One Piece no es mío.


6
"No me preguntes porqué te amo..."


Los besos de Ace no eran besos, es decir, Luffy no sabía mucho sobre como besar a alguien pero admitía que al menos no era tan torpe. Aquellos besos eran parecidos al primero que compartió con él, cuando era pequeño y creía que eran asquerosos. Su hermano solo unía sus labios y apenas los rozaba con su lengua, para ser un adulto era bastante torpe. Estaba nervioso, sus manos temblaban ligeramente. Ace era bastante fácil de leer.

Cuando Ace se apartó, un hilo de saliva siguió conectando ambas bocas hasta que se deshizo, el único sonido que se escuchaba era el monitor que reflejaba la actividad cardíaca de Luffy, Ace se concentró en ella con tal de no tener que mirar el rostro del menor. Ya se sentía bastante mal con el hecho de mentirle como para además mirarlo, pero el universo quería hacerle pagar lo que estaba haciendo porque no tardo en sentir las manos ajenas sujetando su rostro para girarlo y hacer que lo mirara. El mayor rogo porque no viera la culpa reflejada en la suya. Luffy le había dicho muchas veces que era fácil de leer, pero ¿cómo podía fingir un amor que no sentía? Quería a su hermano pero no lo amaba como hombre -por extraño que se escuchara eso-, ¿Por qué Luffy no se daba cuenta de eso? ¿Por qué no se daba cuenta que eran hermanos? ¿Por qué no le bastaba con el cariño que le tenía?

Si de verdad tu hermano es lo más importante para ti, entonces ¿Cuál es el problema? Si eres capaz de dar tu vida por él, entonces ¿Por qué no puedes darle lo que quiere? ─preguntó Shanks sin ocultar el odio que sentía por Ace.

Precisamente porque lo quería no podía hacerle eso. ¿En qué iba ayudarle a su hermano que fingiera amarlo? Ace se mordió los labios mientras cerraba los ojos con fuerza. Sus padres se amaron, tal vez no fueron los padres ejemplares o los mejores del mundo, pero cuando estaban solos y se miraban, el amor brotaba en el aire, ellos eran sus mundos. Ace había querido aquello para Luffy, había querido que encontrara una persona que fuera su mundo, una persona que lo quisiera y le diera la felicidad que merecía, pero en vez de eso su hermano solo lo tenía a él, un inútil que lo único que podía ofrecerle era un amor falso.

─No los muerdas ─Ace abrió los ojos al sentir como el menor pasaba sus dedos por sus labios─. Vas a lastimarte ─levantó una mano y la colocó contra la mejilla del mayor, no era una ilusión que se deshacía en sus manos. Acarició con la yema de sus dedos las pecosas mejillas, estaban húmedas, ¿su hermano había llorado?─ Ace ─el pecoso se tensó al escuchar su nombre siendo pronunciado por su hermano, era como si lo escuchará por primera vez─ ¿Estoy soñando?

Luffy estaba a punto de cumplir 18 años, faltaban 3 meses, pero su rostro seguía siendo el de un niño. Ace tocó su mejilla izquierda con suavidad y pasó uno de sus dedos por encima de la cicatriz que tenía bajo el ojo, aquella marca era su culpa. «¿Alguna vez me viste como un hermano, Lu?» jamás se había atrevido a formular aquella pregunta por miedo a la respuesta.

─Perdóname ─si al menos pudiera desaparecer aquella cicatriz, si pudiera desaparecer los sentimientos que había despertado en su hermano. Era un inútil que no merecía nada. ¿Por qué no había muerto él en lugar de sus padres? De esa forma, todos habrían podido ser felices, de esa forma Luffy habría podido tener todo lo que un adolescente de su edad tenía─. Por favor, Lu, perdóname por todo lo que te he hecho sufrir, yo… ─no pudo continuar porque los labios de su hermano se posaron sobre los suyos cortando sus palabras.

Los labios de Ace no eran como los que describían las novelas románticas que leyera cuando estaba en la universidad. No eran rojos cual carmín ni suaves como la seda, eran pálidos y estaban algo resecos, pero aun así eran perfectos. ¿Cuantas veces no había fantaseado con que correspondiera sus sentimientos? Soñar durante años con su hermano y tocarlo mientras dormía hasta que tus dedos eran capaces de dibujar sus facciones aun con los ojos cerrados y ser capaz de saborear el sabor de su boca con solo imaginarlo debido a los besos que le había robado cuando estaba dormido, tenían el efecto de hacer que sus sueños parecieran bastante reales.

Su corazón estaba latiendo tan rápido que era capaz de sentirlo palpitar en sus oídos y su cabeza, haciendo que la sangre corriera por sus venas de forma vertiginosa. Todo su cuerpo estaba ardiendo, como si hubieran encendido un fuego en su interior y lo estuviera consumiendo lentamente. Tenía que ser un sueño, su hermano jamás le había permitido besarlo de esa forma. ¡Nunca!

Bien, si aquello era un sueño, iba aprovecharlo al máximo.

Ace no pudo evitar sobresaltarse al sentir como Luffy sujetaba su cabeza con fuerza, restringiendo sus movimientos, y lo acercaba más a él. La lengua del menor comenzó a volverse más demandante, entrando y saliendo de su boca como una especie de sanguijuela y enlazándose con la suya como una enredadera, a tal grado que llego un punto en que no sabía a quién pertenecía la saliva en su boca por lo que estaba tratando de evitar tragarla. Soltó un gemido, que fue ahogado por aquel beso, cuando Luffy se arrodillo en la camilla y lo obligo a inclinar la cabeza hacia atrás, la saliva acumulada en el interior de su boca se deslizó por su garganta, estaba caliente y había un ligero sabor a medicamento, el saber que estaba tragando la saliva de su hermano lo hizo apoyar las manos sobre el pecho del menor con la intención de apartarlo pero solo pudo cerrar sus manos, apretando la camisa blanca de algodón que llevaba y se obligó a permanecer quieto.

Luffy fue la primera persona que lo había besado, nunca nadie más lo intento y tampoco él lo hizo. El ser besado por tu hermano menor podía generar esa clase de trauma. Por aquel entonces Ace estaba tan sorprendido y con un sentimiento de culpa tan grande que temía que si besaba a alguien podrían detectar el sabor de Luffy en su boca o peor aún, si lo hacía le daba miedo que su hermano se diera cuenta que había besado a alguien más y con lo impulsivo que era cometiera alguna imprudencia. Esa fue su mayor preocupación, que alguien descubriera lo que decía sentir por él. Luffy era demasiado pequeño para enfrentar el desprecio de las personas. Así que Ace estuvo en una encrucijada, quería alejarse de él pero temía dejarlo a solas con alguien, aún con la promesa de que no le diría a nadie temía que lo descubrieran, su hermano no era precisamente discreto y tendía a hablar de más. Para Luffy era imposible guardar un secreto. Nunca ocultaba lo que sentía y por eso muchas veces se había metido en problemas pero si exteriorizaba aquellos sentimientos, la gente lo rechazaría, le darían la espalda. Ace no quería que su hermano pasara por eso así que procuro mantener las cosas tranquilas, pensando ingenuamente que cuando creciera se daría cuenta de que aquello era un error, que solo se trataba de un capricho. Se equivocó enormemente.

A Luffy le costaba concentrarse en respirar, solo podía pensar en lo bien que sabían aquellos labios. Aquella boca tenía que estar reservada para reyes. Apretó la cabeza de su hermano con fuerza para evitar que se alejara, tenía miedo que al soltarlo desaparecería, sintió una mano contra su pecho tratando de alejarlo, pero solo se apartó cuando sus pulmones comenzaron a arder debido a la falta de aire. Todo a su alrededor estaba girando demasiado rápido, se sujetó del mayo y jalo la playera del otro para dejar al descubierto su hombro y apoyo la frente sobre la piel pecosa. Siempre le habían gustado las pecas de su hermano, se le hacían las cosas más bonitas del mundo.

─Si es un sueño ─el pecoso se estremeció al sentir el cálido aliento de su hermano contra su cuello─. No quiero despertar ─el calor en su cuerpo era cada vez más intenso, comenzaría a arder en cualquier momento─. Te amo ─volvió a hundir su rostro en el cuello del pecoso pegando sus labios a este─, te amo, Ace.

Law cerró la puerta tras él y miró a su alrededor, había esperado ver al pecoso apenas saliera de la habitación de su hermano pero lo encontró sentado en el suelo del pasillo, con la espalda apoyada en la pared, los brazos sobre la rodillas y la cabeza oculta entre ellos. Lucía como si todo el peso del mundo hubiera caído sobre él, no era precisamente la imagen que esperaba después de que su hermano despertará, pensó que estaría feliz, pero si antes había lucido como un fantasma ahora parecía un cadáver viviente.

─Ace-ya ─el pecoso levantó la cabeza y lo miró─, tu hermano está bien. Tiene algo de fiebre pero es normal, no debes preocuparte.

─¿Esta despierto?

─Le di un calmante, dormirá hasta mañana ─el alivio que reflejo el rostro de Ace al escuchar aquello hizo que frunciera el entrecejo─ ¿Vas a quedarte con él? ─Ace asintió. Oficialmente, estaba confundido.

El pecoso parecía aliviado que él otro estuviera dormido. Era curioso, casi habría podido jurar que estaría ansioso por estar junto a su hermano. Tras darle las gracias, Ace se puso de pie y entró a la habitación del menor, Law considero un momento en entrar tras él pero al final decidió que no tenía caso hacerlo, lo que sea que estuviera pasando entre esos dos, no era asunto suyo.

Se llevó una mano al cuello y lo movió a ambos lados para desaparecer la tensión de su cuerpo. Había sido una larga noche, entre atender a las personas que llegaban heridas de gravedad por accidentes y los niños con fiebre, sentía que necesitaría dormir un mes completo para recuperarse, aunque aquella última semana había sido interesante. Miró sobre su hombro, aquellos hermanos definitivamente habían llamado su atención.

Ace había optado por esperar fuera de la habitación mientras Law y aquella enfermera de peinado extraño revisaban a su hermano. Luffy había perdido el conocimiento y solo entonces se dio cuenta que se había quitado la sonda del brazo. Había estado tan concentrado en no apartarse mientras lo besaba que no cayó en cuenta de eso antes.

Apoyo los brazos sobre la barandilla de la camilla y contempló a su hermano. Luffy seguía siendo pequeño, alargó el brazo y tocó el cabello del menor, era suave como el de un bebé. Su hermano era algo desgarbado pero sin duda debía resultar atractivo para alguna chica, ¿Por qué se empeñaba en estar con él? De forma inconsciente llevó una mano a su cuello, justo donde Luffy lo había mordido, con la suficiente fuerza como para dejar una marca en su piel.

Nunca había podido hacer nada bien en su vida, era un inútil como su padre decía cuando no cuidaba a Luffy apropiadamente o cuando comenzó a presentar los primeros síntomas de narcolepsia. Lo único que creyó ─ingenuamente─ había hecho bien fue ser un buen hermano para Luffy, pero en realidad fue su más grande fracaso. Ahora tenía la oportunidad de arreglar las cosas, si hacia aquello Luffy podría darse cuenta que no lo amaba, que la imagen que tenia de él era una ilusión y finalmente podría olvidarse de ese "amor".

─¿Qué es lo que te gusta tanto de mí, Lu? ─preguntó aunque sabía que él otro no podía escucharlo.

Luffy abrió los ojos cuando dejo de sentir la caricia de Ace sobre su cabello, el medicamento que aquel extraño médico le había administrado lo estaba forzando a entrar en un mundo oscuro y tranquilo pero se negó a dormir, quería ver a su hermano antes, tan solo para asegurarse que no estaba soñando, que cuando despertará al día siguiente Ace estaría con él.

Ace estaba sentado a su lado con la cabeza apoyada en la camilla, su mano seguía en su cabeza, seguramente se había quedado dormido. Luffy sonrió al tiempo que se enderezaba para quedar sentado y enlazo sus dedos con los delgados y largos del otro. Acarició el dorso de la mano del mayor con su pulgar.

El primer recuerdo que Luffy registró en su memoria fue el olor de su hermano. Supuestamente los niños no podían almacenar verdaderos recuerdos hasta los 3 años pero estaba seguro que aquello llevaba registrado en su memoria toda la vida. En una ocasión su madre llego a decirle que cuando era un bebe y lo apartaban de Ace se ponía a llorar con todas sus fuerzas, lloraba hasta ponerse morado y solo dejaba de hacerlo cuando caía dormido pero que aun en sueños continuaba hipando y agitando sus puñitos, buscando a su hermano.

Algunas veces, deseaba recordar todo aquello, quería saber cómo veía al mayor cuando era un bebé. Sus recuerdos empezaban con él, algunos solo eran imágenes sin tiempo ni espacio pero recordaba uno con claridad. Un recuerdo en su cuna, tenía un móvil de unos monitos que emitían lucecitas hacia el techo y formaban diversas figuras, entonaban una canción pero lejos de gustarle lo asustaba y comenzó a llorar, aquellos monos sonrientes eran demasiado aterradores, de pronto una figura se colocó sobre su cuna, abrió los ojos y extendió los brazos, era ese aroma que tanto le gustaba, aquella fue la primera vez que registro el rostro de su hermano. Después de aquel vinieron más recuerdos, había pocos de sus padres, los de Shanks y Makino eran más que los se ellos pero los de su hermano eran los que más atesoraba. Ace siempre fue lo más importante para él.

-Te amo.

Aquellas dos palabras habían sido pronunciadas por su hermano y eran el sonido más hermoso que habían escuchado sus oídos. Extendió el brazo y acaricio su rostro, paso sus dedos por el vendaje en su mejilla y tras comprobar que el otro aun dormía lo retiro con cuidado, era algo difícil porque solo podía usar una mano. La mejilla del mayor estaba hinchada, roja y cuatro líneas la atravesaban, ¿Que era aquello? ¿Alguien había lastimado a su hermano?

Sin embargo, no pudo pensar demasiado en ello ya que sus parpados comenzaron a volverse más y más pesados. No quería dormir, quería seguir contemplando a su hermano pero su mente se estaba apagando sin que pudiera hacer nada para evitarlo. Antes de perder la consciencia miró a su hermano mientras se preguntaba si eso era lo que sentía el mayor cuando sufría uno de sus ataques.

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Shanks volvió a llenar su copa con el primer vino que estaba a su alcance. Mihawk lo contempló con preocupación, el pelirrojo había estado bebiendo mucho en los últimos días y francamente su amigo no era resistente al alcohol por lo que él tenía que lidiar con un borracho desequilibrado que se la pasaba diciendo idioteces. ¿Cómo es que él, Dracule Mihawk, el mejor chelista del mundo había terminado teniendo el amigo más egoísta del mundo?

Aquella extraña actitud del pelirrojo había comenzado desde que Luffy fuera internado en el hospital en estado grave. Tenía que admitir que él se sintió tan sorprendido como el resto de ver al moreno en aquel estado, pero el chelista pensaba que aquella no era la única razón de la extraña actitud de su amigo. Si tuviera que apostar, su actitud se debía más que nada a Ace, el hermano mayor de Luffy. Hasta donde había logrado entender lo que él otro decía entre sus borracheras es que había ido hablar con él y no necesitaba ser un genio para saber de qué había tratado aquella conversación.

Siempre se preguntó cómo era que el pelirrojo nunca se dio cuenta de lo que Luffy sentía por su hermano. Cualquiera que los viera se daría cuenta, aquella admiración y posesión que el menor demostraba por el otro no era un cariño fraternal. Cuando conociera a los dos hermanos, el primero que llamó su atención fue el menor con esa sonrisa radiante y esa aura agradable que hacía que todos lo siguieran y apoyarán, pero entonces fue cuando notó al otro, Ace tenía un aura totalmente diferente a su hermano. Ace se mostraba ante el mundo como alguien fuerte y maduro pero aun así con solo verlo despertaba aquel aire de querer protegerlo para que al poco descubrieras que también mostraba un aire fuerte que indicaba que no necesitaba que nadie lo cuidará. Tal vez el pecoso no contaba con la misma determinación que su hermano, ni fuera tan fuerte sentimentalmente pero aun así le agradaba.

Ace también tenía gente a su alrededor que lo quería, el problema era que pensaba que no lo merecía. La única razón por la que Luffy era tan diferente a su hermano era porque no había pasado por lo mismo, sus padres tampoco le prestaban atención pero tuvo a alguien que si lo hizo y eso era algo que ni Shanks ni los demás veían.

Soltó un suspiro y dejó el chelo a un lado al notar que el pelirrojo había caído dormido sobre el sofá, el vaso con vino se derramó sobre la alfombra. A veces su amigo le recordaba a un niño pequeño al que debía cuidar siempre, en cierta forma podía entender a Ace. Tomó al pelirrojo en brazos y lo llevó a su cuarto. Conocía aquella casa tanto como la suya, de hecho pasaba más tiempo con Shanks que en su propia casa. Al llegar a la habitación del escritor lo dejo sobre la cama y se sentó a su lado. El pelirrojo se había sorprendido de que supiera lo que Luffy sentía por su hermano pero es que la verdad solo un ciego no se daría cuenta.

─Pero siempre has estado ciego, ¿verdad, Shanks?

Acarició la mejilla del pelirrojo sintiendo la sombra de una leve barba, él otro había descuidado su aspecto últimamente, tendría que recordarle que debía afeitarse. Con ese pensamiento se inclinó sobre él otro y lo beso. En esos momentos comprendía como se sentía Luffy, cuando la persona que amas estaba tan ciega que no notaba el amor que despertaba en ellos.

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En los 5 años que llevaba trabajando como cirujano, Trafalgar Law, jamás había tenido que lidiar con un chiquillo tan molesto como Monkey D. Luffy. Era increíble que tuviera tanta energía pese a la cantidad de medicamentos que le administraban. Si no fuera por su código profesional, habría agregado algún calmante con tal de mantenerlo callado y tranquilo en su camilla.

Luffy parecía incapaz de comprender que se encontraba en un hospital y que había personas ─personas normales y no monstruos como él─, que necesitaban descanso y tranquilidad para recuperarse. También era incapaz de comprender que debido a su estado, era poco recomendable que le dieran carne en la comida. «Pero si como carne me recuperaré más rápido», había dicho con total convicción. Law no conocía ningún fundamento médico que avalará semejante idea, por lo que su comida seguía incluyendo pollo y pescado, aunque también era una pequeña venganza de su parte por el comportamiento del menor, y casi estaba seguro que habría continuado protestando de no haber sido por Ace.

Las enfermeras y doctores rogaban porque el pecoso estuviera con su hermano cuando tenían que ir a revisarlo, ya que parecía ser la única persona a la que aquel pequeño torbellino hiciera caso, desafortunadamente no siempre era así y era cuando Luffy se ponía más necio, sobre todo con el hecho de que quería salir lo antes posible. Monet, la asistente del director del hospital y encargada de todo mientras el jefe se encontraba fuera por "negocios", le había dicho que si por ella fuera ya lo habría botado pero aún no podían hacerlo, debían estar seguros de que no quedará rastro de la infección.

Pesé a que había caminado lo más lento que podía, término por llegar a la habitación 409, tomo una fuerte bocanada de aire antes de entrar. Luffy estaba sentado en la camilla con las piernas cruzadas y sujetando sus tobillos con sus manos, una enorme sonrisa adornaba su rostro haciendo que la cicatriz bajo su ojo fuera más notoria. Toda su atención estaba puesta en el televisor que colgaba en la pared. Law arqueo una ceja al ver el programa que acapara su atención, "Pandaman". Había visto esa película cuando era un niño, ¿Cómo es que podía atrapar la atención de un chico que era casi un adulto?

─¡Torao! ─saludo Luffy alegremente al notar su presencia.

Law frunció el entrecejo y torció la boca en señal de molestia, ser escandaloso no era el único defecto de aquel chico, también era un maleducado y grosero. Cuando se presentara con el menor, al ser incapaz de pronunciar su nombre correctamente, había decidido llamarlo con aquel tonto sobrenombre, si tanto conflicto tenía con su apellido ¿Por qué no lo llamaba "Law"?

─Oye, Torao ¿me trajiste comida? ¡Estoy muriendo de hambre! ─preguntó con ojos esperanzados─ Ace me trajo un poco de fruta pero no es suficiente, además ya me la comí toda ─dijo haciendo un puchero. Seguía sin comprender porque su hermano le había llevado fruta en vez de carne. Seguro aquella enfermera, Jora, le había dicho algo de que no debía darle carne.

─Lo siento Luffy-ya, no tengo comida ─dijo acercándose para revisar el suero─. Pero falta poco para que te traigan la cena, no te preocupes, ¿Dónde está Ace-ya? ─preguntó al no encontrar al pecoso, ni a nadie en la habitación.

─No va a venir hoy ─la sonrisa había desaparecido de los labios del menor, aquello sorprendió a Law, no era fácil hacer que el chico dejará de sonreír─. Sanji se quedara a cuidarme.

El doctor tuvo que contener un suspiro de fastidio, Kuroashi Sanji era uno de los más molestos amigos de aquel chiquillo. Se la pasaba coqueteando y molestando a todas las enfermeras y doctoras, solo Jora era capaz de mantenerlo controlado, no era de extrañar incluso él tenía cierto recelo contra la mujer, con ese maquillaje exuberante y el cabello teñido de dos colores, seguía pareciéndole sorprendente que los pacientes a los que atendía no hubieran sufrido un infarto con solo verla.

─¿Dónde está? ─tenía la esperanza que la respuesta fuera, "En el baño".

─Fue a buscar a Rebecca ─la sonrisa volvió a su rostro─. Ella es muy amable, me dio unos dulces deliciosos.

Para el menor cualquier que le diera comida entraba en la categoría de "buena persona" e inmediatamente las consideraba sus amigas, suspiro, siempre se sentía agotado cuando hablaba con aquel chico. Igual no tenía por qué preocuparse, Rebecca podía defenderse sola, no por nada era la campeona en su categoría de esgrima pero donde su padre llegara a enterarse que alguien la acosaba, tendrían que buscarle un ataúd a ese rubio impertinente. Kyros era un hombre aterrador, sobreprotector y extremadamente fuerte, casi deseaba decirle la situación para así, al menos, quitarse a una molestia de encima.

─¿Cuándo me darás de alta, Torao? ─pregunto Luffy mientras le tomaba la presión─ ¡Quiero salir pronto! ─Law comenzó a considerar la idea de dejarlo internado un mes más como venganza. La fiebre y las manchas marrones en su piel habían desaparecido, solo quedaban unas cuantas en su rostro, su brazo ya había recuperado su tamaño normal, en otras palabras, Luffy podría salir antes del fin de semana y él podría recuperar su tan ansiada paz.

─Si sigues así tal vez te dé de alta antes del fin de semana ─si lo dejaba un mes más el único castigado sería él, al tener que soportarlo─ ¿Por qué tanta prisa? ─preguntó ante el puchero que hiciera el menor─ ¿Acaso tienes algo importante que hacer? ─Luffy asintió.

Contempló las sábanas blancas que cubrían la camilla. Se había pellizcando las mejillas cada vez que recordaba los besos que habían compartido en aquel cuarto de hospital, tan solo para asegurarse que no fuera un sueño. Necesitaba salir cuanto antes, en aquel lugar no podía pasar el tiempo que quería junto al pecoso. Ace había aceptado sus sentimientos y le confesó los suyos pero le dijo que nadie debía darse cuenta, eran hermanos y sería mal visto, Luffy acepto mantenerlo oculto, no era que no quisiera decirle al mundo que su hermano era suyo pero Ace ya había aceptado su amor, por el momento era suficiente.

Una mano sobre su frente lo saco de sus pensamientos. Torao lo miraba confundido.

─No tienes fiebre ─dijo─. Pensé que podías tener fiebre porque tu cara se puso roja ─comento mientras guardaba su bolígrafo en la bolsa de su bata─. Así que tu hermano no vendrá esta noche ─era una mala noticia, el menor estaría insoportable─. Eso está bien, ayer se veía bastante cansado y pálido.

Esa era otra razón por la que Luffy quería que lo dieran de alta pronto. Había despertado hacía cuatro días y durante ese tiempo su hermano había estado a su lado, pero había notado algo más, los ataques de su hermano parecían haberse intensificado, no recordaba que fueran tan seguidos y largos como ahora.

─Su enfermedad, ¿tiene cura? ─preguntó mirando al moreno.

Nunca le había molestado la enfermedad de su hermano, en un principio le causaba un poco de risa ver como su hermano era capaz de quedarse dormido en cualquier parte, después se fue convirtiendo en preocupación al comprender que aquello podía resultar peligroso. Pero cuando sus ataques se hacían tan evidentes se preguntaba si no habría forma de controlarlos. No le gustaba ver que su hermano se quedara dormido de repente en el sillón frente a su cama. El cansancio del mayor era entendible, había estado todo ese tiempo a su lado, solo se ausentaba para bañarse y comer, había pedido vacaciones en su trabajo. No le gustaba verlo tan preocupado, estaba pálido y más delgado. Seguramente no estaba comiendo bien, Ace era muy descuidado con su salud cuando estaba preocupado, había hecho lo mismo tras la muerte de sus padres. En aquel entonces, estaba tan deprimido que tuvo que alimentarlo él mismo, Makino llevaba comida a la casa y él tenía que metérsela en la boca al mayor, ni siquiera creía que Ace se hubiera dado cuenta de ello.

─La narcolepsia es de por vida ─Law frunció el entrecejo y miró al menor─ ¿No lo sabías? ─Luffy negó con la cabeza─ ¿Tú no la padeces? ─una nueva negación fue su respuesta─ Igual, procura no molestar tanto a tu hermano.

─Yo no molesto a Ace ─Law enarcó una ceja en señal de incredulidad─, ¡Torao tonto!

Law frunció los labios, molesto.

─Eres bastante grosero, ¿verdad? Tu hermano es muy diferente, cuesta un poco creer que sean hermanos.

─¡Ace es mi hermano! ─Law suspiro en un intento por controlarse, aquel chiquillo lo sacaba de sus casillas.

─Entonces procura no alterarlo, tu hermano no está bien por mucho que traté de demostrar lo contrario ─Luffy olvidó el enojo y bajó la mirada.

Ya sabía eso. Ace siempre trataba de mostrarse fuerte frente a todos, no le gustaba que las personas se preocuparan. De niños, Luffy recordaba cada ocasión en la que había enfermado y Ace lo cuido, pero no era capaz de recordar una sola vez que Ace hubiera enfermado, no sabía si nunca la hubo o si simplemente no lo noto. A diferencia suya, Ace no tuvo una vida tan libre y feliz, sus padres no eran esa clase de personas y como Luffy estuvo prácticamente a cargo de Ace, no conocía la verdadera personalidad de estos hasta los 6 años, en un principio sus padres eran solo unas figuras efímeras que le preguntaban si estaba bien y como le había ido en la escuela, pero solo preguntaban sin escuchar nunca la respuesta. Mientras tuviera a su hermano, aquello nunca le importo, esas figuras no tenían relevancia alguna en su vida pero cuando se dio cuenta de que si lo eran en la vida de su hermano, las cosas cambiaron. Comprendió que aquellos dos adultos eran sus padres, todos tenían padres, pero eran diferentes a los suyos, la madre de Nami era una mujer agradable y divertida, siempre olía a mandarina, el padre de Zoro era un viejo agradable que enseñaba esgrima y usaba unos lentes redondos mientras que los suyos, eran como dos estatuas perfectas que no se debían tocar o podía dañarlas. Ellos no abrazaban, no besaban, no sonreían solo tenían regaños, miradas reprobatorias y en algunas ocasiones, había visto a su madre mirar las pecas de su hermano con asco. No entendía porque, si eran muy bonitas.

Era capaz de contar con una sola mano las veces que había salido de vacaciones con sus padres porque al final estos siempre tenían cosas más importantes que hacer que estar con sus hijos, ahora que estaba más grande y los comprendía se preguntaba porque decidieron tener hijos si no se encargaron de ellos. La idea de que Ace había tenido que pasar por todo eso solo lo hacía entristecer, el nunca desarrollo un gran amor por sus padres, los quería pero no los amaba, pero su hermano era diferente. Se esforzó por complacerlos, incluso estudiando algo que no lo apasionaba. Al final, Ace terminaba sucumbiendo a los caprichos de las personas a las que amaba. En un punto egoísta, llego a pensar que también sucumbiría a los suyos si insistía lo suficiente, pero no quería eso... No quería que su hermano aceptara su amor si no era verdadero, quería que lo aceptara porque realmente lo quería, no quería obligarlo a nada. Quería que Ace lo amara, que lo viera y comprendiera que él lo amaba de verdad. Pero lo que más deseaba, era hacerlo feliz.

«¿Qué es lo que te gusta tanto de mí?», Ace había hecho esa pregunta antes que perdiera el conocimiento. A veces le sorprendía lo tonto que podía llegar a ser su hermano, parecía incapaz de comprender lo valioso que era en realidad. A veces le daba la impresión de que su hermano no se consideraba importante, Ace solía preocuparse por él y aun cuando tenía una vida, amigos y personas que lo quería nunca se había considerado especial. Luffy recordaba cuando eran pequeños y a veces veía a su hermano, siempre parecía estar triste por eso lo abrazaba, cuando sus brazos rodeaban al mayor este apartaba la vista de aquel mundo lejano donde se aislaba y lo miraba, lentamente una sonrisa se formaba en sus labios antes de tomarlo por debajo de las axilas y abrazarlo. Luffy se preguntaba cómo había sido su hermano antes que naciera.

Ace siempre ha sido un buen niño ─dijo Makino sin dejar de amasar la masa para las galletas─. Al principio era un chico algo inquieto pero un día vino a buscarme y me pidió que le enseñará buenos modales ─río ante el recuerdo del pecoso esforzándose por corregir su forma de hablar, como sus padres casi no estaban con él se le había pegado el acento y las mañas de sus abuelos, Garph y Dadan no eran precisamente educados─. Tu hermano siempre ha sido adorable y siempre se ha esforzado en todo ─una sonrisa nostálgica se formó en sus labios─, pero, ¿sabes? Antes que nacieras siempre estaba solo, a pesar de que jugaba con algunos niños en el parque y mucha gente se acercaba a él, siempre parecía estar triste ─Makino miro a Luffy─, tú fuiste quien vino a alegrar su vida.

¿Ace es feliz cuando está conmigo?

Claro que sí, es cuando su sonrisa es más amplia ─la chica dejo la masa de lado y se arrodillo frente al menor─ Dime una cosa, Luffy, ¿quieres mucho a tu hermano? ─Luffy asintió con fuerza, Makino sonrió y coloco una mano sobre la cabeza del menor─ Quiérelo más, se lo merece.

Claro que lo merecía, Ace merecía todo por eso se había esforzado tanto en crecer, en ser alguien por sí mismo, en ser alguien en quien su hermano pudiera apoyarse. Quería protegerlo, no dejaría que nadie lo lastimará.

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Ace arqueó una ceja al contemplar la "sopa" que Marco preparará. Últimamente su apetito era casi nulo y con aquella comida terminaba por desaparecer. Levantó la vista, Marco estaba sirviendo un plato para sí mismo, no pudo evitar sonreír, aun cuando la comida era bastante mala no podía negar que se esforzaba en ella. Cuando su amigo se sentó frente a él, le dio las gracias y tomando la cuchara, comenzó a comer. Se había pasado un poco con las especias pero no sabía tan mal, la col estaba horriblemente picada y se deshacía cuando quería sujetarla pero aun así se comió todo.

Marco sonrió al ver el ánimo con que comía, Tatch y él se habían preocupado al ver lo delgado que se puso en solo dos semanas. Cuando se enterarán de lo sucedido a su hermano habían ido a ver como se encontraba, sabían que su amigo quería mucho a su hermano y se alteraba cuando algo le pasaba. Luffy era la única persona que podía causar ese efecto en el pecoso. Aquello nunca había dejado de sorprenderlo, él tenía varios hermanos y los quería pero su cariño no era tan grande como el de Ace por su loco y despistado hermano.

El chiquillo era agradable y divertido, se parecía mucho al pecoso cuando era más pequeño, aunque con una luz que Ace nunca tuvo, el pequeño tenía la capacidad de conquistar el corazón de todos los que lo conocían. La primera vez que lo vieron, Luffy estaba aferrado al pantalón de su hermano, ocultándose tras su pierna. Cualquiera habría pensado que el chiquillo estaba asustado pero cuando Marco se arrodilló para saludarlo vio otra cosa, Luffy no estaba asustado sino que los miraba como si estuviera decidiendo si serían amigos o no, a Marco le gustó aquella mirada, era la misma que la de Ace la primera vez que lo conociera.

Luffy era voluntarioso y sumamente posesivo con su hermano, pero si ninguno trataba de "quitarle" a Ace era agradable. Muchas veces, Tatch había hecho enojar al pequeño diciendo que se llevaría al pecoso lejos, se ponía rojo por el coraje y les gritaba diciendo que su hermano era solo suyo y que nunca dejaría que se lo quitarán, para después ir corriendo con Ace y aferrarse a su pierna. Claro que después el pecoso los regañaba por molestarlo, «Él tiene 4 años, ustedes 12» aquellas palabras dolían por lo que terminaban disculpándose y obsequiándole dulces, «No te preocupes, Ace es todo tuyo» aquella frase hacía que el menor sonriera y asentía antes de devorar los dulces que le dieran.

Era difícil imaginar que un chico tan activo como Luffy estuviera hospitalizado, Marco había ido al hospital antes que despertará y tenía que admitir que le impresionó mucho verlo, si a él lo había alterado no quería pensar en lo que había sentido Ace al verlo.

─¿Cuándo darán de alta a Luffy? ─preguntó al ver que estaba a punto de terminar su comida.

Ace detuvo la cuchara a medio camino del plato a su boca, suspiro antes de volver a sumergirla centrando su atención en los destellos de luz que se reflejaban en ella.

─Al parecer, este fin de semana ─Marco sonrió.

─¿De verdad? Qué bueno, ya podrás tenerlo aquí de vuelta. Debes estar contento.

Ace esbozó una sonrisa forzada que desapareció en un parpadeo. Estaba feliz de que su hermano se recuperará tan rápido, era un poco extraño verlo en un hospital, pero también sabía que cuando Luffy volviera a casa todo cambiaría.

Tras aquella noche no había podido dormir tranquilo, tenía pesadillas las pocas veces que lograba conciliar el sueño por lo que sus ataques se intensificaron a tal grado que se había quedado dormido mientras cocinaba, por eso Marco y Tatch se habían turnado para cuidarlo. Ace se sentía como si fuera un niño pequeño, incapaz de cuidar de sí mismo. Tenía que superar aquello o cuando Luffy estuviera allí se preocuparía y no quería eso, pero le costaba un poco asumir el hecho que su relación con Luffy ya no sería fraternal, no era como si antes lo hubiera sido pero Ace quería pensar en que hubo un tiempo en que el menor lo vio como un hermano.

─Aunque cuando Luffy este en casa de nuevo, ya no podrás pasar tiempo con tu novia ─dijo Marco de forma burlona, Ace lo miró confundido, el rubio esbozó una sonrisa y señalo su cuello─. Es una bonita marca la que tienes allí, no sabía que Vivi fuera tan posesiva ─no era de Vivi, el pecoso se llevó una mano al cuello y delineo la marca que los dientes de Luffy le habían hecho. Habían pasado 4 días desde que se la hiciera y seguía siendo bastante visible.

─Fue Luffy.

─Hahaha, seguro te confundió con un pedazo de carne ─dijo el rubio riendo con ganas.

Marco no tenía por qué pensar que aquella mordida tenía otro significado, después de todo había sido Luffy quien se la hiciera, su hermano menor.

Al final, Marco se marchó después de asegurarse de que comiera y Ace se refugió en la sala, le había dicho al rubio que dormiría un rato pero en lugar de eso estaba sentado en el sillón de la sala con las piernas flexionadas contra su pecho, Ace se dedicaba a cambiar los canales de la televisión sin ver ninguno realmente, hasta que optó por apagar el televisor y apoyo su cabeza entre sus rodillas. Solo podía desear que aquello fuera una pesadilla pero era la horrible realidad y cada vez que abría los ojos tenía que enfrentarla. Ver la felicidad en el rostro de Luffy solo lo hacía sentir más miserable.

Tocó sus labios, Luffy lo había besado en repetidas ocasiones y cada beso habían sido realmente doloroso, ¿en verdad aquella había sido la mejor decisión? «Ojalá no hubiera despertado» cuando su hermano dijera aquello terminó de decidirse pero tras besar a Luffy la idea de que había cometido el mayor error de su vida se instaló en su cabeza y lo había estado atormentando impidiéndole dormir. Law le había dicho que era debido a que no dormía apropiadamente que sus ataques se habían intensificado, todo era culpa de esas malditas pesadillas donde Luffy descubría que su amor por él era fingido, la cara de dolor de su hermano le partía el corazón, bajo ningún concepto podía permitir que se enterará. Era por ello que fingía una felicidad y un amor que no sentía.

Luffy miro a su hermano desde la tina donde había estado jugando. Normalmente su hermano nunca lo dejaba jugar en el baño pero las noches del viernes eran diferentes. Ace le llenaba la bañera y echaba jabón en ella para que pudiera jugar un rato con sus barcos y sus patitos, eso era lo que había estado haciendo pero ahora se dedicaba a contemplar al mayor que se lavaba el cabello sentado en un pequeño banco de plástico junto a la tina.

Aquella mañana había estado viendo una revista con sus compañeros de escuela donde aparecían chicas desnudas, no le había interesado en lo más mínimo pero al ver a su hermano de aquella forma no pudo evitar contemplarlo. No era como si el cuerpo de su hermano tuviera algo diferente al suyo pero si era más grande y ligeramente distinto. La principal diferencia eran esas manchitas que cubrían los brazos, pecho, hombros, espalda y rostro de su hermano. "Pecas" le dijo Makino que se llamaban. Luffy se preguntó si algún día él también las tendría pero su madre le dijo que no debía preocuparse, era poco probable que ese rasgo apareciera en él. Eso estaba bien, no creía que aquellas marcas se vieran bien en su cuerpo.

¿Ocurre algo, Lu? ─pregunto su hermano viéndolo con detenimiento. El rostro del menor estaba algo rojo y le preocupaba que el agua caliente le hubiera afectado un poco─ ¿Te sientes mal? ─el menor negó con la cabeza con fuerza antes de sonreír.

Tienes muchas pecas, Ace ─el mayor miro su cuerpo como si lo viera por primera vez antes de sonreír y alborotarle el cabello.

Unas cuantas, y no digas nada, puede que tú también tengas después ─Luffy se puso serio.

¡Yo no quiero pecas! ─dijo con determinación sorprendiendo al mayor─. Las pecas solo se ven bonitas en Ace.

Cuando Ace recobrara el conocimiento, el reloj marcaba las 9:15 de la noche. Normalmente a esas horas ya habría cenado junto a su hermano pero la verdad era que no tenía apetito. Una vez recuperó el control de su cuerpo se enderezó hasta quedar sentado, no recordaba en qué momento se había quedado dormido, frotándose el cuello se puso de pie y se encaminó a su habitación, después de casi una semana volvería a dormir en su cama.

Ese día los amigos de Luffy se habían puesto de acuerdo para quedarse con su hermano y él pudiera ir a descansar, francamente se los agradecía, no solo porque en verdad se sentía cansado sino porque también necesitaba estar lejos de su hermano aunque fuera unos momentos.

En el hospital, Luffy se "controlaba" pero cuando hablaban el menor decía que no veía la hora de poder salir de aquel lugar y estar juntos. Ace no tenía idea que era para el menor "estar" juntos pero dudaba que fuera a gustarle. Se quitó la playera para ponerse una más vieja pero antes de hacerlo, por alguna razón, se miró en el espejo. ¿Qué era lo que Luffy veía en él? Todo su torso y brazos estaban llenos de aquellas manchitas que tanto parecían fascinar a su hermano. Desde que eran pequeños, Luffy pasaba sus dedos por ellas, al principio pensaba que quería tener pecas, hasta que dijera que aquellas solo eran bonitas en él. A sus padres no parecían gustarles, a su madre mucho menos que a su padre, siempre lo hacía usar playeras de manga larga y cuellos cerrados, desafortunadamente no había nada que pudiera hacer con las que cubrían su rostro. Por eso, que Luffy dijera que eran bonitas lo había hecho sentir feliz, tanto que no se puso a pensar en el verdadero significado de aquellas palabras.

¿Cómo es que podía parecerle "bonito" a Luffy? No solo era el hecho de que fuera un hombre, aquello no era importante podía aceptar que su hermano se sintiera atraído por los hombres y no por las mujeres, lo que aún no lograba comprender, lo que no lograba entender era el hecho de que se hubiera enamorado de él, ¡Era su hermano mayor! ¿Cómo podía sentir alguna clase de deseo por él?

En algún punto llegó a pensar lo que le gustaba eran sus pecas, después de todo era el único en la familia que tenía. Aquel pensamiento lo hizo buscar gente con pecas para presentárselas, pero su hermano no pareció demostrar la misma fascinación, es más Ace podía jurar que le resultaban indiferente. Ni siquiera Boa Hancock, una vecina, la niña más bonita que Ace había visto en su vida y que tenía claro interés por su hermanito, logró quitarle aquella idea de la cabeza.

Vivi le había preguntado si nunca consideró en recurrir a ayuda psicológica, alguna terapia o algo. Lo intento cuando cumplió 18 años había acudido a uno de esos elegantes edificios en medio de la ciudad con muchos consultorios especializados. Escogió un psicólogo al azar y pasó tres horas sentado en una silla cediendo su turno a cada persona que llegaba hasta que no hubo a quien más cederle. Kalifa no parecía una psicóloga, tenía el cabello rubio y perfectamente peinado en una apretada cebolla donde ni un solo cabello se atrevía a salirse de su lugar y usaba unas pequeñas gafas cuadradas, Ace se sintió intimidado por aquella mujer, sentía que aquellas gafas le permitían ver a través de él por lo que descartó la idea de mentirle. Entre balbuceos logró contarle la situación a la mujer quien lo escuchaba sin interrumpirlo y apuntaba todo en un bloc blanco que tenía sobre sus piernas cruzadas, recordaba haber odiado la forma en que aquella elegante pluma se paseaba por toda la hoja. De acuerdo con la mujer lo que le pasaba a su hermano era un complejo de Edipo mal enfocado, aunque era una suposición ya que para estar segura debía hablar con el menor por lo que Ace tuvo que hacer todo un teatro para llevarlo al día siguiente, la promesa de carne fue su gran cómplice.

La doctora le pidió esperar afuera mientras hablaba con su hermano, Ace pasó nuevamente tres horas sentado en la misma silla mientras se comía las uñas, hasta que su hermano salió, Kalifa lo llamó y Ace le ordenó a Luffy esperarlo. «Un niño enfoca el amor en su madre y odia a su padre porque lo ve como un rival, Luffy ha enfocado su amor en ti y como no tienes pareja nunca se rompió ese vínculo. Tú eres suyo y nunca nadie le demostró lo contrario». Claro, los psicólogos tenían que ver todo como una clase de perversión, Kalifa le pidió que continuara llevando a Luffy a más sesiones, Luffy accedió con una condición, después de la sesión con la psicóloga debía llevarlo al parque a ir a los columpios y después a comer, el lugar favorito de Luffy era la cafetería Shabondy donde preparaban pan delicioso y chocolate, Ace no podía evitar sonreír al ver al menor comer con tanta alegría. Al final, Kalifa le dijo que Luffy realmente lo amaba y que lo mejor que podía hacer era alejarse de él, tenía que enseñarle al pequeño que no era suyo. Cabe decir que cuando Luffy descubrió la verdadera razón se negó a ir y le reclamó a Ace. Obviamente, no volvió a ir a ninguna cita con Kalifa.

Lo que dijera la psicóloga era justamente lo que Shanks le había restregado en la cara cuando dijera que debía aceptar los sentimientos de su hermano. «Debiste ponerle un alto a Luffy, pero al contrario dejaste que tu hermano continuará cerca de ti. Fuiste tú quien fomento esos sentimientos». Era cierto, él era quien había despertado aquellos sentimientos en su hermano y por eso, tenía que pagar por ellos, su hermano había sufrido durante años cuando Ace había sido el único culpable.

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Aquel era el día más feliz en la vida de Trafalgar Law, finalmente daría de alta a Monkey D. Luffy, cielos, incluso se sentía capaz de invitar al chico a festejar porque ya no lo vería más.

─¿Torao? ─pregunto el chico extrañado antes de esbozar una sonrisa─ Es un bonito sobrenombre ─rodeo al moreno por la espalda mientras este terminaba de abotonar su camisa─. ¿Te molesta si lo uso? ─un golpe fue toda la respuesta que obtuvo.

─Si lo haces tendrás que dormir con un ojo abierto ─advirtió el otro mientras el chico se sobaba la cabeza despeinando su cabello rojo.

─Lo siento, es solo que el chico me parece gracioso, me encantaría conocerlo.

Law rodo los ojos, Eustass Kid podía llegar a resultar tan infantil como Monkey D Luffy, no sentía el más mínimo interés porque aquellos dos congeniaran, con un niño en su vida era suficiente y considerando como era el menor, si terminaba agradándole su novio lo declararía uno de sus mejores amigos y entonces tendría que soportar a aquel chiquillo, probablemente, por el resto de su vida. No era que le desagradará el chico, al contrario, era una persona divertida y aunque fuera algo voluntarioso y necio tenía que admitir que era agradable.

─¿Law? ─el aludido salió de sus pensamientos al escuchar la voz de Kid─ ¿Te pasa algo?

─Estaba pensando en Luffy y su hermano ─el pelirrojo enarcó una ceja.

─Últimamente piensas demasiado en ellos, ¿acaso me estás engañando con uno de ellos o…? ─sonrió de forma tétrica y rodeó a su novio por la cintura para enterrar su rostro en el cuello del otro─ ¿me estas engañando con los dos? ¿Son atractivos? ─Law esbozó una sonrisa y miró al pelirrojo por sobre su hombro.

─Si ─levantó el brazo para enterrar su mano en el cabello rojo de su amante─. Especialmente el mayor ─pudo sentir como Kid sonreía contra su cuello─, tiene un rostro muy llamativo.

─¿Ah sí? ─Kid lo cargo por la cintura y lo arrojó sobre la cama para colocarse sobre él como una fiera sobre su presa.

─Está lleno de pecas ─el pelirrojo se sorprendió haciendo que la sonrisa del moreno se hiciera más amplia─ ¿Me hace preguntarme si tiene pecas en otras partes del cuerpo?

─Oh… tal vez yo también tengo pecas ─Law sonrió de forma maliciosa al ver como él otro se quitaba la camisa y quedaba completamente desnudo de la cintura para arriba─. ¿Quieres buscarlas?

─Mmm tal vez deba ver con mayor detenimiento ─dijo Law sentándose para rodear el cuello del pelirrojo y besarlo.

Aquella sería una agradable tarde sin duda alguna, Kid era un chiquillo celoso pero Law adoraba aquella faceta. Le encantaba cuando se ponía todo posesivo. Tal vez si aquello continuaba, invitaría al menor a festejar por su salida del hospital.

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Pese a que Jimbei le había autorizado dos semanas de descanso, Ace se encontraba en su oficina enfrascado en la traducción de un documento de la isla del Cielo. No era un documento importante, simplemente se puso a trabajar para poder mantener su mente ocupada. Si pasaba un momento más en su departamento "descansando" terminaría por volverse loco, al menos con aquel manuscrito, podía frustrarse por no entender 4 de 5 palabras.

Ya todos habían vuelto de la expedición, la cual resulto un éxito e incluso hablaban sobre hacer una exposición de los descubrimientos, muchas empresas importantes habían comenzado a ofrecer su financiamiento, después de todo, las sirenas siempre eran un tema interesante y fascinante. No por nada eran protagonistas recurrentes de los cuentos infantiles o películas populares. Ace se preguntaba si resultarían tan interesantes si descubrían que las sirenas solían cazar todo aquello que entrara en su territorio para devorarlo, especialmente a los niños.

─Supuse que estarías aquí ─Ace levanto la vista y contemplo a Vivi, la chica lo miraba desde la puerta─. He estado marcando a tu celular y no tomas la llamada ─había dejado su celular sobre la mesa de la sala, Ace lo vio antes de salir pero prefirió abandonarlo.

─Lo olvide en el departamento ─respondió con sequedad volviendo a mirar el manuscrito en un intento porque la chica se marchara al creerlo ocupado. No funciono, Vivi cerró la puerta y se acercó al escritorio.

─No sueles olvidar tu celular nunca ─más que nada por si Luffy lo llamaba, el menor solía llamar a su hermano tres veces al día y cuando no contestaba podía terminar apareciendo en la universidad─. ¿Qué está pasando, Ace? ¿Por qué estás aquí? Jimbei te autorizo semanas de descanso.

─Tengo mucho trabajo pendiente ─no era mentira del todo, los documentos sobre su escritorio se habían acumulado hasta formar una pila que poco le faltaba para llegar a su cabeza─, solo vine a echar un vistazo. Es todo.

─Ace ─Vivi se sentó frente a él y busco su mirada que el otro rehuía─, ¿Qué pasa?

Aquellos enormes ojos grises lo miraban como si quisiera traspasar su carne y huesos hasta llegar a sus pensamientos. Pero más que unos ojos preocupados, Ace los veía como su condena.

─¿Quieres comer algo? ─Vivi lo miro sorprendida antes de asentir.

Caminaron hasta un parque cerca de la universidad, tomaron asiento en una de las mesas vacías de la fuente de sodas que estaba cerca del área de juegos para niños. Había varias parejas y mujeres solas comiendo allí mientras vigilaban que sus hijos jugaran tranquilamente. Ambos pidieron una hamburguesa con papas fritas y un refresco enorme con más hielo que bebida.

Comieron en silencio acompañados por las risas de los niños que jugaban cerca, Vivi noto como el pecoso parecía absorto en los infantes, viéndolos sin verlos realmente. Los miraba como si estuviera recordando algo, algo perdido mucho tiempo atrás.

─¿Luffy y tu solían jugar así? ─pregunto al ver a dos niños que se columpiaba, llevaban la misma ropa y por el parecido entre ellos debían ser hermanos o primos. Ace asintió.

─Algo así, Luffy siempre ha sido muy descuidado y nuestros juegos terminaban conmigo siguiéndolo para asegurarme no le pasara nada ─por primera vez una sonrisa verdadera apareció en sus labios─. Una vez quiso columpiarse parado en el asiento y término cayendo, raspándose las rodillas. Se puso a llorar de forma escandalosa, tenía 4 años.

─Yo no tuve hermanos, me habría gustado. ¿Cuando eras pequeño tú querías un hermano?

Ace se sorprendió por la pregunta o mejor dicho, porque no recordaba haberse preguntado aquello nunca. Tenía 7 años cuando sus padres le dijeran que tendría un hermano o hermana, no habían querido saber que sería para que fuera una sorpresa. Sin embargo, Ace no tuvo oportunidad de procesar demasiado la noticia porque aquello no impidió que sus padres continuaran con sus viajes. Lo que recordaba con más claridad era la noche en que su hermano nació, su padre lo despertó a las 11:26 de la noche para decirle que debía llevar a su mama al hospital y que debía ir con ellos. Ace medio dormido se vistió y salió con sus padres. No recordaba mucho del hospital, su padre entro con su madre dejándolo afuera, Ace se subió a una de las sillas y espero a que sus padres salieran. Unas enfermeras se quedaron con él, no era seguro que un niño estuviera solo. Finalmente su hermano nació y era una bola llorona que lo hizo sonreír con verdadera felicidad por primera vez.

─No lo sé ─respondió al final─, supongo que nunca lo pensé mucho.

─Pero, ¿quisiste a Luffy cuando nació o te ponías celoso?

Nunca sintió celos de su hermano pese a que cuando naciera sus padres redujeran aún más la atención que le ponían, siempre pensó que se debía a que ya era grande y su hermano al ser tan pequeño requería más atención. Suponía que cuando él nació había sido lo mismo, con la diferencia de que Luffy lo tendría a él cuándo sus padres se fueran de viaje.

─Pensaba que sería agradable ya no estar solo con mi abuela.

─Ya veo, supongo que Luffy era un niño adorable.

─Lo era.

La conversación murió con aquella respuesta. Ace sabía que Vivi estaba esperando a que se decidiera hablar del asunto que los llevo a ese parque pero, aun no estaba listo, necesitaba unos momentos más. «Bese a mi hermano», aquello definitivamente no sería una buena forma de decir lo que estaba pasando. «Estoy mintiéndole a mi hermano al decirle que lo amo», eso sonaba aun peor que la primera opción. Ver a aquellos niños le traía buenos recuerdos, cuando Luffy era pequeño, antes de que aquello comenzara... Suspiro y sin despegar la vista de los niños que hacían fila para el resbaladero decidió que en realidad no había forma de comenzar aquella conversación.

─Le dije a mi hermano que lo amaba.

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─Mi padre dijo que apenas salieras de aquí prepararía un banquete para celebrar ─dijo Sanji con una sonrisa mientras se apoyaba contra la ventana que estaba ligeramente abierta─. Hará mucha carne así que más te vale comer todo.

─¡Suena delicioso, ya quiero salir de aquí! ─la idea del banquete era demasiado para ignorarlo, la boca se le empezó hacer agua al pensar en la deliciosa comida del padre de Sanji.

─¿Cuándo te darán de alta, Luffy? ─pregunto Usopp quien permanecía sentado en el sillón al lado de Zoro.

─Torao piensa que antes del fin de semana.

─¡Genial! Entonces podremos hacer el festejo ese día.

─¡Por supuesto! Ace está de permiso así que también podrá asistir.

─Por cierto ─Nami saco un disco de su bolso y se lo dio al moreno─. Es tu obra, sé que prohibiste que la grabáramos pero no pude evitarlo.

─¡Nami! ─Luffy abría abrazado a su amiga, Ace podría verla─ ¡Muchas gracias!

─No pasa nada, iba a dársela a Ace el día que fui a disculparme con él pero no quise interrumpir su plática con Shanks.

─¿Disculparte? ¿Porque ibas a disculparte con él?

Todos se quedaron mudos por un momento, Nami había olvidado que Ace le dijera al menor que aquel parche en su rostro era debido a una lesión que tuvo en la expedición. El chico no la había delatado y por fortuna ya no tenía ninguna marca en ella.

─Porque Nami se comió la carne de Ace ─invento Usopp rápidamente. Luffy les había preguntado si aquel parche en el rostro de su hermano era en verdad una herida de la expedición o si le estaban ocultando algo, una enfermera había contado una versión un tanto distinta.

─Nami no puedes comerte la carne de los demás, mucho menos de Ace ─claro, el moreno no cuestionaba la veracidad de aquella historia. ¡Con la carne no se jugaba! Para sorpresa de todos comenzó a reír.

─¿Y ahora qué pasa? ─pregunto Zoro enarcando una ceja.

─Nada, me alegra escuchar que Ace si ha estado comiendo, como lo veía más delgado pensé que nuevamente se había descuidado. Ace puede llegar a ser un hermano mayor muy problemático.

Todos tuvieron que morderse el interior de sus mejillas para no decir nada, allí el único hermano problemático era el, aunque dudaban que decirle eso fuera a ser de alguna utilidad.

La conversación avanzo con relativa calma hasta que llego Shanks, todos se despidieron y prometieron ir a visitarlo cuando estuviera en su casa, la temporada de exámenes acababa de comenzar. Luffy había exentado todas sus materias así que no tendría ningún problema. Shanks se alegró de escuchar aquello, había temido que el menor atrasara sus materias por aquel accidente.

─¿Estas contento? ─pregunto Shanks cuando el otro le contará lo bien que estaba yendo su relación con Ace. El pelirrojo había tenido que fingir sorpresa e incredulidad cuando le contará.

─¡Me ama Shanks! ¡Me ama! ─Shanks tuvo que forzar una sonrisa, sabía que Ace terminaría aceptando su propuesta aunque cuando hablara con él le pidiera que se fuera reiterando que nunca aceptaría algo así, un último vestigio de una resistencia que no mantendría. Ace siempre había sido fácil de manipular.

─Eres consciente de que no puedes decirle a nadie, ¿verdad? ─Luffy hizo un ligero puchero.

─No veo porque debemos ocultar lo que sentimos ─Luffy nunca dejaría de ser un niño, primero quería conseguir a su hermano, ahora tenía a su hermano y solo podía pensar en decírselo al mundo. En verdad era un niño bastante difícil, pensó Shanks.

─Ya te lo dije ─y estaba seguro que Ace también lo había hecho─, la gente no vería bien que dos hermanos se amen de esa forma. Si a ti no te importa, piensa un poco en Ace.

─Pienso en él ─dijo Luffy haciendo un puchero─. No quiero que sienta que es mi amante, solo se ocultan a los amantes.

─No creo que se sienta mal por ello, es decir, ¿no fue él mismo quien te dijo que no debían decirle a nadie?

─Por ahora, pero después tal vez ya no le importe.

─Entonces espera a que llegue ese momento.

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"Cuando amas a una persona, solo deseas su felicidad"

Para Luffy aquella frase no aplicaba, cuando amaba a alguien esta tendría que aceptarlo y corresponder sus sentimientos sin importar nada más. Vivi miró a su amigo, Ace había terminado aceptando lo que ella siempre temió, al final su amor y preocupación por su hermano le ganó a su sentido común. Y lo peor era que aquello ya había comenzado a afectarlo.

─¿Estás seguro, Ace? ─preguntó la chica cuando finalmente pudo pronunciar una palabra.

Ace apartó la vista de los niños que estaban jugando, el menor se había caído al terminar el resbaladero y el mayor se reía de él desde lo alto del pequeño dinosaurio. Cuando eso le pasaba a Luffy, él solía bajar corriendo para ayudarlo y consolarlo, mientras Luffy lloraba él lo llevaba a una banca para revisarle los raspones y los golpes.

─No ─la verdad es que ya no estaba seguro de nada─, pero ¿Qué más puedo hacer? ─preguntó mirando la cesta vacía donde había estado su hamburguesa, ahora se arrepentía de haberla comido en tres mordidas pues sentía que en esos momentos se le estaba revolviendo en el estómago─ Lu es mi única familia, si algo llega a pasarle por mi culpa… nunca me lo perdonaría.

─Si aceptas esto ya no habrá marcha atrás ¿lo sabes, verdad?

El pecoso tuvo que hacer un esfuerzo para controlar la bilis que pugnaba por subir por su garganta. Estaba seguro que si vomitaba solo terminaría preocupando aún más a su amiga. La desagradable sensación de tener que tragarse la bilis que subió por su garganta estuvo a punto de hacerlo vomitar por completo.

─¿Qué opción me queda?

Como alguien que podía verse tan fuerte como Ace fuera en realidad una pieza de cristal que podía romperse con el menor sopló del viento. Sin poder evitarlo, Vivi se levantó para sentarse frente al pecoso y lo abrazó. Le dolía verlo de esa forma, ¿acaso Luffy no se daba cuenta que su "amor" lastimaba a su hermano? La persona que decía amar más que a nadie en el mundo.

Al aceptar aquello, estaba segura que todo sería peor, pero Ace estaba tan destrozado que se tragó sus palabras. Tal vez era mejor dejarlo aferrarse a esa esperanza y solo podía rogar porque esta no lo abofeteará en la cara.

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─Ace, ¿podemos dormir juntos esta noche? ─preguntó el menor mientras devoraba la insípida pechuga de pollo que le llevarán para cenar.

Aquella era la última noche que el menor pasaría en el hospital, por lo que Ace estaba con él para llevarlo a casa. No tenía caso que siguiera ocultándose, había tomado una decisión y no daría marcha atrás.

─Supongo ─su hermano se escuchaba algo apagado, seguramente por el cansancio que parecía tener.

─Oye, Ace ─el aludido lo miró─. Te quiero mucho ─aquellas palabras solo causaron confusión en el mayor.

─Yo también te quiero, Lu ─decir "querer" era más fácil que "amar".

─¿Sabes? Te amo más que a nada y estoy dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de que seas feliz. ¡Quiero que seas más feliz que nadie, Ace!

Ace lo miró sorprendido, ¿Por qué su hermano estaba diciendo todo aquello de repente?

─Lu, no tienes que hacer nada ─dijo esbozando una sonrisa─. Yo soy feliz.

─No es cierto ─el menor dejo los cubiertos sobre el plato vació─. Ya nunca sonríes con sinceridad y yo quiero verte hacerlo como cuando éramos niños. Quiero que me veas como a un hombre y no como a tu hermanito ─Ace no pudo evitar sonreír y colocar su mano sobre la cabeza del menor, un gesto del que nunca pudo deshacerse.

─Eso es algo difícil, Lu ─dijo con cariño─. Eres mi hermanito ─ante aquellas palabras Luffy tomó el rostro del mayor entre sus manos y lo beso.

La puerta se abrió de golpe haciendo que ambos hermanos se apartaran, aunque más bien fue Ace quien lo hizo, Luffy tan solo miro curioso quien había entrado en la habitación.

Law estaba de pie en el umbral de la puerta, el moreno los miraba con sorpresa para después esbozar una enigmática sonrisa. A diferencia de la persona a su lado, el corazón de Ace de detuvo de golpe en su pecho de forma abrupta.

─¿Ace? ─dijo el pelirrojo al reconocer a quien fuera su jefe en la excavación─. ¿Que...? ─miró a Luffy y luego al pecoso─ ¿No salías con Vivi? ─miró a Law─ ¿No dijiste que eran hermanos?

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Continuará.

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Muchas gracias por leer :D

En esta ocasión tengo muchas cosas que decir:

Primero, lamento haber dejado olvidada esta historia por más de un mes. Ofrezco una enorme disculpa. Espero que el capitulo haya sido de su agrado y que valiera la pena la espera. Tuve muchos problemas para escribir la primera escena porque simplemente no terminaba de gustarme como quedaba.

Segundo, esta historia como muchas/os se habrán dado cuenta avanza un poco despacio pero digamos que las cosas ya están tomando un poco más de forma :D así que espero poder atrapar su atención hasta el final.

Tercero, muchas gracias de verdad a todas las personas que siguen esta historia. Muchas gracias a los que han dejado sus comentarios, en verdad los apreció como no tienen idea y espero que este capítulo sea de su completo agrado.

Sin más, me despido de ustedes y espero poder verlos en el próximo capítulo.

Como siempre, si alguien gusta dejar algún comentario es bien recibido :D