Tabla: Ropa

Pareja: TomoEiji; sakuFuji

Advertencias: occ, corto…

Calzoncillos

—Digamos que tenemos dos prendas iguales— señaló la muchacha y extendió dos pares de ropa interior masculino— ¿Cuál os gustaría que llevara vuestra pareja la noche de vuestra primera vez?

Ambas intercambiaron una mirada de duda. Arquearon las cejas y observaron a su amiga con el ceño fruncido. El par de prendas descansaba en uno de los pupitres mientras la otra las observaba con el ceño fruncido y decisión.

—Esto… Tokoka, creo que no deberías de preguntarnos a nosotras exactamente— Sakuno desvió rápidamente la mirada de los bóxers blancos que tenía justo frente a sus manos. Cualquiera que los viera pensaría que eran unas pervertidas.

—Nah, Sakuno. En sí, es interesante pensarlo. Lástima que no lo hubiera pensando antes…— Tomoka mordió su labio inferior y cubrió su frente con la mano derecha—. Decidme que no he dicho eso en voz alta.

Sakuno tartamudeó, con sorpresa cuando asintió. Estaba desconcertada. ¿Cuándo había…? ¿Con…. Quien?

Tomoka suspiró, encogiéndose de hombros.

—Eran negros y no azules como estos— señaló el otro calzoncillo y se encogió de hombros para mirar por la puerta. Eiji pasaba por ahí, dando saltos junto a un Momoshiro que reía—. Eiji-senpai— señaló.

Sakuno dio un brinco en el asiento, desviando la mirada hacia la puerta. Eiji se detuvo al tiempo que sus miradas se encontraron y sonrió, entrando lo suficiente para saludar con la mano. Cuando vio una mano saludar frente a su rostro comprendió que no era a ella a quien saludaba, sino a Tomoka. El pelirrojo se marchó momentos después y Tomoka, sonrojada sonrió.

—¿Qué? — Cuestionó encogiéndose de hombros—. Ryoma era… un estereotipo que debía de gustarme por ser joven.

—Tomoka, sigues siendo joven— murmuró Tokoka hundiendo el pulgar en los calzoncillos azules—. Entonces… Sakuno, ¿tú también tienes que sorprendernos?

Humedeció sus labios, mirando aquellos calzoncillos hasta que sus mejillas enrojecieron. Un suspiro general de asombro la hizo regresar. Parpadeó, sorprendida, cuando Fuji se dejó ver a través de las puertas. La mirada clavada sobre ella, brillante.

—Ryuzaki-chan— llamó—. Tenemos que irnos ya— recordó.

Ella asintió, poniéndose en pie rápidamente y metiendo las cosas en su cartera con avidez. Tokoka soltó un gemido de frustración, mientras que Tomoka gritaba otro de júbilo.

—¿Qué ha pasado? — Cuestionó Fuji— ¿Por qué teníais calzoncillos en la mesa?

Sakuno enrojeció y sonriendo, se acercó lo suficiente para que solo él escuchara.

—Los… los del senpai eran verdes— susurró, echando a correr.

Fuji parpadeó repetidas veces, hasta que pareció caer y echó a correr tras ella, cogiéndola enseguida.

—En lo que os entretenéis las chicas— murmuró, sonriendo a la par que la tomaba de la mano, acariciándole los dedos—. Pero, ey, los tengo de más colores.

-.-

n/a

Otro más. ¡Nos vemos!