Hola a todos y todas! Les dejo un nuevo capítulo, perdón por la demora ¡Espero que les guste!
crs852456: Gracias por la paciencia y el aliento! Me dejaste en vilo con todas formas con las posible cosas que harías en lugar de Ranma, especialmente si son tantas como para escribir un libro! Te mando un abrazo grande y espero que disfrutes este capítulo.
Kendall: Mil disculpas por la tardanza. Ojalá que a pesar de ello valga la pena la espera. Gracias por tu review!
Esta historia es sin fines de lucro, siendo mi única ganancia el placer de escribir. Los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi
PERO ME DA MIEDO ENAMORARME
6 Cuestión de importancia
Prácticamente no pude dormir en toda la noche. Los latidos de mi corazón resuenan insistentemente en mis oídos. Fuerte y acelerado, mi pulso se hace sentir en cada rincón de mi cuerpo y se incrementa aún más cuando caigo en cuenta de que en solo unos instantes la veré otra vez. No sé cómo pasó, no era la idea. Había decidido mantener distancia de ella pero simplemente sucedió. Se apareció ante mi, en ese lugar y en ese momento, como si el destino se empeñara en juntarnos… o yo me empeño en esa interpretación.
Fue automática la reacción de mi cuerpo ante su presencia. No pude conmigo mismo: subí para verla, aproveché para hablarle y la comprometí a verme. Afortunadamente mi cerebro reaccionó en el momento indicado: "Yo la llevaré", declaré, y todo quedó sellado. Si las miradas mataran yo sería cadáver. Podía sentir su aura teñida de enojo desprendiéndose de su cuerpo intentando llegar a mi, y debo admitir que me encantaba. La arrinconé y cayó en mi trampa gracias a la ayuda de mi primo… su novio. No le quedo otra más que aceptar.
Así que heme aquí, frente al departamento de su amiga Kodashi en donde se está hospedando. No solo logré que me diera su dirección sino que también conseguí su número de teléfono. Shin puso en evidencia lo obvio, que debía anunciar mi llegada, así que tuvo que dejar en el registro de las llamadas perdidas de mi celular su contacto.
Respiro profundo una vez más y aprieto el botón con el icono del teléfono verde. Llama, una, dos, tres veces.
"Ya salgo", y me corta.
No pude decirle nada mas, en realidad no pude decirle nada en absoluto. No me importó, al contrario estoy emocionado, entusiasmado, ena... genado, sí, eso estoy, loco, ¿qué estoy buscando con todo esto? ¿por qué tanto entusiasmo, tanta expectativa? ¿por qué me ofrecí llevarla?
No pude ahondar en una respuesta pues la puerta del edificio se abre y ella hace acto de presencia.
Salgo eyectado del auto. Me ve y hace una rápida reverencia.
Ranma: Hol-
Pasa a mi lado y se dirige directamente a la puerta del acompañante, sin dejarme un segundo a mi favor para reaccionar.
No importa, sonrío para mi mismo y regreso al auto.
Subo. Ella ya tenía el cinturón de seguridad colocado y como era de esperar me ignoró por completo. Enciendo el motor y además pulso play en el stereo que comienza a reproducir la canción que escuchamos aquella noche, justo antes de quedarnos dormidos. ¿Fue casualidad? Claro que no, lo había planeado vilmente apenas subí al auto. ¿Qué buscaba con esto? No sé, pero vi como su cuerpo se estremeció cuando la música comenzó a sonar y una breve satisfacción recorrió mi ser.
R: Es el hospital central, ¿verdad?
Akane: Aja _me dijo sin mirarme y por supuesto sin importarme.
Conduje hasta el hospital mientras la música se encargaba de llenar el silencio entre nosotros. Al llegar Akane se desabrochó el cinturón con una rapidez envidiable y me dejó atrás mientras ingresaba al hospital.
Terminé de estacionar correctamente el auto e ingrese al nosocomio. Me indicaron el número de cuarto en donde estaba internado Shin, así que me dirigí hacia allí sabiendo que ella ya estaría junto a él.
La puerta estaba entreabierta, me asomé y vi como le acomodaba la almohada mientras él le dedicaba una mirada que revelaba admiración.
Shinnosuke: Gracias amor.
A: Jajaja, debes agradecerme sí, ya que acomodar una almohada es una tarea sumamente ardua.
Él la sujeta del brazo.
Sh: Gracias por estar conmigo, por esta aquí.
A: No tienes nada que agradecer, sab-
Sh: -claro que sí. Yo… no soy el hombre que te mereces-
A: -¿qué estás diciendo?
Sh: No puedo estar contigo como quisiera, no puedo protegerte como quisiera, no puedo amarte como quisiera, y aún así-
A: -Shin, tú me das lo que necesito y mucho más-
Sh: -no Akane, eso no es verdad pero-
A: -¡Shin! _silenciándola con un dedo sobre sus labios.
Sh: Pero _enfatizando_ cuando todo esto termine las cosas mejorarán preciosa, seré ese hombre que tú necesitas.
Akane lo acaricia y Shin la toma del cuello acercándola hacia él. Entonces yo irrumpo.
R: Permiso.
La muchacha se aparta de Shin dando un salto hacia atrás mientras él me mira sorprendido.
Sh: ¡Ranma! ¡Viniste! _exclama sonrojado.
R: Claro que sí _me acerco y estrecho su mano_ la he traído sana y salva.
Sh: Gracias primo. Ella es muy valiosa para mi.
Observa a Akane pero ella nos da la espalda. Sin embargo no tarda en hacernos llegar su regaño.
A: Por favor Shin, no seas exagerado. No era necesario en absoluto, yo sé cuidarme.
R: No se trata de cuidarte Akane, es simplemente un favor… seremos familia muy pronto ¿no es así?
Ella me lanza una mirada feroz por encima de su hombro a pesar de que Shin le dice que tengo toda la razón.
A: Ya vuelvo.
Pasa a mi lado y deja la habitación tras cerrar sonoramente la puerta. ¿Acaso se enojó?
Me quedo charlando con Shin pero mi cabeza sigue pensando en lo que acababa de acontecer. Le dije la verdad, de hecho esa es la idea. Ella será la mujer de mi primo y a pesar de lo que despierta en mi tengo muy claro que ella solo puede ser eso, la novia de Shin. Pero ello no implica que no pueda hablar con ella, o verla, o incluso que no podamos tener algún tipo de relación.
Sh: ¡Akane! _enuncia haciéndome mirar en su dirección.
Ella entra sosteniendo papeles en su mano, y frialdad en sus ojos
A: Mira, tienes que firmar estos _me aparto dejando que se acerque a él.
Mientras ellos leen el papelerío yo los contemplo. Se ven bien juntos, hacen una linda pareja. Tienen la complicidad típica de quienes están juntos desde hace mucho tiempo, como si de hecho ya fuesen un matrimonio.
R: Voy a comprar algo para desayunar.
Sh: Sí primo, ve.
R: ¿Tú qué quieres Akane?
A: Nada, estoy bien _dice sin mirarme, leyendo los papeles en su mano.
No importa, le traeré algo de todas maneras.
Salgo de la habitación con cierto malestar, pero en seguida despejo mi mente. Estoy aquí por Shin.
Vuelvo con un café para mi y un té para ella, como el que le había preparado aquella noche… sin querer todo me remite a aquel encuentro. Compré además algunos panes para acompañar las bebidas.
Entro a la habitación, ella estaba sentada junto a él leyendo un libro. Me mira por un segundo y luego vuelve su vista a las páginas.
R: Aquí… te traje un té Akane, también unos panes _le digo mostrando simpatía.
A: Gracias, no tengo hambre _me dice con indiferencia.
Sh: Akane, lo menos que puedes hacer es tomar el té.
R: Esta bien, si no lo quiere no importa. Lo dejaré aquí de todas formas _apoyando el desayuno sobre una mesa auxiliar en una de las esquinas de la habitación.
Tomo el café y converso con Shin. Ella sigue con su lectura, o por lo menos finge que así lo hace.
Luego de una hora el té sigue intacto, y a mi sigue sin importarme. Bueno, tampoco negaré que no hiere mi orgullo su desdén, así que simplemente pretendo que no lo noto mientras sigo dialogando y mirando de reojo, muy de vez en cuando, a la muchacha que sigue en la misma posición. De repente se abre la puerta y mis tíos ingresan.
Los saludo al igual que lo hace Akane. Ellos se abalanzan sobre el muchacho que los recibe con alegría y les pide que por favor no exageren. Mientras mi tía se dedica a consentir a su hijo, su marido me cuenta lo asombrado que está por encontrarme aquí. Resalta "lo grande" que estoy y me reclama por no haberlos visitado antes.
Al terminar de explicarle a mi tío lo saturado de trabajo que he estado me doy cuenta había una persona menos en la habitación. Se había ido. Aprovechando que entra la enfermera me excuso para dejar el cuarto.
La veo junto a la máquina de café. Mantenía en sus manos un cupcake de chocolate cuando el sonido de la máquina anunciaba que su vaso descartable ya estaba lleno. No me importa, en realidad ella no me había pedido que le compre el té, lo hice porque quise así que está bien. No tengo derecho a enojarme por ello, y no lo estoy.
Paso a su lado y la miro de costado mientras me dirijo al baño.
Pongo una mano sobre mi pecho sin comprender por qué éste corazón sigue latiendo tan intensamente. ¿Debería hacerme un chequeo? Mojo mi rostro con un poco de agua fría. Prácticamente no había dormido y creo que de a poco estoy sintiendo el cansancio. Suspiro profundo llenando mis pulmones de oxígeno y salgo del sanitario.
Ya no estaba en el pasillo. Quienes sí estaban aguardando fuera de la habitación de Shin eran Mousse y Ryoga. Al verme agitan sus brazos saludándome. Voy a su encuentro.
Mousse: ¡Ranma! ¿cómo estás?
R: Mousse _lo abrazo_ bien, ¿y tú?
M: Enfermo, mejor dicho estos lugares me enferman.
R: ¿Los hospitales?
M: Así es.
Ryoga: Jajaja, pero si se supone que deben sanarte.
M: Pues a mi me generan lo contrario.
R: ¿Cómo estas Ryoga? _le digo correspondiendo a su abrazo.
Ry: Todo en orden. ¿Cómo se encuentra Shin?
R: Está con visitas, llegaron los tíos y además esta Akane junto a él.
M: Paso a saludarlo antes de que termine de descomponerme. ¿Vienes? _dirigiéndose a Ryoga.
Ry: En un momento. Está muy concurrida esa habitación.
M: ¡Ok!
Mousse ingresa primero y al abrir la puerta puedo verla sentada junto a Shin. Ryoga se percata de ello y por alguna razón me pregunta:
Ry: ¿Estás bien?
R: Claro, ¿por qué lo dices? _ ya sé porqué_ Ya te dije que no me-
Ry: -tienes unas enormes ojeras. ¿Acaso no dormiste? _ah, es eso.
R: Un poco, llegué a casa y tenía trabajo atrasado. No me di cuenta del tiempo y me terminé acostando muy tarde _le mentí descaradamente.
Ry: Me imagino… _obviamente no me cree_ ¿Shin?
R: Se lo ve bien, creo que es la única persona feliz por estar internado en este hospital.
Ry: Jajaja. Lógicamente, este tratamiento es muy importante para él.
R: Lo es.
Ry: ¿Y ella?
R: ¿Quién?
Ry: ¡Vamos Ranma! Mientras más tratas de disimularlo más evidente es.
R: ¡¿Qué?!, ¡¿Qué?!, ¡¿Qué es lo evidente?! _me va a volver loco.
Ry: Que algo te pasa con Akane.
R: Ryoga, eso no es así-
Ry: -como digas, no pienso discutir contigo. ¿La trajiste tú?
R: Sí... como sabes, anoche Shin me pidió que la trajera.
Ry: ¿Shin? _me dice con sarcasmo.
R: Sí, claramente estaba preocupado por ella, me percaté de ello y de cuán perjudicial sería para su salud. Solo trato de cuidarlo.
Ry: Claro.
R: Como te decía, la pasé a buscar al departamento de su amiga y la traje aquí.
Ry: Y… ¿cómo estuvo?
R: ¿Cómo estuvo? …
Ry: Mira deja ya de hacerte el idiota. Hace solo una semana estabas caminando por las paredes intentando encontrarla ¿y ahora quieres hacerme creer que no te mueve ni un pelo?
R: Shhhh _lo tomo del brazo alejándolo de la habitación_ cállate, ¿acaso quieres que se entere todo el mundo?
Ry: ¡Dime entonces! ¿por qué no puedes ser sincero conmigo?
R: No hay nada que confesar Ryoga, no seas pesado. Sí, es verdad. Hace una semana pensaba que ella era especial pero todo cambió. Es la novia de-
Ry: -¿y por qué quisiste traerla?
R: ¡Ya te lo expliqué! Lo hice por él, ¿qué esperas que haga? es la novia de mi primo, será parte de nuestra familia-
Ry: -entonces quieres ser gentil con ella por ser familia.
R: ¡Exacto!
Ry: No es un intento de acercarte a ella.
R: ¡No! Yo solo… quiero llevarme bien con ella, que podamos olvidar lo que pasó y seguir adelante.
Ry: Aja, ¿y cómo vas con ello?
R: Por mi parte bien.
Ry: ¿Por mi parte?
R: ¡Es ella!, me ignora, no quiere hablarme, ni siquiera tomó el té que le traje.
Ry: ¿Té?
R: Llegamos a las 6 de la mañana. Es necesario desayunar, solo quise ser gentil.
Ry: ¿Y ella lo rechazó?
R: Así es.
Ry: ¿No te importa?
R: Para nada, haya ella. Como te dije, por mi parte está todo bien.
Ry: Lo mejor es que te alejes de Akane.
R: ¿Alejarme? ¿por qué?
Ry: Antes de que salgas lastimado…
Me da una palmada en la espalda e ingresa a la habitación.
"Antes de que salgas lastimado", ¿qué quiso decir? ¿yo, lastimado? Sé que esta chica conmovió mi vida por mucho tiempo, pero soy sincero, solo quiero tener una buena relación con ella. Es hermosa, lo acepto, y hay algo en su forma de ser que me resulta atractivo, para qué mentir, pero el saber que es la novia de mi primo lo cambió todo. ¡Dios! Desearía no haberle contado nada al imbécil de Ryoga, ¿quién se cree que es?
Decido salir a tomar un poco de aire, de repente mis pulmones se quedaron inexplicablemente sin oxígeno.
Para cuando me di cuenta ya eran las 13:30 hs. Vuelvo a la habitación de Shin, aparentemente todos se habían ido hace solo unos instantes… solo quedaba ella.
Sh: ¡Ranma! ¿Todavía estas aquí? _exclama sorprendido.
Ella me mira reaccionando de la misma manera, solo que luego la sorpresa dio lugar a una notable expresión de fastidio.
Lo bueno es que no me molesta.
R: Sí, solo salí a tomar un poco de aire. ¿Cómo va todo?
Sh: ¡Perfecto!
R: ¿Ya almorzaste?
Sh: Sí, mi último almuerzo, luego será ayuno.
R: ¡Bien! _la miro_ ¿y tú Akane?
Ella iba a responderme pero mira a Shin y dice:
A: No _secamente.
R: ¿Quieres que traiga algo para comer? Yo tampoco co-
A: -no gracias.
Sh: Akane, no puedes estar todo el día sin comer.
A: Comeré más tarde, ahora no tengo hambre. Sabes que cuando estoy nerviosa se me cierra el estómago.
Shin niega con su cabeza en señal de reprobación.
Sh: Ve Ranma. Come algo.
R: Sí, eso haré.
Salgo de esa habitación iracundo. Solo estaba tratando de ser cordial.
Me detengo de repente. No tiene sentido, no me importa. ¿Ella no quiere comer?, perfecto, ¡Que no coma!
Luego de almorzar regreso una vez más a la habitación. Traté de hace tiempo, había pasado una hora más desde que me fui. El reloj marcaba ya las tres de la tarde. Abro la puerta, Akane no estaba.
Sh: Volviste.
R: Volví. ¿Molesto?
Sh: ¡No! Al contrario.
R: ¿Y Akane?
Sh: Fue a almorzar.
R: Ah…
¡Ahora sí tiene hambre!
Sh: Ranma, ella me preguntó por ti.
R: ¿Akane?
Sh: No, jajaja, Ukyo.
R: ¿Si?
Sh: Sí, está encantada contigo.
R: Debes estar exagerando.
Sh: Claro que no, la conozco.
R: Shin, ¿qué quieres que haga?
Sh: Nada, yo solo digo…
R: No tengo intensiones de empezar una relación, mucho menos de casarme. ¿Crees que soy del tipo familiero? ¿Qué quiero tener una esposa, hijos, vivir en un tranquilo pueblito? ¡Moriría antes de ello! Sabes cuanto me encantan las muje-
"Permiso"
Me doy vuelta y me encuentro con ella. ¿Qué hace aquí?
Sh: Entra, justo estábamos hablando con Ranma sobre-
R: -sobre Ukyo.
A: Ah.
R: Lo que escuchaste… bueno, no es tan así.
A: No es mi problema Ranma, ella es mi amiga pero toma sus propias decisiones.
Sh: Ukyo es una muy buena persona, si te tomaras el tiempo de conocerla tal vez-
R: -¿qué? No necesito conocer a nadie.
Sh: Estas muy solo Ranma, yo solo quisiera que encontraras alguien a quien amar.
Mis ojos se dirigen por iniciativa propia a la peliazul que me daba la espalda.
R: No tienes que preocuparte por mi, yo estoy bien.
Entra una enfermera.
"Disculpen, pero el horario de visitas acaba de terminar, el paciente debe descansar".
Todos asentimos. Akane comienza a recoger sus cosas mientras le pide a Shin que se cuide.
Sh: Ve a descansar amor.
A: Lo haré.
R: Yo te llevo _enuncié.
A: No, te agradezco _me dice irritada.
R: No me cuesta nada Akane, el departamento de tu amiga me queda de camino.
A: No es necesario.
Sh: Akane, deja que te lleve.
A: ¡Shin! _exclama enojada.
Sh: Ranma está tratando de ser educado contigo. ¿Qué hay de malo en ello?
A: ¡Es que tú no entiendes!
Sh: ¿Qué?
Ella lo mira fijamente, mientras yo estoy por tener un infarto. De repente cierra los ojos por unos segundos.
Sh: ¿Qué no entiendo?
A: Tienes razón, discúlpame cielo _sube a su cama y se acurruca junto él_ todo esto me tiene muy nerviosa.
No podía ser testigo de esa escena.
R: Te espero afuera, adiós Shin.
Él no me contesta, estaba perdido en sus brazos.
Cinco minutos después deja la habitación y se acerca a mi.
A: Vamos _me ordena sin mirarme.
La sigo. Caminamos juntos hacia el estacionamiento. Subimos al auto y emprendimos el camino hacia el departamento, sumergidos en un atroz silencio.
Al llegar, sin mediar palabra, sale del auto.
Sin si quiera un "Gracias", o un "Adiós", o una breve reverencia. Todo el día fue así, grosera, indiferente, hiriente… pero no me im…
No, ¡me importa!
Salgo detrás de ella.
R: ¡Adiós! _le grito_ ¿Tanto te cuesta decirme "Adiós"?
Ella se detiene y se da vuelta para enfrentarme.
A: ¿Cuál es tu problema?
R: No, no, no, ¿Cuál es TU problema? Has estado todo el día ignorándome, despreciando mi ayuda, desestimando mis gestos de amistad.
A: ¿Y qué pretendes?
R: ¡Por lo menos saber por qué estas enojada conmigo! Pensé que todo se había aclarado entre nosotros.
A: No hay un nosotros Ranma. No sé porque insistes en hablarme, en acercarte a mi.
R: ¡Eres la novia de Shin! ¿Qué tiene de malo? Ya te lo dije: Seremos familia, ¿o no?
A: Ryoga y Mousse también son primos de Shin, ¡y ellos ni siquiera me hablan!
R: ¿Y por qué no puedo hablarte? ¿Cuál es el problema en querer tener algún tipo de relación contigo?-
A: -porque…
Se detiene.
R: ¿Porqué…?
Me mira fijamente, parece estar al borde de las lágrimas. No, esto no era lo que quería.
R: Akane, mira, no quiero molestarte, mucho menos incomodarte. Soy sincero, quiero que nos llevemos bien. Todo está claro entre nosotros ¿no?, ya lo hablamos ¿no es así?
Ella sigue muda.
R: O… o acaso ¿tienes algo que decirme? _me acerco a ella.
Tal vez las cosas no estaban tan claras como pensaba…
R: Dime Akane, ¿hay algo más que decir? _sonando como un ruego_ entre nosotros ¿pasa algo?
Ella cierra sus ojos, y niega con su cabeza.
A: No, tienes razón. Todo está claro… Perdón, es verdad, fui muy grosera. Esta situación…
Me siento un poco defraudado, pero aún así quiero tomarla y abrazarla. Se ve tan frágil.
R: Me gustas _eso sonó mal, y sus ojos abiertos como platos lo reflejaron_ quiero decir, me caes bien Akane _corrigiéndome_ de verdad. No sé si podemos ser amigos pero al menos podríamos intentar llevarnos bien… por Shin.
Ella esboza una sonrisa y asiente.
A: Esta bien. Para ser sincera, aunque hoy no lo demostré, tú… también me caes bien.
R: ¿No lo demostraste? ¿Es una broma?, ¡si yo pensé que me amabas!
Ambos nos sorprendimos ante lo que acababa de escupir mi bocota. Pero ella se ríe y rompe con toda incomodidad.
A: Aunque debes admitir que eres bastante arrogante.
R: ¿Arrogante? ¿Yo? ¿El gran Ranma Saotome?
A: Jajaja. Estas en lo cierto, no sé por qué se me ocurrió decirte arrogante, la palabra correcta es "humilde".
R: Exacto. Entonces, ¿qué dices?, ¿amigos? _le extiendo mi mano.
Ella me mira poniendo una expresión de duda, mientras mi úlcera estomacal aumenta de tamaño con los nervios que me producía la espera.
A: Amigos _estrechando mi mano.
De nuevo esa sensación conocida, la misma que aparece cada vez que hago contacto con su piel.
A: Bueno _soltándome repentinamente_ debo entrar, realmente estoy cansada.
R: Yo también, digo, no entrar a tu departamento, bueno el de tu amiga, debo entrar a mi auto e irme a casa, bueno a mi departamento, a descansar un poco también, por eso decía "yo también"-
Ella comienza a reírse a carcajadas ante mi verborragia. Yo la contemplo.
A: Adiós Ranma… ¡y gracias!
R: Adiós Akane…
La veo entrar. Una sensación de satisfacción inunda mi cuerpo. Me siento muy bien. Subo a mi auto y enciendo el stereo. El sonido llena mis oídos mientras canto a todo pulmón nuestra canción favorita.
Llego a mi casa lleno de energía. Me tiro en el sofá de la sala de estar. No puedo dejar de sonreír. Es que esto es muy bueno y es lo que lógicamente tendría que pasar: somos adultos y todo está claro entre nosotros. No hay necesidad de mantener distancia ni muchos enojo entre los dos. Sin embargo no puedo creer lo rápido que pasamos de llevarnos a las patadas a reírnos como grandes amigos. Esto es muy raro, esto es único.
Siento que mi teléfono vibra en el interior del bolsillo de mi pantalón. Es Ryoga que me escribe para saber cómo estoy. Le contesto diciendo que todo estaba perfecto, cuando una idea irrumpe en mi mente.
Busco su número y luego de debatirme por unos minutos le escribo.
"¿Llegaste bien?" Lo leo y lo borro. "¿Entraste bien?", No, no, no. ¡Es ridículo! Mejor voy al grano y le pregunto lo que sinceramente quiero preguntar: "¿Te llevo mañana al hospital?", eso suena demasiado directo. "Hola ¿cómo estás?". Eso es bastante aceptable. Aprieto el botón "Enviar".
Fueron los minutos más largos de mi vida. Me quedé observando la pantalla del teléfono esperando que llegue su respuesta. Cuando advertí que eso no sucedería lo dejé sobre la mesita de café y me levanté a tomar un vaso de agua para relajarme. Y fue entonces que ese timbre, ese hermoso sonido emergió. Corrí desaforadamente hacia el artefacto y miré con atención la pantalla que destellaba indicando la llegada de un nuevo mensaje. "Akane".
"Bien, ¿y tú?"
Ahora respiro.
"Bien, gracias. ¿Hablaste con Shin?", le respondo mientras sostengo con firmeza el celular entre mis manos.
"Sí, está muy ansioso por mañana. Dice que no puede dormir".
Me lo imaginaba, estaba realmente muy entusiasmado.
Me apuro en contestarle: "Me lo imaginaba, estaba realmente muy entusiasmado". Sin embargo continué: "Mañana, ¿a qué hora vas?"
Tardó en responderme, o por lo menos esa fue mi percepción.
"A las 9".
"Pasaré por ti a las 8:30".
"Sí, ya sé que puedes ir sola Akane", "Sé que no tengo porqué molestarme (o mejor dicho molestarte)", "Solo queda camino a mi trabajo", "Lo hago por Shin no por ti", son algunos de los argumentos que estaba pensando utilizar para convencerla.
"Ok, te espero".
No esperaba esa respuesta, esta mujer sigue sorprendiéndome todo el tiempo.
"Nos vemos mañana Akane".
"Nos vemos mañana Ranma".
Con una sonrisa estampada en mi rostro me fui a dormir. No necesité de ninguna pastilla para conciliar el sueño, me sentía en paz.
Me desperté minutos antes de que sonara la alarma de mi teléfono, luego de haber dormido toda la noche de corrido. Me levanto y siento que tengo el cien por ciento de mis energías.
Me baño, me cambio y desayuno rápidamente antes de tomar las llaves del auto y salir a buscarla. Enciendo el stereo y perfumo el interior por primera vez con el desodorante para ambientes que me había regalado mi madre hace ya no sé cuánto tiempo.
Diez minutos después llego a su departamento y para mi sorpresa ella está en la puerta. ¿Está esperando por mi? No, debe estar apurada por ver a Shin. Me ve estacionar, me dedica una sonrisa y debo abofetearme para no mal interpretar su educación.
Se acerca rápidamente haciéndome señales para que no salga del auto.
A: Buen día.
R: Buen… día Akane _me pongo nervioso al sentir su aroma.
A: ¿Dormiste bien?_ me pregunta con interés.
R: Sí, muy bien de hecho. ¿Y tú?
A: También.
Nos quedamos en silencio. De nuevo esa tensión entre los dos aparece.
A: ¿Vamos? _dice con un tono tenso.
R: Sí, sí. Vamos _tratando de recobrar la compostura.
Y arranco el auto. Por suerte la música, nuestra fiel amiga, nos permitió descargar la tensión entre los dos y sin darnos cuenta nos encontrábamos cantando a dúo. Pero como todo lo bueno se termina prontamente cuando el GPS señala que habíamos llegado a destino.
A: ¡Gracias Ranma!
R: Ni lo menciones. Dale mis saludos a Shin por favor, hoy tengo mucho trabajo y no creo poder pasar durante el día.
A: Se los daré.
Hace el movimiento para salir del auto pero se detiene, y me mira.
A: Por cierto, ¿a qué te dedicas?
R: Soy artista marcial.
A: ¡¿Qué?! _me dice completamente atónita.
¿Acaso odia mi profesión? Seguro cree que soy un vago, como mi padre. ¿Para qué se lo dije-
A: Mi padre es dueño de un Dojo _me sonríe_ ¡nos vemos!
Se baja del auto dejándome helado. Su papá es dueño de un Dojo… ¡eso es perfecto!, bueno en realidad no necesariamente, ¿qué tiene que ver eso con ella?... ¿qué tiene que ver ella conmigo?... Sin embargo saber que tengo algo más en común me hizo sentir muy bien, demasiado bien para ser la mujer de mi primo.
Arranco nuevamente el auto hacia mi oficina, no sin antes enviarle un mensaje de texto preguntándole a qué hora termina el horario de visitas.
"A las cinco de la tarde", responde casi de inmediato.
9:45, llego a mi pequeña oficina. Saludo a mi secretaria quien me sigue hasta mi escritorio con agenda en mano recordándome las reuniones del día con los diferentes auspiciantes. Miro nuevamente mi reloj 10: 01.
10:28 ¿Solo pasaron 27 minutos? Vuelvo mi atención a los teléfonos. Debo concentrarme en el trabajo. El siguiente es el Dojo Hiro… Tendo, Tendo, Tendo… no, no puedo recordar haber competido en ese lugar. Tampoco recuerdo ningún Tendo muy conocido… Concéntrate Ranma, Dojo Hirosawa.
10:50 ¡¿Por qué pasa el tiempo tan lento?!
11: 15 ¡Basta Saotome! Deja de perder el tiempo.
12: 40 Hora de comer, ¡por fin!, estaba muriendo de hambre.
De repente mi teléfono suena: "1 mensaje nuevo". Lo abro: "Ranma, tanto tiempo. Me he encontrado por casualidad con tu madre y ha insistido en que los acompañe hoy a cenar juntos, así que nos vemos a la noche".
¿Cena juntos? Sueña nuevamente el celular: "1 mensaje nuevo. Madre".
"Ranma, ven a cenar esta noche a casa, tengo una invitada especial. No faltes".
Jamás me va a preguntar mi opinión, mucho menos tener en cuenta mis deseos. Me sacaron el apetito. Pensé que había sido lo suficientemente obvio, pero parece que mi medida se ha quedado corta. Lo peor es que solo pasaron 10 minutos y yo pensaba gastar mucho, mucho tiempo en el almuerzo. ¡Maldita sea! 12:53.
14:25 solo cinco minutos más. Fueron solo dos horas pero parecieron el triple. Tuve que hacer un enorme esfuerzo para no mirar el reloj cada tres minutos. Pero ya fue suficiente. Me levanto, tomo las llaves del auto y me dirijo al estacionamiento cuando entonces me doy cuenta: ¡Soy un idiota!, podría haberme ido más temprano y hacer lo que en realidad tendría que haber hecho: ver como se encuentra mi primo.
En diez minutos estoy en el hospital. Subí corriendo a la habitación de Shin. Abro sigilosamente la puerta y lo primero que veo es a ella junto a la ventana leyendo un libro. La luz del sol ilumina sus cabellos. Me quedo embelesado mientras vuelve a mi aquella fantasía que tuve esa noche de ella acurrucada junto a mi ventanal, contemplando las luces de la ciudad… y luego me unía yo, tomándola entre mis brazos.
"¡Ranma!"
R: Shin… ¿co-cómo estás? _le digo mirando de reojo a Akane.
Al verme ella cierra el libro y sonríe tímidamente.
Sh: ¡Bien!
R: Te ves… fatal.
Sh: Bueno, lo estoy, jajaja, es que este tratamiento es muy invasivo, primero hace estragos en mi sistema inmunológico para poder fortalecerlo después.
R: ¡Debes ser fuerte!
Sh: Lo soy, tengo una razón muy importante para serlo _contemplándola.
Ella se acerca y él toma su mano besando y acariciándola con veneración. Allí me doy cuenta cuanto significa esta mujer para él. Mi consciencia me golpea, castigándome por desearla… por haberla deseado, mejor dicho. Ella es para él.
Sh: Ranma, ¿podríamos hablar a solas?
R: Sí, claro.
Sh: Amor, ¿nos dejas por favor?
A: Volveré en un rato a despedirme _intenta irse pero Shin tira de su mano y la acerca hacia él.
Le da un beso. Nunca había presenciado esa escena entre ellos y debo admitir que hubiese querido que la tierra me trague. Celos, ira, tristeza, envidia, todos esos sentimientos se adueñaron de mi mente. Tuve que mirar a otro lado porque de otra manera no podría contenerme. La escucho decir "Nos vemos", la busco con la mirada. Estaba completamente sonrojada. Salió de la habitación haciendo un evidente esfuerzo por evitar mirarme. ¿Por qué?
Sh: Ranma.
R: ¿Sí?
Sh: Quería hablarte de Akane.
R: Te escucho _disimulando mi curiosidad.
Sh: Quiero pedirte un favor, en realidad… _asiento dándole el pie a que continúe_ Ella está sola en esta ciudad, si bien está viviendo con su amiga, durante todo el día está literalmente sola. En Nérima ella vive con su padre, tiene a sus hermanas cerca, y pasa la mayor parte del tiempo haciéndose cargo del Dojo _ese dato fue la mejor noticia que podría haber recibido hoy_ Aquí ella lo único que hace es cuidar de mi y te juro que eso me preocupa. No quiero que sufra ni que su vida gire solamente entorno a mi enfermedad. Temo… temo que ella tarde o temprano se canse de mi _lo escucho angustiado.
R: Shin _me acerco a él_ ella te ama, ¿no es así?
Sh: Sí, creo que sí… ruego que sí. Tengo mucho miedo de que en realidad este conmigo solo por lástima. Hace mucho tiempo que nos conocemos… las cosas entre los dos como pareja… bueno, ya sabes, lo hablamos el sábado con los chicos.
Lamenté no haberme quedado aquel día para escuchar la historia completa. Sé que me perdí la mejor parte, en realidad sería "la peor parte" para él.
R: Creo que es sincera, no jugaría así contigo. Además todas las parejas tienen sus problemas.
Sh: Lo sé… en fin, lo que te quería pedir es que te acerques a ella _mi corazón empezó a acelerarse_ no sé, que le hagas compañía de vez en cuando. Tú conoces muy bien la ciudad, ella está enamorada de este lugar, pero como siempre yo no puedo estar a su lado. Si tú llegas a tener algún tiempo libre, ¿podrías estar con ella?
No supe qué decirle, creo que mi cara se convirtió en lava, roja e hirviente. Oh Shin, no tienes idea de lo que me estas pidiendo. Aunque mi silencio, y seguramente mi expresión, lo alertaron.
Sh: Si no quieres no hay-
R: ¡Sí quiero! _me apresuré a contestar _ Te prometo que cuidaré de ella, bueno digo me ocuparé de ella, en mi tiempo libre por supuesto, no todo el tiempo, soy un hombre muy ocupado y no puedo estar todo el día pendiente de una mujer, es decir de tu mujer, ¡no porque no quiera!, en realidad si quiero, ¡Por ti!, obviamente… lo que quiero decir es que cuentes conmigo.
Estos ridículos nervios se me están haciendo costumbre, es que… este hombre no sabe lo que me está pidiendo. Pero el idiota soy yo porque lo estoy aceptando a pesar de ello.
Sh: Jajaja. Gracias primo.
De repente ingresa Akane, seguida de una enfermera.
A: Debemos irnos.
Sh: Me lo imaginaba _dice con notable fastidio.
A: Volveré mañana.
Sh: Quisiera decirte que no lo hagas, pero realmente quiero verte, así que egoístamente esperaré por ti _Akane se acerca pero esta vez le da un beso en la frente, desconcertándolo.
Me sentí aliviado, no quería volver a ver esa escena de terror, digo ternura.
R: Adiós Shin _lo saludo dándole un apretón de manos.
Salimos juntos de la habitación. Me siento ridículamente entusiasmado. Aunque me niegue a creerlo estuve esperando por este momento todo el día.
R: ¿Cómo estás? _le digo mientras caminamos hacia la salida.
Me gusta demasiado que ella me acompañe sin que se lo tenga que pedir.
A: Ansiosa.
R: ¿Tú también? _sin pensarlo.
A: ¿También? ¿Estás ansioso Ranma?
R: Estuve ansioso todo el día a decir verdad.
A: No sabía que querías tanto a Shin.
¿Shin?... por supuesto, ella estaba ansiosa por Shin, mientras yo apenas si me acordé de él.
R: Sí… es una persona muy especial para mi. Por eso estuve ansioso todo el día por verla.
Ella inocentemente me sonríe, desconociendo mis referencias.
A: ¡Qué bueno!, él también preguntó por ti. Por suerte lo está llevando mejor de lo que esperaba.
R: Genial, es una muy buena noticia… Mmmm ¿quieres ir a tomar un café?
A: ¿Un café?
R: Sí. ¿Sabes?, me quedé muy impresionado por lo que me contaste sobre tu familia. No puedo creer que tengan un Dojo.
A: Para serte sincera yo también me quedé impresionada de saber que te dedicas a las artes marciales, no me lo hubiese imaginado.
Lo dijo en un tono amable, sincero. Le gusto- TA, le gustA que el hecho de que sea artista marcial. Y eso me agrada aún más a mi.
R: Te contaré todo al respecto, ¿qué dices?
A: Jajaja. Si que sabes crear suspenso. Vamos.
Subimos al auto y nos dirigimos a mi café favorito, poca gente y buena música. El café es delicioso así como también los tentadores postres con los que suelo acompañarlo. Es mi lugarcito preferido en esta enorme ciudad y ahora estaba a punto de compartirlo con ella.
Entramos y el aroma a café llega a nuestros olfatos. Ella se encarga de expresar correctamente esa sensación: "¡Mmmm que exquisito aroma!". "Lo es", acuerdo.
Nos sentamos en la mesa de siempre, inaugurando la silla frente a mi que solía quedar vacía cada vez que asistía.
Se acerca la moza y me mira sorprendida de verme acompañado. Hacemos nuestros pedidos y comenzamos a charlar… por tres horas.
El tiempo pasó en un abrir y cerrar de ojos. No paramos de hablar, reír y comer durante esas horas. Le conté como tomé valor para independizarme de mi padre y el negocio de mi familia, cómo inicié mi carrera de artista marcial y a la vez Sensei. Si bien admitió haber oído hablar de un "joven prometedor" que renunció a la fortuna de una de las más grandes y conocidas familias de Tokio, no comprendía como nunca había escuchado de mis logros lo cual para mi también resultaba enigmático. Me contó que su padre tiene un Dojo en su casa y que el mismo pasó de generación en generación. Me emocionó el escucharla hablar de como ella creció viendo a su padre dirigirlo, compitiendo en torneos y entrenando alumnos. Me satisfizó saber que ella misma comenzó a entrenar con él por el sueño de algún día llegar a ser la dueña del aquel lugar al que amaba. Me confesó con mucho pesar que en estos últimos años las cosas no marchaban muy bien para su familia y el Dojo, y allí creyó comprender el porqué no me conocía.
Juro que nunca había conocido una chica que hablara con la pasión que habla Akane de las artes marciales. Cada vez me cautiva más y más.
R: ¡Guau! ¡Son casi las 7!
A: ¿En serio?
R: Sí… ¿qué te parece si vamos a cenar? _ me atrevo a preguntarle.
No quería que nuestra conversación se terminara allí.
A: No… no quiero abusar de tu tiempo.
R: Es al revés, siento que estoy monipolizandote… pero realmente quiero seguir escuchando sobre el Dojo… me encantaría conocerlo algún día.
Ella me mira sin saber que decir, parece incómoda, tal vez hablé demasiado.
R: Además de tu gran colección de CDs, no me olvido de tu promesa.
Comenzó a reírse. Bien, logré relajarla.
A: Me gustaría.
R: ¿Qué?
A: Ir a cenar.
R: Entonces no perdamos más tiempo.
Pido la cuenta y nos vamos. La llevo a otros de mis lugares predilectos, manteniendo en el camino nuestra amena plática.
Entramos al restaurante entre risas. Pido una mesa para dos y finalmente nos asignan un lugar.
"¡Ranma!".
Escucho claramente que alguien me llama en la cercanía, me doy vuelta en dirección a la voz.
"!Aquí! Pensé que no ibas a venir, pero… ¿qué hace ella aquí?".
