Miraculous Ladybug pertenece a Thomas Astruc, Zag Animation, Disney y TF1, hago esto sin fin de lucro.
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31 días
Por Mimi chan
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Me cargaste al estilo nupcial y ahora todo París nos shipea
— Chat por favor, por favor, por favor – la chica de ojos azules estaba colgada de su brazo sintiendo como el pulso le latía rápidamente, necesitaba salir de allí — yo no puedo hacerlo, lo juro.
— Es que… — miró la distancia que tendrían que recorrer, eran solo unos 100 metros, pero eso significaba al menos un minuto de tiempo si tenían que ir despacio. Era demasiado tiempo.
— ¡Es que acaso no eres un caballero! – Exigió la chica pensando que si no podía apelar a su generosidad, sí a su orgullo.
— Claro que lo soy – respondió de inmediato, lo era, siempre lo había sido con o sin traje.
— Solo hazlo entonces.
— Y que hay si solo brinco en medio de ellas y…
— ¡Podrías aplastar a alguna! – Ella sabía bien que brincar en medio de ellas podía ser más fácil y rápido, pero no era lo que quería — no es justo tampoco.
— Pensé que les tenías miedo.
— Una cosa es tenerles terror y otra muy diferente es querer verlas lastimadas.
— Marinette… – Chat Sabía que la chica tenía razón, pero necesitaba alguna salida — quizá ni siquiera son reales.
— ¿Puedes estar seguro de eso? – rebatió enseguida.
— Eh, no…
— Entonces solo pasa en medio de ellas con cuidado.
Chat miró de nuevo, después de aquellos cien metros, al otro lado justo a la salida podía ver a la camioneta de la televisora local y al menos tres patrullas de policía, demasiada gente, demasiados testigos y además con cámaras de video y fotografía. Miró de nuevo a la chica de ojos azules que lo miraba suplicante, sus ojos estaban cristalinos y algo grises como si pudiera echarse a llorar en cualquier momento.
Como en muchas otras ocasiones cuando un akuma hacía aparición se habían reunido diferentes variables que provocaban este evento, en este caso había sido la llegada a la ciudad de un circo de las maravillas, además de trapecistas, contorsionistas y magos que podían hacer desaparecer un camión enfrente de mil personas, había también un faquir egipcio que tenía todo un grupo de serpientes que bailaban al ritmo de una flauta mágica. En segundo lugar había sido una amante de los animales, que se sintió insultada por el hecho de que "las pobres serpientes estuvieran cautivas contra su voluntad para la diversión de otras personas" quizá no le faltaba demasiada razón, quizá era cruel tener a las serpientes cautivas, pero tampoco había sido correcto arrojar huevos podridos al escenario, huevos que realmente no llegaron nunca a su objetivo pero si a la cabeza de otros espectadores, por lo que la seguridad del circo la había sacado a la fuerza. Dando esto como resultado que un minuto después "medusa" entrara de regreso al circo y cientos de serpientes se desprendieran de su cabeza y alcanzaran a algunos de los visitantes del circo y los convirtieran en piedra.
Chat Noir había llegado cuando la pelea ya había empezado, Ladybug quizá había estado en medio de la gente que estaba mirando el espectáculo, porque cuando su compañero llegó solo quedaban dos puntos en sus aretes y tuvo que irse dejándolo pelear solo.
Como en los viejos mitos Chat había conseguido que Medusa se mirara en un espejo y se convirtiera a si misma en piedra. Pero Ladybug seguramente aún no había conseguido alimentar a su kwami así que las personas aún eran piedra y las serpientes que se habían desprendido de la cabeza del akuma aún seguían por todos lados. Mientras la había estado esperando el gato negro había visto la familiar figura de su compañera de aula en una de las gradas acuclillada hecha un ovillo en obvia actitud de querer salir pero sin hacerlo, al acercarse a ella descubrió porque.
Marinette le tenía pavor a las serpientes, no podía ni siquiera verlas, mucho menos caminar entre ellas.
Por supuesto para el héroe gatuno no sería ninguna complicación sacar a su amiga de allí a salvo, solo debía cargarla y llevarla donde la policía y la prensa la tendrían segura.
Pero…
Ladybug había hecho una vez lo mismo con Adrien Agreste. Muchas personas habían ignorado lo cómico que resultaba que Ladybug lo hubiera llevado en brazos como si él fuera una princesa y habían empezado a "shipearlos". A él desde luego que no le molestaba y aparentemente a Ladybug tampoco, todos los días Chat podía entrar a redes sociales y podía ver por lo menos una vez el hashtag de "Ladrien" en los foros que trataban de los héroes de París.
Así que si ahora el hacía lo mismo ¿Qué es lo que crearía? ¿El Chengnoir? ¿El Noirinette? ¿El Marichat?... el ultimo lo admitía no sonaba tan mal. Pero entonces ¿Su lady entendería que esto solo eran los fanáticos de los súper héroes de París y que no había nada entre Marinette y él?
Una pequeña serpiente subió por en medio de las gradas y se deslizó a un lado de ellos. Marinette brincó de nuevo a la grada sosteniéndose de sus hombros, realmente asustada. Necesitaba sacarla de allí.
— Muy bien princesa – tomada la decisión, era momento de tomar manos a la obra — vamos a sacarte de aquí.
— No dejaras que ninguna de esas serpientes me alcance ¿verdad?
— Ninguna, ¿confías en mí?
— Siempre.
Una sonrisa cálida, amable y dulce, con sus ojos de zafiro tan agradecidos, hizo sentir al gato negro que algo cimbraba en su interior.
Sin darle más vueltas al asunto, Chat Noir levantó a su amiga en brazos al estilo nupcial y ella rápidamente se aferró a él, enterrando su cabeza en su cuello.
Chat Noir empezó a caminar entre el mar de serpientes que a decir verdad lo estaban ignorando olímpicamente. Sino lo estuviera sintiendo en ese momento jamás lo creería, pero caminar entre un rio de serpientes era mucho más fácil que tener a Marinette en brazos. Sentía la respiración caliente de la chica y sus labios suaves apoyados justo donde el traje dejaba un poco de espacio de la piel de su cuello libre, se sentía como el tacto de una rosa y él… Mon Dieu! Él no era de piedra.
Fuera, todas las cámaras de televisión se apresuraron a sacarles decenas de fotografías además de video, incluso Alya estaba allí, no que eso fuera una sorpresa en realidad.
Chat estuvo seguro de que en muchas de esas fotografías se podría ver después claramente como sus mejillas se ponían escarlata y como tuvo que morderse los labios para aguantar un gemido, cuando Marinette levantó su rostro cerca del suyo, barriendo sus labios sobre su cuello en el proceso. Cuando estuvieron frente a frente él no pudo evitar ver su boca, pequeña y siempre en un precioso mohín color melocotón.
Unos labios muy apetitosos.
— Eres de verdad un héroe Chat Noir – Marinette le dijo con una voz baja e íntima, o al menos así es como la escuchó el gato negro – gracias por sacarme de allí.
— Cuando quieras – respondió sin realmente detenerse a pensar lo que dijo.
— Chat – Marinette soltó una pequeña risa adorable – espero en verdad no volverlo a repetir, al menos no por culpa de serpientes.
— Aja…
— ¿Me…? — la chica se mojó los labios con la lengua y el gato se sintió repentinamente sumamente sediento — ¿Me podrías bajar?
Y por fin el súper héroe fue consiente de la realidad. Allí estaba él, sosteniendo a la preciosa chica fuertemente contra su pecho aun, cuando estaba perfectamente a salvo. Ladybug jamás creería que no sentía nada por Marinette… y viendo tan dulce sonrisa, incluso él empezaba a dudarlo.
Con autentico pesar Chat Noir, bajó a la joven al piso mientras las cámaras no dejaban de disparar fotografías. Sabiendo a Marinette a salvo, el héroe regresó a la carpa y las serpientes esperando que su corazón dejara de latir como loco o que Ladybug estuviera de regreso.
Marinette mientras tanto fue donde estaban los reporteros y policía y donde su amiga Alya estaba entre ellos, la cual tipeaba en su celular llena de felicidad.
— Mi hashtag ha sido el ganador – dijo Alya con una sonrisa satisfecha cuando Marinette estuvo a su lado.
— ¿Y era?
— Marichat, el Chatinette casi le gana, hasta que "alguien" dijo que sonaba como algún tipo de queso apestoso y me dieron la razón, y el Marichat sube como la espuma.
— Me alegra que te diviertas.
— Y… — Alya la miró de reojo sin apartar su vista del celular tampoco — ¿Miedo a las serpientes?
— ¿No lo sabias? – preguntó Marinette inocentemente.
— Jamás lo habría imaginado – sonrió para su amiga mientras en la pantalla de su celular un post tras otro hacían al ladyblog moverse automáticamente – considerando sobre todo cuando aquella pequeña serpiente se metió por las cañerías de mi baño y la tomaste con tus propias manos para sacarla fuera.
— Bueno – Marinette miró hacia el cielo azul con una sonrisa divertida – quizá solo me den miedo las serpientes cuando Chat Noir está cerca.
— Quizá…
— Sí, quizá. ¿Tendrás una galleta?
19 de mayo de 2018
12:15 a.m.
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Nota de autora: La verdad es que me reí un montón con el final
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Tata
Mimi chan
