de la música.
Al rato Ireza le indicó a Videl que le apetecía descansar y se acercaron de nuevo al puesto de bebidas.
- Sabía que esos zapatos no te permitirían bailar tanto- Videl comentó a su amiga.
- No es solo eso... es que te tengo preparada una sorpresa- Ireza abrió mucho los ojos esperando la reacción de su amiga.
- Me das miedo-
-¿Te acuerdas de Rael?- susurró Ireza a Videl.
Y en cuanto ella pronunció su nombre, su piel se puso de gallina y su corazón comenzó a latir más deprisa... Rael... hacía al menos cinco años que no sabía absolutamente nada de él, no terminaron bien, él quería que se fuera con él por el mundo y ella eligió a su padre. Si se hubiera ido con él, no habría conocido a Gohan, ni sus aventuras, ni habría aprendido a volar, pero no habría sufrido tanto. Rael era su alma gemela y era la única personal en el mundo que podía ver a través de su alma, pero eligió quedarse con padre, no tuvo más remedio, era menor de edad y cuando alcanzó la mayoría no hubiera dejado a Gohan, pero ahora... ahora nada la ataba a ese lugar, quizás fuera el momento de irse.
-¿está aquí?-preguntó Videl casi en un susurro.
Y las luces se apagaron.
hola de nuevo, siento mucho no haber actualizado antes, pero me es muy complicado con el trabajo y la familia. Mil gracias por leer y en especial a Id y a Yuki Nekoi que con sus comentarios, me animan a seguir escribiendo. me considero escritor mediocre y sus palabras me dan empuje necesario para continuar. y nada, ya sólo quedan 3 capítulos...
