Capítulo 6: Edgard Fiurett

A la mañana siguiente fue a dejar a los niños con Molly, sabía que sería incómodo para Scorpius, pero también sabía que Albus no lo alejaría de su lado y eso le daba una extraña tranquilidad. Los funerales de Andrómeda serían por la tarde así que tenía toda la mañana para ir a trabajar y organizar a su equipo.

—Buenos días— Harry entró al salón donde normalmente estaba su grupo, todos ya estaban allí, como expectantes de ordenes. Harry sacó la foto de Eddy de su bolsillo, hizo copias con la varita para todos y se las hizo llegar con un movimiento de esta.

—¿Quién es este?— Matt observó a Harry interrogante, el moreno suspiró, si Matt no lo sabía ya empezaban un poco mal.

—Ese tipo, está identificado solo como "Eddy" y es el puto cabrón que tenemos que atrapar— le dedicó una mirada seria y penetrante a todo el grupo— él es el asesino del matrimonio Malfoy y de Andrómeda.

—Harry… —John lo observaba notablemente sorprendido— ¿Cómo sabes…?

—Ahora compartiré la información que manejo con ustedes, escúchenme bien porque no voy a repetirlo…— el silencio y algunos asentimientos de cabeza fueron la única respuesta. Harry comenzó a contarles todo lo que sabía del caso.

—Maldito desgraciado— soltó Angelina cuando terminó de escuchar la historia de Harry; de como Scorpius había perdido todo por culpa de ese tipo.

—Entonces… Malfoy era gay…— acotó Logan.

—Bisexual— le corrigió Harry— estuvo con su esposa... tuvieron a Scorpius— el rubio rodó los ojos.

—Eso no significa nada…

—Creo que la sexualidad de Malfoy no es lo que estamos discutiendo— cortó Ron, viendo que Harry iba a protestar.

—Tienes razón— admitió el jefe del equipo— lo que sí vamos a asumir es que el asesino era gay, debe haber frecuentado lugares gay— observó a su equipo— necesito que al menos dos de ustedes vayan a los mejores lugares gay de la zona y averigüen cualquier cosa que nos pueda ayudar a dar con su paradero o con su identidad— miró al equipo con mucho detenimiento y seriedad— ¿Quién va?

—¡Yo quiero ir!— Logan alzó la mano como si estuviera en la escuela, Harry no se sorprendió mucho por ello, sabía que a Logan le gustaba todo lo que se movía.

—Bien— fue todo lo que acotó ante ello— ¿Quién más?— pero nadie más parecía querer ir allí— ¿Carly?

—Iría Harry— le aseguró la chica— pero me temo que en ese lugar mi figura de chica joven y femenina no es que me vaya a ayudar a que me den información— Harry tuvo que estar de acuerdo, eso descartaba a Angelina también. Tampoco le diría a Ron, simplemente porque estaba acostumbrado a trabajar con él y le gustaba formar equipo con el pelirrojo. Lo que lo dejaba con…

—John— por primera vez, desde que trabajaba con él, Harry vio que el confiable y tranquilo John negaba con la cabeza.

—Lamento decirte que soy demasiado hetero para eso…— Harry enarcó una ceja con escepticismo— no me malentiendas, no soy homofóbico, pero los gay saben cuando alguien que no lo es está con ellos. Además no podría infiltrarme bien en un lugar así… pero si tú mandas, entonces sabes que iré— Harry se sentía en una encrucijada, pero John nunca le había pedido nada y no quería obligarlo a ir.

—Bien, Matt, irás tú con Logan— el castaño despegó la vista de su portátil para observar a Harry alzando una ceja y pareciendo ofendido.

—¿Te parezco gay?— la respuesta mental de Harry fue: "no, pero ciertamente tampoco me pareces heterosexual".

—Anda Matt, será genial— Logan se acercó a Matthew hasta casi pegar su cuerpo al suyo. El castaño lo fulminó con la mirada.

—No voy a ir contigo a ningún lado Sefrá, que te quede claro. Y para ti soy Gripson— el rubio ni se inmutó por la hostilidad del cerebro del grupo.

—Lo siento Matt, es una orden, vas con Logan— Matt achicó los ojos hasta que fueron dos rendijas negras y Harry estaba seguro de que quería asesinarlo con la mirada.

—No tengo que hacerlo, yo soy el integrante del equipo que fue mandado por la oficina de información, no tengo porqué estar en terreno— su voz fue clínica, segura y fría, pero eso no inmutó a Harry.

—Sí, pero recibiste el entrenamiento de Auror y al igual que el resto de este equipo estás calificado para salir a terreno— suspiró con fuerza, no quería crear problemas dentro de su equipo— además, necesito que alguien con algo de cordura vaya con Logan. Si fuera él solo, se dedicaría a puro ligar…— el rubio le dedicó una mirada en que se mostraba falsamente ofendido y solo allí el de ojos celestes pareció pensarlo, tomó mucho aire y finalmente asintió.

—Está bien, me arrepentiré de esto pero, está bien, iré con el energúmeno este— Logan mostró una ancha y bonachona sonrisa, pasándole un brazo por los hombros a Matt que este se apresuró a quitar.

—No me apartes, después de todo debemos fingir ser pareja…— Matt abrió mucho los ojos.

—¡Harry no ha dicho eso!

—Tienes razón, no lo he dicho— corroboró Harry— pero lo dejo a su criterio, ustedes verán como hacen su trabajo…— Logan abrazó a Matt en respuesta a las palabras de Harry.

—¿Ves? A Harry no le importa…— Matt trataba de apartarlo, sin mucho éxito, porque Logan era notoriamente más grande.

—¡Pero a mí sí, remedo de hombre no evolucionado!— Harry escuchó como Ron y los demás reían por lo bajo, nunca habían visto a Matthew mostrar tantas emociones y, mucho menos, sonrojarse.

—Como sea— Angelina llamó su atención de la discusión que mantenía el nuevo par de equipo— ¿Qué haremos nosotros?

—Tú, John y Carly van a encargarse de hablar con toda la gente con la que los Malfoy hayan estado relacionándose este último mes, averigüen de sus amistades y de la gente con la que hayan trazado negocios— los miró fijo— quiero saber si tenían alguna rutina, hablen con sus empleados o los que lo hayan sido, porque no sé si habrán quedado sin trabajo luego de su muerte— reflexionó un momento— eso es lo que van a hacer, cualquier dato es importante, ustedes lo saben.

—Bien— asintió Carly mientras observaba a Matt que ya le estaba buscando la información de la posible gente con la que tendrían que hablar, después de todo él tendría que salir hasta muy tarde con Logan.

—Ron y yo nos encargaremos de seguir las pistas que ustedes nos den, de atar cabos y buscar posibles motivos por los que pudo haber ocurrido el asesinato de los Malfoy— observó el reloj, aún era temprano, pero debía ir con los chicos y ayudar con el funeral— ahora, como saben, Andrómeda era como parte de mi familia y los funerales serán hoy, así que les voy a pedir que se dediquen a lo que les he pedido mientras estoy ausente.

—Cuenta con ello Harry— trató de animarle Carly, el moreno le sonrió.

—Entonces no te veremos hasta el lunes— sentenció Logan. Harry asintió.

—Sí, hasta el lunes… por favor traten de ir hoy mismo para ver si averiguan algo, lo ideal sería tener el nombre de ese tipo para el lunes— el rubio asintió.

—Si no lo encontramos hoy saldremos el sábado y el domingo. Te lo aseguro— Harry no creía que Logan lograra que Matt lo acompañara fuera de los días de trabajo, sin embargo, cuando observó al castaño este simplemente asintió. Matt podía ser muchas cosas, pero si había algo que detestaba, era dejar un trabajo a la mitad.

—Genial, ahora pueden ir a almorzar…— cogió sus cosas y salió de la oficina seguido de Ron.

—¿Crees que estarán bien Matt y Logan?— le preguntó el pelirrojo, viéndose algo preocupado.

—Pues… mira, Logan tiene una habilidad especial para convencer a la gente de que haga cosas que no quiere…— comenzó Harry y Ron bajó la cabeza como temiendo por el futuro del cerebro del grupo— pero estoy seguro de que Matt podrá cortarle las alas si se pasa mucho, es un chico sensato y creo que es perfecto para controlar a Logan.

—Ojalá, no podemos quedarnos sin nuestro cerebro, Hermione no se saldría de su puesto para ayudarnos y no sería gracia que le pase algo y nos manden a otro— Harry asintió, dándole la razón, pero confiaba en el buen criterio de Matt.

Se aparecieron en la Madriguera, Harry fue a ver a sus chicos y se encontró con que Scorpius, Albus y Rose estaban jugando juntos. Suspiró y prefirió no molestarlos, fue con todos los demás a ayudar a preparar el funeral.

La ceremonia fue discreta, no llegó mucha gente, solo los más cercanos a Andrómeda. A Harry se le hizo un nudo en el corazón al ver como Ted observaba la tumba de su abuela y dejaba escapar una lágrima, casi imperceptible, pero que luego se limpiaba con la manga del traje sin haber dejado rastros de que alguna vez existió. Todos portaban rostros serios, hasta los niños, y esa fue una de las cosas que más enojó a Harry, los niños no deberían tener que estar así, vestidos de negro y con expresiones serias y tristes, no, ellos deberían estar vestidos con sus colores favoritos, sonriendo y jugando las cosas que más disfrutaban, no deberían tener que estar lamentando muertes y mucho menos por motivos como estos. Se juró internamente atrapar al maldito desgraciado y encerrarlo por todo lo que quedara de su existencia. Nadie que les quitaba la sonrisa a sus niños podía quedar impune.

Para cuando el funeral acabó y volvieron a casa, todo se encontraba en un silencio demasiado tortuoso, Harry no tuvo ánimos de decirles a los chicos que se repusieran porque sabía que había demasiada tristeza y que debía dejar que pasara. Porque sabía que era como una tormenta, debían mojarse y empaparse de ella para luego poder secarse bajo el sol. Tenía que dejar que el dolor se sintiera, porque de otra manera siempre habría un vacío en ellos.

Ese día no hubo peticiones para dormir con Harry, cada cual se acostó en su cuarto y por la casa se extendió un silencio bastante agobiante, pero ni aún así Harry se permitió derrumbarse, porque ya se lo había permitido una vez y con eso había sido suficiente.

Cuando Harry se levantó la mañana del sábado no miró el reloj, solo se puso de pie y bajó hasta la cocina para comenzar a preparar, junto a Kreacher, un contundente desayuno. El ruido de una aparición lo hizo salir con la varita en alto, suspiró aliviado cuando vio que se trataba de Ginny.

—Harry…— la pelirroja lo abrazó y besó su mejilla en modo de saludo— me enteré ayer en la noche de lo de Andrómeda, lamento no haber podido venir antes, pero no habían trasladores a ese horario…

—No es problema ¿Cómo te enteraste?— entró a la cocina para seguir preparando el desayuno y Ginny lo siguió.

—Por el profeta, lo leí algo tarde… no te imaginarás como me sorprendí cuando vi un artículo sobre nosotros en donde decías que habías adoptado al hijo de Malfoy y que Andrómeda fue asesinada— Harry suspiró, estaba cansado, se dejó caer en una silla y dejó que Kreacher continuara con la faena mientras Ginny se sentaba en la silla junto a él— ¿Por qué diste esa entrevista? Tú odias esas cosas…

—El ministro me chantajeó con eso para dejarme adoptar a Scorpius ¿Te molesta? La verdad es que no he leído el artículo pero Lavender prometió que no daría vuelta mis palabras— Ginny lo observó fijo un momento y luego se puso de pie para preparar café para ambos.

—Pues, la verdad no creo que haya dado vuelta tus palabras, lo que leí se veía como algo que tú dirías y, Harry— se acercó a él extendiéndole un café tal como a él le gustaba— gracias por no decir nada de mi romance…

—¿Qué sentido habría tenido? Con eso no vas a volver a estar conmigo, yo no voy a volver a amarte y tú no vas a volver a amarme, solo habría hecho que nos enojáramos y que luego tus visitas a los chicos fueran incómodas— Ginny asintió y le sonrió levemente.

—Lo sé, pero cualquier otro lo habría dicho, gracias— se quedaron en silencio un momento, Harry la observó fijo y soltó la pregunta.

—¿No vas a decir nada porque Scorpius esté aquí?— Ginny dejó la taza de café sobre la mesa, apoyó el codo en ella y luego afirmó la cabeza en su mano.

—Es tu casa Harry, yo no puedo decirte a quien dejas o no entrar en ella. Además— continuó luego de suspirar— seamos sinceros, te conozco, sé que jamás habrías dejado que ese niño fuera llevado a un orfanato si podías impedirlo y, si lo quieres y los chicos se llevan bien con él… entonces no hay nada que yo pueda hacer— Harry asintió, dándole la razón y dejándola continuar—. No voy a mentirte, no voy a decirte que de pronto lo quiero y me parece el mejor niño del mundo. Pero, a fin de cuentas, él no es más que eso, un niño, y si tú quieres que viva aquí y sientes aprecio por él, yo voy a respetar tu decisión— terminó Ginny cogiendo la taza de café de nuevo y sorbiendo otro poco de ella.

—Bien, me agrada que lo entiendas— se puso de pie para seguir con el desayuno— ¿Te quedas a desayunar?— ella negó y se puso de pie.

—No, iré a la casa de Richard a cambiarme y volveré a la hora de almuerzo…— Harry asintió. Así que así se llamaba, Richard.

—Bien, nos vemos entonces— ella asintió, cogió su bolso y se desapareció.

Cuando tuvo listo el desayuno se paró en la base de la escalera y tomó mucho aire.

—¡DESPIERTEN DE UNA VEZ Y BAJEN A DESAYUNAR, LOS QUIERO EN UN MINUTO A TODOS AQUÍ ABAJO, AUNQUE SEA EN PIJAMA!— luego de pegar ese grito y escuchar algunas pequeñas quejas ahogadas, volvió a la cocina a servir el agua en las tazas de sus chicos. Solo un día les había dado para que lamentaran la muerte de Andrómeda, eran niños y él ahora esperaba que salieran adelante.

—Aún tenía sueño— se quejó Albus mientras entraba en la cocina frunciendo sus ojos, vestido con una pijama celeste.

—Pues yo digo que ya es tarde y tienen que levantarse— James entró bostezando a la cocina, andaba en un pijama azul oscuro.

—Buenos días Harry— Scorpius entró a la cocina y saludó a Harry con voz somnolienta, andaba en un pijama blanco.

—Al fin alguien que saluda— soltó el mayor y en ese instante entró Ted, andaba en un pijama color granate.

—¿Qué hora es?— preguntó mientras se sentaba en una silla junto a James y frente Scorpius, que estaba junto a Al.

—Buenos días ¡A to-dos!— recalcó la última palabra dividiéndola en sílabas, Ted le hizo un gesto como de que eso no tenía importancia. Harry suspiró— son las diez, hora más que adecuada para el desayuno.

—Es temprano— protestaron James y Albus.

—¿No quieren desayunar?— preguntó Harry, aunque cada cuál ya estaba cogiendo tostadas y preparándose lo que querían beber. Harry se sentó en la cabeza de la mesa junto a Ted y Scorpius— Bien…— suspiró— su madre vendrá más tarde— observó a James y Albus— como a la hora de almuerzo.

—Genial— James sonrió y Albus le siguió.

—¿Saldremos a pasear con ella?— Harry se encogió de hombros ante la pregunta del menor de sus hijos.

—No lo sé— Albus pareció decepcionarse— pero seguro que si se lo piden saldrán los tres— el pequeño pelinegro asintió feliz con eso.

—Si los chicos salen a mí me gustaría ir a ver a un amigo— Ted observó a Harry, claramente pidiendo permiso, Harry sonrió.

—No es problema, mientras sepa donde vas a estar y a que hora vas a volver— Ted sonrió agradecido y asintió.

—Sin problema…— le aseguró. Harry observó a Scorpius que había permanecido en silencio a su lado.

—Entonces solo seremos Scorp y yo— el rubio lo miró y Harry le guiñó un ojo— algo inventaremos ¿Verdad?— entonces los ojos del niño se llenaron de ilusión y asintió satisfecho.

—Seguro que sí— corroboró.

Para después de almuerzo no había nadie más en casa que Harry y Scorpius.

—Entonces…— comenzó Harry— ¿Qué quieres hacer?

—No sé… ¿Qué podemos hacer?— Harry lo meditó un momento.

—Pues… podemos ir a algún lugar que tú quieras— se encogió de hombros y le sonrió como quién va a hacer una travesura— explotar la cocina, quemar la casa…— Harry hizo como que meditaba mientras Scorpius se reía— salir a volar…

—¡Sí! Salgamos a volar— aceptó Scorpius ansioso— y luego cocinamos— a Harry le sorprendió que, de verdad, Scorpius armara el panorama para la tarde, pero simplemente sonrió y asintió; si Scorpius se sentía en confianza como para pedir lo que él quería, entonces no le diría que no.

—Claro, como tú quieras— Scorpius sonrió ampliamente, ambos cogieron sus escobas y salieron al patio para elevarse por los aires.

Fue agradable para los dos, elevarse por el cielo, sentir el viento contra la cara, encontrarse venciendo a la gravedad. Jugaron a lanzarse una pequeña pelota, con mucho cuidado ya que Harry no quería que Scorpius callera. Sin embargo, el niño lo hacía muy bien, ambos se divirtieron y disfrutaron del aire, agarrando velocidad a veces, otras simplemente inmóviles dejando que el viento acariciara sus rostros. Era algo que compartían, amor por volar. Cuando Scorpius se sintió lo suficientemente cansado y satisfecho le pidió a Harry que bajaran, el pelinegro le dio en el gusto.

Scorpius mandaba esa tarde y lo hacía muy bien.

Aunque habían cosas en que Harry seguía teniendo el control.

—Bien, a bañarnos entonces— Scorpius hizo un puchero, suspiró audiblemente y negó con la cabeza.

—Harry, Harry…— dijo mientras negaba con la cabeza y con un tono que el moreno no le conocía y se le hizo tan divertido que tuvo que aguantar las ganas de reír— ¿Qué sentido tiene bañarse ahora? Luego nos ensuciaremos cocinando y… simplemente es mejor bañarse antes de dormir…— su voz era segura, como quién habla de una verdad universal y trata de explicársela a un niño que es tarado y no puede entender. A Harry le recordó a Malfoy de una manera increíble y no puso más que coger al niño en brazos y besar su frente.

—Nos vamos a bañar Scorp, estuvimos haciendo deportes y es necesario— entró con él en brazos a la casa y subió hasta el baño de su cuarto. Bajó a Scorpius allí y abrió la llave de la tina donde fácil entraban unas cinco personas (pero a Harry no le gustaba llamarlo jacuzzi porque de esos solo tenía la gente que se creía importante), él estaba acostumbrado a compartir baño con sus hijos, sabía que era divertido bañarse juntos.

—Bien— suspiró Scorpius con falsa decepción mientras se sacaba la camiseta— si no hay más remedio— Harry rió bajito y negó.

—No, no lo hay…— el niño se desnudó y se metió en la tina que ya estaba llena y se sentó, Harry entró y se sentó frente a él. Se miraron un instante, Harry sonrió para sus adentros—. Oye Scorp…— el niño lo miró con una ceja enarcada indicando que le oía— ¿Qué tienes allí?— le indicó su panza, el niño agachó la cabeza para mirar y en ese momento Harry le aventó agua con las manos.

—¡Harry!— reclamó el niño con el rostro empapado, sin embargo, lo hizo con una sonrisa en los labios y se puso de pie, bien dispuesto a cobrar venganza— ¡Toma!— se inclinó y comenzó a lanzarle agua…

Pronto quedaron más que empapados, junto con el piso del baño, las paredes y… todo el baño en general. Tanto pelear Scorpius se sentó cansado en la tina respirando agitado.

—Que conste que gané yo— le dijo el niño dedicándole una mirada significativa, Harry simplemente le sonrió de forma dulce.

—Ven, que te lavo el cabello…— Scorpius estaba demasiado cansado como para decirle a Harry que ya era un niño "grande" y podía hacerlo solo, así que dejó que Harry cogiera champú y le lavara el suave y alborotado cabello rubio.

Una vez terminado todo, salieron de la tina, con algo de dificultad porque el suelo estaba mojado, pero Harry no se preocupó, ya le diría a Kreacher que lo secara… Se colocaron ropa ligera para andar en la casa y bajaron a la cocina. Scorpius todavía quería cocinar y no era prudente hacerlo en pijama, por si este se ensuciaba.

—¿Y bien?— ambos se habían puesto delantales de cocina y Harry miraba expectante a Scorpius— ¿Qué quieres cocinar?— le apremió el mayor.

—Déjame escoger primero…— le reprendió el más pequeño, Harry rió por lo bajo, Scorpius era como un viejo chiquito. Miraba un libro de cocina con atención, hasta que finalmente asintió con determinación y le enseñó el libro— ¡Esto!

—¿Pastel?— Harry se sorprendió, esperaba otra cosa.

—Me encanta el pastel y así podremos cenar todos juntos el pastel que haremos— Harry sonrió visiblemente maravillado, Scorpius tenía esos detalles para con los demás que lo encantaban; Scorpius quería cocinar para todos.

Tenían tiempo, se suponía que Ginny traería a los chicos a las ocho y Ted dijo que volvería por la misma hora, Harry se ofreció a ir a por él, sin embargo, el castaño enarcó una ceja y negó con la cabeza, dijo que él ya era grande para esas cosas y que Harry solo lo avergonzaría si hacía algo así. James aún no se iba con su mamá y, tratando de animar a su padre, le dijo que cuando él tuviera trece no importaba que fuera grande, él podía irlo a buscar. Harry tuvo la tentación de pedirle que se lo pusiera por escrito y firmado ante un abogado.

—Pastel será entonces…— se enfrascaron en cocinar.

Harry Potter y Scorpius Malfoy cocinando pastel era un espectáculo digno de ver, no porque la escena fuera especialmente tierna (que lo era), si no porque había que verla para creerla, si la contabas, de seguro que no te creían porque ¿Quién se creería que el héroe del mundo mágico sería regañado por un ceñudo niño de seis años?

—¡Harry!— le apremió el niño con voz ruda, estaba parado sobre una silla para estar a su altura y poder observar lo que Harry hacía con la batidora— ¡Que te detengas, Harry! ¡Dice que son quince minutos batiendo la mezcla!— Harry suspiró.

—A veces hay que improvisar Scorp…— le soltó el moreno en tono suplicante.

—Improvisa cuando tu primera intención sea esa, cuando estés preparado para los resultados, no cuando te surge la idea y ya…— le reprendió el menor— no quiero sorpresas con mi pastel— observó la masa y cogió la leche— ya, yo le voy echando la leche y tu bates ¿Vale?— Harry suspiró y asintió, de pronto se sentía como en una clase de pociones con Snape.

—Eres un mini Snape…— susurró Harry, Scorpius lo miró con curiosidad.

—¿Snape?— Harry iba a decirle que no importaba, pero el rubio continuó— mi papá decía que fue el mejor pocionista que haya existido y que tuvo la gracia de ser su ahiijado— Harry sonrió.

—Sí, era muy bueno en las pociones y casi tan exigente como tú con la preparación de este pastel— le soltó Harry en un tono divertido, Scorpius alzó la barbilla con superioridad.

—Pues te apuesto a que queda rico…— Scorpius le dedicó una mirada significativa, Harry no entendía que significaban esos ojos tan abiertos y decidores— ¿Harry?— le dijo en ese tono sugerente como disiento "cae ya del catre".

—¿Y ahora que hice?— Scorpius se golpeó la frente con una mano en un gesto dramático y sobreactuado, a Harry le causó gracia.

—¡Que NO hiciste, Harry!— el moreno lo miró sin comprender, Scorpius puso los ojos en blanco— ¡Tienes que batir, Harry tonto!— Harry se había olvidado de eso completamente y había apagado la batidora. Le dedicó una mirada de disculpa a Scorpius y comenzó a batir mientras el chico suspiraba como abatido y murmuraba:— no sé qué hacer contigo Harry… en serio.

La verdad, a Harry le divertía que Scorpius se mostrara tan mandón y lo dejaba porque eso demostraba que el rubio se sentía en confianza.

Varios retos, reclamos y risas después, contrario a las predicciones fatalistas de Scorpius de que el pastel no resultaría porque Harry había agregado el chocolate cuando no era. A pesar de todo, el pastel terminó bien y con unos pocos detalles faltantes en la decoración (unas pequeñas frutitas que Scorpius había querido poner sobre él). Todo listo y justo a tiempo, porque ya solo faltaban diez minutos para las ocho.

Terminaron de poner las frutas y volvieron a dejar el pastel en el refrigerador para ir a sentarse juntos en uno de los sofás.

—¿Te divirtió esta tarde?— le preguntó Harry a Scorpius, el niño asintió.

—Mucho— dijo con una sonrisa en el rostro.

—Podemos hacerlo siempre que venga la mamá de los chicos— le aseguró el pelinegro— o cualquier otra cosa, lo que más te divierta— Scorpius lo miró con ojos ilusionados, esos que hacían que Harry sintiera que valía la pena consentirlo un poco (con esos mismos ojos con que lo convencían sus hijos cuando querían algo).

—¿Lo prometes?— Harry sonrió y le extendió una mano.

—Lo prometo— Scorpius la estrechó y luego abrazó su costado.

—Genial— se quedaron un momento así, en silencio. Cuando de pronto tocaron la puerta y Harry se acercó a abrir, era Ted.

—Hola— le soltó el muchacho.

—Hola ¿Cómo te fue?— Ted se encogió de hombros— bien, como siempre… voy por una ducha, bajaré a cenar en pijama— Harry asintió mientras Ted caminaba hacia la escalera y saludaba a Scorpius con un gesto de cabeza y una sonrisa—. Huele bien, por cierto…

Harry sonrió y le dio una mirada a Scorpius que decía "Te lo dije", el rubio solo sonrió.

—Es que con Scorpius cocinamos pastel…

—¿Pastel? ¡Qué rico!— exclamó Albus mientras entraba a la casa, Ginny había abierto la puerta con su llave, James entró tras de él y le hizo un gesto de mano en forma de saludo.

—Sí, pastel, pero después de bañarse…— les retó Harry, ambos niños corrieron a tomar una ducha. Harry miró a Scorpius— creo que podrías ponerte tu pijama Scorp, después de todo los chicos andarán todos en pijama— el niño sonrió y fue a su cuarto a cambiarse.

—Los chicos lo pasaron muy bien— le aseguró Ginny luego de tener la atención de Harry.

—¿Te quedas a cenar?— la pelirroja negó.

—No puedo, ya tengo una cita— Harry asintió ante su respuesta.

—¿Vendrás por ellos mañana?— Ginny suspiró triste.

—Me temo que no, tengo que volver mañana temprano, pero me aseguraron que sería solo por esta vez— la pelirroja soltó lo último con el que, Harry reconoció, como su peor tono de fastidio.

—Así es el Quidditch— trató de animarle Harry, ella suspiró y asintió.

—Sí, así es el Quidditch— corroboró ella, se acercó a besar su mejilla y se apartó para salir— nos vemos Harry.

—¿No te despides de los chicos?— ella sonrió.

—Ya me despedí de ellos antes de abrir la puerta… que estés bien.

—Tú igual— y luego de esas palabras la pelirroja se desapareció y Harry caminó hasta la cocina para poner la mesa de la que prometía ser una cena llena de historias sobre lo que sus cuatro chicos habían hecho durante el día.

El día terminó y llegaron al domingo, se levantaron tarde y con la típica flojera que caracterizaba ese día, Harry anunció que no le apetecía cocinar y que no era justo explotar tanto al pobre Kreacher así que mejor salían a comer fuera. La idea fue recibida con entusiasmo y poco tiempo después estaban todos en el callejón Diagon paseando en busca de un buen local donde comer.

Terminaron comiendo en un lugar bastante agradable y familiar. Cada cual pidió lo que le apetecía y tuvieron un almuerzo bastante tranquilo, luego del cual decidieron seguir paseando a ver si encontraban algo interesante.

—¡Allí está la tienda de Mati!— gritó Albus ilusionado y observando a su papá como en busca de que el moreno aceptara, aunque fuera, pasar a saludar.

—Tío Mati, Albus. No puedes llamar así por su nombre a un adulto— le reprendió en tono blando su padre. Albus arrugó el ceño.

—Pero Mati dijo la última vez que lo vimos que si lo llamaba tío el se sentía viejo y que él no era para nada viejo, que era joven y tenía mucha vitalidad, y que si no le creía le preguntara al polvazo que iba saliendo por la puerta trasera— las últimas palabras del menor del grupo tuvieron diversas reacciones. Ted se soltó a reír a carcajada limpia, James miraba a su primo con curiosidad, Harry se atoró con su propio aire y Scorpius miraba a Harry con la misma cara de pregunta con la que James miraba a Ted.

—Harry…— le apremió el rubio— ¿Qué es un polvazo?— Harry se sonrojó hasta las orejas y Ted rió con más ganas.

—Algo que Matías no tendría porqué haberle dicho a un niño de la edad de Albus ni de la tuya. Lo sabrán cuando sean más grandes…— Scorpius arrugó el ceño y se cruzó de brazos, no muy conforme con tener que quedarse con la duda.

—¡Pero Ted sabe!— alegó James— Si Ted sabe, yo quiero saber— ordenó el pelirrojo, Harry suspiró como pidiendo paciencia.

—Ted sabe porque tiene trece años y no se lo dije yo, de seguro lo aprendió en el colegio— observó a su ahijado y este trató de parar de reír— tú tienes ocho James, y Al y Scorp, tienen cinco y seis. Lo sabrán cuando crezcan y fin de la discusión— sentenció, ya con voz más severa, no quería que siguieran preguntando y, ante la rudeza del mayor, los tres chicos decidieron que no era conveniente seguir insistiendo.

—Pero… ¿Pasamos a saludar a Mati?— Harry suspiró cansado y asintió ante la pregunta del menor de sus chicos, se dirigieron al café y nada más entrar se encontraron a Matías en su típico lugar tras el mesón.

—Harry— salió de detrás de su puesto y se acercó a saludar a todos— James, Ted, Albus— fue como mirándolos y enumerándolos— y tú debes ser Scorpius ¿Verdad?— se inclinó y le sonrió. El rubio asintió algo cohibido— Yo hice tu pastel de cumpleaños— le informó, luego se puso de pie y observó a Harry, aunque no con la mirada de siempre, tal vez porque estaban los chicos— ¿Qué los trae por aquí?

—Albus quería pasar a saludar— soltó Harry encogiéndose de hombros.

—Genial— sonrió el moreno—¿Vienen de almorzar?— les preguntó y los chicos asintieron— ¿Qué tal si les sirvo un rico postre?

—¡Sí! Los postres de Mati son los mejores— celebró Albus y se fue a sentar en una de las sillas frente al mostrador con los demás.

—Pero me esperan un momento— miró su reloj— estoy preparando algo y justo ahora lo tengo en el horno y toca que le eche un ingrediente para que se termine de formar, hay que ser muy exactos…

—¿De verdad? ¿Qué es?— la curiosidad de Scorpius había sido más grande que otra cosa y se había atrevido a preguntar, aunque algo sonrojado por su propio comportamiento.

—Un suflé especial, es mágico y si no le hecho polvos de coral celeste justo al minuto quince de que está en el horno se echan a perder— le explicó Matías con una sonrisa liviana— ¿Quieres venir y ayudarme?— Scorpius miró a Harry como anhelando permiso, el pelinegro asintió y en menos de lo que dices suflé, el niño ya estaba tras el mostrador yendo con Matías a las cocinas.

—¿Le gusta cocinar?— Mi apareció desde la puerta por la puerta que habían desaparecido su mellizo y Scorpius.

—¡Mi!— exclamó Albus al verla, la morena sonrió, se acercó a revolverle el cabello y luego saludó a los otros dos.

—Yo diría que más que nada le gusta preparar cosas— le sonrió Harry— ¿Cómo has estado?

—Bien… ¿Y tú?— Harry se encogió de hombros.

—Por suerte este viernes pude comenzar a organizar la investigación para encontrar al maldito que causó todo esto— soltó Harry con rabia— mandé a dos de los chicos a locales gays y a los otros los tengo investigando sobre los Malfoy— la chica lo observó, como meditando un momento.

—¿A locales gay? ¿Cómo se llama ese tipo? Tal vez lo conozca— Mi se veía realmente interesada, Harry bufó con rabia.

—No sabemos su nombre, solo que Malfoy le decía "Eddy"— Harry buscó en su bolsillo y le enseñó la foto de la que no se despegaba nunca, no quería olvidar la cara del desgraciado.

Mi tomó la foto y enarcó ambas cejas con sorpresa.

—Pues tu asesino se llama Edgard Fiurett, es un cabrón engreído Francés, tuve la desgracia de cruzarme con él en la fiesta de un amigo, me causó una mala impresión. Demasiado creído y petulante cuando no era la gran cosa, ni siquiera era demasiado guapo y, definitivamente, a mí no me iban los tíos por mucho que él quisiera y…— la morena se detuvo cuando notó que Harry estaba como en shock— ¿Harry?

—Sabes su nombre…— dijo como saliendo de su ensoñación el moreno— sabes el nombre del puto cabrón— la morena asintió—. Anótalo tras la foto, lo necesito y necesito que me digas todo lo que sepas de él.

Mi cogió un bolígrafo y le anotó el nombre tras la foto y luego se la devolvió suspirando.

—No puedo decirte mucho más, como te dije, solo lo vi una vez y me desagradó tanto que estuve escapando de él toda la fiesta, hasta que me largué con una rubia que…

—No te desvíes— le pidió Harry, la chica asintió como dándole la razón.

—Solo sé que ese es su nombre, que es Francés, petulante y engreído y, ahora, que es el asesino que estás buscando… nada más— Harry asintió.

—Gracias, te besaría en este momento si no supiera que me golpearías por ello…— le soltó Harry y ella sonrió.

—Me alegra que lo tengas claro…

—Yo puedo recibir tu beso por mi hermano Harry— dijo Matías entrando a la escena seguido de un sonriente Scorpius con unos suflé.

—¿No se estaban cocinando los suflé?— preguntó Mi dándole espacio para que los dejara sobre la mesa.

—Sí, esos, pero estos están ya listos desde la mañana— le guiñó un ojo y observó a Harry— ¿Y qué me dices moreno?— Harry tragó en seco sintiéndose enrojecer, Matías siempre lograba hacerlo enrojecer.

—Matías deja de reírte a su costa, Harry aún cree que es hetero— le soltó su hermana al cocinero, este suspiró y se encogió de hombros. Harry estuvo muy tentado a protestar sobre eso de "cree que es hetero", pero pensó que lo mejor era quedarse callado sobre el tema si no quería que Matías volviera a fijar su atención en él y lo hiciera enrojecer nuevamente.

—Mati dijo que me daría la receta Harry— le informó Scorpius mientras se sentaba junto a él y a Albus, Harry suspiró aliviado por el cambio de tema.

—¿En serio? Genial…— comió un poco del suflé, realmente estaba delicioso, Matías era un gran cocinero. Pero su cabeza ahora estaba ocupada con otras cosas.

Edgard Fiurett, con un nombre y una nacionalidad era más fácil investigar sobre él, el cabrón iba a enterarse de quién era Harry Potter.

Luego de comer, se despidieron, pasearon un poco más y volvieron a casa, Harry estaba demasiado ansioso, deseaba que fuera lunes para poder ir a trabajar y comenzar a investigar sobre el desgraciado que le había robado tanto a Scorpius y que, más encima, iba a por él.